Sentado en el bar Calas, en la esquina de Independencia y Libertad, saboreo mi café mientras espero que me avisen que Nico se despertó de su siesta.
Había llegado a la mañana, tras recorrer los kilómetros que me separaban de los 35 grados centígrados a las once de la noche en Rosario a los menos de 20 grados matinales en la Ciudad Feliz.
Mi mochila está cargada de regalos para el gordo, incluyendo un souvenir del cumpleaños de su prima Flopi y un paquetito de su padrino del corazón, Gustavo Sosa.
Me avisan por sms que el enano se levantó a las once de la mañana y que no durmió siesta. Aguardo cinco o más minutos hasta que algún mozo o moza se digne cobrarme, busco un taxi y parto.
Me están esperando. Nicolás, luciendo una multicolor remera con un número 20 en el pecho y la simbología de los San Antonio Spurs (la "20", la de Manu Ginóbili). Está nublado y amenaza llover, por lo que vamos a nuestro refugio de siempre,
en la sala de juegos del shopping.
Nicolás no presta gran atención a los paquetes, pero sí a pelota de goma pintada a rayas rojizas y blancas que le traje.
De a ratos la lleva en sus manos. La tomo, y la pateo suavemente hacia él, que la lleva dándole suaves golpecitos con sus pies. Estaremos ante un nuevo Lionel Messi? Al menos tienen tres cosas en común: son chiquitos, rosarinos e hinchas de Newell´s Old Boys (de la hinchada que nunca abandona).
El juego más divertido de la tarde: arrojar la pelota hacia arriba por una pendiente suave, mientras que Nico intenta atraparla o corre tras de ella en su tramo descendente. Cuando alborozado la atrapa, la suelta para volver a empezar.
Aparte, lo de siempre. Leche "Crecer" desparramada por el piso y su ropa, y en parte ingerida. Caramelos que le generan abundante baba dulce, que embellece su remera...Recorridas por los juegos (mayoritariamente sin "créditos" consumidos),
y cortos ingresos al pelotero.
En ese último lugar, se apropia de la birome y el anotador de la encargada, que artísticamente decora con trazos y garabatos. Tiembla Picasso en su tumba!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Poco a poco va dando muestras de las consecuencias se su falta de siesta. Se tira al suelo, gatea, busca a mamá y le pide "upa", baja, y recupera su hiperactividad, para volver a empezar.
Llega la hora de partir. Los llevo hasta la casa. Con mamá comenzamos a hablar de algunos temas que podrían llevar a acuerdos.
Tal vez estén soplando vientos de paz.
De nuevo recuerdo las palabras de mi amigo Guillermo, en el mes de octubre, cuando esta nueva etapa recién comenzaba: "una acción armónica trae como consecuencia otra acción armónica".
Será hasta la próxima crónica desde Mar del Plata.
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