Ayer martes comenzaron las conferencias de la Semana Jacobea en Pamplona.
El primer conferenciante superó el tiempo de cualquier otra charla en los quince
años que llevamos de Semanas Jacobeas. Nada menos que hora y media hablando
sobre "la restauración de los monumentos artísticos del Camino de Santiago en
los dos últimos siglos". Ciertamente, el título me dio una imagen previa de una
conferencia bastante monótona, pero el orador, Luis Miguel de la Cruz Herranz,
consiguió mantenernos atentos durante toda la exposición.
Realmente aprendí bastante del tema tratado, quizá porque partí de una base de
ignorancia supina, y me ha servido para comprender un poco más el porqué de
ciertas restauraciones en algunos edificios, como S. Martín de Frómista, que,
con aire antiguo, son casi recién contruidos o reconstruidos.
La cuestión que más me llamó la atención y que yo desconocía es la fórmula de
restauración llevada desde 1820 hasta finales del siglo XIX, en la que imperaba
la unificación de estilos dentro del edificio restaurado. (no recuerdo el nombre
de este tipo de restauración. Quizá pueda ampliar Michel). Así, si una iglesia o
catedral (puso de ejemplo Burgos y León) se componía de varios estilos, algo por
otra parte completamente lógico, los restauradores, con plena buena fe, escogían
un estilo y derribaban o adecuaban todo lo demás para proporcionarle la
uniformidad. Una barbaridad hoy en día que sin embargo fue la pauta a seguir por
los máximos expertos de antaño.
A la conferencia de hoy no puedo ir, pero intentaré ir a la de mañana.
Un saludo,
Carlos Mencos