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La primavera de los capellas   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #1932 de 1980 |
LA PRIMAVERA DE LOS CAPELLAS

G. Soler y Francisco Peñaranda
Instituto de Estudios Marxista-Leninistas
www.marxismo-leninismo.es


"Los hombres han sido siempre en política víctimas necias del engaño
de los demás y del engaño propio y lo seguirán siendo mientras no
aprendan a discernir, detrás de todas las frases, declaraciones y
promesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de
una u otra clase".

V.I.Lenin



Todos los días los millones de trabajadores que vivimos en España nos
apiñamos en autobuses y trenes o hacemos cola en el eterno atasco para
ir al polígono industrial a producir plusvalía para aquellos a los que
mantenemos con nuestro trabajo, aquellos que nos desprecian e ignoran.
Sin embargo, por mor de esta sociedad de consumo alienada por los
medios de desinformación de masas, la máxima aspiración del "currito"
de a pie es poco más que un coche en el que poder esperar en los
atascos, un piso en el que dormir entre jornada y jornada laboral y
consumir, consumir, consumir de todo en el menor tiempo posible,
consumir compulsivamente como si eso lo liberara de su condición de
esclavo asalariado: una espiral autodestructiva que, a fuerza de
destruir los recursos naturales, puede llevarnos a la desaparición
como civilización si no se da un proceso colectivo y consciente de
transformación social que nuestros clásicos dieron en llamar
Revolución Socialista.

Pero para que este proceso avance es imprescindible que el
proletariado se dote de los instrumentos organizativos, políticos e
ideológicos necesarios. Y esos instrumentos, que no surgen de la nada
sino de un largo proceso de construcción histórica, se encuentran hoy
diluidos cuando no liquidados.

La que siempre se denominó "izquierda extraparlamentaria" (estamos al
punto en que toda la izquierda lo sea), dispersa, contradictoria e
impotente, a lo más que llega es, en el mejor de los casos, a predicar
desde su montaña o a caer en un activismo ciego e inútil. Sus
diferentes colectivos, grupos y grupúsculos, siempre tremendamente
sectarios entre si mismos, llegan al paroxismo cuando se habla de
cualquiera que tenga una ínfima incidencia social, especialmente si
este tiene algo que ver, aunque sea lejanamente, con la mayor fuerza
anticapitalista de nuestro país: el Partido Comunista de España.

El PCE, empapado de oportunismo y de reformismo, vive una situación
contradictoria de enfrentamiento/acuerdo con los restos
institucionales de lo que en su día parecía un proyecto innovador que
ilusionó a toda de la izquierda europea: Izquierda Unida. Llamazares y
su tropa se encaminan por la senda de la "realpolitik" hacia una meta
ilusoria que les llevaría a convertirse en la muleta socialdemócrata
del social-liberalismo "zapateril" si no fuera porque el objetivo de
éste es fagocitar y/o neutralizar a cualquier fuerza a su izquierda.

Frente a él se han amalgamado una considerable cantidad de militantes
comunistas liderados, en gran medida, por mediocres burócratas,
cobardes y temblones que nunca quisieron o, más bien, nunca fueron
capaces de trasladar al conjunto del Partido las pocas propuestas
políticas combativas y transformadoras que emanaban del Comité Federal
(esta situación llegó a ser, en los años noventa, simple y llanamente
grotesca). Por eso, una parte de los liberados y administrativos con
menos conciencia, que apenas aspiran a llenarse la barriga, buscan y
presionan para que el Partido Comunista llegue a un acuerdo con
Llamazares, cualquier acuerdo, sea el que sea.

Pero el pastel era más bien un soufflé. Y se está viniendo abajo.

Así están las cosas. Y ante ello surgen como champiñones todo tipo de
propuestas, coaliciones de izquierdas, reagrupamientos nacionalistas
"de izquierdas" y frentes republicanos… que buscan ocupar un espacio
político-social (no sólo electoral, pero también) que podemos definir
sin ambages como "el del PCE".


Intelectuales "inorgánicos" y maniobras organizadas

Hace ya muchos años Lenin nos advertía que "los oportunistas tienen
muchos adeptos entre los parlamentarios socialistas, entre los
diversos funcionarios del movimiento obrero y los intelectuales
"simpatizantes"[1] " Por ello, y para no dejar por mentiroso al
camarada, algunos de estos "intelectuales", cuya autoridad proviene de
haber traducido textos de algunos clásicos y calentar una poltrona
académica han decidido dejar bien claro de que pie cojean.

El paradigma de estos señores es, tal vez, el señor JR Capella que, en
sus artículos "Izquierda Unida en invierno" y "La izquierda española,
un final o un principio" demuestra bien a las claras lo que estos
"intelectuales" tienen en su mente.

Para jotaerre, el PCE no debe "tratar de prolongar su vida como
partido" porque "se precisa una fuerza con un imaginario colectivo
diferente del que ha presidido la actividad de los comunistas". O sea,
que hay que disolver el Partido Comunista porque el marxismo está
superado. ¿No les suena de algo esta música? Por si no está clara la
jugada, el hombre insiste: "lo mejor que puede hacer IU es tratar de
salvar locales, centros de reunión, etc., si no lo ha dilapidado todo,
para ponerlos a disposición de lo que se mueve, y ayude así, al menos,
al nacimiento de lo nuevo". Pues teniendo en cuenta que el poco
patrimonio inmobiliario de IU está a nombre del PCE en su inmensa mayoría…

Ciertamente, la solución del Capella no es una solución nueva. Es más
vieja que Carracuca. Esta fue la solución que ofreció Franco durante
casi cuarenta años, sin duda inquieto ante la imposibilidad de la
izquierda transformadora por organizarse colectivamente en torno a un
ideario diferente del que había presidido la actividad de los
comunistas. Pero la cerrazón ideológica de Pepe Díaz, la Pasionaria o
Julián Grimau impidió que la acogieran como propia.

También la CIA le ofreció, durante los años setenta, una y otra vez al
Partido Comunista que se metamorfoseara en otra cosa con dignidad,
llegando a convencer a altos cargos del Partido (muy altos, por
cierto)[2]. Al fin y al cabo el objetivo de la Transición no fue otro
que neutralizar al PCE tal y como reconocieron altos cargos del
franquismo y de la posterior UCD.

Así, en el verano de 2007, el diario sensacionalista de la derecha "El
Mundo" publicó unas declaraciones de Calvo Sotelo que revelaban su
preocupación por incrementar la radicalidad de la izquierda
alternativa ayudándoles a superar la forma política del partido, forma
política en crisis evidente. Por eso el Gobierno financió al PSOE
durante la Transición: "Ayudamos con dinero para sus campañas al PSOE
de Felipe sobre todo. Nos decíamos "Vamos a dar dinero a estos que
están muy débiles, para que no se los coma el PCE". Esta financiación
se dio a través de "subvenciones, ayudas, ministerios que tenían
dinero para estas cosas, como Presidencia, los sindicatos…". "Muchos
decían: ojo con el Partido Comunista". Ojo, no sea que se vaya a
corromper la radicalidad de la izquierda alternativa…

Por las mismas fechas, en una tertulia de la Cadena SER en la que
participan Miguel Herrero de Miñón y el inefable Santiago Carrillo, el
primero expresó el orgullo que sentía de haber diseñado el 90% de la
actual Ley Electoral que tenía una única finalidad básica: evitar a
toda costa un buen resultado del PCE. De esta forma, la ley la diseñó
ad hoc para evitar que el PCE pudiera tener un grupo parlamentario
que se correspondiera con la fuerza política que se pensaba podía
alcanzar. No en vano, la formula-partido estaba en crisis ¿no?

Los artículos de JR Capella no señalan las causas reales de la
situación de la liquidación de la izquierda en este país. En última
instancia no son sino una excusa para decirle al Partido Comunista lo
que debe hacer ¿Queda alguien por opinar? Sí: nosotros.


La crisis de la izquierda española

A nuestro modo de vez, no se puede entender la crisis de IU (y por
ende la del PCE) sin analizar que ha pasado con las Comisiones
Obreras: se han convertido en un sindicato de funcionarios que ha ido
abandonando poco a poco al resto de los trabajadores a su suerte,
aprobando Contrarreforma Laboral tras Contrarreforma Laboral.

Está meridianamente claro que "una de las causas principales que
dificultan el movimiento obrero revolucionario en los países
desarrollados consiste en que, gracias a las posesiones coloniales y a
los superbeneficios del capital financiero, etc., el capital ha
conseguido allí destacar a un sector relativamente más amplio y
estable de una pequeña minoría de la aristocracia obrera. Esta goza de
mejores condiciones de salario y es la que más imbuida está de
espíritu de estrechez gremial y de prejuicios pequeñoburgueses e
imperialistas. Es el verdadero "puntal" social de la II Internacional,
de los reformistas y "centristas", y en estos momentos constituye, tal
vez, el principal apoyo de la burguesía"[3].

Uno de los principales apoyos de los llamazaristas son los
oficialistas de CC.OO. Eso no se le escapa a nadie. Es CC.OO. la que
controla a IU: un sindicato que aplaude las políticas de derechas y
defiende la competitividad, la privatización de los servicios
públicos, la congelación salarial (de los funcionarios no, claro) y
será quien en esta legislatura apruebe nuevos recortes de los derechos
sociales de los trabajadores a costa, tal vez, de la equiparación
salarial de todos los funcionarios (al estilo de lo que ha conseguido
la huelga de Justicia). Y un sindicato en el que tienen lugar
bochornosos espectáculos como el "Caso Paredes"…

Es significativo como todo el mundo habla de politiquería, de qué hace
o qué deben hacer IU o el PCE pero nadie da una alternativa coherente
en el terreno sindical que sea capaz de crear una situación
cualitativamente nueva. La progresía de este país se ve que está bien
colocada y, o no han pisado el terreno sindical, o viven de él. El no
tener que preocuparse de llegar a fin de mes les proporciona tiempo de
sobra para pensar en todo tipo de alternativas surrealistas a IU y el
PCE, desde un concepto ideológico amorfo y con propuestas políticas
más éticas que prácticas.

Pero esto no debe soslayar el hecho de que cuando un partido no tiene
más fin que conseguir puestos en Ayuntamientos, Diputaciones e,
incluso Gobiernos Autonómicos, cuando se abandona el "programa,
programa, programa" de Anguita y se pasa al "somos un partido de
gobierno" ocurre que las bases te dejan. La ruptura parcial y
condicionada entre IU/PCE no es por principios ideológicos. Muchos de
los que defienden ahora al PCE han sido sus enterradores durante años.
Durante mucho tiempo la apuesta de esta gente fue abandonar la
movilización social y crear un partido profesionalizado estilo yanqui,
donde hasta los carteles son pegados por empresas privadas.

Llamazares quiere refundar IU y desprenderse del PCE (como si hiciera
algún ruido) para, tal vez, asegurarse algún día un puesto ministerial
o una Secretaría de Estado (al estilo de López Garrido), sospechosa
maniobra que parece tramada por algún gabinete del PSOE. Para que esta
maniobra tenga visos de hacerse realidad es necesaria la disolución o
la expulsión del PCE: es uno de los consensos no escritos de la
Transición, el Partido Comunista no puede entrar en el Gobierno. Es
por ello que existe la seria posibilidad que algunos de los burócratas
que ostentan la representación legal del PCE opten por su disolución.
Y por eso escritos como el del Capella sólo sirven para darle un
envoltorio izquierdista a una sucia maniobra de disolución de las
siglas históricas de los comunistas españoles. Mientras, los demás
dirigentes del PCE, que miran perplejos lo que está pasando, no se lo
creen y lanzan esas siglas como anzuelo para una aburrida y derrotada
militancia. Y los demás a esperar, a esperar la solución final, el
congreso que viene… ya descafeinado, en parte por las ganas que se les
ve a muchos de salvar los muebles y llegar a acuerdos. Esos que
quieren mantener los puestos de poder allá donde gobiernan con el PSOE
para mantener su estructura de liberados terminarán, o bien
proponiendo la disolución del Partido o bien huyendo al PSOE con
cuentagotas o en estampida.

En la otra orilla, está la autodenominada "izquierda alternativa" o
izquierda extraparlamentaria. Pero todos sabemos que esa izquierda
"radikal", "ultrademocrática" y limpia de impurezas está o bien
comiendo de algún sindicato oficial o de alguna institución, o bien
son chiringuitos que no representan a nadie.

Es sorprendente la desfachatez de mucha gente que durante años ha
chupado rueda de IU pero que, como no tiene las manos manchadas por
haber sido concejal se creen con el derecho de decir que el PCE debe
disolverse. El PCE hará lo que quiera hacer el PCE. Y si tanta gente
opina de lo inútil que es será porque en el fondo es referente de
algo. Al menos aquí en España, gracias al heróico papel del Partido en
la lucha antifranquista, no ha entrado con la misma virulencia que en
el resto de Europa la ola de anticomunismo que ha conseguido, por
ejemplo, la ilegalización de la Juventud Comunista Checa. Aunque
claro, los chachiguays progres querrían que nos encontráramos en la
misma situación para tener otra apoyo ideológico en su maniobra
liquidacionista. La verdad, leyendo a los "capellas" que andan sueltos
por ahí, no hace falta: los progres españoles ya son anticomunistas
desde hace muchos años…


"Alternativos" o Alternativas

Dice nuestro querido "Capella" que "lo que socialmente se mueve no es
mucha gente. Eso es corriente en los países opulentos. Pero vale la
pena preguntarse si lo que se mueve va a crecer o a disminuir. Si a la
vuelta de la esquina los jóvenes reaccionarán como en la banlieux
parisinas, o como submileuristas y okupas, o como belgas. Y, más
importante que eso: preguntarse si los diagnósticos de lo que
socialmente se mueve son más certeros y anticipatorios que los de la
clase política y massmediética del sistema".

Señor catedrático, "lo que se mueve" no es ni unitario, ni organizado,
ni tiene respuestas a toda de la clase. "Lo que se mueve" por oeneges
de ayuda al desarrollo (en su mayoría pequeñas empresas camufladas) no
son una respuesta para obreros empleados y parados. Lo que se mueve
por "ética" antimilitarista o verde no es una propuesta para el
proletariado. Decía Lenin que "quién, después de la experiencia de
Europa y de Asia, hable de una política que no sea de clase y de un
socialismo que no sea de clase, merece simplemente que se le meta en
una jaula y se le exhiba junto a un canguro australiano"[4]. Sin
embargo, entre saltos, brincos y marsupiales, para el Capella ésa es
la salida, renegar del criterio de clase.

Caminamos hacia un bipartidismo salvaje cuyas bisagras pivotan en
torno a los nacionalismos periféricos (que no dejan de ser propuestas
burguesas, al fin y al cabo). En esta situación hay quienes quieren
seguir dividiendo a la izquierda en mil y una propuestas marginales y
puras-purísimas de ética y moral progre. ¡Adelante! Está claro que
quienes integran en su mayoría esas propuestas son funcionarios o
gentes que no van a trabajar todos los días a una fábrica o a un
polígono industrial. Está claro que esa izquierda "que se mueve" sigue
mirándose el ombligo y no se para a escuchar en las paradas de autobús
lo que opina la gente. Se conforman con una sociedad capitalista más
solidaria y más verde… ¡pero nada de alternativas globales realistas!
Les basta con ser eco-socialistas (¿encontraremos algún día a alguien
que nos explique seriamente el contenido de este concepto?), con ir a
actos en casas-okupas, con defender la legalización de las drogas, con
acudir a charlas-debate en la que cada uno suelta lo suyo sin escuchar
seriamente a los demás, con sacar comunicados a los pequeño-burgueses
de Batasuna y con tocar los tambores en alguna "mani". Con eso ya han
cubierto el cupo de combatividad y radicalidad. Que la clase obrera no
les entiende: es que son unos ignorantes. Que los trabajadores no les
siguen: es que los medios de desinformación de masas nos tienen
aislados. Que el proletariado sigue votando al PSOE y al PP: yo me
conformo con los "avanzados" que son capaces de ver mi mensaje y que,
como yo, son revolucionarios porque se han leído dos libritos y se
comen la cabeza con la globalización.

La propuesta del Capella no está dirigida a la totalidad de la clase
obrera, está dirigida a los elementos más acomodados de ella y a la
pequeña burguesía.. A los "preparados" que, cada uno desde
presupuestos ideológicos distintos, se unen en torno a una sola cosa,
sustituir al PCE y a IU como referentes de la izquierda. Es cierto que
el cambio de IU en su política de masas es clave de su fracaso. Es
cierta la miopía de sus dirigentes. Son ciertas muchas de las críticas
que se hacen al PCE y a IU. Pero ¿acaso alguien está en condiciones en
este país de decir "yo soy la alternativa? ¿Alguien puede afirmar "yo
me lo he currado todos estos años" o "yo he hecho algo diferente"?

Ahora que, pasados treinta años, la Transición es utilizada como arma
arrojadiza contra el nombre del PCE, habría que ver donde estaban en
aquellos momentos y donde están ahora los de la izquierda
extraparlamentaria… Hace ya unos cuantos años que el PCE en su XIV
Congreso hizo una seria autocrítica sobre su papel en la Transición en
la que reconoció sus evidentes errores. Pero no debemos olvidar que
sólo el que tiene la responsabilidad de hacer algo, puede equivocarse.
Por edad, los que esto escriben no tienen recuerdos de aquella época,
pero si le preguntamos a cualquier obrero cincuentón sobre la
Transición, su lectura es muy diferente a la de los "capellas". ¿Acaso
el PCE era hegemónico en la sociedad española de los años 70? Un
simple dato: las primeras elecciones las ganó UCD, no el Partido
Comunista. Si compartimos la visión marxista de que "el sufragio
universal es… el índice de la madurez de la clase obrera"[5], las
conclusiones están claras…

La única alternativa que no pasa por la liquidación del Partido
Comunista (liquidación que, en la situación actual, conllevaría una
atomización aún mayor de la izquierda transformadora, la consecuente
liquidación de la misma y un tremendo retroceso en todos los campos
para las ideas de la transformación social en nuestro país) sólo puede
partir de los militantes comunistas, muchos de los cuales están fuera
del PCE, que sean capaces construir Poder Popular, de fortalecer los
movimientos sociales y promover un auténtico proceso de movilización y
organización unitarios (que no excluya, evidentemente al PCE) y, con
ello, romper la dinámica descendente de la izquierda española. Esto es
lo que puede hacer cambiar la dinámica de aburguesamiento y
liquidación del PCE o, si esto no fuera posible, construir un nuevo
partido u organización que tenga repercusión en todos los aspectos de
la lucha político-social (que es, en definitiva, la lucha por el
poder, no sólo, pero también institucional). El PCE seguirá siendo un
instrumento válido en la medida en que apueste por salir a la calle a
movilizar y sepa dar respuestas a la mayoría de la clase trabajadora
en clave política.

No se trata de defender al PCE como lo único válido pase lo que pase,
sino de ser conscientes de que es el elemento que une a la generación
anterior a la transición y a la posterior en torno a la idea de una
nueva sociedad. El PCE es, a pesar de todo, el hilo rojo de la
historia del movimiento obrero español. A día de hoy sigue siendo un
elemento organizativo útil, con medios y con gente (al menos más gente
que todos los demás juntos) y es reconocido por toda la clase obrera.
Si tenemos un instrumento ¿por qué no utilizarlo, cambiando lo que
haga falta cambiar? ¿A qué viene ese afán de disolverlo y que todo se
diluya en propuestas indefinidas? ¿Por qué no hacer críticas
constructivas? Quizá porque la izquierda de los "capellas" siempre
detestó las organizaciones comunistas con conceptos tales como
"disciplina", "trabajo militante"… Quizá porque prefieren a gente como
el Subcomandante Marcos en lugar de gente como el Comandante en Jefe,
Fidel. La diferencia no está sólo en el estilo, también está en los
resultados… Eso es lo que hacemos los comunistas, no sólo los del PCE:
buscamos resultados.

Por la parte que le toca al Partido Comunista, no sabemos si será
capaz de hacer algo por recomponerse y volver a ser el Partido del
proletariado, que representa la lucha del conjunto de los
trabajadores, como lo fue en el pasado. Un PCE que tenga la capacidad
de trabajo y convocatoria que tenía antes, cuando todos tenían a algún
familiar o amigo en el Partido, cuando siempre había uno del PCE en la
Sección Sindical o en la Asociación de Vecinos… Y cuando era una única
organización en todo el Estado con una sola línea política para todo
el país apoyada por un sindicato combativo y de clase…


Sobre la refundación del Partido Comunista

Una de la bases de la dialéctica es observar los procesos como una
unidad de contrarios. No podemos caer en la unilateralidad concibiendo
al Partido como una estructura burocrática sin relación con las masas.
El Partido nace en todos sus sentidos de las masas y para las masas.
"Los comunistas no tienen intereses que los separen del conjunto del
proletariado"[6]. El Partido no es un grupo de iluminados que bajan a
ellas para que estas obedezcan. Como decía el Che Guevara: "No debemos
acercarnos al pueblo a decir: Aquí estamos, venimos a darte la caridad
de nuestra presencia, a enseñarte con nuestra ciencia, a demostrarte
tus errores... No. Debemos ir con espíritu humilde a aprender en la
gran fuente de sabiduría que es el pueblo"[7].

La mejor manera de enderezar el carácter de clase del PCE y de las
demás organizaciones comunistas no sólo es fomentando el estudio y la
aplicación concreta del marxismo-leninismo sino también retomando el
contacto con las masas, fortaleciendo e impulsando los movimientos
sociales. Y al referirnos a los "movimientos sociales" nos referimos a
las distintas expresiones de organización popular de las que pueden
valerse los trabajadores y otras masas explotadas para luchar,
reivindicar y, sobre todo, organizarse: sindicatos de clase, asambleas
de trabajadores, asociaciones de vecinos reivindicativas,
organizaciones de solidaridad internacionalista, etc... Evidentemente
todas las organizaciones de masas están profundamente imbuidas del
espíritu de la pequeña burguesía (incluidos los sindicatos) que es la
que, poco a poco, de manera gradual pero en forma constante ha ido
acaparando para sus intereses. Es complicado, difícil y duro
desarrollar un trabajo militante y consecuente en ellos, pero no hay
otra forma de CONSTRUIR PARTIDO en el sentido más leninista del
término. "Nuestro deber es ir más abajo y más a lo hondo, a las
verdaderas masas: en ello están el sentido de la lucha contra el
oportunismo y todo el contenido de esta lucha"[8].

Un comunista, un revolucionario que no colabora en el construcción de
un auténtico Poder Popular es poco más que un blanquista, un
insurreccionalista pequeñoburgués que se puede llenar la boca de
terminología marxista pero que nunca asimilará realmente el comunismo
científico como concepción del mundo. Decía el Che que "todos los días
hay que luchar para que ese amor a la humanidad viviente se transforme
en hechos concretos, en actos que sirvan de ejemplo, de movilización"[9].

A veces nos da la impresión que muchos comunistas, cuando hablan de
movimientos sociales trasladan un cierto complejo de incomprendidos y
optan por el camino fácil de mirar hacia estos para pescar a los
elementos más conscientes de cara a sus proyectos partidarios. Es
verdad que los movimientos sociales en general están aburguesados,
pero a los comunistas lo que nos interesa de ellos (no de todos) es su
capacidad de organizar a las masas. Al fin y a la postre, el objetivo
debe ser "…la agrupación de los obreros en organizaciones grandes,
poderosas, que funcionen bien y sean capaces de funcionar bien en
todas las circunstancias, en organizaciones que estén penetradas del
espíritu de la lucha de clases, que tengan una visión clara de sus
objetivos y están educadas en una verdadera concepción marxista del
mundo"[10]

Cuando un obrero decide organizarse para mejorar sus condiciones de
vida (medioambientales, sanitarias, sociales, laborales, las que sea)
o para solidarizarse con un pueblo en lucha (Cuba, Palestina...), ha
dado ya un paso muy importante en cuanto a su nivel de conciencia.
Como decía Lenin: "del "partido obrero burgués" de los viejos
sindicatos, de la minoría privilegiada, distingue Engels la "masa
inferior", la verdadera mayoría y apela a ella, que no está
contaminada de "respetabilidad burguesa". ¡Ése es el quid de la
táctica marxista!"[11] "Un comunista en un movimiento social ante todo
debe hacer pedagogía de la organización y lucha, desde el nivel que
sea. Debe, con su ejemplo y con su capacidad de análisis concreto,
hacer ver la necesidad de organizarse y luchar por los intereses de la
clase obrera: "…, los comunistas son, pues, el sector más resuelto de
los partidos obreros de todos los países, el sector que siempre
impulsa adelante a los demás; teóricamente, tienen sobre el resto del
proletariado la ventaja de su clara visión de las condiciones de la
marcha y de los resultados generales del movimiento proletario"[12].

Es muy difícil pensar en los movimientos sociales como parte del
Partido. Pero difícilmente existirá un Partido Comunista que tenga
algo que hacer sin correas de transmisión, sin relación con los
movimientos sociales o populares que hayan dado un paso en la
reivindicación social.

Todo esto no nos debe hacer olvidar la necesidad del partido, del
intelectual colectivo que daría coherencia a la multiplicidad y
diversidad de los movimientos sociales dándoles un contenido de clase,
contenido que, en última instancia, es netamente revolucionario. De no
existir este Partido, la incapacidad de los diferentes colectivos y
organismos para articular sus proyectos entre sí, de lograr la unidad
de acción, de traducir políticamente sus reivindicaciones en torno a
un proyecto global, en torno a un nuevo modelo de sociedad les
llevaría al conflicto y a previsibles choques en defensa de sus
intereses sectoriales, lo que terminaría arruinando un hipotético
proceso de movilización social. Si bien los movimientos sociales deben
ser considerados autónomos en su objetivos, en su organización, en su
actividad, no lo deben ser políticamente, De lo contrario, el sistema
acogería sus reivindicaciones y estos terminarían desapareciendo al
encontrarse faltos de objetivos. Es el Partido el que debe dirigir y
dar una orientación política a estos movimientos. Ni que decir tiene
que esta dirección no se puede dar a través del "ordeno y mando" sino
por medio de la actividad paciente de la pedagogía del ejemplo que sus
militantes deben dar diariamente en el colectivo en el que militen. Es
el Partido es el que tiene una visión global, pero para ello no puede
existir sólo en una sede o en un despacho. Debe estar, ante todo,
donde haya un núcleo organizado de personas para trasladar su visión,
su ejemplo, y para aprender de ellos. No podemos pensar, por ejemplo,
que "cuadros" con una ideología muy refinada y una formación exquisita
tengan, simplemente a través de un comunicado, la autoridad de decir a
un trabajador en huelga que la solución de todos sus problemas es la
revolución socialista: ese trabajador en el mejor de los casos te
mirara condescendiente y pensara que estás como una cabra. Pero si en
su centro de trabajo u organización sindical, hay un comunista que ha
dado el callo con él y se ha distinguido por su disciplina y
honestidad, por su capacidad de trabajo y organización, lo verá como
un elemento útil para su lucha (sindical, en este ejemplo) y podrá
acercarse a las propuestas del Partido sin verlo como algo ajeno.

Es muy difícil ser comunista y no entender que quien va a hacer la
revolución no somos los que nos autodeclaramos hoy día comunistas,
sino las masas y éstas no van a seguirnos porque sí el día de mañana.
Nuestro trabajo es construir Partido elevando la conciencia de la
clase trabajadora. Y eso no se puede hacer desde las alturas. No
caigamos en el idealismo de corte hegelianista concibiendo al Partido
como una idea absoluta a la que se subordina la materia. No veamos al
Partido como Hegel veía al Estado. El Partido es un instrumento que
tiene una relación dialéctica con las masas. No sólo crea y fortalece
al movimiento de masas sino que el mismo se crea y se fortalece en
contacto con ellas. Nosotros no obviamos la necesidad de la lucha
política pero sí que creemos que no primar en estos momentos, en estas
circunstancias, en la España del siglo XXI, la organización popular,
primando la creación de una estructura burocrática sin fortalecer
organismos de participación de los trabajadores sólo puede derivar en
la impotencia y, por tanto, en formas de lucha impropias de los
comunistas (electoralismo, terrorismo...). Ya en el primer momento de
existencia del movimiento comunista internacional, este era un
principio fundamental: "Todos los partidos adheridos a la III
Internacional deben poner en práctica, cueste lo que cueste, las
siguientes consignas: ¡calar más hondo entre las masas! ¡Establecer
lazos más estrechos con las masas! Y deberán entender por masas todo
el conjunto de los trabajadores y explotados por el capital, en
particular los menos organizados e instruidos, los más oprimidos y los
más reacios a organizarse"[13].

Hablemos sí, pero hablemos de cuestiones que nos lleven a una acción
unitaria y de clase. Hablemos de qué tipo de sindicato necesitamos: no
de cuál queremos, sino del que necesitamos ahora. Hablemos de cuál es
la situación política que estamos viviendo y de qué pasos hay que dar
para avanzar. Hablemos de la privatización de los servicios públicos,
de la Seguridad Social y de la perdida de poder adquisitivo de la
clase obrera, de la precariedad laboral y de las pensiones. Hablemos
de las hipotecas y de la economía. Hablemos de una política industrial
que sea una alternativa al ladrillo… hablemos de lo que de verdad le
preocupa a la gente que vive en un barrio de clase obrera. Y sobre
todos actuemos, trabajemos con esa gente. Creemos un partido fuerte
cohesionado por propuestas políticas serias y realistas que ayuden al
nacimiento de un auténtico Poder Popular, de unos movimientos sociales
reivindicativos y transformadores, Hagamos una organización
integradora de la teoría y la práctica, presente en los barrios y en
los centros de trabajo (no en las sedes, como decía Maiakovski[14]).
Bajémonos de nuestros olimpos pseudo-intelectuales y teorizantes y
construyamos espacios donde los trabajadores puedan militar y no
salgan espantados a la primera visita porque no pueden reconocerse ni
en el proyecto, ni en el lenguaje, ni en las personas.

Para terminar, y como sabemos que a todos nos gusta mucho la
literatura, terminamos con una cita de Pablo Neruda, el gran poeta
chileno:

"El capitalismo represivo tiene como enemigo fundamental a los
comunistas, y su puntería no suele equivocarse. Todos estos rebeldes
individualistas son halagados de una manera u otra por la sabiduría o
zamarrería reaccionaria que los considera heroicos defensores de
sagrados principios. Los reaccionarios saber que el peligro de cambios
en una sociedad no reside en las rebeliones individualistas, sino en
la organización de las masas y en una extensiva conciencia de clase"

Pablo Neruda

Confieso que he vivido





[1] V.I.Lenin "Las vicisitudes históricas de la doctrina de Carlos Marx"

[2] Para conocer en mayor profundidad las maniobras de los servicios
secretos estadounidenses en nuestro país, recomendamos la lectura de
la obra de Alfredo Grimaldos "La CIA en España. Espionaje, intrigas y
política al servicio de Washington".

[3] V.I.Lenin. Tesis para el II Congreso de la Internacional Comunista.

[4] V.I.Lenin. Vicisitudes históricas del a doctrina de Carlos Marx.

[5] F.Engels. El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado.

[6] K.Marx y F.Engels. Manifiesto del Partido Comunista.

[7] Ernesto "Che" Guevara. Discurso en la inauguración del Curso de
Adoctrinamiento del Ministerio de Salud Pública. La Habana, 19 de
agosto de 1960.

[8] V.I.Lenin. El imperialismo y la escisión del socialismo.

[9] Ernesto "Che" Guevara. El socialismo y el hombre en Cuba.

[10] V.I.Lenin. Las divergencias del movimiento obrero europeo.

[11] V.I.Lenin. El imperialismo y la escisión del socialismo.

[12] K.Marx y F.Engels. Manifiesto del Partido Comunista.

[13] V.I.Lenin. Tesis para el II Congreso de la Internacional Comunista.

[14] "No te encierres Partido en tus despachos, continua siendo amigo
de los chicos de la calle".





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