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#1975 De: Instituto de Ciencias Economicas Y De La Autogestion <iceautogestion@...>
Fecha: Jue, 30 de Abr, 2009 9:17 am
Asunto: Cuadernos del ICEA nº1. Crisis económica y resistencia obrera.
iceautogestion
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Tras varios meses de trabajo -y no pocas actualizaciones del capítulo de previsiones oficiales- ya está en la calle el Cuadernos del ICEA nº 1, que lleva por título Crisis económica y resistencia obrera: la crisis mundial y sus efectos en España.

Sus autores, Endika Alabort, Luis Buendía, Gaspar Fuster, Mario Obispo y Lluís Rodríguez, han tratado en él de analizar las principales causas que derivaron en la actual crisis económica en España. Para ello empiezan repasando algunas de las teorías que explican las crisis capitalistas, pasando a continuación a revisar los acontecimientos que sirvieron de desencadenante de la crisis en su entorno internacional. Desde ahí, se estudian las especificidades en la economía española y se recogen las predicciones y las medidas puestas en marcha para la posible resolución de la crisis tanto por parte del Gobierno como por parte de la patronal y los sindicatos mayoritarios. El Cuaderno termina haciendo un repaso de la capacidad organizativa de la clase trabajadora, lo que da pie a la propuesta que desde el ICEA se ha elaborado a modo de plan de choque para evitar que la crisis sirva para dar una vuelta de tuerca más en el empeoramiento de las condiciones de vida de la clase trabajadora.

Para descargar o adquirir este Cuadernos puede encontrarse la información pertinente aquí.

http://iceautogestion.org/index.php?option=com_content&view=article&id=71&itemid=81〈=es



#1974 De: Manuel Sutherland <yo_sutherland@...>
Fecha: Vie, 17 de Abr, 2009 4:14 pm
Asunto: Notas críticas sobre el Plan anticrisis del Gobierno Bolivariano
yo_sutherland
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Compas
Les envío el artículo completo que por razones de espacio se acortó para su publicación en el periódico del PCV Tribuna Popular. Es una lectura crítica del Plan anticrisis del gobierno. Se examinan las medidas y el contexto desde la perspectiva del socialismo científico que desarrollamos en la ALEM. Lo escrito es parte también de lo que se discutirá a lo largo de la cátedra abierta a todo asistente de Economía Marxista en la UBV, que iniciará actividad por segundo año el 21 de abril en la UBV a las 4 y 30PM. Espero a que el texto colabore con el debate crítico referente a la direcciónde construcción o contención delsocialismo.
saludos

Plan "anticrisis" mundial de Chávez ¿medidas económicas para trascender el capitalismo o para defenderlo?

*Manuel Sutherland

         El pasado 21 de marzo el Presidente Chávez anunció al país un conjunto de medidas diseñadas para luchar contra los impactos de la crisis sistémica del capitalismo. Dichos anuncios, se han vendido como una forma "súper" revolucionaria de afrontar los embates de la depresión. Los gremios de empresarios socialistas, los economistas bolivarianos y lo más anticomunista del chavismo han gritado: "le dimos una puñalada de muerte al paquete neoliberal, no recurrimos al FMI, esto es un plan anticíclico (A. Álvarez), este plan deja claro la orientación socialista revolucionaria del gobierno (J. Faría)". Revisando las medidas me resulta difícil no considerar, lo contrario.

Siguen hablando de Crisis financiera, pasajera, culpa del capital "malo" y especulador

         Aunque parezca ridículo, estás premisas parecen marcar el punto de análisis de los "izquierdistas" que salen en televisión explicándonos lo que sucede en el planeta. A estas conclusiones, se aborda por el sólo hecho de desechar la teoría del socialismo científico y menospreciar la explicación marxista de la Crisis. De estas consideraciones pequeño burguesas emanan las fallidas "salidas" y planteos de lucha contra la crisis sistémica del capital, que engloba lo: Cultural, ético, político, energético, alimenticio etc. Decimos esto, porque en las medidas anticrisis, no hay atisbos de enfrentamiento contra el sistema que la lleva intrínseca. No hay ideas que aclaren que el problema no es la crisis del capital, sino el capital mismo.

En el Plan, ni por asomo se muestran pasos que asemejen algún intento de reversión a las relaciones sociales que fundamentan el caos capitalista. Aún se apuestan por combatir con herramientas morales y metafísicas al capital (malo, especulador y apátrida), con más capital (bueno, patrio, productor etc.). Así, se proponen como elementos progresistas, acciones que a mi parecer se distancian poco de "operaciones" de ajuste, que en el pasado criticamos. Por ello, si no se avanza en la compresión de una realidad distinta a la burguesa, se reproducirán sus más nefastos resultados.

La absurda y estéril lucha contra el neoliberalismo y el FMI

         Otro asunto increíble radica en las comparaciones inauditas y estólidas de las medidas que se tomaron, con las que otros gobiernos afectos al FMI y al BM, emplearon en determinadas circunstancias. ¿Es ese el tabulador con el cuál comparar las medidas bolivarianas? Evaluarse en términos "revolucionarios", con las medidas adoptadas por Carlos Menen, Alan García y Carlos Andrés Peréz, es un insulto a la inteligencia y al socialismo. Cualquier cosa, medianamente sensible sería "menos mala" que lo que ellos plantearon. Un proceso de cambios, no debe compararse con lo más contrario al socialismo en el planeta. Lo razonable es pensar, ¿en que grado, estas medidas contribuyen a aprovechar la crisis para destruir el sistema que la engendra de forma crónica? Si lo analizamos desde esa perspectiva, en las medidas no encuentro ningún atisbo de avance en la superación del drama capitalista, en su acto depresivo.

         El neoliberalismo, no es otro tipo de capitalismo, ni una doctrina filosófica, ni una concepción del mundo. Es, a lo sumo, un conjunto de herramientas de política económica, que se utilizan en determinados momentos (por cualquier tipo de capitalista, incluyendo: socialdemócratas y Keynesianos) a fin de acrecentar la explotación del obrero, abaratar los costos de producción y acelerar el proceso de concentración y centralización del capital. Más nada. Sus bazofias pseudo psicológicas no son compradas ni por sus gestores, ni son creídas por nadie. Por ello, la lucha contra esto es una pérdida de tiempo y confusión, debido a que abre las puertas a la idea de un capitalismo Light, o antineoliberal, donde todos suframos menos.

La lucha es contra el sistema capitalista, no contra una política determinada del mismo. Luchar contra el neoliberalismo, es decir, de forma implícita, que hay caminos más benévolos para el capitalismo, y es ayudar a darle oxigeno, a quién se anega. El "plan anticrisis" se presenta como una alternativa no-neoliberal, pero, tampoco socialista debido a que no cuestiona la (des)organización social del trabajo del sistema.

 

Medidas "revolucionarias"

Es evidente que este Plan anticrisis no afecta el sistema que se quiere superar. Incluso, el juego del lenguaje expresado en su magistral exposición, invita a aplaudir algo, que hecho por otro gobierno sería motivo de protesta. ¿Exagero? No, lejos de desconocer los importantes avances que se han desarrollado en el país, la radicalización de movimientos populares y las conquistas en determinadas áreas (deportes, salud, cultura, entre otros) me es imposible no plantear diferencias estructurales con la naturaleza y contenido del Plan anticrisis. Veamos:

a)    Aumento de 183% en el endeudamiento público, para el 2009.

La deuda venezolana, está calculada en 32 mil millones de dólares (la externa pública) y la de PDVSA en 16 millardos de dólares, la interna 30.515 Millones de Bolívares fuertes. ¿Es poco?, si vemos con lupa, notamos que del año 1998, hasta ahora, la deuda interna pública ha crecido 1206%, en un período de bonanza petrolera es insólito e innecesario. El economista bolivariano, E. Córdova dice: "tenemos un estado que prefiere endeudarse él antes que transferirle los costos a los más necesitados"[i] ¿Pero, quién paga la deuda? La deuda, es un desangre al país, es una forma de alimentar a parásitos rentísticos de las finanzas, que reciben altísimos intereses que provienen de nuestra riqueza natural energética (no renovable) y del trabajo diario de todos quienes en la patria somos explotados por una camarilla de burgueses. El estado vive de la plusvalía que capta del empresariado (previamente expropiada al obrero), de los recursos naturales de la población y del trabajo arrebatado al obrero en impuestos, entonces, ¿quién paga la deuda?

Aumentar en 183% algo que deberíamos negarnos a pagar, por ser un robo, una exacción directa es un salto atrás. El papel lamentable de anticomunistas, que aplauden esta medida, nos amarga y preocupa.

b)    El aumento insuficiente de 10% y 10% del salario y los despidos masivos del estado y el sector privado en su reestructuración.

El salario mínimo, es el borde de existencia de la clase trabajadora. Está diseñado por las burguesías como la cantidad básica suficiente que permite a un obrero comer e ir a explotarse al día siguiente, es decir reproducir su fuerza de trabajo. Con una inflación del año pasado de 30,9% y de más de 43% en alimentos el empobrecimiento de los trabajadores no podido superarse. La pérdida del salario real para el año 2008 fue de 0,9%, en un año de extrema bonanza petrolera, donde el precio de la cesta petrolera venezolana alcanzó un record de 126 Dólares. Los 2 aumentos programados, No cubrirán el aumento de los precios de los bienes (sobre todo alimentos).

La inflación anual de 30% hizo perder en casi un tercio el poder adquisitivo de los trabajadores. Los dos aumentos programados dejarán morir un tercio de la pérdida total de ingreso laboral y se constituirá en una grave pérdida del salario real, elemento de vital importancia al analizar la estructura del plan. Los fijadores de precio (los burgueses) ajustan los precios no en función de la inflación esperada, sino más bien de la inflación pasada. Lo cuál hará que pronto ajusten sus precios al alza y acentúen la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores y se constituya todo esto en un freno al crecimiento económico (recesión).

Nos alegra que la tasa de desempleo actual sea de las más bajas en los últimos 30 años, aunque la informalidad (trabajadores que generalmente están en situación laboral precaria) pasa la cifra del 43% de los empleados. A pesar de esto, es notoria la cantidad de despidos que ha realizado la administración pública. Reducciones de entre el 10% y el 50% del  personal muestran la gravedad de los recortes presupuestarios, que afectan a los trabajadores más humildes, que perderán sus trabajos y verán disminuir bruscamente su poder adquisitivo. Los despidos en masa no son una postura justa ni acorde con el respeto que merecen quienes hacen funcionar la sociedad. En época de crisis, la creación y defensa del empleo es uno de los baluartes para enfrentarla castigar a los trabajadores. En la URSS el desempleo era CERO, acá no esperamos tanto, sólo exigimos consideración a la clase que mueve al mundo. Insólito es el silencio abyecto, cobarde, cómplice y vergonzoso de quienes saben esta situación y la callan o disimulan.

Otros de los aspectos fundamentales es la distribución del ingreso, según la tabla 1[ii], nos muestra que desde el 2001 hasta acá, ha empeorado. Es decir, en el PIB la participación de la sumatoria de los salarios ha disminuido, en relación con la suma de las ganancias, que han aumentado vertiginosamente, acrecentando el proceso de depauperación relativa. El crecimiento económico fabuloso que hemos tenido, ha sido filtrado por nuestro empresariado, que cada vez obtiene más ganancias del producto social. La clase trabajadora ha pedido buena parte de la torta.

Cuadro 1.

Año 2001  % 

2002  %  2003 %  2004  %  2005 %  2006 % 
 Remuneración de los asalariados    31.260.999 49%

  35.636.585 46%    41.178.029 42%      63.915.576 41%     86.744.208 38%     120.403.859 41%
 Excedente de explotación, neto   33.024.028 51%

  41.474.906 54%    57.100.587 58%      91.669.448 59%   139.309.179 62%     174.825.184 59%


c)     La Reducción de las prebendas y lujos de la burocracia, una crítica que lleva años rodando.

La reducción del presupuesto, no es una medida ni siquiera Keynesiana, es una que puede resultar lógica, si vemos y escuchamos los despilfarros que se cometen en la administración pública. El mismo presidente nos indica, las ingentes cantidades de whisky, fiestas y agasajos a todo trapo de la burocracia roja. Los salarios sauditas, son otro aspecto que tímidamente se planteó, pero que lejos de establecer una escala salarial de 1-8 ó 1-8, se hicieron críticas románticas a personeros con prebendas insólitas. Es vox populi que algunos personeros cobran el equivalente a 30 salarios de un obrero calificado. A 10 años de esta situación, la respuesta luce débil y tardía.

Reducir el presupuesto, es sacar dinero de circulación, lo que podría aligerar el galopar de la inflación, aunque, también tiene un efecto visible, en el despido de miles trabajadores de administración pública, contratista y empresas prestadoras de servicios al gobierno. Ello, puede acarrear menos adquisición de mercancías, con lo cuál la dinámica de crecimiento podría disminuir aún más.

d)    La drástica reducción del presupuesto

La reducción planteada del presupuesto que se anunció es menor a 7%, sin embargo, si se compara el gasto ejecutado el año pasado, con el estimado a cumplirse se observa (llevado a dólares) que la reducción será cercana al 25%. Lo cuál debe traducirse en pingues recortes del gasto que serán un desestímulo a la economía que se traducirá en una contracción de la demanda agregada que puede allanar la senda a la recesión. No sólo eso, dicha reducción (a pesar de que el Presidente prometió salvaguardar a los más débiles) debe afectar a quienes devengan ingresos que rondan el salario mínimo y aquellos que trabajan directa o indirectamente con el estado, lo cuál empeorará sus niveles de vida y no servirán para relanzar la acumulación capitalista que se intenta defender.

Más aún, si el gobierno está tratando de fortalecer el estado y asumir tareas del sector privado (sin afectar sus intereses) está fuerte disminución puede empeorar de manera importante la calidad y cantidad de la prestación de servicios que el estado presta a la comunidad. Todo ello, puede agravar descontentos y decepciones que se vienen acumulando y que ya se han puesto de manifiesto.

e)     El aumento de un impuesto regresivo: el IVA. ¡El mundo al revés¡

¿El mundo está al revés como dice Eduardo Galeano? No creo, pero interesante es ver lo que dice un economista abiertamente derechista como Leonardo Vera del IVA: "el alza en un impuesto tan regresivo y contractivo sobre el consumo a las puertas de una recesión sólo puede explicarse como el resultado o el legado de una irresponsable política fiscal pro-cíclica". Este furibundo antiobrero denuncia el IVA y el carácter recesivo del plan de forma abierta: "De lo que se trata es de un vulgar ajuste por la vía de recortes masivos de gasto público e incrementos regresivos de impuestos para cerrar la brecha fiscal"[iii]. Es decir, siendo L.V. un antisocialista acusa al gobierno de neoliberal, que aún cuando sea una postura oportunista, nos da que pensar sobre un plan que en boca de ellos debería ser "socialista", es decir, estatizador (en su lenguaje), pero que por el contrario se muestra contractivo.

Siguiendo en el planeta piernas arriba, traemos al Señor E. Córdova, que viniendo de una organización socialista nos dice: "Los sesudos análisis de la oposición y algunos compañeros y compañeras de "izquierda" razonan y concluyen que el incremento del IVA de 3 puntos porcentuales -9% a 12%- representa una desmejora en el poder de compra"[iv] ¿El aumento del 33,3% del IVA no desmejora el poder adquisitivo? Vaya, en Venezuela la gente de "Izquierda" defiende un aumento de un impuesto abiertamente regresivo, antipopular y los derechistas lo critican, insólito. E. Córdova llama "economicista" a quienes planteamos lo contrario y dice esta perla: "una escueta interpretación económica no nos dice absolutamente nada, pues recordemos que la economía es una simple abstracción". Es decir, el concepto de Economía Política de Engels, Rosa Luxemburgo y Bujarin tiene un nuevo acompañante, el señor Córdova, quien destruye la Economía Política como ciencia y nos explica que es inútil para entender porqué cualquier aumento del IVA no afecta en "nada" a la población. Los giros que se dan para defender lo indefendible asemejan a cándidos viajes astrales que esconden la miseria defendida.

El IVA es un tremendo castigo directo, a la clase trabajadora. El IVA, es un impuesto regresivo, porque tiende a redistribuir la renta a favor de quienes más ganan, y en sumatoria, pone a pagar mucho más a quienes menos tienen, en contraposición a quienes mucho poseen. Un multimillonario y una madre desempleada van a comprar una galleta. Ambos pagarán el mismo importe por el IVA, pero como la clase trabajadora es mucho más numerosa que la acaudalada, la sumatoria de lo que paguen los primeros será mayor que los segundos, a pesar de que estos últimos consuman más. Así, el aumento de 9% a 12% del IVA, empobrecerá directamente a la gente, al pecharle sus enceres básicos de consumo. El IVA no había que aumentarlo, sino eliminarlo, es una carga para el pueblo pobre. Venezuela es aún el segundo país con menor presión tributaria en América[v], el Impuesto sobre la renta es bajísimo y el impuesto a los activos empresariales se eliminó. Entonces, ¿Porqué no hacerle pagar a los empresarios, lo que expropian al obrero a diario? ¿Porqué llevamos 10 años de Bolivarianismo y la ley del Impuesto Sobre la Renta que sufrimos (igual que la Ley del Trabajo) son tan abiertamente neoliberales y reaccionarias? ¿Para cuando se planea cambiarlas?

f)      Control de Cambio y defensa a la burguesía importadora y especulativa.

El control de cambio, es una estrategia para impedir que de manera que los empresarios fuguen todas las divisas del país y lo lleven a la quiebra. En efecto, de liberal el control de cambio, habría una corrida por los dólares que esfumaría las Reservas Internacionales. Sin embargo, el mantener el control de cambio, e impedir o limitar (el tope a gastar en divisas para un venezolano en el extranjero es 3100 USD) que cualquiera venezolano pueda traer cosas del extranjero, hace que la burguesía importadora, con licencias o no coloque precios de monopolio en las mercancías importadas a dólar oficial. Es decir, al restringir la competencia de empresarios que puedan traer mercancías, ellos suben el precio de las mismas (acá casi todo lo manufacturado es importado) a niveles exorbitantes. Por ello, extorsionan a los trabajadores con márgenes de ganancia que rondan el 500%. Eso no se puede permitir, es un ataque al pueblo trabajador. Quien dude de los márgenes, compare los precios internacionales en Internet, con los que los empresarios colocan en las tiendas, es una hiperestafa.

g)    Las inversiones públicas, estímulos al sector privado y condonaciones de deuda.

Esta política, tiene las limitantes que casi todas las contrataciones que ofrecerá el Estado, serán entregadas a los empresarios, quienes construirán: casas, carreteras etc. Así, que los resultados de esas inversiones van a ser filtrados por las ingentes ganancias que devengarán los burgueses, gracias a la distribución de la renta petrolera, que le llenará los bolsillos, y difícilmente retornará como inversión productiva.

El intento de construir la horriblemente mal llamada "economía social" (como si existiese una economía antisocial) las cooperativas, EPS, Comunas (con su Ministerio Oficial) y una larga lista de emprendimientos productivos "populares" están destinados al fracaso. Debido a que jamás podrán competir ni superar en productividad a grandes capitales con tecnología avanzada y explotación racionalizada de la clase obrera. La imposibilidad de producir a escala y de contar con lo mejor en avances técnicos induce a aumentar la explotación de cada "emprendedor" y a tener que subsidiar o pagar más por mercancías que produciéndose a escala saldrían más baratas. La adoración al capital chico, es una evasión a tareas revolucionarias relacionadas a la expropiación de grandes capitales y a su organización y distribución centralizada, acorde con las necesidades fundamentales de la clase obrera. Esta continuación de la Nueva Política Económica Bolivariana, o "Alianza Productiva" lanzada en julio de 2008, en mi criterio no será exitosa.

h)    Las nacionalizaciones

Nacionalizar el banco de Venezuela es un paso, pero, nacionalizar la Banca y los grandes medios de producción, es una tarea ineludible. La nacionalización (sin indemnización) es lo que debe plantearse como medida. No se puede seguir, y más aún con los graves niveles de pobreza, regalando dólares a empresarios que se enriquecieron a costa de la clase obrera. Sus inversiones, plusvalía reinsertada en el sistema de acumulación, han sido cubiertas varias veces. Los pasivos laborales y ambientales, la depreciación y obsolescencia de la mayoría de las máquinas y mobiliario a expropiar, hace innecesario cualquier tipo de pago.

En fin, a mi juicio, la crítica desde posiciones que expresen los valores fundamentales de la clase, son absolutamente necesarias para la revisión o abandono de políticas que han fracasado y que afectan directamente a las trabajadoras y trabajadores. Nadie tiene la verdad revelada, sólo se hacen investigaciones para aproximarnos a realidades objetivas, que permitan entender de una manera distinta a los opresores, el mundo que deseamos transformar. Por ello, se plantean argumentos y acciones a favor de trascender el sistema de explotación, que no perjudiquen a la clase obrera y que sean útiles para aprovechar la depresión del sistema, como arma para destruirlo. Desde ese punto de vista, y queriendo que fueran distintas, considero que las medidas, no apuntan en ningún aspecto a subvertir el (des)orden de las cosas, el capitalismo.

* Manuel Sutherland

Coordinador de Formación en Economía Política de la Asociación Latinoamericana de Economía Marxista (ALEM)

Ccs. 14/04/2009



[i] Elio Córdova, Algunas reflexiones sobre las medidas económicas, Disponible en http://www.kaosenlared.net/noticia/algunas-reflexiones-sobre-medidas-economicas, Todo lo publicado de Elio, se encuentra aquí.

[ii] Ver sistema de cuentas nacionales BCV, www.bcv.org.ve

[iii] Leonardo Vera, De que signo es "el plan anticrisis" de Chávez, Disponible en http://www.infolatam.com/entrada/de_que_signo_es_el_plan_anticrisis_de_ch-13030.html Ambas citas son del artículo.

[iv] Ibíd. 1.

[v] Ver estudios de la CEPAL, sobre Inversiones Extranjeras y repatriación de capitales.







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#1973 De: Manuel Sutherland <yo_sutherland@...>
Fecha: Mié, 4 de Mar, 2009 5:25 pm
Asunto: Compas, Programa de Economía Política para la discusión, corrección y aportes
yo_sutherland
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Compas, alemistas, amigos de la ALEM
En este correo, les envío la propuesta para la apertura de una Cátedra de economía Política del Socialismo en la Universidad Bolivariana de Venezuela, la misma entraría como materia o asigantura electiva en la Licenciatura de Estudios Políticos y de Gobierno.
Dicha materia, se basa en dos aspectos:
1. El curso de 12 sesiones que dimos el año pasado en la UBV, en el cuál se realizó un estudio sobre la forma en la cual los seres humanos producen, distribuyen y apropian sus medios de vida (Economía Política), basados en las fundamentales categorías del socialismo científico, y emparentado a la realidad nacional e internacional.
2. para este segundo ciclo, se ha incorporado de lleno, el genial libro de Eduardo Sartelli, La cajita infeliz, un viaje marxista a través del capitalismo. Dicho libro es un esfuerzo maravilloso, de gran altura por explicar el sistema (en 752 páginas), toda la estructura e infraestructura, su relación dialéctica y como se nos presenta a diario. Es una obra de arte que pronto publicaremos en Venezuela, y que nos servirá para anudar la formación. El libro, de gran actualidad y resultado de serias investigaciones, transversaliza el curso y se presenta en las 13 sesiones semanales de hora y media (martes de 4 a a 5 y 30pm)  que consta el curso.
Para este ciclo, se han hecho modificaciones interesantes, se han elminado algunos tecnicismos que requieren de mayor tiempo y se ha tratado de plantear un tono básico, no para militantes convencidos, sino para compañeros que están políticamente activos y quieren entender, como y porque luchan. Por ello, el curso es abierto a todo el que pueda asistir (estudiante, militante, trabajador etc).
Se plantean formas de evaluación disímiles, que incluyan visita y estudios de fábrica, exposiciones del conocimiento  generado en el curso, a realizar por los estudiantes en sus comunidades etc. Así como también, la circulación libre y abierta de los contenidos del curso, para que los asistentes puedan discutir con el material en la mano. El curso tendrá el aval académico (certificado etc) de la UBV y la ALEM, será como una especie de diplomado.
La invitación, para las inscripciones debe hacerse para que coincidan con las inscripciones de materias obligatorias en la UBV, por ello, les solicito a ustedes, sus opiniones, sugerencias y aportes intersantes que crean pueda tener esta asiganatura. Lo que envien puede ser incorporado y mejorar el contenido o el método del curso, lo que nos ayudará a trabajar mejor.
El objetivo básico de la actividad radica en conoccer la realidad, estudiarla, para concientizar y revolucionariamente trasformarla, radicalizar a las bases del proceso bolivariano, apartar las fanatsías reformistas y populistas, poner en el tapete la necesidad de discusión de un programa revolucionario que pueda unir esfuerzos para la superación radical de las relaciones de explotación que a 10 años de bolivarianismo, siguen practicamente intactas.
Contamos  con tu aporte
--
Manuel Sutherland
Coordinación de Formación en Economía Política
Asociación Latinoamericana de Economía Marxista (ALEM)



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#1972 De: david hilal ruiz <davidhilalruiz@...>
Fecha: Mié, 18 de Feb, 2009 7:08 pm
Asunto: Re: ¿Que es la cirsis sistémica del capital, porque nos esconden la verdad?
davidhilalruiz
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Compañero, discrepo en algunas cuestiones pero en el resto de su exposición...totalmente de acuerdo.
 
Saludos desde Madrid.
 
PD: Supongo conocerá, le recomiendo encarecidamente "Las razones de la Democracia", del chileno Marcos Roitmann


#1971 De: "Pablo G. V." <comunistarecalcitrante@...>
Fecha: Mar, 3 de Feb, 2009 10:05 am
Asunto: La naturaleza capitalista de la crisis
jovenesdeiul...
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Ponencia: "La naturaleza capitalista de la crisis y la construcción del socialismo"


Ponencia de la Asamblea Contra la Globalización Capitalista y la Guerra (Madrid).

Pulsa aquí
 
 
 
 
 





Con el nuevo Windows Live lo tendrás todo al alcance de tu mano

#1970 De: Manuel Sutherland <yo_sutherland@...>
Fecha: Lun, 26 de Ene, 2009 7:11 pm
Asunto: ¿Que es la cirsis sistémica del capital, porque nos esconden la verdad?
yo_sutherland
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Acá les envío un artículo sobre  la crisis mundial, el escrito deviene de unas modestas investigaciones que realizamos en la ALEM y que son los insumos para los talleres que organizamos en la UBV y en PDVSA. El escrito es corto y muy sencillo, fue hecho para la revista A Plena Voz, que publica cerca de 150 mil ejemplares, con un lenguaje muy accesible. El escrito tiene algunos arreglos. Ideal son las críticas críticas para mejorar el resultado d elo trabajado. saludos



¿Qué es la crisis mundial sistémica del capitalismo? ¿Por qué nos esconden la realidad de la gravedad del asunto?

Manuel Sutherland*

Hablamos de crisis capitalista cuando matar de hambre a 950 millones de personas, mantener en la pobreza a 4700 millones, condenar al desempleo o la precariedad al 80% del planeta…ya no es suficientemente rentable para 1.000 empresas multinacionales y 2.500.000 de millonarios

Santiago Alba Rico

         Diariamente somos bombardeados por informaciones confusas de alzas y bancarrotas de empresas que la mayoría desconoce. Salen una y otra vez "analistas" comentando las quiebras en cadena y las subidas bursátiles por anuncios presidenciales, pero ninguno explica lo que sucede en el planeta. Se habla de crisis, financiera, económica etc. Sin embargo –como decía Rosa Luxemburgo- la economía burguesa se muestra incapaz de explicar la crisis, la revela como si fuese un castigo divino, una sorpresa esotérica que los levantó una mañana estival para narrarles, que de pronto algo huele en Dinamarca y que hay que echarlo a la basura.

Crisis sistémica, de un modo de producción, por qué se define así y no de otra forma.

El problema no es la crisis del capitalismo, no, sino el capitalismo mismo.

Santiago Alba Rico

         El amigo Juan Kornblihtt se asombra de que casi todos los economistas definen la crisis como financiera y de como estos ideólogos del empresariado hacen un strip tease del sistema capitalista tratando de explicar como las finanzas, el empleo, la producción y el consumo son entes aparentemente disconexos que sólo suelen encontrarse en los manuales gordos que escriben los gringos y repiten los "progresistas rojitos".

Lejos del relativismo postmoderno, para quienes consideramos al marxismo un instrumento de análisis científico, la crisis se nos presenta de modo sistémico por la indisoluble vinculación de los diferentes momentos del hecho económico, es decir, de la forma en como los seres humanos se reproducen así mismos mediante la organización del proceso de trabajo que le permite satisfacer sus necesidades fundamentales con la utilización de medios de producción que le permiten servirse de la naturaleza como fuente integrada de la vida.

         Así, Marx en los maravillosos Grundrisse (capítulo II) ubicó 4 momentos de un círculo que en cualquier espacio ser es o se convierte cada uno en el siguiente o en el anterior. La Producción, Distribución, Cambio y Consumo, son momentos de la reproducción material de nuestra existencia que históricamente evolucionan y se presentan de forma objetiva e independiente a nuestra voluntad individual y constituyen las relaciones sociales en los cuáles reproducimos nuestra vida.

         Por tanto, cuando por televisión nos anuncian que Merril Lynch se vendió al 20% de su valor, que quebró Lehmans Brothers, HomeBank, Bear Stearns y cientos de mil millonarias corporaciones alrededor del mundo el asunto no puede ser culpa de decisiones irresponsables de entes individuales imbéciles, ni por la mala "suerte" en la ruleta de la bolsa. La explicación a todo ello se centra en funcionamiento estructural del modo de acumulación capitalista, en el corazón de su sistema, que permanentemente cabalga en el caos y la miseria que necesita generar para su funcionamiento.

 

 

¿Por qué se dan las crisis, que falla en la estructura?

         Distante de la mediocre parcialidad y la mutilación del conocimiento integrador que defiende la burguesía, podemos entender que el sistema capitalista es caótico, y que en su seno conlleva una crisis tras otra, que a su vez sólo aparece a los ojos comunes en el instante en que la gran burguesía empieza a hallar dificultades de rentabilidad y por consecuencia se ahonda la contratara natural de la inmensa riqueza que se genera en el sistema, que no es otra que las hambrunas, miserias, precariedad y violencia desquiciante. Debido al espacio, me permito hacer una síntesis muy breve de ese andar anárquico, ineficaz y destructivo del sistema, ayudado por una sucinta exposición de la crisis de Natalie Moszkoska:

         Veamos:

·        El sistema está diseñado para la acumulación de capital, no para la satisfacción de las necesidades de quienes trabajan. La ganancia es el único motor de la actividad económica, por ello al burgués le es indiferente invertir en medicinas, drogas o tráfico de seres humanos, es un negocio como la marca de panes, puro y simple.

·        El capital necesita incrementar la tasa de explotación al trabajo (su fuente de riqueza), forzado por la competencia global, lo que lo impele a depauperar y empeorar las condiciones de trabajo y existencia de los trabajadores en el mundo.

·        El proceso de competencia va ahogando a millones de empresas, concentrando y centralizando la producción para aprovechar economías a escala. Esa es la única forma de fructificar los recursos técnicos para aumentar los beneficios, abaratar los salarios e incrementar la tasa de ganancia o variable decisión.

·        La burguesía lucha por anárquicamente desarrollar la tecnología que le permitirá producir con menores costos (aumentado el tiempo de trabajo excedente expoliado por el patrón) y empobrecer relativamente a la clase obrera, al abaratar los medios de subsistencias que ellos mismos producen y que perciben como salarios cada vez más reducidos y insuficientes para adquirir todo lo que ellos mismo producen.

·        Cada vez más el poder económico y su institucionalización (las organizaciones políticas de la burguesía) dominan el planeta y deciden por millones su destino. Atilio Boron comenta que a escala planetaria, 200 corporaciones reciben ingresos mayores al de todos los países del mundo salvo los 9 de mayores ingresos.

·        La feroz competencia entre mega corporaciones y otras de menor ralea impulsa a la (SOBRE)producción, desesperada y absolutamente disociada de las necesidades sociales pertinentes a la humanidad.

·        Por este mecanismo de concentración se reduce la cantidad de trabajadores ocupados, lo que constriñe la demanda efectiva de los bienes y servicios que una franja obrera produce y que otra más pequeña puede consumir, en detrimento de millones de obreros expulsados al Ejército Industrial de Reserva donde su depauperación, servirá al sistema para el sostenimiento de bajos salarios y aumentará la competitividad entre obreros para mendigar empleos de condiciones laborales infamantes.

·        Con ello, se profundiza una brecha inmensa entre lo técnicamente factible de producir y lo efectivamente consumido.

·        Como los consumos productivos (en maquinarias o bienes para crear otros bienes) no pueden adquirirse sin el desarrollo del consumo individual el sistema empieza a sobreacumular.

·        La sobreproducción (de los bienes que poseen mayor valor) se hace mayormente manifiesta, y como decía Fourier, la pobreza surge de la riqueza. Así, millones de mercancías pululan en los anaqueles intentando cristalizar la plusvalía (savia vital del sistema) que conllevan y que difícilmente podrán materializar y que expulsará a los burgueses menos "competitivos", dilapidando inmensas fortunas producidas por la clase obrera.

·        Ese recalentamiento se observa en anaqueles inicialmente repletos que no pueden renovarse de mercancías viejas, en mal estado et. Ello implica la paralización del crédito, el arreciar de las bancarrotas, el desempleo y la  miseria acrecentada.

Es de por sí evidente que dialécticamente coexisten en el sistema contratendencias que frenan o amortiguan la evolución de estas bases funcionales, según períodos históricos de auge o retroceso de la lucha de clases. Sin embargo, la realidad nos muestra que a medida que se desarrolla el sistema, agudiza todas sus contradicciones y se muestra más reaccionario y salvaje.

 

¿Cómo combaten sus causantes la crisis? ¿Por qué nos engañan?

Puede preocuparnos que el virus tenga problemas para reproducirse o podemos pensar, más bien, que el virus es precisamente nuestro problema.

Santiago Alba Rico

         Sucintamente se pudieran plantear 4 escenarios básicos de lucha:

1.     El plano ideológico: Mientras en la realidad, los trabajadores son echados a la calle en millones, las empresas quiebran en el miles, la inflación se dispara y hace imposible la subsistencia, la Burguesía con sus órganos propagandísticos se dedica a explicitar subidas y bajadas de entre el 1% y el 4% de la bolsa y "revelar" que Nothern Rocks de Inglaterra quebró por la "avaricia y maldad" de sus dueños (lo que muestra la imbecilidad y mistificación ilimitada de ese "análisis"). Encubrir la crisis, y hacerla ver como un episodio externo al sistema es un éxito de la burguesía que repiten aquellos que se dicen socialistas y sólo corean con golpes de moral los manuales de los gringos neoliberales y Keynesianos (que son casi idénticos).

2.     El plano económico: Las ayudas secretas y públicas de los gobiernos que groseramente sobrepasan el billón (millón de millones) de dólares y se manifiestan en Nacionalizaciones fraudulentas y los 700 mil millones de dólares emitidos sin ningún respaldo por EEUU, son formas de aligerar la inmensa destrucción de fuerzas productivas y posterior concentración y centralización de capital que hará más grandes a los burgueses de mayor capital y desaparecerá a franjas enormes de pequeño burguesía y burguesía de poco capital. Conllevando a que éstas arrecien la explotación más cruenta (e incluso fuera de la legalidad burguesa) contra los trabajadores que por el atraso de las maquinarias de sus pequeños patrones, deben compensar con más cantidades de trabajo y en peores condiciones.

3.     La burguesía ya está implantando incluso en los países centrales del capitalismo: la extensión de la jornada de trabajo a 65 horas, la precarización del empleo como políticas económicas que radicalizará el capital para abaratar los salarios, hambrear a la clase obrera y someterla, con el fin de salvar la tasa de ganancia y reflotar el sistema.

4.     El plano militar. La represión brutal que se está desarrollando en estos instantes es sólo un muestra de lo que se viene. La fascista ley retorno contra la inmigración en Europa, las vueltas de la cuarta flota en América y la perspectiva de que los países más industrializados irán a la guerra para salvar a sus burguesías decadentes (al igual que lo hicieron en la segunda guerra mundial para salir de la depresión de los 30) es el cuadro que se avecina.

 

¿Qué hacemos ahora?

Me voy de regreso a mis combates,

Porque es vieja costumbre en mí

Escribir el último verso del poema

En las barricadas heroicas del pueblo

Víctor Valera Mora

         Es lógico entender que la solución no viene del plano individual, amerita de una sólida organización revolucionaria que desarrollo un programa claro y drástico, para un problema de tal magnitud. El necesario desarrollo de la subjetividad revolucionaria que habla el compañero Luciano Vasapollos puede acrecentar las esperanzas de una salida donde los genocidas perezcan como clase social.

Los "salvatajes" burgueses son realizados con capital ficticio, sin respaldo, proveniente de préstamos de préstamos de otros préstamos que jamás se van a pagar. Es decir, los vencimientos prontos de las deudas, la Próxima crisis de las tarjetas de créditos y los consumos artificialmente financiados van a implosionar con mucha mayor fuerza que la crisis de las hipotecas. Ante ello, no queda más que la lucha por develar la gravedad de la crisis, porqué nos afecta tan gravemente, entender que no existen salidas capitalistas a la misma, que no hay retorno a la socialdemocracia populista, y que la única vía que existe es la destrucción del sistema que hace aguas en las crisis ecológicas, energéticas, éticas, alimenticia, cultural que juntas se arrullan en el cuadro sistémico de la crisis.

         Ahora más que nunca amerita la radicalización de nuestras posturas en defensa de la clase trabajadora y por la construcción de la alternativa a la barbarie: el socialismo científico. Cerremos la anacrónica caja de Pandora llamada capitalismo (en todas sus variantes)

*Manuel Sutherland

manuel1871@...

Asociación Latinoamericana de Economía Marxista (ALEM)

(Ccs. 23/01/2009)

 




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#1969 De: Victoriano Jaime Fernández <victoriano_jaime@...>
Fecha: Mié, 31 de Dic, 2008 2:19 pm
Asunto: Una especie de test
victoriano_j...
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Hola;

En primer lugar gracias por publicar mi anterior pregunta sobre el mercado de Derivadas, he aprovechado para mirar algunas cosas escritas en la página y rectifico en el sentido de que aquí si se había debatido algo el tema.

Animado por ver mi pregunta entre vosotros, os envío este "telegrama" , lo estoy enviando a algunos sitios más, es una especie de "tests" sobre los libros que se leen hoy en día, y pretende descubrir si alguien se acuerda de que en la Rusia soviética, además de Stalin, y otros "dictadores" vivían gentes creativas capces de adelantarse a su tiempo un buen trecho.

 

saludos, espero respuestas

 

Victoriano

TELEGRAMA  CON CALMA DE VERDNASKI A SOROS,

 

 

Querido filántropo y miembro de la comunidad de sabios (esa que según Platón debería dirigir la República)

Hasta una de las once dimensiones en las que habito desde que en 1945 abandoné el cómodo lugar que me habían asignado el camarada Lenin antes de ser embalsamado, ha llegado noticia del último de sus libros. Ese donde  afirma que la crisis financiera solo podrá superarse asumiendo previamente la  "ley de la reflexibilidad de los mercados"  ley que por definición no tienen un comportamiento previsible.

 

Dado que usted ha nacido cuando ya en Occidente habían enterrado las ideas de mi maestro Marx, y que el padre de usted luchó contra el ejército Rojo que creara mi camarada el politólogo Leon Trosky, no se bien hasta donde podríamos tener anclajes comunes (en términos del colega Vigostki) en los que apoyar  nuestra comunicación.  Pero parto de la idea de que en toda opinión siempre hay una brizna de verdad, y espero convenir con usted que solo uniendo todas estás aproximaciones a la verdad podemos acercarnos un poco a ella y desde ella explicarnos la realidad…

 

Me decido a llamar su atención porque es el único de cuantos hablan de la crisis actual que aceptan con sencillez (véase la página 214  de su ultimo libro) "frente al futuro financiero  nada puedo decir porque no lo se, solo puedo hablar de la condición humana, para desde ella y desde los sesgos irracionales que condicionan nuestro comportamiento… ver si existen, o no, posibilidades de avanzar hacia una sociedad abierta frente al caos en el que nos debatimos…"

 

Esa idea de caos como desorden, no coincide con lo que piensa el maestro Ilia Prygogine,   gracias al cual detrás de la física podemos tener la esperanza de reencontrarnos en un universo multidimensional, le guste o no la idea a Penrose y demás materialistas irredentos.

 

El caos es el orden dicen los Postmarxistas, en general, al dictado de Kundera, Popper y demás científicos, me ha sorprendido usted cuando afirma que puede haber maneras de volver a otro tipo de  orden desde  la filantropía, la regulación  y la razón…sin olvidar la leyes caóticas. Algo así como utilizar la psicología de la forma para domeñar a los neocon. Es usted original no puedo evitar decírselo, casi me atrevo a llamarle amigo, pese a su rapapolvos contra tio Karl y tio Sigmun ( a los que usted y Hayek tildan de pseudocientíficos).

 

Me reconcilia usted con los "liberales buenos" una cosa parecida a lo del "pocero bueno" frente al "pocero malo". Pero volvamos al caos y al objetivo principal de mi telegrama.

 

Poco después de la guerra de Corea otro miembro de la noosfera, el pastor negro Martin Luther King hace  una pregunta  dirigiéndose a Malcolm X y Angela Davies , aun sin  respuesta  ¿CAOS o COMUNIDAD?

 

Mientras el sacerdote negro – sobre las ideas del Mohandas Karamchand Gandhi  asesinado por intentar poner de acuerdo a musulmanes e hindúes – hacia esa pregunta otro científico de los que consideran que Marx y Freud si eran científcos – contra la opinión de Popper y Bunge -  me refiero en este caso a W. Reich, trataba de argumentar de manera muy cercana a al suya querido inversor devenido filántropo.

 

Ya termino mi telegrama, que espero sirva de punto de partida para una correspondencia algo más extensa y detallada.

 

¿No considera usted – y sus amigos socialdemócratas con Joseph Eugene Stiglitz , ZP, Jeremy Rifkin  y obama – que está llegando el tiempo de sacar del armario la vieja idea revolucionaria de que la función hace el órgano, heredera de los socialistas utópicos y sus falansterios?

 

¿no es el momento de volver a estudiar el paradigma del orgasmo, tal como lo formuló Reich, a la luz de los últimos avances de las neurociencias, en un intento integrador de todas las ciencias por liberar de una vez por todas a los humanos de sus antiguas trabas irracionales?

 

Espero sus respuestas, si algo no está claro no queda otro remedio que recurrir a los textos de las bibliotecas – antes de que todos los autores que he citado sean declarados "FUERA DE CATALOGO" por las severas normas Fahrenheit 451  del mundo postmoderno

 

Vladímir Ivánovich Vernadski Ð'ладиÌмир ИваÌнович Ð'ернаÌдÑкий) (12 de marzo de 1863, calendario gregoriano 28 de febrero de 1863 calendario juliano6 de enero de 1945) fue un científico ruso-ucraniano que contribuyó a la fundación de varias disciplinas modernas, especialmente la geoquímica, y cuyas ideas sobre la noosfera fueron una contribución fundamental al cosmismo ruso.

 

 

¿

 


#1968 De: Victoriano Jaime Fernández <victoriano_jaime@...>
Fecha: Mié, 24 de Dic, 2008 11:13 am
Asunto: ¿por que nadie habla, desde la izquierda, del mercado de Derivados?
victoriano_j...
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Hola;

Vengo recibiendo hace unos años vuestros mensajes.
Me gustaría ver que publicáis alguna de mis preguntas como estas.
También alguna respuesta que se pueda comprender sin ser economista.

Saludos

Victoriano Fernandez

#1967 De: "Pablo G. V." <comunistarecalcitrante@...>
Fecha: Jue, 18 de Dic, 2008 9:52 pm
Asunto: Cien años de perdón para Madoff
jovenesdeiul...
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#1966 De: "Pablo G. V." <comunistarecalcitrante@...>
Fecha: Lun, 8 de Dic, 2008 6:49 pm
Asunto: Próxima asamblea anticrisis en Madrid
jovenesdeiul...
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Llamamiento a la reagrupación de fuerzas contra la crisis

 
Próxima asamblea contra la crisis tendrá lugar en La Traba (C/ Batalla de Belchite 17, Legazpi) este sábado 13 de Diciembre a las 11:30 h.
 
Autoconvocatoria | Para Kaos en la Red | Hoy 19:39 | 2 lecturas
www.kaosenlared. net/noticia/ llamamiento- reagrupacion- fuerzas-contra- crisis
 

El pasado 29 de Noviembre, personas de diferentes ámbitos y organizaciones nos reunimos en el CSO La Traba en una asamblea anticapitalista contra la crisis y sus responsables. Nos movía una inquietud por la aparente paz social en la que se está desarrollando la crisis capitalista y las medidas antisociales que se están tomando y que sin embargo, y como corresponderí a a una sociedad estructurada y organizada, no ha generado un amplio movimiento de protesta.

El deterioro vertiginoso de las condiciones de vida de los sectores más vulnerables, con especial atención a los trabajadores inmigrantes, utilizados durante años como mano de obra barata y a los que se trata ahora de repatriar con deportaciones “voluntarias” y redadas policiales, en un contexto de desempleo explosivo y que no motiva a ninguno de los sindicatos mayoritarios a mover un solo dedo, la multiplicació n de los despidos y expedientes de regulación de empleo en las grandes empresas con beneficios, y un marco de protección social raquítico y en permanente cuestionamiento, obligan a las organizaciones y movimientos sociales situados a la izquierda del sistema a coordinar nuestros esfuerzos.

Para todo ello y más, invitamos a todas las personas y organizaciones madrileñas que se reclamen del discurso anticapitalista y unitario, sin rivalidades y partidismos, a sumarse al proceso abierto, apenas esbozado y en necesaria construcción, participando en la próxima asamblea contra la crisis, que tendrá lugar en La Traba (C/ Batalla de Belchite 17, Legazpi) el próximo 13 de Diciembre a las 11 30 h.


 



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#1965 De: Antonio Romero Reyes <antorom45@...>
Fecha: Lun, 24 de Nov, 2008 6:30 pm
Asunto: RE: Para Antonio Romero
antorom
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Estimado Francisco, gracias por sus dos mensajes y no se preocupe que si llegaron. Disculpe mas bien esta demora. Creo todos en esta red estaremos pendientes del trabajo que ha ofrecido elaborar sobre la transicion socialista.
 
Gracias nuevamente y reciba mis cordiales saludos.
 
Antonio Romero
 

To: economistasrojos@yahoogroups.com
From:
fumsa@...
Date: Thu, 20 Nov 2008 20:51
Subject: [economistasrojos] Para Antonio Romero

 

No sé si llegó mi último mensaje a los demás miembros del foro, a mi no me llegó. En dicho mensaje agradecía a Antonio Romero su aporte. No coincidía conmigo en la evaluación ideológica que yo hacía acerca de la intervención del Estado en la actual crisis financiera. Por dicha razón le comuniqué que tengo pensado elaborar un trabajo, no sé si más pronto o más tarde, sobre las formas de transición del capitalismo al socialismo. Ya en ese momento tendremos la oportunidad de reflexionar y debatir de nuevo sobre ese aspecto.

 
Le envío un saludo muy cordial a Antonio Romero.

Francisco Umpiérrez

 

To: economistasrojos@yahoogroups.com
From: fumsa@...
Date: Tue, 18 Nov 2008 22:47:43 +0000
Subject: RE: [economistasrojos] La crisis capitalista según Marx

 

Estimado Antonio Romero:

Gracias por tu intervención. Intentaré elaborar un pequeño trabajo para aclarar el carácter relativo de ciertos conceptos, en especial en lo que afecta a la transición entre capitalismo y socialismo. Lo digo por el ambivalente significado que tiene la propiedad pública en el marco de una sociedad capitalista.

Saludos cordiales,

Francisco Umpiérrez



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#1964 De: "Pablo G. V." <comunistarecalcitrante@...>
Fecha: Lun, 24 de Nov, 2008 11:05 am
Asunto: Un artículo sobre la crisis y los retos de la izquierda revolucionaria
jovenesdeiul...
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#1963 De: francisco umpiérrez sánchez <fumsa@...>
Fecha: Jue, 20 de Nov, 2008 8:51 pm
Asunto: Para Antonio Romero
franciscoump...
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No sé si llegó mi último mensaje a los demás miembros del foro,
a mi no me llegó. En dicho mensaje agradecìa a Antonio Romero
su aporte. No coincidía conmingo en la evaluación ideológica
que yo hacía acerca de la intervención del Estado en la actual
crisis financiera. Por dicho razón le comuniqué que tengo pensado
elaborar un trabajo, no sé si más pronto o más tarde, sobre las
formas de trancisión del capitalismo al socialismo. Ya en ese
momento tendremos la oportunidad de reflexionar y debatir de nuevo
sobre ese aspecto.
 
Le envío un saludo muy cordial a Antonio Romero.
 
Francisco Umpiérrez 


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#1962 De: francisco umpiérrez sánchez <fumsa@...>
Fecha: Mar, 18 de Nov, 2008 10:47 pm
Asunto: RE: La crisis capitalista según Marx
franciscoump...
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Estimado Antonio Romero:
 
Gracias por tu intervención.
Intentaré elaborar un pequeño
trabajo para aclarar el caracter
relativo de ciertos conceptos,
en especial en lo que afecta
a la transición entre capitalismo
y socialismo. Lo digo por el
ambivalente significado que tiene
la propiedad pública en el marco
de una sociedad capitalista.
 
Saludos cordiales,
Francisco Umpiérrez




To: economistasrojos@yahoogroups.com
From: antorom45@...
Date: Sun, 16 Nov 2008 12:40:16 -0500
Subject: RE: [economistasrojos] La crisis capitalista según Marx


Argumentos para retomar el debate sobre la Transición Socialista

 

Estimado Fco. Umpiérrez:

 

Estoy de acuerdo con la mayor parte de sus afirmaciones y lúcidos razonamientos que despliega en su artículo: “La crisis capitalista según Marx”. Esta disquisición suya, sobre la base de la comprensión de El Capital de Marx (tomos I y III), ayuda ciertamente a comprender la crisis financiera internacional como una manifestación de la “crisis capitalista”; nos ayuda también a develar lo que se oculta detrás de las interpretaciones que se limitan a lo estrictamente financiero, siendo entendido esto último con las categorías usuales del “formalismo de la economía convencional”.

 

Al igual que ud., soy un convencido que esta crisis no puede ser comprendida a cabalidad sin tener en cuenta el marco de análisis de El Capital y no solamente el capítulo concerniente al “capital ficticio”. Con esto en mente, expuse mi interpretación y punto de vista en dos artículos a los que se puede acceder en estas direcciones: http://alainet.org/active/26852 y http://alainet.org/active/27298&lang=es. Lo proporcio-no con la intención de retroalimentarnos mediante el intercambio de ideas, tanto con ud. como con los compañer@s de esta red.

 

Sin embargo, noto con preocupación que en su artículo identifica socialismo con “intervención del estado” o “propiedad pública estatal”. En el contexto de la actual crisis, está clarísimo que el crecimiento de la “burbuja” se hizo con dinero ajeno, es decir, dinero proveniente de la sociedad norteamericana, mientras que el “salvataje” de los bancos y especuladores se impone vía intervención estatal cuyo costo será inevitablemente cargado sobre la misma sociedad (“socialización de las pérdidas” le llaman), para no referirnos más que a los EEUU. En este contexto se entiende la tesis: “si el dinero que se les presta a los capitalistas es social, social debe ser la propiedad de las empresas y social deben ser los beneficios generados por la misma.”

 

El problema con la intervención del estado en un país capitalista -norteamericano en este caso- es que está imbuido de la lógica del capital. Lo mismo vale si el país en dificultades fuese de la periferia del sistema. La intervención del estado está pensada para restituir las condiciones de la ganancia, y así fue en su momento con la llamada “revolución keynesiana” y los “30 años gloriosos” de relativa estabilidad que produjo, culminando este ciclo a mediados de los 70. Solamente la presión social, con movilizaciones y organización incluida, podría “obligar” a que esa intervención siga un curso diferente, en sentido efectivamente “social” como el descrito por ud. Si esto fuese así, pasaríamos entonces de un escenario de “crisis” a otro de “transición” desde el punto de vista de los intereses “sociales” y populares.

 

Tal como lo veo, la intervención del estado desde posiciones de izquierda radical (supongo que nos referimos a concepciones socialistas, libertarias, altermundistas y otras) solamente podría justificarse en el marco de ese segundo escenario (el de la transición), el cual ciertamente no nos caerá del cielo y tenemos más bien que construirlo colectivamente. Marx no nos legó una “Teoría del Estado”, a la manera de un corpus siquiera similar al de El Capital, pero en trabajos donde se ocupó del asunto (menciono rápidamente: La Guerra Civil en Francia, El 18 Brumario, Crítica del Programa de Gotha y el Manifiesto Comunista), dejó en claro su postura política: que el Estado debe necesariamente desaparecer, lo cual implica un largo proceso de luchas y conflictos (descartamos y rechazamos los métodos “terroristas”). Esta tesis primigenia de Marx contiene otra de hondas repercusiones que la izquierda jurásica (los viejos  PC) siempre se negaron a reconocer: en virtud de la democratización y socialización del poder, el Estado debe necesariamente ser suprimido como expresión suprema de la alienación de todo poder; pero además, en virtud de este mismo proceso, deben desaparecer los partidos sobre los cuales se asienta la “exterioridad” de todo régimen político, y esto último concierne -no exceptúa- a los partidos y movimientos revolucionarios una vez asegurada las bases y condiciones de funcionamiento de la “sociedad de productores libres”, en el más amplio y completo sentido de la “producción”. La fórmula de “dictadura del proletariado” que fue por él concebida como una forma estatal  transitoria para la socialización del poder político y -por eso mismo- como un medio para la realización de los ideales de emancipación, tiene que ser repensada/reactualizada a nuestros tiempos difíciles y llenos de perplejidades.

 

Como sostiene Sergio Barrios Escalante en un artículo donde, en base a un conjunto de paradojas, hace su balance del debate: “La política ultra-imperialista de rescates financieros en provecho de los grandes especuladores en los EEUU y otras naciones hegemónicas de Europa, demuestra una vez más que la versión conceptual de Marx sobre el Estado sigue estando vigente; éste es, usando sus propias palabras, ‘simplemente el Comité Ejecutivo de la clase gobernante en cada sociedad…’. No existe Estado (clasistamente hablando), que sea ‘neutro’. Esa verdad no ha muerto.” (Sergio Barrios Escalante, «Lenin en Wall Street», Globalización, noviembre 2008, http://rcci.net/globalizacion/2008/fg788.htm).

 

Sin embargo, la izquierda latinoamericana ha caído en una garrafal confusión justamente por lo que venimos comentando. El propio “Socialismo del Siglo XXI” propugnado por el presidente venezolano Hugo Chávez se sustenta en la identidad Socialismo = intervención del Estado como fin último, fórmula a la que se han plegado con no menos entusiasmo y simpatía las izquierdas de todos los colores, así como los antiimperialistas, nacionalistas, socialdemócratas y el centrismo de izquierda que aspiran a ser “gobierno”. Esto demuestra el “abandono” de Marx, al menos en esta parte del mundo. Como sostuvo Eric Hobsbawm en una reciente entrevista: “Marx no regresará como una inspiración política para la izquierda hasta que sea entendido que sus escritos no deben ser tratados como programas políticos, autoritariamente, o de otra manera, ni como descripciones de una situación real del mundo capitalista de hoy, sino más bien, como guías hacia su modo de entender la naturaleza del desarrollo capitalista.” («La crisis del capitalismo y la importancia actual de Marx 150 años después de los Grundrisse», entrevista de Marcelo Musto a Eric Hobsbawm en Sin Permiso, 28 septiembre 2008, www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2081).

 

Tampoco está demás decir que los sectores populares y buena parte de los movimientos son arrastrados por esa fórmula, defendida y difundida además por intelectuales como Heinz Dieterich. La susodicha identidad solo pone contentos a los capitalistas cuyos ideólogos y sus grandes medios quieren que nos traguemos ese “cuento” que en realidad produce la deformación de la verdadera naturaleza así como los propósitos del socialismo. En América del Sur, partidos políticos que llegaron al poder del Estado (hablo de Brasil, Chile, Uruguay) mediante un discurso socialista o “socializante”, y aun mediante movilizaciones populares, ¿acaso no son fieles, leales  y “responsables” administradores de los intereses del capital? ¿En qué se asemeja o diferencia ese “formulismo” con la concepción de la “vieja izquierda” (representada por los antiguos PC) y la socialdemocracia internacional? Lo dejo para la discusión.

 

Está fuera de duda que la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) constituye una buena oportunidad para construir la unidad política y popular en Sudamérica, proceso que no puede dejar pasar por alto el problema del Estado. ¿Qué hacemos con el estado? y ¿qué hacemos con el mercado?, son dos ejemplos de preguntas ineludibles si la unidad más amplia que se quiera construir es enmarcada como parte de un proceso de transición no exento de dificultades, tanto en c/u de nuestros países como a nivel regional.

 

En la época que nos ha tocado enfrentar disponemos de las herramientas conceptuales y metodológicas para desnudar -mediante la crítica- la verdadera naturaleza de este sistema histórico y sus profundas tendencias; pero nos falta el programa, la “alternativa” de transformación (el Socialismo expresado como un programa concreto de cambios, desde la escala local hasta el nivel internacional) que sea elaborada colectivamente y, mediante la praxis, desde cada uno de nuestros espacios. Por su lado, los capitalistas disponen de una serie de “teorías” y políticas económicas (de las que el neoliberalismo monetarista fue uno más) así como de sus “aparatos ideológicos” y del mismo “Estado de clase” para resolver su propia crisis y sentar un nuevo consenso postcapitalista, el cual no sabemos aun en qué va a consistir. En esto se podría resumir muy gruesa-mente la gran encrucijada que se abre ante nosotros como “transición histórica”, es decir, como “bifurcación” de posibles rutas o vías (no hablo solamente de “vías de desarrollo”) de la que tanto se ha referido en sus escritos Immanuel Wallerstein.

 

Samir Amin ha realizado un sustancioso aporte mediante reflexiones, argumentos  y tesis políticas, para pensar y trabajar prácticamente el denominado -y abandonado- problema de la transición en y desde América Latina. (Samir Amin, «Transiciones y alternativas en debate», revista América Latina en Movimiento (ALAI) 436, septiembre 2008, http://alainet.org/images/alai436w.pdf). Puede ser el comienzo…

 

En América Latina se habla y discute de socialismo pero prescindiendo de Marx o metamorfoseando su pensamiento original por otro de contenido y sentido diferente al que le quiso dar; y en un país como el Perú nada de eso se habla. Empero, el verdadero debate está por venir.

 

Lo saluda atentamente desde Lima, Perú

 

Antonio Romero




To: economistasrojos@yahoogroups.com
From: fumsa@...
Date: Thu, 13 Nov 2008 20:18:01 +0000
Subject: [economistasrojos] La crisis capitalista según Marx

LA CRISIS CAPITALISTA SEGÚN MARX

 

“La razón última de todas las crisis reales es siempre la pobreza y la limitación del consumo de las masas frente a la tendencia de la producción capitalista a desarrollar las fuerzas productivas como si no tuviesen más límite que la capacidad absoluta de consumo de la sociedad”.  Karl Marx

 

Pequeña introducción

 

Algunas personalidades de la izquierda radical me vienen solicitando desde agosto que elabore un trabajo sobre la crisis. Quise responder al instante, pero no pude con el compromiso. Me tropecé con dos dificultades: la primera, no tenía actualizado muchos conceptos de El Capital, y la segunda, me veía obligado de continuo a intercalar conceptos aclaratorios  que afectaban al orden de la exposición. Así que no tuve otro remedio que ponerme a estudiar de nuevo el libro primero y el libro tercero de El Capital. Una cosa vi clara desde el principio: la izquierda radical necesita de los conceptos de El Capital para representarse el mundo capitalista de un modo diferente de como se lo representa la burguesía. Pues sucede que muchos trabajos que se hacen desde la izquierda reformista y la izquierda radical utilizan preferentemente conceptos de la economía convencional. Y de ese modo no escapan de la lógica del capitalismo.

Quisiera advertir que elaboraré algunos conceptos elementales de la teoría económica marxista que para muchos son conocidos. Pero en ocasiones los conceptos elementales no se dominan tanto como se cree, y lo peor: no se usan en el análisis. Así que deberíamos preguntarnos qué sentido tiene conocer los conceptos elementales de la economía marxista y después no usarlos en el análisis del capitalismo. Se produce aquí un gran error en la ideología de muchas personalidades de la izquierda radical: divorcio entre el carácter universal de los conceptos que supuestamente tienen en la cabeza y el carácter particular del  capitalismo realmente existente. Otra advertencia: cuando elaboro este tipo de trabajo, siempre pienso en un lector que desconoce casi por completo la teoría económica de Marx. No es que rebaje el nivel teórico de la exposición, sino que no doy nada por sabido. Creo que de este modo el número de lectores al que puede ser accesible este artículo será mayor,  y esto irá en beneficio de la causa  socialista.

 

El modo de exposición

 

Con este trabajo no pretendo responder de modo inmediato sobre las causas de la crisis. Las causas inmediatas o aparentes de la crisis ya han sido expuestas por la mayoría de los analistas de la izquierda reformista: la avaricia y la desregularización de los mercados financieros. Lo que pretendo es aprovechar la oportunidad para poner en circulación un conjunto de conceptos de El Capital de Karl Marx que nos ayuden a representarnos de modo científico la naturaleza del modo de producción capitalista y las condiciones que hacen posible la crisis. En eso consistirá la segunda parte de la exposición, mientras que en la primera parte someteré a crítica la explicación de las causas de la crisis según la izquierda reformista.

 

La avaricia

 

Algunos analistas han presentado a la avaricia como una de las causas principales de la crisis financiera. Esta explicación adolece de dos defectos: uno, presenta un rasgo esencial del sistema capitalista, la avaricia o acumulación insaciable de riqueza por parte del capitalista, como un rasgo accidental y ocasional, y dos, explica el acto de la avaricia como una consecuencia de un rasgo de la subjetividad: ser avaricioso. Cuando lo correcto bajo el punto de vista científico sería explicar qué condiciones objetivas hacen posible que una persona sea avariciosa. Esto es como si le preguntáramos a un especialista por qué  A asesinó a B, y nos respondiera: porque es un asesino. El analista lo único que ha hecho es sustantivar el verbo y, por consiguiente, no ha dado explicación alguna sobre las condiciones objetivas que hacen posible la realización del acto.  

Por avaricia debemos entender el afán desmedido de acumular riquezas o el sentimiento de placer que experimenta una persona con la acumulación de riquezas. Pero una de las leyes fundamentales del capitalismo, desde la acumulación originaria allá por el siglo XVI  hasta el presente siglo XXI,  es la acumulación. En aquel entonces utilizaron la violencia, hoy día, entre otras cosas, utilizan el sistema de crédito. Marx lo deja bien claro: “Producción de plusvalía o la obtención de ganancia es la ley absoluta de este modo de producción”. Y la utilización  de la plusvalía como capital o reconversión de plusvalía en capital se llama acumulación. No observamos otra cosa en el mundo capitalista que una constante e imparable acumulación de riquezas en pocas manos y una infinita pobreza por toda la faz de la tierra.  Así que es un error teórico presentar la avaricia como causa de la crisis financiera actual, cuando es un rasgo sustancial del capitalismo presente en toda su historia.  

 

El mercado y la regulación

 

Muchas voces autorizadas han afirmado que la causa de la crisis ha sido la desregularización de los mercados financieros, señalando a los fundamentalistas del mercado como los responsables de la misma. De este modo  presentan la crisis  como fruto de  la  contradicción existente entre el mercado libre y el mercado intervenido.   De esta concepción participan muchas cabezas pensantes de la izquierda radical.

A este respecto hay que dejar claras dos cuestiones. Primera, este debate es un debate sobre el mecanismo económico empleado para el desarrollo de las fuerzas productivas, mercado libre o mercado regulado, y no sobre la forma específica del modo capitalista de producir riqueza, y segunda, es un debate en el seno de la propia burguesía. Ha quedado marginada de este debate la contradicción entre propiedad privada y propiedad pública. Desafortunadamente siguen habiendo  muchos sectores de la izquierda radical que identifican el modo de producción capitalista  con el mercado. De manera que el problema no se plantea como debería plantearse desde las posiciones de la izquierda radical, esto es, como una contradicción entre un mercado capitalista y un mercado socialista. Sin duda que un mercado socialista, un mercado donde predominara la propiedad pública, en especial la propiedad estatal, sería un mercado más regulado y controlado que un mercado donde predominara la propiedad privada.

 

La intervención del Estado  o la necesidad del socialismo

 

Ha estallado la crisis en el corazón del capitalismo mundial: EEUU. Y el Estado ha tenido que intervenir. De entre sus múltiples intervenciones la más llamativa al principio fue que tuvo que emplear 140.000 millones de dólares para salvar a los dos gigantes hipotecarios del país: Freddie Mac y Fannie Mae, que tienen en su poder la mitad de las hipotecas. Pero más impactante fue la aprobación por parte de la cámara de representantes de una inyección de 700.000 millones de dólares para sanear el mercado financiero. Y la sorpresa definitiva ha sido las nacionalizaciones de los bancos que se ha producido en la vieja Europa. De aquí extraemos una evidente conclusión: es el propio  capitalismo quien en su desarrollo demuestra la necesidad del socialismo, la necesidad de la propiedad pública estatal.

La diferencia entre el socialismo defendido por Marx y el defendido por los socialistas utópicos estribaba en lo siguiente: mientras los socialistas utópicos se dedicaban a imaginar la sociedad del futuro, Marx se dedicó a estudiar la sociedad del presente, el capitalismo, y a descubrir los gérmenes del socialismo. No se trata de estar a favor o en contra de la propuesta de Bush, de lo que se trata es de señalar que el más grande de los liberales se ve obligado a reconocer la necesidad de la intervención del Estado en la economía capitalista, para que ésta se desenvuelva de forma armoniosa.

 

¿Se podría ir más lejos en el camino del socialismo?

 

En ocasiones se confunden las tareas teóricas con las tareas prácticas. Como dije en el apartado anterior la cuestión científica clave para los seguidores de Marx es conocer del modo más profundo el capitalismo y descubrir en su seno las tendencias y gérmenes del socialismo. Esa es la tarea del científico: demostrar la necesidad de la existencia de determinados entes y relaciones. Y si esa demostración se da de modo práctico, si es la nación más liberal que existe en la faz de la tierra quien reclama la intervención del Estado en la economía capitalista, pocos esfuerzos teóricos y de convicción hay que hacer.

Otra cuestión es el análisis del problema bajo el punto de vista práctico. Ya que la necesidad de la intervención del Estado es incuestionable, ya que las pérdidas deben tener una solución socialista, lo consecuente sería entonces que las ganancias tuvieran también una solución socialista. Y para hacer posible que las ganancias fueran socialistas, las más grandes empresas de EEUU, incluyendo a los bancos, deberían ser de propiedad pública. Pero para lograr este objetivo es necesario que exista un partido político con este ideario, que tenga una amplia base social,  y que disponga de una amplia representación parlamentaria.

 

El punto de vista del ahorrador

 

Una gran parte de los análisis sobre la crisis se hace desde el punto de vista del ahorrador. De hecho las medidas de los gobiernos occidentales, aumentando la cuantía de la garantía de los depósitos, buscan tranquilizar a los ahorradores. Hay un trabajo de Leopoldo Abadía, cuyo punto de vista es la del pequeño ahorrador, que ha tenido muy buena acogida entre los internautas. Su página Web ha recibido más de un millón de visitas. El asunto es seguirle el rastro al dinero. Pero al adoptar el punto de vista del pequeño ahorrador, el camino que sigue es erróneo. Estamos hablando de las hipotecas subprime, de créditos concedidos a personas que no pueden pagarlas. Se trata de que al señor A se le ha concedido un crédito hipotecario para que le compre una vivienda al señor B.

El dinero pasa, primero,  del banco al señor A, y después,  del señor A al señor B. El dinero que busca el ahorrador lo tiene el señor B. Pero Leopoldo Abadía le sigue la pista al título de deuda que está en el banco, donde dice que el señor A le adeuda una determinada cantidad de dinero, en vez de seguirle la pista al dinero o al valor que expresa este dinero. Sigamos: el señor A le entrega el dinero al señor B, y el señor B le entrega una vivienda al señor A. Por lo tanto, el mismo valor que antes existía en forma de dinero en manos del señor A, existe ahora en forma de vivienda. Pero el verdadero dueño, el dueño nominal de la vivienda, es el banco, hasta que el señor A le devuelva el dinero prestado más el interés correspondiente.

Resulta que llegado el momento, por causas varias, el señor A no puede pagar las mensualidades al banco. El banco ipso facto se hace dueño del inmueble. Por lo tanto, el dinero que el ahorrador depositó en el banco sigue en manos del  banco, aunque ahora en forma de vivienda. ¿Qué deben hacer los ahorradores en caso de que vean amenazados sus ahorros? Reclamar la propiedad de las viviendas. El error de Leopoldo Abadía, como el de todos los que se sitúan en el punto de vista del ahorrador, estriba en que le siguen la pista a los títulos de deuda, esto es, al dinero ficticio, cuando lo que deberían hacer es seguirle la pista a la metamorfosis del valor, que de dinero contante y sonante se transforma en valor de uso  real, a saber, en vivienda. También es cierto que una parte de esos ahorros se han transformado en sueldos y comisiones indebidos. Pues bien, que reclamen a los titulares de esos sueldos y comisiones una parte de su patrimonio. De todos modos, esos exorbitados sueldos y comisiones que se llevan tanta gente en sus funciones como intermediarios, pone de manifiesto la necesidad de poner topes superiores a los ingresos, esto es, pone de manifiesto la necesidad del socialismo.

 

La burbuja inmobiliaria

 

Hablar de las hipotecas subprime y de la burbuja inmobiliaria sin hablar del precio del suelo es un grave error teórico y práctico. Se nos habla de la especulación que ha habido en este sector, pero mejor sería hablar de la enorme explotación a la que se han visto sometidos los trabajadores y de la que participan amplios sectores de la clase media. El culpable: la propiedad privada sobre el suelo y el mercado libre de los precios del suelo. Otro culpable: el mercado libre de los alquileres. El Estado ha tenido que intervenir en el mercado financiero y ha tenido que nacionalizar parcialmente algunos bancos. Pues lo mismo debe hacer y con carácter de urgencia en el mercado del suelo. Los precios de las viviendas se dispararon hacia las nubes fundamentalmente por el precio del suelo, no por el valor de construcción de las viviendas. Ha habido muchas personas que se han enriquecido y se siguen enriqueciendo de manera desproporcionada con la venta de suelo para viviendas.  El método es fácil, y fácil en el modo de producción capitalista: yo compro hoy un terreno en 60.000 euros  y lo vendo dentro de cinco años en 130.000 euros o más. ¿Y por qué lo puedo vender más? No porque yo lo haya trabajado o haya tesoros escondidos en él, sino sencillamente porque el Ayuntamiento ha declarado que la zona donde está mi terreno es urbanizable.

Así que la burbuja inmobiliaria no se hubiera producido y se evitaría que se produjera en el futuro, si el Estado interviniera en los siguientes ámbitos: uno, prohibir que cualquier particular sea propietario de terrenos que excedan determinada extensión,  dos,  los precios del suelo deben ser regulados por el Estado para evitar los enriquecimientos súbitos y desproporcionados, y tres, obligar a los particulares, cuando estos no lo van a usar durante un plazo de cinco año, a vender el suelo para la construcción de viviendas. Cuando Leopoldo Abadía se pregunta dónde está el dinero que ha desaparecido de los bancos,  habría que responderle que una buena parte del mismo está en quienes vendieron el suelo.

 

Capitalismo y valor mercantil

 

El valor de toda mercancía producida en régimen de producción capitalista, M, se representa en la fórmula: Valor mercantil = capital constante + capital variable + plusvalía. En adelante, M = c + v + p.  El valor de los coches, del alimento, de las viviendas y de todas las mercancías se representa mediante esta fórmula. Para los marxistas esta fórmula es fundamental, puesto que sirve para explicar cómo se conserva y se crea el valor. Los economistas convencionales carecen de alguna fórmula parecida. Demos una explicación sencilla de lo que representa esta fórmula. El capital constante es el valor de los medios de producción, maquinarias y materias primas, consumidos en la elaboración de las mercancías, el capital variable es el valor de la fuerza de trabajo empleada, y la plusvalía o ganancia  es el valor excedente del que se apropia el capitalista. La tarea de los trabajadores es doble: conservar el valor del capital y multiplicarlo. Y la multiplicación del valor se llama valorización.

Para los marxistas la cuestión clave aquí, además de la conservación del capital,  es el hecho de que la plusvalía o ganancia la producen los trabajadores y se la apropia el capitalista. Las crisis se deben justamente a que los salarios, el capital variable, se mantienen en unos límites muy estrechos, mientras que el plustrabajo o plusvalía crece sin cesar. Este hecho se verá más claro más adelante.

Infinidad de economistas, supuestamente progresistas y de izquierda, no le dan valor alguno a esta fórmula, pero hacen mal, muy mal. No ayudan a la causa del socialismo ni a la justicia social. No están siquiera a la altura del burgués Locke, quien en su lucha contra los representantes del feudalismo defendía que el derecho de propiedad debe basarse en el derecho al trabajo propio. Hoy esta esencia económica la han difuminado los economistas convencionales y hablan de capital humano, de inteligencia, de habilidades, en fin, de una suma de rasos subjetivos con el único fin de justificar los exorbitantes sueldos que ganan los altos ejecutivos y la imparable apropiación de trabajo ajeno por parte de los grandes capitalistas monetarios y de los accionistas mayoritarios.

En la época feudal los campesinos trabajaban la mitad de la semana en sus tierras y la otra mitad en las tierras del señor. Aquí queda claro como la luz del día que los señores feudales se adueñaban de la mitad del  trabajo creado por los campesinos, y la extrema riqueza de aquellos no tenía otra explicación. Pues en el capitalismo pasa lo mismo: durante una parte de la jornada laboral, el llamado trabajo necesario, el trabajador produce el salario que después el capitalista le paga, y durante la otra parte, el llamado plustrabajo, el trabajador produce la plusvalía que se reparten los dueños de los factores de producción: el banquero se apropia de la parte de la plusvalía a la que se llama interés, el dueño del local se apropia de otra parte a la que se llama renta del suelo, y el industrial o comerciante se apropia de la última parte a la que se llama beneficio.  Querer ocultar que el modo de producción capitalista es un modo de explotación del hombre por el hombre, como hacen muchos economistas progresistas, es un grave atraso teórico. Y la actual crisis ha puesto de manifiesto esta cruel y descarada explotación.

Es un error igualmente ser benevolentes en el terreno teórico con una buena parte de economistas convencionales, que siendo sin duda representantes de la burguesía de izquierda, no obstante, no critican de forma radical el gran fundamento del capitalismo y las consecuencias tan inhumanas que provoca. Trascribo una cita de Marx para todos aquellos economistas de izquierda que no creen en la actualidad en el genial pensador alemán y sí en el enorme formalismo de la economía convencional, que aunque muchos la presentan como muy científica no sirve para pronosticar nada ni para demandar un cambio radical del modo de producción capitalista: “La economía política anterior partía de la riqueza supuestamente engendrada para las naciones por el movimiento de la propiedad privada, para llegar a consideraciones apologéticas sobre  este régimen de propiedad. Proudhon parte del lado inverso, que la economía política encubre sofísticamente, de la pobreza engendrada por el movimiento de la propiedad privada, para llegar a las consideraciones que niegan este tipo de propiedad”. Muy claro: los burgueses parten de la riqueza para hacer apología de la propiedad privada, mientras que los defensores del socialismo deberían partir de la pobreza para negar la propiedad privada. Esta conciencia y este paso radical les falta a los economistas convencionales de izquierda.

 

La ley de la acumulación capitalista mistificada como ley natural

 

Mientras la necesidad no acucia, los apologistas del capitalismo suelen despreciar las ideas de Marx, de las que afirman que están fuera de época y que, por tanto, han perdido su sentido histórico. Pero ahora, con la terrible crisis financiera que nos azota, estamos asistiendo a un reclamo del Estado y de los acuerdos colectivos por parte de los grandes mandatarios capitalistas que nadie podía imaginar, hasta el punto de que podamos escuchar declaraciones como la de Nicolas Sarkozy,  “La idea de un mercado todopoderoso sin reglas y sin intervención política es una locura… La era de la autorregulación se acabó”, o  la de Hank Paulson, secretario del Tesoro de EEUU: “El capitalismo crudo llegó a su final”, que sorprenden a todos.

En el capitalismo la fuerza de trabajo sólo es vendible a condición  de que conserve los medios de producción como capital y proporcione plusvalía como fuente de capital adicional. Así que la ley de la acumulación capitalista mistificada como ley natural sólo expresa el hecho de que su naturaleza excluye todo aumento de los salarios que pueda amenazar seriamente la constante reproducción de la relación capitalista. Y no puede ser de otro modo en un modo de producción donde el  obrero existe para las necesidades de revalorización del capital, para que el capital se multiplique sin cesar, en vez de que la riqueza material exista para las necesidades del desarrollo de la vida de la sociedad. Esta inversión y enajenación inhumana, que hoy día hay que tener más en cuenta que nunca, lo expresa Marx en los siguientes términos: “Igual que en la religión el hombre es dominado por el producto de su propia cabeza, en la producción capitalista lo es por el producto de su propia mano”.

 

Todo proceso de producción es un proceso de reproducción

 

Cualquiera que sea la forma social del proceso de producción, éste tiene que ser continuado o recorrer periódicamente los mismo estadios. Si hoy produces pan, mañana debes volver a producir pan. Si hoy consumiste harina para hacer pan, mañana debes volver a consumirla. Si hoy compras la harina que mañana consumirás, mañana debes volver a comprar la harina que consumirás pasado mañana. Por lo tanto, todo proceso de producción es un proceso de reproducción. Y si la producción es capitalista, la reproducción debe serlo igualmente. Esta noción elemental es importante porque las crisis se presentan como una parálisis en la reproducción.

 

Precio de costo y ganancia

 

Las relaciones de producción capitalista ocultan  que el creador de la plusvalía o ganancia es el trabajador. Les recuerdo que el valor de toda mercancía producida en régimen capitalista se representa en la fórmula: M = c + v + p. Si descontamos la plusvalía  al valor de la mercancía, nos quedará un valor que repone lo que le ha costado la mercancía al capitalita: c + v. De manera que para el capitalista el capital constante más el capital variable se le presenta como el precio de costo de la mercancía: pc = c + v. Y llama ganancia a la diferencia existente entre el precio a que ha vendido la mercancía y el precio que le ha costado. De manera que para el capitalista no existe capital constante, ni capital variable ni plusvalía. Sólo existe lo que le costado la mercancía, los medios de producción gastado y los salarios pagados, y la ganancia, que se le presenta no como un plusvalor creado por los trabajadores que ha contratado, sino como la diferencia entre el precio al que puede vender la mercancía y lo que le ha costado producirla.  Por eso, para el capitalista la fórmula que representa el valor de las mercancías es el siguiente: M = pc + g. Esta fórmula no expresa cómo se genera el valor, sólo expresa cuánto le cuesta la mercancía al capitalista. Marx lo expresa así: “Ya se vio más arriba que aunque p, la plusvalía, sólo brota de un cambio de valor del capital variable, después de finalizar el proceso de producción representa asimismo un aumento de valor de c + v, el capital global gastado… Así presentada, como vástago del capital global desembolsado, la plusvalía revista la forma transfigurada de la ganancia”.

 

Cuota de plusvalía y cuota de ganancia

 

La cuota de plusvalía, P’, se representa mediante la fórmula: P’ = p/v. Esta fórmula expresa el grande de explotación de la fuerza de trabajo. Esta fórmula pone en relación porcentual la cantidad de valor nuevo con el que se queda el capitalista, la plusvalía, con el valor que se quedan los trabajadores, el salario. Por su parte, la cuota de ganancia, G’, se representa mediante la fórmula: G’ = p/pc. Esta fórmula expresa el grado de revalorización del capital total desembolsado. Pone en relación porcentual el valor nuevo con el que se queda el capitalista, p, con el valor del capital desembolsado, precio de costo de la mercancía. Así que dada una determinada masa de plusvalía, la cuota de ganancia siempre arrojará un porcentaje inferior a la cuota de plusvalía.

 

La ley de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia

 

A medida que se desarrolla el modo capitalista de producción, así ha sido desde su inicio y lo sigue siendo en la actualidad, se efectúa una disminución relativa del capital variable en relación con el capital constante. O dicho de otra forma: la inversión en capital constante aumenta proporcionalmente más que la inversión en capital variable. Gráficamente podemos decir que cada vez las naves son más grandes, hay mayor cantidad de maquinaria, se procesa mayor cantidad de materia prima, y proporcionalmente hay menos obreros. Este crecimiento gradual del capital constante, en proporción al variable, provoca inevitablemente un descenso gradual de la cuota de ganancia.  

Una de las causas principales de la baja de la cuota de ganancia es el desarrollo incondicional de las fuerzas productivas. Todas las empresas buscan producir y vender lo más posible y hacerlo a los precios más baratos. Y esto sólo pueden lograrlo haciendo que sus empresas crezcan e instalen maquinarias de última tecnología. ¿Y por qué este afán por el desarrollo incondicional de las fuerzas productivas? Porque quieren quedarse con todo el mercado. Porque quieren acabar con la competencia. Todas las empresas, bajo el régimen de producción capitalista, abrigan en su seno el deseo de monopolio.

Pongamos un ejemplo para que se vean las graves consecuencias del desarrollo incondicional de las fuerzas productivas. Pensemos en un pequeño país que tiene un centenar de medianas empresas de alimentación con tecnología del año 2000. Supongamos ahora que unos inversores extranjeros instalan una macroempresa de alimentación con tecnología del año 2008. La diferencia tecnológica es tan grande que las macroempresa respecto de la mediana empresa tiene dos claras ventajas: una, necesita un 30 % menos de mano de obra, y dos,  produce cinco veces más productos por unidad de tiempo. Esto provoca automáticamente dos cosas: una, el capital que representan las 100 medianas empresas se desvaloriza, y dos, una buena parte de ella, al ver disminuir su ganancia por debajo del costo, desaparece.

¿Debemos entonces permitir el desarrollo incondicional de las fuerzas productivas? Bajo el punto de vista de los intereses de la sociedad debemos responder con un rotundo no. ¿Quién debe determinar el grado  de desarrollo de las fuerzas productivas? Bajo el punto de vista de los intereses de los trabajadores debe determinarlo no la competencia sino las necesidades sociales. Puesto que si algunas empresas aceleran en exceso el desarrollo de las fuerzas productivas, el daño que provoca es superior a los beneficios que reporta.  ¿Estamos proponiendo acabar con la competencia? De ningún modo. Lo que estamos proponiendo es que se mantenga dentro de unos límites razonables y beneficiosos para los intereses del conjunto de la sociedad.

 

Las condiciones de la explotación y de la realización de la fuerza de trabajo

 

La obtención de plusvalía constituye el proceso directo de producción. Tan pronto como se ha objetivado en mercancías la cantidad de plustrabajo que puede exprimírsele al obrero, se ha producido la plusvalía. Pero con esta producción de plusvalía sólo ha terminado el primer acto del proceso de producción capitalista. Ahora viene el segundo acto del proceso: hay que vender las mercancías.  Y hay que venderlas todas, tanto las que reponen el capital constante y el capital variable como las que representan la plusvalía.  Si no ocurre así, si sólo se venden las mercancías que reponen el capital desembolsado y no las que representan la plusvalía, el obrero ha sido ciertamente explotado pero su valor de explotación no se ha realizado.  (Realizar el valor de las mercancías significa vender las mercancías)

Las condiciones de explotación y su realización no son idénticas. Se diferencian en principio tanto espacial como temporalmente.  Primero se explota al obrero en la empresa, cuando aquel produce las mercancías,  y después se realiza la explotación en el mercado, cuando las mercancías son vendidas. Pero las condiciones de explotación también se diferencias conceptualmente de las condiciones de realización. Las condiciones de explotación están limitadas por las fuerzas productivas de las que dispone la sociedad,  por el tamaño de las empresas por el nivel técnico de las máquinas y por el nivel profesional de los trabajadores, mientras que las condiciones de realización están limitadas por dos factores: uno, por la proporcionalidad entre las distintas ramas de producción, y dos, por la capacidad de consumo de la sociedad.

Con respecto al primer factor, a la proporcionalidad entre las ramas, todo el mundo lo venía cantando con respecto a la actual crisis: la rama de la construcción está teniendo un desarrollo desproporcionado con respecto a las otras ramas. Si el pago de las hipotecas absorbe la mayor parte de la capacidad de consumo de los trabajadores, necesariamente tiene que mermar la demanda del resto de los servicios y bienes de las otras ramas de la economía. Y esta desproporción más tarde o más temprano se tiene que manifestar como crisis.

Con respecto al segundo factor, a la capacidad de consumo de la sociedad, diremos que no viene determinada por la capacidad absoluta de consumo de la sociedad, sino por la capacidad de consumo a base de las condiciones antagónicas de distribución, que reduce el consumo de las grandes masas de la población a límites muy estrechos. Hoy día hay muchas viviendas que no se pueden vender porque no hay gente que pueda comprarlas. Aparentemente la situación es así. Pero no es cierto. Lo cierto es que las personas que tienen dinero no tienen necesidad de esas viviendas, y quienes la necesitan no tienen dinero para comprarlas. El hecho cierto es que en la producción de viviendas no se ha tenido en cuenta la capacidad de consumo, o mejor la capacidad adquisitiva, de las personas que las necesitan. Y por eso se ha producido en exceso: hay crisis de superproducción. Pero esto no es un rasgo accidental del capitalismo, es un rasgo periódico.

 

El mercado mundial como ley natural independiente de los productores

 

En el capitalismo predomina la competencia ciega entre las empresas. Todas buscan aumentar la productividad del trabajo para ampliar su cuota de mercado y desalojar a las empresas rivales. Si las empresas no crecen, corren el riesgo de perecer. Y el aumento de la productividad del trabajo, la introducción de nueva maquinaria con mejor tecnología que abarata el producto individual, provoca la depreciación del capital existente. Por lo tanto, el mercado tiene que extenderse continuamente y parece no tener fin. La globalización es una expresión más, un estadio de desarrollo más, de la extensión de mercado. Y resulta lo que muy sabiamente dice Marx: “Las conexiones y condiciones que regulan el mercado mundial  adoptan más y más la forma de una ley natural independiente y resultan cada vez más incontrolables”. No otra cosa ha puesto de manifiesto esta crisis: el mercado mundial se ha manifestado como una potencia incontrolable que ha causado daños irreparables a la economía. Y la solución se ha evidenciado con claridad en EEUU y en la UE: la intervención estatal, la nacionalización de la banca, la dirección y conciencia propias del interés colectivo y de la propiedad pública.

 

El desarrollo de las fuerzas productivas y la valorización del capital existente

 

El verdadero límite de la producción capitalista es el propio capital. El capital y su autovalorización  se presentan como punto de partida  y fin de la producción. Si tengo 100 euros de capital persigo que se transforme en 120, y cuando tenga 120 persigo que se transforme en 150 y así sin parar. La producción sólo es producción para el capital y, no al revés, los medios de producción medios para la extensión de la vida de la sociedad. La producción no tiene como fin y meta la vida de la sociedad y su mayor felicidad, sino el capital y su autovalorización.

Los límites en los que puede moverse la conservación y valorización del capital, basada en la destrucción del capital de la competencia y en la miseria de grandes masas a escala planetaria, están en constante contradicción con los métodos de producción que emplea el capital para sus fines. Los métodos de producción capitalistas persiguen el aumento ilimitado de la producción, tienen a la producción como fin en sí mismo, buscan el desarrollo incondicional de las fuerzas productivas. Pero como las grandes masas sociales perciben ingresos muy limitados, nunca pueden consumir todo lo que se produce y se originan las crisis de sobreproducción. Después se quejan los capitalistas de que se están vendiendo menos casas, menos automóviles y menos de todo. No puede ser de otro modo: quienes necesitan esas mercancías no pueden comprarlas porque no tienen dinero.

Así que el fin de la producción no debería ser la valorización del capital existente o no únicamente la valorización del capital existente.  No se debería permitir que todo el plusvalor creado fuera destinado a aumentar de nuevo la producción, se debería limitar la cantidad de plusvalor destinado a ese fin. Se debe buscar que la producción esté al servicio de las necesidades sociales y la felicidad común. Para ello una buena parte del plusvalor debería ir a manos de sus creadores: los trabajadores. Sólo así se obtendría una mayor proporcionalidad entre lo que se produce y lo que se consume. Y las crisis no nos azotarían.

 

El dinero como dinero y el dinero como capital

 

Al dinero suele llamársele capital. Es hábito común entre los economistas burgueses. Pero esto no es cierto, todo dinero no es capital. ¿Cuándo el dinero se transforma en capital? Cuando con ese dinero se compran medios de producción y fuerza de trabajo para producir riqueza.

Si el dinero es empleado para comprar un coche, una vivienda o cualquier otro medio de consumo, ese dinero no es capital. Es cierto que los bancos prestan dinero a los ciudadanos para comprar viviendas y automóviles y les cobra un interés. Es cierto que los bancos venden ese dinero como capital, pero no se usa como capital sino como medio de compra.

 

La circulación del capital

 

La conversión de una suma de dinero en medios de producción y fuerza de trabajo es el primer movimiento que efectúa el dinero que debe funcionar como capital. Ocurre en el mercado. La segunda fase del movimiento, la producción, finaliza cuando los medios de producción con el concurso de la fuerza de trabajo se han transformado en mercancías. El valor de estas mercancías encierra más valor que el de sus componentes, esto es, contiene el valor del capital originariamente desembolsado más una plusvalía o ganancia. La tercera fase del movimiento también transcurre en el mercado: hay que vender las mercancías producidas, transformarlas en dinero para iniciar de nuevo el ciclo.

El momento más crítico del ciclo del capital se encuentra en la tercera fase. Las mercancías pueden no venderse o sólo venderse en parte. Pueden incluso venderse pero el  cliente no pagarlas. Si esto ocurre, el ciclo queda roto y no hay dinero para iniciarlo de nuevo.  Hay que tener en cuenta que el comprador de la mercancía, suponiendo que sea una vivienda, habitualmente  solicita al banco un crédito  para pagarla. El vendedor ha realizado la venta y puede iniciar de nuevo el ciclo del capital, pero puede suceder que la persona que ha solicitado el crédito no tenga dinero para pagarlo. El ciclo, por lo tanto, no ha terminado. La vivienda no se ha realizado como dinero. Permanece ahora en manos del banco como un bien patrimonial. Y si esto ocurre en cantidad, como ha ocurrido con las hipotecas subprime, se produce una crisis. Los bancos no pueden seguir concediendo créditos y se paraliza o estanca una parte de la producción.

 

El capital como mercancía

 

El dinero puede convertirse en capital sólo en el modo de producción capitalista. Y bajo esta circunstancia de un valor dado pasa a ser un valor que se valoriza. El dinero como capital produce ganancia. Pero, ¿qué quiere decir que el dinero como capital produce ganancia? Que faculta al capitalista para extraer de los obreros una determinada cantidad de trabajo no retribuido. De esta manera, además del valor de uso que posee como dinero, esto es, ser medio de compra, adquiere un valor de uso adicional: funcionar como capital. La utilidad del dinero como capital estriba justamente en la ganancia que produce. Y esta utilidad del dinero como capital, producir ganancia, hace posible que se transforme en mercancía.

Si la cuota media anual de ganancia es del 20 %, toda suma de 100 euros empleadas como capital genera una ganancia de 20 euros. Por lo tanto, si A dispone de 100 euros, A tiene en sus manos el poder de producir 20 euros de ganancia. Si A cede los 100 euros por un año a B que los emplea como capital, le  dará a B el poder de producir 20 euros de ganancia. Si al final del año B le paga 5 euros al propietario de los 100 euros, le  está pagando el valor de uso de los 100 euros como capital.  Los 5 euros que B le paga a A se llaman interés, que no es más que un nombre especial para una porción de la ganancia que el capital en funciones tiene que abonarle al propietario del capital. Desde este momento es necesario distinguir entre el capitalista en funciones, el capitalista que realmente emplea el dinero como capital, y el propietario del capital.

Se ha instalado en la conciencia de la gente que es un hecho natural que quien deposite en un banco una suma de dinero a plazo fijo, debe entregársele a cambio un interés. Parece que es natural y razonable este hecho. Pero los marxistas deberíamos expresar este hecho de otro modo: quien deposita dinero a plazo fijo en un banco, tiene derecho a apropiarse de una determinada cantidad de trabajo ajeno. Pero la cosa no queda ahí, puesto que el beneficio del banco proviene  de la diferencia existente entre el interés al que presta el dinero y el interés que paga a los depositantes. Así que los dueños de los bancos, los accionistas,  al prestar dinero, tienen también derecho a apropiarse de trabajo ajeno. Hemos supuesto que de modo general el interés es un parte de la ganancia que el industrial o comerciante produce con el capital prestado.

A este respecto hay que tener en cuenta dos cuestiones. Una, si el número de personas que viven de prestar dinero crece de manera desproporcionada con respecto a las personas que producen ese beneficio, el sistema económico termina por saltar y se produce una crisis. Son demasiadas manos las que se apropian de trabajo ajeno. Aquí también debe intervenir el Estado: no se puede permitir esos descomunales sueldos e ingresos que tienen los grandes capitalistas, los altos ejecutivos, las estrellas del deporte, las estrellas de cines y un largo etcétera. Cuanta mayor masa monetaria ingrese una persona, mayor capacidad tienen para apropiarse de trabajo ajeno. Suponiendo que el tipo de interés vigente sea del 5 %, si deposito 1000 euros a plazo fijo, obtengo 50; pero si deposito 10 millones de euros, obtengo 500.000 euros. Y esto no debe permitirse, no sólo porque supone una cruel explotación, sino porque el sistema económico no puede resistirlo y periódicamente incurrirá en crisis.

La segunda cuestión a plantear es que cuando un banco presta dinero para que un asalariado compre una vivienda, el interés que paga el trabajador no proviene de la ganancia, puesto que él no emplea el dinero como capital, sino de su salario. Aquí el dinero prestado adquiere la forma de usura. Es una cruel explotación la que se realiza sobre los trabajadores. Al comprador de la vivienda lo explota primero el propietario del suelo, cuyo precio ha ascendido de manera astronómica sin haber añadido el menor trabajo al mismo, y después el banquero, que le cobra un desproporcionado interés. Aquí de nuevo debe intervenir el Estado: el interés del dinero prestado para comprar viviendas no debe exceder en ningún caso la inflación.

 

El crédito como mediador de toda actividad económica

 

En un sistema de producción donde todo el mecanismo del proceso de reproducción se base en el crédito, desde que éste cesa de repente tiene que producirse una crisis, esto es, una demanda violenta de medios de pagos. Todas las empresas solicitan crédito para comprar maquinarias y materias primas, todas tienen siempre un estado determinado de endeudamiento, siempre le deben dinero a los bancos. Igual sucede con los consumidores: solicitan créditos para comprar una vivienda, un automóvil, muebles etcétera. De manera que el sistema capitalista no podría sostenerse ni reproducirse si falla el sistema de crédito, si los bancos no prestan dinero. De ahí la necesidad irrenunciable de que el Estado intervenga en la actual crisis e inyecte dinero al mercado financiero. Si no lo hiciera, las consecuencias a corto plazo serían en parte muy graves y en parte irreparables.

Bajo el punto de vista de los intereses del socialismo nos debe alegrar que esta intervención en el caso de Inglaterra haya consistido en la nacionalización de una parte de los bancos. El Estado en algunos casos, no sé si en todos, se ha convertido en el accionista mayoritario. Creo que esta crisis ha puesto de manifiesto la importancia básica del crédito monetario y de la actividad de los bancos. También ha puesto de manifiesto la necesidad de la intervención del Estado. Por lo tanto, siendo los bancos un agente  tan importante y básico para el sistema económico, se deduce con claridad la necesidad de que los bancos sean de propiedad pública y no de propiedad privada. Y no es un sueño de utópicos socialistas, sino una urgente necesidad, como ha puesto de manifiesto la actuación de los Estados capitalistas en la actual crisis financiera.

 

El capital ficticio

 

La forma del capital productor de interés, esto es, que el dinero produce más dinero, implica que toda renta regular de dinero se presente como interés de un capital, provenga o no de un capital.  Primero se convierte en interés la renta monetaria, y después se calcula el capital del que aquel interés supuestamente proviene.

Pongamos por ejemplo el salario. Supongamos que una persona gane al mes 1000 euros.

Si el tipo de interés es del 5 %,  los 1000 euros se presentarían como el interés que arroja un capital de 20.000 euros. El salario se consideraría aquí como el interés, y la fuerza de trabajo como el capital que arroja este interés. El absurdo de la concepción capitalista llega aquí a extremos irrisorios, puesto en vez de explicar la valorización del capital por la explotación de la fuerza de trabajo, se procede al revés, se presenta la fuerza de trabajo como si fuera un capital que arroja un interés específico: el salario. La mejor manera de desbaratar este absurdo estriba en saber que el obrero tiene que trabajar para poder obtener ese “interés” llamado salario, mientras que el capitalista monetario no tiene que trabajar para percibirlo.

Pero aclaremos mejor el concepto de capital ficticio poniendo como ejemplo la deuda pública. El Estado toma prestado dinero y emite títulos de deuda pública.  Aquí el acreedor, quien posee el título de deuda, no puede romper sus lazos con el deudor, el Estado. Lo que sí puede hacer es vender a otra persona ese título de deuda. Pero lo primero que debemos ver claro es que el capital prestado ya no existe, puesto que el Estado ya se lo ha gastado. Lo único que existe es un título de deuda en manos del acreedor. Supongamos que este título de deuda tenga un valor nominal de 100 euros y que el tipo de interés sea del 5 %. El propietario del título podrá reclamar cada seis meses o cada año el 5 % que le corresponde de los impuestos recaudados por el Estado. En eso se basa su derecho de propiedad. Pero tiene otra opción: puede venderlo a otra persona por 100 euros. Pero en todos estos casos el capital sigue siendo ilusorio, ficticio. Y por dos  razones fundamentales: una, porque ya se gastó, y dos, porque no se usó como capital.

 

Las acciones

 

Las acciones representan capital real, esto es, al capital invertido o pendiente de invertir en la empresa en cuestión: en maquinarias, instalaciones, materias primas, salarios, etcétera. Pero este capital no existe por partida doble: una vez como acción, como título de propiedad, y otra vez, como capital realmente existente. Sólo existe bajo esta última forma: como capital realmente existente en la empresa. Erróneamente muchos economistas convencionales llaman a las acciones capital en vez de decir que representan capital. Entre ser y representar hay una diferencia ostensible.

Supongamos que una persona A es propietaria de acciones de la empresa H. A puede venderlas a B, y B puede venderlas a C. Estas transacciones no cambian la naturaleza de las cosas. La empresa H no experimenta cambio alguno. A ha transformado sus acciones en dinero y B ha transformado su dinero en acciones. Y las acciones no son otra cosa que títulos de propiedad que dan derecho a su  poseedor a percibir una parte de la ganancia generada por la empresa  H.

El movimiento independiente del valor de estos títulos de propiedad provoca la apariencia de que constituyen un capital real junto al capital del que son títulos. De hecho, al poderse vender y comprar, se transforman en mercancías, cuyos precios tienen un movimiento específico. Sucede que su valor de mercado adquiere una determinación distinta de su valor nominal sin que se modifique para nada el valor real que representan. Su valor de mercado oscila con la cuantía y la seguridad de los rendimientos a que dan derecho: si la empresa en cuestión proporciona cuantiosos dividendos y es una empresa con futuro, el valor de mercado de las acciones subirá. Si por el contrario la empresa está dando pocos dividendos y sobre su futuro se ciernen malas expectativas, el valor de mercado de las acciones bajará.

 

Las acciones, la especulación y el tipo de interés

 

¿Por qué el valor de mercado de las acciones es en parte especulativo? Porque que su valor no viene determinado por los dividendos que arrojan en la actualidad, sino por los esperados, por los que han sido calculados de antemano. Y los vendedores de estos títulos siempre están dispuestos a exagerar los futuros resultados con el fin de que el precio de mercado suba. Pero supongamos que la valorización del capital de las acciones que lo representan sea constante: el 5 %, esto es, una acción de 100 euros arroja un interés de 5 euros. Si el tipo de interés sube del 5 al 10 %, resulta que la acción que garantiza un dividendo de 5 euros sólo representa un capital de 50 euros. Y si el tipo de interés baja del 5 al 2,50 %, resulta que la acción representará un capital ficticio de 200 euros. Por lo tanto, el valor de mercado de las acciones aumenta y disminuye en relación inversa con el tipo de interés. Cuanto más bajo sea el tipo de interés, el valor de mercado de la acción aumentará; y cuanto más alto sea el tipo de interés, el valor de mercado de la acción disminuirá.

En todo caso, el valor de mercado de la acción es siempre el rendimiento capitalizado, esto es, el rendimiento calculado a base de un capital ilusorio o ficticio de acuerdo con el tipo de interés vigente. De ahí que en tiempos de crisis el precio de las acciones baje por dos razones fundamentales: una, porque el tipo de interés sube, y dos, porque todo el mundo quiere desprenderse de las acciones para obtener dinero. Y esta depreciación no sólo se produce para las empresas malogradas, sino también para las que están arrojando aceptables dividendos. De manera que una vez que ha pasado la crisis, el valor de las acciones de estas últimas empresas vuelve a subir. Por último, hay que señalar que la depreciación del precio de mercado de las acciones durante la crisis se convierte en un poderoso mecanismo para la centralización de las fortunas en dinero. Puesto que quien compró la acción a bajo precio en tiempos de crisis, la vende después de la crisis a un precio más alto.

 

Las acciones y la plusvalía o plustrabajo

 

Hoy en día todo el mundo puede tener acciones, desde un simple trabajador, pasando por un miembro de la clase media  hasta llegar al más grande de los oligarcas. Así que aparentemente todo el mundo se ha convertido en explotador, puesto que quien tiene una acción tiene derecho a cobrar una parte de la plusvalía producida por el capital que representa. Pero mirando las cosas más de cerca el panorama cambia. Debemos partir de la base de que todos los trabajadores, además de producir el trabajo necesario, esto es, su salario, producen plustrabajo o plusvalía, unos más y otros menos. De manera que si un trabajador es propietario de acciones por valor de 3.000 euros y cobra un dividendo anual de 150 euros, suponiendo que la valorización del capital que representa sea del 5 %, lo único que está haciendo es recuperar una parte del plustrabajo que aporta a la sociedad. Así que en este caso el trabajador en cuestión no  está apropiándose de trabajo ajeno.

Distinto es el caso de una persona que tiene acciones por valor de 30 millones de euros. Cada año cobrará un dividendo por valor de 1.500.000 euros. En este caso el propietario de esas acciones sí se está apropiando de trabajo ajeno. Se trata entonces de saber cómo evitar que las sociedades por acciones permitan a sus titulares apropiarse de trabajo ajeno. La respuesta es sencilla: poniéndole un tope al ingreso y al patrimonio de cada ciudadano. Sólo así podremos evitar que las riquezas de por sí ya descomunales se vuelvan cada año más descomunales. Y la causa de las crisis se encuentra justamente en el desproporcionado enriquecimiento de unos cuantos, que como tienen mucho más dinero y propiedades que las que necesitan, nunca estimularán el consumo o sólo estimularán el consumo de productos de lujo.

 

El crédito y la desaparición de las justificaciones del capitalismo

 

El crédito brinda al capitalista individual un poder absoluto de disposición sobre capital ajeno. La globalización ha hecho que este poder absoluto llegue a extremos alarmantes y enormemente peligrosos para la salud incluso del propio sistema capitalista. Y quien puede disponer de modo absoluto de enormes cantidades de capital ajeno, le permite disponer de trabajo social y, con ello, la posibilidad de apropiarse de ingentes cantidades de plustrabajo. Desaparecen con esto todas las explicaciones y las justificaciones del sistema capitalista. Lo que arriesga el comerciante o el industrial, el emprendedor en general, es la propiedad social, no la propiedad suya. Se ha acabado la idea de que el capitalista merece ganar lo que gana porque arriesga su capital. Esa época acabó. Ahora lo que arriesga es el capital social. También será un absurdo presentar el capital como naciendo del ahorro, cuando lo cierto es que los otros ahorran para él. No sólo estriba la ganancia en la apropiación de trabajo ajeno por parte de capitalista, sino que el capital que se pone en movimiento para producir esa ganancia es ajeno. Así que si el dinero que se les presta a los capitalistas es social, social debe ser la propiedad de las empresas y social deben ser los beneficios generados por la misma.

 

Insistiendo en la naturaleza social del crédito

 

La contradicción general del capitalismo, la existente entre el carácter social de los procesos y la apropiación privada de sus resultados, se manifiesta en multitud de procesos y hechos económicos. Esta contradicción la observamos, por ejemplo, en la apropiación de la ganancia media por parte del capitalista. Todo capitalista individual extrae a los trabajadores que explota una determinada cantidad de plustrabajo. Pero el plustrabajo del que se apropia cada capitalista individual depende, no de ese plustrabajo individual, sino de la cantidad de plustrabajo total que extrae el capital global. De manera que cada capital individual se apropia de una parte de ese plustrabajo total, que puede estar por encima o por debajo del que produce de forma individual. Se impone lo social y lo social determina lo individual.

Pero este carácter social de la ganancia sólo se hace realidad de modo íntegro mediante el desarrollo pleno del sistema de crédito y bancario. Este sistema pone a disposición de los capitalistas todo el capital disponible de la sociedad. Pero con una peculiaridad sociológica muy importante: ni quien presta el capital, el banquero, ni quien lo emplea, el emprendedor, es su propietario. Se anula así el carácter privado de el capital y contiene en sí, como advierte inteligentemente Marx, la supresión del propio capital. Vemos de continuo cómo del propio capitalismo nace y se desarrolla su propia negación.

La razón última  de las crisis

 

Para poder explicar la verdadera naturaleza de la crisis y su causa fundamental, Marx presenta lo siguientes supuestos. Uno: suponemos que toda la sociedad se compone de capitalistas industriales y de obreros asalariados. Dos: prescindimos de los cambios de precios que impiden la reposición de ciertas partes del capital. Tres: prescindimos también de los negocios ficticios y de las operaciones especulativas que estimula el sistema de crédito.

Lo que algunos analistas presentan como causa de la crisis, los negocios ficticios y la especulación, Marx nos dice que prescindamos de ellos. ¿Por qué? Porque desvirtúan la esencia del capitalismo. Pero además nos hace una pequeña anotación muy importante: esos negocios ficticios y esas operaciones especulativas son estimulados por el crédito. ¿Por qué? Por la razón que se dio antes: porque los bancos ponen a disposición de los capitalistas o de los que se hacen pasar por capitalistas todos los ahorros de la sociedad.

Pues bien, una vez establecidos aquellos supuestos, Marx explica que la crisis sólo podría  explicarse por dos razones: una, por la desproporción de la producción en las distintas ramas, y dos, por la desproporción entre el consumo de los capitalistas y su acumulación. Con respecto a la desproporción entre ramas es manifiesto que el sector de la construcción creció de forma desproporcionada respecto del resto de los sectores económicos. Pero también creció de forma desproporcionada el sector del automóvil y el sector de la telefonía móvil y otros sectores. De ahí que se produzca, de momento, una baja en la venta de viviendas y de automóviles.

Con respecto a la segunda causa, la desproporción entre el consumo de los capitalistas y su acumulación, diremos lo siguiente. La reposición de los capitales invertidos en la producción (en la producción de casas, por ejemplo) depende de la capacidad de consumo de las clases no productivas, de los rentistas, de los ricachos, pero éstos no tienen necesidad de comprar casas, porque ya las tienen y de sobra. Mientras que la capacidad de consumo de los trabajadores está limitada por las leyes del salario, que para una gran mayoría social sólo da para llegar a fin de mes. Los obreros son quienes necesitan las viviendas, pero no tienen dinero para adquirirlas. Y si aumenta el paro, más se reduce el poder adquisitivo de la clase obrera en su conjunto y más se manifiesta la crisis como crisis de sobreproducción.

Por lo tanto, “La razón última de todas las crisis reales es siempre la pobreza y la limitación del consumo de las masas frente a la tendencia de la producción capitalista a desarrollar las fuerzas productivas como si no tuvieran más límite que la capacidad absoluto de consumo de la sociedad”.

 

 

Francisco Umpiérrez Sánchez

 

En Las Palmas de Gran Canaria. 19 de octubre de 2008.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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#1961 De: francisco umpiérrez sánchez <fumsa@...>
Fecha: Mar, 18 de Nov, 2008 10:40 pm
Asunto: Crisis financiera y recesión económica
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Crisis financiera y recesión económica

 

 

Pequeña introducción

 

Estoy indignado por el modo en el que se está desenvolviendo la crisis. Me duele muchísimo que la izquierda radical carezca de poder político en Europa. Puesto que no hay poder político efectivo cuando se carece de representación parlamentaria. Y sin representación parlamentaria la izquierda radical no podrá golpear al capitalismo como debiera. Y ahora nos encontramos ante una oportunidad de oro: jamás el capitalismo había estado tan débil y jamás habían sido las críticas tan duras desde el seno del propio capitalismo. Y cuando digo  jamás me refiero a los últimos cuarenta años. Me indigna ver cualquier escena de exceso de riqueza y de lujo. Ya sea un evento real, exposición de coches de lujo o pase de modelos extravagantes, o un evento ideal: una película como Sexy Money. Estoy endemoniado. No miro a la pobreza porque me genera impotencia, sino a la riqueza y a sus excesos porque me genera rebelión. Ojalá la izquierda radical tome conciencia y abandone los extremismos. Ojalá abandone igualmente el sectarismo y el infantilismo y luche por adquirir representación parlamentaria.

 

 

Las categorías económicas como reflejo de las relaciones económicas

 

Desde distintos ámbitos supuestamente avanzados y modernos me critican porque yo hago uso de las categorías de Marx. Me dicen que eso suena a antiguo, a fuera de época, que debo usar un lenguaje más moderno, como el de Keynes. Y compré un libro de Keynes, porque en verdad no había leído ninguna obra suya, a saber: “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero”. Y me sucede lo de siempre con estos autores, las expectativas se me frustran, y les explicaré porqué. Les pongo un ejemplo. Escuchemos a Keynes en el capítulo 17 titulado “Las propiedades esenciales del interés y del dinero”: “La tasa monetaria de interés no es otra cosa que el porciento de excedente de una suma de dinero contratada para entrega futura,…”. En principio esta definición parece ser acertada. Pero si la miramos mas de cerca, observaremos su deficiencia. Las categorías económicas, de acuerdo con Keynes y todos los economistas burgueses, parecen expresar cosas y relaciones entre cosas. Así que la tasa de interés se presenta sólo como la relación porcentual entre el excedente o interés y la suma de dinero contratada o prestada. ¿Cuál es el defecto esencial de este pensamiento? Que las categorías económicas no son presentadas o definidas como el reflejo en la teoría de las relaciones económicas entre los hombres. Y la relación económica fundamental que existe en la actualidad entre los hombres es la existente entre capital y trabajo. Así que prefiero quedarme con la definición de interés ofrecida por Marx que con la ofrecida por Keynes: se llama interés a la parte de la ganancia que el capitalista en funciones entrega al propietario del capital. Así que la categoría de interés refleja, en primer lugar, la relación económica entre el propietario del capital y el capitalista en funciones, quien usa la suma de dinero contratada como capital, y en segundo lugar, la relación entre el capitalista en funciones y los trabajadores que crean la ganancia.

 

 

 

La recesión económica: el ejemplo de Nissan

 

La empresa automovilística Nissan ha presentado un expediente de regulación de empleo para su planta en Barcelona que afectará a 1.288 empleados. La razón: han caído las ventas. José María Fidalgo, secretario general del sindicato CCOO,  ha manifestado que la empresa Nissan no tiene dinero para pagar a sus trabajadores o no a todos, y que la razón última debemos buscarla en el modelo de crecimiento. Todo parece inevitable. Se vende menos, se ingresa menos y, en consecuencia, hay que despedir a los trabajadores.

Pero la crisis financiera ha puesto de manifiesto algunas cuestiones que deberían plantearse en este expediente de regulación de empleo. Sabemos que las autoridades estadounidenses y alemanas  han propuesto poner un límite superior a los sueldos de los altos ejecutivos. Ya esto nos da una pista de por donde debemos seguir.  Han señalado a la avaricia como una de las causas principales de la crisis. Muchos gerentes de empresas y sus equipos han amasado enormes fortunas. Pues bien, que los avariciosos paguen la crisis. Algo habrá que hacer con sus desproporcionadas fortunas. Debe actuar Hacienda y quitarles la riqueza de la que se apropiaron y no les pertenece.

Pero retornemos otra vez al caso Nissan. Se tendría que contabilizar durante un periodo de diez años, primero,  los ingresos de los altos ejecutivos de esa factoría, y después, los beneficios generados. Porque es conveniente decir en voz alta que una buena parte de lo que han ingresado en concepto de salarios y diversos pluses esos altos ejecutivos y la totalidad de los beneficios obtenidos por dicha factoría,  han sido generados por los trabajadores. ¿Por qué han de pagar entonces los trabajadores la crisis de ventas? ¿Por qué no la pagan los altos ejecutivos y por qué no se congela el reparto de dividendos? ¿Por qué no se reservó una parte de los beneficios en el periodo de las vacas gordas para asegurar el fondo de consumo de los trabajadores en los momentos de crisis? Además, si no se venden automóviles, será porque el poder adquisitivo de los trabajadores ha mermado. El capitalismo siempre tropieza con la misma piedra: produce no en función de la demanda relativa que representan los trabajadores, sino imaginando que la sociedad tiene una capacidad absoluta de consumo.

 

La reproducción ampliada

 

Un señor X monta un negocio que le genera en concepto de beneficio  un millón de euros anuales. Si el señor X se lleva todo ese dinero para la casa y se lo gasta en disfrutar de la vida, tendremos una reproducción simple. El negocio cada año produce lo mismo y conserva la misma cuota de mercado. En este supuesto hacemos abstracción de las influencia de la competencia y de las modificaciones en la productividad del trabajo.

Si por el contrario este señor X separa a final del año 500.000 euros de los beneficios totales y lo invierte en el negocio, comprando más medios de trabajo y contratando más mano de obra, nos encontraremos con una reproducción ampliada. El negocio aumenta su producción y, por consiguiente, aumenta su cuota de mercado. La competencia por regla general obliga a las empresas a la reproducción ampliada, a producir en una escala cada vez mayor y a luchar por una mayor cuota de mercado. (No debe perderse de vista que en las modernas economías la reproducción ampliada se lleva a cabo en buena parte mediante el crédito bancario, esto es, mediante el ahorro social, y no en exclusividad con los beneficios generados por el propio negocio)

Siendo cierto que todas las empresas, sobre todo las grandes y las medianas, se mueven en la dinámica de la reproducción ampliada, no debe perderse de vista que esto no implica que todo el beneficio se emplee en reproducir el negocio de forma ampliada. Una parte de los beneficios se emplea para el reparto de dividendos, para subir los sueldos de los altos ejecutivos y para un sinfín de incentivos. Sería fundamental, por ejemplo, para el caso de la factoría Nissan de la que hablamos, saber cuánto ha aumentado el patrimonio personal de los dirigentes de esa empresa y cuánto ha aumentado el patrimonio empresarial. Deberían compararse. Debe pensarse que cuando existe una gran mansión, con su piscina, con roperos llenos de ropa cara, con automóviles de gama alta, y con un gasto mensual para mantenerla de más de seis mil y doce mil euros, tenemos ahí un capital ocioso, un capital que no produce, un capital que no estimula el consumo, un capital causante de la crisis de superproducción, un capital que limita el poder adquisitivo de las grandes masas de trabajadores a un nivel que no pueden ni tan siquiera comprarse una casa o han de estar toda una vida para pagarla.

 

La Bolsa y la economía real

 

El concepto de economía real enfrentado al de economía financiera, como el de economía especulativa enfrentado al de economía productiva, me parece desacertado. Hay analistas que han terminado analizando la Bolsa como un movimiento encerrado en sí mismo que nada tiene que ver con “la economía real”. Los precios de las acciones en la Bolsa parecen depender sólo de la propia Bolsa. Se argumenta que si hay muchos accionistas que se ponen de acuerdo en vender, el precio de las acciones baja; y  por el contrario,  si son muchos los que se ponen de acuerdo en comprar, el precio de las acciones sube. Toda parece depender del juego de la oferta y de la demanda. Siendo cierto que el movimiento de los precios de las acciones y de los títulos de valor tiene cierta autonomía, no por ello es independiente de la marcha de las empresas. Se olvida aquí la naturaleza fundamental de una acción: es un título de valor que da derecho a su propietario a cobrar dividendos. Y si las acciones suben de precios, y en ocasiones lo hacen porque la empresa en cuestión va muy bien, su propietario cobrará más dividendos.  

El juego de la Bolsa no sólo expresa el cambio de manos de las acciones y su centralización en cada vez menos manos, sino también es expresión de cómo ganar dinero sin trabajar. Y resulta indignante que cuando una empresa va bien, esto es, cuando genera muchos beneficios, se lo repartan los accionistas en concepto de dividendos y sus altos ejecutivos en concepto de incentivos. Resulta indignante que siendo los trabajadores los creadores de los beneficios, no reciban una parte del mismo, o no se destine una parte del mismo como fondo de reserva para cuando las cosas van mal. Y esto, claro debe estar, es causa mediata de crisis, porque el poder adquisitivo de los trabajadores ha disminuido en términos relativos con respecto a los beneficios. Debemos seguir manteniendo en nuestra cabeza como una poderosa idea motriz la razón fundamental de todas las crisis a juicio de Marx: la pobreza y la limitación del consumo de los trabajadores. ¿Cómo quieren que los trabajadores compren mercancías si de los beneficios generados por las empresas no reciben nada y su poder adquisitivo va a menos?

 

Un ejemplo de radical indignación

 

Recientemente los cinco mayores iconos de la industria de los hedge funds (Fondos de inversión libre) tuvieron que declarar ante el Comité de Supervisión y Reforma de la Cámara de Representante de EEUU. Están acusados de haber colapsado el sistema financiero. Pero en verdad de lo que deberían ser acusados es de superexplotadores, de apropiadores de trabajo ajeno en cantidades exorbitantes. Les recuerdo que los burgueses quieren presentar esta crisis como una crisis que afecta a los mecanismos económicos y no como una crisis que afecta a la propiedad sobre los medios para la producción de riqueza y, por consiguiente, a la propiedad sobre la riqueza.

Suministremos unos datos al respecto. Veamos el patrimonio de los cinco iconos de los hegde funds. George Soros, presidente del fondo que lleva su nombre, posee un patrimonio personal de 7.170 millones de euros: Phiplip Falcone, directo de Harbinger, posee un patrimonio de 1.355 millones de euros; Kennet Griffin, consejero delegado de Citadel, posee un patrimonio de 2.400 millones; Jim Simons, director de Reinassance, posee un patrimonio de 2.400 millones de euros; y John Paulson, presidente del fondo que lleva su nombre, posee un patrimonio de 2.400 millones. En total estos cinco iconos de las modernas finanzas poseen un patrimonio de 17.725 millones de euros. Lo absurdo es que hay ciertos economistas progresistas y ciertas personas totalmente impresionables que llaman a esto el nuevo capitalismo y argumenta que el pensamiento de Marx es incapaz de explicar estos hechos. Cuando lo cierto es que ni tan siquiera sería necesario hacer uso del pensamiento de Marx para saber la naturaleza de estas formas económicas y su esencia explotadora.

Sólo haciendo simples comparaciones sale a relucir su esencia explotadora. Supongamos que un trabajador cuesta al mes, con las pagas prorrateadas, 1.400 euros. Al año costaría 16.800 euros. Comparemos ahora estos datos con el patrimonio de George Soros, que asciende a 7.170 millones de euros. El patrimonio de este capitalista equivale al trabajo que tendrían que realizar 426.785 trabajadores durante un año  o el que tendrían que realizar 5.121.428 trabajadores durante un mes. Y es obvio que a nadie que esté en su sano juicio le pueda caber en la cabeza que el trabajo que ha realizado una sola persona, por muy inteligente y trabajador que sea, pueda equivaler al trabajo que han de realizar 426.785 trabajadores durante un año.

Hagamos otra comparación. Supongamos que el precio de una vivienda sea de 200.000 euros. Pues bien,  el patrimonio de George Soros equivale a 35.850 viviendas. Pero vayamos aún más allá con estos datos. El patrimonio de los cinco iconos  de las finanzas asciende a 17.725 millones de euros. Y con aquellos supuestos, el costo anual del trabajador y el precio de la vivienda, obtenemos que el patrimonio de estos cincos iconos equivale al trabajo que tendrían que realizar durante un año un total de 1.055.059 trabajadores o a 88.625 viviendas. Para tirarse las manos a la cabeza. Y esto es sólo contando el patrimonio de estos cinco iconos. Habría que sumar el patrimonio de la totalidad de los genios de las finanzas de EEUU para saber hasta que grado de irracionalidad llega el sistema capitalista.

Y después los apologistas del capitalismo se quejan de que haya crisis y de que la gente no compre. ¿Cómo van a comprar los trabajadores si estos magos de las finanzas se lo llevan todo? Si ese dinero estuviera en manos de los trabajadores, ¿se imaginan el tirón que sería para el consumo que hubiera una demanda de 88.625 viviendas y que hubiera gente con el dinero necesario para pagarlas? Ya está bien de seguir presentando la crisis como un problema de mecanismos de mercados  y de control sobre esos mecanismos. Hay que centrarse en la esencia del capitalismo: es un sistema que permite a unos pocos apropiarse por mil canales distintos y por mil procedimientos distintos del trabajo ajeno. El problema de esta crisis es el problema de la propiedad privada sobre los medios de producción, en especial la propiedad privada sobre los bancos y sobre las agencias de inversión. No hay otro secreto en la llamada ingeniería financiera o nuevos productos financieros: son formas de valor que permiten a los propietarios privados apropiarse del trabajo ajeno en cantidades exorbitantes.

 

Hay que trabajar más y cobrar menos

 

Hay ciertas declaraciones que inevitablemente encienden las conciencias e inevitablemente llevan a ciertos extremismos verbales. Pero las vanguardias de la izquierda radical no deben caer en estas provocaciones y calcular siete veces la respuesta antes de emitirla. Recientemente el presidente de la Ford en España tuvo la desfachatez de decir que para salvar a la empresa los trabajadores tendrían que trabajar más y cobrar menos. Tomaremos esta propuesta en serio y la examinaremos según su esencia teórica. Dos tesis podemos extraer de ella: una, quien no trabaje, no debería cobrar; y dos, el ingreso percibido debe ser proporcional al esfuerzo realizado. Así que los accionistas, en momentos de crisis, no deberían cobrar dividendos, puesto que no trabajan. Y dos,  a los altos ejecutivos habría que bajarles el sueldo hasta lo razonable. La filosofía de la burguesía siempre ha sido la del sano sentido común y la de la razón. Pues bien, los sueldos de los altos ejecutivos, o al menos de una buena parte de ellos, no son conformes a la razón ni al sano sentido común. Hay una contradicción flagrante entre la teoría filosófica de la burguesía y su práctica económica. Enmendémosla. No es la primera vez que la clase trabajadora tiene que hacer realidad los principios ideológicos de la burguesía. También esta contradicción pone de manifiesto otro hecho: la corrupción o el carácter decrépito de la actual burguesía, en especial, de la burguesía financiera.

 

 

Francisco Umpiérrez Sánchez

 

En Las Palmas de Gran Canaria. 15 de noviembre de 2008.

 

 

 



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#1960 De: Antonio Romero Reyes <antorom45@...>
Fecha: Do, 16 de Nov, 2008 5:40 pm
Asunto: RE: La crisis capitalista según Marx
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Argumentos para retomar el debate sobre la Transición Socialista

 

Estimado Fco. Umpiérrez:

 

Estoy de acuerdo con la mayor parte de sus afirmaciones y lúcidos razonamientos que despliega en su artículo: “La crisis capitalista según Marx”. Esta disquisición suya, sobre la base de la comprensión de El Capital de Marx (tomos I y III), ayuda ciertamente a comprender la crisis financiera internacional como una manifestación de la “crisis capitalista”; nos ayuda también a develar lo que se oculta detrás de las interpretaciones que se limitan a lo estrictamente financiero, siendo entendido esto último con las categorías usuales del “formalismo de la economía convencional”.

 

Al igual que ud., soy un convencido que esta crisis no puede ser comprendida a cabalidad sin tener en cuenta el marco de análisis de El Capital y no solamente el capítulo concerniente al “capital ficticio”. Con esto en mente, expuse mi interpretación y punto de vista en dos artículos a los que se puede acceder en estas direcciones: http://alainet.org/active/26852 y http://alainet.org/active/27298&lang=es. Lo proporcio-no con la intención de retroalimentarnos mediante el intercambio de ideas, tanto con ud. como con los compañer@s de esta red.

 

Sin embargo, noto con preocupación que en su artículo identifica socialismo con “intervención del estado” o “propiedad pública estatal”. En el contexto de la actual crisis, está clarísimo que el crecimiento de la “burbuja” se hizo con dinero ajeno, es decir, dinero proveniente de la sociedad norteamericana, mientras que el “salvataje” de los bancos y especuladores se impone vía intervención estatal cuyo costo será inevitablemente cargado sobre la misma sociedad (“socialización de las pérdidas” le llaman), para no referirnos más que a los EEUU. En este contexto se entiende la tesis: “si el dinero que se les presta a los capitalistas es social, social debe ser la propiedad de las empresas y social deben ser los beneficios generados por la misma.”

 

El problema con la intervención del estado en un país capitalista -norteamericano en este caso- es que está imbuido de la lógica del capital. Lo mismo vale si el país en dificultades fuese de la periferia del sistema. La intervención del estado está pensada para restituir las condiciones de la ganancia, y así fue en su momento con la llamada “revolución keynesiana” y los “30 años gloriosos” de relativa estabilidad que produjo, culminando este ciclo a mediados de los 70. Solamente la presión social, con movilizaciones y organización incluida, podría “obligar” a que esa intervención siga un curso diferente, en sentido efectivamente “social” como el descrito por ud. Si esto fuese así, pasaríamos entonces de un escenario de “crisis” a otro de “transición” desde el punto de vista de los intereses “sociales” y populares.

 

Tal como lo veo, la intervención del estado desde posiciones de izquierda radical (supongo que nos referimos a concepciones socialistas, libertarias, altermundistas y otras) solamente podría justificarse en el marco de ese segundo escenario (el de la transición), el cual ciertamente no nos caerá del cielo y tenemos más bien que construirlo colectivamente. Marx no nos legó una “Teoría del Estado”, a la manera de un corpus siquiera similar al de El Capital, pero en trabajos donde se ocupó del asunto (menciono rápidamente: La Guerra Civil en Francia, El 18 Brumario, Crítica del Programa de Gotha y el Manifiesto Comunista), dejó en claro su postura política: que el Estado debe necesariamente desaparecer, lo cual implica un largo proceso de luchas y conflictos (descartamos y rechazamos los métodos “terroristas”). Esta tesis primigenia de Marx contiene otra de hondas repercusiones que la izquierda jurásica (los viejos  PC) siempre se negaron a reconocer: en virtud de la democratización y socialización del poder, el Estado debe necesariamente ser suprimido como expresión suprema de la alienación de todo poder; pero además, en virtud de este mismo proceso, deben desaparecer los partidos sobre los cuales se asienta la “exterioridad” de todo régimen político, y esto último concierne -no exceptúa- a los partidos y movimientos revolucionarios una vez asegurada las bases y condiciones de funcionamiento de la “sociedad de productores libres”, en el más amplio y completo sentido de la “producción”. La fórmula de “dictadura del proletariado” que fue por él concebida como una forma estatal  transitoria para la socialización del poder político y -por eso mismo- como un medio para la realización de los ideales de emancipación, tiene que ser repensada/reactualizada a nuestros tiempos difíciles y llenos de perplejidades.

 

Como sostiene Sergio Barrios Escalante en un artículo donde, en base a un conjunto de paradojas, hace su balance del debate: “La política ultra-imperialista de rescates financieros en provecho de los grandes especuladores en los EEUU y otras naciones hegemónicas de Europa, demuestra una vez más que la versión conceptual de Marx sobre el Estado sigue estando vigente; éste es, usando sus propias palabras, ‘simplemente el Comité Ejecutivo de la clase gobernante en cada sociedad…’. No existe Estado (clasistamente hablando), que sea ‘neutro’. Esa verdad no ha muerto.” (Sergio Barrios Escalante, «Lenin en Wall Street», Globalización, noviembre 2008, http://rcci.net/globalizacion/2008/fg788.htm).

 

Sin embargo, la izquierda latinoamericana ha caído en una garrafal confusión justamente por lo que venimos comentando. El propio “Socialismo del Siglo XXI” propugnado por el presidente venezolano Hugo Chávez se sustenta en la identidad Socialismo = intervención del Estado como fin último, fórmula a la que se han plegado con no menos entusiasmo y simpatía las izquierdas de todos los colores, así como los antiimperialistas, nacionalistas, socialdemócratas y el centrismo de izquierda que aspiran a ser “gobierno”. Esto demuestra el “abandono” de Marx, al menos en esta parte del mundo. Como sostuvo Eric Hobsbawm en una reciente entrevista: “Marx no regresará como una inspiración política para la izquierda hasta que sea entendido que sus escritos no deben ser tratados como programas políticos, autoritariamente, o de otra manera, ni como descripciones de una situación real del mundo capitalista de hoy, sino más bien, como guías hacia su modo de entender la naturaleza del desarrollo capitalista.” («La crisis del capitalismo y la importancia actual de Marx 150 años después de los Grundrisse», entrevista de Marcelo Musto a Eric Hobsbawm en Sin Permiso, 28 septiembre 2008, www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2081).

 

Tampoco está demás decir que los sectores populares y buena parte de los movimientos son arrastrados por esa fórmula, defendida y difundida además por intelectuales como Heinz Dieterich. La susodicha identidad solo pone contentos a los capitalistas cuyos ideólogos y sus grandes medios quieren que nos traguemos ese “cuento” que en realidad produce la deformación de la verdadera naturaleza así como los propósitos del socialismo. En América del Sur, partidos políticos que llegaron al poder del Estado (hablo de Brasil, Chile, Uruguay) mediante un discurso socialista o “socializante”, y aun mediante movilizaciones populares, ¿acaso no son fieles, leales  y “responsables” administradores de los intereses del capital? ¿En qué se asemeja o diferencia ese “formulismo” con la concepción de la “vieja izquierda” (representada por los antiguos PC) y la socialdemocracia internacional? Lo dejo para la discusión.

 

Está fuera de duda que la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) constituye una buena oportunidad para construir la unidad política y popular en Sudamérica, proceso que no puede dejar pasar por alto el problema del Estado. ¿Qué hacemos con el estado? y ¿qué hacemos con el mercado?, son dos ejemplos de preguntas ineludibles si la unidad más amplia que se quiera construir es enmarcada como parte de un proceso de transición no exento de dificultades, tanto en c/u de nuestros países como a nivel regional.

 

En la época que nos ha tocado enfrentar disponemos de las herramientas conceptuales y metodológicas para desnudar -mediante la crítica- la verdadera naturaleza de este sistema histórico y sus profundas tendencias; pero nos falta el programa, la “alternativa” de transformación (el Socialismo expresado como un programa concreto de cambios, desde la escala local hasta el nivel internacional) que sea elaborada colectivamente y, mediante la praxis, desde cada uno de nuestros espacios. Por su lado, los capitalistas disponen de una serie de “teorías” y políticas económicas (de las que el neoliberalismo monetarista fue uno más) así como de sus “aparatos ideológicos” y del mismo “Estado de clase” para resolver su propia crisis y sentar un nuevo consenso postcapitalista, el cual no sabemos aun en qué va a consistir. En esto se podría resumir muy gruesa-mente la gran encrucijada que se abre ante nosotros como “transición histórica”, es decir, como “bifurcación” de posibles rutas o vías (no hablo solamente de “vías de desarrollo”) de la que tanto se ha referido en sus escritos Immanuel Wallerstein.

 

Samir Amin ha realizado un sustancioso aporte mediante reflexiones, argumentos  y tesis políticas, para pensar y trabajar prácticamente el denominado -y abandonado- problema de la transición en y desde América Latina. (Samir Amin, «Transiciones y alternativas en debate», revista América Latina en Movimiento (ALAI) 436, septiembre 2008, http://alainet.org/images/alai436w.pdf). Puede ser el comienzo…

 

En América Latina se habla y discute de socialismo pero prescindiendo de Marx o metamorfoseando su pensamiento original por otro de contenido y sentido diferente al que le quiso dar; y en un país como el Perú nada de eso se habla. Empero, el verdadero debate está por venir.

 

Lo saluda atentamente desde Lima, Perú

 

Antonio Romero




To: economistasrojos@yahoogroups.com
From: fumsa@...
Date: Thu, 13 Nov 2008 20:18:01 +0000
Subject: [economistasrojos] La crisis capitalista según Marx

LA CRISIS CAPITALISTA SEGÚN MARX

 

“La razón última de todas las crisis reales es siempre la pobreza y la limitación del consumo de las masas frente a la tendencia de la producción capitalista a desarrollar las fuerzas productivas como si no tuviesen más límite que la capacidad absoluta de consumo de la sociedad”.  Karl Marx

 

Pequeña introducción

 

Algunas personalidades de la izquierda radical me vienen solicitando desde agosto que elabore un trabajo sobre la crisis. Quise responder al instante, pero no pude con el compromiso. Me tropecé con dos dificultades: la primera, no tenía actualizado muchos conceptos de El Capital, y la segunda, me veía obligado de continuo a intercalar conceptos aclaratorios  que afectaban al orden de la exposición. Así que no tuve otro remedio que ponerme a estudiar de nuevo el libro primero y el libro tercero de El Capital. Una cosa vi clara desde el principio: la izquierda radical necesita de los conceptos de El Capital para representarse el mundo capitalista de un modo diferente de como se lo representa la burguesía. Pues sucede que muchos trabajos que se hacen desde la izquierda reformista y la izquierda radical utilizan preferentemente conceptos de la economía convencional. Y de ese modo no escapan de la lógica del capitalismo.

Quisiera advertir que elaboraré algunos conceptos elementales de la teoría económica marxista que para muchos son conocidos. Pero en ocasiones los conceptos elementales no se dominan tanto como se cree, y lo peor: no se usan en el análisis. Así que deberíamos preguntarnos qué sentido tiene conocer los conceptos elementales de la economía marxista y después no usarlos en el análisis del capitalismo. Se produce aquí un gran error en la ideología de muchas personalidades de la izquierda radical: divorcio entre el carácter universal de los conceptos que supuestamente tienen en la cabeza y el carácter particular del  capitalismo realmente existente. Otra advertencia: cuando elaboro este tipo de trabajo, siempre pienso en un lector que desconoce casi por completo la teoría económica de Marx. No es que rebaje el nivel teórico de la exposición, sino que no doy nada por sabido. Creo que de este modo el número de lectores al que puede ser accesible este artículo será mayor,  y esto irá en beneficio de la causa  socialista.

 

El modo de exposición

 

Con este trabajo no pretendo responder de modo inmediato sobre las causas de la crisis. Las causas inmediatas o aparentes de la crisis ya han sido expuestas por la mayoría de los analistas de la izquierda reformista: la avaricia y la desregularización de los mercados financieros. Lo que pretendo es aprovechar la oportunidad para poner en circulación un conjunto de conceptos de El Capital de Karl Marx que nos ayuden a representarnos de modo científico la naturaleza del modo de producción capitalista y las condiciones que hacen posible la crisis. En eso consistirá la segunda parte de la exposición, mientras que en la primera parte someteré a crítica la explicación de las causas de la crisis según la izquierda reformista.

 

La avaricia

 

Algunos analistas han presentado a la avaricia como una de las causas principales de la crisis financiera. Esta explicación adolece de dos defectos: uno, presenta un rasgo esencial del sistema capitalista, la avaricia o acumulación insaciable de riqueza por parte del capitalista, como un rasgo accidental y ocasional, y dos, explica el acto de la avaricia como una consecuencia de un rasgo de la subjetividad: ser avaricioso. Cuando lo correcto bajo el punto de vista científico sería explicar qué condiciones objetivas hacen posible que una persona sea avariciosa. Esto es como si le preguntáramos a un especialista por qué  A asesinó a B, y nos respondiera: porque es un asesino. El analista lo único que ha hecho es sustantivar el verbo y, por consiguiente, no ha dado explicación alguna sobre las condiciones objetivas que hacen posible la realización del acto.  

Por avaricia debemos entender el afán desmedido de acumular riquezas o el sentimiento de placer que experimenta una persona con la acumulación de riquezas. Pero una de las leyes fundamentales del capitalismo, desde la acumulación originaria allá por el siglo XVI  hasta el presente siglo XXI,  es la acumulación. En aquel entonces utilizaron la violencia, hoy día, entre otras cosas, utilizan el sistema de crédito. Marx lo deja bien claro: “Producción de plusvalía o la obtención de ganancia es la ley absoluta de este modo de producción”. Y la utilización  de la plusvalía como capital o reconversión de plusvalía en capital se llama acumulación. No observamos otra cosa en el mundo capitalista que una constante e imparable acumulación de riquezas en pocas manos y una infinita pobreza por toda la faz de la tierra.  Así que es un error teórico presentar la avaricia como causa de la crisis financiera actual, cuando es un rasgo sustancial del capitalismo presente en toda su historia.  

 

El mercado y la regulación

 

Muchas voces autorizadas han afirmado que la causa de la crisis ha sido la desregularización de los mercados financieros, señalando a los fundamentalistas del mercado como los responsables de la misma. De este modo  presentan la crisis  como fruto de  la  contradicción existente entre el mercado libre y el mercado intervenido.   De esta concepción participan muchas cabezas pensantes de la izquierda radical.

A este respecto hay que dejar claras dos cuestiones. Primera, este debate es un debate sobre el mecanismo económico empleado para el desarrollo de las fuerzas productivas, mercado libre o mercado regulado, y no sobre la forma específica del modo capitalista de producir riqueza, y segunda, es un debate en el seno de la propia burguesía. Ha quedado marginada de este debate la contradicción entre propiedad privada y propiedad pública. Desafortunadamente siguen habiendo  muchos sectores de la izquierda radical que identifican el modo de producción capitalista  con el mercado. De manera que el problema no se plantea como debería plantearse desde las posiciones de la izquierda radical, esto es, como una contradicción entre un mercado capitalista y un mercado socialista. Sin duda que un mercado socialista, un mercado donde predominara la propiedad pública, en especial la propiedad estatal, sería un mercado más regulado y controlado que un mercado donde predominara la propiedad privada.

 

La intervención del Estado  o la necesidad del socialismo

 

Ha estallado la crisis en el corazón del capitalismo mundial: EEUU. Y el Estado ha tenido que intervenir. De entre sus múltiples intervenciones la más llamativa al principio fue que tuvo que emplear 140.000 millones de dólares para salvar a los dos gigantes hipotecarios del país: Freddie Mac y Fannie Mae, que tienen en su poder la mitad de las hipotecas. Pero más impactante fue la aprobación por parte de la cámara de representantes de una inyección de 700.000 millones de dólares para sanear el mercado financiero. Y la sorpresa definitiva ha sido las nacionalizaciones de los bancos que se ha producido en la vieja Europa. De aquí extraemos una evidente conclusión: es el propio  capitalismo quien en su desarrollo demuestra la necesidad del socialismo, la necesidad de la propiedad pública estatal.

La diferencia entre el socialismo defendido por Marx y el defendido por los socialistas utópicos estribaba en lo siguiente: mientras los socialistas utópicos se dedicaban a imaginar la sociedad del futuro, Marx se dedicó a estudiar la sociedad del presente, el capitalismo, y a descubrir los gérmenes del socialismo. No se trata de estar a favor o en contra de la propuesta de Bush, de lo que se trata es de señalar que el más grande de los liberales se ve obligado a reconocer la necesidad de la intervención del Estado en la economía capitalista, para que ésta se desenvuelva de forma armoniosa.

 

¿Se podría ir más lejos en el camino del socialismo?

 

En ocasiones se confunden las tareas teóricas con las tareas prácticas. Como dije en el apartado anterior la cuestión científica clave para los seguidores de Marx es conocer del modo más profundo el capitalismo y descubrir en su seno las tendencias y gérmenes del socialismo. Esa es la tarea del científico: demostrar la necesidad de la existencia de determinados entes y relaciones. Y si esa demostración se da de modo práctico, si es la nación más liberal que existe en la faz de la tierra quien reclama la intervención del Estado en la economía capitalista, pocos esfuerzos teóricos y de convicción hay que hacer.

Otra cuestión es el análisis del problema bajo el punto de vista práctico. Ya que la necesidad de la intervención del Estado es incuestionable, ya que las pérdidas deben tener una solución socialista, lo consecuente sería entonces que las ganancias tuvieran también una solución socialista. Y para hacer posible que las ganancias fueran socialistas, las más grandes empresas de EEUU, incluyendo a los bancos, deberían ser de propiedad pública. Pero para lograr este objetivo es necesario que exista un partido político con este ideario, que tenga una amplia base social,  y que disponga de una amplia representación parlamentaria.

 

El punto de vista del ahorrador

 

Una gran parte de los análisis sobre la crisis se hace desde el punto de vista del ahorrador. De hecho las medidas de los gobiernos occidentales, aumentando la cuantía de la garantía de los depósitos, buscan tranquilizar a los ahorradores. Hay un trabajo de Leopoldo Abadía, cuyo punto de vista es la del pequeño ahorrador, que ha tenido muy buena acogida entre los internautas. Su página Web ha recibido más de un millón de visitas. El asunto es seguirle el rastro al dinero. Pero al adoptar el punto de vista del pequeño ahorrador, el camino que sigue es erróneo. Estamos hablando de las hipotecas subprime, de créditos concedidos a personas que no pueden pagarlas. Se trata de que al señor A se le ha concedido un crédito hipotecario para que le compre una vivienda al señor B.

El dinero pasa, primero,  del banco al señor A, y después,  del señor A al señor B. El dinero que busca el ahorrador lo tiene el señor B. Pero Leopoldo Abadía le sigue la pista al título de deuda que está en el banco, donde dice que el señor A le adeuda una determinada cantidad de dinero, en vez de seguirle la pista al dinero o al valor que expresa este dinero. Sigamos: el señor A le entrega el dinero al señor B, y el señor B le entrega una vivienda al señor A. Por lo tanto, el mismo valor que antes existía en forma de dinero en manos del señor A, existe ahora en forma de vivienda. Pero el verdadero dueño, el dueño nominal de la vivienda, es el banco, hasta que el señor A le devuelva el dinero prestado más el interés correspondiente.

Resulta que llegado el momento, por causas varias, el señor A no puede pagar las mensualidades al banco. El banco ipso facto se hace dueño del inmueble. Por lo tanto, el dinero que el ahorrador depositó en el banco sigue en manos del  banco, aunque ahora en forma de vivienda. ¿Qué deben hacer los ahorradores en caso de que vean amenazados sus ahorros? Reclamar la propiedad de las viviendas. El error de Leopoldo Abadía, como el de todos los que se sitúan en el punto de vista del ahorrador, estriba en que le siguen la pista a los títulos de deuda, esto es, al dinero ficticio, cuando lo que deberían hacer es seguirle la pista a la metamorfosis del valor, que de dinero contante y sonante se transforma en valor de uso  real, a saber, en vivienda. También es cierto que una parte de esos ahorros se han transformado en sueldos y comisiones indebidos. Pues bien, que reclamen a los titulares de esos sueldos y comisiones una parte de su patrimonio. De todos modos, esos exorbitados sueldos y comisiones que se llevan tanta gente en sus funciones como intermediarios, pone de manifiesto la necesidad de poner topes superiores a los ingresos, esto es, pone de manifiesto la necesidad del socialismo.

 

La burbuja inmobiliaria

 

Hablar de las hipotecas subprime y de la burbuja inmobiliaria sin hablar del precio del suelo es un grave error teórico y práctico. Se nos habla de la especulación que ha habido en este sector, pero mejor sería hablar de la enorme explotación a la que se han visto sometidos los trabajadores y de la que participan amplios sectores de la clase media. El culpable: la propiedad privada sobre el suelo y el mercado libre de los precios del suelo. Otro culpable: el mercado libre de los alquileres. El Estado ha tenido que intervenir en el mercado financiero y ha tenido que nacionalizar parcialmente algunos bancos. Pues lo mismo debe hacer y con carácter de urgencia en el mercado del suelo. Los precios de las viviendas se dispararon hacia las nubes fundamentalmente por el precio del suelo, no por el valor de construcción de las viviendas. Ha habido muchas personas que se han enriquecido y se siguen enriqueciendo de manera desproporcionada con la venta de suelo para viviendas.  El método es fácil, y fácil en el modo de producción capitalista: yo compro hoy un terreno en 60.000 euros  y lo vendo dentro de cinco años en 130.000 euros o más. ¿Y por qué lo puedo vender más? No porque yo lo haya trabajado o haya tesoros escondidos en él, sino sencillamente porque el Ayuntamiento ha declarado que la zona donde está mi terreno es urbanizable.

Así que la burbuja inmobiliaria no se hubiera producido y se evitaría que se produjera en el futuro, si el Estado interviniera en los siguientes ámbitos: uno, prohibir que cualquier particular sea propietario de terrenos que excedan determinada extensión,  dos,  los precios del suelo deben ser regulados por el Estado para evitar los enriquecimientos súbitos y desproporcionados, y tres, obligar a los particulares, cuando estos no lo van a usar durante un plazo de cinco año, a vender el suelo para la construcción de viviendas. Cuando Leopoldo Abadía se pregunta dónde está el dinero que ha desaparecido de los bancos,  habría que responderle que una buena parte del mismo está en quienes vendieron el suelo.

 

Capitalismo y valor mercantil

 

El valor de toda mercancía producida en régimen de producción capitalista, M, se representa en la fórmula: Valor mercantil = capital constante + capital variable + plusvalía. En adelante, M = c + v + p.  El valor de los coches, del alimento, de las viviendas y de todas las mercancías se representa mediante esta fórmula. Para los marxistas esta fórmula es fundamental, puesto que sirve para explicar cómo se conserva y se crea el valor. Los economistas convencionales carecen de alguna fórmula parecida. Demos una explicación sencilla de lo que representa esta fórmula. El capital constante es el valor de los medios de producción, maquinarias y materias primas, consumidos en la elaboración de las mercancías, el capital variable es el valor de la fuerza de trabajo empleada, y la plusvalía o ganancia  es el valor excedente del que se apropia el capitalista. La tarea de los trabajadores es doble: conservar el valor del capital y multiplicarlo. Y la multiplicación del valor se llama valorización.

Para los marxistas la cuestión clave aquí, además de la conservación del capital,  es el hecho de que la plusvalía o ganancia la producen los trabajadores y se la apropia el capitalista. Las crisis se deben justamente a que los salarios, el capital variable, se mantienen en unos límites muy estrechos, mientras que el plustrabajo o plusvalía crece sin cesar. Este hecho se verá más claro más adelante.

Infinidad de economistas, supuestamente progresistas y de izquierda, no le dan valor alguno a esta fórmula, pero hacen mal, muy mal. No ayudan a la causa del socialismo ni a la justicia social. No están siquiera a la altura del burgués Locke, quien en su lucha contra los representantes del feudalismo defendía que el derecho de propiedad debe basarse en el derecho al trabajo propio. Hoy esta esencia económica la han difuminado los economistas convencionales y hablan de capital humano, de inteligencia, de habilidades, en fin, de una suma de rasos subjetivos con el único fin de justificar los exorbitantes sueldos que ganan los altos ejecutivos y la imparable apropiación de trabajo ajeno por parte de los grandes capitalistas monetarios y de los accionistas mayoritarios.

En la época feudal los campesinos trabajaban la mitad de la semana en sus tierras y la otra mitad en las tierras del señor. Aquí queda claro como la luz del día que los señores feudales se adueñaban de la mitad del  trabajo creado por los campesinos, y la extrema riqueza de aquellos no tenía otra explicación. Pues en el capitalismo pasa lo mismo: durante una parte de la jornada laboral, el llamado trabajo necesario, el trabajador produce el salario que después el capitalista le paga, y durante la otra parte, el llamado plustrabajo, el trabajador produce la plusvalía que se reparten los dueños de los factores de producción: el banquero se apropia de la parte de la plusvalía a la que se llama interés, el dueño del local se apropia de otra parte a la que se llama renta del suelo, y el industrial o comerciante se apropia de la última parte a la que se llama beneficio.  Querer ocultar que el modo de producción capitalista es un modo de explotación del hombre por el hombre, como hacen muchos economistas progresistas, es un grave atraso teórico. Y la actual crisis ha puesto de manifiesto esta cruel y descarada explotación.

Es un error igualmente ser benevolentes en el terreno teórico con una buena parte de economistas convencionales, que siendo sin duda representantes de la burguesía de izquierda, no obstante, no critican de forma radical el gran fundamento del capitalismo y las consecuencias tan inhumanas que provoca. Trascribo una cita de Marx para todos aquellos economistas de izquierda que no creen en la actualidad en el genial pensador alemán y sí en el enorme formalismo de la economía convencional, que aunque muchos la presentan como muy científica no sirve para pronosticar nada ni para demandar un cambio radical del modo de producción capitalista: “La economía política anterior partía de la riqueza supuestamente engendrada para las naciones por el movimiento de la propiedad privada, para llegar a consideraciones apologéticas sobre  este régimen de propiedad. Proudhon parte del lado inverso, que la economía política encubre sofísticamente, de la pobreza engendrada por el movimiento de la propiedad privada, para llegar a las consideraciones que niegan este tipo de propiedad”. Muy claro: los burgueses parten de la riqueza para hacer apología de la propiedad privada, mientras que los defensores del socialismo deberían partir de la pobreza para negar la propiedad privada. Esta conciencia y este paso radical les falta a los economistas convencionales de izquierda.

 

La ley de la acumulación capitalista mistificada como ley natural

 

Mientras la necesidad no acucia, los apologistas del capitalismo suelen despreciar las ideas de Marx, de las que afirman que están fuera de época y que, por tanto, han perdido su sentido histórico. Pero ahora, con la terrible crisis financiera que nos azota, estamos asistiendo a un reclamo del Estado y de los acuerdos colectivos por parte de los grandes mandatarios capitalistas que nadie podía imaginar, hasta el punto de que podamos escuchar declaraciones como la de Nicolas Sarkozy,  “La idea de un mercado todopoderoso sin reglas y sin intervención política es una locura… La era de la autorregulación se acabó”, o  la de Hank Paulson, secretario del Tesoro de EEUU: “El capitalismo crudo llegó a su final”, que sorprenden a todos.

En el capitalismo la fuerza de trabajo sólo es vendible a condición  de que conserve los medios de producción como capital y proporcione plusvalía como fuente de capital adicional. Así que la ley de la acumulación capitalista mistificada como ley natural sólo expresa el hecho de que su naturaleza excluye todo aumento de los salarios que pueda amenazar seriamente la constante reproducción de la relación capitalista. Y no puede ser de otro modo en un modo de producción donde el  obrero existe para las necesidades de revalorización del capital, para que el capital se multiplique sin cesar, en vez de que la riqueza material exista para las necesidades del desarrollo de la vida de la sociedad. Esta inversión y enajenación inhumana, que hoy día hay que tener más en cuenta que nunca, lo expresa Marx en los siguientes términos: “Igual que en la religión el hombre es dominado por el producto de su propia cabeza, en la producción capitalista lo es por el producto de su propia mano”.

 

Todo proceso de producción es un proceso de reproducción

 

Cualquiera que sea la forma social del proceso de producción, éste tiene que ser continuado o recorrer periódicamente los mismo estadios. Si hoy produces pan, mañana debes volver a producir pan. Si hoy consumiste harina para hacer pan, mañana debes volver a consumirla. Si hoy compras la harina que mañana consumirás, mañana debes volver a comprar la harina que consumirás pasado mañana. Por lo tanto, todo proceso de producción es un proceso de reproducción. Y si la producción es capitalista, la reproducción debe serlo igualmente. Esta noción elemental es importante porque las crisis se presentan como una parálisis en la reproducción.

 

Precio de costo y ganancia

 

Las relaciones de producción capitalista ocultan  que el creador de la plusvalía o ganancia es el trabajador. Les recuerdo que el valor de toda mercancía producida en régimen capitalista se representa en la fórmula: M = c + v + p. Si descontamos la plusvalía  al valor de la mercancía, nos quedará un valor que repone lo que le ha costado la mercancía al capitalita: c + v. De manera que para el capitalista el capital constante más el capital variable se le presenta como el precio de costo de la mercancía: pc = c + v. Y llama ganancia a la diferencia existente entre el precio a que ha vendido la mercancía y el precio que le ha costado. De manera que para el capitalista no existe capital constante, ni capital variable ni plusvalía. Sólo existe lo que le costado la mercancía, los medios de producción gastado y los salarios pagados, y la ganancia, que se le presenta no como un plusvalor creado por los trabajadores que ha contratado, sino como la diferencia entre el precio al que puede vender la mercancía y lo que le ha costado producirla.  Por eso, para el capitalista la fórmula que representa el valor de las mercancías es el siguiente: M = pc + g. Esta fórmula no expresa cómo se genera el valor, sólo expresa cuánto le cuesta la mercancía al capitalista. Marx lo expresa así: “Ya se vio más arriba que aunque p, la plusvalía, sólo brota de un cambio de valor del capital variable, después de finalizar el proceso de producción representa asimismo un aumento de valor de c + v, el capital global gastado… Así presentada, como vástago del capital global desembolsado, la plusvalía revista la forma transfigurada de la ganancia”.

 

Cuota de plusvalía y cuota de ganancia

 

La cuota de plusvalía, P’, se representa mediante la fórmula: P’ = p/v. Esta fórmula expresa el grande de explotación de la fuerza de trabajo. Esta fórmula pone en relación porcentual la cantidad de valor nuevo con el que se queda el capitalista, la plusvalía, con el valor que se quedan los trabajadores, el salario. Por su parte, la cuota de ganancia, G’, se representa mediante la fórmula: G’ = p/pc. Esta fórmula expresa el grado de revalorización del capital total desembolsado. Pone en relación porcentual el valor nuevo con el que se queda el capitalista, p, con el valor del capital desembolsado, precio de costo de la mercancía. Así que dada una determinada masa de plusvalía, la cuota de ganancia siempre arrojará un porcentaje inferior a la cuota de plusvalía.

 

La ley de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia

 

A medida que se desarrolla el modo capitalista de producción, así ha sido desde su inicio y lo sigue siendo en la actualidad, se efectúa una disminución relativa del capital variable en relación con el capital constante. O dicho de otra forma: la inversión en capital constante aumenta proporcionalmente más que la inversión en capital variable. Gráficamente podemos decir que cada vez las naves son más grandes, hay mayor cantidad de maquinaria, se procesa mayor cantidad de materia prima, y proporcionalmente hay menos obreros. Este crecimiento gradual del capital constante, en proporción al variable, provoca inevitablemente un descenso gradual de la cuota de ganancia.  

Una de las causas principales de la baja de la cuota de ganancia es el desarrollo incondicional de las fuerzas productivas. Todas las empresas buscan producir y vender lo más posible y hacerlo a los precios más baratos. Y esto sólo pueden lograrlo haciendo que sus empresas crezcan e instalen maquinarias de última tecnología. ¿Y por qué este afán por el desarrollo incondicional de las fuerzas productivas? Porque quieren quedarse con todo el mercado. Porque quieren acabar con la competencia. Todas las empresas, bajo el régimen de producción capitalista, abrigan en su seno el deseo de monopolio.

Pongamos un ejemplo para que se vean las graves consecuencias del desarrollo incondicional de las fuerzas productivas. Pensemos en un pequeño país que tiene un centenar de medianas empresas de alimentación con tecnología del año 2000. Supongamos ahora que unos inversores extranjeros instalan una macroempresa de alimentación con tecnología del año 2008. La diferencia tecnológica es tan grande que las macroempresa respecto de la mediana empresa tiene dos claras ventajas: una, necesita un 30 % menos de mano de obra, y dos,  produce cinco veces más productos por unidad de tiempo. Esto provoca automáticamente dos cosas: una, el capital que representan las 100 medianas empresas se desvaloriza, y dos, una buena parte de ella, al ver disminuir su ganancia por debajo del costo, desaparece.

¿Debemos entonces permitir el desarrollo incondicional de las fuerzas productivas? Bajo el punto de vista de los intereses de la sociedad debemos responder con un rotundo no. ¿Quién debe determinar el grado  de desarrollo de las fuerzas productivas? Bajo el punto de vista de los intereses de los trabajadores debe determinarlo no la competencia sino las necesidades sociales. Puesto que si algunas empresas aceleran en exceso el desarrollo de las fuerzas productivas, el daño que provoca es superior a los beneficios que reporta.  ¿Estamos proponiendo acabar con la competencia? De ningún modo. Lo que estamos proponiendo es que se mantenga dentro de unos límites razonables y beneficiosos para los intereses del conjunto de la sociedad.

 

Las condiciones de la explotación y de la realización de la fuerza de trabajo

 

La obtención de plusvalía constituye el proceso directo de producción. Tan pronto como se ha objetivado en mercancías la cantidad de plustrabajo que puede exprimírsele al obrero, se ha producido la plusvalía. Pero con esta producción de plusvalía sólo ha terminado el primer acto del proceso de producción capitalista. Ahora viene el segundo acto del proceso: hay que vender las mercancías.  Y hay que venderlas todas, tanto las que reponen el capital constante y el capital variable como las que representan la plusvalía.  Si no ocurre así, si sólo se venden las mercancías que reponen el capital desembolsado y no las que representan la plusvalía, el obrero ha sido ciertamente explotado pero su valor de explotación no se ha realizado.  (Realizar el valor de las mercancías significa vender las mercancías)

Las condiciones de explotación y su realización no son idénticas. Se diferencian en principio tanto espacial como temporalmente.  Primero se explota al obrero en la empresa, cuando aquel produce las mercancías,  y después se realiza la explotación en el mercado, cuando las mercancías son vendidas. Pero las condiciones de explotación también se diferencias conceptualmente de las condiciones de realización. Las condiciones de explotación están limitadas por las fuerzas productivas de las que dispone la sociedad,  por el tamaño de las empresas por el nivel técnico de las máquinas y por el nivel profesional de los trabajadores, mientras que las condiciones de realización están limitadas por dos factores: uno, por la proporcionalidad entre las distintas ramas de producción, y dos, por la capacidad de consumo de la sociedad.

Con respecto al primer factor, a la proporcionalidad entre las ramas, todo el mundo lo venía cantando con respecto a la actual crisis: la rama de la construcción está teniendo un desarrollo desproporcionado con respecto a las otras ramas. Si el pago de las hipotecas absorbe la mayor parte de la capacidad de consumo de los trabajadores, necesariamente tiene que mermar la demanda del resto de los servicios y bienes de las otras ramas de la economía. Y esta desproporción más tarde o más temprano se tiene que manifestar como crisis.

Con respecto al segundo factor, a la capacidad de consumo de la sociedad, diremos que no viene determinada por la capacidad absoluta de consumo de la sociedad, sino por la capacidad de consumo a base de las condiciones antagónicas de distribución, que reduce el consumo de las grandes masas de la población a límites muy estrechos. Hoy día hay muchas viviendas que no se pueden vender porque no hay gente que pueda comprarlas. Aparentemente la situación es así. Pero no es cierto. Lo cierto es que las personas que tienen dinero no tienen necesidad de esas viviendas, y quienes la necesitan no tienen dinero para comprarlas. El hecho cierto es que en la producción de viviendas no se ha tenido en cuenta la capacidad de consumo, o mejor la capacidad adquisitiva, de las personas que las necesitan. Y por eso se ha producido en exceso: hay crisis de superproducción. Pero esto no es un rasgo accidental del capitalismo, es un rasgo periódico.

 

El mercado mundial como ley natural independiente de los productores

 

En el capitalismo predomina la competencia ciega entre las empresas. Todas buscan aumentar la productividad del trabajo para ampliar su cuota de mercado y desalojar a las empresas rivales. Si las empresas no crecen, corren el riesgo de perecer. Y el aumento de la productividad del trabajo, la introducción de nueva maquinaria con mejor tecnología que abarata el producto individual, provoca la depreciación del capital existente. Por lo tanto, el mercado tiene que extenderse continuamente y parece no tener fin. La globalización es una expresión más, un estadio de desarrollo más, de la extensión de mercado. Y resulta lo que muy sabiamente dice Marx: “Las conexiones y condiciones que regulan el mercado mundial  adoptan más y más la forma de una ley natural independiente y resultan cada vez más incontrolables”. No otra cosa ha puesto de manifiesto esta crisis: el mercado mundial se ha manifestado como una potencia incontrolable que ha causado daños irreparables a la economía. Y la solución se ha evidenciado con claridad en EEUU y en la UE: la intervención estatal, la nacionalización de la banca, la dirección y conciencia propias del interés colectivo y de la propiedad pública.

 

El desarrollo de las fuerzas productivas y la valorización del capital existente

 

El verdadero límite de la producción capitalista es el propio capital. El capital y su autovalorización  se presentan como punto de partida  y fin de la producción. Si tengo 100 euros de capital persigo que se transforme en 120, y cuando tenga 120 persigo que se transforme en 150 y así sin parar. La producción sólo es producción para el capital y, no al revés, los medios de producción medios para la extensión de la vida de la sociedad. La producción no tiene como fin y meta la vida de la sociedad y su mayor felicidad, sino el capital y su autovalorización.

Los límites en los que puede moverse la conservación y valorización del capital, basada en la destrucción del capital de la competencia y en la miseria de grandes masas a escala planetaria, están en constante contradicción con los métodos de producción que emplea el capital para sus fines. Los métodos de producción capitalistas persiguen el aumento ilimitado de la producción, tienen a la producción como fin en sí mismo, buscan el desarrollo incondicional de las fuerzas productivas. Pero como las grandes masas sociales perciben ingresos muy limitados, nunca pueden consumir todo lo que se produce y se originan las crisis de sobreproducción. Después se quejan los capitalistas de que se están vendiendo menos casas, menos automóviles y menos de todo. No puede ser de otro modo: quienes necesitan esas mercancías no pueden comprarlas porque no tienen dinero.

Así que el fin de la producción no debería ser la valorización del capital existente o no únicamente la valorización del capital existente.  No se debería permitir que todo el plusvalor creado fuera destinado a aumentar de nuevo la producción, se debería limitar la cantidad de plusvalor destinado a ese fin. Se debe buscar que la producción esté al servicio de las necesidades sociales y la felicidad común. Para ello una buena parte del plusvalor debería ir a manos de sus creadores: los trabajadores. Sólo así se obtendría una mayor proporcionalidad entre lo que se produce y lo que se consume. Y las crisis no nos azotarían.

 

El dinero como dinero y el dinero como capital

 

Al dinero suele llamársele capital. Es hábito común entre los economistas burgueses. Pero esto no es cierto, todo dinero no es capital. ¿Cuándo el dinero se transforma en capital? Cuando con ese dinero se compran medios de producción y fuerza de trabajo para producir riqueza.

Si el dinero es empleado para comprar un coche, una vivienda o cualquier otro medio de consumo, ese dinero no es capital. Es cierto que los bancos prestan dinero a los ciudadanos para comprar viviendas y automóviles y les cobra un interés. Es cierto que los bancos venden ese dinero como capital, pero no se usa como capital sino como medio de compra.

 

La circulación del capital

 

La conversión de una suma de dinero en medios de producción y fuerza de trabajo es el primer movimiento que efectúa el dinero que debe funcionar como capital. Ocurre en el mercado. La segunda fase del movimiento, la producción, finaliza cuando los medios de producción con el concurso de la fuerza de trabajo se han transformado en mercancías. El valor de estas mercancías encierra más valor que el de sus componentes, esto es, contiene el valor del capital originariamente desembolsado más una plusvalía o ganancia. La tercera fase del movimiento también transcurre en el mercado: hay que vender las mercancías producidas, transformarlas en dinero para iniciar de nuevo el ciclo.

El momento más crítico del ciclo del capital se encuentra en la tercera fase. Las mercancías pueden no venderse o sólo venderse en parte. Pueden incluso venderse pero el  cliente no pagarlas. Si esto ocurre, el ciclo queda roto y no hay dinero para iniciarlo de nuevo.  Hay que tener en cuenta que el comprador de la mercancía, suponiendo que sea una vivienda, habitualmente  solicita al banco un crédito  para pagarla. El vendedor ha realizado la venta y puede iniciar de nuevo el ciclo del capital, pero puede suceder que la persona que ha solicitado el crédito no tenga dinero para pagarlo. El ciclo, por lo tanto, no ha terminado. La vivienda no se ha realizado como dinero. Permanece ahora en manos del banco como un bien patrimonial. Y si esto ocurre en cantidad, como ha ocurrido con las hipotecas subprime, se produce una crisis. Los bancos no pueden seguir concediendo créditos y se paraliza o estanca una parte de la producción.

 

El capital como mercancía

 

El dinero puede convertirse en capital sólo en el modo de producción capitalista. Y bajo esta circunstancia de un valor dado pasa a ser un valor que se valoriza. El dinero como capital produce ganancia. Pero, ¿qué quiere decir que el dinero como capital produce ganancia? Que faculta al capitalista para extraer de los obreros una determinada cantidad de trabajo no retribuido. De esta manera, además del valor de uso que posee como dinero, esto es, ser medio de compra, adquiere un valor de uso adicional: funcionar como capital. La utilidad del dinero como capital estriba justamente en la ganancia que produce. Y esta utilidad del dinero como capital, producir ganancia, hace posible que se transforme en mercancía.

Si la cuota media anual de ganancia es del 20 %, toda suma de 100 euros empleadas como capital genera una ganancia de 20 euros. Por lo tanto, si A dispone de 100 euros, A tiene en sus manos el poder de producir 20 euros de ganancia. Si A cede los 100 euros por un año a B que los emplea como capital, le  dará a B el poder de producir 20 euros de ganancia. Si al final del año B le paga 5 euros al propietario de los 100 euros, le  está pagando el valor de uso de los 100 euros como capital.  Los 5 euros que B le paga a A se llaman interés, que no es más que un nombre especial para una porción de la ganancia que el capital en funciones tiene que abonarle al propietario del capital. Desde este momento es necesario distinguir entre el capitalista en funciones, el capitalista que realmente emplea el dinero como capital, y el propietario del capital.

Se ha instalado en la conciencia de la gente que es un hecho natural que quien deposite en un banco una suma de dinero a plazo fijo, debe entregársele a cambio un interés. Parece que es natural y razonable este hecho. Pero los marxistas deberíamos expresar este hecho de otro modo: quien deposita dinero a plazo fijo en un banco, tiene derecho a apropiarse de una determinada cantidad de trabajo ajeno. Pero la cosa no queda ahí, puesto que el beneficio del banco proviene  de la diferencia existente entre el interés al que presta el dinero y el interés que paga a los depositantes. Así que los dueños de los bancos, los accionistas,  al prestar dinero, tienen también derecho a apropiarse de trabajo ajeno. Hemos supuesto que de modo general el interés es un parte de la ganancia que el industrial o comerciante produce con el capital prestado.

A este respecto hay que tener en cuenta dos cuestiones. Una, si el número de personas que viven de prestar dinero crece de manera desproporcionada con respecto a las personas que producen ese beneficio, el sistema económico termina por saltar y se produce una crisis. Son demasiadas manos las que se apropian de trabajo ajeno. Aquí también debe intervenir el Estado: no se puede permitir esos descomunales sueldos e ingresos que tienen los grandes capitalistas, los altos ejecutivos, las estrellas del deporte, las estrellas de cines y un largo etcétera. Cuanta mayor masa monetaria ingrese una persona, mayor capacidad tienen para apropiarse de trabajo ajeno. Suponiendo que el tipo de interés vigente sea del 5 %, si deposito 1000 euros a plazo fijo, obtengo 50; pero si deposito 10 millones de euros, obtengo 500.000 euros. Y esto no debe permitirse, no sólo porque supone una cruel explotación, sino porque el sistema económico no puede resistirlo y periódicamente incurrirá en crisis.

La segunda cuestión a plantear es que cuando un banco presta dinero para que un asalariado compre una vivienda, el interés que paga el trabajador no proviene de la ganancia, puesto que él no emplea el dinero como capital, sino de su salario. Aquí el dinero prestado adquiere la forma de usura. Es una cruel explotación la que se realiza sobre los trabajadores. Al comprador de la vivienda lo explota primero el propietario del suelo, cuyo precio ha ascendido de manera astronómica sin haber añadido el menor trabajo al mismo, y después el banquero, que le cobra un desproporcionado interés. Aquí de nuevo debe intervenir el Estado: el interés del dinero prestado para comprar viviendas no debe exceder en ningún caso la inflación.

 

El crédito como mediador de toda actividad económica

 

En un sistema de producción donde todo el mecanismo del proceso de reproducción se base en el crédito, desde que éste cesa de repente tiene que producirse una crisis, esto es, una demanda violenta de medios de pagos. Todas las empresas solicitan crédito para comprar maquinarias y materias primas, todas tienen siempre un estado determinado de endeudamiento, siempre le deben dinero a los bancos. Igual sucede con los consumidores: solicitan créditos para comprar una vivienda, un automóvil, muebles etcétera. De manera que el sistema capitalista no podría sostenerse ni reproducirse si falla el sistema de crédito, si los bancos no prestan dinero. De ahí la necesidad irrenunciable de que el Estado intervenga en la actual crisis e inyecte dinero al mercado financiero. Si no lo hiciera, las consecuencias a corto plazo serían en parte muy graves y en parte irreparables.

Bajo el punto de vista de los intereses del socialismo nos debe alegrar que esta intervención en el caso de Inglaterra haya consistido en la nacionalización de una parte de los bancos. El Estado en algunos casos, no sé si en todos, se ha convertido en el accionista mayoritario. Creo que esta crisis ha puesto de manifiesto la importancia básica del crédito monetario y de la actividad de los bancos. También ha puesto de manifiesto la necesidad de la intervención del Estado. Por lo tanto, siendo los bancos un agente  tan importante y básico para el sistema económico, se deduce con claridad la necesidad de que los bancos sean de propiedad pública y no de propiedad privada. Y no es un sueño de utópicos socialistas, sino una urgente necesidad, como ha puesto de manifiesto la actuación de los Estados capitalistas en la actual crisis financiera.

 

El capital ficticio

 

La forma del capital productor de interés, esto es, que el dinero produce más dinero, implica que toda renta regular de dinero se presente como interés de un capital, provenga o no de un capital.  Primero se convierte en interés la renta monetaria, y después se calcula el capital del que aquel interés supuestamente proviene.

Pongamos por ejemplo el salario. Supongamos que una persona gane al mes 1000 euros.

Si el tipo de interés es del 5 %,  los 1000 euros se presentarían como el interés que arroja un capital de 20.000 euros. El salario se consideraría aquí como el interés, y la fuerza de trabajo como el capital que arroja este interés. El absurdo de la concepción capitalista llega aquí a extremos irrisorios, puesto en vez de explicar la valorización del capital por la explotación de la fuerza de trabajo, se procede al revés, se presenta la fuerza de trabajo como si fuera un capital que arroja un interés específico: el salario. La mejor manera de desbaratar este absurdo estriba en saber que el obrero tiene que trabajar para poder obtener ese “interés” llamado salario, mientras que el capitalista monetario no tiene que trabajar para percibirlo.

Pero aclaremos mejor el concepto de capital ficticio poniendo como ejemplo la deuda pública. El Estado toma prestado dinero y emite títulos de deuda pública.  Aquí el acreedor, quien posee el título de deuda, no puede romper sus lazos con el deudor, el Estado. Lo que sí puede hacer es vender a otra persona ese título de deuda. Pero lo primero que debemos ver claro es que el capital prestado ya no existe, puesto que el Estado ya se lo ha gastado. Lo único que existe es un título de deuda en manos del acreedor. Supongamos que este título de deuda tenga un valor nominal de 100 euros y que el tipo de interés sea del 5 %. El propietario del título podrá reclamar cada seis meses o cada año el 5 % que le corresponde de los impuestos recaudados por el Estado. En eso se basa su derecho de propiedad. Pero tiene otra opción: puede venderlo a otra persona por 100 euros. Pero en todos estos casos el capital sigue siendo ilusorio, ficticio. Y por dos  razones fundamentales: una, porque ya se gastó, y dos, porque no se usó como capital.

 

Las acciones

 

Las acciones representan capital real, esto es, al capital invertido o pendiente de invertir en la empresa en cuestión: en maquinarias, instalaciones, materias primas, salarios, etcétera. Pero este capital no existe por partida doble: una vez como acción, como título de propiedad, y otra vez, como capital realmente existente. Sólo existe bajo esta última forma: como capital realmente existente en la empresa. Erróneamente muchos economistas convencionales llaman a las acciones capital en vez de decir que representan capital. Entre ser y representar hay una diferencia ostensible.

Supongamos que una persona A es propietaria de acciones de la empresa H. A puede venderlas a B, y B puede venderlas a C. Estas transacciones no cambian la naturaleza de las cosas. La empresa H no experimenta cambio alguno. A ha transformado sus acciones en dinero y B ha transformado su dinero en acciones. Y las acciones no son otra cosa que títulos de propiedad que dan derecho a su  poseedor a percibir una parte de la ganancia generada por la empresa  H.

El movimiento independiente del valor de estos títulos de propiedad provoca la apariencia de que constituyen un capital real junto al capital del que son títulos. De hecho, al poderse vender y comprar, se transforman en mercancías, cuyos precios tienen un movimiento específico. Sucede que su valor de mercado adquiere una determinación distinta de su valor nominal sin que se modifique para nada el valor real que representan. Su valor de mercado oscila con la cuantía y la seguridad de los rendimientos a que dan derecho: si la empresa en cuestión proporciona cuantiosos dividendos y es una empresa con futuro, el valor de mercado de las acciones subirá. Si por el contrario la empresa está dando pocos dividendos y sobre su futuro se ciernen malas expectativas, el valor de mercado de las acciones bajará.

 

Las acciones, la especulación y el tipo de interés

 

¿Por qué el valor de mercado de las acciones es en parte especulativo? Porque que su valor no viene determinado por los dividendos que arrojan en la actualidad, sino por los esperados, por los que han sido calculados de antemano. Y los vendedores de estos títulos siempre están dispuestos a exagerar los futuros resultados con el fin de que el precio de mercado suba. Pero supongamos que la valorización del capital de las acciones que lo representan sea constante: el 5 %, esto es, una acción de 100 euros arroja un interés de 5 euros. Si el tipo de interés sube del 5 al 10 %, resulta que la acción que garantiza un dividendo de 5 euros sólo representa un capital de 50 euros. Y si el tipo de interés baja del 5 al 2,50 %, resulta que la acción representará un capital ficticio de 200 euros. Por lo tanto, el valor de mercado de las acciones aumenta y disminuye en relación inversa con el tipo de interés. Cuanto más bajo sea el tipo de interés, el valor de mercado de la acción aumentará; y cuanto más alto sea el tipo de interés, el valor de mercado de la acción disminuirá.

En todo caso, el valor de mercado de la acción es siempre el rendimiento capitalizado, esto es, el rendimiento calculado a base de un capital ilusorio o ficticio de acuerdo con el tipo de interés vigente. De ahí que en tiempos de crisis el precio de las acciones baje por dos razones fundamentales: una, porque el tipo de interés sube, y dos, porque todo el mundo quiere desprenderse de las acciones para obtener dinero. Y esta depreciación no sólo se produce para las empresas malogradas, sino también para las que están arrojando aceptables dividendos. De manera que una vez que ha pasado la crisis, el valor de las acciones de estas últimas empresas vuelve a subir. Por último, hay que señalar que la depreciación del precio de mercado de las acciones durante la crisis se convierte en un poderoso mecanismo para la centralización de las fortunas en dinero. Puesto que quien compró la acción a bajo precio en tiempos de crisis, la vende después de la crisis a un precio más alto.

 

Las acciones y la plusvalía o plustrabajo

 

Hoy en día todo el mundo puede tener acciones, desde un simple trabajador, pasando por un miembro de la clase media  hasta llegar al más grande de los oligarcas. Así que aparentemente todo el mundo se ha convertido en explotador, puesto que quien tiene una acción tiene derecho a cobrar una parte de la plusvalía producida por el capital que representa. Pero mirando las cosas más de cerca el panorama cambia. Debemos partir de la base de que todos los trabajadores, además de producir el trabajo necesario, esto es, su salario, producen plustrabajo o plusvalía, unos más y otros menos. De manera que si un trabajador es propietario de acciones por valor de 3.000 euros y cobra un dividendo anual de 150 euros, suponiendo que la valorización del capital que representa sea del 5 %, lo único que está haciendo es recuperar una parte del plustrabajo que aporta a la sociedad. Así que en este caso el trabajador en cuestión no  está apropiándose de trabajo ajeno.

Distinto es el caso de una persona que tiene acciones por valor de 30 millones de euros. Cada año cobrará un dividendo por valor de 1.500.000 euros. En este caso el propietario de esas acciones sí se está apropiando de trabajo ajeno. Se trata entonces de saber cómo evitar que las sociedades por acciones permitan a sus titulares apropiarse de trabajo ajeno. La respuesta es sencilla: poniéndole un tope al ingreso y al patrimonio de cada ciudadano. Sólo así podremos evitar que las riquezas de por sí ya descomunales se vuelvan cada año más descomunales. Y la causa de las crisis se encuentra justamente en el desproporcionado enriquecimiento de unos cuantos, que como tienen mucho más dinero y propiedades que las que necesitan, nunca estimularán el consumo o sólo estimularán el consumo de productos de lujo.

 

El crédito y la desaparición de las justificaciones del capitalismo

 

El crédito brinda al capitalista individual un poder absoluto de disposición sobre capital ajeno. La globalización ha hecho que este poder absoluto llegue a extremos alarmantes y enormemente peligrosos para la salud incluso del propio sistema capitalista. Y quien puede disponer de modo absoluto de enormes cantidades de capital ajeno, le permite disponer de trabajo social y, con ello, la posibilidad de apropiarse de ingentes cantidades de plustrabajo. Desaparecen con esto todas las explicaciones y las justificaciones del sistema capitalista. Lo que arriesga el comerciante o el industrial, el emprendedor en general, es la propiedad social, no la propiedad suya. Se ha acabado la idea de que el capitalista merece ganar lo que gana porque arriesga su capital. Esa época acabó. Ahora lo que arriesga es el capital social. También será un absurdo presentar el capital como naciendo del ahorro, cuando lo cierto es que los otros ahorran para él. No sólo estriba la ganancia en la apropiación de trabajo ajeno por parte de capitalista, sino que el capital que se pone en movimiento para producir esa ganancia es ajeno. Así que si el dinero que se les presta a los capitalistas es social, social debe ser la propiedad de las empresas y social deben ser los beneficios generados por la misma.

 

Insistiendo en la naturaleza social del crédito

 

La contradicción general del capitalismo, la existente entre el carácter social de los procesos y la apropiación privada de sus resultados, se manifiesta en multitud de procesos y hechos económicos. Esta contradicción la observamos, por ejemplo, en la apropiación de la ganancia media por parte del capitalista. Todo capitalista individual extrae a los trabajadores que explota una determinada cantidad de plustrabajo. Pero el plustrabajo del que se apropia cada capitalista individual depende, no de ese plustrabajo individual, sino de la cantidad de plustrabajo total que extrae el capital global. De manera que cada capital individual se apropia de una parte de ese plustrabajo total, que puede estar por encima o por debajo del que produce de forma individual. Se impone lo social y lo social determina lo individual.

Pero este carácter social de la ganancia sólo se hace realidad de modo íntegro mediante el desarrollo pleno del sistema de crédito y bancario. Este sistema pone a disposición de los capitalistas todo el capital disponible de la sociedad. Pero con una peculiaridad sociológica muy importante: ni quien presta el capital, el banquero, ni quien lo emplea, el emprendedor, es su propietario. Se anula así el carácter privado de el capital y contiene en sí, como advierte inteligentemente Marx, la supresión del propio capital. Vemos de continuo cómo del propio capitalismo nace y se desarrolla su propia negación.

La razón última  de las crisis

 

Para poder explicar la verdadera naturaleza de la crisis y su causa fundamental, Marx presenta lo siguientes supuestos. Uno: suponemos que toda la sociedad se compone de capitalistas industriales y de obreros asalariados. Dos: prescindimos de los cambios de precios que impiden la reposición de ciertas partes del capital. Tres: prescindimos también de los negocios ficticios y de las operaciones especulativas que estimula el sistema de crédito.

Lo que algunos analistas presentan como causa de la crisis, los negocios ficticios y la especulación, Marx nos dice que prescindamos de ellos. ¿Por qué? Porque desvirtúan la esencia del capitalismo. Pero además nos hace una pequeña anotación muy importante: esos negocios ficticios y esas operaciones especulativas son estimulados por el crédito. ¿Por qué? Por la razón que se dio antes: porque los bancos ponen a disposición de los capitalistas o de los que se hacen pasar por capitalistas todos los ahorros de la sociedad.

Pues bien, una vez establecidos aquellos supuestos, Marx explica que la crisis sólo podría  explicarse por dos razones: una, por la desproporción de la producción en las distintas ramas, y dos, por la desproporción entre el consumo de los capitalistas y su acumulación. Con respecto a la desproporción entre ramas es manifiesto que el sector de la construcción creció de forma desproporcionada respecto del resto de los sectores económicos. Pero también creció de forma desproporcionada el sector del automóvil y el sector de la telefonía móvil y otros sectores. De ahí que se produzca, de momento, una baja en la venta de viviendas y de automóviles.

Con respecto a la segunda causa, la desproporción entre el consumo de los capitalistas y su acumulación, diremos lo siguiente. La reposición de los capitales invertidos en la producción (en la producción de casas, por ejemplo) depende de la capacidad de consumo de las clases no productivas, de los rentistas, de los ricachos, pero éstos no tienen necesidad de comprar casas, porque ya las tienen y de sobra. Mientras que la capacidad de consumo de los trabajadores está limitada por las leyes del salario, que para una gran mayoría social sólo da para llegar a fin de mes. Los obreros son quienes necesitan las viviendas, pero no tienen dinero para adquirirlas. Y si aumenta el paro, más se reduce el poder adquisitivo de la clase obrera en su conjunto y más se manifiesta la crisis como crisis de sobreproducción.

Por lo tanto, “La razón última de todas las crisis reales es siempre la pobreza y la limitación del consumo de las masas frente a la tendencia de la producción capitalista a desarrollar las fuerzas productivas como si no tuvieran más límite que la capacidad absoluto de consumo de la sociedad”.

 

 

Francisco Umpiérrez Sánchez

 

En Las Palmas de Gran Canaria. 19 de octubre de 2008.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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#1959 De: "Pablo G. V." <comunistarecalcitrante@...>
Fecha: Vie, 14 de Nov, 2008 8:08 pm
Asunto: CONVOCATORIA DE ASAMBLEA PARA REALIZAR ACCIONES RESPECTO A LA CRISIS
jovenesdeiul...
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Querid@s compañer@s:
 
Tras un debate, desde Iniciativa Comunista hemos decidido convocar para la constitución de una asamblea abierta para encarar sobre todo acciones respecto a la crisis, y denunciar como los responsables de ésta, el sistema capitalista, el capital financiero, etc... reciben el apoyo del estado.
 
Creemos que se trata de iniciar sin partidismos un proceso multiplicador que denuncie el propio sistema y visualice a los banqueros, especuladores, capitalistas, etc como lo que son responsables de la miseria y empobrecimiento de las capas populares.
 
Se trata de articular entre tod@s una linea de acciones muy a pie de calle, sobre la problematica de las pesonas hipotecadas, afectadas por el desempleo y la precariedad, la carestía de la vida, etc, y de accionar con las personas afectadas para encarar estos problemas.
 
Creemos que es preciso un primer impulso que tenga forma de asamblea, abierta a personas marxistas y lbertarias, que diseñe unas primeras acciones de calle y de propaganda y que se vaya retroalimentando de dichas movilizaciones.
 
Por supuesto estamos abiert@s a cualquier sugerencia, contacto, etc., con las personas destinatarias de este llamaiento, para aquilatar una linea de trabajo en común.
 
Nos hubiera gustado entablar previamente una rueda de encuentros con las organizaciones a las que va dirigido esta convocatoria para explicar in situ el proyecto, pero con las movilizacioens de los últtimos días no hemos tenido tiempo para hacerlo, consideramos que es importante tomar la iniciativa por este tema con un poco de premura, ya que en varios lugares de Europa se están iniciando movilizaciones.
 
Adjunto llamamiento que se va a repartir en la movilización del día 15 en Sol.
 
Por eso, deseamos encarecidamente que acudais a la Asamblea abierta que se convoca para el día 29 de noviembre, a las 11,30 en el CSO "La traba" (C/Batalla de Belchite), para levantar un movimiento que, en conversaciones particulares, sabemos que compartís con nosotr@s la necesidad.
 
Salud,
 
Paco


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#1958 De: Manuel Sutherland <yo_sutherland@...>
Fecha: Vie, 14 de Nov, 2008 3:05 pm
Asunto: Breve artículo del imperialismo, Toni Negri ,el autonomismo, el reformismo o revolución....
yo_sutherland
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Compas, les envío el escrito integro que por razones de epacio no salió en A plena Voz, quienes sean especialmente sensibles a los tópicos imperialismo, reformismo, autonomismo, gradualidad, boliburguesía o democratismo....favor evitar su lectura...
saludos

 La revolución socialista o la fantasía del socialismo de baja intensidad en el imperialismo de Lenin o el falaz imperio de Negri.

Yo soy el alfa y la omega de los traidores,

El primero en robar y el último en dejar de hacerlo

El principio de la tiranía

Y le fin de la esperanza de los pobres

Víctor Valera Mora. 70 Poemas Stalinistas.

            Decía Fernando Buen Abad que la revolución Bolivariana está en una encrucijada y que los peligros que la acechan competen a toda la humanidad. Nada más acertado. La agresividad imperialista, la cobardía en la acción política y las dubitaciones teóricas son las lanzas que amenazan con plagar de fracasos el avance del proyecto bolivariano. Sin embargo, para entender la lucha hay que saber porqué y para qué peleamos, y desde una perspectiva científica evitar la metafísica burguesa inoculada en los "revolucionarios" librillos de zurditos antimarxistas.

El imperialismo está caduco, no existe ni el centro ni la periferia...y además lo que nos oprime es inmaterial, un súper espectro.

            Los más afamados cómicos de la política se han dado a la tarea de llamar al libro de Hardt y Negri (HN) Imperio (año 2000) como el nuevo Manifiesto Comunista del siglo XXI, incluso el alcalde del chavismo para la ciudad de Caracas Juan Barreto ha traído a Negri a Venezuela en el medio de un mar de melosos elogios. El libro ha sido catalogado por el New York Times como una novedosa contribución al análisis del mundo y sus ventas son tan millonarias como las confusiones y marasmos en los cuales divagan los autores en su afanosa labor de confundir a los pueblos.

            Imperio nos abruma con una oda a la globalización, a la inmaterialidad de la opresión por parte de una: "república universal, una red de estructuras de poder y contrapesos...inclusiva e ilimitada...su expansión no se basa en estados nacionales...el saqueo...o la colonización...las bases del desarrollo y la expansión del imperio es la búsqueda de la paz"[i] Allí se enuncia valientemente la muerte de: los países hegemónicos, del imperialismo (y sus contradicciones), las diferencias de desarrollo (ahora todos son parte del imperio), el trabajo material (la fuerza de trabajo es intelectualidad de masa).

            Ahondando en el análisis político de la categoría trabajo HN afirman que buscar el control de los medios de producción es una antigualla, los trabajadores tienen todo en su cabeza, haciendo frágil la dominación del capital, el obrero es dueño de su conocimiento, que por sí sólo controla el proceso productivo. Ricardo Rodríguez nos ayuda en el resumen citando que para HN: "los estados son antiguallas inservibles, los mismo que los sindicatos y los partidos de izquierdas...no es preciso tomar el poder del estado que se disolverá solo...ni vale ninguna organización política...están echadas las bases...del comunismo"[ii]

            No es todo. Renán vega Cantor entiende que: "la conclusión que se deriva del análisis de Negri y Hardt radica en que se ha disuelto...cualquier forma de explotación capitalista...que la propiedad privada ha dejado de existir, porque cada quien es dueño de su propio cerebro...(en el mundo) lo que se observa es un incremento de la explotación y la extracción de plusvalía...(la producción) tiene un mando centralizado, localizado en un lugar concreto, el país sede de la multinacional, y apoyado por el estado de ese país, en la violencia y en la intervención militar directa..."[iii]

            ¿Incrédulos ante tamaño bodrio? Aspectos más fantasiosos sobre el tema pueden verse en el libro de Atilio Borón Imperio e Imperialismo, quien desfigura la maraña que tejen NH haciendo pedazos los himnos a la confusión desmovilizadora y turbia de quienes resucitan vejestorios teóricos como: la atomización, el autonomismo y la construcción de resistencias locales para problemas globales. Dichos absurdos pertenecen a la prehistoria del movimiento obrero a las utópicas y precientíficas formas de resistencia que una y otra vez condujeron la lucha al fracaso.

El olímpico desdén a la economía política marxista, al materialismo y como decía Marx: al estudio del sujeto real (el ser humano, no su imaginación) en las relaciones que el mismo crea, empuja a estos "intelectuales" a ofrecer explicaciones de la realidad por medio de la superestructura "las ideas y cultura" que ellos observan desde su laboratorio en Europa y EEUU obviando: la conducta belicista de varios países, el imperialismo financiero, el incremento de la explotación y las políticas xenófobas de los centros industriales. Queda claro lo que comenta Fernando Azcurra: "(Negri) No sabe absolutamente nada acerca de las condiciones reales de las relaciones de producción y circulación del capital y de la etapa histórica, imperialista financiera, en la que se encuentra la sociedad burguesa"[iv] Desde esa trinchera idealista de HN todo análisis se denota espurio y confuso, estupidiza y desarma a las bases anticapitalistas...es la alienante marihuana hecha letra.

A quienes y de donde se alimenta la frivolidad académico-filosófica de izquierda

"Yo no hago política. Trabajo intelectualmente. Soy un Profesor"

Toni Negri Entrevista por Javier Esteban[v]

            No puede resultar extraño que en el análisis social burgués se obvie todo aspecto relacionado a las relaciones de producción en las cuales el ser humano reproduce sus medios de vida y como estas relaciones sostienen una relación dialéctica con factores superestructurales que la influyen de manera notoria. La Ideología burguesa (fascistas o seudo izquierdista) disfraza su carácter antidialéctico y anticientífico con manto idealista rancio y ahistórico propio de la postmodernidad que rellena sus vacíos explicativos con burdas abstracciones indeterminadas que solo florecen en las charlatanerías para incautos seudo militantes de academia o del Izquierdismo Profesoral quienes ven las luchas reales contra el capital con irritación y lejos de sus elevadísimas auras ajenas a todo esfuerzo de transformación revolucionaria. La comodidad y molicie nublan sus ojos y llenan de cobardía y mediocridad sus "ideas"

El imperialismo realmente existente, algunos datos despreciados por los sabios

"…al igual que todos los filósofos e ideólogos, ve en los pensamientos, en las ideas, en la expresión ideológica sustantivada del mundo existente... dos abstracciones ya carentes de sentido y de contenido (allí)... puede recurrir a una serie de trucos, sin necesidad de saber absolutamente nada del hombre real ni de sus relaciones"

Marx-Engels en La Ideología Alemana[vi]

            Lenin comentaba:" La clase obrera no puede desempeñar su papel revolucionario en el mundo si no lleva una guerra implacable contra esa apostasía, falta de principios, actitud servil ante el oportunismo... (y) envilecimiento teórico del marxismo"[vii] Aunque no podemos aplicar de forma mecánica a Sun Tzu en: "conoce al enemigo y conócete a ti mismo y, en cien batallas, no estarás jamás en peligro"[viii] Sabemos que luchar contra algo inteligible y concreto en sus relaciones y evolución es el inicio para formar una estrategia sólida en aras del triunfo.

            En mi criterio la definición aportada por Lenin del imperialismo es vigente y explica su desenvolvimiento (a pesar de varios cambios y evoluciones históricas). Lenin decía: "El imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en que ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido señalada importancia la exportación de capitales, ha empezado el reparto del mundo por los trusts internacionales y ha terminado el reparto de toda la Tierra entre los países capitalistas más importantes"[ix] Hay varias naciones con altos grados de industrialización que ejercen el imperialismo, sin embargo, en la actualidad aparece nítido en el horizonte el papel de EEUU como el más agresivo y fuerte imperialismo. Detrás de EEUU otros ejercen como pueden la opresión directa y usan diversos mecanismos de expoliación a través de sus corporaciones mediáticas, industriales o económico-políticas (ONU, BM, FMI, OMC) que viabilizan de manera global la dominación de las burguesías de los centros imperialistas contra su propia clase obrera y los pueblos de la periferia.

            Los estados-nación muy lejos de desaparecer por la difusa prédica neoliberal son cada vez mejores representaciones del poder burgués y sus encargados de negocios. Dichos estados son herramientas fundamentales para el rescate de la tasa de ganancia, la represión, aumentar la explotación y proveerse de materias primas económicas. La fracción de la burguesía dedicada a petróleo-militar-drogas de cada nación imperial es la que mayor influencia posee en la actualidad. En esos sectores (fusionados con el financiero) se presenta la mayor ganancia y las formas donde poder consolidar su hegemonía que pasa por un brutal proceso de acumulación que requiere necesaria y objetivamente de: guerras, paramilitares, saqueo de recursos naturales, precarización del trabajo, ecosidios, xenofobia y arrase de culturas no consumistas. Sin esas condiciones el proceso de concentración y acumulación de capitales en estas actividades es imposible.

            El gasto militar de EEUU equivale al PIB de 90% de los países más pobres y representa casi el 46% de los gastos militares (2006)  a nivel mundial. Su proyecto destructor los hace responsables del 80% de las emisiones de dióxido de carbono, que con un parque vehicular de 1,5 carros por habitante tienen una dependencia del petróleo externo de cerca del 70%,[x] aunado a que de cada dólar percibido como salario 1,40 ya se adeuda . La concentración oligopólica de las tierras (en Colombia el 0,4% de propietarios tienen el 61% de las tierras cultivables)[xi], el secuestro de las semillas y las barreras proteccionistas son entre otras estrategias del imperialismo formas para asegurar que 40 millones de personas fallezcan de hambre anualmente a pesar que hay capacidades técnicas para hacer alimentos para más del triple de la población mundial (FAO). Incluso Luís Delgado asegura que:"según los nuevos desarrollos genéticos...el mundo está preparado para alimentar a una población 10 veces mayor a la existente".[xii]

            La proletarización creciente es un hecho inobjetable (la desaparición del campesinado en Chile, por su proletarización devenida de su expropiación es un hecho notorio) la burguesía se reduce y su poder se aglutina en menos manos, cuestión que Rosa Luxemburgo veía como positiva en aras de la pronta y necesaria "expropiación de los expropiadores de expropiadores por los expropiados". En América latina 38 familias tienen más dinero que 250 millones de latinoamericanos, en México el 0,000001% de la población acapara un ingreso equivalente a 40 millones de sus "compatriotas"[xiii]. A escala planetaria 200 corporaciones reciben ingresos mayores al de todos los países del mundo salvo los 9 países de más ingresos. La riqueza de las "200" equivale a la del 80% de la población mundial (4.500 millones de personas) aunque apenas estos gigantes usen el 0,33% de la fuerza de trabajo mundial. El 96% de las casas matrices de las "200" se concentran en los 8 países de mayores ingresos y el 85% de desarrollos tecnológicos del mundo se genera allí, y se usa para ahondar la explotación que tiene alcance global pero una clara base nacional[xiv]. ¿son invicibles, desterritorializados y abstractos los opresores?

Formas de luchar o fracasar, ideas materialistas para el triunfo o embauques idealistas para la derrota

La revolución socialista coloca los medios de producción bajo propiedad social

 y sustituye las relaciones de explotación y subordinación

Luís Britto García. ¿Quién hará la revolución?

            La revolución socialista es la única vía para la sustitución radical de un sistema sociopolítico para el cuál el ser humano es una bestia de carga con capacidades intelectuales mínimas, que una ínfima minoría puede oprimir y explotar por medio de la violencia de disímiles formas. Los postmodernos tratan de justificar y velar la utilización de la violencia por la violencia, el pillaje y el crimen sin alguna coartada civilizatoria o religiosa. No hay mensaje, la expoliación es en sí misma esencia y máscara con la cuál la pesadilla de los tiempos nos abruma y humilla. El trabajo como actividad virtuosa y creadora es ahora más amputado, devaluado y envilecido. Cuando gracias a la ciencia hacer las cosas lleva menos trabajo por unidad, el capital exige en el intercambio de mercancías por medio de su valor, cantidades enormes de trabajo por bagatelas. Una noche en una habitación de un hotel ramplón puede ser el equivalente en Venezuela a 130 horas de trabajo de un obrero calificado, una locura denigrante. La inflación en el renglón de alimentos en Venezuela rozó el 50% (gracias a nuestra especuladora burguesía) destrozó en un año la mitad del poder adquisitivo de 19 millones de trabajadores que enriquecen a 356.970 patronos disfrutan explotando y derrochando el esfuerzo de los obreros.

            Parece estar clara la lucha contra los opresores, ¿no? Veamos, el ministro del trabajo Roberto Hernández ex PCV argumentó: "muchos empresarios han asumido el proyecto socialista y no hay razón legítima para que los obreros, unidos, encaren su propio proyecto"[xv] y el ministro de Energía y Petróleo Rafael Ramírez nos comenta que en Venezuela: ""No hay obreros, no hay burguesía nacional, no hay nada… Lo que hay es un conjunto de gente que vive de la renta petrolera"[xvi] Lo que justifica la crítica a HN y al postmodernismo que parece ser la inicua fuente de tamaños despropósitos. No hay certeza en la dirección de la lucha antiimperialista y anticapitalista. En la mente divagan los pasteles de los peores y más reaccionarios lugares comunes que invitan a la pasividad, la desmovilización y critican formas de lucha exitosas sin proponer alternativas, es la nada por la nada y subrepticiamente rememoran el: "del trabajo a la casa, de la casa al trabajo" de Perón.

            La revolución socialista la hace la clase trabajadora: los explotados del campo, de las fábricas y oficinas todos en alianza contra la opresión y la mutilación intelectual y moral del trabajo alienado. La revolución la acompaña y organiza un partido, revolucionario, clasista y democrático en el cuál los enemigos de clase y principales beneficiarios del trabajo ajeno no son bienvenidos. La revolución amerita nacionalizar (bajo control de los trabajadores), reducir al jornada de trabajo y arrebatar a la clase burguesa su poder económico íntegramente para verdaderamente avanzar contra el imperialismo. La burguesía es enemiga de cualquier cambio que humanice el trabajo, esta obligada a hambrear tanto como sea posible la fuerza de trabajo para competir con otras burguesías que hacen lo mismo. La burguesía reprime, en Colombia han asesinado a 9 de 10 sindicalista del mundo y han perpetrado reales cruzadas de exterminio (los 5 mil asesinatos a miembros del partido de izquierda en Colombia "UP") y lo seguirán haciendo como forma de ahogar el avance del movimiento obrero.

            La burguesía tiene intereses antagónicos con el pueblo e impide su desarrollo, la clase obrera tiene un proyecto revolucionario (el socialismo científico) que acaba con las clases, la desigualdad y la explotación (es decir, la burguesía). Existe burguesía nacional, es la que direcciona y apropia TODA la ganancia de la fabricación o importación de todos los bienes y servicios que realizan TODOS los trabajadores que son responsables de hacer o traer el micrófono con que se pretende desmaterializar con una declaración la existencia objetiva de lo que nos rodea.

            La clase trabajadora empuja la lucha por la radicalización del proceso, entiende como dijo Hanna Arendt (con quien difiero en casi todo) que la maldad es superficial (como el reformismo y sus variantes socialdemócratas) es banal y anárquica. Sólo la acción revolucionaria que pongan fin a las relaciones de producción capitalistas y construya la sociedad de seres humanos polifacéticos y desarrollados en sus áreas de interés puede ser radical y profunda. Las medias tintas e intentos cobardes por frenar y ralentizar la revolución con alianzas burguesas, reconciliaciones, negación de la lucha de clases son el alimento con que el imperialismo se sostiene y ahorca día a día las luchas por la emancipación.

            Vacilar es perderse, luchar por destruir las relaciones de opresión del mundo es un deber universal. Organizarse, estudiar el socialismo y accionar materialmente contra el imperialismo es la única forma de entenderlo y criticarlo. No apostamos por un salto al vacío, construiremos el socialismo científico.

Manuel Sutherland

msutherland12@...

Coordinación de  Formación en Economía Política (ALEM)

Asociación Latinoamericana de Economía Marxista (ALEM)

(Ccs. 18/08/2008)



[i] Toni Negri y Michael Hardt, Imperio, Editorial Desde Abajo, p.43.

[ii] Ricardo Rodríguez, Imperialismo y humanidad" En Rebelión, 15 de octubre de 2001.

 

[iii] Renán Vega Cantor, Un mundo incierto, un mundo para aprender y enseñar. Editorial El perro y la rana, 2008. p. 39

[iv] Fernando Hugo Azcurra, Imperialismo y Socialismo. Colección Teoría Económica. P.14

[vi] Marx- Engels, "La Ideología Alemana" Editorial . Epu , 1968, pp.99-100

[vii] G.Zinóviev y N.Lenin. El socialismo y la guerra. Ginebra, 1915, págs. 13–14.

[viii] Sun Tzu, El arte de la guerra, La estrategia ofensiva. Edición digital extraída de la Web.

[ix] V.I. Lenin La Revolución Proletaria y el renegado Kaustky, prefacio.  Editorial Kommun. (1918)

[x] Los datos del inicio del párrafo (salvo el cálculo del salario responsabilidad de Alan Woods) fueron tomados del escrito Imperialismo, Hegemonía Global y revolución. Revista Poliética

[xi] Datos suministrados por Renán Vega Cantor en el discurso donde recibe el premio Libertador al pensamiento Crítico 2008.

[xii] Luís Delgado, Ética y estética: La emancipación de la sensibilidad, Revista Poliética. Editorial Mijail Bajtin, abril-mayo de 2008.

[xiii] Ibíd. Cita XII

[xiv] Atilio Boron, Imperio e Imperialismo,  Fondo Editorial Casa de las Américas, Cuba, 2005, p.64

[xv] Ver en el artículo de Luís Britto García ¿Quién hará la revolución? Periódico Ultimas Noticias, domingo 17 de agosto de 2008.

 

[xvi] Cita extraída del Escrito de un artículo (Con el cuál difiero) de Elio Cordova disponible en http://www.kaosenlared.net/noticia/no-hay-masa-obreros-critica-venezuela





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#1957 De: francisco umpiérrez sánchez <fumsa@...>
Fecha: Jue, 13 de Nov, 2008 8:18 pm
Asunto: La crisis capitalista según Marx
franciscoump...
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LA CRISIS CAPITALISTA SEGÚN MARX

 

“La razón última de todas las crisis reales es siempre la pobreza y la limitación del consumo de las masas frente a la tendencia de la producción capitalista a desarrollar las fuerzas productivas como si no tuviesen más límite que la capacidad absoluta de consumo de la sociedad”.  Karl Marx

 

Pequeña introducción

 

Algunas personalidades de la izquierda radical me vienen solicitando desde agosto que elabore un trabajo sobre la crisis. Quise responder al instante, pero no pude con el compromiso. Me tropecé con dos dificultades: la primera, no tenía actualizado muchos conceptos de El Capital, y la segunda, me veía obligado de continuo a intercalar conceptos aclaratorios  que afectaban al orden de la exposición. Así que no tuve otro remedio que ponerme a estudiar de nuevo el libro primero y el libro tercero de El Capital. Una cosa vi clara desde el principio: la izquierda radical necesita de los conceptos de El Capital para representarse el mundo capitalista de un modo diferente de como se lo representa la burguesía. Pues sucede que muchos trabajos que se hacen desde la izquierda reformista y la izquierda radical utilizan preferentemente conceptos de la economía convencional. Y de ese modo no escapan de la lógica del capitalismo.

Quisiera advertir que elaboraré algunos conceptos elementales de la teoría económica marxista que para muchos son conocidos. Pero en ocasiones los conceptos elementales no se dominan tanto como se cree, y lo peor: no se usan en el análisis. Así que deberíamos preguntarnos qué sentido tiene conocer los conceptos elementales de la economía marxista y después no usarlos en el análisis del capitalismo. Se produce aquí un gran error en la ideología de muchas personalidades de la izquierda radical: divorcio entre el carácter universal de los conceptos que supuestamente tienen en la cabeza y el carácter particular del  capitalismo realmente existente. Otra advertencia: cuando elaboro este tipo de trabajo, siempre pienso en un lector que desconoce casi por completo la teoría económica de Marx. No es que rebaje el nivel teórico de la exposición, sino que no doy nada por sabido. Creo que de este modo el número de lectores al que puede ser accesible este artículo será mayor,  y esto irá en beneficio de la causa  socialista.

 

El modo de exposición

 

Con este trabajo no pretendo responder de modo inmediato sobre las causas de la crisis. Las causas inmediatas o aparentes de la crisis ya han sido expuestas por la mayoría de los analistas de la izquierda reformista: la avaricia y la desregularización de los mercados financieros. Lo que pretendo es aprovechar la oportunidad para poner en circulación un conjunto de conceptos de El Capital de Karl Marx que nos ayuden a representarnos de modo científico la naturaleza del modo de producción capitalista y las condiciones que hacen posible la crisis. En eso consistirá la segunda parte de la exposición, mientras que en la primera parte someteré a crítica la explicación de las causas de la crisis según la izquierda reformista.

 

La avaricia

 

Algunos analistas han presentado a la avaricia como una de las causas principales de la crisis financiera. Esta explicación adolece de dos defectos: uno, presenta un rasgo esencial del sistema capitalista, la avaricia o acumulación insaciable de riqueza por parte del capitalista, como un rasgo accidental y ocasional, y dos, explica el acto de la avaricia como una consecuencia de un rasgo de la subjetividad: ser avaricioso. Cuando lo correcto bajo el punto de vista científico sería explicar qué condiciones objetivas hacen posible que una persona sea avariciosa. Esto es como si le preguntáramos a un especialista por qué  A asesinó a B, y nos respondiera: porque es un asesino. El analista lo único que ha hecho es sustantivar el verbo y, por consiguiente, no ha dado explicación alguna sobre las condiciones objetivas que hacen posible la realización del acto.  

Por avaricia debemos entender el afán desmedido de acumular riquezas o el sentimiento de placer que experimenta una persona con la acumulación de riquezas. Pero una de las leyes fundamentales del capitalismo, desde la acumulación originaria allá por el siglo XVI  hasta el presente siglo XXI,  es la acumulación. En aquel entonces utilizaron la violencia, hoy día, entre otras cosas, utilizan el sistema de crédito. Marx lo deja bien claro: “Producción de plusvalía o la obtención de ganancia es la ley absoluta de este modo de producción”. Y la utilización  de la plusvalía como capital o reconversión de plusvalía en capital se llama acumulación. No observamos otra cosa en el mundo capitalista que una constante e imparable acumulación de riquezas en pocas manos y una infinita pobreza por toda la faz de la tierra.  Así que es un error teórico presentar la avaricia como causa de la crisis financiera actual, cuando es un rasgo sustancial del capitalismo presente en toda su historia.  

 

El mercado y la regulación

 

Muchas voces autorizadas han afirmado que la causa de la crisis ha sido la desregularización de los mercados financieros, señalando a los fundamentalistas del mercado como los responsables de la misma. De este modo  presentan la crisis  como fruto de  la  contradicción existente entre el mercado libre y el mercado intervenido.   De esta concepción participan muchas cabezas pensantes de la izquierda radical.

A este respecto hay que dejar claras dos cuestiones. Primera, este debate es un debate sobre el mecanismo económico empleado para el desarrollo de las fuerzas productivas, mercado libre o mercado regulado, y no sobre la forma específica del modo capitalista de producir riqueza, y segunda, es un debate en el seno de la propia burguesía. Ha quedado marginada de este debate la contradicción entre propiedad privada y propiedad pública. Desafortunadamente siguen habiendo  muchos sectores de la izquierda radical que identifican el modo de producción capitalista  con el mercado. De manera que el problema no se plantea como debería plantearse desde las posiciones de la izquierda radical, esto es, como una contradicción entre un mercado capitalista y un mercado socialista. Sin duda que un mercado socialista, un mercado donde predominara la propiedad pública, en especial la propiedad estatal, sería un mercado más regulado y controlado que un mercado donde predominara la propiedad privada.

 

La intervención del Estado  o la necesidad del socialismo

 

Ha estallado la crisis en el corazón del capitalismo mundial: EEUU. Y el Estado ha tenido que intervenir. De entre sus múltiples intervenciones la más llamativa al principio fue que tuvo que emplear 140.000 millones de dólares para salvar a los dos gigantes hipotecarios del país: Freddie Mac y Fannie Mae, que tienen en su poder la mitad de las hipotecas. Pero más impactante fue la aprobación por parte de la cámara de representantes de una inyección de 700.000 millones de dólares para sanear el mercado financiero. Y la sorpresa definitiva ha sido las nacionalizaciones de los bancos que se ha producido en la vieja Europa. De aquí extraemos una evidente conclusión: es el propio  capitalismo quien en su desarrollo demuestra la necesidad del socialismo, la necesidad de la propiedad pública estatal.

La diferencia entre el socialismo defendido por Marx y el defendido por los socialistas utópicos estribaba en lo siguiente: mientras los socialistas utópicos se dedicaban a imaginar la sociedad del futuro, Marx se dedicó a estudiar la sociedad del presente, el capitalismo, y a descubrir los gérmenes del socialismo. No se trata de estar a favor o en contra de la propuesta de Bush, de lo que se trata es de señalar que el más grande de los liberales se ve obligado a reconocer la necesidad de la intervención del Estado en la economía capitalista, para que ésta se desenvuelva de forma armoniosa.

 

¿Se podría ir más lejos en el camino del socialismo?

 

En ocasiones se confunden las tareas teóricas con las tareas prácticas. Como dije en el apartado anterior la cuestión científica clave para los seguidores de Marx es conocer del modo más profundo el capitalismo y descubrir en su seno las tendencias y gérmenes del socialismo. Esa es la tarea del científico: demostrar la necesidad de la existencia de determinados entes y relaciones. Y si esa demostración se da de modo práctico, si es la nación más liberal que existe en la faz de la tierra quien reclama la intervención del Estado en la economía capitalista, pocos esfuerzos teóricos y de convicción hay que hacer.

Otra cuestión es el análisis del problema bajo el punto de vista práctico. Ya que la necesidad de la intervención del Estado es incuestionable, ya que las pérdidas deben tener una solución socialista, lo consecuente sería entonces que las ganancias tuvieran también una solución socialista. Y para hacer posible que las ganancias fueran socialistas, las más grandes empresas de EEUU, incluyendo a los bancos, deberían ser de propiedad pública. Pero para lograr este objetivo es necesario que exista un partido político con este ideario, que tenga una amplia base social,  y que disponga de una amplia representación parlamentaria.

 

El punto de vista del ahorrador

 

Una gran parte de los análisis sobre la crisis se hace desde el punto de vista del ahorrador. De hecho las medidas de los gobiernos occidentales, aumentando la cuantía de la garantía de los depósitos, buscan tranquilizar a los ahorradores. Hay un trabajo de Leopoldo Abadía, cuyo punto de vista es la del pequeño ahorrador, que ha tenido muy buena acogida entre los internautas. Su página Web ha recibido más de un millón de visitas. El asunto es seguirle el rastro al dinero. Pero al adoptar el punto de vista del pequeño ahorrador, el camino que sigue es erróneo. Estamos hablando de las hipotecas subprime, de créditos concedidos a personas que no pueden pagarlas. Se trata de que al señor A se le ha concedido un crédito hipotecario para que le compre una vivienda al señor B.

El dinero pasa, primero,  del banco al señor A, y después,  del señor A al señor B. El dinero que busca el ahorrador lo tiene el señor B. Pero Leopoldo Abadía le sigue la pista al título de deuda que está en el banco, donde dice que el señor A le adeuda una determinada cantidad de dinero, en vez de seguirle la pista al dinero o al valor que expresa este dinero. Sigamos: el señor A le entrega el dinero al señor B, y el señor B le entrega una vivienda al señor A. Por lo tanto, el mismo valor que antes existía en forma de dinero en manos del señor A, existe ahora en forma de vivienda. Pero el verdadero dueño, el dueño nominal de la vivienda, es el banco, hasta que el señor A le devuelva el dinero prestado más el interés correspondiente.

Resulta que llegado el momento, por causas varias, el señor A no puede pagar las mensualidades al banco. El banco ipso facto se hace dueño del inmueble. Por lo tanto, el dinero que el ahorrador depositó en el banco sigue en manos del  banco, aunque ahora en forma de vivienda. ¿Qué deben hacer los ahorradores en caso de que vean amenazados sus ahorros? Reclamar la propiedad de las viviendas. El error de Leopoldo Abadía, como el de todos los que se sitúan en el punto de vista del ahorrador, estriba en que le siguen la pista a los títulos de deuda, esto es, al dinero ficticio, cuando lo que deberían hacer es seguirle la pista a la metamorfosis del valor, que de dinero contante y sonante se transforma en valor de uso  real, a saber, en vivienda. También es cierto que una parte de esos ahorros se han transformado en sueldos y comisiones indebidos. Pues bien, que reclamen a los titulares de esos sueldos y comisiones una parte de su patrimonio. De todos modos, esos exorbitados sueldos y comisiones que se llevan tanta gente en sus funciones como intermediarios, pone de manifiesto la necesidad de poner topes superiores a los ingresos, esto es, pone de manifiesto la necesidad del socialismo.

 

La burbuja inmobiliaria

 

Hablar de las hipotecas subprime y de la burbuja inmobiliaria sin hablar del precio del suelo es un grave error teórico y práctico. Se nos habla de la especulación que ha habido en este sector, pero mejor sería hablar de la enorme explotación a la que se han visto sometidos los trabajadores y de la que participan amplios sectores de la clase media. El culpable: la propiedad privada sobre el suelo y el mercado libre de los precios del suelo. Otro culpable: el mercado libre de los alquileres. El Estado ha tenido que intervenir en el mercado financiero y ha tenido que nacionalizar parcialmente algunos bancos. Pues lo mismo debe hacer y con carácter de urgencia en el mercado del suelo. Los precios de las viviendas se dispararon hacia las nubes fundamentalmente por el precio del suelo, no por el valor de construcción de las viviendas. Ha habido muchas personas que se han enriquecido y se siguen enriqueciendo de manera desproporcionada con la venta de suelo para viviendas.  El método es fácil, y fácil en el modo de producción capitalista: yo compro hoy un terreno en 60.000 euros  y lo vendo dentro de cinco años en 130.000 euros o más. ¿Y por qué lo puedo vender más? No porque yo lo haya trabajado o haya tesoros escondidos en él, sino sencillamente porque el Ayuntamiento ha declarado que la zona donde está mi terreno es urbanizable.

Así que la burbuja inmobiliaria no se hubiera producido y se evitaría que se produjera en el futuro, si el Estado interviniera en los siguientes ámbitos: uno, prohibir que cualquier particular sea propietario de terrenos que excedan determinada extensión,  dos,  los precios del suelo deben ser regulados por el Estado para evitar los enriquecimientos súbitos y desproporcionados, y tres, obligar a los particulares, cuando estos no lo van a usar durante un plazo de cinco año, a vender el suelo para la construcción de viviendas. Cuando Leopoldo Abadía se pregunta dónde está el dinero que ha desaparecido de los bancos,  habría que responderle que una buena parte del mismo está en quienes vendieron el suelo.

 

Capitalismo y valor mercantil

 

El valor de toda mercancía producida en régimen de producción capitalista, M, se representa en la fórmula: Valor mercantil = capital constante + capital variable + plusvalía. En adelante, M = c + v + p.  El valor de los coches, del alimento, de las viviendas y de todas las mercancías se representa mediante esta fórmula. Para los marxistas esta fórmula es fundamental, puesto que sirve para explicar cómo se conserva y se crea el valor. Los economistas convencionales carecen de alguna fórmula parecida. Demos una explicación sencilla de lo que representa esta fórmula. El capital constante es el valor de los medios de producción, maquinarias y materias primas, consumidos en la elaboración de las mercancías, el capital variable es el valor de la fuerza de trabajo empleada, y la plusvalía o ganancia  es el valor excedente del que se apropia el capitalista. La tarea de los trabajadores es doble: conservar el valor del capital y multiplicarlo. Y la multiplicación del valor se llama valorización.

Para los marxistas la cuestión clave aquí, además de la conservación del capital,  es el hecho de que la plusvalía o ganancia la producen los trabajadores y se la apropia el capitalista. Las crisis se deben justamente a que los salarios, el capital variable, se mantienen en unos límites muy estrechos, mientras que el plustrabajo o plusvalía crece sin cesar. Este hecho se verá más claro más adelante.

Infinidad de economistas, supuestamente progresistas y de izquierda, no le dan valor alguno a esta fórmula, pero hacen mal, muy mal. No ayudan a la causa del socialismo ni a la justicia social. No están siquiera a la altura del burgués Locke, quien en su lucha contra los representantes del feudalismo defendía que el derecho de propiedad debe basarse en el derecho al trabajo propio. Hoy esta esencia económica la han difuminado los economistas convencionales y hablan de capital humano, de inteligencia, de habilidades, en fin, de una suma de rasos subjetivos con el único fin de justificar los exorbitantes sueldos que ganan los altos ejecutivos y la imparable apropiación de trabajo ajeno por parte de los grandes capitalistas monetarios y de los accionistas mayoritarios.

En la época feudal los campesinos trabajaban la mitad de la semana en sus tierras y la otra mitad en las tierras del señor. Aquí queda claro como la luz del día que los señores feudales se adueñaban de la mitad del  trabajo creado por los campesinos, y la extrema riqueza de aquellos no tenía otra explicación. Pues en el capitalismo pasa lo mismo: durante una parte de la jornada laboral, el llamado trabajo necesario, el trabajador produce el salario que después el capitalista le paga, y durante la otra parte, el llamado plustrabajo, el trabajador produce la plusvalía que se reparten los dueños de los factores de producción: el banquero se apropia de la parte de la plusvalía a la que se llama interés, el dueño del local se apropia de otra parte a la que se llama renta del suelo, y el industrial o comerciante se apropia de la última parte a la que se llama beneficio.  Querer ocultar que el modo de producción capitalista es un modo de explotación del hombre por el hombre, como hacen muchos economistas progresistas, es un grave atraso teórico. Y la actual crisis ha puesto de manifiesto esta cruel y descarada explotación.

Es un error igualmente ser benevolentes en el terreno teórico con una buena parte de economistas convencionales, que siendo sin duda representantes de la burguesía de izquierda, no obstante, no critican de forma radical el gran fundamento del capitalismo y las consecuencias tan inhumanas que provoca. Trascribo una cita de Marx para todos aquellos economistas de izquierda que no creen en la actualidad en el genial pensador alemán y sí en el enorme formalismo de la economía convencional, que aunque muchos la presentan como muy científica no sirve para pronosticar nada ni para demandar un cambio radical del modo de producción capitalista: “La economía política anterior partía de la riqueza supuestamente engendrada para las naciones por el movimiento de la propiedad privada, para llegar a consideraciones apologéticas sobre  este régimen de propiedad. Proudhon parte del lado inverso, que la economía política encubre sofísticamente, de la pobreza engendrada por el movimiento de la propiedad privada, para llegar a las consideraciones que niegan este tipo de propiedad”. Muy claro: los burgueses parten de la riqueza para hacer apología de la propiedad privada, mientras que los defensores del socialismo deberían partir de la pobreza para negar la propiedad privada. Esta conciencia y este paso radical les falta a los economistas convencionales de izquierda.

 

La ley de la acumulación capitalista mistificada como ley natural

 

Mientras la necesidad no acucia, los apologistas del capitalismo suelen despreciar las ideas de Marx, de las que afirman que están fuera de época y que, por tanto, han perdido su sentido histórico. Pero ahora, con la terrible crisis financiera que nos azota, estamos asistiendo a un reclamo del Estado y de los acuerdos colectivos por parte de los grandes mandatarios capitalistas que nadie podía imaginar, hasta el punto de que podamos escuchar declaraciones como la de Nicolas Sarkozy,  “La idea de un mercado todopoderoso sin reglas y sin intervención política es una locura… La era de la autorregulación se acabó”, o  la de Hank Paulson, secretario del Tesoro de EEUU: “El capitalismo crudo llegó a su final”, que sorprenden a todos.

En el capitalismo la fuerza de trabajo sólo es vendible a condición  de que conserve los medios de producción como capital y proporcione plusvalía como fuente de capital adicional. Así que la ley de la acumulación capitalista mistificada como ley natural sólo expresa el hecho de que su naturaleza excluye todo aumento de los salarios que pueda amenazar seriamente la constante reproducción de la relación capitalista. Y no puede ser de otro modo en un modo de producción donde el  obrero existe para las necesidades de revalorización del capital, para que el capital se multiplique sin cesar, en vez de que la riqueza material exista para las necesidades del desarrollo de la vida de la sociedad. Esta inversión y enajenación inhumana, que hoy día hay que tener más en cuenta que nunca, lo expresa Marx en los siguientes términos: “Igual que en la religión el hombre es dominado por el producto de su propia cabeza, en la producción capitalista lo es por el producto de su propia mano”.

 

Todo proceso de producción es un proceso de reproducción

 

Cualquiera que sea la forma social del proceso de producción, éste tiene que ser continuado o recorrer periódicamente los mismo estadios. Si hoy produces pan, mañana debes volver a producir pan. Si hoy consumiste harina para hacer pan, mañana debes volver a consumirla. Si hoy compras la harina que mañana consumirás, mañana debes volver a comprar la harina que consumirás pasado mañana. Por lo tanto, todo proceso de producción es un proceso de reproducción. Y si la producción es capitalista, la reproducción debe serlo igualmente. Esta noción elemental es importante porque las crisis se presentan como una parálisis en la reproducción.

 

Precio de costo y ganancia

 

Las relaciones de producción capitalista ocultan  que el creador de la plusvalía o ganancia es el trabajador. Les recuerdo que el valor de toda mercancía producida en régimen capitalista se representa en la fórmula: M = c + v + p. Si descontamos la plusvalía  al valor de la mercancía, nos quedará un valor que repone lo que le ha costado la mercancía al capitalita: c + v. De manera que para el capitalista el capital constante más el capital variable se le presenta como el precio de costo de la mercancía: pc = c + v. Y llama ganancia a la diferencia existente entre el precio a que ha vendido la mercancía y el precio que le ha costado. De manera que para el capitalista no existe capital constante, ni capital variable ni plusvalía. Sólo existe lo que le costado la mercancía, los medios de producción gastado y los salarios pagados, y la ganancia, que se le presenta no como un plusvalor creado por los trabajadores que ha contratado, sino como la diferencia entre el precio al que puede vender la mercancía y lo que le ha costado producirla.  Por eso, para el capitalista la fórmula que representa el valor de las mercancías es el siguiente: M = pc + g. Esta fórmula no expresa cómo se genera el valor, sólo expresa cuánto le cuesta la mercancía al capitalista. Marx lo expresa así: “Ya se vio más arriba que aunque p, la plusvalía, sólo brota de un cambio de valor del capital variable, después de finalizar el proceso de producción representa asimismo un aumento de valor de c + v, el capital global gastado… Así presentada, como vástago del capital global desembolsado, la plusvalía revista la forma transfigurada de la ganancia”.

 

Cuota de plusvalía y cuota de ganancia

 

La cuota de plusvalía, P’, se representa mediante la fórmula: P’ = p/v. Esta fórmula expresa el grande de explotación de la fuerza de trabajo. Esta fórmula pone en relación porcentual la cantidad de valor nuevo con el que se queda el capitalista, la plusvalía, con el valor que se quedan los trabajadores, el salario. Por su parte, la cuota de ganancia, G’, se representa mediante la fórmula: G’ = p/pc. Esta fórmula expresa el grado de revalorización del capital total desembolsado. Pone en relación porcentual el valor nuevo con el que se queda el capitalista, p, con el valor del capital desembolsado, precio de costo de la mercancía. Así que dada una determinada masa de plusvalía, la cuota de ganancia siempre arrojará un porcentaje inferior a la cuota de plusvalía.

 

La ley de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia

 

A medida que se desarrolla el modo capitalista de producción, así ha sido desde su inicio y lo sigue siendo en la actualidad, se efectúa una disminución relativa del capital variable en relación con el capital constante. O dicho de otra forma: la inversión en capital constante aumenta proporcionalmente más que la inversión en capital variable. Gráficamente podemos decir que cada vez las naves son más grandes, hay mayor cantidad de maquinaria, se procesa mayor cantidad de materia prima, y proporcionalmente hay menos obreros. Este crecimiento gradual del capital constante, en proporción al variable, provoca inevitablemente un descenso gradual de la cuota de ganancia.  

Una de las causas principales de la baja de la cuota de ganancia es el desarrollo incondicional de las fuerzas productivas. Todas las empresas buscan producir y vender lo más posible y hacerlo a los precios más baratos. Y esto sólo pueden lograrlo haciendo que sus empresas crezcan e instalen maquinarias de última tecnología. ¿Y por qué este afán por el desarrollo incondicional de las fuerzas productivas? Porque quieren quedarse con todo el mercado. Porque quieren acabar con la competencia. Todas las empresas, bajo el régimen de producción capitalista, abrigan en su seno el deseo de monopolio.

Pongamos un ejemplo para que se vean las graves consecuencias del desarrollo incondicional de las fuerzas productivas. Pensemos en un pequeño país que tiene un centenar de medianas empresas de alimentación con tecnología del año 2000. Supongamos ahora que unos inversores extranjeros instalan una macroempresa de alimentación con tecnología del año 2008. La diferencia tecnológica es tan grande que las macroempresa respecto de la mediana empresa tiene dos claras ventajas: una, necesita un 30 % menos de mano de obra, y dos,  produce cinco veces más productos por unidad de tiempo. Esto provoca automáticamente dos cosas: una, el capital que representan las 100 medianas empresas se desvaloriza, y dos, una buena parte de ella, al ver disminuir su ganancia por debajo del costo, desaparece.

¿Debemos entonces permitir el desarrollo incondicional de las fuerzas productivas? Bajo el punto de vista de los intereses de la sociedad debemos responder con un rotundo no. ¿Quién debe determinar el grado  de desarrollo de las fuerzas productivas? Bajo el punto de vista de los intereses de los trabajadores debe determinarlo no la competencia sino las necesidades sociales. Puesto que si algunas empresas aceleran en exceso el desarrollo de las fuerzas productivas, el daño que provoca es superior a los beneficios que reporta.  ¿Estamos proponiendo acabar con la competencia? De ningún modo. Lo que estamos proponiendo es que se mantenga dentro de unos límites razonables y beneficiosos para los intereses del conjunto de la sociedad.

 

Las condiciones de la explotación y de la realización de la fuerza de trabajo

 

La obtención de plusvalía constituye el proceso directo de producción. Tan pronto como se ha objetivado en mercancías la cantidad de plustrabajo que puede exprimírsele al obrero, se ha producido la plusvalía. Pero con esta producción de plusvalía sólo ha terminado el primer acto del proceso de producción capitalista. Ahora viene el segundo acto del proceso: hay que vender las mercancías.  Y hay que venderlas todas, tanto las que reponen el capital constante y el capital variable como las que representan la plusvalía.  Si no ocurre así, si sólo se venden las mercancías que reponen el capital desembolsado y no las que representan la plusvalía, el obrero ha sido ciertamente explotado pero su valor de explotación no se ha realizado.  (Realizar el valor de las mercancías significa vender las mercancías)

Las condiciones de explotación y su realización no son idénticas. Se diferencian en principio tanto espacial como temporalmente.  Primero se explota al obrero en la empresa, cuando aquel produce las mercancías,  y después se realiza la explotación en el mercado, cuando las mercancías son vendidas. Pero las condiciones de explotación también se diferencias conceptualmente de las condiciones de realización. Las condiciones de explotación están limitadas por las fuerzas productivas de las que dispone la sociedad,  por el tamaño de las empresas por el nivel técnico de las máquinas y por el nivel profesional de los trabajadores, mientras que las condiciones de realización están limitadas por dos factores: uno, por la proporcionalidad entre las distintas ramas de producción, y dos, por la capacidad de consumo de la sociedad.

Con respecto al primer factor, a la proporcionalidad entre las ramas, todo el mundo lo venía cantando con respecto a la actual crisis: la rama de la construcción está teniendo un desarrollo desproporcionado con respecto a las otras ramas. Si el pago de las hipotecas absorbe la mayor parte de la capacidad de consumo de los trabajadores, necesariamente tiene que mermar la demanda del resto de los servicios y bienes de las otras ramas de la economía. Y esta desproporción más tarde o más temprano se tiene que manifestar como crisis.

Con respecto al segundo factor, a la capacidad de consumo de la sociedad, diremos que no viene determinada por la capacidad absoluta de consumo de la sociedad, sino por la capacidad de consumo a base de las condiciones antagónicas de distribución, que reduce el consumo de las grandes masas de la población a límites muy estrechos. Hoy día hay muchas viviendas que no se pueden vender porque no hay gente que pueda comprarlas. Aparentemente la situación es así. Pero no es cierto. Lo cierto es que las personas que tienen dinero no tienen necesidad de esas viviendas, y quienes la necesitan no tienen dinero para comprarlas. El hecho cierto es que en la producción de viviendas no se ha tenido en cuenta la capacidad de consumo, o mejor la capacidad adquisitiva, de las personas que las necesitan. Y por eso se ha producido en exceso: hay crisis de superproducción. Pero esto no es un rasgo accidental del capitalismo, es un rasgo periódico.

 

El mercado mundial como ley natural independiente de los productores

 

En el capitalismo predomina la competencia ciega entre las empresas. Todas buscan aumentar la productividad del trabajo para ampliar su cuota de mercado y desalojar a las empresas rivales. Si las empresas no crecen, corren el riesgo de perecer. Y el aumento de la productividad del trabajo, la introducción de nueva maquinaria con mejor tecnología que abarata el producto individual, provoca la depreciación del capital existente. Por lo tanto, el mercado tiene que extenderse continuamente y parece no tener fin. La globalización es una expresión más, un estadio de desarrollo más, de la extensión de mercado. Y resulta lo que muy sabiamente dice Marx: “Las conexiones y condiciones que regulan el mercado mundial  adoptan más y más la forma de una ley natural independiente y resultan cada vez más incontrolables”. No otra cosa ha puesto de manifiesto esta crisis: el mercado mundial se ha manifestado como una potencia incontrolable que ha causado daños irreparables a la economía. Y la solución se ha evidenciado con claridad en EEUU y en la UE: la intervención estatal, la nacionalización de la banca, la dirección y conciencia propias del interés colectivo y de la propiedad pública.

 

El desarrollo de las fuerzas productivas y la valorización del capital existente

 

El verdadero límite de la producción capitalista es el propio capital. El capital y su autovalorización  se presentan como punto de partida  y fin de la producción. Si tengo 100 euros de capital persigo que se transforme en 120, y cuando tenga 120 persigo que se transforme en 150 y así sin parar. La producción sólo es producción para el capital y, no al revés, los medios de producción medios para la extensión de la vida de la sociedad. La producción no tiene como fin y meta la vida de la sociedad y su mayor felicidad, sino el capital y su autovalorización.

Los límites en los que puede moverse la conservación y valorización del capital, basada en la destrucción del capital de la competencia y en la miseria de grandes masas a escala planetaria, están en constante contradicción con los métodos de producción que emplea el capital para sus fines. Los métodos de producción capitalistas persiguen el aumento ilimitado de la producción, tienen a la producción como fin en sí mismo, buscan el desarrollo incondicional de las fuerzas productivas. Pero como las grandes masas sociales perciben ingresos muy limitados, nunca pueden consumir todo lo que se produce y se originan las crisis de sobreproducción. Después se quejan los capitalistas de que se están vendiendo menos casas, menos automóviles y menos de todo. No puede ser de otro modo: quienes necesitan esas mercancías no pueden comprarlas porque no tienen dinero.

Así que el fin de la producción no debería ser la valorización del capital existente o no únicamente la valorización del capital existente.  No se debería permitir que todo el plusvalor creado fuera destinado a aumentar de nuevo la producción, se debería limitar la cantidad de plusvalor destinado a ese fin. Se debe buscar que la producción esté al servicio de las necesidades sociales y la felicidad común. Para ello una buena parte del plusvalor debería ir a manos de sus creadores: los trabajadores. Sólo así se obtendría una mayor proporcionalidad entre lo que se produce y lo que se consume. Y las crisis no nos azotarían.

 

El dinero como dinero y el dinero como capital

 

Al dinero suele llamársele capital. Es hábito común entre los economistas burgueses. Pero esto no es cierto, todo dinero no es capital. ¿Cuándo el dinero se transforma en capital? Cuando con ese dinero se compran medios de producción y fuerza de trabajo para producir riqueza.

Si el dinero es empleado para comprar un coche, una vivienda o cualquier otro medio de consumo, ese dinero no es capital. Es cierto que los bancos prestan dinero a los ciudadanos para comprar viviendas y automóviles y les cobra un interés. Es cierto que los bancos venden ese dinero como capital, pero no se usa como capital sino como medio de compra.

 

La circulación del capital

 

La conversión de una suma de dinero en medios de producción y fuerza de trabajo es el primer movimiento que efectúa el dinero que debe funcionar como capital. Ocurre en el mercado. La segunda fase del movimiento, la producción, finaliza cuando los medios de producción con el concurso de la fuerza de trabajo se han transformado en mercancías. El valor de estas mercancías encierra más valor que el de sus componentes, esto es, contiene el valor del capital originariamente desembolsado más una plusvalía o ganancia. La tercera fase del movimiento también transcurre en el mercado: hay que vender las mercancías producidas, transformarlas en dinero para iniciar de nuevo el ciclo.

El momento más crítico del ciclo del capital se encuentra en la tercera fase. Las mercancías pueden no venderse o sólo venderse en parte. Pueden incluso venderse pero el  cliente no pagarlas. Si esto ocurre, el ciclo queda roto y no hay dinero para iniciarlo de nuevo.  Hay que tener en cuenta que el comprador de la mercancía, suponiendo que sea una vivienda, habitualmente  solicita al banco un crédito  para pagarla. El vendedor ha realizado la venta y puede iniciar de nuevo el ciclo del capital, pero puede suceder que la persona que ha solicitado el crédito no tenga dinero para pagarlo. El ciclo, por lo tanto, no ha terminado. La vivienda no se ha realizado como dinero. Permanece ahora en manos del banco como un bien patrimonial. Y si esto ocurre en cantidad, como ha ocurrido con las hipotecas subprime, se produce una crisis. Los bancos no pueden seguir concediendo créditos y se paraliza o estanca una parte de la producción.

 

El capital como mercancía

 

El dinero puede convertirse en capital sólo en el modo de producción capitalista. Y bajo esta circunstancia de un valor dado pasa a ser un valor que se valoriza. El dinero como capital produce ganancia. Pero, ¿qué quiere decir que el dinero como capital produce ganancia? Que faculta al capitalista para extraer de los obreros una determinada cantidad de trabajo no retribuido. De esta manera, además del valor de uso que posee como dinero, esto es, ser medio de compra, adquiere un valor de uso adicional: funcionar como capital. La utilidad del dinero como capital estriba justamente en la ganancia que produce. Y esta utilidad del dinero como capital, producir ganancia, hace posible que se transforme en mercancía.

Si la cuota media anual de ganancia es del 20 %, toda suma de 100 euros empleadas como capital genera una ganancia de 20 euros. Por lo tanto, si A dispone de 100 euros, A tiene en sus manos el poder de producir 20 euros de ganancia. Si A cede los 100 euros por un año a B que los emplea como capital, le  dará a B el poder de producir 20 euros de ganancia. Si al final del año B le paga 5 euros al propietario de los 100 euros, le  está pagando el valor de uso de los 100 euros como capital.  Los 5 euros que B le paga a A se llaman interés, que no es más que un nombre especial para una porción de la ganancia que el capital en funciones tiene que abonarle al propietario del capital. Desde este momento es necesario distinguir entre el capitalista en funciones, el capitalista que realmente emplea el dinero como capital, y el propietario del capital.

Se ha instalado en la conciencia de la gente que es un hecho natural que quien deposite en un banco una suma de dinero a plazo fijo, debe entregársele a cambio un interés. Parece que es natural y razonable este hecho. Pero los marxistas deberíamos expresar este hecho de otro modo: quien deposita dinero a plazo fijo en un banco, tiene derecho a apropiarse de una determinada cantidad de trabajo ajeno. Pero la cosa no queda ahí, puesto que el beneficio del banco proviene  de la diferencia existente entre el interés al que presta el dinero y el interés que paga a los depositantes. Así que los dueños de los bancos, los accionistas,  al prestar dinero, tienen también derecho a apropiarse de trabajo ajeno. Hemos supuesto que de modo general el interés es un parte de la ganancia que el industrial o comerciante produce con el capital prestado.

A este respecto hay que tener en cuenta dos cuestiones. Una, si el número de personas que viven de prestar dinero crece de manera desproporcionada con respecto a las personas que producen ese beneficio, el sistema económico termina por saltar y se produce una crisis. Son demasiadas manos las que se apropian de trabajo ajeno. Aquí también debe intervenir el Estado: no se puede permitir esos descomunales sueldos e ingresos que tienen los grandes capitalistas, los altos ejecutivos, las estrellas del deporte, las estrellas de cines y un largo etcétera. Cuanta mayor masa monetaria ingrese una persona, mayor capacidad tienen para apropiarse de trabajo ajeno. Suponiendo que el tipo de interés vigente sea del 5 %, si deposito 1000 euros a plazo fijo, obtengo 50; pero si deposito 10 millones de euros, obtengo 500.000 euros. Y esto no debe permitirse, no sólo porque supone una cruel explotación, sino porque el sistema económico no puede resistirlo y periódicamente incurrirá en crisis.

La segunda cuestión a plantear es que cuando un banco presta dinero para que un asalariado compre una vivienda, el interés que paga el trabajador no proviene de la ganancia, puesto que él no emplea el dinero como capital, sino de su salario. Aquí el dinero prestado adquiere la forma de usura. Es una cruel explotación la que se realiza sobre los trabajadores. Al comprador de la vivienda lo explota primero el propietario del suelo, cuyo precio ha ascendido de manera astronómica sin haber añadido el menor trabajo al mismo, y después el banquero, que le cobra un desproporcionado interés. Aquí de nuevo debe intervenir el Estado: el interés del dinero prestado para comprar viviendas no debe exceder en ningún caso la inflación.

 

El crédito como mediador de toda actividad económica

 

En un sistema de producción donde todo el mecanismo del proceso de reproducción se base en el crédito, desde que éste cesa de repente tiene que producirse una crisis, esto es, una demanda violenta de medios de pagos. Todas las empresas solicitan crédito para comprar maquinarias y materias primas, todas tienen siempre un estado determinado de endeudamiento, siempre le deben dinero a los bancos. Igual sucede con los consumidores: solicitan créditos para comprar una vivienda, un automóvil, muebles etcétera. De manera que el sistema capitalista no podría sostenerse ni reproducirse si falla el sistema de crédito, si los bancos no prestan dinero. De ahí la necesidad irrenunciable de que el Estado intervenga en la actual crisis e inyecte dinero al mercado financiero. Si no lo hiciera, las consecuencias a corto plazo serían en parte muy graves y en parte irreparables.

Bajo el punto de vista de los intereses del socialismo nos debe alegrar que esta intervención en el caso de Inglaterra haya consistido en la nacionalización de una parte de los bancos. El Estado en algunos casos, no sé si en todos, se ha convertido en el accionista mayoritario. Creo que esta crisis ha puesto de manifiesto la importancia básica del crédito monetario y de la actividad de los bancos. También ha puesto de manifiesto la necesidad de la intervención del Estado. Por lo tanto, siendo los bancos un agente  tan importante y básico para el sistema económico, se deduce con claridad la necesidad de que los bancos sean de propiedad pública y no de propiedad privada. Y no es un sueño de utópicos socialistas, sino una urgente necesidad, como ha puesto de manifiesto la actuación de los Estados capitalistas en la actual crisis financiera.

 

El capital ficticio

 

La forma del capital productor de interés, esto es, que el dinero produce más dinero, implica que toda renta regular de dinero se presente como interés de un capital, provenga o no de un capital.  Primero se convierte en interés la renta monetaria, y después se calcula el capital del que aquel interés supuestamente proviene.

Pongamos por ejemplo el salario. Supongamos que una persona gane al mes 1000 euros.

Si el tipo de interés es del 5 %,  los 1000 euros se presentarían como el interés que arroja un capital de 20.000 euros. El salario se consideraría aquí como el interés, y la fuerza de trabajo como el capital que arroja este interés. El absurdo de la concepción capitalista llega aquí a extremos irrisorios, puesto en vez de explicar la valorización del capital por la explotación de la fuerza de trabajo, se procede al revés, se presenta la fuerza de trabajo como si fuera un capital que arroja un interés específico: el salario. La mejor manera de desbaratar este absurdo estriba en saber que el obrero tiene que trabajar para poder obtener ese “interés” llamado salario, mientras que el capitalista monetario no tiene que trabajar para percibirlo.

Pero aclaremos mejor el concepto de capital ficticio poniendo como ejemplo la deuda pública. El Estado toma prestado dinero y emite títulos de deuda pública.  Aquí el acreedor, quien posee el título de deuda, no puede romper sus lazos con el deudor, el Estado. Lo que sí puede hacer es vender a otra persona ese título de deuda. Pero lo primero que debemos ver claro es que el capital prestado ya no existe, puesto que el Estado ya se lo ha gastado. Lo único que existe es un título de deuda en manos del acreedor. Supongamos que este título de deuda tenga un valor nominal de 100 euros y que el tipo de interés sea del 5 %. El propietario del título podrá reclamar cada seis meses o cada año el 5 % que le corresponde de los impuestos recaudados por el Estado. En eso se basa su derecho de propiedad. Pero tiene otra opción: puede venderlo a otra persona por 100 euros. Pero en todos estos casos el capital sigue siendo ilusorio, ficticio. Y por dos  razones fundamentales: una, porque ya se gastó, y dos, porque no se usó como capital.

 

Las acciones

 

Las acciones representan capital real, esto es, al capital invertido o pendiente de invertir en la empresa en cuestión: en maquinarias, instalaciones, materias primas, salarios, etcétera. Pero este capital no existe por partida doble: una vez como acción, como título de propiedad, y otra vez, como capital realmente existente. Sólo existe bajo esta última forma: como capital realmente existente en la empresa. Erróneamente muchos economistas convencionales llaman a las acciones capital en vez de decir que representan capital. Entre ser y representar hay una diferencia ostensible.

Supongamos que una persona A es propietaria de acciones de la empresa H. A puede venderlas a B, y B puede venderlas a C. Estas transacciones no cambian la naturaleza de las cosas. La empresa H no experimenta cambio alguno. A ha transformado sus acciones en dinero y B ha transformado su dinero en acciones. Y las acciones no son otra cosa que títulos de propiedad que dan derecho a su  poseedor a percibir una parte de la ganancia generada por la empresa  H.

El movimiento independiente del valor de estos títulos de propiedad provoca la apariencia de que constituyen un capital real junto al capital del que son títulos. De hecho, al poderse vender y comprar, se transforman en mercancías, cuyos precios tienen un movimiento específico. Sucede que su valor de mercado adquiere una determinación distinta de su valor nominal sin que se modifique para nada el valor real que representan. Su valor de mercado oscila con la cuantía y la seguridad de los rendimientos a que dan derecho: si la empresa en cuestión proporciona cuantiosos dividendos y es una empresa con futuro, el valor de mercado de las acciones subirá. Si por el contrario la empresa está dando pocos dividendos y sobre su futuro se ciernen malas expectativas, el valor de mercado de las acciones bajará.

 

Las acciones, la especulación y el tipo de interés

 

¿Por qué el valor de mercado de las acciones es en parte especulativo? Porque que su valor no viene determinado por los dividendos que arrojan en la actualidad, sino por los esperados, por los que han sido calculados de antemano. Y los vendedores de estos títulos siempre están dispuestos a exagerar los futuros resultados con el fin de que el precio de mercado suba. Pero supongamos que la valorización del capital de las acciones que lo representan sea constante: el 5 %, esto es, una acción de 100 euros arroja un interés de 5 euros. Si el tipo de interés sube del 5 al 10 %, resulta que la acción que garantiza un dividendo de 5 euros sólo representa un capital de 50 euros. Y si el tipo de interés baja del 5 al 2,50 %, resulta que la acción representará un capital ficticio de 200 euros. Por lo tanto, el valor de mercado de las acciones aumenta y disminuye en relación inversa con el tipo de interés. Cuanto más bajo sea el tipo de interés, el valor de mercado de la acción aumentará; y cuanto más alto sea el tipo de interés, el valor de mercado de la acción disminuirá.

En todo caso, el valor de mercado de la acción es siempre el rendimiento capitalizado, esto es, el rendimiento calculado a base de un capital ilusorio o ficticio de acuerdo con el tipo de interés vigente. De ahí que en tiempos de crisis el precio de las acciones baje por dos razones fundamentales: una, porque el tipo de interés sube, y dos, porque todo el mundo quiere desprenderse de las acciones para obtener dinero. Y esta depreciación no sólo se produce para las empresas malogradas, sino también para las que están arrojando aceptables dividendos. De manera que una vez que ha pasado la crisis, el valor de las acciones de estas últimas empresas vuelve a subir. Por último, hay que señalar que la depreciación del precio de mercado de las acciones durante la crisis se convierte en un poderoso mecanismo para la centralización de las fortunas en dinero. Puesto que quien compró la acción a bajo precio en tiempos de crisis, la vende después de la crisis a un precio más alto.

 

Las acciones y la plusvalía o plustrabajo

 

Hoy en día todo el mundo puede tener acciones, desde un simple trabajador, pasando por un miembro de la clase media  hasta llegar al más grande de los oligarcas. Así que aparentemente todo el mundo se ha convertido en explotador, puesto que quien tiene una acción tiene derecho a cobrar una parte de la plusvalía producida por el capital que representa. Pero mirando las cosas más de cerca el panorama cambia. Debemos partir de la base de que todos los trabajadores, además de producir el trabajo necesario, esto es, su salario, producen plustrabajo o plusvalía, unos más y otros menos. De manera que si un trabajador es propietario de acciones por valor de 3.000 euros y cobra un dividendo anual de 150 euros, suponiendo que la valorización del capital que representa sea del 5 %, lo único que está haciendo es recuperar una parte del plustrabajo que aporta a la sociedad. Así que en este caso el trabajador en cuestión no  está apropiándose de trabajo ajeno.

Distinto es el caso de una persona que tiene acciones por valor de 30 millones de euros. Cada año cobrará un dividendo por valor de 1.500.000 euros. En este caso el propietario de esas acciones sí se está apropiando de trabajo ajeno. Se trata entonces de saber cómo evitar que las sociedades por acciones permitan a sus titulares apropiarse de trabajo ajeno. La respuesta es sencilla: poniéndole un tope al ingreso y al patrimonio de cada ciudadano. Sólo así podremos evitar que las riquezas de por sí ya descomunales se vuelvan cada año más descomunales. Y la causa de las crisis se encuentra justamente en el desproporcionado enriquecimiento de unos cuantos, que como tienen mucho más dinero y propiedades que las que necesitan, nunca estimularán el consumo o sólo estimularán el consumo de productos de lujo.

 

El crédito y la desaparición de las justificaciones del capitalismo

 

El crédito brinda al capitalista individual un poder absoluto de disposición sobre capital ajeno. La globalización ha hecho que este poder absoluto llegue a extremos alarmantes y enormemente peligrosos para la salud incluso del propio sistema capitalista. Y quien puede disponer de modo absoluto de enormes cantidades de capital ajeno, le permite disponer de trabajo social y, con ello, la posibilidad de apropiarse de ingentes cantidades de plustrabajo. Desaparecen con esto todas las explicaciones y las justificaciones del sistema capitalista. Lo que arriesga el comerciante o el industrial, el emprendedor en general, es la propiedad social, no la propiedad suya. Se ha acabado la idea de que el capitalista merece ganar lo que gana porque arriesga su capital. Esa época acabó. Ahora lo que arriesga es el capital social. También será un absurdo presentar el capital como naciendo del ahorro, cuando lo cierto es que los otros ahorran para él. No sólo estriba la ganancia en la apropiación de trabajo ajeno por parte de capitalista, sino que el capital que se pone en movimiento para producir esa ganancia es ajeno. Así que si el dinero que se les presta a los capitalistas es social, social debe ser la propiedad de las empresas y social deben ser los beneficios generados por la misma.

 

Insistiendo en la naturaleza social del crédito

 

La contradicción general del capitalismo, la existente entre el carácter social de los procesos y la apropiación privada de sus resultados, se manifiesta en multitud de procesos y hechos económicos. Esta contradicción la observamos, por ejemplo, en la apropiación de la ganancia media por parte del capitalista. Todo capitalista individual extrae a los trabajadores que explota una determinada cantidad de plustrabajo. Pero el plustrabajo del que se apropia cada capitalista individual depende, no de ese plustrabajo individual, sino de la cantidad de plustrabajo total que extrae el capital global. De manera que cada capital individual se apropia de una parte de ese plustrabajo total, que puede estar por encima o por debajo del que produce de forma individual. Se impone lo social y lo social determina lo individual.

Pero este carácter social de la ganancia sólo se hace realidad de modo íntegro mediante el desarrollo pleno del sistema de crédito y bancario. Este sistema pone a disposición de los capitalistas todo el capital disponible de la sociedad. Pero con una peculiaridad sociológica muy importante: ni quien presta el capital, el banquero, ni quien lo emplea, el emprendedor, es su propietario. Se anula así el carácter privado de el capital y contiene en sí, como advierte inteligentemente Marx, la supresión del propio capital. Vemos de continuo cómo del propio capitalismo nace y se desarrolla su propia negación.

La razón última  de las crisis

 

Para poder explicar la verdadera naturaleza de la crisis y su causa fundamental, Marx presenta lo siguientes supuestos. Uno: suponemos que toda la sociedad se compone de capitalistas industriales y de obreros asalariados. Dos: prescindimos de los cambios de precios que impiden la reposición de ciertas partes del capital. Tres: prescindimos también de los negocios ficticios y de las operaciones especulativas que estimula el sistema de crédito.

Lo que algunos analistas presentan como causa de la crisis, los negocios ficticios y la especulación, Marx nos dice que prescindamos de ellos. ¿Por qué? Porque desvirtúan la esencia del capitalismo. Pero además nos hace una pequeña anotación muy importante: esos negocios ficticios y esas operaciones especulativas son estimulados por el crédito. ¿Por qué? Por la razón que se dio antes: porque los bancos ponen a disposición de los capitalistas o de los que se hacen pasar por capitalistas todos los ahorros de la sociedad.

Pues bien, una vez establecidos aquellos supuestos, Marx explica que la crisis sólo podría  explicarse por dos razones: una, por la desproporción de la producción en las distintas ramas, y dos, por la desproporción entre el consumo de los capitalistas y su acumulación. Con respecto a la desproporción entre ramas es manifiesto que el sector de la construcción creció de forma desproporcionada respecto del resto de los sectores económicos. Pero también creció de forma desproporcionada el sector del automóvil y el sector de la telefonía móvil y otros sectores. De ahí que se produzca, de momento, una baja en la venta de viviendas y de automóviles.

Con respecto a la segunda causa, la desproporción entre el consumo de los capitalistas y su acumulación, diremos lo siguiente. La reposición de los capitales invertidos en la producción (en la producción de casas, por ejemplo) depende de la capacidad de consumo de las clases no productivas, de los rentistas, de los ricachos, pero éstos no tienen necesidad de comprar casas, porque ya las tienen y de sobra. Mientras que la capacidad de consumo de los trabajadores está limitada por las leyes del salario, que para una gran mayoría social sólo da para llegar a fin de mes. Los obreros son quienes necesitan las viviendas, pero no tienen dinero para adquirirlas. Y si aumenta el paro, más se reduce el poder adquisitivo de la clase obrera en su conjunto y más se manifiesta la crisis como crisis de sobreproducción.

Por lo tanto, “La razón última de todas las crisis reales es siempre la pobreza y la limitación del consumo de las masas frente a la tendencia de la producción capitalista a desarrollar las fuerzas productivas como si no tuvieran más límite que la capacidad absoluto de consumo de la sociedad”.

 

 

Francisco Umpiérrez Sánchez

 

En Las Palmas de Gran Canaria. 19 de octubre de 2008.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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#1956 De: Facundo Lastra <facundol@...>
Fecha: Mié, 12 de Nov, 2008 3:24 pm
Asunto: RE: ¿Una crisis en Wall Street?
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Compañerxs,

 

les adjunto en formato PDF un Dossier sobre la crisis que sacó el Taller de Periodismo del BASE de la Facultad de Económicas, Universidad de Buenos Aires. Podrán encontrar análisis de coyuntura y entrevistas a algunos de los disertantes del Coloquio de la SEPLA, el cual realizamos desde la EsEP (Escuela de economía política), junto con otras organizaciones.

 

Saludos.

 

www.baseuba.com.ar



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#1955 De: LUIS KOWALESKI <kowafer@...>
Fecha: Mar, 11 de Nov, 2008 1:40 pm
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hola, mientra voy aprendiendo a usar este medio, comento a los miembros que mi areas de interes es Educacion y Economia.

--- El mié 5-nov-08, LUIS KOWALESKI <kowafer@...> escribió:
De: LUIS KOWALESKI <kowafer@...>
Asunto: [economistasrojos] Re: Yahoo! Grupos: Bienvenido a economistasrojos. ¡Visítanos hoy!
A: "Moderador de economistasrojos" <economistasrojos-owner@yahoogroups.com>
Cc: economistasrojos@yahoogroups.com
Fecha: miércoles, 5 noviembre, 2008, 3:14 pm

hola, soy luis y me interesa en participar en este grupo.


--- El mié 5-nov-08, Moderador de economistasrojos <economistasrojos- owner@yahoogroup s.com> escribió:
De: Moderador de economistasrojos <economistasrojos- owner@yahoogroup s.com>
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#1954 De: "Limema" <LIMEMA@...>
Fecha: Mar, 11 de Nov, 2008 10:19 am
Asunto: Acerca de la refundación republicana
LIMEMA@...
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Acerca de la refundación republicana

El concepto Estado Republicano no es algo abstracto, se sustenta en una base material. República burguesa o popular
Malime | Para Kaos en la Red | 9-11-2008 | 516 lecturas | 11 comentarios

http://www.kaosenlared.net/noticia/acerca-refundacion-republicana 09-11-08

 

http://www.insurgente.org/modules.php?name=News&file=article&sid=15168

09-11-08

 

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=75713 11-11-08

 


#1953 De: Instituto de Ciencias Economicas Y De La Autogestion <iceautogestion@...>
Fecha: Lun, 27 de Oct, 2008 1:50 pm
Asunto: Entrevista al ICEA: el problema no es el neoliberalismo, sino el capitalismo
iceautogestion
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Ya publicada la entrevista en alasbarricadas.org

Entrevista al ICEA: el problema no es el neoliberalismo, sino el capitalismo

http://www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/8894

Un saludo revolucionario.





#1952 De: LUIS KOWALESKI <kowafer@...>
Fecha: Mié, 5 de Nov, 2008 3:14 pm
Asunto: Re: Yahoo! Grupos: Bienvenido a economistasrojos. ¡Visítanos hoy!
kowafer
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hola, soy luis y me interesa en participar en este grupo.


--- El mié 5-nov-08, Moderador de economistasrojos <economistasrojos-owner@yahoogroups.com> escribió:
De: Moderador de economistasrojos <economistasrojos-owner@yahoogroups.com>
Asunto: Yahoo! Grupos: Bienvenido a economistasrojos. ¡Visítanos hoy!
A: kowafer@...
Fecha: miércoles, 5 noviembre, 2008, 2:56 am

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#1951 De: Nacho Álvarez <nachoalvarezperalta@...>
Fecha: Jue, 6 de Nov, 2008 9:55 am
Asunto: ¿Una crisis en Wall Street?
nachoalvarezperalta@...
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¿Una crisis en Wall Street? ¿Una crisis del capitalismo? ¿La crisis del capitalismo?

Bibiana Medialdea y Nacho Álvarez. Economistas y militantes de Espacio Alternativo

No es posible contar la historia de la economía capitalista, y menos la de los últimos treinta años, sin referirse a sus crisis recurrentes. La mal llamada “crisis del petróleo” en los años 70s; la crisis de la deuda externa en los 80s; las que sacudieron a los “mercados emergentes” durante los 90s (México, sudeste asiático, Rusia, Turquía, Argentina); la de las empresas tecnológicas con el cambio de siglo; y ahora, una crisis inmobiliaria y crediticia que arrastra al sistema financiero internacional.

Cuando un fenómeno se repite con tanta obstinación es sensato interrogarse sobre si existe una causa común que explique todas sus manifestaciones. Y cuando efectivamente encontramos esa causa común, también es sensato sostener que ese rasgo constituye un elemento inherente al sistema que genera el fenómeno.

En los años setenta el capitalismo entra en una grave crisis de rentabilidad: el capital no obtiene una proporción “suficiente” de beneficios sobre sus inversiones; suficiente según la lógica capitalista (las exigencias de beneficios que tienen los capitalistas para seguir invirtiendo). Frente a esta crisis el capital despliega su ofensiva neoliberal, poniendo en marcha mecanismos que intentan resolver los problemas de rentabilidad por dos vías: incrementando la ganancia de la que se apropia en actividades que ya le generan beneficios (obteniendo ese incremento de la única forma posible, el recorte de salarios y derechos laborales); y abriendo nuevos espacios, o ampliando los ya existentes, en los que puede “hacer negocio” (como las privatizaciones). Sin embargo, la respuesta neoliberal no es del todo eficaz para superar la crisis. Los problemas de rentabilidad persisten y eclosionan en crisis periódicas. Por lo que el capital no para de intensificar su respuesta, acelerando con el paso de los años sus “avances neoliberales”. Así, podemos decir que llevamos 30 años en crisis, y 30 años sometidos a la gestión neoliberal con la que el capital intenta superar la crisis.       

Uno de los espacios de ganancia que el capital amplía en estas décadas son los mercados financieros. Su liberalización, en colaboración con otros factores, los convierte en una fuente aparentemente ilimitada de beneficios. Por eso asistimos, especialmente durante los 90s, a la explosión de las finanzas. La lógica de los mercados financieros, que se expande y afecta a todos los ámbitos económicos,  tiende a generar burbujas: la valoración financiera de algunos bienes se dispara. Parece la solución perfecta para el capital, que obtiene beneficios enormes y rápidos mediante la mera compra-venta de esos bienes (especulación), al margen de la “rentabilidad real” asociada a su producción. Pero la posibilidad de esquivar así los problemas de rentabilidad es efímera: los precios especulativos, irreales, que han alimentado unos beneficios colosales, terminan siempre desinflándose. Antes o después las burbujas estallan, los precios vuelven a conectarse con el valor que se incorpora en la producción, y los valores y beneficios financieros desaparecen como si de humo se tratara.

Así, una de las salidas del capital frente a su crisis de rentabilidad, la huida a lo financiero, se convierte en origen de nuevas crisis. La proliferación y el estallido de burbujas, con más o menos capacidad de arrastrar a la “economía real”, es un rasgo propio de los últimos años. La crisis actual es de este tipo. Eclosiona con el estallido de una burbuja especulativa, en este caso inmobiliaria. Y como dicha burbuja se alimentó con la concesión masiva de créditos que tienen el aval de las mismas viviendas cuyos precios se desinflan, los sectores bancarios tienen problemas serios de solvencia. El estadounidense se ve especialmente afectado, porque concedió hipotecas muy arriesgadas (subprime), y porque los bancos que las concedieron después las titularizaron y las vendieron insertas en productos financieros con apariencia sofisticada. Por eso en EEUU no sólo quiebran bancos dedicados al crédito hipotecario, también entidades financieras de todo tipo que compraron productos financieros con subprimes camufladas. Además, el sistema financiero estadounidense no es el de cualquier país: su quiebra ha colapsado el mercado monetario mundial, vaciándolo de la liquidez de la que se nutren todas las economías. El capital, que trataba de escapar de sus problemas, se ha generado uno monumental.         

No se trata, por tanto, de una crisis en Wall Street. Es una crisis de la respuesta que el capital le intentaba dar a la crisis. Su origen, como el de las crisis a las que empezamos refiriéndonos, es que el capital no es capaz de resolver eficazmente sus problemas de rentabilidad. Esa es la causa común que explica el fenómeno recurrente. Y, efectivamente, nos señala un rasgo inherente al sistema capitalista: para seguir “funcionando” requiere la obtención de tasas de rentabilidad crecientes; pero “al funcionar” socava las condiciones de las que obtiene la rentabilidad. Es un dilema suicida. Y ahora es más evidente que nunca.

 

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


#1950 De: alejandro benedetti <inventario_1917@...>
Fecha: Vie, 7 de Nov, 2008 6:10 pm
Asunto: Triunfó Barack Obama en las elecciones yankys. El nuevo presidente viene a salvar al sistema capitalista en crisis
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NOTICIAS
SOCIALISTAS

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CONVERGENCIA SOCIALISTA
                                    en el COMITE DE ENLACE (IT,FUR,LC,CS)




Triunfó Barack Obama en las elecciones yankys. El nuevo presidente viene a salvar al sistema capitalista en crisis

"Incipiente revolución social", "cambio revolucionario", "elecciones históricas", son algunos de los calificativos que los diarios del mundo han utilizado para explicar el triunfo de Barack Obama, el candidato del Partido Demócrata, en las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

Será el primer presidente negro, elegido en medio de la peor crisis económica en 80 años, y de la peor crisis política, alimentada por el fracaso de George W. Bush en la guerra de Irak y Afganistán.

Obama gana como resultado de una campaña en la que derrotó a los números puestos, como Hillary Clinton y el republicano John Mc Cain, tras haber realizado manifestaciones de decenas de miles de personas a lo largo y ancho del país, habiendo despertado enormes ilusiones entre los negros, los trabajadores y todos los que están sufriendo los efectos de la brutal crisis económica.

Un país en ebullición

El triunfo de Obama se explica por los inmensos cambios ocurridos en los últimos cuarenta años en Estados Unidos: La gran lucha de la minoría negra por su igualdad, que se inició en los años sesenta, cuando Martin Luther King hizo el discurso que pasó a la historia: "Tengo un sueño", en 1963, en el momento culminante de la lucha del Movimiento por los Derechos Civiles.

La gran lucha de los jóvenes y el pueblo contra las aventuras guerreras del Pentágono: de las grandes manifestaciones contra la guerra de Vietnam en los años sesenta y setenta, y de las protestas generalizadas en contra de la guerra de Irak en los últimos años.

La gran lucha de las mujeres por sus derechos, y en la actualidad, la lucha por defender fallos como "Roe versus Wade" a favor del derecho de aborto.

La gran lucha de los inmigrantes ilegales, en especial latinoamericanos, que han introducido la tradición y la experiencia de la revolución latinoamericana. Por ello, fueron los latinos los primeros en volver a celebrar el Primero de Mayo.

El enorme descontento de los trabajadores con las políticas de los últimos treinta años de desmonte de las fábricas para llevarlas a China, de precarización del empleo, deterioro salarial y aumento de la desocupación, que llegó a 760.000 este año.

Luchas como la huelga de 27000 trabajadores de la Boeing, la de los guionistas de cine de más de 3 meses que terminó en un triunfo, y diversas huelgas de trabajadores automotrices, de la construcción y servicios. Profundos cambios al interior del movimiento obrero.

La AFL-CIO, central obrera histórica se ha roto, varios sindicatos se han alejado, cuestionando a su dirigentes y muchos gremios han decidido dejar de apoyar al partido Demócrata. El descontento por el desmonte de las garantías sociales, la inexistencia de un sistema de salud universal, el deterioro del sistema educativo, como se expresó en el desastre del huracán Katrina.

La bronca en contra de la gran estafa organizada por Wall Street, que ha reducido a nada los fondos de jubilaciones, que ha provocado 200.000 desempleados solo en octubre, que ha llevado a miles de familias a perder sus casas, y que amenaza con el cierre de cientos de fábricas y puestos de trabajo.

Estados Unidos, la única potencia mundial, ha incorporado todas las contradicciones del mundo, que ahora están estallando en su interior.

Una tarea titánica

Obama es el candidato elegido por las grandes multinacionales imperialistas, por los principales diarios del país y hasta por la revista inglesa The Economist, para enfrentar el enorme descontento incubado en los trabajadores y el pueblo norteamericano.

Estos lo reciben con enormes ilusiones, pero no hay que engañarse. La misión de Obama es como la de Superman: salvar el sistema. Veamos: Es abogado de Harvard, una de las universidades más importantes de Estados Unidos, y profesor durante catorce años de la Universidad de Chicago, célebre por haber sido la cuna de los economistas neoliberales alumnos de Milton Friedman, que asesoraron a Pinochet, a todas las dictaduras latinoamericanas y a todos los gobiernos de los años noventa. Sus principales asesores económicos provienen de ese nido neoliberal: Austan Goolsbee y Jason Furman. Otros asesores son el millonario Warren Buffett, el ex jefe de la Reserva Federal Paul Volckery el ex secretario del Tesoro de Bush Paul O´Neill.

â–  Obama no propone una ruptura con la herencia de Bush sino un gobierno bipartidista. Uno de los posibles candidatos a Secretario de Estado es Colin Powell, Jefe del Ejército en la primera guerra contra Irak, y Robert Gates, el actual Secretario de Defensa.

â–  Obama quiere mantener 50000 soldados en Irak para "combatir el terrorismo" indefinidamente y enviar al resto a Afganistán. Está de acuerdo con John Mc Cain en que el presupuesto militar debe ser aumentado, apoya a Israel contra los palestinos y ha dicho con toda claridad que no es ningún enemigo del poderío militar norteamericano.

â–  Obama propone bajar impuestos a los trabajadores y a la clase media y regular el sistema
financiero, pero no propone ningún cambio de fondo: ni nacionalizar los bancos, ni juzgar a los culpables de la crisis, ni aumentos de salarios, ni prohibición de los despidos.

â–  Frente a la crisis de las hipotecas, la propuesta más radical de Obama es una moratoria de tres meses en los juicios.

â–  Obama votó por el rescate a los bancos de 700.000 millones de dólares propuesto por el gobierno de Bush. Obama no va a satisfacer las enormes expectativas depositadas en él. Por eso, lo más probable es que presenciemos luchas cada vez más importantes de los trabajadores norteamericanos.

¿Quién financia a Obama?

Obama usa el argumento populista de que su campaña está financiada por donativos pequeños de los trabajadores y no de las grandes empresas. Pero esto es una media verdad. La mitad del volumen de los donativos (204 millones de dólares) fueron donados por empresas de manera indirecta a través de sus ejecutivos.

Por ejemplo, si sumamos los donativos de los ejecutivos de Goldman Sachs, llegamos a La suma de 691.930 dólares. Citigroup (US$448.595), y otras grandes corporaciones. La cuestión es saber quién financia a quién. Por ejemplo, las empresas petroleras apoyan abiertamente a Mc Cain (1.3 millones), pero de manera menor al apoyo brindado en las campañas anteriores.

Los dos sectores que apoyaron tradicionalmente al Partido Republicano fueron las petroleras y las empresas agroalimentarias. Por otro lado permanece el apoyo incondicional del sector financiero a ambos candidatos.

Las empresas financieras invirtieron cerca de 15 millones de dólares a la campaña de Mc Cain y 16 millones a la de Obama. Obama tiene el apoyo mayoritario de los estudios de abogados (20 millones contra 6 millones de Mc Cain).

Los sectores más dinámicos de la burguesía, el financiero, las nuevas tecnologías y los medios de comunicación, apoyan al candidato demócrata. El hecho de que la burguesía financiera más a Obama que a Mc Cain muestra un temor de la burguesía: la de la crisis del sistema bipartidista. Con Obama, la burguesía gasta una fortuna para renovar la imagen de la democracia burguesa totalmente corrupta y podrida que reina en Estados Unidos.

Por esta razón, Obama gastó 45% del dinero de sus campañas en comunicación, el doble que Mc Cain. Extracto de artículo publicado en el sitio web del PST-U de Brasil

En Sociales de la UBA vote a la Lista 5 del Comité de Enlace (CS/IT) por la Unidad para Luchar Contra el Ajuste Antieducativo y Antipopular del Gobierno y los Monopolios


Desde el 3 al 7 de noviembre se desarrollan en Sociales las elecciones para el Centro de Estudiantes, justo después que el gobierno viene de meter la reforma privatizadora, intentando así descargar la crisis sobre los estudiantes y la educación pública.

Lamentablemente, la conducción saliente del centro, el frente Oktubre (PO, PTS, Izquierda Socialista y la 29 de mayo del PRml), no asumió esta realidad, resultando funcional al gobierno y a la gestión.

Los dirigentes de estos partidos dividieron las asambleas de los estudiantes, sin discutir cuál era la mejor moción para pelear, sino alrededor del ¡balance del conflicto agropecuario!.

Estos mismos dirigentes, que no fueron capaces ni siquiera de presentarse unidos a la elección, tampoco propusieron una lista unitaria, conformada por todos los sectores dispuestos a luchar por la educación pública y gratuita y contra el ajuste del gobierno.

En ese sentido, nuestra lista (la 5) integrada por los estudiantes de Izquierda de los Trabajadores y Convergencia Socialista, se presenta convocando a la unidad para que el Centro de Estudiantes se transforme en una herramienta eficaz para la lucha contra el gobierno y su política antieducativa.

De continuar, la política de la conducción saliente le facilitará las tareas a los seguidores del gobierno y de la gestión (la UES) quienes trabajan para instalar la idea de que el Centro de Estudiantes no sirve y que es necesario hacer otro a la medida de Cristina y sus planes.

La lista de CS e IT llama a los estudiantes a votarla para evitar la destrucción del CECSO, poniéndolo al servicio de la pelea contra el ajuste del gobierno, por aumento del presupuesto, por las reivindicaciones estudiantiles y al servicio de la unidad Obrera, Estudiantil y Popular para derrotar el Plan de Hambre y Saqueo de los Recursos que impone el gobierno de Cristina Kirchner.

Que la Universidad no pague la crisis

De la misma manera que a los trabajadores intentan descargarle la crisis económica a través de suspensiones y despidos, a los estudiantes ya nos llegó el turno.

Como los gobiernos anteriores, la política del gobierno de Cristina es profundizar aún más el ahogo presupuestario y la implementación de la privatización gradual de la Educación Superior.

En ese sentido, estas últimas semanas se realizaron avances sustantivos por parte de Cristina para llevar a cabo este plan.

La Asamblea Universitaria de la UBA votó el pasado 17 de octubre la reforma del Estatuto. El rector de la UBA, Rubén Hallú, usando un discurso "progre" y con la máscara de pedir "aumento de presupuesto" logró introducir en la UBA la LES que ni en los tiempos de Menem pudo conseguirse.

Esto significa entre otras cosas que se modifica la estructura académica de las carreras, dividiéndola en ciclos, generando la degradación de las carreras de grado e introduciendo títulos intermedios y postgrados pagos.

Permite también la financiación privada, le quita la jubilación a los docentes, etc.

Para completar la pintura es importante mencionar que en la UBA no es el único lugar donde esto sucedió, en la Universidad Nacional de La Plata realizaron la reforma del estatuto e implementaron las mismas medidas.

Esto en el contexto que en el resto del país se dio vía libre a la creación de universidades provinciales (como la de Das Neves en Chubut) que tienen su plan de estudios y carreras adecuadas a las necesidades de los empresarios de la región.

El Estado financia la formación de profesionales para las multinacionales y vacía presupuestariamente a las universidades Nacionales.

Es importante aclarar que los estudiantes venimos resistiendo a los avances privatistas hace años, y que hemos impedido varios intentos enfrentando a todos los gobiernos.

Asimismo, este año tampoco faltamos a la cita. Estuvimos protagonizando peleas muy importantes: en Sociales, Arquitectura y Medicina de la UBA, en Psicología en Comahue, en los colegios preuniversitarios de Chubut, en el CBC de Merlo, etc.

Las que sí faltaron a la cita son las conducciones de las federaciones combativas que hablan con discursos muy bonitos, pero mientras ellos acordaban los puestos en todas las facultades, el gobierno avanzó con las reformas.

La FUBA que se hace llamar "combativa" y que está dirigida por la izquierda (PCR-PO-MST-IS) no organizó la pelea con el conjunto de los estudiantes para no permitir que nos liquiden la UBA, se conformó con hacer discursos para la televisión y repartirse los centros de estudiantes.

Los estudiantes tenemos que preparar la resistencia a la implementación de la reforma construyendo la más amplia unidad para derrotar al gobierno y su política privatista.

Debemos recuperar los centros de estudiantes y las federaciones para ponerlos al servicio de garantizar la lucha.

La juventud del Comité de Enlace trabaja en esta perspectiva y se pone a disposición de la construcción de una nueva alternativa estudiantil.


Una falsa opción: Liberales y "estatistas". Lo que se necesita es otro sistema social y económico, el Socialismo




Las CGTs y la CTA tienen que convocar a un Paro Nacional contra los despidos y las suspensiones y por aumento de salarios (Declaración de CS, IT y FUR)




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#1949 De: Manuel Sutherland <yo_sutherland@...>
Fecha: Sáb, 30 de Ago, 2008 3:06 pm
Asunto: Saludos desde la ALEM al ICEA, esperamos vistarles
yo_sutherland
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Nos alegra mucho desde la alem este nuevo grupo d einvestigación y acción socialista, aunque con algunas difreencias saludamos desde Venezuela su iniciativa y esperamos pronto contactarnos y cuadrar alguna actividad
saludos

--
Manuel Sutherland
Coordinación de Formación en Economía Política
Asociación Latinoamericana de Economía Marxista (ALEM)

--- El vie 29-ago-08, economistasrojos@yahoogroups.com <economistasrojos@yahoogroups.com> escribió:
De: economistasrojos@yahoogroups.com <economistasrojos@yahoogroups.com>
Asunto: [economistasrojos] Resumen nº 608
A: economistasrojos@yahoogroups.com
Fecha: viernes, 29 agosto, 2008, 12:56 pm

Economistas_Rojos

Mensajes de este resumen (2 Mensajes)

1.
(no subject) De: Instituto de Ciencias Economicas Y De La
2.
Las olimpiadas de Beijing y el odioso Occidente De: francisco umpiérrez sánchez

Mensajes

1.

(no subject)

Enviado por: "Instituto de Ciencias Economicas Y De La " iceautogestion@...   iceautogestion

Jue, 28 de Ago, 2008 11:03 pm

¡salud!

Somos un grupo de economistas "negros" organizados en una
asociación cultural de ambito estado español. Os mando nuestra web y el
texto de presentación por si a alguien de la lista le interesa. A partir de septiembre tendremos la web activa con más información sobre los grupos de estudio que estamos desarrollando.

http://iceautogesti on.org

Lluís
ICEA-Barcelona

---

¿Qué es el ICEA?

El Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión (ICEA,
en adelante) es una entidad cultural donde desarrollamos actividades de
docencia e investigación en el ámbito de la economía política y la autogestión
obrera y social. El ICEA se basa en los principios del asamblearismo, el
federalismo, la solidaridad y el apoyo mutuo. El ICEA no tiene ánimo de
lucro, no recibe subvenciones del Estado y las actividades que organiza son de
carácter gratuito. El ICEA está abierto a estudiantes, licenciados,
doctores y profesores de economía, a profesionales de otras ciencias sociales y
humanas (sociólogos, politólogos, historiadores, filósofos, juristas,
psicólogos, etc.) y a trabajadores en general.. El ICEA está abierto a
quienes les mueva el afán de encontrar una explicación real a los sucesos
económicos y sociales. Asimismo pretende colaborar para transformar esta
sociedad capitalista en otra sociedad donde no exista la explotación,
profundizando en el estudio de las alternativas basadas en la autogestión
obrera y social, tanto a nivel teórico e histórico como práctico y actual.

El Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión toma como referente histórico la entidad que con el nombre de âEURoeInstitut de Ciencies Econòmiques de
Catalunya (ICEC)â€�, se creó en Barcelona en 1931, y que hasta 1939 organizó
cursos, conferencias y debates sobre temas económicos y sociales.

¿Como se estructura el ICEA?

El ICEA toma sus decisiones en asamblea y su estructura de
funcionamiento se basa en cargos de gestión revocables que a su vez crean sus grupos de trabajo. Asimismo para el
desarrollo de sus actividades, el ICEA cuenta con dos pilares
fundamentales: los grupos de estudio y los gabinetes técnicos.

Mediante los grupos de estudio se pretende abordar y estudiar uno o varios temas, para posteriormente
trasladar las conclusiones y conocimientos al resto de la sociedad. Con los gabinetes técnicos se pretende dar
apoyo técnico como economistas e investigadores sociales a las organizaciones y
movimientos sociales que lo precisen. Los grupos
de estudio trabajan mediante un sistema de educación a distancia por lo que
es posible participar en ellos desde cualquier lugar.

Como apoyo a los grupos de estudio y gabinetes técnicos, el ICEA cuenta con una biblioteca digitalizada y
especializada en ciencias sociales, principalmente en economía,
autogestión, anarquismo, anarcosindicalismo y movimientos obreros y sociales.
La totalidad de la biblioteca se encuentra en los locales del ICEA.
El catálogo general y parte de esta biblioteca se encuentra en la página web.

¿Por qué nace el ICEA?

El ICEA nace con el objetivo de ser una entidad donde desarrollar
aspectos culturales y técnicos al servicio de la transformació n social.

En los aspectos culturales y de
formación, el ICEA pretende desarrollar grupos
de estudio en tres ámbitos:
1) Análisis del funcionamiento del sistema económico
capitalista, conociendo sus características y sus límites.
2) Consolidación como un laboratorio de ideas en política
económica, laboral y social desde una perspectiva libertaria y tendente a
implantar la autogestión obrera y social. El objetivo principal es nutrir el
pensamiento y la acción de las organizaciones y movimientos sociales.
3) Investigación de las formas económicas y sociales con
las que sustituir el capitalismo por un sistema socio-económico basado en la
autogestión. En este sentido pretendemos cubrir el vacío existente en lo que se
refiere a la profundizació n del estudio de las alternativas al sistema
capitalista. De esta manera es necesaria la apertura hacia otros campos de
estudio imprescindibles, que no son la economía, pero que están totalmente
interrelacionados, como la sociología, la historia, la política, etc.

Estos estudios se van a divulgar mediante la realización de artículos,
folletos, informes, libros, conferencias, seminarios, cursos y planes de
estudio.

En los aspectos técnicos el ICEA pretende desarrollar su trabajo mediante tres gabinetes dirigidos respectivamente a:
- Realizar una
recopilación semanal de noticias publicadas en prensa sobre temas de interés
económico-sociales y de luchas laborales en el Estado español.
- Realizar asesoramiento
en apoyo a las luchas laborales y sociales.
- Realizar asesoramiento
para la autogestión de los medios de producción por parte de los trabajadores.

¿Dónde encontrarnos?

Los miembros del ICEA estamos presentes a día de hoy
en Barcelona, Bilbao y Madrid. Si deseas más información sobre las actividades
y grupos de estudio que estamos desarrollando o estás interesado/a en
pertenecer al ICEA puedes ponerte en contacto con nosotros/as en la siguiente
dirección:

http://www.iceautog estion.org
info@iceautogestion .org

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2.

Las olimpiadas de Beijing y el odioso Occidente

Enviado por: "francisco umpiérrez sánchez" fumsa@...   franciscoumpierrez

Jue, 28 de Ago, 2008 11:04 pm





Las olimpiadas de Beijing y el odioso Occidente

"Los occidentales no sólo se creen los dueños del mundo, también se creen los dueños de los conceptos, de su sentido y de su verdad"


Impresionante ceremonia

La ceremonia de inauguración de los juegos olímpicos de Beijing la vi diferida. Mi cuñada, afiliada al PP, le había dicho a mi pareja que no se la perdiera, que era impresionante, la mejor ceremonia que había visto jamás. Para los que hemos militado en partidos maoístas, la ceremonia ha sido todo un acto de orgullo y de identificació n. China ha sabido combinar lo antiguo con lo moderno, ha hecho de las masas el principal protagonista, y ha mostrado al mundo su identidad y su poder. Si a eso unimos el protagonismo que tuvo la enorme bandera roja con sus cuatro estrellas amarillas, que simbolizan las cuatro grandes fuerzas de la revolución, los campesinos, los obreros, los soldados y los estudiantes, su izamiento y el canto de su himno, donde lo primero que se escucha es "levantaos, aquellos que rehúsan ser esclavos", la emoción y el orgullo fue total. Pensé en Sarkozy, en Bush y en toda suerte de capitalistas imperialistas, lo que les debía doler ver el éxito de la ceremonia, contemplar la bandera roja ondeando, y saber que el partido que ha gobernado los destinos de China desde 1949 y que ha hecho posible la China de hoy es el Partido Comunista. Estaba lleno de regocijo y de alegría. Al fin China ha podido decir: aquí estamos, esto somos nosotros, esto es de lo que somos capaces de hacer.
Sí, pero...,

El lunes, 11 de agosto, desde que llegó mi prima a la oficina donde trabajo le pregunté: ¿viste la ceremonia de inauguración de los juegos olímpicos? Me respondió con un sí poca emotivo. Le pregunté entonces, ¿qué te pareció? Y me contestó: Estuvo bien, pero después está la otra parte, taparon la pobreza y... Ya no la dejé seguir. Me indigné. Los medios de comunicación occidentales han logrado lo que pretendían o buena parte de lo que pretendían. No cesan de criticar a China. No cesan de exponer los lados oscuros y feos de China. Porque no niego que en China haya lados oscuros y feos, ¿pero en qué país no los hay? Y otra cuestión: ¿quién decide cuando exponer por televisión los lados oscuros y feos de un país? Los occidentales. ¿Cómo se puede admitir que el mismo día en que se celebra una fiesta de una belleza enorme, como ha sido la inauguración de los juegos olímpicos, haya medios de comunicación que traten de afear ese evento con determinadas e intencionadas informaciones? ¿Qué razón explica este comportamiento? Pues lo explica una razón muy clara: sus intereses imperialistas. Y de ese imperialismo, de esa mentalidad donde el occidental se cree que toda la tierra es suya y que no respeta ninguna forma de vida distinta a la suya, participan las grandes masas de Occidente. Le dije a mi prima, notablemente irritado, ¿has escuchado tú a algún medio informativo chino alguna vez? Y sólo cabía una respuesta: no, jamás ha escuchado a un medio informativo chino. Lo que sabe sólo lo sabe por los medios informativos occidentales. Y esto nos da una idea de lo poco democrática que es la opinión publicada por los occidentales. Lo cierto es no tuve la oportunidad de hablar con mi prima de la ceremonia, de su contenido, del sí, sólo hablamos del "pero". Y fue así porque los medios de opinión occidentales así lo han forzado.
Sería bueno que cada vez que Nadal jugara un partido, el comentarista dijera "sí, esta bonito y emocionante, ¿pero sabes cuánto gana? Y al tiempo añadiera: "Y en España hay ocho millones de personas que viven bajo el umbral de la pobreza". Y este "sí, pero..." deberían emplearlo cuando se celebra un partido de fútbol de primera división, cuando se celebra un evento de moda, cuando se informa sobre las grandes mansiones, cuando se habla de las grandes fortunas, y cuando se celebran las navidades y un sinfín de acontecimientos más. Pero esto no ocurre ni puede ocurrir, puesto que son los occidentales quienes deciden cuando es necesario emplear el "pero". En esto es en lo que debe meditar mi prima, que la imagen que se hace del mundo no es libre ni objetiva, sino forzada e interesada. Puesto para que fuera libre y objetiva habría que escuchar previamente a algunas voces autorizadas entre los 1.300 millones de chinos.

Los odiosos occidentales

Los occidentales no sólo se creen los dueños del mundo, también se creen los dueños de los conceptos, de su sentido y de su verdad. El mundo es la representació n que se hace el occidental del mundo. Y China es, por supuesto, como se la representan los occidentales. El hecho de que los chinos sean 1.300 millones de personas no importa. Lo que ellos piensen, sientan y crean no entra en juego. Que sea una civilización con 5.000 años de historia tampoco cuenta. Lo que cuenta es Occidente y lo que ella piensa y se representa. ¿Y por qué esto es así? Porque los occidentales monopolizan los grandes medios de comunicación de masas y ellos dan la imagen del mundo que ellos quieren.
Los occidentales quieren o pretenden que el mundo sea un reflejo suyo, que todo sea a su imagen y semejanza. Pero esto no sólo lo quiere la derecha burguesa, también lo quiere la izquierda burguesa. Y lo que es peor: también lo quiere la izquierda radical y aún la izquierda extremista. Si la derecha y la izquierda burguesa quieren que China sea como es Occidente, la izquierda radical y la izquierda extremista quiere que China sea como ellos se han imaginado que debe ser el socialismo. Sin duda que son odiosos los occidentales y se comportan de un modo imperialista.

¿Se puede hablar desde la neutralidad?

Me ha alegrado muchísimo saber que Fidel Castro se ha referido a la ceremonia como "maravilloso espectáculo". Habla de forma alineada y de forma partidista. Sin embargo, ha habido una serie de articulistas, algunos de ellos desde Rebelión, que han hablado desde una aparente neutralidad y objetividad. No creo que sea objetivo hablar desde el punto de vista de los derechos humanos o desde el punto de vista de la libertad de expresión, puesto que ambos aspectos dependen del poder. Tampoco es justo hablar sin perspectiva histórica, sin examinar donde estaba China en 1949 y donde está ahora. Y tampoco es conforme a la verdad que las fuentes sean siempre extranjeras, como si los chinos no tuvieran boca. Sería de agradecer que de vez en cuando se citaran fuentes chinas.
Lenin supo tener una visión estratégica del mundo. Supo comprender que los movimientos de liberación nacional, movimientos burgueses, formaban parte de la revolución socialista. Tuvo la clarividencia de distinguir entre potencias capitalistas opresoras y potencias capitalistas oprimidas. Y China es una sociedad que está llevando a cabo un proceso de liberación nacional y está haciendo un socialismo con características chinas. Y en la actualidad es el mayor freno al imperialismo de Estados Unidos y de la Unión Europea.

La perspectiva histórica

Sin duda que China tiene partes feas y oscuras. Pero en 1949 China era todavía un país semifeudal y semicolonial. Hasta ese entonces Francia e Inglaterra ejercían el colonialismo sobre buena parte de ese continente. Pensemos sólo cuando Europa occidental era un país semifeudal, pensemos en los siglos XVI, XVII, XVIII. Contemos todo lo feo y ruin que ha habido en Europa occidental durante todo ese periodo, añadiéndole además el siglo XX con sus dos guerras mundiales. Pensemos en el sistema colonial y la acumulación originaria del capital en Europa occidental. Contabilicemos sobre cuánto saqueo, robo, y muerte se ha edificado el civilizado Occidente. Sin duda que Occidente en el marco de esta perspectiva histórica es más maldita que China.
¿No comprende Occidente que el África de hoy, su inmensa pobreza y subdesarrollo, es obra suya? ¿Por qué se alarma de la pobreza que hay en China cuando la que ella ha generado en África es mil veces peor? ¿Ignoran acaso que América fue conquistada por los occidentales a cuchillo y que fue saqueada? ¿Ignoran acaso que convirtieron a los africanos en esclavos y esquilmaron buena parte de las riquezas naturales de África?
Si los occidentales se tuvieran la molestia de mirar a la historia, no serían tan subidos y tan creídos. Serían más comprensivos, reconocerían que más sangre y lodo que la que contiene la historia de Europa occidental no es posible encontrar en ningún otro grupo de naciones, y ayudarían a China en vez de intentar constantemente hostigarla. ¿No comprenden los occidentales que en 1949 la mayoría de la población campesina eran siervos y el resto del pueblo estaba bajo el poder despótico de las potencias coloniales? ¿No es un hito histórico y un gran triunfo de la razón comunista que en el plazo de no llega todavía a los sesenta años China sea una de las grandes potencias económicas, políticas y culturales del mundo? Sin duda que es así. Y a los occidentales no le va a quedar más remedio que aceptarlo: el futuro del mundo será también un futuro comunista.

La niña china: imagen y sonido

Había dado por concluido este artículo cuando los medios de comunicación occidentales volvieron a alertar a las masas sobre un hecho aparentemente indignante. Esta es la información que suministraron y con la que cautivaron la conciencia de las grandes masas sociales: "La niña que aparecía cantando en la inauguración de los juegos olímpicos en verdad no estaba cantando, sólo lo estaba simulando, y lo peor: la voz que se oía no era la suya sino la de otra niña. ¿Y saben por qué la niña que en verdad cantaba no apareció en el escenario? Porque era fea y regordeta". En la oficina donde trabajo, en el supermercado y en el barrio todo el mundo hablaba de eso: lo que le hicieron a la pobre niña y lo malo que son los chinos.
Yo no quepo en mi indignación. Pregunta: ¿alguien ha visto alguna vez en los spot publicitarios sobre pañales, colonias y demás enseres algún niño o niña que no sean rabiosamente hermosos? ¿Alguien ha visto en una pasarela o en cualquier evento publicitario hombres y mujeres que no sean hermosos? Hay que responder con un rotundo no. ¿No es cierto que todas las casas que elaboran productos para bebes eligen los niños y niñas más hermosos para vender su imagen? Claro que es totalmente cierto. ¿Entonces a que viene tanto revuelo por lo que ha pasado en China? Pues la respuesta es sencilla: los occidentales se creen en el derecho de juzgar y condenar a los demás pueblos. ¿Y por qué tienen esta creencia? Porque por su venas todavía corre la mentalidad colonialista e imperialista.
El que dirigió la inauguración de los juegos olímpicos eligió la mejor voz y la mejor imagen. Y está en todo su derecho de hacerlo. Y aún incluso si los occidentales no hicieran lo mismo, que sí lo hacen, tampoco tendrían derecho a creer que su escala de valores es la válida para medir éticamente las acciones de los demás pueblos. Así que incido en lo mismo: los occidentales son enormemente odiosos.


Francisco Umpiérrez Sánchez

En Las Palmas de Gran Canaria. 14 de agosto de 2008.




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1) "La Economía de Mercado" (Albarracín)
http://www.nodo50.org/corrienteroja/materiales/debate/debate225.htm
2)"Comprender la Economía" (Jaques Gouverneur):
http://www.i6doc.com/doc/a5economia
3)"Filosofía de El Capital" de ed: Taurus, 1983 (Felipe Martínez Marzoa).(Descatalogado)
4)"Fundamentos y límites del capitalismo"(Louis Gill). http://www.trotta.es/Shop/TT_detalle.asp?idLibros=686
5)"Ensayo sobre la teoría marxista del valor, Pasado y Presente", Buenos Aires, 1974 (Rubin, I. I.,1923): : http://socialismo-o-barbarie.org/formacion/040421rubin_el_capital.pdf
6)"La Explotación en España" (1954-2001; DG): http://www.ucm.es/info/eurotheo/e_books/dguerrero/index.html
7)"Acumulación en la URSS y debate NEP": http://www.ucm.es/BUCM/tesis/19911996/S/2/S2007401.pdf
8)"Bujarin y la Revolución Bolchevique"(Cohen)
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#1948 De: francisco umpiérrez sánchez <fumsa@...>
Fecha: Jue, 14 de Ago, 2008 6:50 pm
Asunto: Las olimpiadas de Beijing y el odioso Occidente
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Las olimpiadas de Beijing y el odioso Occidente

 

“Los occidentales no sólo se creen los dueños del mundo, también se creen los dueños de los conceptos, de su sentido y de su verdad”

 

 

Impresionante ceremonia

 

La ceremonia de inauguración de los juegos olímpicos de Beijing la vi diferida. Mi cuñada, afiliada al PP, le había dicho a mi pareja que no se la perdiera, que era impresionante, la mejor ceremonia que había visto jamás. Para los que hemos militado en partidos maoístas, la ceremonia ha sido todo un acto de orgullo y de identificación. China ha sabido combinar lo antiguo con lo moderno, ha hecho de las masas el principal protagonista, y ha mostrado al mundo su identidad y su poder. Si a eso unimos el protagonismo que tuvo la enorme bandera roja con sus cuatro estrellas amarillas, que simbolizan las cuatro grandes fuerzas de la revolución, los campesinos, los obreros, los soldados y los estudiantes, su izamiento y el canto de su himno, donde lo primero que se escucha es “levantaos, aquellos que rehúsan ser esclavos”, la emoción y el orgullo fue total. Pensé en Sarkozy, en Bush  y en toda suerte de capitalistas imperialistas, lo que les debía doler ver el éxito de la ceremonia, contemplar la bandera roja ondeando, y saber que el partido que ha gobernado los destinos de China desde 1949 y que ha hecho posible la China de hoy es el Partido Comunista. Estaba lleno de regocijo y de alegría. Al fin China ha podido decir: aquí estamos, esto somos nosotros, esto es de lo que somos capaces de hacer.

Sí, pero…,

 

El lunes, 11 de agosto, desde que llegó mi prima a la oficina donde trabajo le pregunté: ¿viste la ceremonia de inauguración de los juegos olímpicos? Me respondió con un sí  poca emotivo. Le pregunté entonces, ¿qué te pareció? Y me contestó: Estuvo bien,  pero después está la otra parte, taparon la pobreza y… Ya no la dejé seguir. Me indigné. Los medios de comunicación occidentales han logrado lo que pretendían o buena parte de lo que pretendían. No cesan de criticar a China. No cesan de exponer los lados oscuros y feos de China. Porque no niego que en China haya lados oscuros y feos, ¿pero en qué país no los hay? Y otra cuestión: ¿quién decide cuando exponer por televisión los lados oscuros y feos de un país? Los occidentales. ¿Cómo se puede admitir que el mismo día en que se celebra una fiesta de una belleza enorme, como ha sido la inauguración de los juegos olímpicos, haya medios de comunicación que traten de afear ese evento con determinadas e intencionadas informaciones? ¿Qué razón explica este comportamiento? Pues lo explica una razón muy clara: sus intereses imperialistas. Y de ese imperialismo, de esa mentalidad donde el occidental se cree que toda la tierra es suya y que no respeta ninguna forma de vida distinta a la suya, participan las grandes masas de Occidente. Le dije a mi prima, notablemente irritado, ¿has escuchado tú a algún medio informativo chino alguna vez? Y sólo cabía una respuesta: no, jamás ha escuchado a un medio informativo chino. Lo que sabe sólo lo sabe por los medios informativos occidentales. Y esto nos da una idea de lo poco democrática que es la opinión publicada por los occidentales. Lo cierto es no tuve la oportunidad de hablar con mi prima de la ceremonia, de su contenido, del sí, sólo hablamos del “pero”. Y fue así porque los medios de opinión occidentales así lo han forzado.

Sería bueno que cada vez que Nadal jugara un partido, el comentarista dijera “sí, esta bonito y emocionante, ¿pero sabes cuánto gana? Y al tiempo añadiera: “Y en España hay ocho millones de personas que viven bajo el umbral de la pobreza”. Y este “sí, pero…” deberían emplearlo cuando se celebra un partido de fútbol de primera división, cuando se celebra un evento de moda, cuando se informa sobre las grandes mansiones, cuando se habla de las grandes fortunas,  y cuando se celebran las navidades y un sinfín de acontecimientos más. Pero esto no ocurre ni puede ocurrir, puesto que son los occidentales quienes deciden cuando es necesario emplear el “pero”. En esto es en lo que debe meditar mi prima, que la imagen que se hace del mundo no es libre ni objetiva, sino forzada e interesada. Puesto para que fuera libre y objetiva habría que escuchar previamente a algunas voces autorizadas entre los 1.300 millones de chinos.

 

Los odiosos occidentales

 

Los occidentales no sólo se creen los dueños del mundo, también se creen los dueños de los conceptos, de su sentido y de su verdad. El mundo es la representación que se hace el occidental del mundo. Y China es, por supuesto, como se la representan los occidentales. El hecho de que los chinos sean 1.300 millones de personas no importa. Lo que ellos piensen, sientan y crean no entra en juego. Que sea una civilización con 5.000 años de historia tampoco cuenta. Lo que cuenta es Occidente y lo que ella piensa y se representa. ¿Y por qué esto es así? Porque los occidentales monopolizan los grandes medios de comunicación de masas y ellos dan la imagen del mundo que ellos quieren.

Los occidentales quieren o pretenden que el mundo sea un reflejo suyo, que todo sea a su imagen y semejanza. Pero esto no sólo lo quiere la derecha burguesa, también lo quiere la izquierda burguesa. Y lo que es peor: también lo quiere la izquierda radical y aún la izquierda extremista. Si la derecha y la izquierda burguesa quieren que China sea como es Occidente, la izquierda radical y la izquierda extremista quiere que China sea como ellos se han imaginado que debe ser el socialismo. Sin duda que son odiosos los occidentales y se comportan de un modo imperialista.

 

¿Se puede hablar desde la neutralidad?

 

Me ha alegrado muchísimo saber que Fidel Castro se ha referido a la ceremonia como “maravilloso espectáculo”. Habla de forma alineada y de forma partidista. Sin embargo, ha habido una serie de articulistas, algunos de ellos desde Rebelión, que han hablado desde una aparente neutralidad y objetividad. No creo que sea objetivo hablar desde el punto de vista de los derechos humanos o desde el punto de vista de la libertad de expresión, puesto que ambos aspectos dependen del poder. Tampoco es justo hablar sin perspectiva histórica, sin examinar donde estaba China en 1949 y donde está ahora. Y tampoco es conforme a la verdad que las fuentes sean siempre extranjeras, como si los chinos no tuvieran boca. Sería de agradecer que de vez en cuando se citaran fuentes chinas.

Lenin supo tener una visión estratégica del mundo. Supo comprender que los movimientos de liberación nacional, movimientos burgueses, formaban parte de la revolución socialista. Tuvo la clarividencia de distinguir entre potencias capitalistas opresoras y potencias capitalistas oprimidas. Y China es una sociedad que está llevando a cabo un proceso de liberación nacional y está haciendo un socialismo con características chinas. Y en la actualidad es el mayor freno al imperialismo de Estados Unidos y de la Unión Europea.

 

La perspectiva histórica

 

Sin duda que China tiene partes feas y oscuras. Pero en 1949 China era todavía un país semifeudal y semicolonial. Hasta ese entonces Francia e Inglaterra ejercían el colonialismo sobre buena parte de ese continente. Pensemos sólo cuando Europa occidental era un país semifeudal, pensemos en los siglos XVI, XVII, XVIII. Contemos todo lo feo y ruin que ha habido en Europa occidental durante todo ese periodo, añadiéndole además el siglo XX con sus dos guerras mundiales.  Pensemos en el sistema colonial y la acumulación originaria del capital en Europa occidental. Contabilicemos sobre cuánto saqueo, robo, y muerte se ha edificado el civilizado Occidente. Sin duda que Occidente en el marco de esta perspectiva histórica es más maldita que China.

¿No comprende Occidente que el África de hoy, su inmensa pobreza y subdesarrollo, es obra suya? ¿Por qué se alarma de la pobreza que hay en China cuando la que ella ha generado en África es mil veces peor? ¿Ignoran acaso que América fue conquistada por los occidentales  a cuchillo y que fue saqueada? ¿Ignoran acaso que convirtieron a los africanos en esclavos y esquilmaron buena parte de las riquezas naturales de África?

Si los occidentales se tuvieran la molestia de mirar a la historia, no serían tan subidos y tan creídos. Serían más comprensivos, reconocerían que más sangre y lodo que la que contiene la historia de Europa occidental no es posible encontrar en ningún otro grupo de naciones, y ayudarían a China en vez de intentar constantemente hostigarla. ¿No comprenden los occidentales que en 1949 la mayoría de la población campesina eran siervos y el resto del pueblo estaba bajo el poder despótico de las potencias coloniales? ¿No es un hito histórico y un gran triunfo de la razón comunista que en el plazo de no llega todavía a los sesenta años China sea una de las grandes potencias económicas, políticas y culturales del mundo? Sin duda que es así. Y a los occidentales no le va a quedar más remedio que aceptarlo: el futuro del mundo será también un futuro comunista.

 

La niña china: imagen y sonido

 

Había dado por concluido este artículo cuando los medios de comunicación occidentales volvieron a alertar a las masas sobre un hecho aparentemente indignante. Esta es la información que suministraron y con la que cautivaron la conciencia de las grandes masas sociales: “La niña que aparecía cantando en la inauguración de los juegos olímpicos en verdad no estaba cantando, sólo lo estaba simulando, y lo peor: la voz que se oía no era la suya sino la de otra niña. ¿Y saben por qué la niña que en verdad cantaba no apareció en el escenario? Porque era fea y regordeta”. En la oficina donde trabajo, en el supermercado y en el barrio todo el mundo hablaba de eso: lo que le hicieron a la pobre niña y lo malo que son los chinos.

Yo no quepo en mi indignación. Pregunta: ¿alguien ha visto alguna vez en los spot publicitarios sobre pañales, colonias y demás enseres algún niño o niña que no sean rabiosamente hermosos? ¿Alguien ha visto en una pasarela o en cualquier evento publicitario hombres y mujeres que no sean hermosos? Hay que responder con un rotundo no. ¿No es cierto que todas las casas que elaboran productos para bebes eligen los niños y niñas más hermosos para vender su imagen? Claro que es totalmente cierto. ¿Entonces a que viene tanto revuelo por lo que ha pasado en China? Pues la respuesta es sencilla: los occidentales se creen en el derecho de juzgar y condenar a los demás pueblos. ¿Y por qué tienen esta creencia? Porque por su venas todavía corre la mentalidad colonialista e imperialista.

El que dirigió la inauguración de los juegos olímpicos eligió la mejor voz y la mejor imagen. Y está en todo su derecho de hacerlo. Y aún incluso si los occidentales no hicieran lo mismo, que sí lo hacen, tampoco tendrían derecho a creer que su escala de valores es la válida para medir éticamente las acciones de los demás pueblos. Así que incido en lo mismo: los occidentales son enormemente odiosos.

 

 

Francisco Umpiérrez Sánchez

 

En Las Palmas de Gran Canaria. 14 de agosto de 2008.

 

 

 

 



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#1947 De: Instituto de Ciencias Economicas Y De La Autogestion <iceautogestion@...>
Fecha: Mié, 27 de Ago, 2008 8:27 am
Asunto: (Sin asunto)
iceautogestion
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¡salud!

Somos un grupo de economistas "negros" organizados en una asociación cultural de ambito estado español. Os mando nuestra web y el texto de presentación por si a alguien de la lista le interesa. A partir de septiembre tendremos la web activa con más información sobre los grupos de estudio que estamos desarrollando.

http://iceautogestion.org

Lluís
ICEA-Barcelona

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¿Qué es el ICEA?

 

El Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión (ICEA, en adelante) es una entidad cultural donde desarrollamos actividades de docencia e investigación en el ámbito de la economía política y la autogestión obrera y social. El ICEA se basa en los principios del asamblearismo, el federalismo, la solidaridad y el apoyo mutuo. El ICEA no tiene ánimo de lucro, no recibe subvenciones del Estado y las actividades que organiza son de carácter gratuito. El ICEA está abierto a estudiantes, licenciados, doctores y profesores de economía, a profesionales de otras ciencias sociales y humanas (sociólogos, politólogos, historiadores, filósofos, juristas, psicólogos, etc.) y a trabajadores en general. El ICEA está abierto a quienes les mueva el afán de encontrar una explicación real a los sucesos económicos y sociales. Asimismo pretende colaborar para transformar esta sociedad capitalista en otra sociedad donde no exista la explotación, profundizando en el estudio de las alternativas basadas en la autogestión obrera y social, tanto a nivel teórico e histórico como práctico y actual.

 

El Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión toma como referente histórico la entidad que con el nombre de "Institut de Ciencies Econòmiques de Catalunya (ICEC)", se creó en Barcelona en 1931, y que hasta 1939 organizó cursos, conferencias y debates sobre temas económicos y sociales.

 

¿Como se estructura el ICEA?

 

El ICEA toma sus decisiones en asamblea y su estructura de funcionamiento se basa en cargos de gestión revocables que a su vez crean sus grupos de trabajo. Asimismo para el desarrollo de sus actividades, el ICEA cuenta con dos pilares fundamentales: los grupos de estudio y los gabinetes técnicos.

 

Mediante los grupos de estudio se pretende abordar y estudiar uno o varios temas, para posteriormente trasladar las conclusiones y conocimientos al resto de la sociedad. Con los gabinetes técnicos se pretende dar apoyo técnico como economistas e investigadores sociales a las organizaciones y movimientos sociales que lo precisen.. Los grupos de estudio trabajan mediante un sistema de educación a distancia por lo que es posible participar en ellos desde cualquier lugar.

 

Como apoyo a los grupos de estudio y gabinetes técnicos, el ICEA cuenta con una biblioteca digitalizada y especializada en ciencias sociales, principalmente en economía, autogestión, anarquismo, anarcosindicalismo y movimientos obreros y sociales. La totalidad de la biblioteca se encuentra en los locales del ICEA. El catálogo general y parte de esta biblioteca se encuentra en la página web.

 

¿Por qué nace el ICEA?

 

El ICEA nace con el objetivo de ser una entidad donde desarrollar aspectos culturales y técnicos al servicio de la transformación social.

 

En los aspectos culturales y de formación, el ICEA pretende desarrollar grupos de estudio en tres ámbitos:

1) Análisis del funcionamiento del sistema económico capitalista, conociendo sus características y sus límites.

2) Consolidación como un laboratorio de ideas en política económica, laboral y social desde una perspectiva libertaria y tendente a implantar la autogestión obrera y social. El objetivo principal es nutrir el pensamiento y la acción de las organizaciones y movimientos sociales.

3) Investigación de las formas económicas y sociales con las que sustituir el capitalismo por un sistema socio-económico basado en la autogestión. En este sentido pretendemos cubrir el vacío existente en lo que se refiere a la profundización del estudio de las alternativas al sistema capitalista. De esta manera es necesaria la apertura hacia otros campos de estudio imprescindibles, que no son la economía, pero que están totalmente interrelacionados, como la sociología, la historia, la política, etc.

 

Estos estudios se van a divulgar mediante la realización de artículos, folletos, informes, libros, conferencias, seminarios, cursos y planes de estudio.

 

En los aspectos técnicos el ICEA pretende desarrollar su trabajo mediante tres gabinetes dirigidos respectivamente a:

-          Realizar una recopilación semanal de noticias publicadas en prensa sobre temas de interés económico-sociales y de luchas laborales en el Estado español.

-          Realizar asesoramiento en apoyo a las luchas laborales y sociales.

-          Realizar asesoramiento para la autogestión de los medios de producción por parte de los trabajadores.

 

¿Dónde encontrarnos?

 

Los miembros del ICEA estamos presentes a día de hoy en Barcelona, Bilbao y Madrid. Si deseas más información sobre las actividades y grupos de estudio que estamos desarrollando o estás interesado/a en pertenecer al ICEA puedes ponerte en contacto con nosotros/as en la siguiente dirección:

 

http://www.iceautogestion.org

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#1946 De: "Pablo G. V." <comunistarecalcitrante@...>
Fecha: Do, 3 de Ago, 2008 2:12 pm
Asunto: Documento Politico Iniciativa Comunista (C3-CCPC)
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http://www.kaosenlared.net/noticia/documento-politico-resoluciones-congreso-iniciativa-comunista-c3-ccpc

 


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