Un remoto país africano
By Paulino Huanca, Corresponsal viajero del "Achacachi Times"
Actualmente me encuentro en un remoto país situado en el corazón del África
Central, entre las costillas de la Cordillera Altuntún y a orillas del Lago
Kakanika. Este hermoso país se llama Makakobum y aunque está inscrito en los
registros de Naciones Unidas desde la fundación de este organismo es poco
conocido en el resto del planeta, mientras sus orgullosos habitantes sostienen
que están en el ombligo del Universo.
Al ingresar en este territorio, las autoridades de la frontera me exigieron visa
consular, respondiéndoles que en mi larga carrera periodística jamás pude
encontrar un Consulado de Makakobum en los países que visité anteriormente. Un
sonriente funcionario me dijo que no importaba carecer de visa y que podría
sellar mi pasaporte si le prometía un buen comportamiento.
Ya instalado en un excelente hotel adquirí los periódicos locales donde me
enteré de que en días pasados habían estallado algunos conflictos en una de las
ciudades más importantes del país y que las fuerzas policiales no pudieron
controlar la situación y huyeron de la capital aduciendo "falta de garantías"
para la Policía, marchándose del lugar precipitadamente no sin antes liberar a
los presos de la cárcel.
Algunos reos pusieron pies en polvorosa mientras que otros se negaron a
abandonar sus celdas por estar encariñados con ellas. Desde que fugaron los
policiales, la delincuencia ha disminuido y la paz parece haber retornado a la
población que ahora restaña sus heridas.
Muchos pobladores de La Peace (que se pronuncia "la pis") me relataron la última
sesión del Congreso cuyo palacio había sido cercado previamente por campesinos
cocaleros transportados desde lejanas tierras para impedir con su presencia el
ingreso de los senadores opositores en la importante sesión. Como éstos no
pudieron ingresar fueron traídos en avión sus suplentes y se aprobaron las leyes
que deseaban los miembros del Movimiento al Socialismo, de tendencias
marxistas-leninistas- y kataristas.
En conversaciones con los lugareños, también supe que en días anteriores se
reunieron la Asamblea Constituyente de Makakobum en las instalaciones de un
Liceo Militar para que los deliberantes se sintieran más protegidos. Me cuentan
algunos nativos asombrados y sonrientes que los opositores no asistieron a la
sesión ni tampoco ingresaron los periodistas, y que en poquísimo tiempo
aprobaron en grande la nueva constitución sin haberla leído ni haber debatido
sobre ella.
Me sorprendieron las similitudes entre esos hechos políticos sucedidos en ese
remoto país africano y los hechos que se produjeron en Bolivia. Cualquier
similitud o parecido es pura coincidencia.
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