22 AÑOS
Soy joven. Tengo coche, y me gusta lucirlo. También me gusta correr.
No soy consciente de que mañana o pasado mañana dejaré a mi familia,
a mi novia, a mis amigos destrozados.
He crecido tragándome todas las patrañas que venden las películas
yanquis y la publicidad, y me parece que conduciendo mi vehículo soy
el mejor, invulnerable, y que nada me puede pasar. Mi nombre es el de
cualquiera de los miles de jóvenes extremeños que, jugando a los
cochecitos, arriesga cada día su vida y la de personas inocentes. La
sociedad mira para otro lado, indiferente a esta estúpida matanza. Mi
fracaso es también su fracaso.
Mañana vendrá de nuevo la noticia en el periódico, repetida hasta el
hastío: joven varón... salida de la vía... causas desconocidas...
pero no tendré tiempo de leerlo, porque habré sido yo el que se ha
dejado la vida en cualquier cuneta.
Juan María Hoyas