Saludos a tu hermano aunque no lo conozca!
Gabriel Escobar Gaviria <tiromalo@...> escribió:
Estimado padre Juan Diego: Somos los papás de Magali, aquella beba que usted bendijo, cuando contaba apenas un año y medio de vida. Magali al igual que Sofía, su hermanita mayor, son la razón de nuestras vidas y el mejor regalo con el que Dios nos bendijo. Por esas cosas de la vida, Magali. se nos enfermó y su salud ya no era la de antes. Cada día, decaía más, los médicos diagnosticaron una anemia importante, pero sin una causa aparente. Empezamos el tratamiento primero en la ciudad de Nogoyá, y al no obtenerse resultados positivos, la derivaron a la ciudad de Paraná. Allí tampoco respondió al tratamiento y mientras la anemia avanzaba cada vez más, los médicos no encontraban la causa que la provocaba ni el tratamiento que la detuviera. Frente a esto, nos derivaron a la ciudad de Buenos Aires, al hospital Garraham. Casi al mismo tiempo, Dios quiso, que usted, llegara a la localidad de Lucas González, y trajera consigo, la esperanza y el ánimo para la situación de nuestra hija, para que impusiera sobre ella y sobre toda nuestra familia su bendición y nos diera el aceite con el cual tratar a Magali. Fue en ese momento, cuando paralelo al tratamiento médico que estaba recibiendo Magali, impusimos el tratamiento de la fe, la esperanza, la oración, el aceite y el animo que usted, nos infundió para no bajar los brazos y persistir en lo que Dios nos tuviese deparado. Casi al mismo tiempo, desde el Garraham, recibimos un diagnostico que al principio, no comprendíamos y que después nos negábamos aceptar, nuestra hija padecía talasemia, un tipo de anemia, cuyo origen es la destrucción masiva de los glóbulos rojos, sin que éstos puedan recuperarse, con una hemoglobina muy pobre, con un tratamiento posible, en la medida en la que el paciente responda al mismo, pero sin una cura definitiva.. A raíz de esto, los médicos nos dijeron que nuestra hija podría llevar adelante una mala calidad de vida, debido a que no tenía defensas, expuesta a todo tipo de contagios, y mientras lo que para cualquiera un resfrío significa un malestar, para Magali podía resultar mortal, a raíz de las complicaciones que se le podrían generar en un organismo indefenso como el de ella. Los médicos iniciaron el tratamiento, y con el mayor de los dolores, debimos aceptar, que Magali tampoco respondía a este tratamiento. Pese a todo esto, siempre hubo algo que nos mantuvo firmes, y unidos como matrimonio, como familia: la fe en Dios, en la Virgen, en los Santos y en usted padre. Nos refugiamos en la oración, y ésta nos dio la fortaleza para que, a pesar de todo el dolor, de la desesperación y de la impotencia, que en ese momento sentíamos tuviésemos la convicción de que Dios sabía por qué lo hacia.. Hace poco menos de un mes, Magali fue sometida en el Garraham a un nuevo control, y ante el desconcierto de los especialistas que allí la atendían, recibimos el milagro de escuchar, que nuestra hija está prácticamente sana y que no pueden darle una explicación científica a esta curación. La destrucción de los glóbulos rojos cesó y milagrosamente esta recuperándolos.. El haber escuchado esto, nos devolvió a la vida y nos demostró una vez más que los milagros existen. Queríamos compartir esto con usted, por el valor, el ánimo, la bendición y la paz que nos brindó desinteresadamente desde el primer momento y coincidimos con usted cuando sostiene que “los milagros no los hace el cura, los hace Dios”, pero también es verdad que el cura (en este caso usted,), fue el instrumento de Dios para que el Milagro de Magali se produjera. No nos alcanzan las palabras ni los hechos para manifestarle nuestro agradecimiento y ojalá sean muchos los que puedan ser alcanzados por su fortaleza, ánimo y esperanza, padre Juan Diego. Por siempre, en el lugar en el que se encuentre, su recuerdo nos acompañara. Como sabemos, que está por cumplir su deseo de poder pasar la Navidad en su país, quisimos de alguna forma aportar nuestro granito de arena, en agradecimiento al bien recibido. Es nuestro deseo de corazón, que ésta sea una Navidad especial, por la magia de compartirla con aquellos a los que se ama. Desde aquí, nos acordaremos de usted al levantar nuestra copa para brindar, ¡Feliz Navidad, padre! Y ¡Feliz año nuevo! Por siempre agradecidos, y a su entera disposición,Afectuosamente, familia Moreira. Firmado Javier Moreira y flia.Ek padre Juan Diego, a quien va dirigido el testimonio es el padre Juan Diego Escobar Gaviria, mi hermano, miembro mudo de Cristo amigo. Ejerce su ministerio pastoral en la localidad de Lucas González, en la provincia de Entre Rios de la República Argentina.Es un sacerdote con mucha fe en el poder de sanación. Acompañémoslo con la Oración para que el Señor consuele y dé alegrías a personas como la familia Moreira.Gabo_____________________ _________ _________ _________ __
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