FILOSOFÍA A MARTILLAZOS (http://filosofaamartillazos.blogspot.com).
PRESENTACIÓN.
Evidentemente, para los iniciados en filosofía, este blog tiene una inequívoca
filiación nietzscheana, ya que su título no deja lugar a dudas: "Filosofía a
martillazos", clara referencia al subtítulo con que el filósofo alemán Fiedrich
Nietzsche rotula su obra "El crepúsculo de los ídolos" -"o cómo se filosofa con
el martillo"-. Pero solo aciertan hasta cierto punto...Es cierto que Nietzsche
representa para el autor de este cuaderno de bitácora la figura cumbre de la
Historia de la Filosofía y lo considera como su "padre espiritual". Pero ya
Sigmund Freud hablaba de la necesidad de "matar al padre" -en sentido figurado,
obviamente- como acto imprescindible para que un hombre alcance su madurez
espiritual. Por tanto, este blog, sin renunciar a su influencia nietzscheana,
pretende ir "más allá" de Nietzsche y, en cierto modo, ponerlo en cuestión
utilizando las propias armas que el filósofo alemán nos ha regalado: entre
ellas, el martillo. He ahí el verdadero sentido del rótulo que preside este
cuaderno de bitácora (y de ahí que, en la fotografía que ilustra esta pagina no
aparezca una imagen de Nietzsche -por ejemplo, la del extraordinario busto que
del filósofo realizó el escultor Klinger-, como ser?a pertinente si el autor
fuera un obediente discípulo del buen Friedrich-, sino la de un obrero
contempor?neo destrozando a martillazos un electrodoméstico). Vamos, pues, a
ello...
CONTRA NIETZSCHE (I).
A) PARA UNA REFUTACIÓN DE LA CRÍTICA DE LA METAFÍSICA DE NIETZSCHE.
1) Nietzsche mismo hace "metafísica" de dos maneras:
a) Con su concepción de la esencia del mundo como "voluntad de poder", de fuerza
o impulso de "ser y de ser más" -según su propia definición-, ya que el simple
hecho de declarar que el mundo tiene una "esencia" que hay que desvelar a través
de los fenómenos en que se manifiesta implica ya, en cierto modo, una actitud
"metafísica": es buscar "algo" que está "más allá de lo aparente (ya que, de lo
contrario, sería tan evidente que no necesitaría ni decirse siquiera: estaría
tan a la vista que todo el mundo la reconocería inmediatamente, sin más
indagaciones.
b) Con su formulación del "superhombre" como "sentido" de la tierra, que
implica, igualmente, la desvalorización de lo actualmente existente, del hombre
tal como es aqu? y ahora, en función de algo "mejor" que espera "más allá en el
tiempo: el superhombre, por tanto, es el nuevo "ideal" que Nietzsche, quien
reintroduce, por esta vía, la idea de "finalidad" que supuestamente pretende
desterrar, demostrando que no se puede vivir sin una "finalidad", sin un
"sentido", sin un "ideal" (da lo mismo que esté más allá o más acá de las
estrellas, que sea un ser espiritual -Dios- o la evolución de un ser material
-el superhombre-).
2) Por otro lado, Nietzsche no llega a ser lo suficientemente "radical" en su
pensamiento: en efecto, se conforma con lo dado como un límite conceptual
absoluto que no pone en cuestión. Quiero decir: si ya es algo extraño y
excepcional que exista UN mundo -el que conocemos en las coordenadas del espacio
y del tiempo- (por èso Heidegger se preguntaba: "¿Por qué hay ser y no, más
bien, nada?), si este mero hecho ya es asombroso de por sí, ¿por qué considerar
más asombroso, extraño o absurdo el que haya OTRO mundo (como hace el
cristianismo, por ejemplo), o mejor aún, MUCHOS más mundos, una cadena
inimaginable de mundos? (no en el sentido de nuevos universos como el que ya
conocemos, sino de "dimensiones" o "planos" del ámbito del ser radicalmente
distintos -inconcebibles para nosotros- a la dimensión espacio-temporal en que
nos movemos). Si el mero hecho de que existiera una sola piedra en todo el
universo necesitaría ya una explicación, ¿por qué iba a ser más extraño que
existieran otros mundos diferentes?. Obcecado como un asno en lo dado, Nietzsche
pretende hacernos creer que la tribu remota primitiva confinada en una remota
isla tiene razón cuando cree que su isla es lo único real, desechando la
existencia de vastos continentes más allá en los que campan a sus anchas
máquinas voladoras capaces de alcanzar el cielo y las estrellas, aparatos a
través de los cuales se puede ver y oír lo que ocurre a miles de kilómetros de
distancia, etc, etc...
En ésto viene a caer, en definitiva, la doctrina del viejo Friedrich: en un
provincianismo del pensamiento.
Quizá el valor de su crítica a la metafísica resida, simplemente, en enseñarnos
un imprescindible RIGOR: al hablar de otros mundos, de otras dimensiones, hay
que ser extremadamente cauto, andarse con pies de plomo y no confundir el deseo
con la realidad: hagamos, de momento, como si el mundo que conocemos fuera lo
único real, tomemos como punto de partida el suelo que pisamos. Pero dicho ésto,
contra Nietzsche, ¿cómo impedir que el ser humano sueñe e imagine otros mundos
-como quizá podría hacerlo un loco visionario en la primitiva tribu aislada que
hemos dibujado arriba-?; ¿cómo castrar en él ese impulso que constituye
justamente el n?cleo de su esencia: el impulso de querer saber cada vez más, de
llegar cada vez más lejos, de volar cada vez más alto, de averiguar cada vez más
cosas?: ¡Si en ese impulso se manifiesta justamente la esencia de la VOLUNTAD DE
PODER, ese deseo de ir siempre MÁS ALLÁ de sí mismo, de lo dado, de lo concreto,
de evidente, de lo que hay...!.
El ataque de Nietzsche a la metafísica es, por tanto, un ataque a la línea de
flotación misma del concepto de "voluntad de poder".
Sí vivamos como si nuestro mundo material fuera el único real, como si no
hubiera que esperar nada de ningún "trasmundo". Pero,
partiendo de esa base, no excluyamos nada como HIPÓTESIS teórica. Y
dediquémonos, en definitiva, a tratar de verificar EXPERIMENTALMENTE esas
hipótesis -si podemos-: a tratar de verlas, de oírlas, de tocarlas -o de
SENTIRLAS de algún modo-.
CONTRA NIETZSCHE (II).
B) REFUTACIÓN DE LA DISTINCIÓN ENTRE "MORAL DE SEÑORES Y MORAL DE ESCLAVOS".
1) La rebelión de los esclavos -que tanto denostaba Nietzsche- es en realidad,
simplemente, una CONSECUENCIA lógica de la voluntad de poder como esencia del
mundo que él proclamaba. Rebelarse contra el dominio de los fuertes no es solo
un derecho de los débiles, sino un auténtico DEBER moral, una obligación, un
imperativo determinado por la propia voluntad de poder. La voluntad de poder es,
justamente, la causante de la rebelión de los débiles. La rebelión de los
esclavos no puede ser, por tanto, censurable desde el punto de vista de la
valoración de las nuevas tablas de valores que propone Nietzsche, sino todo lo
contrario: es lo justo y lo debido.
2) Por otro lado, si los débiles son capaces de socavar el ánimo de los fuertes
hasta el punto de IMPONERLES su valoración su valoración moral, su concepción
del mundo, ¿quiénes son aquí, a fin de cuentas, los fuertes y quiénes los
débiles?. Si se trata, a efectos prácticos, de vencer, de ganar, de predominar,
de prevalecer, y los débiles han conseguido dominar a los fuertes -en términos
de "voluntad de poder"-, ¿no será que, en el fondo, los débiles no son tan
lánguidos y los fuertes no son tan aguerridos?; más aún: ¿no será que los
supuestos débiles son los realmente fuertes y viceversa?. Ahora bien, ¿dónde
reside la FUERZA de los débiles para imponerse a los fuertes?; en dos factores:
a) En su superior INTELIGENCIA, que es una fuerza mucho más potente que la mera
"fuerza bruta" de los poderosos.
b) En su capacidad de UNIRSE, de juntar sus fuerzas dispersas para convertirlas
en un vector único frente a los fuertes.
¿Qué culpa tienen los débiles si los fuertes son lo bastante imbéciles como para
dejarse socavar la conciencia con la concepción del mundo y los valores morales
de los primeros?; ¿qué culpa tienen los débiles si los fuertes, tan poderosos
individualmente considerados (por sus "instintos aristocráticos", que los
aíslan), no son lo suficientemente inteligentes para unirse en una fuerza mayor
que haga frente común contra los primeros (cuyos "instintos gregarios" los
empujan a la colaboración)?. La "debilidad" de los fuertes es, pues, doble: su
credulidad -su inferioridad intelectual- y su dispersión -el ejercicio aislado
de su fuerza-.
CONCLUSIONES:
-La INTELIGENCIA es una FUERZA superior a la mera fuerza material: véase, si no,
el dominio que el ser humano, tan indigente físicamente, ha alcanzado sobre los
animales, más "fuertes" en términos nietzscheanos.
-La capacidad de UNIRSE también es una FUERZA superior a la del aislamiento.
-Los esclavos son INOCENTES al rebelarse, desde el punto de vista de la
"voluntad de poder" (es decir, midiendo las cosas con el rasero mismo de la
nueva valoración que Nietzsche pretende introducir): Su rebelión es
completamente LEGÍTIMA desde la perspectiva de las nuevas "tablas de la ley"
nietzscheanas.
-El fuerte es el que vence, el que predomina, el que gana, el que prevalece.
Luego, si los esclavos han ganado la batalla y han sometido a los fuertes, las
posiciones se invierten: los "señores" loados por Nietzsche son, en realidad,
los débiles; y los "esclavos", tan denostados por él, son, en puridad, los
fuertes.
CONTRA NIETZSHE (III).
C) CRÍTICA DE LA TESIS DEL "ETERNO RETORNO".
El "eterno retorno de lo mismo", es decir, la concepción CIRCULAR del tiempo
-frente a la LINEAL- es, simplemente, una apreciación INDEMOSTRABLE: ¿Por qué el
tiempo habría de volver sobre sí mismo una y otra vez, eternamente, en lugar de
seguir transcurriendo hacia el infinito?; ¿no contradice la tesis del "eterno
retorno" la concepción nietzscheana de la "voluntad de poder" como esencia del
mundo -ir siempre MÁS ALLÁ, subir siempre MÁS ALTO-?; ¿cómo se puede decir que
la esencia del mundo es algo LINEAL y afirmar, a la vez, que el tiempo es lo
contrario -de carácter CIRCULAR?: ya que la esencia del mundo -la "voluntad de
poder"- debería comprender, incluir, impregnar y afectar igualmente al "tiempo",
que es algo subordinado -un fenómeno de ella- (del mismo modo que el todo es
superior a la parte).
Por otro lado, aún suponiendo que el tiempo fuera realmente circular, ¿en qué
MOMENTO CONCRETO da la vuelta sobre sí mismo para empezar otra vez su ciclo?:
¿No es este momento algo INCONCEBIBLE?. Esa necesidad de un momento concreto que
marque el mojón entre el inicio y el final de cada ciclo contradice la
concepción circular del tiempo: porque cada nuevo ciclo sería, precisamente,
éso, un ciclo NUEVO, POSTERIOR, DISTINTO ya del anterior -incluso aunque
contuviera EXACTAMENTE los mismos hechos.
El propio Nieztsche, en su obra "Así habló Zaratustra", en la tercera parte,
bajo el epígrafe "de la visión y del enigma" viene a reconocer implícitamente la
necesidad de ese momento separador entre cada ciclo, cuando ascendiendo una
montaña con el "enano" representativo del "espíritu de la pesadez" a cuestas, le
dice, al llegar a la cima: "¡Mira ese portón, enano!; tiene DOS CARAS, DOS
CAMINOS convergen aquí". Y continúa proclamando: uno corre hacia atrás y otro
hacia adelante, etc..., etc...Luego, según viene a reconocer el mismo Nietzsche,
en el proceso del "eterno retorno" es preciso que exista un instante (el
"portón") que constituya un hiato en el devenir circular del tiempo y desde el
cual se puedan enunciar los términos PASADO, PRESENTE Y FUTURO: algo que, si el
tiempo fuera realmente circular, no tendría sentido alguno. Algo, por tanto,
como he dicho arriba, INCONCEBIBLE.
En cualquier caso, las concepciones lineal y circular del tiempo representan
"aporías de la razón" en el sentido kantiano del término: ambas son
indemostrables, y tan defendible es la una como la otra, al menos hasta que no
se encuentren PRUEBAS experimentales que inclinen la balanza hacia una de las
dos. Mientras tanto, la única prueba "experimental" -si se puede llamar así- con
que contamos es nuestro propio sentido intuitivo, que concibe linealmente el
tiempo: nuestros sentidos nos dicen que el tiempo avanza desde atrás hacia
adelante, ¿y no había, viejo Friedrich, según tus propias palabras, que fiarse
del testimonio de los sentidos...?.
D) CRÍTICA DE LA CONCEPCIÓN DEL "SUPERHOMBRE".
Nietzsche concibe al "superhombre" como "el sentido de la tierra",
constituyéndolo como una especie de cima o fin del devenir de la Vida. Sin
embargo, cuando el "superhombre" advenga, ¿no será, a su vez, algo que debe ser
SUPERADO, siguiendo la dinámica de la "voluntad de poder" como esencia del
mundo?; ¿o es un término, un tope, un final? -en cuyo caso ya no hay nada más
allá y la voluntad de poder dejaría de operar-. En cualquier caso, si el
"superhombre" se proyecta también más allá de sí mismo, más lejos, más alto: ¿No
será también él un "animal METAFÍSICO" -como el simple "hombre"-?; es decir, un
ser que no se conforma con lo que hay, con lo dado, insatisfecho con el
presente, que busca algo "más allá" en el espacio y en el tiempo, que se marca
fines y objetivos, que busca sentidos. El "superhombre" parece, en fin, él
también, "humano, demasiado humano"...
E) REFUTACIÓN DE LA "CRÍTICA DE LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL".
Si la regla fundamental del juego de la vida, si no he entendido mal a
Nietzsche, consiste en DOMINAR Y SOBREVIVIR, ¿cuándo el ser humano ha DOMINADO Y
SOBRE:VIVIDO tanto como bajo la "decadente" cultura occidental -tan denostada
por el severo Friedrich-?:
a) DOMINAR materialmente el mundo: Pensemos en todos los instrumentos técnicos,
en toda la parafernalia tecnológica que el ser humano ha llegado a crear para
apropiarse de su entorno y "señorearlo". Niguna otra cultura conocida, pasada o
presente, ha conseguido desarrollar tal potencial dominador sobre el medio
físico: desde los medios de transporte (automóviles, ferrocarriles, barcos,
submarinos, naves espaciales -capaces de llevar al hombre a la Luna, de explorar
sobre el terreno el planeta Marte o un satélite de Júpiter-...), pasando por los
intrumentos para modificar topográficamente el suelo y construir sobré él
(apisonadoras, excavadoras, taladradoras, grúas...), los medios de comunicación
a distancia (radio, televisión, telefonía...), hasta las armas inconcebibles y
aterradoras (la bomba atómica, por ejemplo, que sería capaz de destruir
literalmente todo lo que existe sobre la faz de la tierra).
b) SOBREVIVIR: Compárese la esperanza de vida del hombre actual, en la
"decadente" cultura occidental con la de cualquier otra cultura; véanse los
progresos de la medicina en la lucha contra las enfermedades; adviértase el
grado de crecimiento numérico -la "explosión demográfica"- de la especie humana.
Ha sido bajo la égida de los valores morales y la concepción del mundo amparada
por la cultura occidental -impreganada por los "decadentes" valores
platónico-cristianos tan denigrados por Nietzsche, que el ser humano se ha hecho
más fuerte, más resistente y más numeroso que nunca.
Independientemente de cuáles sean sus valores "ocultos" o "encubiertos" y, aún
suponiendo que esté proyectada por un impulso hacia la Nada -y no hacia algo
MEJOR-, como afirma Nietzsche, lo cierto es que, OBJETIVAMENTE, en términos de
VOLUNTAD DE PODER, la civilización occidental nacida en Grecia y tamizada más
tarde por el cristianismo, ha FAVORECIDO más el desarrollo y el fortalecimiento
de la vida que ninguna otra, y la ha llevado hasta lo más ALTO.
Todo ello a efectos PRÁCTICOS, de fuerza, capacidad de supervivencia y dominio
sobre el medio material, que es de lo que se trata: ¿No, viejo Friedrich?...