5 de septiembre: Día Internacional de la
Mujer Indígena
Con lágrimas, con canto, con esperanza…
caminamos
Con el sol me levanto,
pero cuando él se ha ido, yo sigo batallando: cargar leña, cocinar, lavar la
ropa, cuidar los niños, acarrear agua, ayudar en la chacra, dar de comer a los
animales, hacer la chicha, hilar y tejer…. Es de nunca acabar. Ya ni sé estar con las manos quietas, me
parece que si no estoy haciendo algo me voy a dormir. Con razón mi madre decía: “no estés con
las manos cruzadas. ¿Acaso eres
hombre?”
Mujer zumbagueña,
Ecuador
“Voces de los Andes”. Cuenca : UNIFEM, 1998, p. 29
Para mi segundo hijo estaba muy preocupada porque
era el periodo muy fuerte de la violencia y esta experiencia nos dejó si
nada… se llevaron todo, mi casa, mis ollas, platos, sin comida. Tuvimos que huir de la comunidad a la casa de
la chacra en el monte… sólo tenía una chusma vieja y pensaba ¿qué le voy
a dar?. En ese
tiempo atacaron la comunidad y dejaron cenizas no más, todo lo quemaron…
Mujer asháninka,
Perú
“Madre nativa”. Lima : Salud Sin Límites,
2008,p. 33
En este conflicto armado por o general les han dado
muy duro a los hombres y quienes al final responden y son como escudos para
defender los derechos indígenas han sido las mujeres. Este fenómeno se está presentando además
porque por el aumento de las mujeres cabeza de familia, ellas tienen que ingeniarse
cómo sacar adelante a sus hijos. Es un gran esfuerzo que se hace de
poder a funcionar la cabeza a ver cómo es que voy a sacar adelante a los hijos,
cómo organizar la comunidad para enfrentar los problemas…
Avelina Pancho, mujer dirigente nasa, Colombia
“Historias a dos voces.
Testimonios de luchas y resistencias de mujeres indígenas”. México: Instituto Michoacano de la Mujer,
2006, p.113
Yo, por ejemplo, soy descendiente del cacique
Mariano Salteño por parte de mi abuela.
El fue uno de los que defendió el territorio
mocoví, negoció con el Estado y logró títulos comunitarios en 1904. Si bien hay gente que dice que soy cacique
porque vengo de la rama de los caciques, creo firmemente que los títulos quedan
medio grandes. Uno hace lo que hace
porque lo siente. Pero además, creo que
la persona que tuvo la posibilidad de aprender, tiene la obligación de
devolverle algo al pueblo. Yo siempre
digo: “Dinero, maldito dinero que corrompe al hombre”. Nosotros no nos manejamos con dinero, sino
con cosas que quedan y que quedan también en la memoria de la gente. El capital más grande que el ser humano puede
tener es la memoria y uno trabaja en ese sentido”
Clara Chilcano,
dirigente mocoví, Argentina
Mujeres dirigentes indígenas. Relatos e
historias de vida”. Buenos Aires:
Secretaría de Cultura de la Presidencia de la nación, 2007, p. 99
Mi mamá hacía sus jarros de barro y hacía sus
ollas, y las intercambiaba por maíz y fríjol.
Una ollita la llenaban de fríjol, entonces recibía su frijolito y
entregaba la ollita y así siempre era el manejo conjunto, pero el abono ¿cómo
lo vas a intercambiar? Empezó la
exigencia de que había que tener dinero, entonces empezó mucha gente a ir a la
costa porque tenía que comprar su abono.
El dinero llega a tener un valor humano, verdad, una necesidad se
vuelve, casi como una enfermedad. Cuando
entra el dinero desnaturaliza toda forma de convivencia y las mujeres
sufren. Como son los hombres que van y
traen dinero, entonces por supuesto, el que puede comprar el maíz ahora ya es
el hombre porque es que tiene el dinero, quien puede comprar el abono es el
hombre, porque es el que gana el dinero y quien se puede empezar a emborrachar
es el hombre porque es su dinero.
Ana María Rodríguez, maya mam,
Guatemala
“Historias a dos voces: testimonios de luchas y resistencias de mujeres
indígenas”. México
: Instituto Michoacano de la Mujer, 2006, p. 29
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Desde el alma quechua…
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Poesía a la Vida Nelva de la Cruz Morote* |
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Ancha wayllusqay
pucuysito Tukuy sonqoymi nisunki Anchatam waylluyki nispa Kunanqa sonqoymi nanan Ripuyta jamutaptiy Kay karu llaqtakunapi Llaqtanchiqta yuyarispa Takichikunata uyarispa Sonqoymi llakikun Ñawinchikuna manaña qawanakunqachu Siminchikuna manaña tupanakunqachu Makinchikuna manaña qapinakunqachu Ay! imanisparaq rakinakusun! Sonqoymi qapariyta munan Waylluykim nispa Maymantaq qapipakusaq Pimantaq llakiyta willasaq Maymantapas qayarimuway Kuyaykim, waylluykim nispa Sonqollay sonqo Kausayllay kausa Sapaypin Yawarta waqasaq Mana piman qapipakuspay Ama qonqawaichu! Inti killa llapa Qoyllurkuna, Qawarimuway kaykunapi llakisqayta Kuyay yanayta niykapuway Kuyasunkim, wayIlusunkim nispa ... |
Cuánto te amo Pucuysito Ahora mi corazón duele ¿Cuándo y dónde nos encontraremos? Desde estas tierras lejanas
Recordando nuestro pueblo Escuchando nuestros cantos Ahora es hora de mi partida Mi corazón quiere gritar Diciendo que te quiero Donde me refugiaré A quién contaré mis penas Corazón mío Vida de mi vida En mi soledad lloraré sangre No me olvides! Sol, luna todas las estrellas Mírenme,
lamentos y penas me invaden Diciendo,
te quiere, te ama ... |
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*En: Huaccana: costumbres en el recuerdo (Lima : Lluvia Editores, 2007, p. 51). Nacida en Talavera, Apurímac,
con estudios en Huamanga, Neuchatel-Suiza, La Sorbona-París, Ginebra.
Miembro fundador de Sóndor Raymy-Andahuaylas, laboró en la
Defensoría del Pueblo en Huancavelica. Radica en Huamanga
Chirapaq, Centro de
Culturas Indígenas del Perú