He notado en profesores uruguayos ciertas tacticas de
autodenigración filosófica...(exagero tal vez, pero la exageración
ayuda a que se le preste a uno atención)...
En primer lugar cuando definen a la filosofía inmediatamente, en
lugar de preparar la mente para ello con alguna definición antigua y
sencilla...introducen la problematicidad de la definición de la
filosofia con lo cual solo les bastaria introducir la
problematicidad de toda definición para enviar la definición de la
filosofia al averno de la incomprensión. Entonces el estudiante se
queda con la primera y casi intransigente convicción de que la
filosofía no es algo en concreto sino más bien "cualquier cosa", con
lo cual ya no se podrá hacerle ver que esa incertidumbre es el
producto de una exigencia rigurosa llevada hasta sus ultimas
consecuencias...es decir, hasta la consecuencia ingrata de que el
rigor no puede dar lugar a la exactitud sino mas bien a la
constatacion de que no hay rigor viviente sino solo rigor mortis...y
claro que la filosofia vive.
En segundo lugar anuncian el caracter universal de lo filosófico
pero no como la abstracción que lanzandose a la totalidad no pierde
de vista la concretez del acontecimiento sino con una vaga alusión a
problemas vagos...¿Qué es la vida? ¿Adónde vamos?, etc. Con ello el
estudiante asume además la convicción de que la filosofia es la
vaguedad que resta, el sobrante de bruma pensante que queda fuera de
la claridad científica. Y quizás el profesor incluso recalque
explicitamente esta concepción para dar al traste con su oportunidad
de conquistar al estudiante para la meditación filosófica. ¿Cuál es
la solución? Pues lanzarles alguna rigurosa afirmación de
Aristóteles o las meditaciones de Parménides sobre el ser para que
entiendan de entrada que reflexionar filosoficamente no es lo mismo
que mantener una charla de café. O involucrarlos en lo que el
filosofo afirma, o poner en tela de juicio su visión del mundo,
mostrarle su estrechez en lo que tenga de estrecho.
En tercer lugar afirman sin más que filosofos somos todos y que la
filosofia la pueden practicar muy bien los niños y los dementes.
Esto es el colmo de la calumnia para una disciplina mental cuya
historia consta de milenios y cuyos frutos conceptuales nos han
elevado desde un mundo de opacas tradiciones a un mundo cargado de
futuro. El estudiante ante esta afirmación en la que el profesor
directamente renuncia a su autoridad como tal y se pone a la altura
de un vendedor de papas fritas o por debajo de el ya que el vendedor
ofrece un alimento y el profesor...¡quien lo sabe!...´tal vez piensa
para si: Pues si...ya le veia yo cara de loco.
En cuarto lugar, y lo peor de todo, es que el profesor ante la
pregunta: ¿Para que sirve la filosofia? se ponga a meditar el asunto
como si hubiera un tal asunto y se dedique a decir...sirve para
esto, sirve para aquello, sirve para aquello otro. NO...la filosofia
NO SIRVE PARA NADA, NO ES SIRVIENTA, LA FILOSOFIA ES EL IMPERIO DEL
PENSAMIENTO, EL IMPERIO DE MI PROPIA CONCIENCIA INALIENABLE QUE NO
SE DEJARA SOMETER POR NINGUN PODER NI SE ARRASTRARÁ A LOS PIES DE
NINGUNA EXIGENCIA NI SIQUIERA LA EXIGENCIA DE UTILIDAD. Pero
bueno...uno no puede salir al paso del estudiante con aires de
ofendido asi que simplemente debe buscar una manera practica e
irónica de llevarlo a dudar de su propia pregunta. Por ejemplo,
bastaria con preguntarle: ¿Para que sirve preguntar? Con lo cual tal
vez dirá...para aprender, para conocer, para alcanzar alguna verdad,
PARA OBTENER RESPUESTAS...Y alli, el profesor, podrá decir...Es para
eso que sirve la filosofia...para obtener respuestas.
Saludos, Fernando Gutierrez