Una ENTREVISTA A CRISTINA NARBONA en Público; bien por la exministra y bien por
el nuevo periódico
Arturo López Gallego
Ecologistas Extremadura
"Es necesario que las leyes aprobadas no se queden en papel mojado"
ENTREVISTA A CRISTINA NARBONA. Embajadora ante la OCDE. La ex ministra de Medio
Ambiente pide al nuevo Gobierno que no descuide la conservación de la naturaleza
MANUEL ANSEDE - Santander - 02/09/2008 00:16
La ex ministra de Medio Ambiente Cristina Narbona (Madrid, 1951) no ve como un
destierro su nuevo puesto como embajadora permanente de España ante la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico
(OCDE), sino como un premio a 26 años de vida política. En París, Narbona planea
llevar su lucha antinuclear, que comenzó en las calles en la década de 1970, al
feudo de la Agencia de la Energía Nuclear, dependiente de la OCDE. Desde
Santander, donde ha participado en el curso Europa en el mundo, organizado por
la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, reconoce sus errores – “intentar,
en ocasiones, cambiar a la sociedad por decreto”– y analiza la gestión de su
sucesora, Elena Espinosa, al frente de lo que Narbona llama con sorna
“Ministerio de Tierra, Mar y Aire”.
¿Era demasiado ecologista para ser ministra?
Fui secretaria de Estado de Medio Ambiente durante cuatro años, y después
Zapatero quiso que fuera ministra. Él es el primer presidente y el primer
secretario general del PSOE al que el tema ambiental le parece importante. Ahora
hay otra etapa, y también me siento muy respaldada.
Tras su salida, hay quinielas sobre la postura de los ministros respecto a la
energía nuclear.
La última palabra la tendrá siempre Zapatero.
Pero ¿nota un giro en la política energética?
La energía nuclear no es la solución, en absoluto. Es una energía cara, que
requiere enormes medidas de seguridad y, sobre todo, tiene alternativas.
¿Cree que Garoña seguirá funcionando?
El Gobierno tomará una decisión dentro de poco. Yo creo que las centrales
nucleares españolas, cuando culminen su ciclo de vida, deben terminar su
función. Hay que estar abierto a cambiar de opinión, pero yo no lo he hecho
porque no han cambiado los fundamentos de la energía nuclear. Sigue sin
resolverse la cuestión fundamental del tratamiento de sus residuos de altísima
radiactividad. Y me preocupa muchísimo que países con un bajo nivel de
desarrollo y de control democrático, como India y China, utilicen la energía
atómica.
¿Se dejó alguna asignatura pendiente?
Se aprobaron diez leyes como diez soles. Ahora lo que hace falta es que se
cumplan y no se queden en papel mojado. Con cualquier normativa siempre existe
el riesgo de que quienes tienen la responsabilidad de aplicarla no lo exijan.
El Hotel El Algarrobico sigue en pie...
Sí, pero hay un proceso expropiatorio en marcha que el Ministerio no ha
desactivado. Cuando llegue su momento, El Algarrobico se demolerá. Yo no estaré
como ministra, pero espero ir como turista de a pie para ver el Cabo de Gata sin
El Algarrobico. Yo hice todo lo posible para que se tirara antes. De hecho,
existe una base de acuerdo para tirar todo el hotel. Todo está listo.
La prensa estaba preparada para hacer la fotografía antes de las elecciones del
9 de marzo.
Yo también estaba preparada, pero más que de cara a la recta electoral, para
culminar un proceso que llevaba ya tres años en marcha. Una de mis
preocupaciones, cuando empecé como ministra, fue ver que la aplicación de la Ley
de Costas era muy insuficiente en todo el litoral español. Había expedientes de
deslindes, con obras ya en marcha, que ni siquiera se habían empezado, como el
caso de El Algarrobico. Hicimos un esfuerzo para acelerar el proceso y empezar
la expropiación. Pero esto siempre lleva más tiempo del que a uno le gustaría.
Hablando de velocidad, Espinosa ha propuesto agilizar los trámites de evaluación
ambiental. ¿Tan mal lo hacían ustedes?
Durante nuestra etapa, el número de días se redujo a la mitad respecto a 2004. Y
se puso en marcha el proceso de teletramitación, que ahora empezará a dar sus
frutos.
Sin embargo, el anuncio se ha visto como una vía para agilizar el Plan
Estratégico de Infraestructuras y Transporte. ¿El medio ambiente será víctima de
la crisis?
Espero que no, porque es compatible ser más eficientes, y que los trámites se
aceleren con el respeto a las normas europeas de obligado cumplimiento, como la
defensa de nuestra biodiversidad.
El Gobierno afirma que la lucha contra el cambio climático es una de sus
prioridades, pero hay proyectos que no cuadran con esto, como el de la Refinería
Balboa [una instalación en Badajoz que emitiría 1,5 millones de toneladas
anuales de CO2].
Esa actuación está todavía en trámite. Cuando termine, el Ministerio dirá sí, no
o pondrá condiciones. La gente se tiene que acostumbrar a no ver las exigencias
ambientales como un límite, sino como una mejora de su calidad de vida. Somos un
país de nuevos ricos, si no cogemos el coche para hacer un kilómetro no
demostramos cuánto hemos avanzado.
¿Ibarra ya no está enfadado con usted por este tema?
Ibarra ya no es presidente ni yo soy ministra. Él sabe que tenemos criterios
diferentes sobre si existe un derecho de las regiones a contaminar más, que es
un argumento que él utilizó, el “yo también quiero contaminar”. Y hay que dar la
vuelta al argumento. Extremadura tiene unos ecosistemas valiosísimos que están
generando empleos. Hay que conservarlos.
¿Qué sentido tiene quitarse la corbata en el Congreso, como propuso el ministro
Miguel Sebastián, y luego poner este tipo de proyectos sobre la mesa?
No debo entrar en mayores opiniones, aunque diré que mucha gente cree que lo
importante es hacer obra pública aunque se destroce el medio ambiente. No
debería ser así. España ya ha destrozado mucho.
¿No es cínico poner placas solares en Moncloa y luego impulsar proyectos así?
No creo que haya cinismo. Yo fui secretaria de Estado de Medio Ambiente entre
1993 y 1996, tras la Cumbre de Río de Janeiro de 1992. En aquella época, ni
siquiera pude conseguir que el Gobierno socialista aprobara un plan de lucha
contra el cambio climático, que entonces ya estábamos obligados a elaborar.
Ahora vamos despacio, pero estamos recuperando mucho tiempo perdido.
¿Le ha dado alguna idea a Jesús Caldera para la Fundación IDEAS?
Nos hemos visto en París y hemos comentado muchos temas, como el debate sobre
los biocombustibles. Hay que trabajar para que el uso de productos agrícolas no
se convierta en un freno para la producción de alimentos o para la conservación
de la biodiversidad.
En mayo, la OCDE afirmó que los biocarburantes provocarán un tercio de la subida
de los precios agrícolas y usted salió en defensa de biocombustibles.
No tengo por qué coincidir con todos los técnicos de la OCDE. Ahora mismo, los
precios de los cereales están bajando sin que haya habido ninguna reducción del
incentivo a los biocombustibles. El encarecimiento tiene mucho más que ver con
el incremento del precio del petróleo y con cosechas muy malas relacionadas con
el cambio climático, además del aumento de la demanda de alimentos en países
como China.
¿Y por qué son el chivo expiatorio?
Siempre que hay una avance en una determinada fuente energética, quienes tienen
interés en mantener otras intentan frenar ese desarrollo.
Al hacer balance de los primeros 100 días del Ministerio de Medio Ambiente y
Medio Rural y Marino daba la impresión de que la principal medida fue la
instalación de una cámara web en un nido de águila imperial. ¿Por qué ha habido
ese parón?
Es un planteamiento injusto, aunque es cierto que todos los ministerios en la
primera legislatura de Zapatero tuvieron unos primeros 100 días mucho más
intensos que en esta legislatura, después de una etapa de ocho años de gobierno
del PP. Todos los ministerios tomamos decisiones muy llamativas, pero ya están
tomadas. Si ha habido 10 leyes en cuatro años no va a haber otras 10, no se
trata de estar haciendo siempre leyes. Yo creo que el Ministerio ha hecho mucho
más.
Dicen que usted era muy verde y Espinosa ha venido muy verde.
A los ministros hay que valorarlos cuando llevan un poco más de tiempo.
http://www.publico.es/ciencias/147693/narbona/espinosa/algarrobico