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Casi 400 particulares venden ya energía con placas solares instaladas en
Navarra
Las «huertas solares» son campos fotovoltaicos de grandes dimensiones
donde cualquier ciudadano puede adquirir un pequeño equipo con el que
hacer negocio con los rayos del Sol
Clemente Álvarez - Madrid.- LA RAZON
No disponer de un tejado ha dejado de ser un impedimento para poder
presumir de unas bonitas placas fotovoltaicas con las que hacer negocio
gracias a la ilimitada energía del Sol. La solución lleva el original
nombre de «huertas solares» y permite a cualquier ciudadano convertirse
en propietario de una pequeña instalación solar de 5 kilowatios de
potencia, que será «plantada» junto a la de otros particulares en un
campo especialmente preparado para el máximo aprovechamiento de los
rayos solares. Ya son casi 400 los españoles que han invertido sus
ahorros en una de estas instalaciones fotovoltaicas de alguna de las
primeras «huertas solares» aparecidas en el país, situadas en los
municipios navarros de Sesma y Arguedas.
«Un ciudadano siempre puede comprar acciones de una empresa de
energías renovables», comenta Miguel Arrarás, gerente de Aesol, la
compañía que ha puesto en marcha este nuevo concepto de campo solar en
España, «pero no sería lo mismo, porque no tendría la satisfacción de
ser el dueño de su propia instalación fotovoltaica».
El interés económico de ser el dueño de una de estas máquinas solares
radica en la posibilidad de vender la energía que produzcan a un precio
cuatro veces superior al normal. Las empresas eléctricas están obligadas
a comprar a los particulares toda la electricidad que inyecten a la red
general por medio de unas placas fotovoltaicas a 40 céntimos de euro el
kilowatio, pues este tipo de energía no contaminante está primada por el
Gobierno.
Beneficios
Según Arrarás, estas instalaciones fotovoltaicas cuestan unos 52.000
euros (8,6 millones de pesetas), pero existen subvenciones públicas que
costean hasta un 50 por ciento de la operación. Así que es sólo cuestión
de echar las cuentas: las placas solares «cosechan» unos 4.500 euros al
año gracias a la venta de la energía, con lo que se puede recuperar el
dinero invertido en unos siete años; a partir de ahí, todo lo que
produzcan las «huertas solares» serán beneficios. Y unas células
fotovoltaicas tienen una vida útil de más de 35 años.
Sólo hay un pero: ¿Hasta cuándo mantendrá el Gobierno el precio de 40
céntimos de euros para este tipo de energía? «Lo de la prima no está
garantizado hoy en día, porque el Gobierno no se lo garantiza a nadie»,
responde Arrarás, «aun así parece poco probable que dentro de unos años
se pague menos por esta energía, porque lo que interesa es que el país
invierta en fuentes renovables y porque la tendencia en otras naciones
europeas es justo aumentar la prima».
La ventaja de las «huertas solares» no es únicamente que permiten
producir energía solar a particulares que no cuentan con un tejado.
Según incide Arrarás, con este sistema el cliente pone el dinero y se
despreocupa, pues la empresa se ocupa de todo el papeleo (incluido la
búsqueda de subvenciones), de la instalación de las placas y del
mantenimiento. Además, las «huertas solares» resultan también mucho más
eficientes que las placas de un tejado. Primero, porque permiten colocar
las máquinas en terrenos con mayor radiación y segundo, porque la
agrupación de muchos inversiones ofrece la oportunidad de costear una
mejor tecnología: las instalaciones de Aesol cuentan con un sistema,
«buskil», que las hace rotar siguiendo al Sol, con lo que producen un 35
por ciento más.
Otro punto a favor es la mayor seguridad. Las células fotovoltaicas
están expuestas en todo momento a los rigores del clima y en los últimos
tiempos se han convertido en un botín codiciado por los cacos. No
obstante, los «huertos solares» cuentan con vigilancia, videocámaras de
visión nocturna, alarmas... y un seguro contra los destrozos del
granizo.
Según Arrarás, ya han puesto en funcionamiento 360 instalaciones ¬200
en Sesma y 160 en Arguedas¬, «con clientes de Madrid, Soria, Guipuzcoa y
de toda España». Además, «tenemos proyectos en el País Vasco, Castilla y
León, Canarias o Levante». «El perfil del inversor es una persona de
nivel adquisitivo medio, que tiene una concienciación ambiental»,
asegura. Y es que, toda la energía que inyectan estas placas solares a
la red es energía que dejan de producir otras centrales más
contaminantes.
Podría ser interesante una actividad de este tipo en Extremadura, si
alguien más está interesado podíamos intentar negociarlo con alguna
empresa, yo personalmente invertiría, ¿alguien se anima a estudiar y
negociar esta posibilidad?. Pablo
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Jue, 6 de Nov, 2003 3:47 pm
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ecoextremadura
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