Hola Daniel.
Disculpa que te responda con una opinión, pues no es un tema que domine o sobre el que haya reflexionado. Quienes hemos estudiado filosofía sabemos la diferencia entre la doxa y la episteme. Así que respondo con una simple opinión.
Creo que la cuestión que propones acerca de del equilibrio de la naturaleza, conlleva un riesgo importante, tal como tu lo reconoces implícitamente. Este riesgo es el de entrar en cuestiones de fines o, en otras palabras, hablar de una teleología. Esto supone que la naturaleza tiene una orientación, ya sea en términos de equilibrio, de adaptación, de sobrevivencia, etc. Cuando pensamos en las características de los seres vivos, no podemos dejar de sorprendernos por la increíble adecuación de los órganos a sus funciones. Por ejemplo, la compleja estructura anatómica del ojo para lograr lo que aparentemente es su finalidad: ver. Nos preguntamos, ¿cómo es que un organismo pudo crear por azar una función tan compleja como la vista? Pero justo en este momento en el que nos preguntamos por la forma en que alcanzamos genéticamente un fin en términos de anatomía, entramos en el campo riesgoso que menciono. Esto es, poner por fines lo que han sido consecuencias.
Esto mismo podemos aplicarlo al campo del que tu hablas: la interrlación en términos de ecosistema entre los organismos. Yo no creo que el equilibrio sea una finalidad de la naturaleza. Creo que esa concordia aparente entre los seres vivos y su medio ambiente es, más bien, una interpretación del ser humano. (No quiero que se lea esto en términos de hermenéutica. No estoy hablando de teorías, sino de lo que, de la manera más sencilla, nos brinda la reflexión.) Lo que intento deci es que la naturaleza no posee un equilibrio en sí mismo, pues lo mismo ha creado este mundo como lo podría destruir (y disculpa la antropomorfización de la expresión). No obstante, en la relación con el ser humano, radica la profundidad del planteamiento que haces, pues finalmente se trata de un cuestionamiento ético. ¿Qué posición tiene el ser humano ante el ecosistema en el que vive? O simplemente, ¿cuál es su relación con la naturaleza? Me parece que no debemos atribuir a la naturaleza nada que no le pertenezca en estricto sentido. El equilibrio que ha causado el hombre es una cuestión que no le incumbe a la naturaleza, inclusive si es ella quien lo padece. En otras palabras, el mundo, tal como lo das a entender, se puede acabar ahora, al igual que se puede acabar en varios millones de años. Y la vida en la tierra se puede acabar mucho antes, tal como pudo no haber existido nunca. Pero sin importar lo que acontezca a la naturaleza o a la Tierra o al sistema solar, o incluso a nuestra galaxia, nosotros nos planteamos esas preguntas y tiene sentido responderlas.
Para una visión como la que propongo, muchos podrían decir: "entonces ¿qué más da? Acabemos con esto y consumamos todos los recursos naturales, con tal de vivir bien por unas cuantas generaciones". Sin embargo, no es eso lo que creo, deberíamos concluir. De hecho, me opongo completamente a esa posición. Debemos pensar, en cambio, lo que de diversas formas muchos filósofos y pensadores han expresado: la realida no tiene ningún sentido por sí misma, lo cual no quiere decir que el mundo carezca de él. El sentido precisamente se lo da el ser humano en su proceso de construir el mundo que lo rodea. ¿Qué debemos entender por construir? Evidentemente no es la construcción técnica, aunque también ella va incluida en esa dimensión más amplia de la palabra construcción. Es el acto de construir el mundo con todas las dimensiones que lo conforman: arte, religión, política, filosofía, ciencia, etc. Ahora bien. Estamos hablando del problema en términos de antropología filosófica. Pero es preciso pasar al punto de vista de la ética, pues esa es la naturaleza del problema. Nos preguntaremos por qué. El problema es ético, no porque esté bien o mal destruir el mundo en el que vivimos, no porque esté mal matar a todos nuestros semejantes o porque exterminemos a muchas especies animales y vegetales. El probema es ético porque a diferencia del resto de los seres vivos que viven en nuestro planeta, los seres humanos tenemos la capacidad de decidir en función del sentido que le damos al mundo que construimos. Esto significa que, sin importar si la naturaleza es equilibrada o desequilibrada, si es justa o injusta, si es buena o mala, y por extensión, si los humanos somos por naturaleza justos o injustos, buenos o malos, tenemos la facultad para decidir sobre la forma y la finalidad del mundo en el que vivimos.
No creo que lo que planteo resuelva el problema. Sin embargo, creo que al menos nos devuelve nuestra la responsabilidad sobre el mismo, pues nos obliga a ser responsables de nuestras propias decisiones.
Espero que este comentario contribuya a la reflexión, saludos sinceros
Tirso
To: boulesis@yahoogroups.com
From: dnl93-smg@...
Date: Sat, 1 Aug 2009 15:44:31 +0000
Subject: [boulesis] La Naturaleza y la evolución humana.
Messenger cumple 10 años de ser parte de tu vida
Disculpa que te responda con una opinión, pues no es un tema que domine o sobre el que haya reflexionado. Quienes hemos estudiado filosofía sabemos la diferencia entre la doxa y la episteme. Así que respondo con una simple opinión.
Creo que la cuestión que propones acerca de del equilibrio de la naturaleza, conlleva un riesgo importante, tal como tu lo reconoces implícitamente. Este riesgo es el de entrar en cuestiones de fines o, en otras palabras, hablar de una teleología. Esto supone que la naturaleza tiene una orientación, ya sea en términos de equilibrio, de adaptación, de sobrevivencia, etc. Cuando pensamos en las características de los seres vivos, no podemos dejar de sorprendernos por la increíble adecuación de los órganos a sus funciones. Por ejemplo, la compleja estructura anatómica del ojo para lograr lo que aparentemente es su finalidad: ver. Nos preguntamos, ¿cómo es que un organismo pudo crear por azar una función tan compleja como la vista? Pero justo en este momento en el que nos preguntamos por la forma en que alcanzamos genéticamente un fin en términos de anatomía, entramos en el campo riesgoso que menciono. Esto es, poner por fines lo que han sido consecuencias.
Esto mismo podemos aplicarlo al campo del que tu hablas: la interrlación en términos de ecosistema entre los organismos. Yo no creo que el equilibrio sea una finalidad de la naturaleza. Creo que esa concordia aparente entre los seres vivos y su medio ambiente es, más bien, una interpretación del ser humano. (No quiero que se lea esto en términos de hermenéutica. No estoy hablando de teorías, sino de lo que, de la manera más sencilla, nos brinda la reflexión.) Lo que intento deci es que la naturaleza no posee un equilibrio en sí mismo, pues lo mismo ha creado este mundo como lo podría destruir (y disculpa la antropomorfización de la expresión). No obstante, en la relación con el ser humano, radica la profundidad del planteamiento que haces, pues finalmente se trata de un cuestionamiento ético. ¿Qué posición tiene el ser humano ante el ecosistema en el que vive? O simplemente, ¿cuál es su relación con la naturaleza? Me parece que no debemos atribuir a la naturaleza nada que no le pertenezca en estricto sentido. El equilibrio que ha causado el hombre es una cuestión que no le incumbe a la naturaleza, inclusive si es ella quien lo padece. En otras palabras, el mundo, tal como lo das a entender, se puede acabar ahora, al igual que se puede acabar en varios millones de años. Y la vida en la tierra se puede acabar mucho antes, tal como pudo no haber existido nunca. Pero sin importar lo que acontezca a la naturaleza o a la Tierra o al sistema solar, o incluso a nuestra galaxia, nosotros nos planteamos esas preguntas y tiene sentido responderlas.
Para una visión como la que propongo, muchos podrían decir: "entonces ¿qué más da? Acabemos con esto y consumamos todos los recursos naturales, con tal de vivir bien por unas cuantas generaciones". Sin embargo, no es eso lo que creo, deberíamos concluir. De hecho, me opongo completamente a esa posición. Debemos pensar, en cambio, lo que de diversas formas muchos filósofos y pensadores han expresado: la realida no tiene ningún sentido por sí misma, lo cual no quiere decir que el mundo carezca de él. El sentido precisamente se lo da el ser humano en su proceso de construir el mundo que lo rodea. ¿Qué debemos entender por construir? Evidentemente no es la construcción técnica, aunque también ella va incluida en esa dimensión más amplia de la palabra construcción. Es el acto de construir el mundo con todas las dimensiones que lo conforman: arte, religión, política, filosofía, ciencia, etc. Ahora bien. Estamos hablando del problema en términos de antropología filosófica. Pero es preciso pasar al punto de vista de la ética, pues esa es la naturaleza del problema. Nos preguntaremos por qué. El problema es ético, no porque esté bien o mal destruir el mundo en el que vivimos, no porque esté mal matar a todos nuestros semejantes o porque exterminemos a muchas especies animales y vegetales. El probema es ético porque a diferencia del resto de los seres vivos que viven en nuestro planeta, los seres humanos tenemos la capacidad de decidir en función del sentido que le damos al mundo que construimos. Esto significa que, sin importar si la naturaleza es equilibrada o desequilibrada, si es justa o injusta, si es buena o mala, y por extensión, si los humanos somos por naturaleza justos o injustos, buenos o malos, tenemos la facultad para decidir sobre la forma y la finalidad del mundo en el que vivimos.
No creo que lo que planteo resuelva el problema. Sin embargo, creo que al menos nos devuelve nuestra la responsabilidad sobre el mismo, pues nos obliga a ser responsables de nuestras propias decisiones.
Espero que este comentario contribuya a la reflexión, saludos sinceros
Tirso
To: boulesis@yahoogroups.com
From: dnl93-smg@...
Date: Sat, 1 Aug 2009 15:44:31 +0000
Subject: [boulesis] La Naturaleza y la evolución humana.
Hola, hace tiempo que no respondo a ningún correo ni escribo ninguno, pero me gustaría proponerles un tema de reflexión.
Hace unos meses me vino a la cabeza un curioso pensamiento que me hizo darle vueltas a la cabeza constantemente. El pensamiento era que, el hombre, ha creado un mundo paralelo al mundo que habitamos, es decir, la Tierra. El hombre depende de la Tierra (o más bien diré la naturaleza), come lo que gracias a ella se produce, bebe algo que no se puede crear en laboratorios, etc. pero el ser humano toma más de lo que necesita y no devuelve nada de lo que toma. A partir de ahí observé que cada ser de la naturaleza tiene su función, no una función como si dijeramos que tiene un destino, sino una función en cuanto a mantener el equilibrio del planeta, entonces nosotros los humanos debemos tener una función, pues nacimos en la Tierra y en ella vivímos pero debido a una excesiva evolución y a no haber encontrado esa función o habernos alejado de ella, ese equilibrio se ha visto alterado por esa faceta del ser humano de tomar más de lo que necesita y no devolver nada (cuando digo no devolver nada me refiero a que si, por ejemplo, el ser humano toma aire limpio del planeta, en vez de intentar mantenerlo limpio, crea objetos que ensucian ese aire).
Esta evolución descontrolada también nos ha llevado a huir de la naturaleza, a creer que el planeta es nuestro, que los árboles son nuestros cuando se ve que no es así. Por culpa de ello ahora aparece el cambio climático y todos los problemas que ello conlleva.
Quizás me equivoco y lo único que hemos hecho es acelerar un proceso natural, pero aun así lo que también estamos haciendo, creo yo, es acelerar nuestra propia destrucción que quizás debería haber llegado ya o quizás todavía queda mucho.
Para terminar decir que pienso que el problema de dicho desequilibrio en la naturaleza es debido a la excesiva preocupación en nosotros mismos, a todas las cosas antinaturales que hemos creado olvidando que no solo somos nosotros los que habitamos este planeta. Huelga decir que la naturaleza es sabia y tarde o temprano volverá a haber equilibrio.
Espero que dejen sus opiniones.
Daniel San Miguel Gamero
Hace unos meses me vino a la cabeza un curioso pensamiento que me hizo darle vueltas a la cabeza constantemente. El pensamiento era que, el hombre, ha creado un mundo paralelo al mundo que habitamos, es decir, la Tierra. El hombre depende de la Tierra (o más bien diré la naturaleza), come lo que gracias a ella se produce, bebe algo que no se puede crear en laboratorios, etc. pero el ser humano toma más de lo que necesita y no devuelve nada de lo que toma. A partir de ahí observé que cada ser de la naturaleza tiene su función, no una función como si dijeramos que tiene un destino, sino una función en cuanto a mantener el equilibrio del planeta, entonces nosotros los humanos debemos tener una función, pues nacimos en la Tierra y en ella vivímos pero debido a una excesiva evolución y a no haber encontrado esa función o habernos alejado de ella, ese equilibrio se ha visto alterado por esa faceta del ser humano de tomar más de lo que necesita y no devolver nada (cuando digo no devolver nada me refiero a que si, por ejemplo, el ser humano toma aire limpio del planeta, en vez de intentar mantenerlo limpio, crea objetos que ensucian ese aire).
Esta evolución descontrolada también nos ha llevado a huir de la naturaleza, a creer que el planeta es nuestro, que los árboles son nuestros cuando se ve que no es así. Por culpa de ello ahora aparece el cambio climático y todos los problemas que ello conlleva.
Quizás me equivoco y lo único que hemos hecho es acelerar un proceso natural, pero aun así lo que también estamos haciendo, creo yo, es acelerar nuestra propia destrucción que quizás debería haber llegado ya o quizás todavía queda mucho.
Para terminar decir que pienso que el problema de dicho desequilibrio en la naturaleza es debido a la excesiva preocupación en nosotros mismos, a todas las cosas antinaturales que hemos creado olvidando que no solo somos nosotros los que habitamos este planeta. Huelga decir que la naturaleza es sabia y tarde o temprano volverá a haber equilibrio.
Espero que dejen sus opiniones.
Daniel San Miguel Gamero
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