--- El vie, 7/11/08, Jesús Nicolás <
JESUS_NICOLAS@...> escribió:
De: Jesús Nicolás <
JESUS_NICOLAS@...>
Asunto: [mamiferos_foro] Cazadores
Para: "FORO MAMÍFEROS" <
mamiferos_foro@yahoogroups.com>
Fecha: viernes, 7 noviembre, 2008 7:07
Siempre he pensado que la caza en sí era un mal menor con el que teníamos que
convivir, o que, dentro de lo que supone intrínsecamente –la muerte inútil y
gratuita de animales-, también tenía una parte positiva (motor económico en un
sector de la sociedad, protección de numerosos espacios que de otra forma en los
siglos pasados hubieran perecido a la dura economía de subsistencia de la gente
del campo, cierto control de la expansión de algunas especies perjudiciales como
a menudo sucede con los ungulados cuando su número se dispara,...) .
Sin embargo, la actitud totalmente ajena a la conservación del medio de una gran
parte de los cazadores, siempre me a descompuesto; a menudo agresiva y violenta,
prepotente y abusiva (malos modos cuando te cruzas con alguno de ellos por que
le espantas la caza, exclusión del derecho de uso del entorno por parte de otros
usuarios cuando se celebran algunas cacerías, cazadores que disparan a escasos
metros de las carreteras o lugares habitados, líneas de puestos a lo largo de
las pistas y caminos públicos, masacre de animales en ciertas monterías en donde
se arrincona a lo animales contra el mallado cinegético, aniquilación de
pequeños y medianos depredadores, asesinato de animales mansos como sucede con
las cabras monteses y otros, uso de técnicas de caza absolutamente irracionales
donde el animal no tiene ninguna posibilidad de escapar, escopetas de cinco
tiros para que incluso los que no tienen puntería maten algo, furtivismo,
veneno en los
cotos de caza menor, aprovechamiento cinegético con jaurías de perros y
bocinazos por el medio del monte en enclaves con especies protegidas
nidificando en donde, por el contrario, no se permite el tránsito del resto de
usuarios que caminan tranquilamente por los senderos, ...). Hechos y posturas
como las ocurridas en las últimas semanas en el Valle de Arán con el caso de la
osa Hvala, no son si no la punta del iceberg de cómo es la mentalidad de los
cazadores. Que en los últimos años se vistan de una túnica de conservacionismo,
no nos debe engañar, pues salvo muy honrosas excepciones, estamos hartos de ver
cómo sistemáticamente incumplen la ley. Se trata simplemente de un lavado de
imagen ante una sociedad mayoritariamente No-Cazadora, que considera gratuita
tanta crueldad contra los animales.
Es un verdadero insulto a la inteligencia humana oírles aseverar una y otra vez
que son amantes del campo y que les gusta la naturaleza. Yo les preguntaría a
todos ellos que cuántos salen al campo cada fin de semana fuera de la temporada
de caza, simplemente a pasear y disfrutar de él. NINGUNO o prácticamente ninguno
de ellos. No, no les gusta el campo ni la naturaleza, les gusta matar animales.
Es así de simple. Desde luego, no pretendo haber descubierto nada, pues esto lo
sabemos todos desde siempre.
Todo esto viene a cuento porque en un suplemento dedicado a la caza de un
periódico castellano leonés he leído algo que me ha sacado de quicio. Sí, ya sé
que lo que se dice en este medio escrito no es si no lo que todos sabemos que ya
hacen habitualmente –saltarse la Ley a la torera-, pero no deja de cabrearme que
además lo publiquen con chulería tan apabullante. En el suplemento de la revista
nº 65 de La Caza y su Mundo, Castilla y León, un tipo llamado José Luís Torío
-que da la sensación que añora la época en la que Paco gobernaba- firma en la
página 7 un artículo titulado A Toque de Piedra, que habla de la necesidad de
poder cebar a los animales para poderlos matar más fácilmente. Y dice
textualmente lo siguiente:
“Sabido es que en esta bendita España tenemos diecisiete autonomías, y las
disposiciones en materia de caza de estos “Reinos de Taifas”, haberlas “haílas”
para todos los gustos, incluso contradictorias. Sólo con que les cuente que en
algunas dejan cebar todo el año, en otras prohíben el uso de artilugios
dispersantes de grano un mes antes de la cacería, e incluso las hay todavía que
no lo permiten porque entienden que es una manera fraudulenta de atraer la caza
de otros predios.
Los cierto es que en éste proverbial país de pícaros aquí ceba todo el mundo:
unos para preparar las esperas, otros porque lo que pretenden es atraer el mayor
número de hembras antes de que comience la berrea y, en general, todos los que
preparan una montería. Esto es así y punto. Otra cosa es que uno se la tenga que
jugar por su cuenta y riesgo, asumiendo la amenaza de que te puedan suspender el
aprovechamiento cinegético según la doctrina particular de estos “reyezuelos”.
Sí señor, así son los cazadores. Los dueños del campo; por cojones y porque
llevo una escopeta entre las manos que me hace sentir muy hombre y todo un
machote. Que no me cuenten milongas de conservacionismo, que ya no se las cree
nadie. Si ni siquiera cumplen la Ley y lo tienen a mucha honra.
Bueno, paciencia, que parece que este año ha habido menos licencias de caza. A
ver si los que vienen siguen con la misma tendencia.
Un saludo
J.N.
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