Entrar
¿Usuario nuevo? Regístrate
diaspora-latina · Latinos en el extranjero
? ¿Ya estás suscrito? Entrar en Yahoo!

Consejos de Yahoo! Grupos

¿Sabías que...?
Puedes determinar el orden de los mensajes. Pulsa el enlace en la columna correspondiente a la fecha. Tus preferencias serán guardadas y no tendrás que introducirlas de nuevo.

Mensajes

  Mensajes Ayuda
Avanzado
De la prensa   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #16994 de 57280 |





El recorte de derechos aboca al autoritarismo.





El diagnóstico parece desesperanzador: el mundo civilizado suspende en
Derechos Humanos. El terror, realidad terrible a la que hacer frente, vence
en la medida en que se ignoran valores y principios que sustentan la
democracia.



<javascript:PrintArticle(12717);>

<javascript:SendArticle(12717);>




por Xavier Caño

2005-07-30 23:00:00

Álvaro Uribe, presidente de Colombia, hizo aprobar una ley llamada de
justicia y paz, que pretende desmovilizar a los paramilitares. Varias
organizaciones de derechos humanos, con Amnistía Internacional a la cabeza,
denuncian que esa ley no significa más que dar impunidad para quienes han
cometido crímenes de guerra y contra la humanidad en el conflicto que
ensangrenta a Colombia desde hace 40 años. Amnistía Internacional ha
documentado que las estructuras paramilitares permanecen intactas tras la
presunta desmovilización y que se violan derechos humanos en zonas
desmovilizadas sobre el papel. Amnistía ha demostrado también que desde
diciembre de 2002, fecha en que las Autodefensas Unidas de Colombia
declararon un alto el fuego unilateral, ha habido ¡2.200 homicidios y
desapariciones! atribuibles a fuerzas paramilitares. Con esa ley el gobierno
colombiano renuncia a la verdad, la justicia y la reparación a las víctimas
en miles de casos de violaciones graves de derechos humanos.

La segunda historia es un botón de muestra, que se conoce gracias a una
acción internacional de Amnistía Internacional. Se trata del infierno del
australiano David Hicks, preso desde hace más de mil días en la base-cárcel
estadounidense de Guantánamo. Hicks fue detenido en Afganistán, donde
colaboraba con el gobierno talibán y, desde su internamiento, ha sido
golpeado y torturado repetidamente, sometido a privación sistemática del
sueño e inyectado con sustancias desconocidas. Ha permanecido sin salir de
su celda durante ocho meses y no ha podido hablar con un abogado hasta dos
años después de su detención. Este horror se suma a los otros conocidos del
resto de presos encerrados en Guantánamo y a las sesiones de tortura de
insurgentes en Abu Ghraib (Irak). Todos protagonizados y responsabilidad del
gobierno de los EEUU.

La tercera historia para recordar es la pretensión del gobierno de Tony
Blair de recortar derechos y libertades como torpe respuesta a los
repugnantes y terribles atentados en el metro de Londres. Afortunadamente,
la oposición parlamentaria no ha aceptado prorrogar la detención cautelar
sin control judicial de dos semanas a tres meses. No vale esgrimir el
peligro real del terrorismo para retroceder en los logros de civilización y
de libertades obtenidos. Cherie Blair, esposa del primer ministro británico,
ha declarado hace unos días que “es muy fácil responder al terror de una
forma que socava nuestro compromiso con los valores más profundos y nuestro
derecho a proclamarnos nación civilizada”. Y ha añadido con gran lucidez que
“en nuestros conflictivos tiempos en los que el terrorismo, la división y la
sospecha están a la orden del día, los jueces tienen el importante papel de
revisar la actuación del gobierno con el patrón de los derechos humanos”.

Esa es la cuestión, pues si en aras de no se sabe qué eficacia
antiterrorista, retroceden o se recortan por la acción de los gobiernos el
derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad; el derecho a no ser
sometido a torturas ni tratos crueles o degradantes; el derecho a no ser
detenido ni preso arbitrariamente, a que se presuma nuestra inocencia antes
de juicio, a ser juzgado con garantías... Si los derechos humanos
retroceden, los terroristas vencen. Hay maneras de enfrentarse a esa
ferocidad irracional que no pasan por recortes de libertades, además de
atacar las causas o caldos de cultivo que permiten el terrorismo.
Coordinación entre gobiernos, mayor preparación de los servicios de
seguridad, implicar a gobiernos y a ciudadanos de otras culturas,
imaginación (muy escasa, habitualmente)… pero el poder siempre tiene la
tentación de crecer y aumentar, de escapar a cualquier control.

La diferencia esencial entre un imperfecto país democrático y un temible
país autoritario, totalitario, es que en el primero el poder está sometido a
controles y limitaciones en aras de los derechos y libertades de los
ciudadanos. Cuando más se recorten éstos –da igual cual sea la excusa o
pretexto aducidos- más nos acercamos a la dictadura.



























[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]






Do, 31 de Jul, 2005 6:44 pm

mislistas2001
Sin conexión Sin conexión
Enviar mensaje Enviar mensaje

Reenviar Mensaje #16994 de 57280 |
Desplegar mensajes Autor Ordenar por fecha

El recorte de derechos aboca al autoritarismo. El diagnóstico parece desesperanzador: el mundo civilizado suspende en Derechos Humanos. El terror, realidad...
Bruno Kampel
mislistas2001
Sin conexión Enviar mensaje
5 de Ago, 2005
11:28 pm
Avanzado

Copyright © 2009 Yahoo! Todos los derechos reservados.
Política de Privacidad Actualizada - Condiciones del servicio - Directrices - Ayuda