/1 de agosto de 2006/
*HASTA EL 23 DE JULIO ARDIERON 36.000 HECTAREAS, SIENDO LA PRINCIPAL
CAUSA LAS PRACTICAS AGROPECUARIAS*
*/Finalizado el mes de julio Ecologistas en Acción hace balance de la
situación de los incendios forestales durante este año. La organización
ecologista demanda mayor atención y control sobre determinados usos del
fuego causantes de la mayoría de los incendios forestales acontecidos
hasta la fecha. /*
Ecologistas en Acción considera que unas condiciones meteorológicas
menos extremas que las de los dos últimos años y una mayor
sensibilización de la población y de las administraciones competentes
han contribuido a la reducción del número de incendios superiores a una
hectárea y de la superficie quemada. Igualmente, hay que señalar una
mejora en la coordinación de los dispositivos de extinción de incendios
entre las Comunidades Autónomas y el Ministerio de Medio Ambiente.
Un análisis provisional de las causas de los incendios, corrobora lo que
venimos denunciando desde el comienzo del periodo de máximo riesgo. La
mayoría de los incendios forestales que ha supuesto la pérdida de más de
36.000 hectáreas hasta finales de julio en toda España, se ha debido a
prácticas agropecuarias como la quema de rastrojos o de área de matorral
para la creación de pastizal. También destacan los incendios provocados
por cosechadoras en la tarea agrícola, y sobre todo, por el uso del
fuego en áreas de acampada o de barbacoas.
En consecuencia, Ecologistas en Acción considera esencial adoptar
medidas en los siguientes aspectos:
- Regulación normativa, y en su caso prohibición, de determinadas
prácticas y usos del fuego en el medio natural (actividades
agropecuarias y lúdicas-recreativas).
- Un mayor control de las actividades autorizables donde se contemple el
uso de fuego, en áreas limítrofes a espacios forestados.
- Restringir y contener el crecimiento urbanístico en terrenos
forestales o próximos a éstos, especialmente si se trata de
urbanizaciones distantes y aisladas de los núcleos tradicionales de
población.
- Obligar a los responsables locales y privados la adopción de medidas
preventivas que garanticen un nivel de protección y seguridad adecuada
para personas, bienes y el medio natural.
Durante los siete primeros meses del año el número de conatos,
(incendios forestales con una superficie afectada de menos de una
hectárea), ha sido un 40% menor respecto al mismo periodo del pasado
año. En total han sido 6.158 los conatos contabilizados.
Este año, la superficie calcinada se sitúa alrededor de las 36.000
hectáreas, mientras que el año pasado se elevó la cifra hasta las
100.000 hectáreas. Respecto a los grandes incendios forestales, (que son
aquellos en los que se superan las 500 hectáreas), este año se han
producido 6 mientras que en 2005 fueron 17.
En casi todas las comunidades autónomas ha habido incendios forestales,
pero una vez más destaca Galicia, donde se han llegado a contabilizar
casi 20 incendios forestales activos en un solo día, algunos de pequeña
entidad en cuanto a superficie afectada, pero de grave riesgo para la
seguridad de las personas, como ocurrió en Vilanova, donde los vecinos
tuvieron que desalojar sus residencias ante el avance de las llamas.
También se dio una situación de riesgo elevado en el conato de incendio
forestal, achacado eufemísticamente a las altas temperaturas y a la
presencia de maleza seca, ocurrido dentro de perímetro de seguridad de
las instalaciones de refinería ubicada en A Coruña, donde una
intervención rápida y eficaz de los servicios contraincendios de la
misma refinería, evitó la propagación del fuego en las inmediaciones de
las instalaciones.
Las numerosas situaciones donde se ha tenido que proceder al desalojo de
cientos de personas, bien de sus residencias habituales, como de las
numerosas urbanizaciones localizadas en terrenos forestales destinadas
preferentemente para un uso vacacional, demuestra, que estamos ante un
aumento progresivo del grado de vulnerabilidad para personas y bienes,
así como el riesgo de incendio forestal. Las 1.500 personas evacuadas de
las urbanizaciones enclavadas entre pinares en término municipal de
Conil (Cádiz), ha podido ser el caso más patente de un comportamiento
negligente por parte de las gestores públicas en materia urbanística y
ambiental que consienten y autorizan urbanizaciones en áreas de
influencia forestal. La construcción de estas urbanizaciones implica una
mejora y aumento de las infraestructuras de comunicación, muy
especialmente carreteras, que eleva aún más el riesgo de incendio
forestal por diversos motivos (chispas, accidentes, abandono de
elementos incandescentes, etc.). Las imprudencias durante la
construcción de infraestructuras y en concreto unas chispas durante las
obras de construcción de la autovía A-66 fueron la causa del incendio
de Cañaveral (Cáceres) donde ardieron cerca de 2000 hectáreas.
En este sentido, es fundamental demandar a las Administraciones públicas
su responsabilidad en cuanto a los necesarios y obligados Planes de
Autoprotección o actuaciones de prevención, que deben de establecerse en
todas las localidades, instalaciones, infraestructuras de comunicación,
casa rurales, urbanizaciones legales e irregulares, etc. El riesgo de
incendio forestal y el grado de vulnerabilidad se reduciría en cierta
medida si se elaborasen los citados planes de autoprotección y medidas
de prevención. /
Más información: Joaquín Reina 699200666/
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