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erte.html
Miembros de Ecologistas Plasencia han medido el caudal de las
múltiples fuentes de agua potable que manan libremente por toda la
ciudad. Los resultados son impresionantes a la vez que
descorazonadores, y dicen muy poco del ejemplo que la institución
municipal debiera dar a la ciudadanía.
El pasado domingo 9 de marzo, día de elecciones, miembros de
Ecologistas Plasencia decidieron realizar un estudio sobre cómo se
malgasta el agua en la ciudad. Decidieron centrarse únicamente en las
tomas de agua potable por ser éstas de circuito no retornable, dando
por sentado que el resto de surtidores disponen de algún mecanismo que
permita reaprovechar el agua.
En total fueron localizadas un total de trece fuentes, dos de ellas
de doble boca. La mitad de ellas (seis) se ubican en el Parque de los
Pinos, y vierten en conjunto un caudal de 46,92 litros por minuto.
De las otras siete, dos se encuentran en el Parque de la Coronación,
otra más en el parquecillo de Miralvalle, una junto al acueducto, una
más en el Parque de San Antón y las dos últimas en el parque de la
Isla. Sumado el caudal emitido por estas siete fuentes, los
ecologistas contabilizaron 53,95 litros por minuto. En cuanto a record
de aforo, la palma se la lleva una de las dos fuentes de la Isla, de
la que manan nada menos que 11,3 litros por minuto; sólo por esta
fuente se pierden anualmente casi seis millones de litros de agua.
Sumadas las quince bocas de agua, resulta que entre todas vierten la
friolera de 100, 87 litros por minuto. Como esta agua sale día y
noche, tanto en invierno como en verano, tenemos que cada hora se
pierden alegremente en el alcantarillado 6.052.2 litros, lo que hace
145.252,8 litros por día. Multiplicada esa cifra por los 365 días que
tiene un año, se obtiene la desorbitada cantidad de 53.017.272 litros
o, lo que es lo mismo, 53 millones de litros, que es más del
equivalente a 21 piscinas olímpicas.
Hay que tener en cuenta no sólo que estamos hablando de un bien
sumamente escaso como es el agua, sino que además está potabilizada,
esto es, apta para consumo humano, y conseguirlo ha supuesto unos
costes económicos que a la larga son sufragados por el conjunto de los
ciudadanos.
En la hipótesis de que tan descomunal consumo lo ocasionara una
vivienda y se le aplicaran las tarifas vigentes, habría que
multiplicar los 53.000 metros cúbicos por 0,67 euros. Luego se le
añadiría el 7 % de IVA y también el 0,361 de la tasa de depuración. Al
final de la cuenta tendríamos la nada despreciable suma de 57.147
euros, que equivalen a 9.508.461 de las antiguas pesetas.
Los miembros de Ecologistas Plasencia consideran especialmente
sangrante que este derroche, que raya en lo obsceno, sea promovido a
la vista de todos por una institución que debería ser la primera que
debería dar ejemplo de ahorro y civismo. Subrayan que se podría
fácilmente evitar dotando a cada una de las quince fuentes de un
pulsador de pie, y de esta forma sólo dispensarían agua cuando fuera
necesario. Sostienen que los períodos de sequía -que sin duda se
agravarán con el cambio climático-, incitan a que cambiemos el modelo
derrochador en que nos vemos inmersos por otro basado en la
responsabilidad, la eficiencia y el ahorro.