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Andaba uno ayer enredado en menesteres de mercader fenicio, en una
mercería, rodeado de puntillas, enaguas, marujerío vociferante, yo
qué sé:
- Señorita, cuarto kilo de fundas de almohada y fundas de
colchón.
- ¿Cómo dice?
- Sí, que me ponga veinte fundas de almohada y otras tantas de
colchón, ¿cuánto valen?
- A siete euros la de colchón y a dos la de almohada.
- ¿Cómoooo?
Y a continuación procedí a hacer lo que venimos repitiendo desde hace
más o menos un año: arrojarme a sus pies, pedir descuento, clamar al
cielo... y es que estamos abriendo, hemos abierto, un albergue de
peregrinos. Se llama albergue San Roque ("Marea Blanca"), está en
pleno Camino (lugar de Redonda, Corcubión), rodeado de un bosque
digno de leyenda artúrica, desde sus ventanas se observa el Cabo
Finisterre y abre sus puertas a consecuencia de una promesa. Es
sabido que ellas (las promesas) están para cumplirlas.
Cuando hace más o menos año y medio doblábamos el espinazo en el
coido de Cuño (Muxía) rodeados por aquel infierno negro, pensábamos
en cómo devolver a todos los peregrinos que nos estaban ayudando una
parte de todo lo que estaban haciendo. Y surgió el compromiso. La
Asociación Galega de Amigos do Camiño (Agacs) intentaría poner en
marcha, en plena Costa de Morte, el primer albergue no "oficial" y
tampoco "privado" de Galicia. Sería un albergue de todos y para
todos. Entendemos, respetando todas las opciones, la hospitalidad
como lo que siempre ha sido en el Camino: puerta abierta,
solidaridad, amistad y ayuda. No sabemos de hostelería, no es lo
nuestro, respetamos ( e incluso consideramos necesaria) esa
alternativa, pero queremos y creemos que la hospitalidad tal y como
la entendemos no puede desaparecer del Camino de Santiago aunque nos
veamos obligados a prescindir del agua caliente o iluminarnos con un
candil. Ya nos correspondió en su momento lidiar con la apertura del
albergue de Santiago de Olveiroa, que pusimos en marcha y llevamos
durante su primer año (ahora está en las magníficas manos de su
hospitalera, Puri, a la que nosotros formamos y pusimos "en Camino")
Y así hemos tirado hacia delante. Ha habido gente que nos ha ayudado
en todo lo posible (asociaciones europeas, socios de la Agacs,
peregrinos, amigos...) Ha habido momentos amargos (bastantes) y
gloriosos (Santiago siempre, siempre ayuda). Ha habido de todo. Hemos
visto despilfarros "xacobeos" mientras a nosotros no se nos ha dado
ni un botijo por parte de las administraciones "jacobeas" gallegas
(en parte tienen razón, no paramos de criticar ni pensamos dejar de
hacerlo cuando sea menester), hemos visto como se financiaban
albergues privados (Caldas de Reís) para luego cerrar en pleno
agosto, hemos visto de todo. Hemos pedido literas al ejército, a la
Xunta, a los concellos.... ni pan ni sal, hemos tenido que bajar
hasta Andalucía para comprarlas al mejor precio y en pleno agosto,
con todo cerrado... pero hemos visto como aparecían peregrinos desde
Madrid cargando con una cocina en el coche (el Apóstol os lo premie,
Silvia y David), otros que subirán este sábado desde Valencia
acarreando una nevera (¡Evohé, Fernando Pazos) otros que se han
preocupado de enviar menaje de cocina (Mario Calvo, el gran Mario),
otros que nos han ayudado a limpiar, a cargar y descargar, otros que
nos han acompañado en el sano ejercicio de arrojarnos a los pies de
casi todo el mundo... otros que nos han dejado su donativo y otros
que simplemente nos han dado ánimos. En sitio aparte explicaré como
ha ayudado ese pedazo de armario con corazón de oro que es Alberto
Solana. (Curiosamente, todos ellos han estado en Cuño, bañándose en
negro) Eso nos ha hecho seguir y... hemos abierto. El que quiera
ayudar encontrará la forma en la página de la Agacs
www.amigosdelcamino.com Y no solamente con donativos, necesitamos
hospitaleros todo el año y posiblemente, dentro de poco..."albañiles".
Gracias a todos, de momento misión cumplida. Desde Galicia, José
Antonio de la Riera, Agacs.
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Mar, 7 de Sep, 2004 12:07 pm
"jdelariera" <kriera@...>
jdelariera
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