La educación: un malogrado éxito
Aleida Gódinez, Lux InfoPress
LA HABANA, junio (www.cubanet.org) - La educación, al
igual que la salud pública en Cuba es, según el
aburrido y repetido discurso oficial, un logro de la
revolución, si bien es cierto que tiene un alto costo
moral, una parte bien reconocida del cual es la
obligatoriedad de la vieja, desusada y descabellada
doctrina marxista que se repite en cada centro
educacional del país hasta el cansancio.
Hace unos meses el gobierno, apoyado por sus
organizaciones políticas realizó una campaña nacional
encaminada a buscar en los jóvenes apoyo para ingresar
en la carrera de Magisterio. Lógicamente, no se logró,
y para amortiguar la situación, el gobierno tuvo que
implementar el "plan del maestro emergente", en virtud
del cual se forman en sólo unos meses maestros para
impartir clases de educación primaria.
Los recién estrenados maestros llevan a las aulas
orientaciones precisas en torno a los temas políticos
de actualidad nacional, que son casi siempre los
mismos, porque en tan corto tiempo no pueden adquirir
una profunda formación que los convierta en buenos
profesionales, sino en técnicos de la ideología y
vigilantes de ideas en las nuevas generaciones.
Para entender esta afirmación puede citarse el caso
del escolar de catorce años, estudiante de la escuela
"Augusto César Sandino", del reparto El Valle. Noel se
dibujó una bandera norteamericana en su brazo
izquierdo. Por ese motivo está amenazado por la guía
de su grupo, la maestra Rubiselda, quien le dijo que
si aparecían carteles antigubernamentales en la
escuela, lo mandaría por largos años a una escuela de
rehabilitación de menores con trastornos de conducta.
Así los estudiantes del grado octavo número 5 fueron
inducidos por la profesora a odiar la bandera
norteamericana y a los Estados Unidos.
En mis días de estudiante universitaria, a Eudes
Fernández, un compañero de curso, casi lo expulsan de
la facultad porque asistió a clases con una camisa que
tenía en el bolsillo la inscripción "Captain US NAVY".
También los profesores que trabajan en los institutos
pre-universitario y secundarias básicas con régimen de
internado se han quejado repetidamente por la
irregularidad de las guardias que tienen que realizar
y el inadecuado tratamiento salarial que reciben.
De acuerdo a la práctica implementada por el
Ministerio de Educación para este tipo de enseñanza,
los profesores tienen que hacer las guardias
permanentes en la escuela 16 horas ininterumpidas una
vez por semana.
Cálculos económicos reflejan que cada profesor deja de
percibir 1,228 pesos al año por concepto de guardias
realizadas durante el curso. Además, no se paga la
responsabilidad en torno a los alumnos de los cinco
profesores que integran el equipo de guardia, y mucho
menos la custodia de todos los bienes asignados
recientemente, como computadoras, televisores y
video-grabadoras. Lo que entraña responsabilidad penal
si algún equipo es sustraído ilegalmente.
También los estudiantes deben cumplir exageradas metas
diarias de trabajo que van más allá de sus
posibilidades físicas si se tiene en cuenta que sus
edades oscilan entre los 13 y los 17 años
Las extenuantes jornadas, durante las cuales son
expuestos prolongadamente al sol en el campo, no están
en concordancia con la mala alimentación que reciben.
En muchos centros educacionales no hay ni siquiera
agua potable, por ejemplo, en el Instituto
Pre-Universitario en el Campo conocido como Bongo 5,
ubicado en el municipio Contramaestre, en Santiago de
Cuba, los alumnos tienen que cargar el agua en baldes
para su aseo personal y subirla hasta la cuarta
planta, por las escaleras.
Algo alarmante ocurrió con los 2,700 alumnos que
estudian en el Instituto Pre Universitario en el Campo
Antón Makarenko, Mártires de La Coubre, Blas Roca
Calderío, Cuarto Congreso del PCC y los del
Tecnológico Tomás David Royo y República de Argelia,
que fueron llevados obligadamente a la cosecha de
papas denominada campaña de frío.
Para realizar estas labores se suspendieron las clases
por espacio de cinco días, durante los cuales sólo se
recogían los tubérculos para garantizar los
compromisos contraídos con el Partido Comunista, que
"no es" el organismo que traza los planes económicos
de la nación, pero sí el que obliga a los demás a
cumplirlos.
Suceden, además, casos de violencia entre estudiantes,
como ocurrió con el joven Yunieski López Pozo, que
encontró la muerte mientras dormía a manos de uno de
sus compañero de aula en el Instituto
Pre-Universitario Vocacional de Ciencias y Letras Blas
Roca Calderío, en la ciudad de Batabanó, al sur de
Ciudad de La Habana. El occiso estudiaba para obtener
su título de Bachiller en Ciencias y Letras al tiempo
que se preparaba especialmente, tanto él como el
compañero que le produjo la muerte, para cursar
carreras pedagógicas, según sus vocaciones
manifiestas.
Los alumnos de la escuela primaria del poblado de
Palo, en el municipio Bartolomé Masó, en la provincia
Granma, reciben sus clases bajo la sombra de algún
árbol y en ocasiones en los portales de las viviendas
cercanas, desde hace meses, cuando la instalación se
derrumbó debido al mal estado técnico de su
construcción. Hasta el presente no se ha vuelto a
levantar la escuela en otro lugar.
Otro caso es el de María, una joven maestra de la
enseñanza primaria que imparte Matemáticas en quinto
grado en una escuela de régimen medio interno, en
Pinar del Río. María recuerda que a sólo tres meses de
finalizar el actual curso escolar, sus alumnos no
tenían maestro de Ciencias Naturales, y las
autoridades que deben garantizar esto en la dirección
municipal de Educación responden que a pesar del plan
de maestros emergentes, no tienen asignado ninguno a
la escuela.
Los hechos que verifican el desastre en que se
convirtió la educación en Cuba son innumerables.
Muchos alumnos del Pre-Universitario en el Campo
Fernando de Dios, de Jobabo, municipio Las Tunas, que
cursaban estudios de décimo, onceno y duodécimo
grados, abandonaron las aulas masivamente durante este
curso, cuando sus estudios estaban a punto de
concluir. Las razones: mala alimentación y falta de
higiene en general. Los estudiantes tienen que
compartir entre siete un tubo de pasta dental para un
mes.
Para lograr la retención escolar, que ya rebasa
sorprendentes cifras, se ha creado una comisión de
profesores conjuntamente con la secretaria docente y
dirigida por el director del plantel Maikel Machado,
cuya misión consiste en visitar a los padres de los
estudiantes que abandonan el curso o no asisten a
clases, a quienes se les impone una multa de siete
pesos por cada turno de clase al que no asiste el
hijo. O simplemente se envía su caso a la Fiscalía
Municipal, donde la multa sube a 50 cuotas de a peso
por cada caso de abandono de estudios.
A los profesores se les retiene la solicitud de baja,
aunque al recibirla no pueden optar por nuevos
trabajos en otros sectores, entre ellos el favorecido
sector turístico.
Sin embargo, a pesar del déficit de maestros y
profesores en todos los niveles de la enseñanza,
existen cifras reales, nombres y apellidos de maestros
de todos los niveles educacionales que son expulsados
del sector cuando critican el sistema, o simplemente
dan muestras de no profesar la ideología oficial.
Alguien dijo que seremos el país más culto y educado
del planeta dentro de algunos años. Sin embargo, la
juventud que no conoció la Cuba pasada y se siente
identificada generacionalmente con la Cuba de hoy,
manifiesta un vacío que sólo aspira a llenar emigrando
hacia otros países donde puedan estudiar sin que se
les condicione el pensamiento.
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Información y Prensa 2174 N.W. 24 th Court Miami
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