Buen día, desde Colombia – Bogotá con muchas ganas de aprender y cooperar.
Muchas gracias.
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Periodico El Tiempo - Colombia. Domingo 26 junio de 2005
PEDAGOGÍA / ESTUDIAR EN EL HOGAR IMPIDE LA SOCIALIZACIÓN DE LOS NIÑOS, PRINCIPAL
CRÍTICA
La casa se les convirtió en aula
En Colombia, cada vez más papás recurren a la educación en casa. Un método que
hace 25 años salió a la luz pública en E.U. No están de acuerdo con la enseñanza
tradicional.
Es martes y son las 4 de la tarde. Matías, Lea, Juan José, Violeta y María de
Mar juegan con sus padres. Algunos disfrutan de la presencia de mamá y papá,
incluso de la niñera y la abuela, otros están solo con la mamá.
Diana Salavatierra, socióloga y estudiante de música folclórica, les toca el
tambor, después lo reemplaza por una flauta y más adelante por una guitarra que
acompaña su canto. Están en pleno taller de música, el jueves tendrán uno de
pintura y el próximo martes talvez vayan a la biblioteca o aprendan a conocer su
cuerpo.
Estos pequeños tienen entre año y medio y 4 años, ninguno va al jardín infantil
y no lo harán, incluso los padres de Matías tienen claro que el niño jamás
pisará un colegio. Seguirán los pasos de Sebastián, el hermano mayor de Violeta,
que tiene 12 años y solo ha estado en un colegio para cursar quinto de primaria.
Ahora estudia en sexto grado, entró a mediados de semestre y ya está pensando en
retirarse. “Fui al colegio porque estuve mucho tiempo solo y quería experimentar
otra forma de aprendizaje; pero los profesores son muy aburridos, me gusta más
como me enseña mi mamá”, cuenta.
Aunque confiesa que tiene un fuerte dilema: tener amigos con quienes jugar
fútbol (que es lo que más le gusta, es hincha de Barcelona y del Real Madrid) o
un aprendizaje divertido como el que le da su mamá. No duda en señalar las
ventajas de la educación en casa: estudia a su propio ritmo, aprende a ser más
crítico, busca con su madre la información que desea conocer y comparte con ella
su tiempo.
‘Home schooling’
Estos papás hacen parte de una tendencia que cada día gana más adeptos en el
mundo, y que se conoce como home schooling (enseñanza en casa).
Esta corriente empezó a darse en la década de los ochenta en Estados Unidos
cuando salió a la luz pública que cerca de 50 mil niños eran educados por sus
papás.
Padres que no estaban de acuerdo con la enseñanza tradicional, no compartían los
métodos de aprendizaje, los contenidos que se daban y tampoco querían educación
religiosa. Educaban a sus hijos de forma clandestina porque si los pillaban
podían terminar en la cárcel, ya que en ese país es obligatorio que todo niño
vaya al colegio y los adultos que incumplan con ese mandato son sancionados.
A través de la Asociación de Defensa Legal de la Educación en el Hogar (Home
School Legal Defense Asociation), lograron ante los tribunales educar a sus
hijos en casa.
Hoy, el home schooling está autorizado en Estados Unidos, aunque la
reglamentación es diferente en cada estado. En unos se les exige a los padres
que comuniquen a las autoridades educativas los programas que van a enseñar a
sus hijos, incluso el horario que tendrán para la formación; en otros, que
entreguen boletines con los resultados de la formación o que sometan a sus hijos
a evaluaciones con un tercero de manera periódica, y algunos más piden a los
adultos que se capaciten para enseñar a los niños.
Los adultos consiguen material para realizar sus clases, varios procuran
encontrarse para llevar a cabo actividades en conjunto (básicamente talleres
artísticos) y por Internet intercambian experiencias.
Algunos calculan que así se están educando cerca de un millón de niños, otros
aseguran que es el doble, lo cierto es que en la página en la web de Defensa
Legal de la Educación en el Hogar aparecen registrados 23 países donde se conoce
este fenómeno, entre ellos están Australia, Reino Unido, Canadá, Checoslovaquia,
Brasil y México.
A la colombiana
Los padres de Lea, Matías, Juan José, Violeta y María del Mar comentan las
razones de su decisión. Alejandra Jaramillo y Fabián García, padres de Matías,
no comparten la educación que se imparte en los colegios porque creen que los
profesores “etiquetan” a los estudiantes al no individualizar la enseñanza.
“Aquel que se sale de lo establecido es considerado hiperactivo, indisciplinado
o con problemas de aprendizaje…”, señala Fabián. También consideran que impera
la competencia, la falta de crítica y de posibilidades para dejar volar la
imaginación de los niños. No les permiten aprender de acuerdo con sus intereses
y limitan los espacios de aprendizaje al colegio.
“En los jardines infantiles y los colegios los papás quedan por fuera, aunque
muchos lo prefieren así porque descargan la educación en el colegio –explica
Alejandra–. Nosotros queremos estar totalmente involucrados con la formación de
Matías. Ahora estamos averiguando diferentes temas para enseñarle”.
Ella es literata y profesora en la Universidad Nacional, su esposo también es
profesional al igual que los demás padres que están pensando en esta
alternativa. Ha cuadrado sus horarios de trabajo de tal manera que pueda estar
el mayor tiempo posible con el niño para hacerse cargo de su educación.
No tanta claridad tienen todos los padres de las 14 familias de Bogotá que
experimentan este método y que se han reunido bajo el nombre ‘Semilla de la
comunidad educativa’. Ellos saben que sus hijos no entrarán al jardín infantil,
pero algunos piensan que sí recibirán educación formal en primaria y secundaria,
lo que no saben es de qué tipo. Por ahora organizan talleres y salidas con los
niños, martes y jueves en la tarde, para que además de formarse puedan
socializar entre ellos, y contrarrestar así la crítica más común que le hacen al
home schooling.
¿Qué pasa con la vida social?
Algunas páginas de Internet reportan estudios realizados en Estados Unidos a los
niños que se educan de esta manera. Aseguran que obtienen resultados muy
superiores al promedio nacional y que las universidades que los reciben señalan
que son exitosos.
Sin embargo, no responden al cuestionamiento que se ha hecho al modelo sobre el
tipo de desarrollo emocional y social de los menores. “Es importante que el niño
tenga la posibilidad de socializar, en casa no la tiene. ¿Qué pasará el día de
mañana cuando tenga que enfrentarse a la sociedad? No contará con las
herramientas suficientes para hacerlo. Eso es pretender que viva en una cajita
de cristal”, señaló una lectora del tiempo.com en el foro sobre el tema que dejó
como inquietud este aspecto.
El psicólogo Jorge Alba Pinilla también considera importante que los padres
reconozcan que no tienen la formación adecuada para educar. “Habrá unos hábiles
y despiertos, pero otros necesitarán más formación”. Él considera que esta
corriente es producto de la presión que los colegios ejercen sobre los niños y
sus padres con las tarifas y los famosos bonos.
“No hay ninguna norma que obligue a los padres a enviar a sus hijos al colegio,
lo que sí es obligatorio es darle educación”, señaló la viceministra de
Educación Básica, Juana Díaz.
Más información: www.hslda.org; www.teachinghome.com;
erwinfabiangl@...
ÁNGELA CONSTANZA JEREZ
Subeditora de Vida de Hoy
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