Agencia EFE, noticias como churros
José Lorenzo Benítez
Redactor de RTVA en Cádiz
Las nuevas tarifas que ha impuesto la agencia EFE a sus corresponsales, forzados
en muchos casos a reconvertirse en colaboradores autónomos, son propias de una
estructura feudal del periodismo. Están cercanas a la venta ambulante de
churros, actividad en sí muy honesta, pero nada halagüeña para la pretendida
información veraz a la que aspira una empresa de titularidad pública (Sociedad
Estatal de Participaciones Industriales, SEPI), propiedad de la sociedad en su
conjunto, según indica el primer párrafo de su estatuto de redacción.
Varios ejemplos. Una noticia "ordinaria", no exclusiva, de ámbito regional, se
paga a precio de saldo: 7 euros. Las noticias nacionales, 11 euros. Si son
informaciones exclusivas, cuya aceptación depende finalmente de los editores
jefes, a buen recaudo de este mercadeo en sus condiciones laborales, "el precio
del producto" se incrementa: 11 euros el texto regional y 16 el nacional. Las
fotografías igualmente valen 16 euros. Y todo ello menos un 15 por ciento de
IRPF. Además la agencia limita el trabajo de los periodistas autónomos a 7
noticias al día y 2 han de ser obligatoriamente exclusivas. La liquidación de
gastos laborales no resulta extraña si tenemos en cuenta que un redactor de
plantilla de la oficina central del sudeste asiático, en Manila (Filipinas),
cobra unos 1.000 euros mensuales.
Esta imposición leonina, del texto y la fotografías periodísticas como
mercancías, no admite concesiones. Por el contrario la agencia valora
pudorosamente el envío de vídeos (en bruto, 40 euros, editados, 80), como prueba
irrefutable de que "la primera agencia en español y cuarta del mundo, con más de
setenta años de trayectoria que avalan su imparcialidad, su potencia, su
credibilidad y su inmediatez" descuidará en adelante el uso de la palabra en
beneficio de la imagen. El mensaje a los periodistas es muy claro: déjense de
interpretar la realidad y cuidar la lengua española y conviértanse en meros
reproductores audiovisuales sin criterio propio.
Como argumento la empresa opone la comercialización de nuevos servicios, la
adaptación a los cambios tecnológicos de la información, arrollados por el
predominio del vídeo en Internet y la confluencia de la prensa escrita, la radio
y la televisión en la red. Y así EFE ha conseguido incluso beneficios en los
últimos años y diversificar su oferta mundial. ¿A cambio de qué?
Paradójicamente el director de la agencia, el periodista y escritor Álex
Grijelmo, defiende que la gramática es para pensar mejor; considera que la
lectura es fuente de sabiduría, incluso de aquella que tenemos sin darnos cuenta
(El País, 24/09/2006). Le pregunto, señor Grijelmo, si EFE y sus socios del BBVA
en la Fundación del Español Urgente, han pensado en esto antes de aprobar las
nuevas tarifas de sus corresponsales. Me pregunto si la Real Academia de la
Lengua Española, asesora de esta entidad, está de acuerdo.
Como ciudadano español no quiero participar industrialmente en EFE, señor
Grijelmo. Intentaré estar informado por otras vías, también en Internet, mucho
más fiables.