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Responder | Reenviar Mensaje #74068 de 263661 |

Delano: "Somoza es un hijo de perra, pero es nuestro hijo de perra"

Me parece de interés que conozcan el texto (adjunto) del discurso
que pronuncié en Montreal-Quebec hace 20 años, en 1984, en una
conferencia internacional de representantes de América Latina,
Estados Unidos y Canadá, en que expuse la tesis de `Acerca de la
Responsabilidad del Pueblo y Electores Norteamericanos con los Actos
Delictuosos o de Agresión de los Presidentes de Estados Unidos que
Elija', escribe Díaz- Callejas

03.10.2004 [Apolinar Díaz-Callejas] Son los mismos hechos de
entonces, cuando Reagan agredía a Nicaragua, El Salvador y otros
países, y bombardeaba y ocupaba la pequeña isla de Granada y fue
reelegido por los electores norteamericanos tal como ocurre hoy con
Bush, que sigue bombardeando y matando gente de toda edad y sexo en
Iraq, y también ha sido reelegido.

Discurso pronunciado en la CONFERENCIA INTERNACIONAL SOBRE AMÉRICA
LATINA, reunida en Montreal-Québec, Canadá, del 16 al 18 de marzo de
1984

En la mañana de hoy hemos tenido la magnífica oportunidad de
escuchar el punto de vista que podríamos llamar del pueblo
norteamericano. Mi intervención se va a encaminar precisamente a esa
opinión norteamericana. Habría que decir, para empezar, que la
celebración de esta primera conferencia organizada por la Asociación
Latinoamericana para los Derechos Humanos, ALDHU, y organismos del
Canadá, Québec y Estados Unidos, para examinar conjuntamente los
problemas más graves de América Latina y en particular las
relaciones con los Estados Unidos, nos muestra que las posibilidades
de la solidaridad se pueden profundizar y ampliar
extraordinariamente.

Creo que una de las conclusiones importantes que deberá surgir de
esta conferencia es la continuación de estos trabajos, de manera que
las relaciones, los contactos, las comunicaciones entre
latinoamericanos, norteamericanos y canadienses puedan prolongarse y
hacerse permanentes. Empezaría por señalar que el pueblo
norteamericano tiene, a mi juicio, involucrada una responsabilidad
ética, moral, jurídica y política en los conflictos del Caribe.

El gobierno de los Estados Unidos, dirigido por un Presidente
elegido por el pueblo de ese país, viene cometiendo o auspiciando
actos de agresión, de terrorismo y de intervención ilegal y militar
contra Nicaragua, y en apoyo al régimen de terror que impera en El
Salvador. Como consecuencia de esa conducta, mueren hombres,
mujeres, niños, jóvenes y hay destrucción de riqueza en Nicaragua y
en El Salvador. Entonces, estamos ante el hecho de un gobierno que
actúa de esa manera y un pueblo que lo ha elegido.

Aquí quisiera recordar un viejo principio del derecho universal
incorporado al sistema jurídico de todas las naciones que se expresa
en que cuando alguien comete un delito o causa daño a otro, la
responsabilidad jurídica no es sólo de quien ejecuta directamente
ese acto, sino que se extiende y comprende también al superior de
esa persona, al individuo, entidad o institución a cuyo nombre actúa
el ejecutor del acto ilegal. Por ejemplo, si en desempeño de su
cargo un funcionario de un gobierno incurre en agravio o daño a una
persona, no solamente responde de esos daños o agravios ese
funcionario sino el Estado mismo a cuyo servicio actúa.

Si un agente de la policía, como tal, comete un crimen, el Estado
responde a los familiares de la víctima de los daños
correspondientes. Si un gobierno municipal descuida tapar las
alcantarillas de las calles y un niño cae a una de esas
alcantarillas porque no fueron tomadas las medidas de seguridad y
protección a la ciudadanía correspondientes, esa municipalidad
responde del daño causado a ese niño. Es en tal contexto que también
tendríamos que examinar la responsabilidad del pueblo de los Estados
Unidos por la conducta y acciones del gobierno y Presidente que
elige para que rijan su destino.

Porque el hecho de elegir un Presidente y un gobierno es, para todo
pueblo, la escogencia de una opción, de un programa y de unos
propósitos políticos. De manera que si el pueblo norteamericano ha
elegido o vuelve a elegir al gobierno y Presidente responsable de
los actos de agresión, terrorismo e intervención indebida contra
Nicaragua o El Salvador, ha comprometido su propia responsabilidad
por tales hechos. De ahí que a mi juicio, el pueblo de los Estados
Unidos tiene que meditar y definir su propia conducta frente al
hecho de que en su nombre se están cometiendo actos de terrorismo y
de agresión contra Nicaragua y de intervención en El Salvador, que
causan destrucción, muertes, sangre y daños.

Surge así una responsabilidad ética, una responsabilidad moral, una
responsabilidad jurídica y una responsabilidad política para el
pueblo de los Estados Unidos. Hemos tenido recientemente la
experiencia de Granada. Había una opinión pública norteamericana
adversa a la política del actual gobierno respecto del Caribe. Sin
embargo, se produce la invasión de Granada, de un país de un poco
más de cien mil habitantes que caben en uno de los estadios de
béisbol de los Estados Unidos. Esa es la población de Granada. Y la
opinión norteamericana reacciona transformando el repudio anterior a
la política internacional del gobierno en apoyo a la invasión a
Granada, en apoyo a una acción que fue condenada por todo el mundo.
¿Qué ocurre en esto? ¿Qué hay en esto?

Pienso que es necesario que nuestros amigos de los Estados Unidos,
los que dan la solidaridad, los que luchan tan denodadamente y
muchas veces en condiciones tan difíciles para ofrecernos esa
solidaridad, es necesario que recuerden que tienen un encargo, una
tarea de inmensa responsabilidad para cuya ejecución es
indispensable, a su vez, la ayuda, la solidaridad y el apoyo de
nosotros los latinoamericanos: es la de contribuir a que el pueblo
de los Estados Unidos tome conciencia sobre la naturaleza de los
actos de su gobierno; que ese pueblo norteamericano elija
conscientemente su gobierno, a sabiendas de las consecuencias y de
su propia responsabilidad en lo que escoge, en los actos del
gobierno que elige. Porque hay una responsabilidad del pueblo de los
Estados en la posterior conducta internacional del gobierno que
eligió, pues con la elección compromete su propia responsabilidad.

Hoy hemos oído una versión real e histórica de la naturaleza del
pueblo de los Estados Unidos, como la de un pueblo que ha hecho
extraordinarios aportes al desarrollo de la democracia, que ha
transmitido a todos nuestros pueblos una concepción generosa, amplia
e igualitaria de la sociedad en la que se cimientan su propia
historia, su propia libertad y su propia democracia. Esa es la
tradición real, la gran tradición del pueblo norteamericano, que yo
resumiría diciendo que es el amor a la libertad y a la solidaridad.

Muchos latinoamericanos de alguna manera tenemos una experiencia o
un conocimiento directo de cómo se expresa esa solidaridad del
pueblo de los Estados Unidos, a través de los desfiles, a través de
ese espectáculo extraordinario de gentes que, sabiendo que alguien
inocente ha sido condenado, luchan por generaciones y generaciones
hasta que se diga la verdad y se dé un fallo justo. Pueblo que,
además, tuvo una guerra civil contra la esclavitud. Esa es la
característica del pueblo de los Estados Unidos.

Los latinoamericanos la conocemos y la apreciamos. Por eso es que
queremos pedirles a Ustedes, a los amigos en los Estados Unidos, que
le recuerden a su pueblo estas cosas que nosotros le admiramos y le
estimamos, para que ese pueblo tome conciencia de que en su
elección, en su forma de escoger el gobierno, está resolviendo si
ese gobierno va a dar a los pueblos de América Latina un tratamiento
igual al que quiere para sí el pueblo norteamericano; si van a
reconocer a los pueblos de América Latina los mismos derechos de
autodeterminación y libertades que reconocen al pueblo de los
Estados Unidos, cuya Constitución también autoriza el derecho a la
rebelión contra la injusticia y contra la tiranía. En la América
Latina, en más de 150 años de historia, ha habido una constante
lucha de nuestros pueblos contra la opresión, contra la tiranía,
contra la desigualdad, contra la ocupación extranjera, antes de la
revolución rusa y después de la revolución rusa, en este siglo y en
el siglo pasado.

Lamentablemente, a lo largo de todo este tiempo, los gobiernos de
los Estados Unidos han intervenido, han ocupado países, han
invadido, han llevado su poderío militar y de guerra a nuestras
naciones, incluso con el pretexto dizque de organizarle la
contabilidad pública a la República Dominicana o con el de poner
término a problemas y desórdenes internos. Ahora el pretexto para
seguir haciendo lo mismo que hacían antes de la revolución rusa es
el de la lucha contra el comunismo. Pero durante todo este proceso,
en estos 150 años de acciones y agresiones de sus gobiernos, el
pueblo de los Estados Unidos, a nuestro juicio, no ha tenido una
mayoritaria y estable conducta de repudio a esos procedimientos
ilegales.

Por eso, en un momento tan critico como el actual, creemos que es
indispensable ir a la conciencia de ese pueblo. Porque no es posible
que se legitime la acción agresiva de sus gobiernos con la
escogencia que debe hacer libremente el pueblo de los Estados
Unidos. Yo creo que no puede ser extraño al examen de la
solidaridad, de las relaciones entre los pueblos, recordar cómo a
través de la historia de los gobiernos de los Estados Unidos se han
apoyado en América Latina en las peores dictaduras, en las más
sombrías y crueles tiranías.

Si bajo el gobierno de un hombre, de un demócrata que tanto
contribuyó a la derrota del fascismo como el Presidente Franklin
Delano Roosevelt, llegó al poder el régimen de Somoza, y es en la
administración del grande demócrata norteameriano que es asesinado
el General Sandino y se afianza esa era de terror sobre Nicaragua
que representa el gobierno de Somoza y que llevó al propio
Presidente Roosevelt a tener que decir que "Somoza es un hijo de
perra, pero es nuestro hijo de perra", si ello ocurrió en el
gobierno del Presidente Roosevelt, la cuestión de conciencia para el
pueblo de los Estados Unidos es grande.

No es posible que esto pueda continuar. Queremos invitar al pueblo
de los Estados Unidos, a nuestros amigos de los Estados Unidos a que
reflexionen y escojan conscientemente. Porque se puede escoger por
la paz, por la solución política, por la negociación, por el arreglo
de los problemas y por el diálogo en Centroamérica o en cualquier
parte del mundo. O se puede escoger por la guerra y la muerte. Pero
quienes debe escoger no son las transnacionales ni los grandes
intereses económicos, ni los monopolios, ni las oligarquías
militares, ni los fabricantes de armas, sino el pueblo de los
Estados Unidos.

No puede ser suplantada la voluntad del pueblo norteamericano: es él
quien debe escoger y decidir entre la paz y el diálogo, entre la
negociación o la guerra, entre la vida o la muerte. Nosotros
queremos decirle al pueblo norteamericano que en el actual conflicto
en Centroamérica y el Caribe, y especialmente contra Nicaragua, ya
hay una guerra, casi todos los días hay muertos y están cayendo
asesinados nicaragüenses de todas las edades y sexo que defienden su
patria de la agresión y el terrorismo apoyados por el gobierno de
los Estados Unidos. Han sido minados por la CIA los puertos de ese
pequeño país. Yo he estado en el puerto de Corinto y pude comprobar
cómo fue el ataque a los depósitos de petróleo, una operación
nocturna hecha por la CIA, a una hora en que no había siquiera luz y
con un certero disparo fue paralizada la única grúa que había para
el descargue de barcos.

Yo tengo que decir que cuando ya se está frente a una situación de
guerra como la desatada contra Nicaragua, es necesario que el pueblo
de los Estados Unidos, que tienen la oportunidad de detener la
invasión y la agresión a Nicaragua y que tiene el poder y la
oportunidad para hacer suspender y modificar la política de su
propio gobierno de apoyo a una tiranía monstruosa como la de El
Salvador, es necesario, repito, que el pueblo de los Estados Unidos
escoja conscientemente qué gobierno quiere y qué política desea
frente a Nicaragua o ante el conflicto en El Salvador. Pero es
indispensable que escoja por sí mismo y que no permita que otros
escojan por él.

Queremos invitar a nuestros amigos a que le digan al pueblo de los
Estados Unidos que escoja por sí mismo entre la paz y la guerra,
entre el bien y el mal. Yo estoy seguro que va a escoger por el bien
porque esa es la tradición del pueblo norteamericano. Pero que
escoja por sí mismo, que no se deje suplantar, porque ya lo dijo
ayer Anselmo Sule en el caso de Nicaragua: nosotros no queremos que
en el futuro haya un genio como Homero que cante las glorias de los
nicaragüenses que murieron peleando en defensa de su país, de su
soberanía, del derecho a determinar su destino e impulsar su
revolución popular.

No queremos que sea necesario un Homero que cante esas glorias.
Queremos que ese pueblo pueda construir su nueva sociedad,
desarrollarse, avanzar libremente y por su propia decisión forjar su
futuro. Para terminar, yo tengo que traer aquí un texto de mayo de
1910. Es un artículo de Rubén Darío, el gran poeta nicaragüense y de
la lengua española, escrito en un periódico de París, en el "París
Journal", en mayo de 1910, cuando ya había agresión de los Estados
Unidos a Nicaragua, contra el gobierno liberal de Zelaya. Decía el
gran poeta en 1910. "Hay en este momento en América Central un
pequeño estado que no pide más que desarrollar en la paz y el orden
su industria y su comercio.

Que no quiere más que conservar su modesto lugar al sol y continuar
su destino, con la seguridad de que no habiendo cometido injusticia
hacia nadie, no será blanco de represalias de nadie". Condenaba la
intervención de los Estados Unidos en aquel momento para derrocar
ese gobierno autónomo de Nicaragua y agregaba: "Esta nación, la que
está fomentando la agresión, es la República de los Estados Unidos,
y Nicaragua nada ha hecho a los Estados Unidos que pueda justificar
su política".

Queremos pedirle a nuestros amigos que inviten al pueblo
norteamericano, cuyos valores históricos y culturales apreciamos y
respetamos, a que escoja libremente la política de su gobierno; a
que determine la política de esos gobiernos y no que los gobiernos
decidan su política con o sin la voluntad de ese pueblo
norteamericano.



---
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Jue, 4 de Nov, 2004 4:44 pm

calfulcura27
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calfulcura27
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4 de Nov, 2004
8:35 pm
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