Ha habido un gran acontecimiento en nuestra familia:
hace un mes, Elena, una niña de diez meses de la
Provincia de Jiangxi, China, vino, vio y venció los
corazones de toda la familia. Aparte del amor y la
ilusión que nos ha traído, Elena ha contribuído
enormemente a nuestro proyecto de enseñanza en casa.
Nuestras dos hijas mayores, Ruth (18) y Lydia (16)
investigaron el origen y significado de multitud de
nombres y vivieron de cerca todo el proceso de
entrevistas, papeleos y preparativos para el viaje.
Lydia y mi mujer, Juani, se quedaron en España y Ruth
y yo hicimos un viaje de dos semanas a China para
terminar los trámites y traernos a Elena. Dentro del
mejor espíritu de homeschooling, Ruth vivió todo como
una parte más de su educación y no unas vacaciones de
la "verdadera educación" de la escuela: la reunión con
la directora del orfanato, la notaría de provincia, la
Ciudad Prohibida, la Gran Muralla, los rascacielos de
Pekín y los cuidados de la niña. También llevó un
diario detallado de todas nuestras experiencias.
Traernos a Elena fue la culminación de unos dos años y
medio de papeleo y espera. Toda familia adoptante en
España tiene que ser evaluada por un psicólogo y un
trabajador social, quienes emiten conjuntamente lo que
se denomina el "informe psicosocial". Os quería contar
un poco acerca de nuestra experiencia con estas
entrevistas. La psicóloga y la trabajadora social nos
preguntaron largamente acerca de nuestra familia,
medios económicos, familia extendida y nuestra vida
social y laboral. La trabajadora social vino a ver
nuestra casa y la psicóloga nos hizo una serie de
tests. Nuestras buenas profesionales, entrenadas a
escuchar toda clase de historias personales y vidas
complicadas sin emitir de forma prematura ningún
juicio de valores, no pudieron contener sus gestos de
asombro y desaprobación cuando se enteraron de que
nuestras dos hijas biológicas aprendían en casa y que
nunca habían ido a la escuela. Pidieron una entrevista
a solas con nuestras hijas y sólo se mostraron
mínimamente satisfechas cuando se enteraron de que las
chicas probablemente estudiarían la carrera en los
Estados Unidos y que ahí podrían acceder a una carrera
universitaria en condiciones de igualdad con los demás
estudiantes.
En la reunión conjunta, la psicóloga y la trabajadora
social nos informaron que, bueno, vale, nos iban a
declarar idóneos para adoptar pero mostraron muchas
reservas y nos insistieron que nos volviéramos a
plantear lo de la educación en casa para el niño que
fuéramos a adoptar. Obviamente no era momento de
discutir. Al final de la reunión conjunta, dimos las
gracias a nuestras profesionales por sus consejos tan
bien pensados e investigados. Cuando nos dirigíamos
hacia la puerta, vimos a un chico de unos trece años
de edad en la sala de espera y a mi mujer y a mí nos
vino el mismo pensamiento: "¿Estará aquí para que la
psicóloga le ayude a superar algún trauma del
colegio?"
Los profesionales están entrenados hoy a aceptar
muchas opciones y estilos de vida que la sociedad
consideraba totalmente inadmisibles hace treinta años.
Quisiera saber cuándo la enseñanza en casa estará en
la lista de los "estilos de vida alternativos
aceptables".
También quisiera observar que si yo hubiera sido
español y no hubiéramos tenido la excusa de que
estamos educando a nuestras hijas según un sistema de
enseñanza extranjero, vería bastante negro el tema de
la adopción en España. El acceso a las adopciones
puede ser un buen argumento a favor de un mayor
reconocimiento social y eventualmente legal de la
enseñanza alternativa en España.
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David Kornegay
davidkornegay@...
http://davidkornegay.com