Alberto Pizango afirma en foro organizado por el IIAP en Iquitos
Debe respetarse el derecho a vivir en libertad de los indígenas aislados
El presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), Alberto Pizango Chota, manifestó que actualmente los pueblos indígenas aislados vienen soportando un proceso de agresión tan igual o peor al que han vivido desde hace más de 500 años los indígenas amazónicos. “Desde el primer ingreso de colonos a la Amazonía, las agresiones siempre han tenido que ver con la explotación de nuestros recursos naturales”, refirió Pizango.
El líder indígena señaló que AIDESEP defiende y defenderá la decisión de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario de vivir en libertad. Dijo que “las actividades extractivas sólo han traído pobreza, miseria y muerte a los indígenas de la Amazonía peruana, tanto a los que viven en comunidades nativas como a nuestros hermanos que aún viven en sus territorios ancestrales en forma aislada”.
Alberto Pizango, participó en el foro “Comunidades indígenas en aislamiento y desarrollo regional”, organizado por el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) en la ciudad de Iquitos, donde se debatió el Estudio Técnico de AIDESEP con el que se solicita la creación de la Reserva Territorial Napo Tigre a favor de los pueblos indígenas aislados de la zona norte de Loreto. Este foro que concitó la atención de numeroso público local, tuvo como expositores principales al antropólogo Carlos Mora Bernasconi y al biólogo José Álvarez Alonso, quienes tuvieron posiciones contrapuestas.
El antropólogo Carlos Mora sustentó su informe antropológico, preparado para PERUPETRO S.A., donde cuestiona el Estudio Técnico de AIDESEP, centrándose básicamente en observaciones metodológicas empleadas en la elaboración del citado estudio técnico.
Por su parte, el reconocido investigador José Álvarez Alonso, en una documentada argumentación a favor del Estudio Técnico, demostró el por qué es urgente brindar una protección estricta a los pueblos indígenas aislados de la zona del Napo Tigre. “Mientras exista una duda razonable de la presencia de indígenas en el Napo Tigre, el Estado peruano debe actuar en su defensa aplicando el principio precautorio, evitando cualquier afectación hasta que se demuestre fehacientemente que no existe riesgo o amenaza a su supervivencia y bienestar”, refirió.
Álvarez Alonso manifestó que “la amenaza principal, o vulneración, que las actividades petroleras representan para los pueblos indígenas en aislamiento, es de varios tipos, como son: riesgos para su salud, riesgos para su integridad física, riesgos de alterar su sistema de vida tradicional y sus territorios ancestrales, riesgo de afectar la base de recursos de flora y fauna de los que dependen los indígenas aislados, entre otros”.
El biólogo Álvarez refutó el argumento que cuestiona los diseños metodológicos del Estudio Técnico de AIDESEP señalando que “no se trata de un debate académico sobre la validez o seriedad de un experimento o estudio científico. No estamos tratando de renacuajos o de compuestos químicos, con experimentos replicables de acuerdo a un protocolo aceptado académicamente. Estamos hablando de seres humanos, quizás de grupos étnicos completos, pueblos originarios que tienen derechos fundamentales reconocidos por la Nación peruana y por la legislación internacional, que están siendo puestos en riesgo por actividades promovidas por el mismo Estado peruano”.
“En ciencias sociales no se puede exigir rigurosidad o exactitud científica que puede exigirse en ciencias naturales, en experimentos replicables en laboratorio de acuerdo a un protocolo. No se puede replicar experimentos con seres humanos como si fuesen cobayos (roedor para experimentos). Aunque se debe, obviamente, buscar la mayor rigurosidad científica en el levantamiento de pruebas, muchas veces esto no es posible. En el caso de los pueblos aislados, el buscar pruebas concluyentes de su presencia en la zona o de las amenazas que representaría contra ellos la actividad hidrocarburífera, representaría un riesgo adicional para su misma subsistencia”, aseveró finalmente.
En dicho foro, también intervino el antropólogo Alberto Chirif, quien luego de revelar que Carlos Mora siempre estuvo al servicio de las petroleras cuando han ocurrido precisamente afectaciones a los pueblos indígenas, manifestó enfáticamente que la explotación petrolera “es una forma de agresión a los pueblos indígenas”. Chirif se preguntó “de qué tipo de desarrollo hablamos, ya que si analizamos el Mapa de la Pobreza del Perú, nos daremos cuenta que precisamente en esa zona de Loreto de donde más petróleo se saca, existen los mayores índices de pobreza”.
En ese sentido, Chirif invocó que de todas maneras debe realizarse un verdadero estudio que pueda medir los verdaderos beneficios económicos que recibe el Estado peruano de las actividades petroleras, y cuáles son los pasivos ambientales y sociales que genera la explotación de ese recurso.
De otro lado, dos docentes de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana (UNAP) de Iquitos, asistentes al foro, revelaron públicamente que hace poco ellos tuvieron experiencias directas con indígenas en aislamiento voluntario, cuando realizaban trabajos de campo en la selva de Loreto.
Finalmente, desde AIDESEP deploran el informe antropológico del señor Mora, toda vez que el mismo está siendo utilizado por el Estado peruano y las empresas petroleras para negar la existencia de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario del norte de Loreto. “Es lamentable que un informe que cuestiona sólo diseños metodológicos formales sea empleado perversamente en los fueros judiciales nacionales y supranacionales para desconocer la existencia de nuestros hermanos indígenas aislados del Napo Tigre”, han señalado desde AIDESEP.
Lima, 30 de octubre de 2007.