Acierta ciudad llegó un hombre vendiendo una famosa "agua mágica de Jerusalem". Compraron todas las esposas provenientes de hogares en decadencia y que tenían problemas con el esposo. La fórmula era la siguiente: Señora cuando su esposo llegue de malas pulgas, gritando, insultando etc. usted échese un trago de agua mágica a la boca y mantégalo ahí hasta que deje de molestar. Cuidado no se la trague que se envenena. De echo funcionó con resultados extraordinarios. Los problemas familiares cesaron y los matrimonios de nuevo convivieron armoniosamente.
Entonces el sacerdote de la parroquia le pregunta: Amigo ¿dónde consiguió usted esa agua mágica de Jerusalem tan buena? A lo que el mago respondió: A usted padre le diré la verdad . El agua ni es mágica ni es de Jerusalem. Es del chorro de una manguera, pero el secreto es que mientras el esposo insulta y pelea, la esposa se llena la boca con el trago de agua y así no puede hablar ni pelear, porque para pelear se necesitan dos.
Comentario:
El matrimonio es un proyecto de vida para ser feliz haciendo feliz a otra persona. Este es el designio divino. Vivir juntos y felices y amarse con amor fiel y eterno hasta que la muerte los separe.
Cita Bíblica:
"En efecto, el marido es cabeza de su esposa, como Cristo es cabeza de la Iglesia, cuerpo suyo del cual es asimismo Salvador. Y así como la Iglesia se somete a Cristo, así también la esposa debe someterse en todo a su marido.
Maridos amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia y se entregó asimismo por ella. Quería que esta esposa suya fuera santa y por eso la limpió junto con el bautismo y la Palabra Santa. Deseaba presentársela asimismo muy gloriosa, sin mancha ni arruga, ni nada parecido sino santa e inmaculada.
Del mismo modo los maridos deben amar a sus esposas como aman a sus propios cuerpos. Amar a su esposa ¿no es amarse asimismo? Y nadie jamás ha aborrecido su cuerpo, al contrario lo alimenta y lo cuida. Eso es justamente lo que Cristo hace por la Iglesia, pues nosotros somos parte de su cuerpo. Es lo que dice la Escritura: El hombre dejará a su padre y a su madre para unirse con su esposo y los dos no formarán sino un sólo ser. Este misterio es muy grande y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.
En resumen, que cada uno de ustedes ame a su esposa como a si mismo y que la esposa respete a su marido". (Efesios 5, 23-33)QUE DIOS ME LOS BENDIGA A TODOS.

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