03-07-2004
Libertad Digital
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Cristina Losada
Acoso al CPGJ
¡Toma flores!
Empiezo a entender por qué David Horowitz, uno de los fundadores de la New
Left norteamericana en los sesenta, que ahora reparte estopa contra la vieja
izquierda –ya no hay otra- desde su diario en la red, Frontpage Magazine,
incluye en su currículum la condición de defensor de los derechos de los
hombres blancos. Ello además de los consabidos, y menos consabidos: negros,
mujeres, gays, cristianos, judíos y musulmanes. En Estados Unidos la
ofensiva del feminismo radical y “genderista” ha tenido tiempo de dar sus
frutos. Aquí podemos imaginar la cosecha que se prepara viendo lo de allí y
observando la calidad de la semilla patria.
La agencia titulaba así la noticia: Un centenar de mujeres piden con flores
al CGPJ que no “dinamite” la ley de malos tratos. ¡Con flores! El detalle
establece un curioso nexo entre el estereotipo femenino tradicional y el que
difunden las feministas radicales, y que defienden hoy, por la cuenta
electoral que les trae, ciertos políticos. Pero si uno bajaba del titular,
el panorama era menos floral. Las manifestantes corearon consignas poco
rosáceas, como ¡estamos hasta el culo de tanto tío chulo!, y ¡vosotros,
machistas, sois los terroristas! Y cantaron una cancioncilla que decía:
“Vamos a quemar el CGPJ por machista y patriarcal”. Lo de las flores era
verdaderamente cursi, pero para gustos hay colores. Lo demás, lo siento,
hermanas, se da de bofetadas con esa imagen de la mujer conciliadora y jamás
agresiva –”no habría guerras si mandaran las mujeres”- sobre la que os gusta
teorizar.
Aunque algunos terroristas, como los islamistas, son machistas, no todos los
machistas son terroristas. Tal vez, las manifestantes estén confundidas
acerca de lo que es y no es el terrorismo, ya que algunas de las presentes
en el acto floral han rendido pleitesía a viejos terroristas como Yasir
Arafat y fueron hasta Bagdad para darle ánimos a Sadam, que es sabido que
rellenaba sus misiles de perfume de rosas. En cualquier caso, los señores
del CGPJ a los que se dirigían con el apelativo, sean o no machistas, desde
luego no son terroristas. Aunque “dinamiten” el proyecto. Sólo se han
atrevido a discrepar con una ley que quiere aprobar, corre, corre, el
gobierno, entre otras cosas, porque consagra la desigualdad, que es lo
contrario de lo que han defendido siempre las mujeres.
Pero si el vocal del CGPJ que redactó el informe contra la ley es
“conservador y connotado miembro del Opus Dei”, como dijo el nuevo adalid
del feminismo, Jesús Caldera, todas las flores sobran, salvo las carnívoras.
Pues al ser del Opus el señor, cae por su propio peso que el informe está,
como dijo la portavoz feminista, “cargado de ideología”. El proyecto de ley,
no. Nada de eso. Cuando se parte de que es “la cultura machista o sexista”
lo único que explica la violencia, y se aplica la ley sólo a la violencia
que mantiene la discriminación, la desigualdad y las relaciones de poder de
los hombres sobre las mujeres, eso no es ideología. Es la purita verdad.
Por ello, la manifestación no era un acto intimidatorio ni agresivo, ni nada
parecido a un simulacro de linchamiento, sino una terapia auxiliar para los
vocales del CGPJ. Como dijo la portavoz, Ángeles Álvarez: para ayudar a los
jueces a tomar conciencia de la realidad del problema. Toma flores.