Cordialmente
Juan Mendizabal
Entre Ríos - Argentina
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PARA REFLEXIONAR
Era una mañana como cualquier otra, yo me encontraba de mal humor, te regañe porque te estabas tardando demasiado en desayunar; te grite porque no parabas de jugar con los cubiertos
y te reprendí porque masticabas con la boca abierta.
Comenzaste a refunfuñar y entonces derramaste la leche sobre tu ropa, furioso, te levante intempestivamente y te empuje con violencia para que fueses a cambiarte de inmediato.
Camino a la escuela no hablaste, sentado en el asiento del coche, llevabas la mirada perdida, te despediste de mí con una vocecita tímidamente y yo, haciendo la voz grave, solo te advertí que no hicieras travesuras.
Por la tarde, cuando regrese a casa después de un día de mucho trabajo, te encontré jugando en el jardín, llevabas puesto unos pantalones nuevos y estabas sucio y mojado, frente a tus amiguitos te dije que debías cuidar la ropa y los zapatos, que parecía no interesarte mucho el sacrificio de tus padres para vestirte, te hice entrar a la casa para que te cambiaras de ropa y mientras marchabas delante de mi, te indique que caminaras erguido.
Mas tarde continuaste haciendo ruido y corriendo por toda la casa, a la hora de cenar arroje la servilleta sobre la mesa y me puse de pie furioso porque tu no parabas de jugar, dije que no soportaba mas ese escándalo y subí a mi estudio, al poco rato mi ira comenzó a apagarse, me di cuenta que había exagerado mi postura y tuve el deseo de bajar para darte una caricia, pero no pude.
¿Cómo podía un padre, después de hacer su teatro de indignación, mostrarse tan sumiso y arrepentido?, en eso estaba cuando luego escuche unos golpecitos en la puerta.
Afinando la voz dije "Adelante", adivinando que eras tu, abriste muy despacio y te detuviste indeciso en el umbral de la habitación, me volví con seriedad hacia ti. "Ya te vas a dormir?, vienes a despedirte?", no contestaste, caminaste lentamente, con tus pequeños pasitos y sin que me lo esperara, aceleraste tu andar para echarte en mis brazos cariñosamente, te abrace y con un nudo en la garganta percibí la ligereza de tu delgado cuerpecito, tus manitas rodearon fuertemente mi cuello y me diste un beso suave en la mejilla, sentí que mi alma se quebrantaba.
"Hasta mañana, papito" - me dijiste.
Me quede helado en mi silla.
¿Que es lo que estaba haciendo?,¿Por que me desesperaba tan fácilmente?, me había acostumbrado a tratarte como a una persona adulta, a exigirte como si fueses igual a mí y ciertamente no eras igual, tu tenias una calidad humana de la que yo carecía; eras legitimo, puro, bueno y sobre todo, sabias demostrar amor...
¿Porque me costaba a mi tanto trabajo?
¿Por que tenia él habito de estar siempre enojado?¿Que es lo que me estaba
ocurriendo?
Yo también fui niño. ¿Cuándo fue que comencé a contaminarme?, después de un rato entre a tu habitación y encendí la luz con sigilo, dormías profundamente, tu hermoso rostro estaba ruborizado, tu boca entreabierta, tu frente húmeda, tu aspecto indefenso como el de un bebe...
Me incline para rozar con mis labios tus mejillas, respire tu aroma limpio y dulce, no pude contener la congoja y cerré los ojos, una de mis lagrimas cayo en tu piel, no te inmutaste, me puse de rodillas y te pedí perdón en silencio, es tan difícil aprende a dominarse, a comprender la pureza de nuestros hijos.
Reflexione que somos los adultos quienes los hacemos temerosos, rencorosos, violentos..., te cubrí cuidadosamente con las cobijas y salí de la habitación.
Mañana, temprano en la oración le daré gracias a Dios por tenerte a ti, hijo mío, y le pediré que me de sabiduría para tratarte como te mereces, gracias Señor por la experiencia y sentimientos que me permites vivir a través de mi hijo...
También mañana Señor le pediré a mi hijo perdón, pero no me esperare a que este dormido, lo haré viéndolo a los ojos, y le explicare porque a veces me desespero, le diré que tratare de ser paciente y comprensivo con las cosas que hace.
Si Dios me da oportunidad y te permite vivir, hijo mío, algún día, cuando seas padre, y recuerdes estos días, sabrás que a veces nuestros padres no son perfectos, pero sobre todo, ojala que siempre te des cuenta que, pese a todos los errores, todos los padres amamos a nuestros hijos mas que a nuestra propia vida...
"Ten cuidado con tus pensamientos; que se volverán palabras, palabras; que
se volverán actos, actos; que se volverán costumbres, costumbres; que será
tu carácter, cuida tu carácter, que será tu destino, será tu vida, de la abundancia de tu corazón, hablara tu boca, y será el discurso de tu lengua".
Comenzaste a refunfuñar y entonces derramaste la leche sobre tu ropa, furioso, te levante intempestivamente y te empuje con violencia para que fueses a cambiarte de inmediato.
Camino a la escuela no hablaste, sentado en el asiento del coche, llevabas la mirada perdida, te despediste de mí con una vocecita tímidamente y yo, haciendo la voz grave, solo te advertí que no hicieras travesuras.
Por la tarde, cuando regrese a casa después de un día de mucho trabajo, te encontré jugando en el jardín, llevabas puesto unos pantalones nuevos y estabas sucio y mojado, frente a tus amiguitos te dije que debías cuidar la ropa y los zapatos, que parecía no interesarte mucho el sacrificio de tus padres para vestirte, te hice entrar a la casa para que te cambiaras de ropa y mientras marchabas delante de mi, te indique que caminaras erguido.
Mas tarde continuaste haciendo ruido y corriendo por toda la casa, a la hora de cenar arroje la servilleta sobre la mesa y me puse de pie furioso porque tu no parabas de jugar, dije que no soportaba mas ese escándalo y subí a mi estudio, al poco rato mi ira comenzó a apagarse, me di cuenta que había exagerado mi postura y tuve el deseo de bajar para darte una caricia, pero no pude.
¿Cómo podía un padre, después de hacer su teatro de indignación, mostrarse tan sumiso y arrepentido?, en eso estaba cuando luego escuche unos golpecitos en la puerta.
Afinando la voz dije "Adelante", adivinando que eras tu, abriste muy despacio y te detuviste indeciso en el umbral de la habitación, me volví con seriedad hacia ti. "Ya te vas a dormir?, vienes a despedirte?", no contestaste, caminaste lentamente, con tus pequeños pasitos y sin que me lo esperara, aceleraste tu andar para echarte en mis brazos cariñosamente, te abrace y con un nudo en la garganta percibí la ligereza de tu delgado cuerpecito, tus manitas rodearon fuertemente mi cuello y me diste un beso suave en la mejilla, sentí que mi alma se quebrantaba.
"Hasta mañana, papito" - me dijiste.
Me quede helado en mi silla.
¿Que es lo que estaba haciendo?,¿Por que me desesperaba tan fácilmente?, me había acostumbrado a tratarte como a una persona adulta, a exigirte como si fueses igual a mí y ciertamente no eras igual, tu tenias una calidad humana de la que yo carecía; eras legitimo, puro, bueno y sobre todo, sabias demostrar amor...
¿Porque me costaba a mi tanto trabajo?
¿Por que tenia él habito de estar siempre enojado?¿Que es lo que me estaba
ocurriendo?
Yo también fui niño. ¿Cuándo fue que comencé a contaminarme?, después de un rato entre a tu habitación y encendí la luz con sigilo, dormías profundamente, tu hermoso rostro estaba ruborizado, tu boca entreabierta, tu frente húmeda, tu aspecto indefenso como el de un bebe...
Me incline para rozar con mis labios tus mejillas, respire tu aroma limpio y dulce, no pude contener la congoja y cerré los ojos, una de mis lagrimas cayo en tu piel, no te inmutaste, me puse de rodillas y te pedí perdón en silencio, es tan difícil aprende a dominarse, a comprender la pureza de nuestros hijos.
Reflexione que somos los adultos quienes los hacemos temerosos, rencorosos, violentos..., te cubrí cuidadosamente con las cobijas y salí de la habitación.
Mañana, temprano en la oración le daré gracias a Dios por tenerte a ti, hijo mío, y le pediré que me de sabiduría para tratarte como te mereces, gracias Señor por la experiencia y sentimientos que me permites vivir a través de mi hijo...
También mañana Señor le pediré a mi hijo perdón, pero no me esperare a que este dormido, lo haré viéndolo a los ojos, y le explicare porque a veces me desespero, le diré que tratare de ser paciente y comprensivo con las cosas que hace.
Si Dios me da oportunidad y te permite vivir, hijo mío, algún día, cuando seas padre, y recuerdes estos días, sabrás que a veces nuestros padres no son perfectos, pero sobre todo, ojala que siempre te des cuenta que, pese a todos los errores, todos los padres amamos a nuestros hijos mas que a nuestra propia vida...
"Ten cuidado con tus pensamientos; que se volverán palabras, palabras; que
se volverán actos, actos; que se volverán costumbres, costumbres; que será
tu carácter, cuida tu carácter, que será tu destino, será tu vida, de la abundancia de tu corazón, hablara tu boca, y será el discurso de tu lengua".
Autor:
anónimo
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