Miguel Platón, consejero de Telemadrid y ex director de la
Agencia EFE
- «Yo soy un director que manda, y eso incluía el cese de
determinadas personas en Época»
- "Como director de Época, no estaría satisfecho del producto"
- "Las revistas de información general en España, sin
excepción, son productos marginales desde hace años"
- "La revista Época está muy a la derecha, y eso no conecta con
la sociedad española"
- "Yo voy a Época para mandar, y si no voy a tener capacidad de
mando, no voy a Época"
Por Elena de Regoyos
Periodista Digital
04/01/05, 08.44 horas
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p?o=40935
No iba a ser el primer contacto de Miguel Platón con Época,
puesto que, junto con Jaime Campmany, es uno de los
fundadores de la revista -hasta que se incorpora como director
de EFE en 1996, momento en que se desvincula de Época-.
Tampoco fue una decisión tomada a la ligera, la de su
nombremiento como director. Ya antes de verano, cuando
Platón dejó la agencia EFE, recibió de Julio Ariza la oferta de
dirigir la revista. Amigos desde hace tiempo, Ariza conocía
perfectamente las ideas de Platón respecto a Época, y su
intención de renovar la publicación en el caso de que estuviera
en su mano, algún día, hacerlo.
Por eso, quizá, extrañe que finalmente el propio Ariza se echara
atrás al ver, ya sobre el papel, los cambios que proponía Platón,
entre los que figuraba la destitución de varios altos cargos.
Personas que compartían el proyecto de la revista con Ariza y
que, por tanto, cuyo cese él no podía permitir.
Hace poco más de un mes el grupo Intereconomía anunciaba
su próxima incorporación como director de la revista Época,
pero hace unos días se supo que no ocupará ese cargo. ¿Qué
ha pasado?
Cuando se anunció mi nombramiento ya se dijo que yo no
tomaría posesión hasta enero. Eso no era casual. Yo tenía por
objetivo elaborar un nuevo proyecto de revista. A mí Época,
como está, no me gusta. Y el editor, Julio Ariza, con el que vengo
hablando desde hace meses, ya sabía que a mí el producto no
me gustaba. Y mi incorporación no era para seguir haciendo lo
mismo, ni aproximadamente lo mismo, sino para hacer algo
nuevo.
¿Y con eso contaba Julio Ariza?
Justo. Es que esto fue hace bastantes meses. Precisamente
esa era la piedra de toque de mi incorporación a Época.
FICHA
-Nació en 1949 en Melilla
-Es periodista, escritor y gestor de empresas
-Empezó en Europa Press y ha trabajado, además, en
Multipress, Opinión, Diario Ya, COPE, Época, Onda Cero, EFE y
TVE, entre otros medios
-Dejó la agencia EFE hace unos meses, cuando la SEPI
destituyó a Ángel Gozalo
-Actualmente es consejero de Radiotelevisión Madrid y se
dedica a escribir
-De sus obras destaca "Hablan los militares", "Alfonso XII, de
Primo de Rivera a Franco", "El fracaso de la utopía", una
biografía de Manuel Fraga, una semblanza de Gregorio Ordóñez
y "Qué políticos tan divertidos"Para que quede claro, ¿su
intención de renovar la revista la supo Ariza después de ficharle
o le ficho precisamente por eso?
Desde luego la revista pierde dinero. Es un producto
periodístico que, desde luego, yo como director no estaría
satisfecho con ese producto, y si yo tuviera que hacerme cargo
de él lo cambiaría, tanto en presentación como en contenidos.
Clarísimamente.
¿Qué es lo que no le gusta, concretamente?
La presentación, las portadas, el estilo. No me gusta, a mí me
gustan los trabajos muy bien hechos, la excelencia profesional.
Y Época no es una buena revista, ni en la presentación ni en los
contenidos.
¿Qué hubiera incorporado, como nuevo director, para hacerla a
su gusto?
En España, a diferencia de Francia, Estados Unidos o
Inglaterra, las revistas semanales están en crisis desde 1992. Y
lo están porque los periódicos diarios españoles son muy
buenos, están entre los mejores del mundo, tanto desde el
punto de vista de contenidos y presentación como el de
estrategia comercial. Ante este mercado todas las revistas de
información general sufren una prolongada crisis, no han
sabido adaptarse a las nuevas normas del mercado.
Crisis de los semanarios
¿Cómo concibe una buena revista de información general?
Una revista de información general, o es vanguardia o no es
nada. Tiene que ofrecer algo diferente a lo que ofrecen los
diarios, porque sino carece de sentido y se convierte en un
producto marginal. Y las revistas de información general en
España, todas, sin excepción, son productos marginales desde
hace años.
¿Cuál era su desafío?
Fue, desde luego, un riesgo profesional, pero a mí eso no me
asusta siempre que tenga un margen de maniobra. Quería
elaborar un nuevo concepto para el mercado español de revista
de información general.
¿De qué forma lo iba a hacer?
Eso forma parte de mi secreto profesional. No voy a contar
públicamente lo que hay que hacer, pero creo que sé lo que hay
que hacer.
¿Se refiere sólo al tipo de contenidos o a la forma en que se
tratan esos contenidos?
Tanto a la presentación como a los propios contenidos. La clave
es muy simple, otra cosa es saber hacerla: ofrecer a los
lectores lo que los demás medios no le ofrecen, ni los
periódicos, ni la televisión ni la radio. La ventaja decisiva de las
revistas y los periódicos son que tienen tiempo para hacer las
cosas mejor. Esa es la esencia de lo que quería hacer.
¿Cuándo le plantea esos cambios a Julio Ariza?
A mediados de diciembre, pero no los empiezo a plantear como
un proyecto cerrado, sino como las cosas iniciales que yo
quería cambiar. Son unos cambios que afectan, desde luego, a
un nuevo diseño de la revista. En segundo lugar afectan a
determinados contenidos.
¿De qué forma afectarían sus cambios a los contenidos?
A mí me parece que la revista Época está muy a la derecha, y
eso no conecta con la sociedad española. Mi proyecto sería que
Época tuviera un pie en el centro y el otro en la derecha, pero no
los dos pies en la derecha. No quería dirigir una revista para mí,
sino para el público, y los españoles son una sociedad que
está mayoritariamente en posiciones de centro. Quería hacer
una revista con unos contenidos mucho más centrados.
Grupo Intereconomía
¿Eso es lo que chocó con la ideología del grupo?
Yo no sé si eso chocaba o no, pero Julio Ariza tenía muy claro lo
que yo quería hacer. Eso, desde luego, lo que significaba eran
cambios. Y no sólo el cambio del director, que es muy
importante porque tiene la última palabra y la responsabilidad
moral. Pero también significa un margen de maniobra. Un
director no sólo se ocupa de los contenidos, tiene otras
responsabilidades en materia de personal y económica. Si
capacidad de maniobra en estas dos materias, el director no
dirige.
¿En qué momento se echa atrás Ariza?
Cuando le planteo los primeros cambios.
¿Cuáles eran?
Eso no te lo voy a decir. Discreción. Pero eran cambios reales.
Es decir, yo no iba a Época a hacer una operación de
maquillaje, ni iba a ser un mascarón de proa. Iba a hacer un
cambio real, a coger el timón asumiendo un riesgo. Y eso
supone que algunas de las cosas que funcionaban de
determinada manera no podía seguir así.
¿Cuál pudo ser el error de Ariza, para echarse atrás de una
decisión suya, que era contar con usted?
Él pudo pensar en algún momento que bastaba con cambiar al
director. Lo que pasa es que si cambia el director, por lo menos
en mi caso, el director manda. No se limita a sentarse en un
sillón y figurar en la mancheta. Yo soy un director que manda, y
que hace cosas. Y eso incluye que determinadas personas que
tenían determinadas responsabilidades y funciones, dejan de
tenerlas.
¿Piensa que Julio Ariza pudo estar presionado por el grupo
Intereconomía o que se echó atrás por decisión propia?
Eso se lo tiene que preguntar a Julio Ariza. Yo, simplemente
tenía un proyecto de cambio para Época que no ha sido
aceptado.
¿El punto más polémico fue su intención de despedir a cuatro
directivos?
No, porque eso ni siquiera se planteó formalmente. El punto
más crucial es el de mando. Es decir, si yo soy el director lo soy
con todas las consecuencias. Y tendría unas responsabilidades
editoriales, otras de personal y otras de gestión económica. Si
yo no asumo esas tres responsabilidades yo no soy el director.
Tan simple como eso. Es decir, yo voy a Época para mandar y si
en Época no voy a tener capacidad de mando, no voy a Época.
¿Aceptaría de nuevo el cargo si se plegaran a sus exigencias?
Sin duda. Claro que sí.
Amigos, además de colegas
¿Ha terminado mal su relación profesional y de amistad con
Julio Ariza?
No, de ninguna manera. Julio Ariza y yo somos amigos desde
hace mucho tiempo y vamos a seguir siéndolo. Sin ninguna
duda. Hay que deslindar los aspectos de índole personal y los
profesionales.
Como amigo de Julio Ariza, ¿entiende la postura que ha
tomado?
Eso es una cuestión demasiado personal. Yo, como amigo, me
preocupa que mi amigo tenga dificultades para hacer los
cambios que necesita hacer en la revista Época. Eso es todo lo
que puedo decir. Me hubiera ofrecido o no a mí la dirección, y
desde hace tiempo conozco los problemas que tiene, me
preocupa que tenga dificultades para hacer los cambios que
necesita una parte de su empresa, como es la revista.
¿Ariza es consciente de que Época necesita esos cambios?
Esa es una pregunta para Julio Ariza. Cuando a mí me llamó
para ser director yo di por sentado que era consciente de ello.
¿Cómo recibió la redacción de Época su nombramiento?
En Época tengo muchos amigos y la redacción me recibió
extraordinariamente bien. No tengo más que motivos de
agradecimiento para la práctica totalidad de la redacción.
¿Qué harán ahora en Época?
No tengo ni la menos idea. Le desseo que vaya de la mejor
manera posible. Yo tenía un proyecto, pero no es el único.
¿Qué proyectos tiene ahora, una vez esfumado el de Época?
Yo soy consejero de Telemadrid, de Radiotelevisión Madrid, y
además soy autor de libros, así que estoy haciendo lo que más
me gusta hacer.