Os reenviamos los comunicados que hace unas semanas nos enviaron Adenex y los
verdes sobre la exploración de Uranio en Don Benito por parte de una
multinacional minera, desde Ecologistas en Acción de Extremadura también
compartimos la preocupación de estas dos organizaciones y como muchos ciudadanos
esperamos que no se permita esta impactante explotación minera. Habrá que estar
pendientes, agradecemos información extra que encontréis respecto a esta
amenaza. Comunicadnos quienes estéis dispuestos a implicaros especialmente en
actividades contra esta mina y la minería a cielo abierto en general, ya que
como recordaréis son varios los proyectos de este tipo que amenazan la región y
sería importante estar encima de ellos.
*ADENEX ALERTA SOBRE LA EXPLORACIÓN DE URANIO EN DON BENITO*
Recientemente*, *la empresa canadiense Mawson Resources Ltd. ha iniciado los
trámites para la obtención del 100% de los permisos de investigación de uranio
en Don Benito. La empresa pretende conseguir pronto, de la Junta de Extremadura,
dos "Permisos de Investigación" en las áreas de La Haba, Corredor de la Guarda y
Las Cruces-Manantial (17.837 hectáreas), por un periodo inicial de tres años.
Este mismo año Mawson Resources se ha asegurado cuatro derechos de exploración
de uranio que alcanzan 11.400 hectáreas en la provincia de
Salamanca.
Los precedentes de la explotación de uranio en esta zona fueron
emprendidos exclusivamente por agencias estatales: La Junta de Energía
Nuclear (JEN), en los años 60, y la Empresa Nacional del Uranio (ENUSA), en los
años 80 y 90.
En Extremadura se han explotado varios yacimientos de uranio, en las
conocidas Minas de La Haba, un conjunto de minas en los Términos de
Campanario, Quintana de la Serena y La Haba, paralizados en 1990. La
Minas "Hoya del Lobo" y "Pedregal" han sido utilizadas como cementerio
de residuos radiactivos, con el secretismo que siempre acompaña a la
industria nuclear. Los extremeños no conocemos aún la naturaleza exacta de los
residuos depositados, ilegalmente, a principios de los años 70, procedentes de
un accidente que tuvo lugar en un reactor experimental de la Junta de Energía
Nuclear, en Madrid, ni el contenido de los 577 bidones procedentes del CIEMAT,
depositados en 1993. Seguramente, nunca lo sabremos.
En opinión de ADENEX, las explotaciones de uranio conllevan un tipo de
minería muy agresiva con el medio ambiente, por la extracción propia del
mineral, el movimiento de miles de toneladas de tierras y la destrucción del
paisaje. La extracción de este mineral produce siempre liberación de gas radón
en grandes cantidades, así como polvos contaminantes. Los vertidos y derrames en
las minas de uranio, relativamente frecuentes, provocan la contaminación de
suelos y cursos de agua, suponiendo importantes riesgos ambientales y
sanitarios. Y una vez que termina la actividad, las minas de uranio abandonadas
son también con mucha frecuencia fuente de problemas por muchos años.
Está sobradamente demostrada, a través de trabajos científicos y
estudios epidemiológicos, la relación causa-efecto entre la actividad
minera del uranio y diferentes enfermedades de riñón y de pulmón, además de
cáncer.
Por otra parte, la minería del uranio sirve para proporcionar
combustible a las centrales nucleares, industrias probadamente inseguras,
peligrosas y contaminantes, además de innecesarias para la
producción de energía en Extremadura.
El área en la que se pretende realizar la explotación minera conserva
dehesas de encinar de gran interés ecológico y paisajístico, con gran
variedad de fauna y flora, formando parte de la Red Natura 2000 de
espacios protegidos de la Unión Europea. La mina se encuentra en el
borde del río Ortigas, que desemboca en Medellín, por lo que un
accidente o vertidos involuntarios podrían afectar a las Vegas Bajas del
Guadiana.
La Junta de Extremadura no debería conceder a los canadienses de Mawson
Resources las autorizaciones para emprender esta explotación, negándose a vender
territorio para un proyecto contaminante y de alto riesgo para la seguridad y la
salud humana.
------------------------------------------------------------
Comunicado de Los Verdes:
Los Verdes advierten de la existencia de planes para reabrir las minas de uranio
de La Haba e instan a la Junta a que no conceda los permisos de exploración
Los Verdes de Extremadura advierten de la existencia de planes para reabrir y
explotar comercialmente las minas de uranio de La Haba, en la comarca de Don
Benito, por parte la empresa canadiense Mawson Resources Ltd., y muestran su más
enérgica oposición a que se reaunude la extracción de esa peligrosa sustancia
radioactiva.
En principio, la empresa ya ha satisfecho, el pasado 27 de junio, el pago de
garantía solicitado por la Junta de Extremadura para la admisión definitiva de
los permisos de exploración de uranio, por un período inicial de tres años y
para un total de 17.837 hectáreas en las áreas de La Haba, Corredor de La Guarda
y Las Cruces-Manantial. Pero además está negociando con la Administración
central el levantamiento de la reserva del Estado sobre los derechos minerales.
Dicha Reserva Mineral, según informaciones difundidas por la propia empresa,
"está actualmente en proceso de ser alzada por las Autoridades Nacionales
Españolas."
Los Verdes ven en la posible concesión por parte de la Junta de Extremadura de
los permisos de exploración de uranio a la empresa canadiense una nueva amenaza
para nuestra región, por lo que instan al gobierno autonómico a que no los
conceda e impida que se reabra la pesadilla nuclear de La Haba, que parecía
definitivamente enterrada, nunca mejor dicho, tras la clausura y sellado de las
minas en los años noventa.
Numerosos ejemplos de sitios en otros países donde se explota el uranio muestran
claramente que hay un enorme impacto negativo en el medioambiente y en la salud
de los ciudadanos. Los Verdes recuerdan a nuestras autoridades regionales que en
Canadá, de donde es originaria la citada empresa, continúa la evaluación de los
emplazamientos de minas de uranio abandonadas. En el norte de Saskatchewan, las
minas de uranio abandonadas constituyen una fuente de preocupación, según un
nuevo informe del gobierno canadiense. Muchos de estos emplazamientos
representan según dicho informe "una seria amenaza a la seguridad pública y al
medio ambiente a largo plazo".
En nuestra región, se desconoce el alcance y magnitud, de los enterramientos
ilegales de residuos radiactivos en las antiguas minas de uranio de La Haba.
Entre septiembre de 1973 y julio de 1974, restos de un accidente en un pequeño
reactor experimental que la Junta de Energía Nuclear poseía en Madrid fueron
depositados en las antiguas minas. En el año 90, 323 bidones y entre octubre de
1992 y enero de 1993, otros 577 bidones procedente del CIEMAT que contenían, al
decir de este organismo, escombros, sustancias nucleares, materiales radiactivos
y mineral de uranio.
Los Verdes recuerdan una vez más que la nuclear es la opción energética más
cara, insegura, insostenible y contaminante, y que en modo alguno representa una
solución al problema del cambio climático, aunque poderosos grupos de poder
intenten lavar la cara de esta peligrosa y obsoleta tecnología. Hoy, como hace
20 años, la energía nuclear sigue siendo muy peligrosa y tan costosa que
requiere de constantes subvenciones para sobrevivir. Además, es un objetivo más
que vulnerable al terrorismo y produce grandes cantidades de residuos tóxicos,
que no sólo constituyen un problema de seguridad, también de coste. En España,
según el segundo plan nacional de residuos de la empresa pública ENRESA (Empresa
Nacional de Residuos Radiactivos), el coste previsto hasta el 2050 en este
aspecto es de más de 13.000 millones de euros. Los costes de los 250.000 años
restantes, después del 2050, quedan sin evaluar, es simplemente mirar hacia otro
lado, una triste herencia para las generaciones futuras. La lucha contra el
cambio climático necesita centrar todos nuestros esfuerzos políticos y
financieros en energías renovables, ahorro y eficiencia energética.