De: Mary Redondo <junege2003@...>
Asunto: Re: [cocinaClub] ALTO EL FUEGO,QUE CESE LA BALACERA...A
COMER/....
Quién eres..???
Porque escribes tan "sabroso" como la receta que mandas ,que me
gustó mucho leerte, Detrás del seudónimo que hay? Ojalá nos develes
el misterio.
Saludos désde México Capital
Mary Redondo
thebestcanterburytales <
thebestcanterburytales@...> wrote:
Hola familia, cuando Albertito Moravia esta viviendo en Monrovia en
una suerte de autoexilio sentimental escribió una novela que
tituló « El reposo del guerrero ». Ninguno de nosotros la leyó pero
un libro con ese titulo tiene que ser forzozamente bueno-máxime
cuando en la portada hay una guera de sonrisa misteriosa y culito
petulante. Y no creemos que la vayamos a leer nunca porque los
guerreros, como los revolucionarios no se reposan nunca, y como
nosotros no somos ni guerreros ni revolucionarios y en consecuencia
nos reposamos y tiramos al piso tantas veces como podamos y en
nuestro tiempo de reposo no nos vamos a poner a leer las
meditaciones de un guerreo en reposo contandonos de sus antiguas
guerras cuando todavía no hemos podido entender las nuestras ;cosa
que nos quita el reposo y nos produce ese desasosiego de Los Tres
Tristes Tigres que habla nuestro colega,pero no cuate, Guillermito
Cabrera Infante- que Dios lo tenga en la gloria londinense. Todo eso
no quita que el titulo del libro sea excepcionalmente bueno. Debemos
confensar que cuando el Calfu lo trajo a la redacción y lo vimos lo
primero que nos vino a la mente fue Julito Cesar-Ave Cesar, Tu
tambien Brutus,los Idus de Marzo-recostado en una de esas poltronas
que utilizaban los romanos de buenas familias con una corona de
laureles comiendo despaciosamente las uvas que dos esclavas –una
nubia y la otra rubia pero las dos mudas- de culitos petulantes y
senos imperiales le introducían en su augusta boca. Claro está que
cada guerrero tiene su reposo- nos imaginamos que para las guerreras
el reposo es no tener guerrero que le quite el reposo-porque como
bien dice nuestro cuate Rubencin Blades « Cada cabeza es un mundo ».
Los chilenos ,po ej, que saben mucho de vinos y de hacer mapas
tiene una expresión que sintetiza ese reposo de
guerrero :Casa ,Comida y Poto. At this point in time despues de una
larga jornada de no hacer nada-that is to say hacer mucho-cuando
regresamos cansados y mojados de la « Primer Clinica Cibernetica Se
me corrió una teja » fatigados de arreglar discolas y herrumbradas
neuronas,calmar paranoias,aplicar valium por via intravenosa y
aplicar algunas necesarias par de sonoras bofetadas en las muelas,
nuestro reposo de Atilas del Verbo es encontranos con Doña Lita-
nuestro amor imposible Que tendrá su marido que no tengamos
nosotros ?-esperandonos con una suculenta comida. Hoy San Juan Luis
del Buen Diente-patrono de los epícureos- escuchó nuestras oraciones
y nos envió a nuestro amor imposible que llegó con una Pulpeta a la
criolla. Así que con su permisito nos vamos a comer las pulpetas que
es una buena receta para llegar a la meta que el hambre despierta…
Gordito Mimoso traete unas chelas
Nos fuimos
Comiendo con Doña Lita
Pulpeta a la criolla
Por Lita Ruiz
Según el Diccionario de la lengua inglesa de Webster, en Estados
Unidos, se le llama criollo (creole) a los habitantes generalmente
urbanos de Luisiana que descienden de los primeros colonizadores
franceses y españoles de la región. También se utiliza para algunas
costumbres, principalmente la cocina, provenientes de esas culturas
y transformadas con el paso de los años y al contacto con otras.
Pero en nuestras Antillas, aunque se utilizó el término con
significado parecido, tenía más énfasis en el hecho de haber nacido
en las colonias que en la ascendencia, en considerarse algo que más
tarde engendraría una nacionalidad. Era un término de confrontación
con el poder de la metrópoli.
En ese sentido, tenía más similitud con el término "colonial"
utilizado para describir a los nacidos en los territorios británicos
que más tarde serían Estados Unidos.
Es decir, en Cuba desde mediados de los años 1800 en que se afianza
el concepto, el criollo se enfrentaba al sentido de ser español, era
el portador de las ideas de la cubanía –y por tanto más tarde de la
independencia–, era quien comenzaba a hablar de manera diferente a
sus antecesores, a hacer una música distinta, a tener otras
costumbres y, por supuesto, a crear su propia cocina.
Según algunos estudiosos, las primeras manifestaciones de lo criollo
en Cuba se encuentran en un poema épico de 1608, El espejo de
paciencia de Silvestre de Balboa, que cuenta el secuestro por
piratas del obispo fray Juan de las Cabezas y su posterior
liberación, en especial por el heroico comportamiento de un negro
esclavo.
No es de extrañar, entonces, que cuando en Cuba se quiera hablar de
algo esencialmente cubano se le agregue el término de criollo. Así
pasa en la música, en la que además el compositor Jorge Anckerman
creó por la segunda decena del siglo 20 el género de "criolla", una
música lánguida que generalmente alude a características del país y
sus habitantes.
Y aún menos de extrañar es que tantos platos de nuestra cocina
lleven el adjetivo de criollo para subrayar la cubanía. Así no hay
mejor marinada que el "mojo criollo", para diferenciarlo del "mojo
isleño" que nos llegó con los inmigrantes españoles de las de Islas
Canarias, ni mejor forma de comer el picadillo que "a la criolla" –
que por magia de las herencias culturales se sazona entre otras
cosas con aceitunas, pasas y alcaparras, tres cultivos no
precisamente muy tropicales, ni mejor forma de asar un cerdo que las
varias maneras "criollas" de hacerlo, bastante generalizadas en
muchos países, salvo por el uso del indispensable mojo criollo.
Por lo tanto esta condición puede estar definida por unos
ingredientes, por la manera de hacer el plato o a veces por otro que
lo acompaña o vaya usted a saber por qué misterios indefinibles, por
qué conjunto de cosas que hacen que lo cubano se diferencie de otras
nacionalidades.
De todo esto, proviene la receta que comparto con ustedes esta
semana.
Ingredientes
1 ½ libras de carne molida de res
½ libra de jamón molido
1 cebolla blanca grande
1 pimiento verde grande
4 dientes de ajo
3 huevos hervidos
2 huevos crudos
2 tazas de galleta molida
½ taza de aceite
1 cucharadita de orégano molido
½ cucharadita de laurel molido
½ cucharadita de cayena
1 naranja agria
2 tazas de vino tinto seco
½ taza de vinagre de vino tinto
2 tazas de puré de tomate
½ taza de aceitunas rellenas con pimiento
Sal al gusto
Corte muy finamente la mitad de la cebolla y la mitad del pimiento.
Mezcle la carne de res con el jamón y eche la cebolla y el pimiento
picados, el jugo de naranja agria y mezcle bien todo. Añada los dos
huevos crudos ligeramente batidos, sal al gusto y suficiente galleta
molida como para que pueda formar una bola consistente.
Aplaste la masa de carne sobre una tabla espolvoreada con el resto
de la galleta molida y ponga en el centro los huevos hervidos
enteros. Enrolle la masa alrededor de los huevos y cierre bien las
puntas. Debe quedarle como un cilindro uniforme. Ruédelo suavemente
sobre la galleta molida de la tabla para que se espolvoree bien por
fuera.
En una cacerola de fondo plano donde quepa el cilindro de carne,
caliente el aceite y fría la carne por fuera a fuego vivo, dándole
vueltas hasta dorarla bien por todos lados.
Mientras la carne se dora corte el resto de la cebolla y del
pimiento en tiras finas y machaque el ajo con las especias en el
mortero.
Cuando la carne esté bien dorada y sellada, añada la cebolla, el
pimiento, el ajo con especias y el puré de tomate, el vino y el
vinagre. Baje a fuego lento y cocínela por 20 minutos virando la
pulpeta un par de veces para que se bañe bien en la salsa. Añada las
aceitunas cortadas en rodajas.
Si se secara mucho puede añadir un poco de agua mientras se cocina.
Si le queda muy aguada la salsa, suba el fuego y déjela unos minutos
más para que reduzca.
Cuando está lista, retire del fuego y deje refrescar un poco.
Coloque la pulpeta sobre una tabla de cocina y corte en rebanadas de
2 o 3 centímetros de ancho. Póngalas en la fuente de servir y eche
la salsa por encima.
Sírvala con arroz blanco y ensalada verde.
Da para 4 raciones.
Disfrute su Pulpeta a la Criolla.