LOS POBRES Y LOS TEÓRICOS LIBERALES
“San Max no toma los tópicos liberales como la expresión idealista de los
intereses reales de la burguesía, sino a la inversa, en el sentido de que la
mira última del burgués es convertirse en un liberal perfecto, en un
ciudadano del Estado”. Karl Marx. La ideología alemana.
El 2 de noviembre del año en curso fue publicado en Rebelión un trabajo mío
titulado Conceptos de la pobreza. Reflexión crítica sobre las ideas de
Amartya Sen. Y el 4 de este mismo mes en la sección Cartas a Rebelión fue
publicado un trabajo de Silvina Ribotta, donde se formulaba una crítica del
mío. Silvina Ribotta es profesora de Filosofía del Derecho en la Universidad
Carlos III de Madrid y Coordinadora del Master en Derechos Fundamentales del
Instituto de Derechos Humanos “Bartolomé de las Casas”. Dadas sus
titulaciones y sus méritos, esperaba más de su crítica.
El concepto de pobreza
Escuchemos a Ribotta: “Francisco Umpiérrez no es serio en su análisis sobre
el concepto de pobreza; ya que no parte del claro concepto de Sen para
debatir sobre él, sino que ofrece al lector partes fragmentadas de su
discurso, elegidas más para confundir que para debatir. No pone la cita de
donde las extrae, y muchas veces se refiere a párrafos de escritos de prensa
y no a fragmentos de los muchos estudios que Sen tiene sobre el tema”.
Primero: si Sen tiene un claro concepto de pobreza y yo no parto de él, ¿por
qué la señora Ribotta no expone ese claro concepto y así cubre mi supuesta
deficiencia? ¿Por qué no hace lo que a su juicio yo no hago? Segundo: yo
expongo fragmentos de varios discursos de Sen con el fin de someterlos a
crítica. Que lo hago para confundir es un invento de la señora Ribotta y que
lo debería hacer para debatir es una intención que me asigna la profesora
caprichosamente. Tercero: Siempre indiqué el nombre de los trabajos de Sen
de donde extraje las citas y las frases. Y cuarto: No hay ninguna
incorrección teórica en referirse a párrafos de escritos de la prensa
“libre” e “independiente”. ¿O es que no deberíamos tomarnos en serio lo que
dice Sen en la prensa? De todos modos, si doña Silvina ve todo esos errores
en mi trabajo, ¿por qué no los subsana y nos muestra al Sen que ella conoce
y yo desconozco?
Las disputas entre liberales
Escuchemos a Ribotta: “Umpiérrez utiliza un lenguaje peyorativo para
referirse a Sen, y se olvida que Sen es uno de los autores liberales
igualitarios que más acertadamente y de manera lúcida critica al liberalismo
meramente formal, como el rawlsiano”. ¿Por qué ha de importarme que Sen
critique desde el liberalismo igualitario al igualitarismo formal? ¿Por qué
ha de importarme las diferencias teóricas entre liberales? A mí lo que me
importa son los intereses de los trabajadores y del socialismo frente a los
intereses de los capitalistas y del capitalismo. Y los intereses de os
capitalistas son defendidos tanto por los liberales formales como por los
liberales igualitarios.
Y como a mí ese debate no me importa, la señora Ribotta llega a esta
gratuita conclusión: “No discute, por ende, desde el respeto y desde el
disenso de manera seria y argumentada, sino que cae en la demagogia del
discurso fácil y vacío de contenido”. Lo único que hay de concluyente en
esta conclusión es la expresión “por ende”, el resto ha sido añadido de
manera arbitraria. Y como ciudadanos, ya que ella es especialista en
derechos fundamentales, sabrá que yo merezco tanto respeto como Sen. Más si
ella, siguiendo a Sen y a Rawls, se reclama del liberalismo igualitario.
La confusión de conceptos
Escuchemos a Ribotta: “Umpiérrez confunde conceptos claves de Sen: como su
idea de privación, o la desigualdad (Sen distingue obviamente entre
diferencia y desigualdad, condenando a la segunda), e ignora que la idea de
pobreza la asienta sobre las capacidades y funcionamientos “básicos” del ser
humano, con lo cual esos ejemplos sobre el rico que es pobre porque no puede
comprar una isla, entre otros, están, desubicados”. ¡Todos los filósofos
estamos más que asombrado por la sutileza mental de Sen al distinguir la
diferencia de la desigualdad! ¡Sin duda que es el paso teóricamente más
profundo que se ha dado en la historia de la Filosofía después de Hegel!
Pero lo que en verdad me ha impresionado y me parece del todo revolucionario
es que condene la desigualdad. ¡Qué riesgos asume Sen con sus palabras!
Apreciada señora Ribotta, ¿no ve que en un mundo tan desigual como el
actual, donde las diferencias entre riqueza y pobreza son más abismales que
nunca, si un liberal nos dice que condena la desigualdad sólo puede
provocar risas irónicas en quienes militamos en las filas de la izquierda
radical? ¿Cree usted sinceramente que la distinción entre diferencia y
desigualdad da para mucho? ¿Cree usted que la condena de la desigualdad es
un acto revolucionario? Pero bueno, si usted lo considera así, ¿explíquenos
qué importancia tiene esa distinción y esa condena para el futuro de la
humanidad? De luz a mi desconocimiento.
Si usted cree que el concepto de pobreza basado en el concepto de capacidad
y funcionamientos básicos nos aporta una nueva visión y representación de la
pobreza, le agradecería muchísimo que nos lo explicara. Marx en El Capital,
en la sección compra y venta de la fuerza de trabajo, habla también de la
capacidad: “Quien dice capacidad de trabajo no dice trabajo, lo mismo que
quien dice capacidad de digerir no dice digestión. Para esto último proceso
se requiere, como es sabido, algo más que un buen estómago”. Al igual que yo
le obsequio con una cita del sabio Marx, obséquieme usted con una cita del
lúcido Sen. Comparemos el saber de ambos y debatamos después. No me hable
usted entregándome continuamente cajas vacías.
Metafísica y dialéctica
Escuchemos a Ribotta: “Umpiérrez cae, entre otras cosas, en confusiones
lógicas como las siguientes: exponer la génesis de la pobreza es un proceso
diferente a conceptualizarla, y no es necesario para ello. Podemos dar un
concepto más completo si explicamos la génesis del mismo, pero no son
procesos que se confundan, ni que se autoimpliquen o se autoexijan”. Aunque
la señora Ribotta estudió filosofía, debe ser que no estudió a Engels, quien
le hubiera explicado la distinción elemental que existe entre los conceptos
metafísicos y los dialécticos. Los conceptos metafísicos representan las
cosas en su quietud, en la forma del ser, mientras que los conceptos
dialécticos representan las cosas en su génesis, desarrollo y muerte. Y son
necesarios tanto unos como otros. Pero lo que yo señalaba en mi trabajo es
que esperaba de Sen algo novedoso, que nos diera, por ejemplo, una
explicación de la génesis de la pobreza. Y no la dio. Pero hubo un pensador
que si la dio hace ya muchos años, en el siglo XIX: Proudhon. Explicó cómo
la propiedad privada sobre los medios de producción generaba pobreza. Es de
ahí, del lado de la propiedad, del que Amartya Sen se aparta continuamente.
Tampoco la señora Ribotta menciona a la propiedad. Es un aspecto de la
realidad económica que quema las manos de los teóricos liberales y les hace
apartar la vista.
Pobreza y riqueza
Escuchemos a Ribotta: “Para definir la pobreza no necesito definir la
riqueza, porque no son caras de la misma moneda. Al contrario, autores como
Sen ofrecen una visión de la pobreza más progresista, ya que no parten de
valorar en términos de recursos, sino de desarrollo de las capacidades y
funcionamientos humanos y precisamente porque parte de la diversidad humana
situada en contextos heterogéneos”. Aquí la señora Ribotta resbaló por
completo. Un pobre es una persona que tiene poca riqueza y un rico es una
persona que tiene mucha riqueza. Por lo tanto, no hay manera de definir la
pobreza sin hacer referencia a la riqueza. Que la riqueza y la pobreza no
son caras de la misma moneda es una posición burguesa; y quien esté en esa
posición tiene todo el derecho a defenderla. Pero desde una posición de
izquierda es indefendible. Cuando se negocian los convenios colectivos los
trabajadores quieren que los salarios sean lo más alto posible y los
capitalistas que sean lo más bajo posible. Puesto que si los salarios suben,
las ganancias disminuyen. La fuente de los ricos son las ganancias, mientras
que la fuente de los trabajadores son los salarios. Así que es obvio que la
riqueza y la pobreza son dos caras de la misma moneda como lo son los
salarios y las ganancias.
El liberalismo igualitario
Escuchemos a la señora Ribotta: “Sen ofrece una explicación de la pobreza
desde el liberalismo, pero desde un liberalismo igualitarista que es mucho
más igualitario que muchos autores ubicados en posiciones supuestamente
igualitarias. No ofrece todas las respuestas, pero brinda elementos
conceptuales más que suficientes para fundamentar una crítica a la
distribución de la riqueza”. En todo su discurso Ribotta actúa de la misma
manera: nos dice que “Sen nos brinda elementos conceptuales más que
suficientes para fundamentar una crítica a la distribución de la riqueza”,
pero no nos dice cuáles son esos elementos conceptuales. Es como si alguien
nos dijera que detrás de una puerta hay tesoros fabulosos, pero nunca nos
abre dicha puerta para comprobar si lo que dice es cierto.
Pero escuchemos a John Rawls, que es el teórico liberal que nos propone el
liberalismo igualitario: “Si la sociedad es un sistema imparcial de
cooperación entre personas libres e iguales, ¿cuáles serían, pues, los
principios de justicia con los que la sociedad funcionaría?”. No hay que
escuchar más palabras de Rawls para saber lo que es un tópico liberal. Rawls
habla de que la sociedad está compuesta por personas “libres” e “iguales”.
¿En qué mundo vive Rawls? En el mundo de las hipótesis imaginarias.
Abstractamente, como miembros del Estado de derecho, todas las personas son
iguales, pero como miembros de la sociedad civil son muy diferentes: unos
son capitalistas y otros trabajadores, unos son ricos y otros son pobres.
Así que las personas como miembros de la sociedad civil ni son iguales ni
gozan del mismo grado de libertad.
En las frases y tópicos de los liberales, incluidos los del liberalismo
igualitario, podemos ver, siguiendo a Marx, la expresión idealizada de los
intereses reales de la burguesía. O podemos creer, siguiendo a los teóricos
liberales, que esos tópicos son las metas que se marcan los burgueses
reales, quienes en verdad pretenden convertirse en liberales perfectos, en
ciudadanos ideales. Pero la persona que tiene los pies en la tierra y se
halla a bastante distancia de los teóricos de la burguesía, sabe que a los
capitalistas reales la distinción entre liberalismo igualitario y
liberalismo formal les importa un bledo, al igual que no está en sus
cabezas convertirse en liberales perfectos; esas ilusiones se las deja a sus
representantes teóricos. Lo único que les ronda la cabeza y les quita el
sueño es la multiplicación del valor, hacer del dinero más dinero.
La despedida
La señora Ribotta se despide en estos términos: “No me parece seria la
crítica que parte desde el desconocimiento, el prejuicio y la demagogia. El
tema es demasiado importante como para permitirnos esos vicios. Siento no
tener más tiempo para dedicarle a esta respuesta, y espero no haber ofendido
al autor”. El autor no se siente ofendido y agradezco a la señora Ribotta
esta pequeña atención. Pero creo que su crítica no es justa, porque no
demuestra nada de lo que me critica. Preparé el trabajo crítico sobre las
ideas de Sen durante un mes y estudié más de trescientas páginas de textos
teóricos del autor y de alguno de sus divulgadores. Así que mi crítica no se
basa en el desconocimiento. Y de prejuicioso y demagogo no tengo nada. Y si
lo tuviera, debería demostrarme dónde y cómo. Así que la crítica de la
señora Ribotta me parece ligera y poco pensada. En verdad la señora Ribotta
no ha entrado en el ruedo de la lucha de ideas y el que dispone de poco
tiempo es una excusa.
El método de exposición
El lector habrá podido comprobar que mi exposición se basa en el siguiente
método: primero transcribo lo que dice Ribotta y después expongo mi réplica.
El mismo método empleé para criticar el pensamiento de Sen. Creo que es una
muestra de honestidad y rigor. El lector sabe lo que dice Sen, lo que dice
Ribotta y lo que digo yo. Así podrá tomar partido en libertad. Sin embargo,
la señora Ribotta somete a crítica mi trabajo sin transcribir ni una sola
vez un fragmento de mi discurso. Afirma que mi discurso es demagógico y está
vacío de contenido, pero en ninguna ocasión demuestra lo que afirma. Afirma
sin pruebas ni demostraciones. No creo que Ribotta no sea seria, pero me
parece poco madura y que no está a la altura.
La clave del problema
Creo que Ribotta se sintió dolida con mi crítica a Sen. Debe tenerlo en muy
buena consideración. Pero la clave no está en lo pueda sentir la señora
Ribotta, ni tan siquiera en lo que piensa Sen. La clave está en el objeto de
estudio del economista indio: la pobreza. Pero como muy bien dice Ribotta,
Amartya Sen es un liberal igualitario. Y como cualquier liberal teórico, sea
igualitario o formal, su tarea de fondo es defender el orden social
existente y la clase que lo domina: la burguesía. Y por esa razón y no por
otra he criticado el pensamiento de Sen: por los intereses de clase que
representa y defiende.
Francisco Umpiérrez Sánchez
En Las Palmas de Gran Canaria. 06.11.2006.
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