Sí coincido en que Evo no debe ceder frente a la derecha, porque sus requerimientos son puros pretextos para tumbarse al gobierno, y cumplido un requerimiento aparecerá otro y otro. No hay por dónde ceder, pero dialogar no es ceder, es desmoralizar al enemigo, mostrar dentro y fuera del país quiénes son los fundamentalistas, los anti-democráticos. Es un asunto de hemegonía ideológica y creo que eso lo está logrando. Lo que es imprescindible es que se apoye en el respaldo popular para radicalizar el proceso y que no vuelva a retrasar la votación para la nueva constitución, que cuando se apruebe deberá aplicarse sin titubear.
Saludos,
Sergio
To: comu_inter_qolla@yahoogroups.com
From: pedro-portugal@...
Date: Tue, 19 Aug 2008 19:44:22 +0000
Subject: [comu_inter_qolla] El verdadero rostro del triunfo masista
El verdadero rostro del "triunfo" masista en el referéndum
Pedro Portugal M.
"El referendo revocatorio del 10 de agosto en Bolivia, contrario a algunas interpretaciones triunfalistas, es una clara derrota del gobierno que no solo refuerza la división de facto del país, sino que le concede a la subversión separatista un halo de legalidad que antes no poseía." Quien recientemente escribe lo anterior no es ningún despistado servidor de la oligarquía medialunera. Se trata de Heinz Dieterich, el teórico del Socialismo del Siglo XXI.
Y es que la "victoria" de Evo Morales despierta sentimientos encontrados entre sus mismos simpatizantes. Están quienes infantilmente enrostran a la cara de quienes expresan dudas sobre el gobierno del MAS, el 67 % de votos favorables a su presidente. Para estos pipiolos la victoria del SI en su referéndum la experimentan como un triunfo personal, en una apuesta existencial que no quiere poner en duda la certidumbre de su anhelo. Pero están también quienes, de manera circunspecta o angustiada, perciben detrás de ese soberbio triunfo retos y compromisos difíciles de resolver y salvar.
En realidad, el triunfo en un referéndum (y en cualquier votación) no consiste en la cantidad aritmética de votos, sino en la posibilidad de aplicar políticas que esa dicha cantidad puede permitir y validar. ¿De qué sirve tener mayoría de votos si las cosas siguen como antes, o aun peor?
Antes teníamos una administració
La razón profunda de esta tragicomedia es que el gobierno del MAS y de Evo Morales carece de doctrina y de políticas, pero abunda en lemas y en poses. Hasta ahora los ganadores de las elecciones del 2005 "no pueden creer que sean gobierno", tal como cándidamente lo confesó una vez Evo Morales. Lo dramático en todo esto es que el pueblo que lo apoya tampoco se da cuenta cabal de esta perplejidad (y de la inacción que la acompaña)… por lo menos hasta ahora.
Esta situación está ejemplarizada con lo sucedido la noche del domingo, cuando se supieron los primeros resultados del referéndum. En la plaza Murillo de La Paz, los militantes masistas concentrados coreaban a su presidente: "mano dura". Éste, en su discurso, empezó agradeciendo a las autoridades, entre ellas a las "autoridades departamentales" (curiosa auto bochorno de la autoridad presidencial)
Lógicamente, a esta inconsistencia de palabras debían seguir incoherencia de acciones. Los Prefectos no asistieron una primera convocatoria. Fueron después, pero el Presidente no estaba para recibirlos. Finalmente, los "gobernadores" abandonaron las discusiones, pues lo que se les ofrecía eran incoherencias adecuadas solamente para nuestros actuales gobernantes del Palacio Quemado.
Ahora tenemos en cinco de nueve departamentos un paro de 24 horas y —con mayor riesgo que antes del referéndum— oscuros presagios de enfrentamientos y divisiones.
Existe además otro elemento que debería preocupar a nuestros gobernantes, en vez de llenarlos de fatuo orgullo. La extraordinaria votación que tuvieron en los ámbitos rurales, en El Alto y en las regiones indígenas (particularmente quechuas y aymaras) es en realidad un dogal que las clases populares y los pueblos originarios están urdiendo en torno del cuello de nuestros actuales gobernantes. De esta manera, sin tener intención de hacerlo, el actual gobierno está acelerando la educación política de amplios sectores de la población para que, llegado el momento, actúen por cuenta propia, como sucedió en 1899.
Así, la demagogia del actual período, que utilizó una supuesta legitimidad indígena para manejar con los instrumentos coloniales de siempre a las "masas", en la perspectiva de desequilibrar un "empate" por el poder, puede acelerar la verdadera transformació
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