"...Así piensan los malos (poderes de la iniquidad y del error), pero se equivocan; su propia maldad los ha vuelto ciegos. No entienden los planes secretos de Dios, ni esperan que una vida santa (o, separada del error en que se encuentra) tenga recompensa; no creen que los inocentes recibirán su premio (porque somos inocentes, o por lo menos, "tizones arrebatados del incendio" de la prueba de la iniquidad; hasta que, en Dios, se demuestre lo contrario). En verdad, Dios creó al hombre para que éste no muriera (tuviera vida eterna), y lo hizo a imagen de su propio ser (esto es; de lo que Dios es y llegará a ser a expensas de éste); sin embargo, por la envidia del Diablo entró la muerte (como error
conceptual de lo que Dios es) en el mundo, y la sufren los que del Diablo son...Pues, las almas de los buenos están en las manos de Dios, y el tormento no los alcanzará. Los insensatos creen que los buenos (es decir; lo que hicieron algo recto y justo, en Dios, o que fueron martirizados en Su nombre) están muertos (inactivos); consideran su muerte como una desgracia, y como una calamidad el haberse alejado de nosotros. Pero los buenos están en paz; aunque a los ojos de los hombres parecían castigados, abrigaban la esperanza de no tener que morir. Después de sufrir pequeños castigos, recibirán grandes beneficios, porque Dios los puso a prueba y los halló dignos de él. Los probó como al oro en el crisol, y los aceptó como un sacrificio ofrecido en el altar (cuales obras de justicia conforme a Su Hijo, El Verbo). El día que el Señor venga a juzgarlos (habla de Su segunda venida como Juez), resplandecerán como antorchas, como chispas que
prenden entre el rastrojo (o, como estrellas que iluminarán el firmamento de toda casa belénica). Juzgarán a las naciones y gobernarán a los pueblos, y el Señor reinará sobre ellos para siempre (porque conformarán el pueblo de Israel, rebaño o cuerpo de Sus obras de justicia, regidas bajo el pastoreo de Su amor y rectitud). Los que confían en el Señor comprenderán la verdad, y los fieles permanecerán a su lado con amor, pues Dios es bueno y favorece a sus elegidos..."
Durante la guerra espiritual, el tipo de alimento (pastos verdes y frescos) dado por causa de la revelación (iluminación) que se va adquiriendo a expensas de las Escrituras, como conocimiento derivado de la unción espiritual suministrada al ungido; va constituyendo a nuestra mente en una entidad espiritualmente diferente a como era antes. Por lo que la transformación gradativa de la misma (renovación espiritual de "siete tiempos") va horadando el muro o velo que la carne ha construido (constituido por causa del pecado o error conceptual del Verbo), para que no podamos ver ni llegar hasta lo que Dios es. No obstante, la carne no se resiste y busca por todos los medios de llevar a uno, de nuevo, al plano de la ignorancia o condición inicua.
Pero que la perseverancia en la lucha se mantiene, gracias a tal unción; y ya los brazos no son mantenidos en alto por nuestras propias fuerzas carnales (pues, no podemos ayudar debido a nuestra nueva condición espiritual; más si dejarnos, tal y como el Señor lo sentenció así: "...Te aseguro que cuando eras más "joven", te ceñías y vestías e ibas a donde querías ir; pero cuando ya seas "viejo", extenderás los brazos y otro te ceñirá y vestirá, y te llevará a donde no quieras ir..."), sino por éstos Dos Ungidores, junto con Sus Ayudantes de oficio, que le proporcionan a uno toda la información y ayuda indefectible que se requiere para terminar triunfante en la guerra contra Amalec y sus secuaces. Porque la lucha es entre poderes angelicales y no entre humanos. De manera que lo único que podemos hacer es mantenernos en la expectativa, en
vigilia, en alerta; siendo diligentes para percibir, bajo tal unción, la revelación indefectible que le proporcione a uno avanzar más y más en la contienda espiritual, hacia la victoria siempre, antes de que "se oculte el sol" en el ocaso de nuestra confrontación carnal contra la ignorancia y el error (o, tiempo del fin del imperio de la carne).
Pero que para poder resucitar o ser suscitado a una nueva existencia, hay que morir previamente a la vieja, por cuanto si no se muere de la manera correcta (la forma de muerte con la que realmente todo "Pedro" o todo "Juan" glorificará a Dios; pues, sólo como "piedra" o insensibilidad al poder de la carne es que Dios puede ser glorificado a expensas del hombre, por cuanto es por medio de una "piedra-obra no hecha por mano humana" que Dios determina el fin del gobierno carnal en el ser), difícilmente podemos "pasar" de la vieja a la nueva. Pues "no se puede echar vino nuevo (la vida divina) en odre viejo" y corrompido por el error (constitución carnal y obsoleta); ni tampoco hacerle reparaciones o remiendos a la vieja tela de mi carne para que luzca como nueva
(mediante sistemas o doctrinas religiosas). De manera que no nos quepa la menor duda al respecto de lo que se está analizando aquí y ahora; de que esta burda existencia carnal tiene que ser llevada a la inactividad total para con el cese de sus funciones operativas y constituyentes inicuas, bajo el imperio de la carne del Diablo y Satanás en Lucifer. Así las cosas hoy nos vemos en un conflicto cósmico entre lo que es y lo que no es; porque ambos Ángeles de la presencia nos han entrabado en ésta guerra espiritual sin cuartel. Guerra de conceptos y consideraciones esenciales, de dudas y recelos, de acciones y sobresaltos, de intrigas y pasiones, etc..
En donde, uno, Miguel y Sus Ángeles, lucha con miras a satisfacer el deseo preeminente en Dios, de lograr llevar a la criatura a la perfección con todas Sus medidas de rectitud y justicia, en base a Su Evangelio de restauración en Jesucristo; mientras que el otro, Lucifer, lucha por demostrar que eso no se puede y que no podrá ser así, por causa de su control y dominio carnal en el ser del hombre. De manera que aún hoy, nos encontramos lidiando con las características propias de estos "siete días creativos", en base a lo que Dios desea obtener de cada uno de ellos, bajo la forma de congregaciones o iglesias constituyentes de la integridad mental y consciente de la criatura humana; para lo cual ha dispuesto que Sus siete Ángeles o Estrellas más preeminentes, bajo su mano, se
encarguen de cada día en particular, pero que laboren como una sola entidad espiritual en El. Y no divididos, como si se tratase de siete cabezas por separadas, conforme a estas bestialidades inicuas a las que hemos llegado a ser en Satanás; gracias al recurso de Babel que significa confusión entre sí. Porque la labor de cada estrella que nace (o, que se da a conocer en el ungido) como mensajero en la criatura elegida para con dicha encomienda y/o manifestación espiritual, además de abrir cada sello que se corresponde con el mensaje a ser dado como revelación de la Palabra o Verbo correspondiente a ese tiempo o "día"; es propiciar el siguiente mensaje de la predicación galiléica que tendrá lugar por medio de la estrella siguiente o sucesora, hasta llegar al mensaje último que completa la verdad de los misterios de Dios ("...os guiará a toda la verdad y os
hará saber las cosas que os acontecerán...").
Y en resumidas cuentas que se trata de darle "siete vueltas" (o, circuitos predicatorios "galileos"; en sus debidos tiempos y sazones) al mensaje original emanado de Dios, El Espíritu, a favor de derribar el muro jericoide de la mentira de Satanás en el ser; por cuanto en "siete veces" es que es vengada la inactivación del mensaje errado de Lucifer en Caín (esto es; su "muerte", en relación con su concepción errada del sacrificio a ser realizado con miras a la glorificación de Dios en el ser), en cuanto alguien "le encuentre" o descubra el modo para con dicho objetivo. Muchos estudiosos han denominado cada paso o etapa de la "transcripción" del mensaje dado por Dios, como dispensación, edad o tiempo en la historia de la salvación humana; no obstante, lo más
importante aquí, radica en obtener el verdadero conocimiento derivado entre una "transcripción" cabal y la siguiente. Porque si hemos escogido al descendiente de Noé, Abrahám, como el ungido responsable de la concepción adecuada de la estrella de la luz del primer día (aunque en realidad tal "luz" se dio inicio allá en Abel pero con muy poca intensidad; o mejor dicho, en "pañales"), mediante la cual él tuvo entendimiento de lo que Dios quería que supiera acerca de Su plan (al obedecer el mandato de salir del sí, o de todo cuanto era o deseaba su ser al negarse a sí mismo; en cuanto a familia, posesiones, tierras, bienes, etc...); nos topamos con Jesús, descendiente de Abrahám y de Noé, responsable de la concepción de la luz del sexto día en Gabriel (y ministrador de dicho mensaje como Evangelio), y del cual alguien con mucha autoridad en Su juicio, lo declaró inocente (puro, sin mancha) y pudo exclamar acerca de El como: "¡Ecce homo!" (esto es: "¡He aquí el hombre!").
De tal manera que una vez creado el verdadero "hombre" en Jesús al sexto día como obra (o como derivado de una obra de justicia), la estrella de Belén, el Ángel que se dio a luz (o que dio a conocer el mensaje cabalmente) en Jesús por medio de Gabriel; nos introduce en la revelación (nacimiento) de la nueva estrella en Emanuel como la luz del día séptimo y último día creativo. Porque Gabriel significa "Varón de Dios", es decir, el Verbo de Dios (Su masculinidad, por decirlo así), y como tal encierra grandes misterios que deben ser explicados, aún hoy, por Sí, a la criatura que se dirige, por causa de la "claridad" o "día" profetizado como el "último o postrero", hacia su evolución espiritual en Dios. Así las cosas, el mensaje que ésta nueva Estrella (cual
Ángel entronizado de Jesús o Ángel de Yahveh-Jehovah en el ser) proporciona a expensas del ungido elegido para con dicha completación del circuito ministerial (como Evangelio del Reino o Eterno), será el definitivo para con la instalación completa del reinado de Dios para y con el hombre (Teocracia). Porque cada mensajero de cada tiempo en cuestión, decodifica el mensaje que abre el camino al entendimiento (llaves del reino), para con la manifestación de la persona de Dios (en cada uno de los "Siete aspectos trascendentes" acerca de Sí) a expensas de la criatura escogida para tal efecto; y de ésta a las que le seguirán en su impronta o sello de aprobación espiritual en Dios. Moisés en su Ángel, por ejemplo (y quien reflejaba a través de su rostro, destellos de una transfiguración corporal o física trascendente, que fue completada en Jesucristo), fue seguido como líder o pastor por el fiel pueblo de Israel a través del Mar Rojo, el
cual fue abierto por su fe y/o confianza en el Ángel del Señor, para con nuestra enseñanza, hoy.
Por otra parte, la manifestación de cada mensajero, cual estrella resplandeciente que ilumina el firmamento o entendimiento de la criatura en proceso evolutivo; está muy relacionada con los procesos astrológicos que tienen lugar en el cosmos de nuestra galaxia, dados como señales o presagios portentosos. Por cuanto Dios no hace nada al azar sino que cuenta con Su vasto Universo para crear y recrear a la vez, debido a las manifestaciones energéticas involucradas en tales asuntos de incumbencia creativa como Espíritu; pero que no le oculta a su criatura lo que va a acontecer como producto de Su plan. Es el caso de los circuitos "galiléicos" con los que dirige no solo a los astros en sus trayectorias espaciales (con sus sistemas planetarios implicados); sino también a las mismas
galaxias que circundan ordenadamente en el "tiempo" de tan extenso Universo.
Y también, como en el caso de la famosa "Estrella de Belén", la cual fue comprendida por aquellos sabios astrólogos de tierras lejanas, quienes tuvieron la gran oportunidad y el privilegio de ver o darse cuenta de lo que estaba aconteciendo en Israel por aquel entonces. Ahora le tocará el turno a los sabios científicos de nuestra era, con la mayor precisión y la más alta tecnología que aquellos; descubrir los fenómenos cósmicos relacionados con la maravillosa expresión de una nueva forma de existencia que estará a punto de ser manifestada dentro de poco tiempo, gracias al mensaje dado por los tales circuitos galiléicos. Por supuesto que para que ello tenga lugar, tendrán que vérselas con los datos aportados por las profecías bíblicas o de cualquier índole, que puedan
revelar lo que por testimonio y escritura tenga visa de llegar a ser concordables y factibles para con la exposición de la verdad a ser descubierta. Así las cosas, el Mensajero o Estrella de Jesús (cual Josué, enviado de Moisés), abre el camino (brecha) por el "paso" (o, en contra de) del Jordán en el ser, a causa de la autoridad de Su Ángel en El. Por cuanto Su Ángel cuenta con un cuerpo preparado y sin pecado para con dicho objetivo; de manera tal que puede llevar a cabo todas y cada una de las obras de justicia (Sus ovejas) en orden a lo que el Espíritu de Dios exige de El (con Su "manto", abridor y cubridor a la vez). Y por ende que, así como en Jesús, el Ángel también podrá hacerlo en todo ungido que le sigue con fe en Su mensaje correctamente descifrado o "transcrito", una vez resuelto el problema del juicio en cuestión a causa de la presencia o poder del pecado en nuestro ser (procedimiento judicial de
redención-restauración).
Y lo más interesante de éste asunto es que éstos Ángeles-Mensajeros-Estrellas responsables de la "luz" de dichos "días" creativos en Dios; se dan cita hoy (como Uno solo) en el ungido que Dios prepara a favor de la luz del "Día Séptimo"; cuales "Sabios-Astrólogos" procedentes del "oriente" o conciencia del ser desde donde emanan su fulgor energizante e iluminante, catalizantes del proceso creativo hacia la nueva existencia en Dios (cual "iluminación de siete soles"). Pero que no obstante, a cada manifestación de Dios como "luz" derivada (Epifanía) a expensas de Sus ungidos seleccionados para con dicha expresión divina, le ha sobrevenido la contraparte manifestación del Diablo y sus secuaces como producto de su ignominia en el error conceptual de lo que
Dios quiere decir con ello (como un adelantamiento de la idea concebida; porque Satanás, el error conceptual, siempre se adelanta a lo que Dios quiere decir por medio de Sus señales o formas de Su lenguaje); de modo que el hombre pueda ser desviado del mensaje dado, en detrimento de su evolución espiritual. Ejemplo de ello lo constituyen las doctrinas y dogmas, como creaciones humanas religiosas cuales ídolos ("becerros de oro") que intentan satisfacer a la carne (como emoción, sentimiento, deseo, éxtasis, etc.), haciéndose pasar por Dios en sus propósitos enajenantes.
Así las cosas, la preparación del camino al mensajero concebido en Jesús como Verbo, por "María", la llevó a cabo el mensajero antecesor que había sido manifestado tanto en Moisés como en Elías; y que en aquel tiempo se dio cita como "Juan el bautista". Porque Elías tenía que venir como bautizador (sumergidor, impregnador o preñador del mensaje que trae consigo) de Jesús (y de todos los que como él son iniciados para con dicho camino) en el mismo río impetuoso que le iba a obstaculizar Su ministerio en cuestión; pero que a la larga le convenía "pasar" por dicho infierno pasional (prueba), aún y a pesar de que en El el pecado no podía ejercer algún oficio o poder carnal conminante de iniquidad. De allí la prueba y su resultado satisfactorio; por cuanto Jesús
había sido constituido cabalmente por ambos "Testigos del aceite de la unción" en rectitud y justicia divinas. Ahora, el testimonio en el Ángel de Jesús en cada ungido, con la ayuda del Ángel de Moisés y el de Elías (se dice así de Gabriel y de Miguel, por cuanto fue en aquellos hombres o medios en donde fueron más cabalmente expresados), tienen a su cargo la gran empresa de llevar a término el parto que se ha fijado Dios mediante Sus "siete días creativos" en Emanuel. Y de la misma manera a como el Ángel de Moisés y el de Elías le prepararon el camino al Ángel de Jesús, el Señor (quien ha llegado a ser Rey y Señor en Su Ángel, por haber vencido y sentado en el Trono de Dios mediante la criatura llamada Jesús); así mismo le están preparando el camino al Ángel de cada ungido que va siendo guiado hacia su evolución espiritual.
La voz que clama por restauración del ser en el desierto de las consideraciones esenciales, será la voz de la trompeta de Elías en el ungido que le ha hospedado para con Su papel ministerial; y que no es otra cosa que el mensaje dirigido oral y escrituralmente a los lectores-oyentes, a favor de las consideraciones que tienen que ver con el mensaje que porta el Ángel de sí.Aquella voz de trompeta en Moisés se dejó oír en el monte Sinaí con mucho poder sobrenatural; mientras que la voz de trompeta en el Señor Jesucristo se dejó oír con mucha autoridad y mando para con Su sumisión y obediencia. ¿Cómo será la voz del "Trompetista" final en el ungido, si ambos Testigos del aceite del conocimiento y de la unción serán manifestados, de
nuevo, a expensas de su ser? Porque el poder del Espíritu radica en el testimonio de lo que ha llegado a producir a expensas de cada ungido. Y esto significa que si por medio de la predicación evangélica de Jesucristo, se logra dar en el blanco de la concepción correcta de Sí en nuestra mente, y por ende, logra liberarnos de las ataduras del error y del pecado en sí; entonces que por medio de dicho testimonio, podrá hacerlo en todo hombre que sigue por dicho camino hacia su liberación total de sí. Porque si tomamos a Jesús como referencia o modelo de lo que estamos analizando aquí, diremos que El fue concebido sin mancha, y por lo tanto nació sin el pecado que le guiara en su existencia terrenal.
El Espíritu Santo se encargó de El desde el principio de Su concepción humana biológica, hasta el momento en que el "Nuevo Pacto" entró en vigor, y el cual se dio entre los Ángeles preeminentes durante aquel cenáculo pascual, en donde Satanás pudo ser despertado ("entrar en") en su mente y en su ser (por causa de la "entrega" dada bajo el pacto en cuestión), por medio de una de sus "doce columnas constitutivas" de Su operatividad existencial como entidad espiritual: "Judas Iscariote". En tal sentido, hoy día tal poder espiritual conminante de la "entrega" del Verbo al error conceptual en nuestra mente y por ende que a Su inactivación total, ha sido escogido y nombrado por el mismo Señor para con dicho "ministerio" en cuestión (tal y como lo notificara
Pedro en su discurso ocasional, a propósito del "nombramiento adelantado de Matías", por "suertes", para con dicho ministerio; como preámbulo de lo que sobrevendría después), como "Saulo de Tarso", mejor conocido por la cristiandad como "San Pablo". Por cuanto "su evangelio ministerial" intenta por todos los medios de convertir el legado del Señor Jesucristo en un "becerro de oro" religioso que trata de satisfacer la demanda del conocimiento acerca de los misterios de Dios; mediante dogmas, sofismas, doctrinas, enseñanzas esotéricas que en palabras del propio Pedro son "difíciles de entender", etc. Pero que no obstante, tales formas emblemáticas de poder espiritual encierran misterios que están siendo revelados hoy, en sus debidos tiempos y sazones.
A partir del momento de dicha "entrega", el cuerpo biológico y psíquico del Señor (con gran fuerte ataque sensorial en Getsemaní) estuvo (está) bajo control del Diablo (como hoy la Iglesia constitutiva de Su ser ha estado bajo el mismo control desaforado, tan emotivo como sensorial o extático y religioso; dado por la alta religiosidad de los "becerros"), sin que éste pudiera hacerle cambiar en su constitución mental y espiritual Divina (por lo que tampoco lo logrará hoy en la constitución de la Nueva Jerusalén de cada creyente que le sigue hasta el fin); hasta lograr Su deceso bio-fisiológico precoz, en aquel madero de tormento (tipo y figura del deceso de nuestra vida de alma carnal por la vía de la cruz, hoy). De manera que no es el caso de Jesús el que nos interesa
ahora, con respecto a lo que aquí se intenta descifrar; sino el caso de un ser humano común y corriente, pecador hasta la médula, y en el cual El Espíritu haya logrado deshacerse del pecado que lo hubo concebido y desarrollado como persona. Por cuanto aquí radica la importancia de lo que estamos analizando con tales consideraciones; porque para que Dios, El Espíritu, pueda ocupar el lugar (Santo-Santísimo; cual mente consciente del ser en Dios como la "María de Gabriel", la "Nueva Jerusalén") que le corresponde como Varón-Señor del hombre que está creando, se requiere de que éste se encuentre libre de cualquier error conceptual carnal, apto para recibirle como su Señor y Dios ("Inmaculada Concepción"; tal y como ha sido declarado mediante el misterioso "dogma-becerro de oro católico"), y dispuesto a producirle los hijos de Su expresión Divina (Hijos de Dios).
De tal manera que una vez que la gloria del Señor ocupe dicho tabernáculo en Emanuel, pueda desde allí, ejercer el poder que le confiere la autoridad del testimonio de la misma casa que le hospeda como Señor y Marido, a fin de lograr cumplir con la predicación finiquita efectiva e indefectible, que realmente instaurará el reinado de Dios en la tierra a expensas de Sus ungidos creyentes de Sí. Porque la predicación sobre los "huesos secos de Israel" se hace eco de dos etapas; la primera de la cual (hablamos de la primera venida del señor) se está llevando a cabo, pero que comenzó con la revelación de Jesucristo como Verbo, con la emisión del mensaje evangélico mediante parábolas, dichos, señales o milagros relevantes (recursos literarios que encubren grandes misterios que
tienen que ser revelados durante la etapa siguiente). Mientras que la segunda etapa, la cual habla de Su segunda venida, se hace eco de la emisión del mensaje escatológico para con la explicación cabal de todo cuanto el creyente tiene que llegar a saber (a expensas de la revelación de los tales recursos literarios dados durante la primera predicación), con voz de trompeta final o conclusiva de dicho mensaje, con gran autoridad y mando, dada por causa del testimonio que porta el ungido emisor (la revelación de Jesucristo como "Ecce homo" en su ser). Porque ha sido escrito de antemano que: "Esto dijo respecto al espíritu que estaban para recibir los que ponían fe en él; porque aún no había Espíritu, por cuanto Jesús todavía no había sido glorificado..."
Pero que una vez glorificado como Señor de Sí en Su primera venida, sopló Espíritu Santo sobre ellos y sobre cada creyente en El conforme a pentecostés; pero que sólo para con la segregación de los dones espirituales (arras o primicias del Espíritu) en virtud del ministerio subyacente de Sí, a favor del suministro de "poder" con miras a satisfacer la predicación de Su Evangelio hasta Su segunda venida ("...Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las personas; y entonces vendrá el fin..."). De manera que ahora, y por medio del ungido en Emanuel, el Señor soplará de nuevo. Ya no como viento recio de emoción espiritual o sensorial y
extática, ni como lenguas de fuego conminantes del hablar Cristo a los demás; sino como mensaje oral y escrito que lleva implícito el poder de la Palabra y del testimonio para desatar, liberar, restaurar y poner en orden las cosas en toda casa o tabernáculo de Dios con los hombres (Emanuel).
Porque ha sido escrito y se ha cumplido la primera parte de la profecía que reza: "...Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba y he aquí un temblor (manifestación emotiva y sensorial espiritual que da lugar a la conversión o arrepentimiento del creyente), y los huesos secos se juntaron cada hueso con su hueso (unión de creyentes; conformación de iglesias cristianas, conforme al principio testimonial de la Iglesia Cristiana Primitiva). Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos (muchos han sido cubiertos en sus obras como "santos o iluminados", gracias a los dones espirituales otorgados); pero que no había en
ellos Espíritu (por cuanto aún no había sido el tiempo del arrebatamiento de la condición humana caída a la condición espiritual en Dios; por lo cual se han mantenido bajo condición estrictamente religiosa hasta nuevo aviso)..."
Por lo que ahora y en éste tiempo final, se verá cumplida la segunda parte de dicha profecía en Emanuel que dice: "...Profetiza al Espíritu (llama o conjura, para que puedas expresar al Espíritu de Dios cabalmente), profetiza, hijo de hombre, y dí al Espíritu: Así ha dicho el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos (o, "cuatro espíritus"; conforme al testimonio de los "Cuatro Seres Vivientes" de la presencia, que se corresponden con mi segregación humana en cuanto al significado de los "cuatro primeros días creativos") y sopla (exprésate mediante la escritura y el habla, con la voz de trompeta por medio de tu Ángel y de los Ángeles a tu servicio) sobre estos muertos (creyentes que se
han visto en condición de paralíticos o muertos para Dios), y vivirán. Y profeticé (escribí, hablé, obré, expresé; di a conocer el mensaje por medio de mi Ángel) como me habían mandado, y entró (fue despertado El) Espíritu en ellos (interlocutores creyentes; lectores, oyentes), y vivieron, y estuvieron sobre sus pies (pues ahora dejarán de ser paralíticos para caminar con Dios y para Dios, porque han sido sellados para vida eterna); un ejército grande en extremo..."
(Continúa...)
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http://downloads.yahoo.com/ieak8/?l=e1
Documento : La necesidad de ser un humano....doc
Descripción : Mensaje recordatorio sobre la necesidad de investigar acerca de
nuestro orígen humano y trascendencia divina
"...Mira, yo enviaré mi ángel delante de ti (el "Ángel de Yahveh", quien es como "Yo"; esto es, "Miguel"), para que te cuide en el camino y te lleve al lugar que te he preparado (en "tu Ángel", a la condición paradisíaca espiritual en Dios; esto es, Su Trono). No te alejes de él (aunque exterior a ti, por cuanto aún no ha sido entronizado en el hombre; trata de no desviarte del camino trazado por El y Sus "Seis Ayudantes Ungidores" para con tu conocimiento, sabiduría y perfeccionamiento divino); obedécelo y no le seas rebelde, porque él actúa en mi nombre (o, porque `mi nombre está en él´; como en Jesucristo, y ahora como en Emanuel) y no perdonarálos pecados de ustedes. Pero si de veras le obedeces y haces todo lo que yo he ordenado, seré enemigo de tus enemigos y me opondré a quienes te opongan. Mi ángel irá delante de ti, y te llevará al país (o; te hará saber bajo cuál condición carnal sueles encontrarte, conforme al país o nación de...) de los amorreos, hititas, ferezeos, gergezeos, cananeos, heveos y jebuseos, a quienes yo arrancaré de raíz (una vez que te des cuenta de la forma como te dominan, te hacen creer que las cosas son como parecen y hacen de ti una bestialidad). No sigasel mal ejemplo de esos pueblos. No te arrodilles ante sus dioses, ni los adores; al contrario, destruye por completo sus ídolos (formas constituyentes carnales, afectivas, emotivas y/o sensoriales del ser) y piedras sagradas (argumentos carnales, dogmas, doctrinas, etc.). Adora al Señor tu Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua (los
alimentos esenciales para con el desarrollo de tu vida espiritual)..."
Antes de crear al hombre como tal, Dios, El Espíritu, ha ido creando (y/o entrenando) a los Ángeles de Su presencia que mediarán entre lo que El es o significa y dicha criatura que lo expresará como ser viviente. De manera que lo que podemos percibir a través de la Biblia, no es más que el perfeccionamiento de los mismos a expensas de la criatura en donde ellos laboran y se manifiestan; habiendo sido personificados de muchas maneras, en los nombres que conocemos como los "padres", "santos" y/o "profetas" de las Sagradas Escrituras. Tal entrenamiento (a expensas de cada ser humano con competencia en el caso) conlleva a formas de expresión, oral, escrita, actuante; en un diálogo o entrevista entre Dios y los mismos, en virtud de apreciar sus reacciones en cuanto a sus actitudes
diligentes al andar o al dejarse guiar, en la forma de concebir Su Verbo como lenguaje, etc. Cuando Elohim (Dios, en plural) tomó consejo en el principio para crear, lo estaba haciendo con Sus Ángeles preeminentes y con Sus espíritus o emanaciones de Sí (cada ser humano hospeda en sualma una segregación o soplo de Dios, como el espíritu del ser que le rige en sus expresiones; así como a los Ángeles creados para con dicho servicio): "¡Llegue haber luz!........Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza......Ellos son un solo pueblo y hablan un solo idioma.... Es mejor que bajemos a confundir su idioma, para que no se entiendan entre ellos..." Porque Dios, El Espíritu, no podía crear sin ayudantes o mediadores entre lo que El quiere llegar a ser (de allí Su nombre: "Yo soy"; o como el que
"llegará a ser lo que llegará a ser") y el medio de expresión (la criatura, el hombre) de lo que va a llegar a ser a Sus expensas.
Y para lograrlo Dios debía plantear un orden (como en el orden según la "escalera de la visión" que le fue mostrada a Jacob en "Peniel") entre la luz o el entendimiento de lo que quiere decir (concepción mental) y el producto final de Su obra debidamente constituida en El (parto o expresión de Sí), con el debido descanso o reposo de dicho procedimiento creativo al final de dicho plan, una vez concluida Su obra maestra: El Dios-Hombre. Así las cosas, Dios ha dado inicio a los "siete días creativos" con la participación de los Ángeles y de la criatura humana, en donde descansa todo Su plan en cuestión. De tal forma que al inicio, en Génesis, vemos que durante el "primer día" la "luz se hizo y era buena"; esto es, cabal, no carente y sin defecto; pero que Dios tuvo
que separarla como "día" o entendimiento de la cosa vista, de la "noche" que significa tinieblas o como algo incorrecto que no responde (no "cuadra" con) a lo que Dios quiere decir. Porque lo que Dios quiere decir es entendido por el Ángel en la criatura (concepción del Verbo) que expresa con su obra y por medio de la fe indefectible, aquello que tiene que ver con la cosa vista; como por ejemplo lo entendido por la criatura Abrahám y su obra o actitud de abandonarlo todo para ser dirigido por el Ángel hacia una tierra prometida y desconocida por él, como proto-evangelio de lo que mas tarde llegó a ser conocido por El Señor Jesucristo como el "Evangelio de la Salvación". Quien lo ha dado a conocer como obra a través del ministerio concebido como la negación de "Su Yo", o de lo que El era o significaba, hasta el sacrificio o inactivación de Su ser en la cruz del calvario. Tipo, figura y enseñanza de lo que hoy segesta como la negación de nuestro "yo", para con el sacrificio de nuestro ser carnal como alma viviente (vida de alma carnal). De manera que ya en sus inicios, y antes de haber conocido de la luz, los Ángeles conocían de las tinieblas.
Y luego vemos que al final de los "libros expositores del plan", en Apocalipsis, otra criatura, llegada a ser "Divino-Humana" por causa de un pacto, envía a su Ángel para dar testimonio de la verdad acerca de lo que Dios es: "Yo, Jesús, he enviado mi Ángel (de nuevo, aquí, "mi Ángel", como el Ángel de Jesús quien ahora es el Ángel de Dios en El por haber sido entronizado) para daros testimonio de estas cosas en las iglesias (o, congregaciones de poderes espirituales). Yo soy la raíz y el linaje de David (fuente, origen y segregación del entendimiento en la cosa vista), la estrella resplandeciente de la mañana (la nueva estrella que ilumina dicho entendimiento a cabalidad y sin sombras)..."
Porque ha habido algo en tales congregaciones que no se adapta (o no cuadra) con la voluntad de Dios, en virtud de lo que quiere transmitir como pensamiento, idea o argumento constituyente del ser, y su expresión como obra (Hijo, o segregación de Sí). Al final de los mensajes precedentes (Segunda parte de "El Ángel") nos topamos con estas ideas relevantes relacionadas con el significado de tales congregaciones o asambleas de poderes espirituales que tienen que ver con el guiar y/o conducirse (actitud, conducta, comportamiento) de la criatura en su manera de expresión carnal.
De manera que para poder lograr el fruto de Su plan en el ser humano, Dios debía hacer "pasar "(lo que se deriva del vocablo "pascua") a Sus Ángeles prominentes a expensas de la criatura (Moisés, Elías, Jesús, etc.), por el filtro del error de concepción (prueba) de Su Verbo o forma de ser de Sí. Por cuanto ya vimos que algo anda mal cuando Dios en Elohim, en Su primera disertación al crear la luz, la separa de algo que no cuadra con Su deseo creativo conforme a lo que El quiere llegar a ser. Y como para más colmo de éste asunto, uno de los mensajeros creados y catalogado como hijo mayor de Sí, es quien ha sido llamado por Dios al principio como Lucifer o "Lucero de la mañana" que ilumina el firmamento o pensamiento mental de la criatura humana, en todo aquello que El
quiere decir o transmitir como mensaje. Porque un lucero o estrella (ángel o mensajero guía), no sólo alumbra el entendimiento de la criatura en aquello que considera como cierto, al momento de concebir y dar a luz lo que se ha percibido como verdad ("día" como tal). Sino que, ipso facto (esto es; conforme a lo entendido como verdad o mentira), imparteformas constituyentes del ser de la criatura, , a favor de la integridad bio-psíquica y fisiológica de su ser. Pero que este no fue el caso de Lucifer, por cuanto dicho Ángel, a quien se le dió el encargo de la "luz del primer día" (que es "la luz más importante"; por cuanto de ésta se derivan las otras "gradaciones" en la escala de la luz en el entendimiento, como ha sido escrito al respecto de la visión de la "escalera de Ángeles en Jacob"), concibió las tinieblas en lugar de dicha luz, y fue la mentira como obra lo que se
dio a luz en el ser, en lugar de la verdad, a expensas de la argumentación constituyente de la criatura en formación.
Pero que Dios debía "pasar" por la prueba de la misma verdad a la mentira de Satanás en Lucifer; quien se manifiesta en todo ser humano que viene a su mundo, bajo la forma de un dios-hombre que no es "Dios" ni es "Hombre" a carta cabal. Y para ello tuvo que sacrificar a la criatura eslabónica postrera (Jesús) en donde "Su otro Hijo menor", quien sí había comprendido a cabalidad el deseo y pensamiento de Su Creador; concibió (como en el caso de "María") e hizo el papel de rectitud y de justicia (la expresión, el fruto o producto de dicha concepción, como "Hijo de Dios"), que si "cuadra" con el orden según el Verbo y conforme al deseo de Dios. De tal manera que el Ángel vino (o se manifestó en Jesús), como "Cordero sin mancha" (criatura sin relación
con el pecado o error conceptual en él) en una "primera venida" (como primera parte de Su ministerio), a fin de desatar el "nudo" o "sello" correspondiente al tiempo de dicha encomienda ("sexto día"); a favor del sacrificio del Cristo (el "Ungido", para con la debida expresión del hombre justo y recto delante de Dios), a fin de mostrar (mediante Su ministerio en cuestión) que las cosas no eran como parecían según la forma concebida por su hermano mayor (cual expresión inicua del ser del hombre).
Para que luego, y ahora, ha de venir como "Juez" en una "segunda expresión" ("segunda venida"), como luz plena de "siete soles", radiante e intensa, que someterá o acometerá con el testimonio en "Sus Dos Manos", contra el dominio de las tinieblas de la noche (esto es lo que significa, "como ladrón en la noche"; por cuanto la luz verdadera tiene todo el poder de arrebatarle o robarle a la oscuridad, todo cuanto ella es o ha sido para con el entendimiento del ser humano), a fin de romper el "sello final o séptimo" para con la apertura del contenido del conocimiento del "Libro", que se corresponde con el tiempo de la conformación plena y cabal del ser del hombre en Dios ("Séptimo Día"); esto es, para mostrar el testimonio del hombre perfeccionado como
"Sello o Imagen del Dios Viviente" (de por sí el Ángel viene a mostrar tal "Sello" o "Impronta" de Dios en el Ungido perfeccionado para con dicho fin; para "sellar" o convertir a los que serán como El en actitud y forma de ser en Dios, conforme a los "144 codos de la medida de hombre y de ángel"; esto es, el "Dios-Hombre" a carta cabal). De manera que el contenido del "Rollo" en "Emanuel" pueda ser visto o "leído" por sí mismo ante el mundo (en su expresión recta y justa) para la gloria de Su Majestad Divina; a fin de mostrar que las cosas son según la forma constituyente del Señor (Su Evangelio ministerial) y testimonial (cuerpo de obras de justicia, ovejas de Su rebaño, iglesia, etc.) en Dios.
Porque un pacto se establece bajo ciertas condiciones judiciales, y los Ángeles pactantes del mismo, Miguel y Lucifer, se dispusieron a dictaminarlas en algo muy parecido a como ésta reflexión a saber (Ojo: lo siguiente es dado como consideración y no como aseveración, por cuanto forma parte de los recursos literarios para poder explicar lo que se intenta confirmar como cierto; por cuanto la misma guerra espiritual en la que hoy nos encontramos, es factor limitante del poder de concepción del conocimiento que Dios desea suministrarnos mediante las "Alas de Su Gran Águila"): "...Si tú y tus secuaces (demonios, argumentos carnales, etc.) son despertados ("entrar en") en Jesús como Satanás, y logras
doblegarle como Diablo, y le haces llegar a ser como uno de los seres humanos bajo tu poder (con todo el complejo emocional, afectivo y sensorial que ello sugiere); entonces tú serás el vencedor por tu argumentación adversaria contra el hombre, y yo y mis ayudantes teentronizaremos en el Trono de Dios para siempre, y así te obedeceremos a ti en tu reino, en todo cuanto nos indiques. De manera que el hombre no podrá nunca liberarse de las ataduras del error o pecado en que lo has sumergido....
... Pero si te vencemos en Jesús (por medio de Su Ángel; porque hemos sido "despertados" en él y lo hemos constituido de nuestro saber desde el momento de su concepción) y logramos zafarlo de las garras de la carne y de la muerte en que lo someterás; entonces que entronizaremos Su Ángel en el Trono de Dios en El, conforme a los requerimientos de Dios en orden a la primogenitura de Sí como Espíritu. Así las cosas y después, tú tendrás que permitirme a mí y a mis ayudantes ser despertados ("entrar en") en cualquier casa humana que elijamos conforme a los requisitos de nuestro pacto (fe, lealtad, obediencia, entrega al evangelio, etc.); para que de la misma manera que tú y tus secuaces lo hayan
hecho en el Cristo, nosotros podamos también tratar de doblegarte a ti y los tuyos mediante el Ángel de cada quien, y así conquistar o convertir cada ungido como casa nuestra para con nuestro reinado en Dios, y tú nos obedecerás allí en todo".
No obstante, vamos a ver esto conforme a la "obra de la Rebeca en el Cenáculo de Jacob", así:"...De manera que tú tendrás que cederme tu primogenitura a cambio de mi vida, mi sangre (es decir; éste plato de lentejas que te ofrezco en garantía pornuestro convenio); para que yo pueda hacerme "pasar" por ti en el juicio delante del Señor una vez que mi cuerpo sea inactivado, por causa del sacrificio conforme al pacto. Porque si logro convencer a nuestro Padre allí de que "yo soy" tú, a pesar de que no puedo serlo, entonces yo gano la bendición (entronización) que se otorga por causa de dicha primogenitura; pero que si resulta que se da cuenta que no
soy tú, entonces me maldecirá y tú estarás sobre mí por siempre y para siempre". Así las cosas, el pacto entró en vigor una vez que las partes en conflicto se dieron cita en aquel cenáculo de pascua: . "...Y habiendo tomado el bocado, Satanás entró en él......¡Lo que has de hacer, hacedlo pronto!..." Ya hemos visto el "bocado de Judas"("uno de los doce constituyentes del alma del ser de Cristo") como la señal del pacto entre las partes, para con la "entrada de Satanás" en el ser de Jesús; y del "beso de Judas", como la señal de la entrega al juicio y por ende que al sacrificio (porque a partir de ese momento, prácticamente Judas pone sus manos sobre tal "Cordero de expiación" (esto es, poner su carga pecaminosa en El), para que sea presentado ante el Sumo Sacerdote
Caifás, quien será el originador o fuente de Su sacrificio.
Luego entonces, Jesús comenzó a padecer por las "inclemencias jordánicas pasionales" en Getsemaní ("gotas como de sudor de sangre"; ....."¡Padre!, si puedes hacer pasar de mí esta copa, que no sea como yo quiera sino como Tú..."), para morir o ser inactivado en la vida de Su cuerpo (conforme al sacrificio de la "pascua") y comparecer (por medio de Su Ángel como Sumo Sacerdote con Su sangre en Su mano) ante Dios en juicio (Santísimo, Propiciatorio) con una carga pecaminosa (vestiduras viles; cuerpo velludo de Esaú) que no era la de El pero que se le parecía (porque también fue hombre como
nosotros), pero que hubo de ser juzgado y sometido a la muerte por causa de la Ley de Moisés (blasfemia). Y ya hemos llegado a saber en qué paró y parará todo esto, por cuanto ya todo ha sido escrito con respecto a dicho juicio en cuestión; porque lo que nos concierne ahora tiene que ver con nuestro entendimiento de esta cosa para cuando vaya siendo vista por cada ungido al momento de la llegada de su juicio en cuestión.Por cuanto cada ungido (en su Ángel), bajo las manos de Miguel y de Gabriel en el Espíritu Santo y por causa de su "Rebeca" (mente) que ha sido entrenada para con la obtención de la primogenitura (y que a éstas alturas ya sabe cómo preparar el guiso de la comida que tanto le gusta al "Padre"; quien no puede ver pero que sabe lo que quiere y que conoce la voz de su hijo Jacob, a pesar de la usurpación efectuada), recibirá la
bendición de Dios en juicio (entronización) para con el cambio de estas vestiduras "velludas" o carnales en Esaú, por las vestiduras de Dios en Israel, conforme a lo que ha sido escrito por causa de su nombre: "Ya no te llamarás Jacob. Tu nombre será Israel, porque has luchado con Dios (El Espíritu) y con los hombres (Ángeles de los hombres), y has vencido".
Y como también lo vimos respecto al juicio en Zacarías: "..Dijo el Ángel de Yahveh al Satán: ¡Yahveh te reprima, Satán, reprímate Yahveh, el que ha elegido a Jerusalén! ¿Acaso no es éste un tizón sacado del fuego? Estaba Josué vestido de ropas sucias, en pie delante del Ángel. Tomó éste la palabra y habló así a los que estaban delante de él: ¡Quitadle esas ropas sucias y ponedle vestiduras de fiesta, y colocad en su cabeza una tiara limpia (mente renovada y libre de pecados). El Ángel de Yahveh que seguía en pie, le dijo: ¡Mira, yo he pasado por alto tu culpa!..."O como mejor podamos entenderlo por medio de Isaías: "...En ese día llamaré a mi siervo, a Eliaquim (tipo del Ángel en cada ungido), hijo de Hilquías (o "Hijo de Hombre" por la forma de expresión dada por medio de su obra en Jesucristo); lo vestiré con tu túnica (de Sumo Sacerdote o revelador de oficio; conforme al papel usurpado por Satán), le pondré tu cinturón de honor y le daré tu autoridad (poder, mando, mayordomía sobre la casa o ser humano). Será como un padre para los habitantes de Jerusalén (nueva mente del ser preparada o ataviada para Su nuevo Marido) y para el pueblo de Judá (cuerpo de expresiones rectas y justas que le harán reinar sobre sí). En sus hombros le pondré la llave de la casa de David (del entendimiento para con la perspicacia de lo que va viendo o conociendo en Dios); y nadie podrá cerrar lo que él
abra ni abrir lo que el cierre (las ideas o argumentos carnales no podrán ejercer alguna autoridad en la mente del ser, sino aquellas dirigidas a satisfacer la demanda del Espíritu para con la voluntad del Creador; y, nadie podrá doblegar el poder que ejercerán sus argumentos a favor de la restauración del Reino de Dios en el ser)..."
¿Increíble? Pero cierto. Porque cuando Satanás (es decir, el error conceptual del Verbo) entra o es despertado en una casa constituida por la justicia y la rectitud (como en el caso de Jesús), para doblegarla y hacer de ella un nuevo santuario corporal y espiritual para sí, cosa que no pudo en Jesucristo; que no nos quepa la menor duda de que al entrar o ser despertado el Verbo, cual Varón de Dios en Gabriel, correctamente conceptuado y asimilado como luz verdadera por la mente de una casa que había estado bajo el imperio de Satanás o del error conceptual, resultará en una gran pérdida para las tinieblas que no podrán mantener su poder inicuo en dicha casa. ¿Cómo podrá mantenerse en pie la oscuridad si lo que le sobreviene encima es la propia y real luz del entendimiento en una
intensidad máxima como de "siete soles"? Por lo que su desplazamiento o dispersación de las mismas será inminente ante tanta claridad, debido a que el fallo en el juicio no admite errores y mucho menos de concepción; por cuanto las condiciones del pacto establecido entre las partes litigantes así lo consideraron y así lo pre-establecieron delante del Altísimo. Porque nacer de nuevo, tal y como Jesús se lo dice a todo Nicodemo que busca y hurga diligentemente en las Escrituras, es renacer a una nueva existencia; esto es, resucitar o volver a vivir conforme a otra forma de vida en Dios.
(Continúa........)
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¿YA sabeis la Buena Nueva del Llamado de Cristo? Jesus Cristo está llamando a
sus Obejas!!!
¡AMAD A DIOS! ¡GLORIFICARLE!
¡¡¡PORQUE CRISTO ESTA LLAMANDO A SUS OBEJAS!!!
El tiempo Profetizado HA LLEGADO! Y Millones de Cristianos están recibiendo sus
Poderes Cristianos por la Gracia del Espiritú Santo!!!!
¡¡¡IGUAL QUE OCURRIA EN LOS TIEMPOS DE CRISTO!!!
Esto NO es un "show" en que un sacerdote "haga aparentes milagros mientras tú
miras". Cristo está entregando los Poderes Prometidos A SUS OBEJAS!
Es decir! Eres TU quien va a recibir el Espiritú Santo y a hacer las Maravillas!
¿Comprendes la Diferencia?
¿Extrañado de escuchar que Cristo te entregue A TI el Espiritú Santo y los
Poderes de los Apostoles?
¿Por qué te Extrañas, "hombre de poca Fe"?
Si crees en Cristo, crees en Milagros ¿No es así?
¿Y No daba Cristo Poderes a sus Apostoles?
Marcos 6:7
"Llamó a los doce y los envió de dos en dos,
dandoles poder sobre los espíritus inmundos."
Marcos 6:12-13 "Ellos se fueron a predicar que se convirtieran;
echaban muchos demonios,
ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban".
¿Y No daban los Apostoles Poderes a sus Aprendices?
Hechos 19:6
"Cuando Pablo les impuso las manos,
descendió sobre ellos el Espíritu Santo
y se pusieron a hablar en lenguas extrañas
y a profetizar.
Eran en total unas doce personas."
Cristo, hoy, está llamando a sus Obejas, y entregandoles los Poderes Cristianos
¡¡¡PARA DEMOSTRAR QUE ES EL QUIEN LAS LLAMA!!!
¡Porque así Nos lo Prometió Cristo en la Biblia!
Marcos 16:17
"A los que crean en mi
les acompanharan estos prodiguios:
en mi nombre echaran a los demonios;
hablaran lenguas nuevas;
agarraran a las serpientes
con sus manos
y aunque beban algo venenoso,
no les hara daño;
pondran sus manos sobre los enfermos
y los curaran."
Juan 14:12
"Os aseguro que el que cree en mi,
hara las obras que yo hago,
y aún mayores,
porque yo me voy al Padre"
¡¡¡GLORIFICAD AL PADRE, PORQUE EL HIJO NOS ESTA LLAMANDO!!!
Los Tiempos Anunciados en La Biblia se están Cumpliendo!!!
Hechos 2:17
"En los últimos días, dice el Dios:
Derramaré mi espíritu
sobre TODOS los hombres,
vuestros hijos y vuestras hijas
profetizarán,
vuestros ancianos tendrán sueños
y vuestros jóvenes visiones,
y hasta en los esclavos y esclavas
derramaré mi espíritu aquellos días."
¡NO ESPERES MAS!
Responde al Llamado de Cristo! Presentate ante El y recibe tus Poderes como
Nuevo Apostol!
Y luego sal a las Calles y a Internet, a Hacer Tú Milagros en el Nombre de
Cristo y ANUNCIAR LA BUENA NUEVA, para Cumplir la ORDEN que Cristo nos dio en:
Marcos 16:15
"Cristo les ordenó:
"Id por el mundo,
y predicar el evangelio
a toda criatura""
Compruebalo por ti mismo en http://cristollama.freewebpage.org
Y DESPUES de recibir TU tus Primeros Poderes y VER que esto que te digo ES
VERDAD,
entonces, y sólo entonces, envia una copia de este mensaje a TODOS los
Cristianos que conozcas porque,
¡¡¡DIOS SEA GLORIFICADO!!! ¡¡¡EL TIEMPO SE ESTA CUMPLIENDO!!!
"Vivid no de acuerdo con los ideales recibidos, sino con vuestras aspiraciones,
con vuestra intuición más vehemente."
Antonio Gala.
De acuerdo con las Escrituras, para que una boda entre El Espíritu (El Varón) y la mente del alma del ser de la criatura (la hembra) tenga lugar, se requiere de una preparación previa (nacer de nuevo al volverse y/o reflexionar para "ver" desde la perspectiva de la vida divina) y de un entrenamiento o perfeccionamiento espiritual exigente (mediante la unción o suministro del conocimiento de Dios, para poder "hablar" y "andar" con El bajo el "manto" de Sus obras de justicia, conforme a Su existencia) que le garantice a Dios la toma de posesión de Su esposa en condiciones adecuadas conforme a los requerimientos de Si como Marido (esto es; conforme a Su imagen y semejanza). Para ello Dios, El
Espíritu, se ha valido de las Escrituras (con lenguaje simbólico o forma de comunicar al hombre Sus verdades por medio del Ángel), a favor de llevar al hombre a la concepción adecuada y correcta de lo que El es y llegará a ser conforme a Su nombre, bajo la sentencia escritural dada: "...Entonces Dios, el Señor, procedió a formar al hombre del polvo del suelo y a soplar en sus narices el aliento de vida, y el hombre vino a ser alma viviente..." Primero le "da forma" y luego "sopla o insufla Su vida". De manera que lo que se va engendrando (o, "soplando") desde Génesis hasta Apocalipsis, no es más que la superestructura celestial o mental que dote a la criatura de la "forma de vida" adecuada que le garantice al Espíritu Su relación íntima con ella, en orden a lo que va a producir a expensas de
ella, es decir, Sus hijos e hijas. Por lo que el "soplar" no es más que la unción dirigida a satisfacer el perfeccionamiento para con la relación íntima entre ella y Dios: "...Y sopló sobre ellos, y les dijo: `¡Reciban el Espíritu Santo!´..."
Porque el Espíritu Santo, bajo la forma de bautizo, significa unción de Dios por dentro (o impregnación de la verdad para con la conciencia en Dios) y por fuera (cubierta o vestidura conforme al obrar en Dios); mediante Sus "Dos Olivos" suministradores de dicho aceite esencial. ¿Estaban preparados Sus discípulos en ese tiempo, para recibir el Espíritu Santo conforme a la unión perfecta entre Dios y el hombre? No, pues aún no era el tiempo de la restauración y por ende que el Espíritu Santo tan sólo podía hacer Su trabajo de guía u orientación profética al respecto, a favor de la conformación de la "Iglesia Cristiana Primitiva" (o, incipiente), cual modelo de cuerpo de expresiones que cubrirá a la criatura, bajo la forma de patrón conductual en comunidad (o sociedad) del
nuevo reino que sobrevendría después. Porque si ellos hubieran sido perfeccionados para ello en aquel tiempo, las cosas hubieran tomado otro camino y el reinado de Dios se hubiera dado lugar y hoy estaríamos bajo condición paradisíaca. Es por ello que el mismo Señor Miguel en Jesús, antes de desaparecer de su vista, les recalca que: "No les pertenece a ustedes adquirir el conocimiento de los tiempos o sazones que el Padre ha colocado en su propia jurisdicción; pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo llegue sobre ustedes, y serán testigos de mí tanto en Jerusalén como en toda Judea, y en Samaria, y hasta la parte más distante de la tierra..."
El "pero" aquí establece un período de tiempo entre el suministro de éste "poder transitorio" dado por los dones espirituales, y el cumplimiento cabal de la profecía a la cual se refirió Pedro en Joel, en virtud de los acontecimientos acaecidos por aquel entonces: "Después de éstas cosas derramaré mi espíritu sobre toda la humanidad: los hijos e hijas de ustedes profetizarán, los viejos tendrán sueños y los jóvenes visiones..." Porque se requería de dicho "tiempo" a favor del sellar (aprobar o darle el visto bueno) de todas y cada una de las obras de justicia de la cubierta o investidura humana, dadas por los "144.000 santos" llamados a satisfacer tal requerimiento
existencial; debido a que Jesús llevó a cabo las que debía llevar realizar en virtud de Su ministerio sacerdotal en cuestión, pero que aún faltaba un resto de ovejas cubridoras, que no eran de Su redil redentor (por decirlo de la manera circunstancial), y a quienes fue dirigido, después en dicho "tiempo", bajo la forma de Espíritu Santo para con el sellar de las mismas. Así las cosas podemos inferir que hoy nos encontramos en el último segmento de dicho tiempo, en donde vamos a obtener el sello de la última obra de justicia en el Señor (la oveja cien), en el ungido seleccionado por El para con dicho objetivo trascendente; y después, en los ungidos que llegarán a conformar el "cuerpo de ungidos" o seres humanos de la nueva existencia terrenal evolutiva.
De manera que aquel ayer no era el tiempo de la restauración como hoy y cuando tenemos el "soplo de Dios en nuestras narices"; pronto a ocupar Su lugar en el "Santísimo" de nuestra nueva condición espiritual en Dios. Ya no como alma viviente conforme a los seres biológicos o animales creados para con su forma de ser, de alimentarse y reproducirse (lo que aún hemos sido hasta el día de hoy gracias al espíritu del mundo que nos rige); sino como alma viviente espiritual en Dios, cual ayuda adecuada de Su Espíritu. Compañera idónea en la forma de hombre y hombres como una entidad corporativa o iglesia; que para Dios no es más que el conjunto o cuerpo de obras rectas a ser realizadas al momento de Su parusía o manifestación gloriosa. Así las cosas, el matrimonio tipo entre un
hombre y una mujer sirve de base para comprender el ideal o aspiración de Dios con respecto a Su criatura y viceversa; ya que Dios lo ha dispuesto así, como relación o institución previa, a favor de que lleguemos a comprenderle en Su propósito. En tal sentido la pareja se entrega a la unión conyugal de mutua interdependencia mas que todo y durante el acto sexual, en donde la penetración del varón va seguida por el orgasmo y el clímax que intenta corresponderse con la mezcla simbiótica de ambos (mediante la segregación y combinación de substancias) a favor de la creación o producción de un solo ser en el hijo que es concebido por ambos. En Dios el sexo lo constituye Su Ágape o amor leal, mediante el cual la unión es más íntima, segura, poderosa y por toda la eternidad.
Amar así, para los efectos humanos, no es tener relaciones sexuales con la persona amada, sino entregarse a ella sin interés y sin esperar nada a cambio, tratando de complacerle en todo cuanto llegue a serle feliz y viceversa. El sexo del amor carnal va perdiendo su valor, en la medida en que se va creciendo en la gracia de llegar a ser penetrado por otra forma de amar en Dios. Porque la relación sexual pretendiente de dicha unión conyugal, ha llegado a convertirse en necesidad fisiológica animal, en costumbre, en deseo, y en posesión bestial; más que en correspondencia mutua entre dos seres que quieren permanecer unidos para siempre. Así las cosas, nos veremos a nosotros mismos amando a nuestros conyugues y a todo ser humano en general, de la manera correcta, sin llegar a algún coito o
a alguna relación afectiva de interdependencia o de posesión carnal. De manera que la toma de posesión de Dios (penetración, por decirlo así) tiene lugar cuando Su tabernáculo femenino se encuentre en la condición ideal de recibirle tal y como Él es; porque para eso ha sido creado como criatura, es decir, conforme a Su imagen y semejanza: "...Porque para nosotros un niño nos ha nacido, nos es dada una persona......." "........Y vi un nuevo cielo y una nueva tierra; porque el cielo anterior y la tierra anterior habían pasado, y el mar ya no existe. Vi también la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios y preparada como una novia adornada (perfeccionada) para su esposo. Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: `¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad, y él residirá
con ellos, y ellos serán sus pueblos´ (o mejor dicho y para con Dios: "¡Esta sí que es de mi propio ser en cuanto a mi imagen y semejanza! Se va a llamar "Emanuela", porque de mí ha sido tomada"). Y Dios mismo estará con ellos. Y limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado..."
Y para que ello tenga lugar se requiere de dicho entrenamiento o perfeccionamiento, tal y como se ha recalcado al principio de éstas consideraciones esenciales. Así las cosas, el cortejo nupcial, en manos del "Principal Eunuco del Rey", el Arcángel Miguel, lo conforman siete damas de honor que no son más que las siete congregaciones o superestructuras de poderes espirituales, cuya función primordial es engalanar o vestir (cubrir) a la novia para con el papel (forma de ser) que ésta desempeñará como esposa y madre de los Hijos de Dios y suyos ("hijos de hombre"). En muchas ocasiones nos hemos topado con esta idea relevante, sobre todo y cuando nos referimos a ellas como las "Siete Iglesias de la Asia apocalíptica" y lo que realmente significan; y entendimos que cada dama de
honor debe ser llevada a la condición espiritual ideal para con la restauración de la capacidad fisiológica y psíquica de la entidad biológica orgánica que tiene a su cargo como infraestructura funcional y objetiva (el tabernáculo). Porque lo que nos recalcan las Escrituras es que bajo la condición errada o imprecisa en que se encuentra cada dama en particular, no es posible llevar a cabo el papel que les corresponde como cortejo nupcial de cubierta a la novia que debe estar ataviada para Su Marido, tan pronto le llegue el momento crucial de su desposorio. Porque durante los "tiempos de Moisés y de Josué" tales congregaciones (o lo que ellas significan espiritualmente) habían conminado a actuar al ser, según el orden inicuo de Canaán, bajo nombres escriturales dados como: hititas, gergezeos, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos. Las "siete naciones más grandes y poderosas que Israel" (más que Israel, por cuanto nos
hacen ser personas inicuas, contrario a la voluntad de Dios). Y que gracias a Moisés y a Josué-Elías (cuales "Dos Testigos del Aceite de la Unción") tales naciones van siendo despojadas de su posición en la cual nos habían estado sometiendo, desde el punto de vista celestial o espiritual.
Solo que no del todo; por cuanto ahora y en el tiempo apocalíptico, el Señor nos las muestra con problemas no resueltos y específicos en cada una (o en cada cabeza de nación, por decirlo más sutilmente). Razón por la cual nos las presenta en un cuadro competitivo de orden espiritual y bajo nuevos nombres a saber: Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea; en orden a lo que cada una, cuales cabezas del dragón apocalíptico, infiere o ejerce poder en el ser conforme a sus designios de bestialidad. Así vemos cómo en Éfeso, por ejemplo, aún se mantiene la relación afectiva o sentimental dada por el amor carnal humano (que no es más que un disfraz bien parecido en todas sus formas de presentación; porque lo que expresa al final es envidia, pasión carnal, celo,
ira, contienda, etc.), contrario al amor ágape en Dios; por lo que se deduce que una vez vuelta a la condición original del principio (antes de la caída del ser) esta doncella estará en capacidad de proporcionarle al alma del ser las condiciones necesarias para con la manifestacióndel Ágape en Dios, así como de las emociones y sentimientos esenciales divinos. Y así con el resto de las naciones, a las cuales nos hemos referido en otros mensajes relacionados, por lo que no vamos a entrar en detalles al respecto de eso.
Mas lo que se intenta decir aquí y en otras palabras, es que una vez resueltos los problemas que confronta cada iglesia o congregación de poderes en la esfera espiritual, el Ángel del alma del ser en cuestión, estará en capacidad de llevar a cabo la restauración plena de todas sus funciones orgánicas y facultades cognoscitivas, conforme al modelo de tabernáculo u organismo humanoide que se ensayó en Jesucristo como alma viviente. De manera que cada gesto, acto u obra llevada a cabo por el ser, estará precedida de rectitud, por cuanto no habrá cabida ni para el error ni para las tinieblas. El ADN recibirá información espiritual de tales superestructuras para con el perfeccionamiento del ser en su integridad biológica humana, así como también desaparecerá todo vestigio de
insalubridad o patología subyacente por cuanto los sistemas de defensa inmunológica serán fortalecidos; sencillamente porque el organismo habrá despertado a otra realidad existencial en donde la enfermedad y la muerte ya no serán más. La justicia se hará realidad en la medida en que la voluntad del Creador sea efectiva tanto en el cielo o condición espiritual de cubierta, como en la tierra o condición biológica operativa.
¿De qué depende de que tales doncellas de honor lleguen a la depuración plena de sus facultades espirituales en Dios? De cada Estrella o Ángel que las rige, porque así es como funcionan las cosas en Dios. Dios ni es Ángel ni es hombre que lleve a cabo funciones de ordenamiento u organización existencial; porque para ello Dios creó precisamente a los ángeles (mensajeros) ministradores del mensaje que lleva implícito Su deseo e ideal, para que le hagan saber a Su criatura los pormenores del asunto que se va a llevar a cabo, o bien como obra o bien como expresión verbal divina. De manera que el trabajo o realización de lo que Dios espera dependerá de lo que vayamos viendo o entendiendo a expensas de dichos mensajes, y, por supuesto, del grado de crecimiento y/o restauración alcanzado
para con nuestra esfera espiritual inmanente. Porque el poder del traslado o cambio de condición está en el mensaje (o los mensajes) que el Ángel porta; pero que se requiere de que el ungido vaya viendo o comprendiendo la veracidad de las cosas que le atañen para con su existencia. Y el fin de la guerra espiritual, además de otras cosas, consiste en lograr adquirir la destreza y/o perspicacia espiritual como para poder arrebatarle dicha primogenitura a Aquel, a costa del plato de lentejas que representa mi existencia carnal (motivo del Evangelio del Señor Jesucristo); no permitiéndole al primero que sea expresado (como en Esaú), a favor de llegar a saber la intención del segundo (como en Jacob). Esto es tan difícil de explicar como de percibir; pero que no obstante, dependerá de cuanto estemos aferrados a la vida eterna como para no mantenernos esclavizados a esta existencia vana carnal.
Porque el sujetarnos del primero (de mi "yo") por su talón (debilidad carnal) sin conocer el verdadero objetivo de su expresión dada en mí, solo nos ocasionará retardo en el progreso espiritual; mientras que el adquirir conocimiento durante la experiencia en mi negar, en mi Ángel, nos permite dejar que las aguas sigan su curso conociendo el destino o propósito de las mismas (objeto de la escatología), que nos brindará el placer de llegar a alcanzar el umbral de la percepción espiritual de la fuente divina que intenta manifestarse a mis expensas. ¿Acaso no está escrito que podemos dividir tales aguas jordánicas con tan solo tocarlas con el borde del manto que llegará a cubrir nuestra desnudez en la medida de nuestra experiencia espiritual? ¿Y no hemos sabido también que
"tocar tal borde del Manto del Señor", no es más que la concepción y realización en cada ungido, de Su última obra de justicia por medio de la cruz del calvario? Porque el resultado de dicho acto tiene que ver con el cese de la "hemorragia" o flujo sanguíneo de nuestras pasiones naturales humanas. Esto también lo hemos visto en otros mensajes relacionados. ¿No es eso lo que nos quieren decir Elías y Eliseo con aquella "manipulación capciosa" de dicho manto contra la corriente de un río Jordán impetuoso?
Porque también sabemos que todo demonio no es más que un ángel mentiroso (caído de la gracia del saber y/o conocer acerca de Dios) que porta una idea o mensaje erróneo que hace que veamos las cosas de la manera a como nos la ha presentado y concebido a expensas de nuestra mente; de manera que lo primero que debemos hacer es permitirle mayor campo de acción a nuestro Ángel, para que se haga cargo de tales demonios y así erradicar dichas ideas de nuestra mente (expulsión de los mismos). ¿Acaso no ha sido escrito mediante los testimonios (en Tobías y en los evangelios del Señor Miguel en Jesucristo) que los "siete demonios" tienen que salir de cada mujer magdalénica, una vez sometidos al tratamiento del "Ángel médico restaurador" en cuestión? Y así es como funciona esto y
no de otra forma; porque enfrentarse a Lucifer no es cualquier cosa o si acaso es cosa de su mundo; sobre todo y cuando él lleva la delantera en nosotros por su arsenal de mentiras dadas como emociones, sensaciones afectivas y sentimientos carnales, que prevalecen en todo el tabernáculo de nuestro ser modelado por él mismo para con dichas circunstancias. Y más aún y cuando uno llega a saber que él mismo es mi yo, mi persona y mi vida almática. ¿De acuerdo? ¿Y entonces? ¿Quién puede en tales condiciones enfrentársele así no más? Pues bien; sí que podemos, pero en nuestro Ángel, más no con sus propias armas porque erramos en el blanco de estas consideraciones. Y no con nuestras manos, sino con las armas con que se le ha enfrentado el Arcángel Miguel en Jesucristo. Y ya sabemos a que se refieren éstas armas que son letales para el Príncipe de las tinieblas y del error; solo que se requiere de tenacidad en la lucha y de perseverancia en
lo percibido y concebido hasta éste mismísimo "Sol de hoy". ¿Llegaste a entender que tales armas tienen que ver con el significado contenido en una parábola, en un dicho, o en un mensaje como el que se está liberando en este momento?
Porque hay un Ángel que ha conminado a Pablo a escribir: "...Porque las armas de nuestro guerrear no son carnales, sino poderosas en Dios para derrumbar cosas fuertemente atrincheradas. Porque estamos derrumbando razonamientos y toda cosa encumbradas que se levanta contra el conocimiento de Dios ; y ponemos bajo cautiverio todo pensamiento para hacerlo obediente al Cristo..." Así las cosas, toda idea o consideración, toda doctrina o dogma, todo argumento válido como verdad aún y siendo mentira, tiene que ser medido y pesado en la balanza del campo de las consideraciones espirituales a favor de su desintegración o disipación en polvo cósmico, una vez que la luz irradie nuestro entendimiento humano y
la cosa vista sea manifestada como una auténtica realidad; porque no hay cabida para las tinieblas y el error cuando la verdad es expresada con todo su poder. Porque ya vimos que tal iniquidad ha salido de las entrañas del Espíritu mismo, y a quien se le permitió personalidad en Lucifer al errar éste en la concepción del Unigénito del Padre; esto es, el Verbo de Sí. Pero que Dios, El Espíritu, es y ha llegado a ser persona de rectitud en Jesucristo (el "Yo soy"), como modelo de los que llegarán a ser como El por medio de Su criatura humana y no de otra forma, ya que la creó a imagen y semejanza suya; por cuanto ésta es la que tiene mente para pensar y conciencia para llevar a cabo cualquier acto consecuente con el Espíritu que la rige, y producir así el lenguaje que la caracteriza como tal. Porque: ¿Cómo poder conceptuar o concebir y expresar al Verbo mismo de Dios sino es por medio del hombre?
De tal manera que Dios pueda hacernos exclamar, como lo ha hecho a través del Ángel de Pablo, del tuyo o del mío, desde lo más profundo del interior del santuario de nuestro corazón o tabernáculo humano: "Sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy débil, vendido como esclavo al pecado. No entiendo el resultado de mis acciones, pues no hago lo que quiero, y en cambio aquello que odio (de mí) es precisamente lo que hago. Pero si lo que hago es lo que no quiero hacer, reconozco con ello que la ley es buena. Así que ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que está en mí. Porque yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza débil (en mi carne), no reside el bien; pues aunque tengo el deseo de hacer lo
bueno, no soy capaz de hacerlo. No hago lo bueno que quiero hacer, sino lo malo que no quiero hacer. Ahora bien, si hago lo que no quiero hacer, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que está en mí..." De manera tal que lo que Dios quiera expresar por medio de tu Ángel o del mío, es conforme a lo que nosotros sentimos cuando nos vamos dando cuenta de nuestra situación en Dios y viceversa. Porque Dios no es humano o criatura que deba ser regida, sino que es El Espíritu regidor de la misma; y son los Ángeles quienes comunican al hombre lo que Dios desea ser de Sí como persona en Su Verbo o modo de expresión Divina, a expensas de nosotros. Pero que el problema radica en la forma a como el Ángel entiende lo que Dios desea de Sí y de esa manera se expresa y lo comunica al hombre (al "comer" del Árbol); de manera que, o bien erra para con el mal, o bien acierta para con el bien.
Jesús, como "Padre" de cada creyente ungido en él (es decir, conforme a Su Evangelio), murió hace dos días literales (dos mil años atrás), según las Escrituras; para resucitar luego al "Tercer Día" literal (o en éste tiempo milenial en cuestión) en cada creyente que llega hasta ese nivel espiritual. Y aunque resucitó para consigo mismo y para con Dios (tal y como está escrito), está muerto para con la Ley. Porque la Ley no admite resurrección una vez que el deceso ha sido enunciado y demostrado por el testimonio de las entidades facultativas y/o presenciales. De manera que todo ungido en El, en su Ángel, a causa de la fe en su Señor, se convierte en hijo primogénito que le hereda como consecuencia de Su legado neo-testamentario, una vez llegado éste a la edad espiritual
madura (la estatura, el nivel, etc.), conforme a la Ley y al Testimonio. Tal y como ha sido escrito en cuanto a la relación de David como padre de Salomón: "...y comieron y bebieron delante del Señor aquel día con gran gozo; y dieron, por segunda vez (habla de la segunda venida del Señor cuando Israel tendrá que volver a expresar, de nuevo: `Bendito el que viene en el nombre del Señor´), la investidura del reino a Salomón, hijo de David. Y se sentó Salomón (se sentará nuestro Ángel) en el Trono del Señor (en nuestra conciencia) en lugar de David (en nuestro caso, Miguel en Jesús, nuestro "Padre"), su padre..."Tal y como el Ángel de Jesús, Miguel, lo recalca, de nuevo, bajo la caótica condición laodicense, así: "Al que venza (el Ángel de cada ungido), le concederé sentarse conmigo en mi trono, así como yo vencí y me senté con mi padre en su trono. El que tenga oído, oiga lo que el Espíritu dice a las congregaciones." Porque alguien (en su Ángel) tiene que comer o digerir el rollo profético apocalíptico (comprenderlo a cabalidad) y ser constituido de él para poder vencer; para que así se pueda dar inicio al nuevo bautismo en el espíritu durante la predicación del "Evangelio Eterno"(en los creyentes). Porque una vez constituidos de la verdad de Dios; ¿Quién podrá sostenerse en pie ante tal revelación magnificente?
Vamos a ejercitarnos en esto de la siguiente manera escritural: Porque el "Ángel Emanuel" de cada ungido, el "Séptimo mensajero" y "uno de los Tres en Cristo" (esto es; entre Miguel y Gabriel, o entre los "Dos Olivos del Aceite de la unción de la verdad", conforme a la "visión de la transfiguración en Zacarías"), es quien realmente abrirá el "Séptimo sello" del rollo de la revelación apocalíptica en cuestión; esto es, la verdad en su máxima explicación para con su entendimiento cabal, cual iluminación de siete soles (o lo que es lo mismo decir, el "Séptimo día" de dicha revelación). ¿Se entiende? Porque Miguel es quien se encarga de "abrir el candado o cerradura de la puerta del entendimiento", para que el Ángel de cada ungido, pueda abrirla y
brindarnos así, la oportunidad de comprender (en Gabriel) los misterios que encierran las Escrituras hasta ese nivel trascendente. Y ya sabemos que la "Puerta" no es más que el mismo Señor Jesucristo, pero como Verbo escritural que debe ser concebido de la manera correcta, en orden a la justicia de Dios. De manera que como "un tizón arrebatado del incendio carnal", derivado del sacrificio de la vida de mi alma desde el "Altar de los Holocaustos" del "Atrio" del Templo de Dios; nuestro Ángel llega hasta el "Lugar Santísimo" del Altísimo, habiendo traspasado a los guardianes y querubines del "Velo del Lugar Santísimo" en cuestión, bajo la forma de "carbón encendido", para integrar ahora el "Altar de Oro de la Presencia", dispuesto a percibir el incienso de las oraciones de los santos que el Ángel Guía y Abogado vierte sobre él, a favor de su intercesión. Porque hay un fuego consumidor dentro de cada ungido,
que va quemando las impurezas del pecado y que purifica su condición espiritual en Dios; que le protege y le defiende de todo cuanto sea carnal, como celo de un Marido por Su amada. Así las cosas el humo asciende y obtiene el fallo del Juez a su favor; por lo que no hay demora en la resolución y el traslado o cambio de su condición espiritual es inminente.
Por cuanto si tú ves hoy a alguien que sea capaz, por medio de un arsenal de mensajes trascendentes, de darle la vista a quien no podía ver o comprender las Escrituras; de lograr hacer caminar en Dios a quien antes no podía hacerlo porque se había visto en la condición de paralítico o cojo para con El; de hacer despertar o resucitar a la nueva existencia divina a quien se consideraba muerto para Dios; entonces quete irás dando cuenta de que estamos entrando en el tiempo del cumplimiento de la promesa de la restauración, la cual se dio inicio allá en Pentecostés como preámbulo o arras del compromiso espiritual entre Dios y Su criatura, pero que hoy tendrá lugar en toda su plenitud. Porque si se te ocurre que ese alguien tenga que realizar
actos simbólicos relevantes o sobrenaturales, señales o milagros objetivos, como los que hizo Jesucristo en el tiempo de Su primera predicación o ministerio, a favor de demostrar poder o divinidad; estarás errando en el blanco de la comprensión y consideración al respecto. Por cuanto lo que El hizo, ayer, fue para con la enseñanza práctica de lo que se está haciendo hoy en ti con tu alma y en cada alma creyente que le sigue de verdad. Porque aquellas sanaciones milagrosas dadas como señales y manifestaciones sobrenaturlales, se hicieron para que comprendamos la realidad de hoy en cada creyente ungido que se ha visto bajo la condición de ciego de nacimiento, cojo, tullido, paralítico, muerto o inútil delante del Creador.
Por supuesto que el Ángel del ungido hará "cosas mayores" que la que el Señor llevó a cabo; porque así se ha escrito acerca de él. Pero: ¿Cuáles son estas "cosas mayores", sino aquellas que tengan que ver con la verdadera liberación de la esclavitud del error conceptual del Verbo en cada creyente en el Señor? ¿De qué te sirve que se te resuelva algún problema de salud, que se te haga resucitar de nuevo en tu mismo cuerpo, o que se te haga volar por el aire; si después de ello vas a continuar obrando mal bajo el régimen del pecado en ti? De manera que lo primordial en todo esto es conocerse a sí mismo, para poder establecer prioridades a la hora de someterse a un cambio de persona mediante el Evangelio del Señor. Por cuanto el Evangelio de Jesucristo no admite errores ni
desviaciones a Su planteamiento original. ¡Cuidado con las imitaciones! ¿No es acaso que de entre todas las obras de justicia que han sido selladas por el Espíritu Santo, falta la oveja que se había perdido u ocultado desde Abel, y que no es más que la última obraa hacer llevada a cabo en cada ungido como la número cien del ciento por ciento; o mejor dicho , la número 144.000 del cuerpo de expresiones justas? Porque el ungido primero tendrá que llevar el mensaje para poder dar por terminado el "sellar" de lo que se comenzó allá en Pentecostés, y así dar inicio al reinado de Dios con los hombres en Emanuel. De manera que lo que se está gestando aquí, hoy, no es más que el compromiso de la predicación del "Evangelio Eterno" del Señor en sus inicios, como preparación previa de ésta segunda parte que se corresponde con Su segunda venida. Porque el Ángel del pacto o convenio no es
más que tu Ángel y el mío en Jesucristo. El mismo Ángel Miguel lo ha referido de muchas maneras, a través de Su encomienda protagónica en Jesucristo.
(Hasta aquí los mensajes del Ángel en su segunda parte. Se continuará con los mensajes del Ángel en su tercera y última parte. Gracias por su atención)
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Documento : La necesidad de ser un humano....doc
Descripción : Mensaje recordatorio sobre la necesidad de investigar acerca de
nuestro orígen humano y trascendencia divina
"Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa".
Mark Twain.
"Una civilización no es conquistada desde afuera hasta que se destruye ella misma desde adentro".W. Durant.
El poder de la cruz contra la carne del Diablo radica en que ésta forma de inactivación psíquica (por decirlo de la manera concreta como el "otro tipo de muerte") le corta todo contacto o comunicación directa con el Altísimo o Fuente del orden espiritual y de la vida, para poder seguir con la vida carnal y errada en Dios que ha mantenido a expensas del ser del hombre; por cuanto no puede digerir ni mucho menos llegar a expresarla conforme al orden de la vida divina o eterna que Dios ha deseado, y por ello se opone a que alguien pueda llegar a hacerlo (de allí la envidia y persecución de Caín como Lucifer contra Abel como Miguel, quien sí entendió a cabalidad el plan de Su Creador). Y tanto es así,
que el mismo Ángel Lucifer llega a hacer exclamar a uno, llegado el momento de su separación de la conciencia de uno (ojo con esto), con voz tenebrosa desde el mismo santuario de su desesperación (a expensas del aparato fonador de cada cristo o ungido que lo ha soportado hasta ese momento crucial; o mejor dicho, de cruz): "¡Elí, Elí! ¡Lama sabactáni!" O mejor dicho: "¡Dios mío y padre mío! ¿Por qué me has abandonado? (o más claro aún; ¿por qué me apartas de tu presencia y te separas de mí?, ¿recuerdas la exclamación en Eliseo cuando fue separado de "Su Padre Elías" en aquel torbellino emocional?)" Porque Satanás le teme a nada excepto al vacío de poder por la exclusión o incomunicación entre él y El Espíritu que le proporciona su existencia
esencial, angelical y corpórea a expensas del ser del hombre; eso no lo soporta y de allí su clamor por causa de la cruz que lo inactiva de entre las expresiones vivientes racionales, como así: "...Yo no puedo soportar un castigo tan grande. Hoy me has echado fuera de esta tierra, y tendré que vagar por el mundo lejos de tu presencia, sin poder descansar jamás. Y así, cualquiera que me encuentre me matará (o mejor dicho; "me inactivará como existencia")..."
Porque matar a Satanás o forma génica de expresión carnal en uno (por definirlo así) es dar al traste con la concepción errónea que la carne del Diablo ha construido acerca del Verbo de Dios y de la persona de Dios mismo a expensas de nuestra mente y de nuestro ser. Pero que allí mismo, en Caín, Dios le da la oportunidad de seguir con esa vida almática carnal hasta tanto alguien lo encontrara y/o descifrara la señal mediante la cual lo mata o inactiva como existencia. Señal que ha perdurado por siglos y que ha pretendido alargarle la existencia al Diablo y Satanás mientras nadie la "encuentre"; hasta el mismísimo día de hoy y cuando dicha señal, confirmada o catalogada como la "señal de la cruz" (que significa la señal de la inactivación o cese de su poder en todo
creyente que sigue al Señor Jesucristo en Su Evangelio; quien, al igual que en el iniciado Abel, fue percibida y realizada cual obra de justicia por excelencia), se presenta ahora como toda una gran verdad escatológica que trasciende hacia la liberación plena del ser de sus manos inicuas.
Pues, nadie puede acabar con el Diablo a menos que alguien se de cuenta de la verdad acerca de él y de sus cosas encubiertas (conocimiento y perspicacia en la materia; dados como gracia otorgada por el Altísimo mediante Sus Dos Testigos del aceite de la unción); y a menos que no ejerza fe sobre el legado de la cruz del Evangelio del Cristo, que tiene el poder de inactivarlo en todo cuanto él es en carne propia. Pues el mismo Señor así lo ha declarado como principio de salvación: "...Si alguien quiere venir en pos de mi (o, de lo que `yo soy´ o significo para con la existencia real y verídica en Dios), niéguese o repúdiese a sí mismo (negar el falso `yo´ y los `yoes´ que mantienen la existencia
irreal, durante la guerra espiritual derivada) y tome su madero de tormento (cruz o actitud contra tal vida carnal en sí; aferrarse a tal conducta y/o a lo que ello significa) día tras día, y sígame de continuo (seguirle por fe en dicha actitud, sin decaer en los `brazos´ angelicales que nos guían hacia el fin; por cuanto ello sugiere la obra de justicia a ser llevada a cabo por nuestro ser, en los "Tres", conforme a la actitud de Moisés, Aarón y Hur en el monte de la guerra contra Amalec y los amalecitas). Porque el que quiera salvar su alma (o vida de alma carnal; al tratar de cubrirse con carnalidades o al defenderla y atesorarla en cada prueba o momento, lo que significa pura pérdida que conlleva a la muerte definitiva) la perderá; pero el que pierda su alma (vida de alma carnal) por causa de mí (el que la entregue al sacrificio como lo hizo el Señor; fin de su legado evangélico) es el que la salvará (salvará su alma para con
la nueva vida eterna de Dios en él)..."
Porque Dios no puede hacer nada al respecto ni mucho menos acepción de poderes mientras dure la prueba conforme al pacto que entre el Ángel Miguel y el Ángel Lucifer se dispusieron llevar a cabo; a causa de la verdad y del amor Leal, a instancias de lo que el hombre llegue a concebir en su seno como realidad: ¿Acaso no llega el Ángel de uno a ser como un tizón arrebatado de ese incendio carnal voraz? Porque en verdad que hemos sido generados mediante una concepción errada del Verbo de Dios (generación mala, perversa e inicua); pero que ello le proporciona al Creador, seres humanos biológica y psíquicamente aptos para con Su propósito salvador o restaurador de la imagen de Sí. Porque también sabemos que podernos heredar la vida divina y eterna en Dios, según el pacto del Nuevo
Testamento de Su Hijo, cual Verbo concebido sin mancha o error de significado. Pero el asunto es que para poder heredar conforme a dicho testamento, se requiere de la muerte del testador. Por lo que también diremos que ya el Señor Jesucristo, el testador cual Hijo-Dios, murió; aunque resucitó luego para Sí mismo. De manera que aquí estamos hablando de la muerte o inactivación de Dios como vida de alma carnal en uno; porque al matar o inactivar tal vida carnal conforme a Satanás en Lucifer y cual emanación errada de Dios en uno, estamos inactivándolo en dicho aspecto de vida. Porque también hemos sabido que Lucifer fue creado perfecto por Dios en todas sus medidas angelicales, hasta que se encontró maldad en él. ¿Y de dónde provino dicha maldad sino de Aquel que lo engendró como Hijo para con el fin de una primogenitura de Su Persona, tal y como lo refieren las Santas Escrituras?
Porque Dios nos ha puesto, a ti y a mí, en el mismo campo o situación adversa que El, en virtud de que podamos darnos cuenta de ello (mediante la unción otorgada por gracia), a favor de salir airosos de dicha condición espiritual denigrante. De manera que la salvación es de y para con Dios a expensas de nos el "día" en que hemos llegado a saber el cómo. Porque también sabemos que un hijo expresa según lo que es su padre y no otra cosa. Por lo que así llegamos a entendernos con Dios en Su plan maestro de cambio de existencia, como lo entendió Abel, Abrahám, Moisés, o Jesús, y/o como lo entendieron otros tantos que los precedieron y que hoy los seguimos. Porque ésta vida vana no puede glorificarle en todo cuanto El es como El Espíritu, sino que lo degrada al nivel de una
espiritualidad mediocre y exabrupta, como lo ha sido según el espíritu del mundo. De allí que los Ángeles mediadores y encargados de la unción, en especial Miguel y Gabriel, cuales "dos partes o porciones del Aceite-Espíritu de Dios" que se reciben como en el caso de la primogenitura de Su expresión real (como en el caso tipológico conforme a la bendición primogenitural en Efraím por el "Padre" Jacob, en lugar de Manasés, cuales hijos de Su "Hijo" José-Jesús; y como en el caso de Eliseo, cual "Hijo-Sucesor y Heredero del Padre Elías"), están al servicio de toda criatura (en Efraím), hoy, que se vaya dando cuenta de que las cosas no son como parecen; y que en definitiva son quienes hacen que uno pueda ver y comprender lo que Dios quiere que sepamos acerca de El (Su Verbo-Hijo-Persona) en cuanto a lo que se está dilucidando aquí y ahora.
Y están aquí para resolver nuestra situación como criaturas-tiendas-templos de Dios o expresadores de Su persona conforme al Verbo o Hijo Unigénito de Sí, conceptuado correctamente. De manera que todo depende de nuestra concepción del Verbo de Dios como entidad regenerativa y existencial (restauradora). Porque es necesario que "...esto corruptible debe vestirse de incorrupción, y esto mortal debe vestirse de inmortalidad..." Lo que es cierto del Ángel de Pablo; pero que no conforme a la forma religiosa de un evangelio fácil y cómodo que su otro Ángel nos presenta, sino como nos enseña el Señor Jesucristo en Miguel, por medio de Su propio Evangelio de la cruz. Y necesariamente que esto
corruptible, con todo y mi "yo" perverso, tiene que ser entregado al sacrificio en olor grato y conducente al descanso de mi Señor y Dios, el Único "Yo Soy"; porque ello le permite a El ser expresado y glorificado tal y como El es, en base a la verdad y a la justicia. Por cuanto al ser dada la orden de quitar las vestiduras viles (pecados) que nos habían sido adosadas como carga en relación al pecado, evidentemente que la vida carnal que las comandaba queda vacante y sin razón de seguir adelante con su encomienda inicua y nefasta ("¡Elí, Elí, ¡Lama sabactáni!"). Por lo que somos desnudados en la misma presencia del Altísimo (¿No es esto mismo lo que nos quiso decir el Señor cuando procedió a vestir con piel de animal a Adán y Eva en Edén?), para luego allí mismo ser cubiertos por el Nuevo Querubín Cubridor Miguel, quien da orden a la nube
para que seamos revestidos conforme a las obras de justicia de nuestro Señor Jesucristo; esto es, conforme a Su preciosa sangre inmaculada, ahora colocada en el lugar que le corresponde en nuestro Santuario del poder o Trono de Dios (conciencia de sí; propiciatorio), dado ahora como Emanuel ("¡Hecho está!"). Porque el morir a esta vida carnal en mí favorece el fallo del precepto legal de "vida por vida", y de esa manera recibimos la vida eterna en Dios, El Espíritu, en lugar de la vida carnal de mí en el espíritu del mundo conforme a Lucifer en Satanás y el Diablo. Y este es el resultado que se obtiene al creer y recibir la Buena Nueva o Evangelio que predicó Jesucristo en Su tiempo como verdad, y esta es la explicación derivada del mismo en nuestro tiempo.
Es por ello que la entrega tiene que ser total en todos los sentidos, pero que bajo los principios de Su Evangelio y no de otra forma; para que no quede vestigios de esta vida carnal en ninguna parte de mi ser. Porque si El dio Su propia vida divina en sacrificio por mí, o mejor dicho, a cambio de la mía como en Abel: ¿Qué a mí y qué a ti? ¿Por qué no dar esta vida carnal imperfecta a cambio de la Suya más perfecta, si Su Evangelio así lo exige? ¿Acaso no es eso mismo lo que nos quiere decir el mismo Ángel Miguel en Jacob, cuando le hace vender su primogenitura carnal al Ángel Lucifer en Esaú, bajo la forma simbólica de un plato de lentejas; a cambio de la primogenitura divina que se encuentra potencialmente en las manos de su hermano mayor, pero que éste nunca podrá ser capaz
de concebirla o descifrarla como tal para sí? ¿No es eso lo que nos quiere decir el Señor Miguel cuando se refiere a nuestro hermano mayor Lucifer al enunciar la parábola del "Hijo Prodigo":.."Hijo mío, tú siempre estás conmigo, y todo lo que tengo es tuyo (sobre todo Su vida eterna). Pero había que celebrar esto con un banquete y alegrarnos, porque tu hermano menor, que estaba muerto, ha vuelto a vivir (nuestro Ángel); se había perdido y lo hemos encontrado..."? ¿Y por qué Miguel no se ha ensañado contra Lucifer y lo inactiva de una buena vez contra todo pronóstico? Porque Miguel es de otra condición espiritual y lo respeta como lo que es; esto es, como el hermano mayor o ungido antes que él y portador del primer mensaje para con la expresión de Dios en el ser (cual otrora "Querubín Cubridor de
alas desplegadas"). ¿No es esto mismo lo que podemos apreciar en la parodia entre los ungidos David y Saúl, conforme a la persecución del primero por el segundo y en el respeto y consideración de David por Saúl? ¿Acaso no nos refieren las Escrituras que Miguel sólo puede expresar, ante tanta iniquidad mostrada por su hermano mayor y delante del Altísimo en pleno juicio: "¡Jehováh (o Yavéh) te reprenda!"?
Porque para El Espíritu, primogenitura significa primer nacido o expresado, más no conforme a la carne sino conforme al Espíritu;y ambos Ángeles buscan la forma de que sean manifestadas tales existencias a expensas de nuestro ser, sea bajo la concepción correcta (según Miguel) o errada (según Lucifer). De allí surgió la idea intuitiva en relación a la gravidez gemelar complicada o de lucha en la matriz de la Rebeca de Isaac, el hijo del Padre Abrahám.Pues mira bien lo que se dice aquí; por cuanto el combate escatológico se termina cuando el Ángel Miguel, viendo que ya ha cumplido con su encomienda evangélica del pacto en cuestión, de llevar hasta
la muerte o inactivación de la vida de alma carnal de la criatura que representa (objetivo del nuevo pacto), puede hacer exclamar a uno desde lo más profundo del Templo de Dios en donde todos los poderes espirituales se encuentran representados: "¡Consumado es!" Dando lugar así a la división de dicha ciudad o superestructura mental de poderes espirituales, que habían regido dicha existencia hasta ese momento; porque es necesario que esta ciudad Babilonia de la confusión y del caos mental, sea desarticulada en todos sus aspectos y/o fundamentos constituyentes y quede reducida a la nada y a la ignorancia, para que nunca más pueda ejercer control letal sobre el ser de la criatura a expensas del error conceptual del Verbo de Dios dado en ella. Y uno de los primeros e importantes frutos de dicha división, cual acto de justicia por excelencia, es la castración
de los poderes que provocan deseos y placeres en el ser, para así dar inicio a la cascada de reacciones que dan lugar a la caída total y cabal de la superestructura espiritual que ha manejado al ser humano durante tanto tiempo de su existencia terrenal.
Así las cosas uno va viendo, en la medida de nuestro crecimiento espiritual dado por la unción, cómo se va desmoronando el poder que en uno hacía conforme a sus principios de iniquidad. Procedimiento judicial que es iniciado contra el andar errático, torpe, necio, soberbio y orgulloso de la criatura (que es contrario al caminar de Dios, bajo la figura de los pies de barro cocido con hierro), hasta la forma errada de pensar y concebir a Dios como carne (bajo la figura de cabeza de oro de la estatua de Nabucodonosor). Pero que para poder ser crucificado e inactivado como en el caso del Señor Jesús, es necesario darle motivos indefectibles a los poderes que tienen a su cargo tal encomienda. Jesús le proporcionó Sus motivos en base a la verdad, cuando se opuso a ellos en sus exigencias y
proposiciones religiosas judías. A los fariseos no les quedó otra alternativa que enjuiciarlo como reo de muerte por las cosas que decía y por las cosas que hacía; porque no se correspondía con lo que ellos esgrimían como cierto. Sobre todo y cuando Jesús contrarrestaba con argumentos fidedignos y con actos de justicia, la falsa deidad que ellos obedecían o adoraban conforme a la carne. De manera que en nuestro caso particular y al oponernos a sus disposiciones y reglamentos de existencialidad humana carnal (o mejor dicho, al permitirle al Ángel que nos conmine y ayude a negarnos a nosotros mismos en cuanto vamos entendiendo y obedeciendo al Evangelio crucificatorio del Señor) entramos en conflicto con tales poderes; los cuales no podrán sino llevarnos al juicio predeterminado a favor de la inactivación de nuestra persona, como en el caso de nuestro Señor Jesucristo. ¿Por qué? Porque nos rebelamos y no queremos seguir cuadrando con sus
patrones o cánones humanos carnales; y simple y llanamente, porque en la medida del conocimiento adquirido y perfeccionamiento logrado, gracias a la unción, no tenemos cabida en éste sistema de cosas del mundo creado por ellos para con el caos y la confusión mental en Babel.
¿Acaso no es éste el objetivo de Babel en Dios; el de lograr tanta confusión como sea posible, a favor de que alguien que haya recibido la vista se aproveche de las incoherencias de tales poderes? Porque a causa de tales incoherencias y/o argumentos divisibles entre los fariseos, saduceos, jebuseos, hititas, etc., Jesús como Josué, logró cumplir con Su obra maestra de salvación por excelencia que Su Padre había planeado en el principio, al cubrir a Adán y Eva con la piel de un cordero, y que en Abel alcanzó la jefatura de señal enhiesta o profética a ser cumplida en cada uno de nos. Y vamos a decirte ésto de la manera más coloquial: Si tu dices que ya eso es pan comido porque ya Jesucristo lo hizo por ti y por mí, y que no se requiere más de dicho sacrificio, yo te aviso. Porque
eso es lo que el otro Evangelio religioso quiere que creas, para que la vida de alma carnal en la que tu andas se mantenga vivita y coleando. Porque es cierto todo eso de que el Señor entró al Santísimo con Su propia Sangre para la redención; pero debes saber que no fue la criatura sino el Ángel de El, cual Sumo Sacerdote, quien entró con la sangre inmaculada de Jesucristo en juicio ante el Juez; esto es, se presentó para la expiación de sí porque él también era mortal como nosotros (hijo de mujer). De esa manera logró cumplir con el objetivo del pacto en cuestión y con la Ley (que exigía sangre inmaculada como la de los animalitos); para que a partir de ese momento, nosotros pudiéramos entrar allí en nuestro Ángel y bajo el mismo pacto, conforme al Evangelio de nuestro Señor al seguirle. Por supuesto que entramos en juicio, también; y que en dicho juicio la gran nube de testigos santos que trata de cubrirnos está allí, junto con
sus oraciones, en espera por la decisión del Juez Supremo para vestirnos.
Pero que también está allí el adversario acusador, quien boga porque nos sea impuesta la pena máxima por nuestro atrevimiento de haber llegado hasta el mismo Lugar Santísimo, aún y en contra de la Ley. Porque no se trata de llevar cualquier sangre o forma de vida corriente como muestra o medio reconciliatorio delante de Dios en juicio, por cuanto ello redundaría en ira más que en aprobación; sino de llevar la forma de vida recta y justa delante del Altísimo que pueda ser capaz de cubrir la desnudez de la conciencia de nuestro Adán, el hombre creado para expresar a Dios en Su justicia. Y aunque nos presentemos con nuestra sangre inicua, dada por éstas vestiduras viles delante del Santísimo en nuestro Ángel, cual hijo pródigo arrepentido y de regreso a Dios; ya la sangre de nuestro
Señor Jesucristo, en manos de nuestro Sumo Sacerdote Miguel, está ocupando el lugar que le corresponde en nuestro propiciatorio o conciencia de El. ¿Acaso no hemos sido constituidos de Su sangre y de Su ser en la medida en que comemos y bebemos de y con El al seguirle de continuo hasta allí? ¿Y no es eso mismo lo que nos quiere decir el Espíritu cuando se le permite al sumo sacerdote aarónico con sus vestiduras viles, entrar una vez al año con la sangre del inocente animal expiatorio en una mano y en la otra el incienso que ante el Altar de Oro producirá la nube de las proposiciones que intercederán por la nueva cubierta en el propiciatorio del ser?
De manera que no hay lugar para una derogatoria o fallo en contra nuestra; por cuanto allí mismo es dada la orden en consecuencia del fallo en cuestión: "...Mira, esto significa que te he quitado tus pecados (de encima). ¡Ahora voy a hacer que te vistan (cubran) de fiesta!..." O mejor dicho: "...Saquen pronto la mejor ropa y vístanlo (con las vestiduras con que se cubrió nuestro Señor Jesucristo); pónganle también un anillo en el dedo (autoridad en Dios) y sandalias en los pies (para andar con Dios). Traigan el becerro más gordo y mátenlo (inactívenlo). ¡Vamos a celebrar esto con un banquete! Porque este hijo mío
estaba muerto y ha vuelto a vivir; se había perdido y lo hemos encontrado..."Porque una vez que tales consideraciones en el juicio tienen lugar, el procedimiento judicial es claro y no admite dudas al respecto: Sin vuelta atrás, el crucificado tiene que morir en consecuencia, o mejor dicho, ser inactivado en lo que es como persona, con el debido derramamiento de su sangre (a causa de la cruz en él) o división de su persona como entidad corporativa y expresiva esencial; porque una vez que es dada la orden de quitarle las vestiduras viles, los poderes de las tinieblas no tendrán más control sobre él, y tiene que pasar por la experiencia mortal del cese de su vida de alma carnal conforme al poder quela letra o palabra literal tiene para matar o inactivar, como consecuencia de la causa y efecto de la Ley que ello implica. ¿No dicen las Escrituras
que nadie podrá ver a Dios y seguir con vida? Pues bien; esa vida le es quitada en la misma presencia del Altísimo en juicio; sólo que se trata de la vida carnal que llegó hasta allí por la fe en Su Señor, Guía, Sumo Sacerdote y Abogado, que es capaz de proporcionarle la nueva vida divina a su alma, a cambio de aquella. ¿No está escrito esto como en el caso de Esther quien fue conducida por sus "dos doncellas" hasta el mismo trono de su rey y señor sin haber sido llamada, en condición de reo de muerte conforme a la ley de los medo-persas? De manera que una vez que el fallo a favor tenga lugar y éste Templo de la Nueva Jerusalén sea llenado u ocupado por la gloria de Dios en toda Su magnificencia, el Ángel encargado para con dicho procedimiento escatológico podrá hacer dar a luz a Emanuel como el nuevo ser que será regido por Dios conforme a Su voluntad divina. Entidad que dará inicio al
desplome de este sistema de cosas del mundo.
Por cuanto el fin de este mundo no será con cataclismos nucleares ni con fenómenos naturales, ni mucho menos por causa de motivaciones bélicas humanas; sino que vendrá como nadie lo espera. Porque este sistema de cosas ha sido concebido desde las entrañas del mismo hombre satanizado que le dio origen (conceptuado en la vanidad de la mentira); quien ha creído en ellas y así las ha mantenido como modus vivendi u operandi, por decirlo así. De tal manera que el caer del primer hombre de dicha condición carnal, bajo la condición de Emanuel en el Cristo, traerá consigo el arrastre de toda una humanidad esperanzada y sedienta de justicia; de igual forma a como en Adán todos habíamos caído de dicha condición ideal o paradisíaca. Así las cosas
y resumiendo, diremos que la primera caída de la condición edénica nos sometió a la vanidad carnal de tal sistema de cosas del mundo satánico; mientras que ésta segunda caída de la condición vana y carnal, nos devuelve de nuevo hacia la condición edénica o espiritual de la cual habíamos caído en el principio. Porque para ello fuimos preparados a través del tiempo de las consideraciones y bajo el sacerdocio aarónico o levita, en donde al principio nos constituimos en verdaderos dráculas succionadores de la sangre o vida de tantos animales inocentes, con motivo de la enseñanza pedagógica evangélica del Señor conforme al modelo del sacrificio de Abel como legado. ¿Acaso que el acto de la ofrenda de Abel con aquel cordero inocente, con todo y la envidia segregada que ello ha sugerido, no la entendió Lucifer en Caín como un proto-evangelio del intercambio de vida por vida?
Porque cada criatura inicua que ha creído en la vida divina del Señor y su legado evangélico, ha sido despertada del letargo en que se encontraba; iniciándose así el desarrollo, crecimiento y maduración de dicha existencia; de la misma manera a como se engendró su propia vida de alma carnal e inicua en ella.Pero que Satanás, ahora como el "dragón rojo-rojito de las siete cabezas de su poder", persigue al hombre en el campo mental de las consideraciones esenciales, en contra de dicha existencia; porque si permite que ella se desarrolle y llegue hasta el final del parto: ¿Acaso no va a aniquilar o inactivar al Diablo como vida, por la veracidad de dicha existencia? ¿Y no fue exactamente lo mismo que quisieron hacer los "poderes
judíos" al perseguir y aniquilar la vida de Jesucristo? ¿No se repitió la misma historia con la inactivación de la vida del ungido Esteban en manos de Saulo de Tarso, dado como el inquisidor de dicha persecución dragónica? ¿Acaso no tomó su vida el Ángel Lucifer en Saulo para así seguir en el poder, porque con Jesucristo no pudo hacerlo a su debido momento? Y aún así no ha podido hacer nada con ésta vida divina, simplemente porque no puede concebirla como tal, ni mucho menos dar lugar para con su expresión; de tal manera que aún hoy la mantiene enclaustrada religiosamente como "becerro de oro" en cada creyente, como en una clandestinidad inverosímil. De manera que una vez que el parto tenga lugar en el ungido, como en el Señor Jesucristo, la persecución será más dantesca y hegemónica; sobre todo contra quienes seguirán a dicho ungido como el "Séptimo día" de su claridad, por
dicho camino de predicación trascendente. Mientras tanto, se siguen sucediendo los derramamientos de sangre que aún hoy persisten como consecuencia de la defensa de la tierra que Dios había prometido a Israel.
¿Acaso no dio Dios orden a Moisés y a Josué, de ocupar dicha tierra y de desalojar a quienes usurpaban dicho territorio? ¿Y entonces qué hacen otros ocupando el terreno que no les corresponde haciéndose pasar como herederos del mismo; sino no son más que amalequitas-ismaelitas provenientes de la generación carnal e inicua? ¿De dónde vino dicha orden en la forma de promesa a Abrahám en Isaac sino de Dios? ¿Acaso no está escrito tal testimonio en las Santas Escrituras, la cual dice que no heredará el hijo de la esclava sino Isaac? ¿Y entonces por qué tanta alharaca con ese asunto de guerra santa si es Israel quien tiene derecho a ese pedacito palestino de la torta del mundo y de todo el mundo? ¿No le dio Dios al rey David la famosa
ciudad de Jerusalén en sus manos, como centro y sede de Su poder, y que había estado en manos de los poderes jebuseos? ¿Y entonces qué? Pues bien; el caso es que por causa de la muerte de Jesús a manos de Su propia gente judía y en "tiempos del procurador romano Poncio Pilatos", ahora Dios se ha desentendido de ese asunto y de ellos como pueblo heredero terrenal, y los ha sometido bajo división babilónica. Ahora el Israel terrenal y simbólico no encuentra lugar ni en su propio campo y la famosa ciudad emblemática e histórica se encuentra bajo la condición de Babel en donde reina la confusión y el caos de la división. ¡Consumado es! De manera que esa es la idea que tiene locos a los ángeles caídos o poderes conminantes de la iniquidad. Porque en toda persona creyente de libre pensamiento, tales poderes tienen que vérselas con el calibre del granizo que cae sobre todo argumento vano y
falaz. De nada valdrán las revueltas ni peroratas; porque todo monte encumbrado tendrá que ser allanado y aplanado, y todo lo que había sido torcido tendrá que ser enderezado de nuevo. Porque el Señor está viniendo en todo Su esplendor y gloria, previa actuación de Su mensajero del convenio o pacto; para dar al traste a todo aquello que supuestamente se parece a El, pero que no es más que pura apariencia y nada más.
Porque el verdadero significado del Verbo no está en la literalidad conceptual de Satanás, quien ha sido la serpiente más astuta que los animales del campo que Dios nos ha proporcionado para con nuestro discernimiento mental; sino que se encuentra en la revelación que Dios propicia por medio de Su lenguaje o forma de darse a conocer a Su criatura. Revelación que depende de la unción de los Ángeles de la presencia que están a favor del "remanente pueblo de Israel", a expensas de la criatura diligente en el saber acerca del conocimiento de Su Creador. De tal manera que una vez convencidos y clarificados de todo cuanto debemos saber y conocer, nuestro reto es ir en pos de Su presencia y de Su gloria, a favor de Su expresión a expensas de nuestro ser, tal y como ha sido escrito para con
nuestra consideración: "...Así dice el Señor de los Ejércitos: Incluso una vez más, en un momento, yo sacudiré los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca, y haré temblar a todas las naciones, y el deseado de las naciones vendrá. El Señor a quien buscáis vendrá de repente a su templo, y también el mensajero del convenio en quien os deleitáis. He aquí, El vendrá; dice el Señor de los Ejércitos...Y todo valle será exaltado y toda montaña y todo monte serán aplanados; lo torcido será enderezado y los terrenos accidentados serán emparejados...Y la gloria del Señor será revelada y todos los seres juntos le verán; porque la boca del Señor lo ha dicho...¿Pero quién podrá soportar el día de Su venida? ¿Y quien será capaz de estar en pie cuando El aparezca? Porque El es como el fuego del refinador consumidor... ...Tu los romperás con vara de
hierro; tú los quebrantarás en pedazos como si fueran una vasija de barro...¡Aleluya! ¡Porque el Señor Dios omnipotente reina! ¡Y El reinará por todos los siglos!..."(Citas extraídas del oratorio "El Mesías" de Handel)
(Continúa...)
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"...Seguí mirando (para con nuestro entender, hoy), hasta que fueron puestos unos tronos
y un Anciano se sentó (o, "Anciano de días"; figura que predetermina el ocaso o fin de ésta forma de existencia humana para con el rol que representa, así como también sabiduría y experiencia; sentarse aquí, significa reinar o tomar posesión de la conciencia-trono de Dios en uno, al culminar el tiempo de los "días" de nuestro entendimiento cabal).
Su vestido era blanco como la nieve ( que significa el cuerpo de obras de la justicia divina
para con el cubrir de nuestra conciencia o propiciatorio del Lugar o Condición Santísima),
y su cabello como lana limpia (constitución mental en uno, cual Nueva Jerusalén,
en donde cada cabello blanco-caballo blanco, que representa a cada Ángel-Mensajero,
lleva consigo el "código" de la obra justa a ser llevada a cabo a expensas de nuestro ser;
en virtud de que la carne viva, que era lepra, revirtió y cambió a blanca o pura-Lev.13:12-17 ).
El trono y sus ruedas eran llamas de fuego (condición espiritual de cada actuación del ser
a instancias itineráricas de los "4 Seres Vivientes" que conminan a uno a actuar con rectitud),
y un río de fuego salía de delante de él (segregación de Dios en uno, Su Ágape o Amor leal).
Miles y miles le servían, y millones y millones estaban de pie en su presencia
(ángeles, querubines, serafines, esencias y poderesdel orden espiritual).
El tribunal dio principio a la sesión, y los libros fueron abiertos
(el juicio en cuestión; a expensas de los libros escriturales que hablan sobre el origen y desarrollo de las obras nombradas, marcadas y/o selladas, tanto justas como inicuas).
Yo estaba mirando, atraído por las cosas tan arrogantes que el cuerno pequeño decía
(el hablar de la bestia; cual segregación de la soberbia, arrogancia, y prepotencia en ella;
último reinado del hombre sobre la tierra y/o sobre el ser humano);
y mientras estaba mirando (o, durante la visión), mataron al monstruo y lo despedazaron
(inactivación, división y/o desmembramiento de dicho poder en sus partes constituyentes),
y luego lo echaron al fuego para que se quemara
(en el mismo fuego de la soberbia encendida de Lucifer en Satanás).
También a los otros monstruos se les quitó el poder (fueron inactivados),
pero los dejaron seguir viviendo hasta que les llegara su hora
(las otras cabezas del dragón: orgullo, ira, lujuria, gula, etc.).
Yo seguía viendo estas visiones en la noche (pues, es necesario seguir viendo; como acá).
De pronto: Vi que venía de entre las nubes alguien parecido a un hijo de hombre
(la obra justa humana por excelencia derivada del Evangelio del Señor Jesucristo,
para con nuestra actitud, elección y fe a causa de ella;
de entre los argumentos u oraciones que surgen del abismo mental:
el humo del incienso de la nube que sube y cubre todo el Propiciatorio del Lugar Santísimo),
el cual fue a donde estaba el Anciano; y le hicieron acercarse a él
(la obra, cual hijo de hombre, en la sangre derramada del Cordero de la Persona del Cristo,
es llevada o rociada por el Ángel ante el Propiciatorio del Trono de Dios en uno;
síntesis de la visión del profeta Zacarías en relación a la interpelación
del Sumo Sacerdote Josué ante la presencia de Dios en el Arcángel).
Y le fue dado el poder, la gloria y el reino, y gente de todas las naciones y lenguas le servían (porque se trata de una actitud, cuya piedra o ideal no es labrada por ser humano alguno,
sino por el Espíritu Santo de Dios quien le dio nombre en Jesucristo).
Su poder será siempre el mismo, y su reino jamás será destruido..."
En anteriores mensajes vimos cómo es este asunto de la "Nueva Estrella de Belén" y sus consecuencias inmediatas derivadas de lo que transmite como Mensajero o Ángel restaurador. Un Ángel cuyo mensaje de justicia se traduce en rectitud, conforme a la voluntad de Su Creador. También vimos, entre otras cosas, que éste Ángel nace, crece y se desarrolla a expensas del nacimiento, crecimiento y desarrollo de la espiritualidad de cada quien; por cuanto tales esencias van a la par que nuestra evolución espiritual. El principio del espíritu de la carne es la transmisión de la vanidad a través de su Ángel, el caído de la gracia y del trono por causa del error
conceptual satanizante en él; mientras que el principio del Espíritu Santo es la transmisión de la realidad a través de su Ángel, el cual tomó posesión del Trono de Dios en Jesucristo y que tomará posesión del Trono de Dios en cada creyente ungido que le sigue de continuo para con Su Evangelio. Tales principios combaten por la supremacía en el ser humano una vez que éste va siendo liberado del error conceptual en él, y en la medida en que éste ve o se va dando cuenta de la trampa mortal en la que la carne lo había tenido enclaustrado a través del tiempo y del espacio.
También vimos que el objetivo de estos mensajes no es por una definición del Ángel como entidad espectral o alegórica externa que se rige por autogestión o conducción extraña al ser humano, cosa que no es cierta; sino para demostrar la importancia del Ángel o Mensajero en la relación espiritual entre Dios y Su criatura, a través de la definición y/o concepción correcta del Verbo a expensas de la mente ("María") del mismo. De tal manera que cada "María" tiene que buscar o intuir la forma de concepción correcta a expensas del Ángel que le transmite la idea considerada como Verbo de Dios; para poder así dar a luz la expresión de Dios dada como el "Hijo Varón que regirá con vara de hierro a las naciones" que gobiernen al ser, en el reino de Su gobernación espiritual para y con Dios en Emanuel. Pero que esta búsqueda la inicia "María" escudriñando las Escrituras a favor del conocimiento verdadero acerca de Dios y Sus cosas, hallando la gracia indefectible en Su Espíritu Santo, el "Trono de la Gracia de Dios", quien, en Su Ángel, le abrirá el entendimiento para con las cosas que debe ir viendo.
Porque en el tiempo llamado como tiempo de ésta "gracia", por decirlo así, el Ángel que se dio a luz a sí mismo en la "María" de Jesús fue Miguel (dar a luz la idea conforme a Su nombre y el mensaje que porta), por medio del Ángel Gabriel, quien se hubo dado a luz a sí mismo en Moisés en el "primer tiempo" llamado como tiempo de la ley y/o de la preparación religiosa previa al tiempo de la gracia: ¿Recuerdas, "María" (o, "Mirian"), cuando andabas detrás de la religiosidad aarónica y hacías según lo que la religión te exigía, con sus normas y doctrinas relevantes? ¿Tratabas de cumplir los mandamientos, o acaso te excitaba la doctrina; o quizás te hallabas tras la fascinación de los dogmas y de las tradiciones
religiosas, pero que ahora te hallas entre los misterios de tanta alharaca religiosa y la unción espiritual que te permite descubrir la realidad que tales misterios esconden? ¿No es así como uno ha formado parte del bautizo doctrinal de la religión en Juan (cual tiempo de la ley y del precepto), mucho antes de que la gracia lo alcance para con la unción del Espíritu Santo? Porque el secreto radica en la verdadera concepción del Verbo a expensas de "ambos tiempos"; muy a pesar de que uno se mantenga aferrado al "primer tiempo" de la religiosidad durante mucho tiempo (como en el caso de Saulo quien salió de uno, el judaísmo, para entrar en otro, el cristianismo).
Ahora ambos Arcángeles (nombrados acá así por su altas investiduras ante Dios y para con nuestro ser) han sido entronizados para ejecutar la obra de Dios en el ungido, mediante el próximo Arcángel nombrado antes como "Rafael" en Tobías (el Ángel de uno que representa al Padre en uno); por haber expresado características propias de Ángel restaurador o médico facultativo en él, y que ahora es nombrado como "Emanuel", tal y como lo refieren las Escrituras acerca de El, según el legado escatológico que ostenta en cada ungido. Así las cosas y en éste tiempo de la restauración de todas las cosas, por decirlo de esa manera, el Ángel de uno es quien debe darse a luz a expensas de nuestra "María", gracias a la unción y gestión administrativa o participativa de ambos
Ángeles de la presencia; quienes son los encargados, "como mula y como buey" que conocen a Su Dueño y Señor en uno, del suministro del conocimiento y capacitación afectiva, emotiva y sensorial de la persona que Dios ha deseado sea expresada de Si, conforme al modelo ya ensayado, entrenado y perfeccionado en Jesucristo. De manera que lo más relevante aquí es dichabúsqueda para con la concepción adecuada, porque es por ese camino que el hombre puede descubrir la verdad acerca de su condición carnal enajenante, y así encontrar en Dios la solución al problema que confrontan ambos. Y no se trata de una búsqueda religiosa enmarcada en la realización de actos irrelevantes que suponen complacencia o satisfacción espiritual entre las partes (rituales, sacrificios, tradiciones, dogmatismos, etc.); sino en la lectura diligente y escrutadora de la Palabra que define a Dios como persona o forma de ser
real y en el encuentro con El, a través de los otros, como esencia espiritual afectiva.
Pues; si Dios es amor real por definición, entonces que debemos buscar la manera intuitiva de percibirle como tal a expensas de lo que el otro exprese y no de la aparente exigencia o satisfacción del deseo carnal que nos encubre y atesora. La lectura diligente y escrutadora de Su Palabra permite encontrarnos con Su persona, siempre y cuando seamos dirigidos bajo Su Ángel interpretador que cubre dicha expectativa divina; y así logramos obtener el conocimiento inefable de todo cuanto El puede hacer u obrar por medio de nuestro ser como persona, llegado el momento para con Su epifanía. Nuestra percepción sensorial del Ángel que trata de darlo a conocer como Ágape es motivo de consideración y respeto, por cuanto no admite errores ni desviaciones de la realidad que expresa como amor real. Y
ya hemos visto las características esenciales de esta forma de amar por medio de quienes se dieron cuenta de la manifestación del mismo (padres, profetas, etc.), cosa que no precisa de nuevos argumentos en cuestión. De manera que nuestro encargo es a favor de la percepción real de lo que Dios transmite como amor por medio de Su Ángel y entregarnos a esta fuente que lleva a la vida eterna; sin apresuramientos ni incertidumbres que conminen a uno a la trivialidad o banalidad carnal.
Porque mientras la vida del "Señor Abel" siga clamando a Dios desde el suelo del Gólgota por reivindicación y/o restauración de Su vida, el Ángel restaurador busca por todos los medios de que esta vida vuelva a ser suscitada en cada creyente que espera por Su venida. Y ya hemos visto cómo es éste asunto del Ángel que intercede por uno del lado del entendimiento y/o conocimiento de causa en nuestra mente, cual olivo del aceite de la verdad; mientras que del otro lado, la unción del Ángel conmina al ser de uno a amar incondicionalmente a expensas de nuestro corazón. Porque también vimos que tal unción tiene lugar tanto desde fuera como desde dentro de uno; pues, "Moisés y Elías" tratan de ungir a quien se está dando cuenta de que esto es así y no asá. Pero que una vez que
nos hemos vuelto a Dios de esa manera en nuestra experiencia diaria, debemos indagar en ellos su encomienda; porque aunque los hermanos enviados para con dicha interrelación no sepan alguna cosa de este asunto, el ungido irá comprendiendo progresivamente en su itinerario espiritual acerca de todo cuanto le estará sucediendo a expensas de lo que estas personas expresen para con su unción (amor incondicional, confrontación interpersonal, ataques o desavenencias probatorias, etc.).
Porque todo ello dependerá de cuánto de integración habrá entre las partes contactantes o interactuantes espiritualmente (a esto nos hemos referido en otros mensajes en relación a ciertos "niños" y/o de personas del entorno familiar o afectivo, etc.). El mismo Jesús requirió de María Magdalena y de Juan para con Su entrenamiento y unción espiritual; porque fue por medio de estos dos personajes mas Pedro (cuales niños; más importantes que los otros diez, por decirlo así), en donde Dios puso la responsabilidad del metabolismo, entrenamiento y desarrollo de Su personalidad en el Cristo; por decirlo de esa manera simbólica. Estas cosas hay que entenderlas tal y como se están explicando aquí, por cuanto de su entendimiento dependerá el crecimiento y desarrollo espiritual del
"niño" que se está gestando desde nuestro interior como la expresión del "Hijo Varón" de Dios. Por cuanto la involución del pecado en sí en nos, hasta su finiquito como deuda, requiere de que a la par que nuestro envejecimiento biológico y/o madurez psíquica (ancianidad), nos acerquemos al origen de nuestras expresiones o manifestaciones bestiales; en relación a la forma de su presentación para con las cabezas que lo definen a expensas de nuestro ser (sea por lujuria, por gula, por soberbia, por orgullo, etc.).
Es por eso que nuestro Señor Jesucristo nos advierte que Su Reino es para los que son como niños; no tanto por la inocencia e ignorancia que pueda haber en ellos, sino al poco desarrollo del pecado en éstos. Porque, a pesar de que nos encontremos en franca madurez biológica y ancianidad psíquica con conocimiento de causa, cada cabeza va siendo descubierta en sus orígenes y funcionalidad; al punto de obrar las cosas pecaminosas más relevantes que solíamos hacer cuando éramos adolescentes y luego niños (como involución del pecado, claro está). Hasta llegar al momento en que cada señal pecaminosa dada en Caín como cabeza o poder inicuo, es inactivada a causa del procedimiento judicial dado por la cruz del Evangelio del Señor (como en la señal biológica del cabello senil, en donde
el color va tornándose blanco, como cambio no tanto de aspecto sino de condición; y en donde el profeta puede "verse como un anciano de días", que no tiene más alguna relación con la lepra o pecado en él).
Porque cada cabeza tomó posesión de nuestro ser, en la medida en que se fue gestando y desarrollando como poder espiritual in situ (cabezas del dragón), a expensas de nuestro desarrollo mental y físico, conforme a la manera de la alimentación carnal desde la niñez hasta nuestra ancianidad biológica. De manera que su salida o exorcismo (Cf. Dt. 8) se va llevando a cabo gradualmente, en la medida en que vamos siendo alimentados espiritualmente mediante la unción,crecimiento y desarrollo del nuevo niño que se va gestando, tomando forma y poder (cual nuevo nacimiento en orden al parto de nuestra Rebeca espiritual al revés, es decir, que en lugar de nacer primero Esaú, el inicuo, es dado a luz Jacob, el justo; a causa de que ha adquirido la
primogenitura a expensas del plato de lentejas de su hermano); en virtud de ésta involución física y psíquica, en donde el pecado no tiene más asidero que no sea el de llevar a la muerte o deceso a nuestro ser.
Por otro lado, también vimos que el proceso de la transfiguración no es más que el reflejo de la magnificencia de Dios en la humanidad del ungido a instancias de la acción de los 3 Arcángeles ya entronizados, llegado el momento para con dicha parusía o expresión divina. Porque no es menos cierto que tanto la Magdalena como Juan y Pedro eran los discípulos más cercanos al Maestro y Tutor o Regidor de sus vidas; de tal manera que la relación de interdependencia entre ellos era motivo de celos entre los demás (Pedro, Juan, y Santiago en lugar de María en medio de ambos, para con la visión dada). De la Magdalena está escrito en su relación con el Señor Jesús como en Sara, la novia de Tobías, que el "Señor Rafael" expulsó "los siete demonios de la señal de Caín" (cuales
"siete cabezas del dragón") que la asolaban en todo cuanto pensaba y hacía; tal y como hemos entendido en relación a nuestra mente carnal decadente, el medio o centro responsable de la expresión inicua.
De tal manera que uno de ambos testigos de la personalidad de Dios es quien se encarga de que dicha unción sea efectiva en cuanto a la expulsión de los ideales o argumentos que han favorecido al desarrollo de la carne en uno, a favor de que nuestra "María" pueda concebir lo que el otro Ángel le propone o propicia conforme a la verdad. Ya hemos visto cómo esto ha sido explicitado en Daniel y sus visiones o revelaciones trascendentes, al respecto de Miguel y de Gabriel. Y de Juan también está escrito acerca de él, como: "...el que Jesús amaba y que estaba en el seno del Maestro..."Y quien:"...se recostaba sobre el pecho de Jesús..." Por lo que inferimos que éste discípulo gozaba de alta intimidad personal particular con Su Maestro durante toda Su trayectoria ministerial terrenal y aún espiritual después de aquella. Lo que nos sugiere una alta interdependencia afectiva espiritual o esencial en Dios entre ambos Ángeles de la presencia; es decir, entre el Ángel que representa a Jesús como ser humano (¿Rafael?) y el Ángel que representa a Juan en su relación con el Señor (¿Miguel?).
Por otra parte, ya hemos visto que nuestra vida de alma carnal necesita alimentarse precisamente de "carne". Y "carne", según el alma que la contiene como vida, significa emotividad, afectividad, placer y/o deseo carnal, etc. De manera que a cada instante de nuestra existencia, el apetito por comer y reproducirse (mediante ese tipo de alimento natural) está latente, y vivimos o existimos bajo tal condición carnal enajenante. Porque a la par que nuestra vida biológica (zoé), que se nutre de alimentos elementales y que se reproduce sexualmente para con su subsistencia; nuestra vida psíquica (psiqué) se nutre y reproduce a expensas de tal emotividad sensorial, que tiene su asidero en la vida
espiritual (pneuma) que le dio origen en el principio. Y esta vida espiritual corrupta ha sido fruto de la desidia de quien erró en el blanco de la verdad creativa en Dios. Porque esta creación ha sido sometida a tal vanidad a expensas de lo que hemos conocido como "carne" o "lepra"; y está sujeta a la vanidad de la carne leprosa hasta que se nos abran los ojos del entendimiento para ver la manera en que podamos entrar hacia la reversión o restauración de todas estas cosas de las que estamos analizando aquí (esto es, para poder entrar en el Reino, gobierno o reinado del Espíritu de Dios).
Es por ello que en nuestra indagación (en los padres, en los profetas, en los hijos, etc.) nos encontramos con que la "carne psíquica" es la parte de la ciudad ( o, la ciudad misma, la mujer, lo femenino del ser) que requiere de toda nuestra atención, porque es la gran mediadora entre ésta "carne de principio espiritual" y la "carne biológica expresadora de tal principio". De manera que todo asunto u obra se gesta a expensas de dicha "carne psíquica", que es de donde provienen las ideas con el sentido de la cosa que va a ser dada a luz como expresión o manifestación de la misma, por medio de ésta esclava carne o cuerpo biológico. Esto ya lo vimos como ejemplo, a propósito de los tres poderes gubernamentales constituyentes de una nación demócrata; así como también
cuando nos referimos al cuadro familiar conformado por "la Marta", junto con "la María" y "el Lázaro".
Así las cosas, comemos psíquicamente, de acuerdo a lo que nuestra mente tome como base o argumento de lo que requiere para con su crecimiento y desarrollo facultativo. Y, conforme a ello, la participación o facultad de nuestra mente ha sido a expensas de lo que ella considera como carne; gracias al error conceptual (pecado) que se ha gestado en ella como consecuencia de la forma errada de percibir o ver las cosas de esa manera. De ello se desprende que al propio Jesús, quien no precisamente participaba de dicha "alimentación carnal sugerida" en los banquetes, le atacaban los poderes por todos los flancos, a fin de lograr hacerle comer a sus expensas y hasta comer de El; pero que El reaccionaba con algunas expresiones de advertencia o de afrenta espiritual, tales como: "¿Qué a ti y
qué a mí?; ¿Qué tengo que ver contigo, mujer?; ¡Mujer, he ahí a tu hijo!..."
Por lo tanto, cada ungido que vaya dándose cuenta de ésta realidad tangible, sobre todo y cuando en él se inicia el proceso de transformación de una vida de "gusano" a la otra de "crisálida"; va a tener que pasar por una serie de situaciones conflictivas en las cuales no va a poder responder o actuar ante alguna circunstancia carnal acostumbrada. Sencillamente porque esta vida de alma carnal buscará siempre la forma y el momento de satisfacerse en sus necesidades básicas como tal, aún y en contra de la guía del Ángel restaurador; mientras que la vida divina estará en expectativa para cuando le llegue el momento de su manifestación o parusía cabal, no sin antes removerle el piso o cimientos a la otra vida contra la cual compite. Y, durante dicho entrenamiento, el ungido
tendrá que tomar decisiones drásticas con respecto a su vida carnal y buscará por todos los medios de que el Ángel de sí, lo guíe para con la respuesta o acción que deba ejecutar en el momento o prueba indicada para con su perfeccionamiento espiritual, conforme a las Escrituras.
Y esto es lo que realmente significan los fenómenos sobrenaturales o naturales (granizos, plagas, terremotos, sismos, temblores), y/o cambios en el entendimiento o iluminación de los "astros" en él (sol oscuro, luna sin brillo, estrellas que caen), a los que tanto se refieren las Sagradas Escrituras, como parte de las señales que le sobrevendrán al cristiano en vías de transformación o traslado de una condición a la otra. Por supuesto que ningún ungido podrá imitar a Cristo en alguna respuesta, debido a que ésto no se trata de algún adoctrinamiento de religiosidad subyacente. Además de eso, tampoco podría hacerlo, por cuanto el Ángel no se lo permitiría; ya que el Ángel es el portador del mensaje de lo que ha sido pautado y escrito en y por el Señor como recto y justo
delante de Dios. Y realmente que Jesús, como modelo activo de actuación recta, no podía participar de los banquetes literales en los cuales solía asistir como invitado (recuerde la conversación de los "Tres Ángeles" en Elohim con Abrahám al respecto del asunto del alumbramiento de Isaac y/o del traslado de Lot; o del Ángel Rafael en Tobías al respecto de lo que podía comer o no, de la misma forma a cómo Jesús interpela a Sus discípulos en cuanto al tipo de comida, etc.; como ejemplo de lo que se quiere decir aquí), pero que el Ángel le conminaba a ir como parte de Su ministerio en cuestión; porque allí el Señor trataba de ganar terreno a expensas de los mismos poderes del mal, para con Su legado evangélico trascendente.
De manera que en tal situación conflictiva sólo se le permite al ungido adecuarse a la circunstancia o banquete en el cual suele desenvolverse cotidianamente, moderando su papel de tratar de ser uno con sus interlocutores o comensales; a menos que se trate de una prueba en la cual tenga que ser sometido a por el Ángel custodio. En cuyo caso el rechazo, el escarnio, la "bofetada", la afrenta, la ignominia, etc., le sobrevendrán como consecuencia de la obra de la cruz en él; por cuanto los poderes del mal no podrán soportar tal situación denigrante en donde se les niegue e ignore su papel, o que se les haga parecer tan inoperantes como inofensivos. Este es el principio esencial y primordial del verdadero significado de la negación de ésta existencia, cargando con la cruz a cuestas; y
más aún, estando crucificado a ella. A partir de entonces es que el ungido se va dando cuenta de que en realidad se encuentra en medio de una guerra espiritual sin cuartel, en donde el enemigo no solo está fuera de él sino muy dentro de sí; tal y como Su Señor le ha advertido con mucha antelación: "...No piensen que vine a poner paz en la tierra; no vine a poner paz sino espada. Porque vine a causar división, y estará el hombre contra su padre, y la hija contra su madre, y la esposa joven contra su suegra. Y realmente, los enemigos del hombre serán personas de su propia casa...".
Y entonces: ¿Qué comemos? Pues, que comemos según lo que el Pastor de las ovejas haya dispuesto como banquete; porque El es quien sabe lo que corresponde a cada oveja en particular, para con su nutrición y desarrollo espiritual. ¿Acaso tales ovejas no son obras de justicia que requieren de toda nuestra atención y diligencia en cuanto a su realización y magnificencia? De manera que El, cual Mayordomo de ésta casa en vías de restauración, es quien nos guía a toda la verdad y nos hace saber las cosas que nos han de sobrevenir, como consecuencia de nuestra disposición y entrega a la nueva condición ideal espiritual y paradisíaca en Dios. Y el principio activo o arte de esta guerra lo encontramos reflejado en algunos relatos relacionados con el término, tal y como nos lo reseñan las
Sagradas Escrituras en éstos ejemplos: "...Los amalecitas se dirigieron a Refidim para pelear contra los israelitas (tal y como sucede en el día de hoy al respecto del estado Palestino contra Israel, como reflejo de lo que estamos analizando aquí). Entonces Moisés le dijo a Josué: -Escoge algunos hombres y sal a pelear contra los amalecitas. Yo estaré mañana en lo alto del monte, con el bastón de Dios en la mano. Josué hizo lo que Moisés le ordenó, y salió a pelear contra los amalecitas.
Mientras tanto, Moisés, Aarón y Hur subieron a lo alto del monte (en la mañana, al inicio del "día" o conciencia de sí). Cuando Moisés levantaba su brazo, los israelitas dominaban en la batalla; pero cuando lo bajaba, dominaban los amalecitas. Pero como a Moisés se le cansaban los brazos, tomaron una piedra y se la pusieron debajo, para que se sentara en ella (o, sobre ella; según el contenido de dicha piedra o argumento). Luego Aarón y Hur le sostuvieron los brazos, uno de un lado y el otro del otro (¿No te parece esta imagen como en la transfiguración del Señor, o como en la visión del candelabro de oro de Zacarías?). De esta manera los brazos de Moisés se mantuvieron firmes hasta que el sol se
puso, y Josué derrotó al ejército amalecita a filo de espada. Entonces el Señor le dijo a Moisés: -Escribe esto en un libro, para que sea recordado; y dile a Josué que voy a borrar por completo el recuerdo de los amalecitas (borrarlo de la mente renovada del ser; ¡ojo con esto!). Moisés hizo un altar, al que puso por nombre: `El Señor es mi bandera´, y dijo: -¡La bandera del Señor en la mano! ¡El Señor está en guerra con Amalec de una generación a otra!...."
Y bajo el mismo principio de dicha guerra, un tiempo después (o, aún y al mismo tiempo), nos encontramos con otro relato no menos importante y trascendente, para con nuestra consideración y juicio: "...Un día, Samuel dijo a Saúl: -El Señor me envió para consagrarte como rey de Israel, su pueblo. Por lo tanto, escucha lo que el Señor te quiere decir. Así dice el Señor Todopoderoso: `Voy a castigar a los amalecitas por lo que le hicieron a Israel, pues se interpusieron en su camino cuando venía de Egipto. Por lo tanto, ve y atácalos; destrúyelos junto con todas sus posesiones, y no les tengas compasión. Mata hombres y mujeres, niños y recién nacidos, y también toros y ovejas, camellos y
asnos´.....Entonces Saúl atacó a los amalecitas desde Havilá hasta la entrada de Sur, que está en la frontera de Egipto, y los derrotó; tomó prisioneros a Agag, su rey, y mató a filo de espada a todo su ejército. Sin embargo, Saúl y su ejército dejaron con vida a Agag, y no mataron las mejores ovejas (ovejas pertenecientes al cuerpo de expresiones de Amalec), ni los toros, ni los becerros más gordos, ni los carneros (las bestias de la tierra que han controlado y dominado al ser del hombre bajo la guía de Amalec), ni destruyeron las cosas de valor (los bienes de Amalec que tienen que ver con sus posesiones o atesoramientos espirituales que rinden culto a las divinidades. ¿Como por ejemplo el judaísmo y/o catolicismo aberrante?); aunque sí destruyeron todo lo que era inútil y de poco valor (¿algunas cosas religiosas superfluas?)....
....Luego el Señor le habló a Samuel, y le dijo: -`Me pesa haber hecho rey a Saúl, porque se ha apartado de mí y no ha cumplido mis órdenes´ (¿Acaso no fue ungido Saúl como lo fuera en nuestro tiempo Saulo de Tarso, también llamado por sí mismo como Pablo; quizás para tratar de quitarse al "Saúl benjaminita" de encima?). Samuel se quedó muy molesto, y durante toda la noche estuvo rogando al Señor. A la mañana siguiente madrugó para ir al encuentro de Saúl, pero le avisaron que este se había ido a Carmel, que allí había levantado un monumento, y que luego, dando un rodeo, había continuado hacia Guilgal. Entonces Samuel fue a donde estaba Saúl, el cual le dijo: -El Señor te bendiga. Ya he
cumplido la orden del Señor. -¿Qué significan entonces esos balidos de ovejas y esos bramidos de toros que estoy escuchando? -respondió Samuel. -Los han traído de Amalec -contestó Saúl-, porque la gente ha conservado las mejores ovejas y los mejores toros (¿han conservado lo mejor de las obras de Amalec para sí mismos?) para ofrecerlos en sacrificio al Señor tu Dios. Pero hemos destruido lo demás. -¡Calla, que te voy a comunicar lo que el Señor me dijo anoche! - le interrumpió Samuel. -Habla - respondió Saúl.
Y Samuel le dijo: ¿No te considerabas tú de poca importancia? (o, el más insignificante de la más pequeña de las tribus de Israel; ¿recuerdas cuando dijo en uno de sus escritos que era como algo abortivo?) Sin embargo, has llegado a ser el jefe de las tribus israelitas, y el Señor te ha consagrado como rey de Israel. Ahora bien, si el Señor te envió con la orden estricta de destruir a esos pecadores amalecitas, y de atacarlos hasta acabar con ellos, ¿por qué desobedeciste sus órdenes y te lanzaste sobre lo que se le quitó al enemigo, actuando mal a los ojos del Señor? (en los mensajes relacionados con el tema "Saulo-Pablo", hay argumentos relacionados con su forma de judaizar y de obrar conforme a
sus caprichos y religiosidad). Saúl contestó: Yo obedecí las órdenes del Señor (el "yo" aquí con mucho énfasis como en sus cartas, ¿lo ves?), y cumplí la misión que él me encomendó: he traído prisionero a Agag, rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas.
Pero la tropa se quedó con ovejas y toros, lo mejor de lo que estaba destinado a la destrucción (o mejor dicho; lo mejor de Amalec que tiene que ser destinado a la destrucción o al sacrificio), para sacrificarlos en honor del Señor tu Dios en Guilgal (más no de la manera correcta). Entonces Samuel dijo: `Más le agrada al Señor que se le obedezca, y no que se le ofrezcan sacrificios y holocaustos; vale más obedecerlo y prestarle atención que ofrecerle sacrificios y grasa de carneros. Tanto peca el que se rebela contra él como el que practica la adivinación; semejante a quien adora a los ídolos es aquel que lo desobedece. Y como tú has rechazado sus mandatos, ahora él te rechaza como rey. Entonces Saúl
dijo a Samuel: -Sí, he pecado, pues pase por alto la orden del Señor y tus instrucciones, porque tuve miedo de la gente y atendí su petición. Pero yo te ruego que perdones mi pecado y que regreses conmigo para adorar al Señor. -No voy a regresar contigo - le respondió Samuel - , porque tú has rechazado el mandato del Señor, y ahora él te rechaza como rey de Israel. Samuel se volvió para marcharse, pero Saúl lo agarró por el borde de su capa y se la desgarró. Entonces Samuel le dijo a Saúl: -De esta misma manera, el Señor ha desgarrado hoy de ti el reino de Israel. Te lo ha quitado para entregárselo a un compatriota tuyo, que es mejor que tú. Porque Dios, que es la gloria de Israel, no miente ni se arrepiente, pues no es un simple hombre para arrepentirse....."
En éstos relatos se describe lo que Dios quiere decirnos al respecto de lo que ha sido pre-determinado por El con relación a la guerra espiritual o armagedónica, que nos compete a todos los creyentes en general. Porque en realidad el entrenamiento que hace Su Espíritu Santo mediante Sus Ángeles en uno es para con la preparación a esta guerra, en donde uno va comprendiendo cada movimiento enemigo, la forma de ataque y/o de contra-ataque, etc. Y en realidad que uno solo tiene que esperar a por el Ángel en el Espíritu, para poder llevar a cabo la diligencia encomendada, como en el caso del papel de Moisés, sobre todo y cuando dejamos que nos sean levantados nuestros "brazos" o "alas"; porque cuando tratamos de hacerlo por nosotros mismos, por esfuerzo propio o mediante recursos
religiosos, solemos cansarnos, decaemos y perdemos como Ángel caído. Mientras que si le cedemos el honor a quienes nos guían en la guerra, ellos nos orientarán y nos llevarán hacia la condición espiritual (la verdad) de ver (las cosas) cómo Josué, en el Señor Miguel y Sus Ángeles, derrotan a filo de espada a Lucifer en Amalec y sus ángeles, mucho antes de que se ponga el sol en el ocaso de nuestra afrenta. Tal es el caso de David; quien no fue entrenado por el arte de guerra común que no fuera la dispuesta por el Espíritu que había en él (por haber sido ungido por Samuel), tal y como ha sido escrito acerca de él en relación a la guerra: "...Saúl hizo que vistieran a David con la misma ropa que él usaba, y que le pusieran un casco de bronce en la cabeza y lo cubrieran con una coraza. Finalmente, David se colgó la espada al cinto, sobre su ropa, y trató
de andar así, porque no estaba acostumbrado a todo aquello. Pero en seguida le dijo a Saúl: -No puedo andar con esto encima, porque no estoy acostumbrado a ello.
Entonces se quitó todo aquello, tomó su bastón (autoridad del pastor), escogió cinco piedras lisas del arroyo (¿recuerdas el significado de éstas cinco piedras o cantos lisos?), las metió en la bolsa que traía consigo y, con su honda en la mano (aparato fonador de sí), se enfrentó a Goliat..." Luego, en el combate, David esgrimió la palabra de la autoridad de su fe contra el argumento del filisteo, propinándole un certero disparo en la frente con la piedra lisa (canto liso, argumento articulado proveniente de la palabra que su Ángel le había facilitado en su significado u orientación espiritual precisa) que había
tomado de sí (de su bolsa, de su vasija del aceite, de su mente renovada): "...Tu vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo voy contra ti en nombre del Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a los que tú has desafiado. Ahora el Señor te entregará en mis manos, y hoy mismo te mataré y te cortaré la cabeza, y los cadáveres del ejército filisteo se los daré a las aves del cielo y a las fieras. Así todo el mundo sabrá que hay un Dios en Israel; todos los aquí reunidos (en este banquete) sabrán que el Señor no salva con espada ni lanza. Esta batalla es del Señor, y él los entregará a ustedes en nuestras manos..." ¡Amén!
(Continúa...)
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"El verdadero buscador crece y aprende, y descubre que siempre es el principal responsable de lo que sucede."Jorge Bucay
Y esa es la idea de lo que Dios ha planeado desde el principio acerca de Su deseo de obtener una entidad corporativa u hombre que expresara Su persona como alma viviente consciente y racional. Porque Dios es Espíritu y como tal requiere de un alma viviente para con Su expresión cabal y consciente; de la misma manera a como el espíritu del mundo, cual emanación de Sí, se expresa como hombre por medio de cada alma viviente racional que llega a ser así por su causa. Pero El Espíritu también ha dicho: "...Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó (esto es, a imagen de lo que Dios es y que llegará a ser o a expresar por medio del hombre; de allí Su nombre); macho y hembra los creó (porque Dios es tanto femenino como masculino; o como Padre y Madre de un Hijo, en virtud de Sus tres representaciones divinas en Triunidad delante del hombre; o como Padre, Espíritu Santo e Hijo. Es por ello que divide al hombre en Adán y Eva; y luego éstos, cuando se unen en intimidad, se dividen en sus hijos, quienes no son más que representaciones expresivas de sus obras, al igual que Dios y las Suyas cuando el Espíritu y el hombre se unen en intimidad).Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: "Sean
fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla, y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra (esto es, para con el control de sí o dominio propio)...".
De manera que ya Dios ha predeterminado desde el principio, que Su criatura rija los destinos de su humanidad en rectitud y en justicia; motivo por el cual ésta se crea o se está modelando a sí misma a Sus expensas y conforme a Su voluntad. Pero esta sujeción de poderes tiene que estar supeditada bajo el orden según el Espíritu Santo de Dios y no otro, a favor de la comunión directa y/o unanimidad entre el Creador y Su criatura; comunión que hoy se encuentra fracturada por causa del pecado o error conceptual del Verbo de Dios en el ser, a instancias de ese
aberrado espíritu que se ha tomado para sí las cosas de Dios. Así las cosas y conforme al Evangelio del Señor, el hombre podrá comunicarse con el Espíritu Santo de Su Creador a favor de ser llevado hacia la intimidad con Dios, y de esa manera mantener el diálogo con El. Un diálogo espiritual que se había perdido allá en Edén con la caída del primer Ángel Cubridor, pero que ahora se restablece en base al procedimiento judicial trascendente que tiene su asidero en el juicio entre lo que hemos creído como cierto y la propia verdad. Porque mientras sigamos creyendo en la mentira de ser lo que somos, lamentablemente seguiremos siendo lo que la mentira nos proporciona como sustento o vida; que no es más que ésta vida de alma inicua que se nutre de "carne". Pero que una vez que nos alebrestamos y nos adentramos a creerle a Dios de verdad verdad, las cosas se le complican al mal; por cuanto y en la medida de nuestro conocimiento adquirido
gracias a la unción para con dicha comunicación espiritual, vamos siendo liberados de la mentira que nos seducía al mal y que nos obstaculizaba el libre acceso a la verdadera concepción del Árbol de la Vida en Dios.
Porque tal comunicación espiritual es necesaria para poder satisfacer los requerimientos específicos de la interrelación entre la divinidad y la humanidad. Comunicación que depende de lo que las esencias espirituales que están en la presencia del Altísimo perciban como realidad o verdad, y que la transmitan al ser sin tacha o enmendadura. Aquí radica el meollo de este asunto, por cuanto el Ángel veraz en uno es quien se encarga de que ello sea una realidad para con nuestra conciencia, siempre y cuando aquel otro Ángel, el del error conceptual, le ceda su lugar; cosa que será sumamente difícil si uno aún se mantiene aferrado a su mundo o sistema de cosas creadas
por él, a expensas de su interpretación errónea para con su satisfacción espiritual. Y es aquí donde el juicio tiene su real importancia, siempre y cuando lo veamos con el discernimiento de ojos espirituales (Ángeles prominentes); a favor de elegir entre lo que da vida y lo que no la da, entre la paz y la guerra, entre el amor y el deseo. Porque la cruz del Evangelio de Cristo tiene validez y es activa en la medida en que entregamos al sacrificio todo aquello que nos cuesta como vida (nuestras riquezas y/o posesiones en el "yo"; "vida" que expresa a nuestra alma). Una vida (cual plato de lentejas que nutre a nuestro Diablo en Esaú) que no es nuestra por cuanto no la elegimos por causa de algún conocimiento previo adquirido sino bajo engaño; pero que la llevamos a cabo en nuestra experiencia y/o existencia, bajo condición esclavizante y enajenante.
No obstante, también fue escrito que: "...Mira, yo enviaré mi ángel delante de ti, para que te cuide en el camino y te lleve al lugar que te he preparado. No te alejes de él; obedécelo y no le seas rebelde, porque él actúa en mi nombre y no perdonarálos pecados de ustedes. Pero si de veras le obedeces y haces todo lo que yo he ordenado, seré enemigo de tus enemigos y me opondré a quienes te opongan. Mi ángel irá delante de ti, y te llevará al país de los amorreos, hititas, ferezeos, gergezeos, cananeos, heveos y jebuseos, a quienes yo
arrancaré de raíz. No sigasel mal ejemplo de esos pueblos. No te arrodilles ante sus dioses, ni los adores; al contrario, destruye por completo sus ídolos y piedras sagradas. Adora al Señor tu Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua..."
Y con esta cita bíblica habíamos iniciado nuestra serie de mensajes relacionados con el Ángel restaurador (ahora, en ésta segunda etapa que se está llevando a cabo; de allí los mismos nombres en los mensajes pero con mayor intensidad de luz en cada uno); porque dependemos de él para con nuestra percepción del nuevo mundo o mundo real, en oposición al que percibimos con nuestros sentidos carnales. En tal sentido cada entidad humana también cuenta con un complejo sistema de sentidos espirituales, los cuales se encuentran actualmente supeditados al error y condición carnal del ser. Y son los Ángeles quienes de veras nos pueden introducir a dicho mundo en la medida
de nuestro crecimiento y desarrollo espiritual ("...suben y bajan por sobre el Hijo del Hombre..."; o acto de justicia en Dios); porque en realidad necesitamos nacer otra vez (de nuevo) al Espíritu y a su esencia (el agua de la disposición espiritual subyacente para poder actuar en rectitud), a favor de ver la realidad de las cosas y de pertenecer al reino celestial en donde Dios se encuentra. Pues es en este reino espiritual donde Dios ha planeado que Su criatura llegue a ser como Ángel que se presente ante Sí, porque es de esa manera que la intercomunicación entre ambos llegará a ser una realidad tangible y palpable. El Verbo, la Palabra, Su Hijo; es el medio intercomunicador entre El, El Espíritu, y el Ángel mensajero que capta el mensaje del diálogo para con Su criatura.
De manera que una vez que la criatura llegue a ser como Ángel (en la medida del muro de la vestimenta o cubierta de nuestra mente o nueva ciudad Jerusalén, de 144 codos: "...según la medida de hombre y a la vez de Ángel..."), la relación entre Dios y ella será más estrecha y directa. Pero que para que ello se de lugar requerimos saber el cuándo y el cómo será esto; porque aunque contamos con esa parte del conocimiento emanado del Verbo-Varón que nos proporciona la idea intuitiva que preña a nuestra "María" de dicho Hijo de Dios para que llegue a ser "Hijo de Hombre", tenemos que adecuarnos a las condiciones espirituales (sazones) para que ello
tenga lugar. Porque sabemos que una vez que ha quedado encinta del Verbo (semilla germinada por causa de la sazón o argumentación espiritual dada bajo arrepentimiento), ella tendrá que darlo a luz llegado el momento para con dicho alumbramiento (fruto, producto, gesto, habla, obra, etc.); y así "veremos a Dios tal y como El es" (nos daremos cuenta de cómo es eso). Pero que para que el "Hijo de Dios" se de a Luz como "Hijo de Hombre" se requiere de circunstancias por medio de las cuales el parto tenga lugar; esto es, dolores. Los dolores que propician la apertura del cuello de la matriz para que haya alumbramiento (recuerde la imagen que hemos desglosado en relación a la situación del rey Ezequías para con el asedio en su contra, y la actuación en consecuencia del profeta Isaías).
Y esto tiene mucho que ver con la condición hostil o desértica en la que el ungido se encuentra en relación a su ambiente tanto externo como interno. Porque la muerte de sí (de su "yo", de sus "yoes"; de su vida de alma carnal) es tan lenta como progresiva, y al ungido le cuesta mucho trabajo mantenerse en pie ante situaciones cotidianas que antes le eran tan normales como sencillas de llevar a cabo; y la persecución espiritual interna también le juega mil situaciones conflictivas enajenantes. No obstante, se mantiene firme en su trayectoria por cuanto sabe en quien ha creído y por qué ha creído por su relación de intimidad con Su Creador; además de ir adquiriendo el conocimiento requerido a favor de ir conociendo sazón tras sazón de lo
que debe saber al respecto. La Jerusalén terrenal, la ciudad testigo y causal de la muerte de Jesucristo cual gran Babilonia esotérica de incertidumbres y confusiones, ya ha sido dividida a través del tiempo en sus tres partes constituyentes, como cumplimiento profético: El cristianismo, el islamismo y el judaísmo, son las religiones que pugnan entre sí por lograr el control religioso sobre ella; mientras que la hegemonía política y económica recae en el estado israelí, bajo la protección fiel del imperio norteamericano. Por otro lado, la división territorial de la ciudad misma ha recaído tanto sobre el estado israelí como el palestino; ambos fieros defensores de la autonomía de la ciudad, pero que aún la mantienen dividida a causa de sus principios tanto religiosos como políticos.
De manera que el cumplimiento de la profecía apocalíptica relacionada con la última copa de la ira de Dios ya ha sido satisfecha objetivamente: "¡Consumado es!" ("¡Hecho está!"). Por lo que ahora hemos entrado en el tiempo de su consumación subjetiva a expensas de lo que vayamos experimentando a través de nuestra experiencia espiritual. Una copa que comenzóa hacer eco de la voz profética de Jesús allá por el año 70 con la invasión y destrucción de la ciudad por el ejército imperial romano, y que en la voz de Juan, el apocalíptico, se concretó la idea de embrollarles o dividirles el lenguaje
interpretativo escritural cuando la reconstruyeron como la "Gran Babel": "...la mujer montada sobre el monstruo rojo, cubierto de nombres ofensivos para Dios, que tenía siete cabezas y diez cuernos...". Los conflictos árabe-israelíes se han mantenido hasta el mismísimo día de hoy y cuando todo parece indicar que se trata de un matrimonio tan nefasto y tan simbiótico que nunca llegará a ningún acuerdo de paz y bienestar social; sencillamente porque no pueden entenderse entre sí. ¿Cómo poder conciliar el aceite con el vinagre, o mejor dicho, el barro con el hierro; si Babilonia significa esencialmente eso, es decir, confusión o disociación?
Pero que mientras eso está sucediendo, los "Reyes Magos" de nuestra historia, quienes ni son reyes ni son magos sino sabios o entendidos a causa de las Escrituras; están visualizando y dándose cuenta de la "aparición" de la nueva estrella emanuélica que desde la "ciudad de pan" o "Belén Efratá", alumbra con amplio margen de contenido espiritual convincente, el oriente de la veracidad o realidad de las cosas que se van viendo a expensas de las Santas Escrituras. La división estructural y religiosa de la Jerusalén terrenal es signo inequívoco de caída y muerte o inactivación de todo aquello que ha conminado a la confusión y al caos a la mente del ser en Babilonia:
"...Toquen la trompeta en el Monte Sión; den el toque de alarma en el Santo Monte del Señor. Tiemblen todos los que viven en Judá, porque ya está cerca el día del Señor. Día de oscuridad y tinieblas, día de nubes y sombras. Un ejército fuerte y numeroso se ha desplegado sobre los montes como la luz del amanecer. Nunca antes se vio, ni se verá jamás; nada que se le parezca. Son como el fuego, que todo lo devora; que ya quema antes de pasar, y aún después que ha pasado. La tierra, que antes de su llegada era como un paraíso, cuando se van parece un desierto. ¡No hay nada que se les escape! Su aspecto es como de caballos que corren como jinetes, y su estruendo al saltar sobre los montes es como el estruendo de muchos carros de guerra, como el crujir de las hojas secas que
arden en el fuego. Son como un ejército poderoso en formación de batalla. La gente tiembla al verlas (ovejas; obras de justicia en pleno desarrollo y acontecimiento), y todas las caras palidecen. Como valientes hombres de guerra, corren, trepan por los muros y avanzan de frente, sin torcer ninguna su camino. No se atropellan unas a otras; cada una sigue su camino, y se lanzan entre las flechas (ataques verbales, tentaciones o conminaciones hostiles, etc.) sin romper formación. Asaltan la ciudad, corren sobre los muros, trepan por las casas y como ladrones se cuelan por las ventanas (oídos de quienes van oyendo sus palabras; ojos de quienes van viendo las acciones). La tierra tiembla ante ellas, el cielo se estremece, el sol y la luna se oscurecen y las estrellas pierden su brillo (a esto nos referiremos en el siguiente mensaje). El Señor, al frente de su ejército, hace oír su voz de trueno (voz de trompeta final). Muy numeroso es su ejército;
incontables los que cumplen sus órdenes. ¡Qué grande y terrible es el día del Señor! No hay quien pueda resistirlo..."
Así las cosas, la gran ciudad, cual estatua gubernamental en el hombre, según el sueño de Daniel en Nabucodonosor, se está viniendo abajo sin que alguien pueda mediarle palabra de aliento o de vida; porque el poder de la palabra está en ésta nueva "Estrella de Belén" que desde la ciudad del pan que sirve, cual Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec, satisfará las expectativas mesiánicas en torno a Emanuel. Un sacerdocio que tambiénllegará a suministrar a su debido momento, el vino de la vida eterna e increada de Dios bajo el manto de Elías, como cuerpo de las obras de justicia del Señor (el gran ejército del Señor en batalla). Porque así ha dicho el Señor en Su pensar: "...Así dice el Señor de los Ejércitos: Incluso una vez más, en un momento, yo sacudiré los cielos, y la tierra, y el mar, y la tierra seca, y haré temblar a todas las naciones, y el deseado de las naciones vendrá. El Señor a quien buscáis, vendrá de repente a su templo, y también el mensajero del convenio, en quien os deleitáis, he aquí, El vendrá........En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta
entonces; pero en aquel tiempo será liberado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el Libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad......
De tal manera que lo que ha sido levantado o suscitado es para con nuestro entendimiento; porque Miguel abre el entendimiento para que Gabriel pueda iluminarnos en aquello para lo cual ha sido enviado, mientras que Rafael va tomando el control de los demonios (obras, trapos de inmundicia) e ideas mal concebidas que se habían anidado en nuestra mente como ciertas. Esto es, para concebir el Verbo de la forma correcta y conforme a la voluntad de nuestro Creador. Porque una vez despertados y entendidos en la cosa vista, el pueblo de los hijos de Israel (poderes de la luz) será liberado de las ataduras en que las tinieblas del error conceptual (poderes de la oscuridad) lo habían sometido. Porque todos los nombres
primogénitos de las obras de justicia que están escritas (descritas)en el Gran Libro de la Biblia, serán despertadas o suscitadas (los "Libros son abiertos" para con nuestro entendimiento), a favor de su manifestación para con la vida eterna que pregonan como legado; a expensas de nuestro ser o polvo de la tierra en donde habían sido colocadas e inactivadas (o adormecidas, como en el caso tipológico de Abel y/o de Jesús).
Pero que también serán suscitadas, para con nuestro entendimiento en el juicio, los nombrados según las obras inicuas llevadas a cabo por ellos (por los poderes en tales personajes) en su primogenitura de realización. Porque según la obra o actitud llevada a cabo, el nombre de la persona que la realiza es indicado (o sellado, como en el caso de la marca de Caín en cada actitud u obra inicua derivada de sí; y como en el caso de Jesús, en el sellar de las 144.000 obras de justicia que fueron manifestadas a expensas de Su ser durante Su ministerio terrenal), aún y mucho antes de que ésta se produzca. Caín fue nombrado así por su madre, Eva, porque fue "una obra o algo producido como hombre" de sí; de allí su nombre. Y ese "algo producido
como hombre" es algo que se parece pero que no es un hombre a carta cabal conforme a las expectativas de Dios.
De manera que la obra de Caín es harto conocida por todos como el "cultivador del suelo" en su obras carnales: religión, política, economía, sociedad, etc., (y todo lo que se deriva de sí a expensas del "sudor de su frente" o esfuerzo carnal); y que no requiere de alguna consideración al respecto de ese "algo producido por la carnalidad" en la ayuda idónea de Adán. Porque también hemos llegado a saber, que es la ayuda idónea la que da en alumbramiento a los hijos del espíritu (obras, actuaciones, actitudes, etc.), sea para con las tinieblas del error o sea para con la luz del entendimiento cabal. El "Padre Noé" dio nombre a la obra que su hijo Cam llevó a cabo a sus expensas, y lo escribió como Canaán; y así se dieron
nombres, según la obra inicua que se hacía o que se iba a llevar a cabo a favor de las exigencias de la carne. De la misma manera ha sucedido para con los nombres escritos por causa de la rectitud a favor del Espíritu. Así vemos en Abel, "algo no producido por la mente del hombre", a un pastor de ovejas como en David, que trae lo mejor de la grasa (lo mejor de sí) de los primogénitos de su rebaño (cuerpo de sus actuaciones) para con el sacrificio sugerido por Dios, al momento de la adoración o comunión (entendimiento) con El. Y a partir de este momento, es decir, del momento en que el entendido opta por entregar en sacrificio e inactivación de lo mejor de sí, gracias a la inducción del Ángel por causa del Evangelio del Señor; es que le sobrevienen una serie de dificultades que se oponen a que el entendido o ungido (nombrado para con tal obra de justicia por excelencia) lleve a cabo su encomienda. Tal y como ha sido escrito en relación
a la rivalidad de estas dos tendencias opositoras entre sí a través del tiempo.
(Continúa....)
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GÉNESIS 1: 1-31: ...En el principio creó Dios el cielo y la tierra. 2La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. 3Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz.4Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; 5y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero. 6Dijo Dios: «Haya un firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de otras.» 7E hizo Dios el firmamento; y apartó las aguas de por debajo del firmamento de las aguas de por encima del firmamento. Y así fue. 8Y llamó Dios al firmamento «cielo». Y atardeció y amaneció: día segundo. 9Dijo Dios: «Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco»; y así fue.10Y llamó Dios a lo seco «tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mar»; y vio Dios que estaba bien. 11Dijo Dios: «Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto según su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra.» Y así fue. 12La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla según sus especies, y árboles que dan fruto
con la semilla dentro según sus especies; y vio Dios que estaban bien. 13Y atardeció y amaneció: día tercero. 14Dijo Dios: «Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y sirvan de señales para solemnidades, días y años; 15y sirvan de luceros en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.» Y así fue. 16Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para regir el día, y el lucero pequeño
para regir la noche, y las estrellas; 17y los puso Dios en el firmamento celeste para alumbrar la tierra, 18y para regir el día y la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien. 19Y atardeció y amaneció: día cuarto. 20Dijo Dios: «Bullan las aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra frente al firmamento celeste.» 21Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente que repta y que hacen bullir las aguas según sus especies, y todas las aves aladas según sus especies; y vio Dios que estaba bien; 22y los bendijo Dios diciendo: «sed fecundos y multiplicaos, y henchid las aguas de los mares, y las aves crezcan en la tierra.» 23Y atardeció y amaneció: día quinto.
24Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: bestias, reptiles y alimañas terrestres según su especie.» Y así fue. 25Hizo Dios las alimañas terrestres según especie, y las bestias según especie, y los reptiles del suelo según su especie: y vio Dios que estaba bien. 26Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves del cielo, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todos los reptiles que reptan por la tierra. 27Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, macho y hembra los creó.
28Y los bendijo Dios con estas palabras: «Sed fecundos y multiplicaos, y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves del cielo y en todo animal que repta sobre la tierra.» 29Dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la faz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; os servirá de
alimento.
30«Y a todo animal terrestre, y a toda ave del cielo y a todos los reptiles de la tierra, a todo ser animado de vida, les doy la hierba verde como alimento.» Y así fue. 31Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardeció y amaneció: día sexto.
En esta traducción de la "Biblia de Jerusalén" percibimos, en el Espíritu, algo más que un relato fantástico alegórico o místico. El Ángel nos conmina a percibir la verdad de lo que se expone con toda una secuencia escatológica de acontecimientos o experiencias vivenciales humanas a través del tiempo y de la historia de la humanidad. En otros mensajes relacionados nosotros compartimos infinidad de ideas compatibles con lo que se quiere decir al respecto de la conformación o creación del Tabernáculo o Casa de Dios con la humanidad. No tanto como infraestructura o tienda fisiológica elemental, sino como superestructura angelical que rinda adoración u obediencia a El; porque la tienda está conformada tanto por el cielo o superestructura que la rige como por la tierra o
infraestructura que la expresa. De tal manera que de ahora en adelante sólo vamos a considerar lo que nos lleve a la reflexión de todo cuanto se ha argumentado al respecto del "pesebre" o natividad del Hijo de Dios en nos.
Diremos en primer lugar que la creación de "éstos cielos" y de "ésta tierra" ha dependido de lo que la mente del hombre ha concebido como tal a través de ese tiempo y de ese espacio en el cual ha evolucionado como eslabón de una escalera de siete pasos o peldaños, dados como "días" o formas de ver y/o entender las cosas, según la forma de "ver" de Dios, Su Creador. Porque no es menos cierto que "la niña de los ojos de Dios", el "poder" de Su "ver", es la mente del ser: la ciudad "Jerusalén de Israel". La mujer que concibe y da a luz a Sus ideas y argumentos cónsonos con Sus logros y objetivos espirituales; a expensas de lo que Su Palabra o Verbo haya sido conceptuado en sí misma. Y tal procedimiento está escrito así y no puede ser desviado de su
origen o planteamiento cabal. Porque la criatura llega a ser hombre por causa de lo que su mente o ayuda idónea conciba y de a luz a lo que Dios es, y Dios es Dios por lo que éste hombre contiene como corazón que concibe y da a luz al expresarle en Sus obras. Solo que Dios fue mal interpretado en Su corazón y/o voluntad por el primer Ángel ungido o nombrado para hacerle saber al hombre la verdad acerca de estas cosas; y por ende que dicho Querubín Cubridor erró en el blanco de Sus consideraciones esenciales, para introducir a la criatura en un caos y vacuidad de lo que Dios es. De allí se desprende que Dios inicie Su creación desde las condiciones espirituales del "principio", o como principio espiritual de todas las cosas en El.
Y como ya vimos en otros mensajes precedentes, cada "día" representa un eslabón de dicha cadena evolutiva hasta la consumación de los tiempos y los espacios en aquel que representará al "Día Séptimo", como modelo definitivo, claro y conciso del hombre que Dios obtendrá como Su Casa o Tabernáculo de Sí con Su criatura. Por cuanto cada "día" tiene que ver con el entendimiento en el cual nosotros nos damos cuenta del aspecto de ese día que Dios ha querido manifestar o dar a conocer a Su criatura; y tal "día" depende de lo que la "Estrella o Ángel de ese día" ilumine dicho entendimiento en la claridad de las cosas que se dan a conocer. Es por ello que la "Estrella de Belén", como tipo y figura de enseñanza escatológica, no es más que el grado de
iluminación que nuestra mente pueda percibir en cuanto al aspecto que Dios quiere dar a conocer, llegado el momento de "ese día" para con ello. Es por ello que Jesús es nuestro ejemplo eslabónico de la criatura del "sexto día" que ve con la claridad de ese día sexto en Su Ángel: "¡Ecce homo!".
En este tiempo o día la figura del Ángel ilumina objetivamente el derredor del espacio en donde se encuentra con respecto a los pastores y/o poderes espirituales que lo perciben, y el espacio o cielo desde donde los "Tres Magos" y las pocas personas o poderes espirituales la podían "ver" o entender a cabalidad. El espectro o claridad del Ángel iluminador, cual Gabriel en nuestro interior, suele iluminar tales espacios, según la condición en que se encuentre el observador o atalaya; de la misma manera a como una idea preconcebida puede hacernos ver la verdad acerca de un asunto trascendente. De manera que la luz de la Estrella o Ángel del "primer día", en nuestro caso enigmático como ya lo hemos visto con mucha antelación, estuvo en Abraham cual Abel quien se dio cuenta
de lo que Dios quería decir con aquel asunto de la cubierta de la desnudez de sus padres, Adán y Eva; y sacrificó a su oveja preferida sin mancha que en el caso de Abel significó lo mejor de sí, mientras que en Abraham significó su propia existencia o fruto unigénito de la misma, simbolizada como su hijo en Sara: Isaac.
De esa manera el Ángel en la condición de Abrahám del primer día en su Ángel (recuerde la visión del Candelabro o Ángel del medio, recibiendo la unción de los otros seis brazos o Ángeles ministradores del conocimiento en cuestión), nos dice que para poder concebir la idea intuitiva de llegar a ser perfectos como Dios, tenemos que ser despojados o "despellejados" de aquello que nos impide llegar hasta allí; para así hacer una verdadera división en dicho día de lo que es de lo que no es, de la verdad acerca del Verbo en Dios con respecto a la mentira de la literalidad satánica. Y es en el transcurso de ese "día" cuando vemos nuestra propia desnudez en todo cuanto hacemos o hablamos, y llegamos a arrepentirnos o a volvernos hacia lo que la iluminación del Ángel nos
conmina a concebir en nuestra mente por haber considerado en nuestro interior la sazón de lo que se dice como Escritura.
De allí que nuestro profeta interior nos recalca con grandes signos de admiración y gozo: "¡Levántate y resplandece, Jerusalén, porque ha llegado tu luz y la gloria del Señor alborea sobre ti!¡Mira! ¡Las tinieblas han cubierto la tierra y espesa niebla envuelve la visión de los pueblos; pero sobre ti resplandece el Señor y en ti se manifiesta Su gloria! ¡Caminarán todos los pueblos a tu luz y los reyes, al resplandor de tu aurora!..." ¿Te acuerdas del brillar del rostro de Moisés y de la transfiguración del cuerpo de Jesús? Entonces, imagínate el resplandor de la luz que fluirá desde el río de agua viva que mana del interior del corazón
del ungido para amar y para actuar en consecuencia, y de la luz que irradia desde su mente renovada para explicar todas las cosas en base a la verdad y no a la razón. Final del formulPorque ha habido oscuridad o enlentecimiento de sobre la superficie de lo que se entiende como cierto y que bullirá como algo mas conciso en cuanto se concreten los "días" siguientes en relación a lo que se va a producir tanto al hablar como al actuar u obrar. De manera que el proceso de separar lo injusto de lo justo (juicio) es la clave para proseguir con los días siguientes, porque de nuestro conocimiento y sentir, en el Ángel, dependen nuestras actuaciones, sean rectas o no.
El juicio se inicia con dicha división, de tal manera que la separación de las cabras de las ovejas nos llevará a concebir las obras de justicia como tales y a progresar en nuestro caminar con Dios. Así las cosas brotará justicia de lo seco y la tierra producirá lo que ha sido programado por Dios en Su plan divino a expensas de Su Ágape. De manera que cuando Dios empezó a llamar a la luz "día" en aquel que se dio cuenta de lo que quería hacerle saber al ser del hombre con aquel asunto en Abel, concretó dicha idea en aquel que llegaría a manifestar Su legado en Abraham como Padre del Hijo Isaac; para luego llevar a cabo la obra en Jesús como procedimiento de justicia, y de allí hacerse realidad en cada uno de los que verán estas cosas de la manera correcta. Así las cosas,
entre Abel-Abraham y Dios, hay siete peldaños o "días" durante los cuales se tienen que llevar a cabo los procedimientos relacionados con la justicia divina en el ser; y la obra del Espíritu Santo en "Jacob", el nieto de Abraham, sucederá como consecuencia de lo que vayamos viendo conforme a los "días" mediante los cuales nos estemos relacionando con todas estas cosas.
Porque el trabajo del Ángel es hacerle saber a la criatura, en su Ángel (el Ángel de cada quien o hermano menor que había estado inactivo por causa del error conceptual en su hermano mayor), lo que Dios desea en la medida en que la misma vaya entendiendo y viceversa; porque se trata de una interrelación entre ésta y el Ángel (Ángeles). La división de Jacob, el "tercer día", en los "Doce de Israel", sucede como parte del entrenamiento y perfeccionamiento en uno a fin de la obtención de cada uno de los "Cuatro Seres Vivientes" del "Carro de Dios", que son los que dan lugar a los restantes "días" que tienen que ver con la humanidad en Enmanuel. Y cuando Dios empieza a llamar en uno la expansión que divide las aguas de las aguas como "cielo" es cuando surge
Isaac como alumbramiento del "día" siguiente a lo que el Ángel había hecho concebir en uno como Abraham. Porque un día engendra al otro, en el caso de los "Tres primeros días"; mientras que el "tercer día" engendra al "cuarto", para que a partir de éste se sucedan los restantes o "días postreros". Porque para que la tierra sea productiva y cese el desorden o caos que ha habido en ella, se requiere de que haya un cielo adecuado e idóneo que le propicie la fertilidad indefectible (conforme a las ideas y argumentos esenciales); ya que de esta manera es que se podrán llevar a cabo las obras de justicia que el Hijo de Dios, el Verbo, le exigirá a la criatura como Su Varón y Marido definitivo.
Y ya hemos visto que tal "Carro de Dios" de "Su" humanidad ha sido representado por José, Moisés, Jesús y Enmanuel; quienes son los "días" que la escatología ha denominado como los "últimos o postreros días" de la creación de Dios Padre-Hijo-Espíritu Santo, conforme a la obra del "Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob" (los "Tres Primeros Días"). De manera que Jacob, cual "tercer día", aparece como lo seco o tierra que produce los doce hijos o cimientos de Jerusalén, la hierba y vegetación de arboles con su semilla adentro, que sirve de alimento a aquello que se produce a expensas de los "cuatro días siguientes". Y lo cierto de este asunto es que el primero de estos días (el "cuarto", o "día del medio entre los dos grupos de tres"), es
el responsable de la producción de los ángeles (tanto de las lumbreras como del resto de las estrellas) que regirán la inteligencia y el entendimiento de la criatura per se. ¿Te acuerdas de la inteligencia que hacía de José el "Segundo en el reino de Faraón", allá en Egipto; o de la perspicacia de Daniel allá en Babilonia?
De manera que a partir del "quinto día", el enjambre de las almas vivientes, por sus divisiones y estratos gubernamentales espirituales, son los que rigen el comportamiento y/o actitud de la criatura que Dios ha estado modelando hasta éste mismísimo "día" de hoy en donde se están exponiendo tales consideraciones al respecto; solo que en apariencia, ya que aún el caos y la confusión mental reina en el gobierno del ser de la criatura (en Lucifer y sus Ángeles estos días han transcurrido a expensas de la vanidad de ésta generación), hasta que se consolide el "séptimo día" o Emanuel como el día de la consumación de las cosas de Dios en él. Mientras tanto la animalada de violencia, de odio y de maldad en el hombre se mantienen ocupados en su afán de mantener el caos
y la confusión en la humanidad. Sodoma y Gomorra seguirán haciendo de las suyas en lo que respecta a la emotividad y afectividad humana carnal; y el Hijo de Dios, cual Lot, se mantendrá enclaustrado en el "lugar" en que lo han puesto, bajo la expectativa de su padre Abraham que, llegado el momento escatológico, interferirá por El a favor del amor y de la paz que solo El puede dar.
Y mientras "Moisés" sea responsable por el enjambre de las ideas o argumentos que emergen de las aguas a favor de la rectitud (preceptos, normas, leyes); "Jesús" lo es del enjambre de los actos de justicia que pueblan la tierra productiva a favor de la verdad. De manera que entre ambos "días" se estará dando lugar al "día" que falta, es decir, a Emanuel; porque lo que ha sido escrito en el rollo como tal, será realidad en la medida en que estos "Dos Testigos del Aceite de Dios" se pongan de acuerdo a favor del "Séptimo Día" por venir, mediante el cual Dios reposará de todo cuanto se ha propuesto y hecho como "muy bueno" o "bueno en gran medida". Y así como existe el "rollo" que habla acerca de los misterios de Dios, hay también "siete
sellos" que han tratado de mantenerlo oculto a la vista de todo Ángel y por ende que de todo hombre.
Porque es a través de la mente (María) del hombre en el Ángel, que la luz va tomando forma para que la verdad pueda ser concebida como tal. ¿Qué intensidad de luz será proporcionada y manifestada si nuestra María en su Ángel recibe unción de parte de seis Ángeles en lugar de uno?Y de la misma manera en que hay "siete cabezas" de la bestialidad en el ser que nos mantienen aferrados a la carne; están también estos "siete sellos" que no le permiten a nuestro Ángel el libre acceso a la "transcripción" del mensaje o código génico de nuestra divinidad. Porque el control tiene que ser sobre cada cabeza a favor de que cada Ángel de cada día pueda abrir cada sello en particular, a expensas de nuestra mente (recuerde la
encomienda dada a cada Ángel-Estrella a expensas de las siete congregaciones de poderes o cabezas adversarias). Así como el Ángel de Jesucristo pudo obtener dicho control a expensas de sus Ángeles, así mismo nos invita a serle fiel a su legado evangélico para con nuestro Ángel: "Al vencedor le daré un lugar conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono...". Control que es llevado a cabo a expensas del legado evangélico y de la cruz del Señor Jesucristo en Abel. Pero que llegado el momento de la consumación de dicha obra de justicia por excelencia en nos, nuestro Ángel, a instancias de la experiencia en el "Cordero degollado" por Su causa evangélica; tendrá el acceso indefectible que le proporcionará el medio para brindarnos la unción necesaria para con nuestro traslado hacia la vida eterna.
Y como ya se ha manifestado reiteradamente, el objetivo de estos mensajes es, entre otras cosas: Moverle el piso de los cimientos a la casa inicua en donde cada cristiano creyente se encuentra (terremoto, sismo, tsunami); jorungarle la conciencia (en sano juicio) en lo más profundo del "Santísimo" de la tienda de cada buscador, escriba o escudriñador fiel a la causa del Evangelio del Señor; introducirlo en una franca guerra espiritual armagedónica, a favor de la victoria de su Ángel redentor-restaurador; ponerle el barro adecuado en sus ojos, bajo condición de saberse ciego de nacimiento, para que pueda lavarse y llegue a ver cabalmente; etc. Porque demás está decir, que estos mensajes son tan terribles como hirientes, y le hacen mucho daño a la esencia carnal que ha
prevalecido como vida almática en el ser humano hasta el mismísimo "día" de hoy.
¡Mire, pues que hemos entrado en guerra!. Y no es una guerra cualquiera sino hegemónica; porque el Ángel no va a declinar, sobre todo y a sabiendas de la adversidad que se comete contra el ungido o nombrado para llevar a cabo dicha encomienda. El pecado y la corrupción no podrán contra El, por cuanto y de la misma manera a como venció en el Cristo, lo hará en toda tienda ungida en donde va tomando control de dicha condición carnal. Para eso va entrenando a cada quien en su Ángel; para eso lo perfecciona. Para llevar la encomienda como carga y la cruz como legado. No para caer sino para triunfar. Porque esta tarea restauradora le ha sido encomendada por Dios al Ángel en él, y si no logran descubrir el modo, nadie podrá; ya que éste Ángel porta la bandera de la victoria en
Jesucristo, que es Su Espada. Espada que había sido malograda por causa del mal uso en el error conceptual que la serpiente antigua había hecho de ella. De manera que ya la era del reinado del hombre natural sobre la tierra está llegando a su fin, para dar paso a la era del reinado de Dios en el hombre nombrado por El como Emanuel; tipo y figura de lo que está por venir. ¡Gracias mil por las distracciones y por las tentaciones permitidas, mi querido Ángel! Porque sin ellas: ¿Cómo continuar sin percibir el orden correcto de las cosas que vendrán? ¿Cómo proseguir por este camino de grandes dificultades sin la obra disciplinadora de la pesada Mano de Dios? Porque mientras Tú combates en la guerra, mi Ángel prosigue hacia la meta trazada por mi Señor; en virtud de llevar esta vida de alma carnal al fuego de la destrucción eterna, para luego poder decir a viva voz de trompeta final: "¡Hecho está!".
Porque el romper de cada sello es para con el descubrir del contenido de cada trompeta apocalíptica en particular; a favor de hacerle un gran daño a la superestructura angelical celestial que mantiene el caos y la confusión en la mente y en la conciencia del ser. Porque como ya lo hemos visto en otros mensajes, cuando el Ángel de uno recibe autoridad, en Jesús como el Cordero degollado que sangra (sangre: Verbo expuesto en su significado cabal), de quitar cada sello; es porque el Ángel de "cada día" recibe la encomienda de revelar el contenido de cada trompeta, que a través de la historia de la humanidad y de la Iglesia, se ha desarrollado a expensas de lo que cada hombre ungido ("día") ha visto como tal. Pues, por medio del ungido Moisés (cual "quinto día" o claridad
del quinto día), por ejemplo, fue segregado un enjambre de normas y preceptos legales relativas a la divina Ley de Dios para con su encomienda de "sacarnos de Egipto" (langostas legales; de las cuales "Juan Bautista" también solía "comer" o digerir en su interpretación y contenido esencial).
Y de la misma forma a como Moisés en dicha condición desértica; a través de Jesús, el "Día Sexto", es segregado un gran ejército de caballería dado por actos de justicia, cuyo poder de ejecución descansa tanto en el principio ("cabeza como de León", por su autoridad y reinado), como en la conclusión del mismo (cola "como de serpiente", dada como sentencia escritural literal); a favor de que entendamos la forma de ser despojados del mal que nos agobia, en relación a nuestros propios actos inicuos. Porque una vez que nos vemos crucificados, mediante el poder del contenido de dichas trompetas, el significado del contenido de las "7 últimas copas de la ira de Dios" se hará realidad en el ungido que porta el estandarte de la conclusión del plan creativo de Dios
como Su día de reposo o "Día Séptimo" (restauración). La obra de justicia de los Ángeles en uno se produce en la medida en que transcurre el itinerario en cuestión. En todo Juan inmerso en el agua mortífera y bajo condición desértica, el "Elías" que viene a preparar el camino del Señor-Verbo, digiere las "langostas de Moisés y de Jesús" (sentencias, preceptos, normas, parábolas, dichos, etc.).
Y de la misma manera a como se expresaba en su sano juicio contra aquella Jezabel de Acáz (o como contra la "Herodía de Herodes"), lo hace ahora contra el poder o cabeza que rige a la congregación de poderes espirituales conforme a nuestra "Tiatira". De manera que así como vimos a un Jesús en pleno juicio (banqueteándose) contra los adoradores de "Baal" en Israel (tipos de aquellos fariseos, saduceos, zelotas, etc.), sobre todo y como ejemplo de lo que se quiere decir aquí, en aquella mujer sorprendida en adulterio; así mismo lo veremos hoy, pero con mucho más poder y autoridad que antes. Porque si en aquel tiempo fueron manifestadas algunas de "Sus langostas" que hicieron mucho daño a tales poderes que usurpan el lugar
de Dios en las conciencias de sus oidores, con la consiguiente obra de justicia por excelencia, cual poder espiritual de gran caballería (expulsión de demonios desde los mas viejos hasta los más jóvenes de ellos y la restauración de la "mujer" a su condición espiritual ideal); ahora hay un gran enjambre que va siendo despertado del letargo en que se encuentra y cuyo poder es en grado superlativo y magnificente.
Y lo cierto y misterioso de este asunto ministerial, es que el itinerario va a ser llevado a cabo conforme a lo que ha sido descrito durante la primera etapa dada en Jesucristo, hace dos mil años atrás. De manera que el itinerario volverá a repetirse, ahora a gran escala y trascendencia, por la zona galiléica endemoniada y seleccionada por el Señor para ejercer Su autoridad y gobierno a expensas de tal gestión espiritual. Esto es, sobre una vasta región terrenal continental, muy parecida a la forma acorazonada del Mar de Galilea (porque el mal del hombre radica en su corazón). Porque, como ya lo hemos percibido en nuestra mente y en nuestro corazón, se trata de una guerra espiritual sin cuartel, por el poder y la supremacía del bien contra el mal. Y todas las visiones y sueños
proféticos tendrán cabal cumplimiento en la medida en que se vaya experimentando el despertar (sazones) de esta vida divina del Señor en el ungido y elegido como Su "Día Séptimo". Por cuanto todo el poder ha sido dado al Arcángel en Jesucristo; y por ende que en todo ungido que le siga de continuo hasta obtener el verdadero conocimiento o unción que le abre las puertas (sellos) hacia todo entendimiento y perspicacia, en virtud de recibir la vida de Dios en El.
Porque: ¿Quién podrá atreverse a impedir la manifestación de la vida de Dios en el ser que El ha creado para con tal propósito? Una vez que la buena semilla ha germinado en esta fértil tierra de Canaán: ¿Podrá alguien evitar que el germen produzca la nueva planta? De manera que hay un Rey en camino que va siendo despertado en el ungido, y nada ni nadie podrá evitar que esto suceda: ¿Podrá alguien soportar el día de su advenimiento? Y no sólo ha llegado a ser el Rey de los judíos; sino Aquel que ya tiene el poder, el honor, la gloria, la sabiduría y la majestad. Porque ya ha sido constituido Rey de Reyes y Señor de Señores a expensas de Jesucristo. En El está la orden de restaurar todas las cosas en Dios, y hacer de la humanidad un paraíso terrestre. Viene para
reconquistar Su Ciudadela, la Nueva Jerusalén; para hacer de ella el Centro de atención del mundo entero; porque todos los reinos y todas las naciones le servirán y tendrán que reunirse bajo Su Manto y autoridad. Por cuanto en Su Palabra está el poder de dominar toda fuerza letal y opositora a Dios, por causa del significado que ostenta; y todos los reinos espirituales que se habían apoderado de ésta tierra fértil tendrán que obedecerle, desde el más grande hasta el más pequeño de ellos. ¡Porque la Boca del Señor lo ha dicho y tendrá pleno cumplimiento! ¡Amén!
(continúa...)
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http://downloads.yahoo.com/ieak8/?l=e1
Documento : La necesidad de ser un humano....doc
Descripción : Mensaje recordatorio sobre la necesidad de investigar acerca de
nuestro orígen humano y trascendencia divina
"...Y esto es lo que dijo el Señor Todopoderoso por medio del profeta Ageo:
`Esta gente dice que todavía no es tiempo de reconstruir mi templo.
¿Y acaso para ustedes sí es tiempo de vivir en casas lujosas,
mientras que mi templo está en ruinas?
Yo, el Señor Todopoderoso, les digo que piensen bien en su conducta.
Ustedes siembran mucho, pero cosechan poco; comen, pero no se sienten satisfechos; beben, pero se quedan con sed; se abrigan, pero no entran en calor;
y el que trabaja a jornal, echa su salario en saco roto´.
Esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos: `Pongan su corazón en sus caminos. Suban a la montaña, y tienen que traer madera. Y edifiquen la casa,
para que yo me complazca y sea glorificado en ella, ha dicho Jehová´..."
"...Ve y di a mi siervo David: Esto dice Yahvé,
¿Me vas a edificar tú una casa para que yo habite?
No he habitado en una casa desde el día en que hice subir a los israelitas de Egipto
hasta el día de hoy, sino que he ido de un lado para otro en una tienda...
Y cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres,
afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas,
y consolidaré el trono de su realeza. El constituirá una casa para mi Nombre
y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre...."
Dios, El Espíritu, en toda su magnificencia y gloria, se probó como Huésped en la casa o tienda de Moisés ("tabernáculo de reunión") preparada a por el Ángel conforme a las exigencias y ministerio del "Padre" como Génesis de todo, a favor del entrenamiento y forma de hacerle saber a Su criatura el cómo salir de Egipto (mediante la Ley y Sus preceptos), mundo o sistema de cosas triviales que por causa del pecado rige al hombre; a expensas, entre otras cosas, de sacrificios de comunión (relación íntima entre Dios y Su criatura) en condición desértica y a favor del Evangelio en Abel; esto es, a costa de desprendimientos de todo cuanto esta vida de alma carnal
suele satisfacerse (lo mejor de los primogénitos). Habida cuenta de lo que en Abrahám, Isaac y Jacob ya había sido manifestado como premisa escatológica ("...sal de tu tierra, de tu casa, de tu parentela..."). Moisés cual profeta del Altísimo, solía ser transfigurado en su rostro, a causa de dicha magnificencia del Huésped que contenía. Símbolo virtual de lo acontecía en su cabeza o mente, dado como luz o entendimiento de lo que Dios quería de él para ser hablado y escrito como Ley, como poder de Su Palabra, y como disposiciones reglamentarias; a expensas de su aparato fonador cual voz de trompeta, la quinta en curso; en virtud de su acercamiento (intimidad), por causa de dicho entendimiento o comunión y complacencia en Dios.
Después y a través de los tiempos, Dios se probó de nuevo en la casa o tabernáculo humano de Jesús preparado por el Ángel, conforme a las exigencias y ministerio del "Hijo" como Verbo procedente del Padre ("...Sacrificio y ofrenda no quisiste, pero me preparaste un cuerpo...me has abierto los oídos...en el rollo del libro está escrito de mi..."), en virtud del entrenamiento y forma de hacerle saber a Su criatura el cómo negar su vida de alma hasta la muerte (inactivación de las cabezas del dragón simbólico conminante de la iniquidad); a favor o a cambio de lograr
conquistar la nueva vida divina e increada de Dios, en un cuerpo perfeccionado para ello. Jesús se transfiguraba en todo Su ser a causa de la misma magnificencia que trascendió en Moisés, pero en grado superlativo (no sólo su rostro o cabeza, sino que todo el ser había sido tomado por tal iluminación o sabiduría trascendente; en virtud de los poderes conminantes tanto de la actitud como de la obra justa a llevar a cabo) por razón del paso dado por El Espíritu en la humanidad de aquel cuerpo preparado (sin relación con el pecado, psíquicamente hablando; e "Hijo de David" por causa de llegar a ser fruto de los Salmos escriturales dados en el hijo de Jesé, cual "Padre de Jesús", espiritualmente hablando) a por el Ángel para con dicho fin.
Y en esto se ha cumplido la profecía de Natán, por cuanto el Señor Espíritu había estado de un lado para otro en una que otra tienda humana, esclavo de lo que allí se dicta y ejecuta conforme a la razón y deseo humano; por cuanto en el tiempo de David habitaba en Natán y de allí en el profeta o "vidente" siguiente (simbólicamente hablando; puesto que así las cosas, el profeta se convierte en guía o Ángel del rey en cuestión, tal y como lo fuera Samuel para Saúl, y así sucesivamente), hasta que (en) María (se) dio a luz a Jesús: la casa edificada conforme a las "entrañas"según la descendencia de David. Entrañas (corazón) que ha significado la
forma de ser de David a expensas del Ángel en Su manera de ver las cosas conforme al ideal de Dios (recordemos que el Ángel se experimenta a expensas de uno y viceversa); en su concepción acertada para con la exigencia del Verbo de Dios; en su entrega y obediencia a la voluntad divina, etc. Porque en David el Ángel experimentó el grado de llegar a representar al "Padre Escritural" del Verbo que en Jesús, la "Casa Ideal de Dios", llegó a ser el modelo perfecto de obediencia y entrega a las exigencias espirituales de Su Creador, conforme al Evangelio interpretado a expensas de Abel en el principio. Y es por ello que a Jesús los poderes lo nombran en el "rollo" como "Hijo de David". De la misma forma a como ahora se están dando estos argumentos y consideraciones esenciales, tras la forma según el "Hijo de Jesús"; esto es, Emanuel.
De manera que una vez que la tienda de Jesús es inactivada en la cruz del calvario como entidad corporativa, Dios es despojado como vida de nuevo (cual sangre derramada), de aquel tabernáculo prototipo de Su casa perfecta y definitiva; para de nuevo hospedarse en tiendas irrelevantes. Por cuanto Jesús resucitó para sí en el Ángel, el cual tomó aquel cuerpo fallecido, al igual que había tomado el cuerpo fallecido de Moisés y el de Elías (el "no fallecido"); en virtud de hacer de las "tres tiendas" un solo cuerpo modelo (figura y tipo de la Gran Águila conformada por las Dos Alas y el Cuerpo en completa Triunidad
divino-corpórea; obsérvese también, a la visión del Candelabro entre los Dos Olivos que le ungen), a favor de que éste sea transferido o cauterizado en toda humanidad creyente que muera según la forma expuesta sobre la base del calvario evangélico del Señor. Porque los poderes de las tinieblas y del error que tomaron la vida eterna e increada del Señor Jesús al matarlo o inactivarlo (en Caín), lo mantienen ahora como enclaustrado en el "lugar santísimo" de la idiosincrasia religiosa y gubernamental que rige el mundo (imperio romano).
Y ha sido el mismísimo papado romano católico, heredero del sacerdocio y religión judía (Sumo Sacerdocio, Altar, Santísimo, Candelabros, Escrituras, Sacrificios o Misas, etc.), quien finge de vicariato de dicha existencia divina en la tierra; pero que no puede manifestarla por cuanto tal estructura religiosa e imperial ha sido predeterminada por Dios, tan sólo para con la preservación de las Escrituras con todo lo que ello puede significar, aún y a expensas de todo un arsenal de tradiciones y/o elementos simbólicos; así como también a expensas de sus consideraciones dogmáticas y doctrinales (con sus denominaciones intransigentes o hijas; incluyendo al judaísmo execrante e islamismo aberrante de hoy). Porque
también sabemos que el reinado de éste mundo se le ha otorgado al último imperio romano, dado por su última gestión como "los dedos de los pies de hierro y barro"; esto es, un reino dividido, aunque fuerte y débil al mismo tiempo (todo lo destroza y destruye, gracias a su perspicacia e inteligencia en la tecnología y ciencia que pregona; pero con el frágil talón humano de arrogancia, orgullo y prepotencia heredada de los reinados anteriores).
Pero que no podrán formar un solo cuerpo entre sí, como tampoco puede el hierro mezclarse con el barro. Y sigue diciendo la Escritura, que durante el gobierno de estos reyes, el Dios del cielo establecerá un Reino que jamás será destruido, ni dominado por ninguna otra nación, sino que acabarápor completo con todos los demás reinos, y durará para siempre. Y entre papado y papado se le ha ido el tiempo a Dios (por decirlo de ésta manera peyorativa); hasta que la nueva casa humana que se ha provisto llegue a su perfeccionamiento total, cual obra del "Espíritu Santo" a expensas del Ángel enviado para con dicho fin, y
así pueda ejercer Su rol protagónico de expresarse en Su criatura como vida por la eternidad. Porque ya el Ángel ha sido muy bien entrenado y perfeccionado mediante la obediencia y entrega en Jesús; así como también en la experiencia de haber llevado al hombre a ser la criatura perfecta y obradora de la rectitud en todas sus formas. Y por ende que ahora, en éste tiempo final y por causa de las Escrituras, el Ángel tiene toda la preeminencia y el poder ("...Dios me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra...") para llevar a cabo dicha tarea trascendente, no solo en el ungido o elegido para con dicha obra trascendente (Emanuel); sino también en toda gente, tribu o nación.
De manera que este hombre nuevo (ahora como "Hijo de Jesús", o mejor dicho: Cual "Hijo de la Obra de Jesús", por excelencia) llegará a ser la tienda o casa definitiva de Dios en Emanuel (uno en todos, con todos y por todos), conforme al modelo realizado en Jesucristo. El Nombre o Personalidad de Dios estará en él para siempre; y en toda criatura creyente, como él, en donde se logre alcanzar dicha altura angelical y espiritual (medida de Ángel y de hombre). Porque el legado escritural es para toda la raza humana en general; pero que depende del interés y diligencia de cada creyente (en el Ángel), en buscar el verdadero sentido de nuestra existencia, a expensas de lo que reseñan y enseñan tales
Escrituras. Pero veámoslo así: ¿Por qué Dios no puede hacer nada al respecto y salvarse a Sí mismo del hombre o de la condición vana en que se encuentra Su Nombre a expensas del ser humano, llámese Diablo o Satanás? Primeramente porque Dios ha dispuesto "siete tiempos" ("siete días") para con el desarrollo de Su plan restaurador o creativo; y segundo, porque Dios depende del hombre para con su salvación como persona y viceversa, ya que Dios es Dios por causa de la conciencia del hombre, y éste es y existe por causa de la esencia de Dios; y ambos son interdependientes o para bien o para mal, según el caso. Solo que el anhelo de Dios es para bien, a pesar de que ambas fuentes provienen de El, como ya lo hemos considerado en otros mensajes precedentes.
Así las cosas, diremos, pues, que el Nombre de Dios ha estado sujeto al error conceptual de la vanidad en que la compleja idiosincrasia del hombre (en Satanás) lo ha puesto; sencillamente por obedecerle a la serpiente antigua en aquel Ángel, en todo cuanto ésta conmina al hombre a pensar, a razonar y a actuar conforme a la carne; esto es, en oposición a este anhelo recto y justo de Dios. Y todo cuanto medita o razona el hombre forma parte de un sistema de enclaustramiento político, religioso o dogmático de la razón y del deseo; tal y como lo reseña en su carta el Apóstol Santiago: "...¿De dónde vienen las luchas y los conflictos
entre ustedes? ¿No es acaso, de las malas pasiones que siempre están en guerra dentro de ustedes? Porque ustedes codician lo que no pueden tener y acaban asesinando. Ambicionan algo que no pueden alcanzar, y entonces combaten y hacen la guerra. Y si no lo alcanzan, es porque no se lo piden a Dios. O si se lo piden y no lo reciben, es porque piden mal, para derrocharlo en placeres..."
De manera que no es por virtud humana el saber interpretar por sí mismo las señales tipológicas, ni el descubrir los misterios o secretos guardados escrituralmente como Palabra de Dios; a menos que reciba ayuda desde lo alto, esto es, de los poderes coadyuvantes para con su restauración o reparación del daño que tal error le ha ocasionado al concebir a Dios de la manera equivocada y desviada de la verdad. ¿No es eso lo que sucede a por el Ángel en Gabriel, en cada María que escudriña las Escrituras en su búsqueda por la verdad? ¿Acaso no forman parte estos mensajes de una misma voz que clama en el desierto de las indecisiones e incertidumbres teológicas o espirituales del ser del hombre? ¿No es esto fruto
de la diligencia en el escudriñamiento de las Escrituras, con la ayuda indefectible del Ángel que porta el mensaje correcto, que es emanado de la Fuente (Dios) a través de Su Espíritu Santo? ¿No es el deseo de Dios el que se llegue al meollo de Sus asuntos escriturales y se logre de una vez por todas el fin de Su proceso creativo ideal y perfecto?
En realidad que Dios requiere hoy de el medio expresador de Su persona (ungido o nombrado para ello), tal y como lo fue en Jesucristo para con Sus propósitos de redención; a favor de reproducirse como nueva vida en los demás (Sus hijos), a través de la siembra (predicación) de Su Palabra (Verbo), adecuada y correctamente concebida (conceptuada e interpretada cabalmente). Por cuanto mientras Dios no cuente con dicho medio, Satanás, con su vida almática carnal enajenante, seguirá rigiendo los destinos de una humanidad decadente, de la manera errada e incongruente para con la voluntad del Creador; en una trayectoria incierta y execrante que no se corresponde con la paz que Dios propone: Amenazas de hecatombe mundial
por causa del arsenal atómico que regenta, carreras armamentistas gubernamentales, deterioro del medio ambiente, carencia de previsiones en salubridad, etc. Porque el Evangelio del Reino ministrado por Jesús fue predicado, en su tiempo, mediante señales o milagros (acontecimientos, hechos, relatos) y símbolos (parábolas, dichos, sentencias, etc.); mientras que la predicación del Evangelio Eterno del Reino tiene como objetivo la declaración formal de la verdad que encierran tales señales y símbolos dados en Jesús: "...Cuando venga Aquel, (en) el Espíritu de Verdad, él los guiará a toda la verdad (realidad); porque no hablará por su propia cuenta (como en Jesús), sino que dirá todo lo que oiga, y les hará saber las cosas que van a acontecer (a cada quien)...".
No es que el ungido o nombrado para ello como Emanuel, no pueda llevar a cabo tales señales características per se (por cuanto: "...hará cosas mayores que las que yo hago..."); sino que hará realmente que el creyente que se haya visto en la condición de cojo o paralítico, pueda andar con Dios conforme a la voluntad del Creador; que el que se haya visto en la condición de ciego, pueda ver la realidad según el Espíritu que lo rige; que el que se haya visto en la condición de mudo, pueda profetizar o hablar Dios por su medio; que el que se haya visto en la condición de muerto
delante de Dios, pueda vivir realmente conforme a la vida de Dios; etc. Y todo esto se tendrá que predicar en el "circuito galileo" (región geográfica) que el Espíritu haya escogido para llevar a cabo tal ministerio trascendente (los tres años y medios restantes de dicho ministerio iniciado por Jesús); pues Dios no hará alguna cosa que no se la revele a Sus Ministros o Siervos (Ángeles), y de éstos a los escogidos o ungidos que perciben, conciben y ven las cosas como tiene que ser.
Porque cuando Dios percibe que algún cristiano, con la ayuda indefectible de Su Espíritu Santo, trata por todos los medios de encontrar una salida a su condición denigrante; entonces El le otorga Su "Trono de la Gracia" o "Lugar del Entendimiento" (en el Ángel), a favor de que tal criatura llegue hasta el meollo de este asunto trascendente. ¿No es eso lo que a duras penas se intenta decir o descifrar en estos mensajes apocalípticos que el Ángel del Señor conmina a uno a escribir? La raza humana se encuentra en estos momentos al borde de un colapso económico, político, religioso, ambiental y social; porque no encuentra el antídoto para con la salvación o rescate de sus problemas sin Dios. Y mientras
Dios Todopoderoso se encuentre impotente de actuar conforme a Su naturaleza divina o amorosa, por causa de la razón y actitud humana decadente, el hombre se dirige a pasos agigantados hacia su exterminio total de sobre la faz de la tierra. Porque no es Dios el culpable de la situación caótica en que se encuentra el ser humano hoy día; sino que es el mismo hombre quien ha propiciado su propia autodestrucción en sus decisiones o elecciones incautas o erradas (a expensas de Satanás en el Ángel Príncipe Lucifer de éste mundo).
Por cuanto Su Creador le ha enseñado el camino hacia la salvación desde el mismo origen e inicio del pecado en él (mediante el protoevangelio en Abel), ya que ésta es la forma como Dios crea o re-crea y no otra. Es decir, que con la participación de la criatura en dicho proceso creativo es que Dios obtiene el fruto de Su empeño y dedicación. Por razón de que; ¿Cómo podrá a ser esto si no ha habido previamente un "reconocimiento" del pecado como circunstancia vivencial? ¿Y cómo podremos nosotros llegar hasta el verdadero conocimiento de Dios como Vida sino es por medio de la mismísima vida del pecado que nos entrene y perfeccione para con dicho objetivo? Porque no es menos cierto que "el poder de Dios
se perfecciona en la debilidad del hombre", y esta debilidad radica en la esencia del pecado o aguijón carnal que lo controla a sus anchas; pero que a sus expensas y bajo conocimiento de causa y efecto, vamos viendo la realidad de nuestra condición caída, a favor de volvernos (arrepentimiento genuino), en juicio, hacia Aquel que nos ha creado en calidad de inocentes. Para de una vez por todas desenmascarar a quien obra por nuestro medio (como en Esther, como en Pablo); y así llevar nuestro caso hasta las últimas consecuencias, en virtud y bajo consideración del legado evangélico que nuestro Señor Jesucristo nos ha otorgado.
Porque es en el nuevo Ángel Cubridor donde Dios pone toda Su esperanza en la encomienda que le ha tocado administrar como Mayordomo de dicho Tabernáculo esencial. Pero que ello requiere de mucha perspicacia y dedicación por parte del ungido que va llevando Su caso con mucha oposición carnal; porque la carne se resiste a ser desplazada por la nueva forma de ser o existencia humano-divina. Porque el secreto del Evangelio de la cruz del Señor está en el tiempo en que uno se encuentre en estado de vigilia espiritual, a instancias del campo en que uno se desenvuelva como circunstancia vivencial del momento; esto es, en la expectativa de reconocer el instante cuando el pecado desea atrapar a uno en alguna respuesta o
reacción ante cualquier estímulo carnal dado. Porque mientras el pecado se alimente y se nutra a expensas de mis acciones o actuaciones carnales, tanto al hablar como al actuar inicuamente; ésta vida de alma carnal mantendrá el control sobre mi ser en todos sus aspectos denigrantes y enajenantes, y por ende que difícilmente la vida que Dios ha seleccionado para con Su propósito en mí podrá ser manifestada en ausencia o inactivación de aquella. Porque para que la vida que el Ángel trae consigo como código de expresión divina pueda ser expresada cabalmente, se requiere que el ser se encuentre en un estado inactivo para con esta vida de alma carnal vigente (ojo con esto, pues no significa necesariamente muerto físicamente o en coma; ni mucho menos en estado pasivo, psíquicamente hablando).
Y esto no se logra mediante técnicas o prácticas religiosas catalizantes de sí, ni mucho menos por alguna fuerza de voluntad propia o beligerante; sino por gracia espiritual, y gracias al conocimiento adquirido mediante la unción. Porque ello proporciona la fe o la confianza de saberse inducido por el Ángel que sugiere circunstancias en las cuales El se manifiesta a mis expensas, a favor de mantenerme firme en dicha vigilia espiritual indefectible. Así las cosas vamos siendo inactivados o muertos para con todo aquello que tenga afinidad por la carne en todos sus aspectos; ya que ello es obra del resultado de la cruz del Evangelio del Señor en nos. Esto es tan cierto como que si nosotros llegamos a saber el momento
en que el dragón con alguna de sus cabezas, nos seduce a comer del Árbol por el lado errado, para satisfacerse en sus instintos anímicos a expensas de nuestro ser; pero que aún y sin darnos cuenta de dicha sazón, hacemos caso omiso a sus exigencias y apetitos voraces. ¿Por qué? Sencillamente porque el Ángel de la restauración y responsable de la unción siempre está al acecho en y por nosotros; a fin de evitar que caigamos en cualquier tentación conminada por el otro Ángel, que le proporcione a dicha existencia que defiende, satisfacerse en su exigencia carnal. Siempre y cuando nos mantengamos en nuestro Ángel restaurador; quien se mantendrá adherido o aferrado al talón de aquel y bajo tal vigilancia espiritual subyacente.
Porque sólo así evitamos que llegue a ser expresado y/o reproducido en su forma de ser carnal tan acostumbrada por nuestro ser. ¿Acaso no muere de inanición cualquier forma de alma viviente, si no logra comer o beber a expensas del ser vivo en donde se hospeda? ¿No es éste el principio mediante el cual los parásitos conviven, se desarrollan y se multiplican en el interior de muchos seres vivos incluyendo al hombre? Por supuesto que sí; sobre todo si nos encontramos realmente en la condición desértica ideal. Porque una vez inanimado o en desfallecimiento (como en el caso tipológico de Lázaro), no podrá obtener de nosotros ni siquiera una pizca emotiva, sensorial o
afectiva que le pueda proporcionar algún aliento o aire de esperanza como para seguir viviendo a nuestras expensas. De manera que hasta ese momento no le quedará mas remedio a dicho parásito que esperar por el fallo judicial en Dios, que será emitido, de nuevo, desde las entrañas del santuario de éste tabernáculo en Emanuel, cual exclamación: "¡Consumado es!"
Porque el dejarse guiar por el Espíritu en el Ángel significa siempre ser paciente y esperar en la respuesta que debemos dar ante cada situación vivencial dada. La experiencia en los profetas nos indican que ellos a veces no podían soportar tal espera por la condición intrínseca exigida, sobre todo y cuando no entendían o se apresuraban a discernir lo que Dios quería decirles con alguna señal o acontecimiento vivencial dado. Jonás, por ejemplo, ante la predicación superlativa y sugerida por Dios a Nínive, o ante la situación acerca del asunto de la calabaza; no podía soportar las condiciones psíquicas en las cuales se encontraba (desesperanza, desasosiego, irritabilidad emotiva, etc.). Pero que lo más
característico de entre la mayoría de los profetas, ha sido la obediencia total e incondicional a los requerimientos o pedimentos de Dios, por más inverosímiles y absurdos que pareciesen (como en el caso de contraer nupcias con una mujer cualquiera para engendrar hijos, sólo para darles nombres de significado profético; o como en el caso de hacer dormir al profeta de un lado durante varios meses y luego del otro por otra cantidad de meses, a favor de alguna enseñanza espiritual y/o de hacerle saber al profeta algunos parámetros acerca de su condición espiritual de entrega y obediencia al Espíritu; etc).
Porque lo que busca el Espíritu en el Ángel, a través de tales experiencias simbólicas, es propiciar en uno la perspicacia y la destreza mental que se requieren para dar con el significado real que el Verbo, en tales circunstancias esenciales, desea ser concebido con rectitud. A la vez que entrenar a uno a favor de lograr el acople perfecto entre nuestra mente consciente y el Verbo de Dios como Marido, en virtud de concebir la idea intuitiva correcta que se desprende de una relación íntima inter-espiritual. En realidad a nuestra carne le resulta difícil y hasta imposible entregarse en las manos de cada circunstancia vivencial dada como prueba o experiencia espiritual; sobre todo si éstas las considera tan
inverosímiles como absurdas o descabelladas. Por ejemplo, la tentación de hablar demás u ofender o perjudicar a alguien con algún argumento trivial, emitir alguna "mentira piadosa" a favor de cubrir alguna parte de nuestra desnudez; forma parte constituyente de nuestra experiencia cotidiana carnal. Al igual que el actuar con alevosía y sin medida en alguna relación interpersonal, sea por deseo o por alguna afectividad subyacente. Todo ello y muchísimo más ha formado parte de nuestra experiencia carnal (pecados) a través de éstos tiempos evolutivos de la raza humana sobre la faz de la tierra, y en donde el Espíritu Santo juega el papel primordial, a la hora de hacerle saber a uno las cosas como son a expensas de dicha experiencia.
Y en realidad que no se llega a apreciar tanto el trato del Espíritu Santo en el Ángel (en los Tres, como ya vimos, cual Gran Águila), sino cuando uno va viendo, creyendo, y sintiéndose amparado y cuidado por El ante cualquier situación vivencial expectante; hasta que llega a convertirse en el Ángel confidente y guardián que merece toda nuestra confianza, respeto y entrega. Esto es así y tan soberanamente cierto que una vez que logramos verlo a nuestras expensas (desde nuestro interior y no fuera de nos), podemos codearnos con el mandato de Dios en el Moisés de nuestra condición desértica esencial, y en nuestro Josué de nuestra condición redentora-restauradora, que reza: "Mira, yo he enviado mi Ángel delante de ti, para que te cuide en el camino y te lleve al lugar que le he preparado. No te alejes de él; obedécelo y no le seas rebelde, porque él actúa en mi nombre y no perdonará los pecados de ustedes. Pero si de veras le obedeces y haces todo lo que yo le he ordenado, seré enemigo de tus enemigos y me opondré a quienes se te opongan. Mi Ángel irá delante de ti, y te llevará al país de los amorreos, hititas, guirgaseos, ferezeos, cananeos, heveos y jebuseos; a quienes yo arrancaré de raíz..."
Porque una vez que lleguemos a entendernos con nuestro Ángel en tales proposiciones trascendentes, El irá ganando terreno en cuanto a la conquista y dominio de esta tierra prometida, en donde cada una de las sietes naciones inicuas que la han gobernado a través del tiempo, significan no sólo los "siete pecados capitales" conocidos de la cristiandad; sino las "siete cabezas" de la serpiente antigua que ha llegado a ser dragón o medida desmesurada de la bestialidad en el ser. Y en la medida en que nuestro Ángel vaya conquistando en Josué, la vasta extensión territorial simbólica de Canaán, iremos siendo liberados de tales ataduras carnales que nos conminaban a hacer el mal; con la consecuente adaptación
al medio de la nueva existencia que irá siendo suscitada o manifestada a nuestras expensas como "tabernáculos de Dios con los hombres". De tal manera que vamos a ir experimentando sensaciones nunca antes vividas o sentidas, nuevas emociones y una serie de percepciones sensoriales que solo atañen a la vida divina y espiritual en Dios.
Así las cosas y resumiendo, diremos que el deseo de la vida de alma carnal siempre ha prevalecido sobre el deseo de la vida divina en el hombre; por cuanto las tentaciones se producen a causa del hambre de la carne, a favor de satisfacer dicho deseo. De manera que el deseo de la vida de Dios, suscitado en el ser de todo hombre ungido, aún no ha tenido suficiente poder como para poder manifestarse cabalmente a sus expensas; a menos que el poder de la otra existencia opuesta mengue y vaya siendo inactivada como consecuencia de la introducción de la primera. Porque el fin de toda existencia estriba en alimentarse, desarrollarse y multiplicarse o reproducirse, aún en contra de cualquier circunstancia u obstáculo que le
produzca impedimento; y la vida divina suscitada en el ser (cual semilla germinada por causa del Evangelio) no es la excepción a ésta regla. De manera que la guerra es inminente a causa del control de la criatura o medio para con el sustento y reproducción de dichas existencias que se oponen entre sí.
Mientras la vida de alma carnal domina al ser mediante sus siete cabezas o poderes diabólicos (gula, soberbia, orgullo, lujuria, envidia, lascivia, ira; o los nombres que cada quien pueda darle a éstas malditas cosas que nos han estado dominando por tanto tiempo); la vida divina intenta hacer lo suyo mediante una única y magnificente cosa que pregona y trae consigo: El amor. Una sola cabeza que es Dios mismo y de donde provienen como consecuencia, la virtud, la fe, la templanza o dominio propio, la paciencia, la obediencia, la humildad, el entendimiento, y pare usted de contar....Un amor incondicional y sin fronteras que fue manifestado en grado superlativo en David por Jonathan y su familia, incluyendo a su padre, el
rey Saúl; de la misma manera a como sucedió en Jesucristo por Juan, "el discípulo bien amado del Señor". Y por más que Satanás haya intentado tergiversarlo mediante otras formas intransigentes (homosexualismo, como ejemplo), no puede dar con ello; por cuanto la esencialidad del Creador en el Ágape no puede ser copiada (como imagen) por el error conceptual que rige la carnalidad en el ser del hombre (de aquí se desprende la maldición de Canaán por Noé, a causa de la obra de su hijo Cam a expensas de sí).
(Continúa....)
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"Si lo que ves con tu ojo te hace desobedecer a Dios, mejor sácatelo.
Es mejor que entres al reino de Dios con un solo ojo,
que tener los dos ojos y ser echado al infierno, donde hay gusanos que nunca mueren, y donde el fuego nunca se apaga..."Jesucristo.
"Muchas veces el Bien está disfrazado de Mal, pero continúa siendo el Bien,
y forma parte del plan que Dios creó para la humanidad."Paulo Coelho.
"El alma que peque, esa morirá", dice el Señor por medio del profeta Ezequiel. De manera que de la fuente del mal que da a luz al pecado (cual "ojo" que ve de esa manera carnal y enajenante) es donde proviene el alma pecadora; y por ende que dicha alma comete pecados o productos segregados (hijos) de la vida inicua de Satanás a expensas de nuestro ser, y no de la vida de Dios. En ese sentido es que el Señor se refiere tanto a "tu ojo", esto es, al "yo", como al "un solo ojo" de Dios o al
verdadero "Yo Soy" que significa Su nombre; y por ende, como a los "dos ojos" de Sí. Por cuanto al reino no se puede entrar con (o mediante) "dos formas de ver", sino con el "Único Ojo" (El Espíritu; recuérdese que ojo significa también, espíritu) del "Yo Soy" que es la forma de ver correcta en Dios; por cuanto "...no se puede servir a dos amos a la vez...". Como también: "No se puede ver a Dios ("ver" o entender el verdadero significado de Su Nombre en el ser) y seguir vivo (o mejor dicho; seguir viviendo de ésta manera carnal)".
De tal manera que esta vida procedente de la forma de ver errada que le pertenece a Satanás tiene que ser destinada al sacrificio o inactivación de la misma (sacarse ese "ojo" o espíritu maligno, aguijón o viga que no deja ver para poder adquirir conocimiento y vivir de verdad), en virtud de alcanzar, por medio del legado evangélico de Abel en Jesucristo (en contra de ésta vida almática carnal), la vida divina según la realidad óptica del "Ojo" de Dios que sí ve con claridad. Aquí es donde el Ángel que "ve con claridad" juega un papel preponderante en todas estas cosas. Porque tu puedes mirar al Crucificado y creer que, religiosamente hablando, El murió por ti y te redimió de tus pecados; pero
eso no basta. El meollo de este asunto radica en que: "...Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también el Hijo del hombre tiene que ser levantado, para que todo el que cree en él tenga vida eterna..." En el sentido de que tu tienes que saber y/o conocer el significado real de lo que el "Hijo del hombre" como Verbo es en tí, y de cómo es ascendido en la forma correcta de concepción en tí; y para ello debes ver con el "Único Ojo" que te proporciona Dios en Su Espíritu a través del Ángel.
Porque levantado o ascendido significa que adquiere importancia o toma el lugar ele vado que le corresponde o merece en tí. Recuerda, además, que estos "dos ojos" nos han sido abiertos en el Edén o condición paradisíaca del principio, al momento en que comemos del fruto o forma prohibida; con el resultado de llegar a darnos cuenta de nuestra desnudez delante del Creador por causa de haber "visto con el ojo equivocado". Desnudez que se desprende de nuestra imposibilidad de concebir al Verbo mediante la forma de ser carnal e inicua producida a causa de nuestra desobediencia a por el Ángel portador de dicho error conceptual (el "ojo que no ve con claridad"). Porque de acuerdo con la Ley y con el Evangelio
del Señor, y a instancias de lo que ya Caín (en Judá) ha hecho con la vida divina de Dios en Abel (inactivar a Jesús por su forma de "ver diferente"); ahora le toca el turno a todo cristiano que va "viendo" (en Jesús), matar o inactivar esta vida almática e inicua de aquel que ha silenciado tal forma de vida divina en Abel (Jesús) y que cada creyente lleva consigo como carga génica de suscitación. Esta es la base del Evangelio de la cruz del Cristo y es el medio para con la salvación de quien se da cuenta de la verdad. Y no se refiere esto al exterminio de los judíos por causa de algún nazismo hitleriano antisemita subyacente; ya que eso ha sido de significancia muy literal, con el consiguiente desenfreno pasional en contra de ese pueblo israelita terrenal simbólico.
Por cuanto ya vimos en otros mensajes coherentes que Dios explica sus razonamientos conceptuales a nuestra mente, mediante elementos simbólicos (como éste pueblo Israel característico), que den cabida a Su pensamiento e idea esencial a favor de la salvación y/o restauración de la criatura que lleva hasta El.Porque "no es espadas ni con ejércitos" que se lleva a cabo el plan de Dios en sí; sino que la guerra es espiritual y en el interior de cada creyente que se va dando cuenta con su mente o ayuda idónea renovada en su pensar, de que estas cosas son así y no asá. De allí la
importancia de descubrir Sus misterios a expensas de tales señales y/o símbolos. Porque cuando el Señor Espíritu, por medio de Su siervo Juan, escribe que el Verbo-Dios se hizo carne y que habitó o tabernaculizó entre nosotros, haciéndose eco de la verdad en virtud de la expresión divina y perfecta en El; lo que intenta decir con ello es que por medio de Este hombre, Jesús, la persona de Sí que Dios había anhelado hasta ese entonces se hizo realidad en la humanidad de Jesús, y prácticamente se materializó en la forma en que Jesús obraba y hablaba, según todo lo que había sido predeterminado por causa de los profetas. Jesús no podía obrar y ni siquiera hablar o decir esta boca es mía, porque el Espíritu Santo en Su Ángel le conminaba a hacer o decir lo que debía obrar conforme a aquello que había sido predeterminado y escrito como rectitud.
De manera pues que no nos quepa la menor duda al respecto de lo que se quiere significar aquí, acerca de lo que El Verbo o Palabra como Hijo o expresión de Dios es. Porque también sabemos que nuestra propia palabra delata lo que somos o hacemos en consecuencia, como expresadores (obradores) de nuestro propios hijos (iniquidad). El miedo, el temor, la ira, el enojo, la envidia, la gula, el deseo, la soberbia, el orgullo, etc.; son manifestaciones de nuestra personalidad ("vistos" como espíritus malignos), a la par que nuestras obras carnales ("vistas" como demonios) al actuar inicuamente (matar, robar, violar, mentir, seducir, engañar, etc.). Así las cosas, todo lo que hacemos o decimos como personas
pecadoras per se, se opone a Dios en virtud de lo que El acepta como expresión de Sí; porque hemos conceptuado (asimilado, entendido) Su Verbo de la manera incorrecta o errada, y no conforme a lo que El ha pre-determinado como recto y justo delante de Sí.
Ahora bien: ¿De dónde nos viene esa forma de pensar y de ser inicua y opuesta al deseo de Dios? De nuestros antepasados, quienes nos transmitieron (por haber estado allí, en ellos) tal personalidad transgresora de la verdad acerca de lo que Dios es o desea ser (de allí Su Nombre en Moisés). Y esto es lo que hoy conocemos como pecado original que proviene de nuestros primeros padres simbólicos del principio, Adán y Eva. Porque a partir del primer acto de desobediencia dado como consecuencia de la concepción errada de la Palabra que Dios había emitido en relación a la forma de comer del Árbol en cuestión, es que se sucedieron, a
lo largo de la experiencia y evolución humana sobre la tierra, todos y cada uno de los actos catalogados como inicuos delante del Creador; tanto así que Dios le exige al primer pecador, Adán, desde El Espíritu, una corrección inmanente para con su condición espiritual del momento: "¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Acaso comiste del fruto del árbol del que te dije que no comieras así de él? "...O mejor: ¿Por qué ese harapo, Adán; acaso comiste del Árbol de la forma errada que no sientes que te cubre; sino que al contrario, sientes vergüenza?....O más aún: ¿De quién o dónde salió ese temor que hace que te escondas delante de mí?
Porque aunque todos los seres humanos seguimos creyendo que somos únicos o diferentes entre sí; Dios tan solo ve a un solo hombre Adán haciendo de las suyas en la tierra como Caín, o como Datán, o como Cam, o como Canaán, o como Goliath, o como Saúl, o como Judas, o como Pedro, o como Hitler, o como Bin Laden, o como tú, o como yo. Esto es; que Dios en su sabiduría no ve más que dos personalidades humanas sobre este planeta tierra: La inicua o errada y la divina o recta. La primera fue la que se expresó primero como parte de una primogenitura trascendente (Caín o Esaú, como ejemplo de lo que se quiere significar aquí), y la
otra se fue manifestando en sus principios en Abel (y en Abrahám, en Isaac y en Jacob, en José, en Moisés, en David, como ejemplos; por cuanto Dios buscaba algo de Sí en tales personajes bíblicos, y de allí Su beneplácito o complacencia en lo que en ellos fue expresado de Sí); hasta llegar a ser expresada cabalmente en Jesucristo ("...Este es mi hijo muy amado en quien yo tengo toda complacencia..."), cual fruto de ardua tarea angelical a través de la trayectoria humana. Porque ambos arboles van dando sus frutos a través del tiempo y el Libro se ha escrito a sus expensas para dar a conocer las diferencias y los pormenores de éste asunto.
De manera que una vida se aferra a la otra por dicha primogenitura, tal y como ha sido escrito que fuese, llegado el momento para ello. Porque en cuanto uno va dándose cuenta de este asunto trascendente (madurez espiritual causada por el conocimiento; esto es, cuando le llega a uno el tiempo del juicio en cuestión por causa del entender y del saber acerca de estas cosas), la vida que se manifestó a expensas de Jesucristo como personalidad divina según el Verbo de Dios conceptualizado correctamente (según la forma de ver de nuestra "María"), es suscitada y anda detrás o aferrada a mi vida de alma carnal para conquistarla y someterla o dominarla, a favor de que se cumpla la voluntad divina, en virtud de la
primogenitura de Dios en mi. Y este es el trabajo en que los Ángeles forjadores de la vida de Dios participan a mis expensas; en donde se requiere de perspicacia y obediencia en todo cuanto ellos me exigen durante mi entrenamiento y/o perfeccionamiento espiritual. Porque ellos están a favor de la causa del Evangelio (suben y bajan sobre el Verbo o Palabra dada como Escritura, cual Hijo de hombre de y para con lo que se está dilucidando y considerando acá a expensas de la concepción correcta en mi mente) y no dan marcha atrás hasta que el propósito o deseo de Dios sea satisfecho.
Pues Dios es el Creador y tiene autoridad sobre todas Sus criaturas, en especial el hombre; y por ende que a Sus Ángeles prominentes les ha dado todo el poder (como en el caso de Miguel en Jesucristo) para llevar a cabo dicha tarea salvadora, redentora y restauradora del ser de Su criatura humana. Así las cosas, el Ángel del Señor tiene a su cargo procurar la mejor manera o circunstancia en la que el creyente ungido buscador se de cuenta de la verdad, a expensas de la perspicacia mental que éste porta; porque éste Ángel ha sido enviado a la "Casa de Israel" de los poderes esenciales y/o celestiales, en virtud de aclararle la visión del panorama espiritual en su conciencia, y así obtener el conocimiento
indefectible a favor del beneficio de la gracia de ser llevado a la condición espiritual ideal (madurez) para con Su Creador. Y así no más desnudez ni iniquidad, ni más llanto o dolor; simplemente porque éstas primeras cosas en las que se había creído habrán pasado.
Solo que el otro Ángel y guardián del misterio acerca de la verdad de Dios se le opone en sus intentos; porque se le ha pre-establecido para con su labor adversaria (cual "ojo que no puede ver"), que el hombre viva sólo del pan carnal que se le ofrece y no del otro tipo de alimento espiritual que emana de la fuente del Altísimo. Pues, para eso ha sido creado, para salvaguardar, como uno de los "Dos Ojos de Dios" (o como el Querubín que cubre al ser en su manera de ver las cosas), el acceso al camino de la verdad y la vida. De manera que lo que ha sido oculto a los ojos de todo ungido por medio de la mentira y del error en él, pueda ser aclarado en su trayectoria espiritual de las consideraciones mentales y
sentir espiritual subyacente. Porque para eso también ha sido creado el Otro Ojo (Hijo menor) de Dios, en virtud de exponer al ser la verdad que se esconde tras la mentira que Su hermano mayor pregona como verdad o razón. Esto es mas o menos lo que se intenta explicar con todos estos mensajes que se reiteran sin cesar como clamor en el desierto de una condición espiritual denigrante; o como en el desierto de todo cuanto pueda perfeccionarle a uno en dicho ascenso espiritual.
Porque este complejo mundo de "yoes" que comandan las operaciones espirituales en el ser es quien ha regido la conciencia, la razón y el andar de la criatura que Dios aún está modelando; y por más que el individuo haga esfuerzos por sí mismo (religiosidad, entrega, aislamiento, abandono, ascetismo, etc.) para lograr desembarazarse de tal complejo espiritual, no puede; porque ha sido constituido por la forma de pensar y ser de Satanás. Esta vida es la que ha sido concebida como alma viviente de cada ser humano que viene a este mundo y que está destinado a satisfacerla como vida carnal por causa del error conceptual que se
codificaa expensas de tales poderes esenciales. Pero que gracias a Dios por la voz de aquel que clama en dicha condición desértica y que dice: "Preparadle el camino al Señor, aderezarle un acceso en el desierto a nuestro Dios...Que todo valle sea exaltado y que toda montaña sea aplanada. Que lo torcido sea enderezado y que el terreno accidentado sea emparejado..." Pues;¿Cómo se entendería este mensaje escatológico si aún persistiese la duda, el recelo o la forma errada de ver y/o concebir al Hijo de Dios? ¿No son acaso el orgullo, la soberbia, la prepotencia y la terquedad del hombre, imponentes obstáculos montañosos para con una verdadera y recta concepción del Verbo de Dios? ¿No dice la Escritura que hay que allanar
el camino para que el Señor se exprese?
Es más: ¿Como puede nacer el Hijo Varón de Dios si aún no ha sido allanado ese camino para que pueda ser concebido rectamente en la mente renovada conceptuadora? Porque la profecía no es esquiva ni miente cuando dice que: "... para nosotros nos es dado un hijo y el gobierno está sobre Sus hombros, y Su nombre es maravilloso, consejero, Dios poderoso, Padre eterno y Príncipe de paz...". Y porque también está escrito que es la misma mente del ser quien clama con anhelo: "¿Cómo podrá ser esto si no conozco al Varón de quien pueda quedar encinta? O mejor dicho: ¿Cómo concebir a Dios rectamente si no hay Ángel quien me
lo haga conocer íntimamente a expensas de las Escrituras que me hablan sobre El? Situación indefectible de todo Cristiano creyente eunuco que se ha dado cuentay que anda en el trayecto escudriñador, entre su Jerusalén y su Jericó, del saber el cómo será esto. Y es en este sentido en que uno concibe de Dios-Padre como el Verbo o Dios-Hijo; para darlo a luz en cuanto llegue el momento de Su expresión cabal, cual obra de Dios-Espíritu Santo. Primero en nuestra "María" como infante e idea trascendente, germinada y productiva; y después de Su crecimiento y desarrollo espiritual, como Persona conforme a la Vida de Dios.
De manera que la expectativa de Su nacimiento y manifestación no depende de una esperanza vana, religiosa, mágica o mística; sino de un embarazo real y fisiológico (espiritualmente hablando) a expensas del conocimiento liberador en la madre que lo dará a luz a su debido momento. Porque de Nazaret a Belén hay un buen trecho, sobre todo y cuando se acerca el momento del alumbramiento o parusía del Señor como Su "Segunda venida" o "Segunda manifestación". ¿Lo esperamos conforme a los argumentos que se están dilucidando aquí, o aún andamos en tinieblas y no logramos ver lo que se nos revela con claridad? ¿Dónde está tu Ojo para que puedas ver con claridad; en dónde lo has puesto? ¿Qué están
haciendo nuestras mulas y nuestros bueyes en torno a un pesebre que sirve de alimento esencial, si no propiciamos y nos ponemos de acuerdo para con dicha alimentación sapiencial? ¿Seguirán pasando hambre y la venida del Señor tendrá que ser postergada hasta nuevo aviso? ¿Cómo puede llegar a conocer el buey el pesebre de su Señor si no hay alguien quien le enseñe? ¿Para qué tantas figuras, símbolos, señales y tipos bíblicos; sino es para que demos cuenta de ellas? ¿Acaso no nos esconden los secretos insondables del misterio de Dios? ¿Y para qué nos ha dotado Dios de una mente consciente racional y de un cuerpo de Ángeles celestiales orientadores y guiadores hacia la verdad; sino para que le escrudiñemos en Sus Escrituras y demos con la revelación de Sus misterios?¿No es nuestro deber descubrir a los Ángeles en sus quehaceres a favor de llegar a saber la verdad que se esconde detrás de
todo esto?
(Continúa...)
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"Para intentar comprender lo que es el pecado, es preciso en primer lugar reconocer el vínculo profundo del hombre con Dios, porque fuera de esta relación, el mal del pecado no es desenmascarado en su verdadera identidad de rechazo y oposición a Dios, aunque continúe pesando sobre la vida del hombre y sobre la historia..."(Catecismo de la Iglesia Católica, N° 386).
Siguiendo con la labranza en el campo de las consideraciones mentales, y por medio de ésta duodécima yunta de bueyes que le ha tocado a uno en gracia contener, nos vamos adentrando más en el terreno de lo natural para descubrir cosas sobrenaturales, por decirlo así. Los animales hacen lo que por voluntad del Creador ha sido escrito en cuanto a sus actividades o conductas instintivas no racionales, y al hombre (en Adán) se le ha dado la tarea de nombrarles (para un control o dominio subyacente de los mismos, una vez descubiertas sus acciones a expensas del ser; porque en nosotros está el poder génico de expresarles en virtud de
nuestros orígenes evolutivos) según tales actitudes o comportamientos.
De manera que el ser humano una vez llegado a la desobediencia por cauda del error conceptual y convertirse así en transgresor de la ley por causa de tales actuaciones anímicas (pecados), cual complejo organismo pensante y racional; se comporta y actúa ahora según el momento vivencial que le exige tal control animal en que se basa el pecado en sí. Porque dicha condición carnal enajenante le permite a los poderes de las tinieblas gobernarlo en ese caos bestial (cual maldición que se desprende por causa del error conceptual de lo que Dios ha querido decir), bajo la idea intuitiva del error concebido como la mentira de lo que la verdad de Dios como Verbo desea expresar.
Y si hemos entendido que los poderes de las tinieblas (con su cuerpo de pecados u obras inicuas) son considerados adversarios del pueblo de la "claridad de Dios en Israel" (cual Cuerpo de obras justas), necesariamente que llegamos al punto de cuestionar el fin u objetivo que tales poderes del mal logran obtener en cada acto u obra llevada a cabo por cada uno de nosotros, catalogada como inicua e injusta delante del Creador. Porque también llegamos a saber que lo que se persigue en cada acto en sí es el placer o satisfacción de los sentidos y/o de las sensaciones emotivas sensoriales carnales, en base a lo que ha sido planteado en
Génesis como paraíso. Obteniéndose así un paraíso erróneo y letal, por cuanto no se corresponde con el verdadero paraíso de bienestar, paz y vida eterna en Dios. Porque lo que se obtiene con cada actuación humana ha sido dolor, caos, guerra, llanto y desolación.
De tal manera que no nos quepa la menor duda al respecto de este asunto que nos compete a cada uno de nosotros como obradores de iniquidad, y por ende que logremos llevar nuestro caso ante las "Puertas del Rey"; esto es, ante la asamblea de los llamados a ser "panes" de éstas proposiciones trascendentes (para con las obras llamadas a ser santas en virtud de la santificación o separación que de ellas hace el Espíritu Santo de parte de Dios). Para que de una vez por todas obtengamos el beneficio de la gracia en el finiquito (o, fin del saldo deudor a la carne) de esta existencia nefasta, a favor de adquirir a cambio la vida eterna prometida. Porque lo prometido es deuda, y mire que a estas alturas de nuestro
conocimiento en cuestión ya estamos alcanzando la madurez de la edad espiritual que se requiere para poder lograr así, y en nombre de la humanidad entera, heredar dicha existencia divina; la cual ha sido probada y comprobada por ésta gran nube de testigos que nos señalan el camino hacia la eternidad.
Conocimiento que va siendo adquirido mediante la unción indefectible que se desprende de lo que vayamos viendo en base a la verdad y no a la mentira del error, a expensas de ésta duodécima yunta de bueyes conocida como "Testigos claves del Aceite de la unción". Porque ésta Jezabel en Babel, la grande, cual otrora reina Vastí medo-persa, ya ha sido rechazada por el Rey; tal y como lo fue ayer en Saúl y hoy día en Saulo de Tarso. Dando lugar así a una nueva Reina que está siendo entrenada y perfeccionada en nos, conforme al corazón de Dios en David: La Nueva Jerusalén, a favor del gobierno de Dios en Israel. Forma de gobierno en donde tiene lugar el sentido de la verdad para con el patrón conductual
conforme al modelo de Jesucristo.
Porque a este nuevo banquete de bodas planteado según las disposiciones del Rey, la reina Jezabel se rehúsa a formar parte del mismo debido a que no cuenta con las vestiduras esenciales requeridas para con tal invitación real. No puede, por cuanto su naturaleza carnal no le permite banquetear con el Rey en ese sentido (significado) tan crucial como trascendente para con la humanidad del ser; sencillamente porque no satisface el deseo del Creador y Señor. En cambio ésta Esther, cual Nueva Jerusalén, propone ante el Rey un banquete de exquisitos platillos de justicia y orden divino; una vez llegado el momento de su afrenta contra
éste adversario Hamán, líder del caos y de la confusión en el ser. Así las cosas, se va llevando a cabo el juicio en cuestión por ante la asamblea en el Santo, de manera reflexiva y en presencia del Santísimo, con todo un arsenal de proposiciones y consideraciones al respecto; con la consiguiente defenestración de éste "poder ejecutivo" que había regido a la criatura hasta éste mismo momento.
De manera que, de acuerdo con los principios declarados a expensas de los mensajes precedentes, el régimen gubernamental que Dios aprueba terrenalmente es la democracia o sistema de gobierno pluralista conformado por sus tres poderes básicos independientes entre sí de orden constitucional. Porque tal idea se acerca más a la forma teocrática del gobierno (o co-gobierno) de Dios para con Su criatura en Emanuel; porque la criatura que llevamos encima es apenas el medio catalizador de dicho regir expresivo en orden a la realidad de Dios. En tal sentido nosotros obtenemos la conciencia como medio de captación de la realidad en que nos encontramos, por causa y esencia de los ángeles en cuestión; ya que son ellos, sobre
todo los prominentes, los encargados de llevarnos a dicha condición espiritual inmanente para con el conocer y/o saber acerca de nuestro Creador. Y es por medio de éstos (en su subir y bajar por el "Hijo del Hombre" de nuestra concepción válida del Verbo) que logramos adquirir el conocimiento necesario para poder ser rescatados del error conceptual en nuestra mente, y de la falsedad o mentira de nuestra existencia.
Así las cosas, Dios no acepta otra forma de gobierno humano previo advenimiento de Su personalidad en el ser (mediante éstos Ángeles) que no sea la democracia (imperio romano o "yanqui" derivado, como ejemplo de lo que se quiere decir aquí y como la cuarta y última gestión de gobierno humano sobre la tierra; recuérdese las visiones bestiales de Daniel) con todos sus valores constituyentes. Ni la tiranía cruel de gobiernos religiosos (como el islam), ni comunismos autocráticos antirreligiosos (china), ni dictaduras soberbes, ni monarquías prepotentes, tienen cabida en Dios como formas de gobierno social pre-adviento (por decirlo así); porque no se corresponden con la idea preconcebida de verdadera
interrelación o comunión entre las partes gobernantes entre sí, tal y como lo vemos expresado en el consejo de Dios (para con Su formulatrinitaria) en virtud de la obra de la creación e interpelación de Dios como "Elohim" ("hagamos", "bajemos", etc.).
Pues el relato de estos dos testimonios (testigos de éste orden en cuestión) en Hechos 2 y 4 (Hech. 2: 43-47 y 4: 32-37) nos inducen a pensar en un regidor o gobernante (el Mayordomo de la casa, el Arcángel de uno en Miguel y en Gabriel; como en el caso del Rafael de Tobías) muy cerca de Dios, El Espíritu (en Su Trono), con un cuerpo deliberante dado por los 24 ancianos (con sus tronos) que conforman la asamblea o congreso de la mesa de las proposiciones (cual banquete de nuestras consideraciones mentales) para ser escrutadas y/o dictaminadas, a favor de las conductas e inclinaciones humanas a ser desarrolladas como actos de justicia (preceptos, normas, códigos, fórmulas de actitudes, etc.; como en el ejemplo de
la codificación y transcripción del ADN por el ARN mensajero, a favor de la proteína que se va a producir o expresar); y un "pueblo de Israel bien dispuesto" que lleva a cabo las órdenes (en base a lo que hay que hacer o decir) bajo el comando espiritual del Espíritu Santo en el Ángel, cuales obras de justicia. Difícil de explicar, pero fácil de entender en el Espíritu.
Y esto es así, muy a pesar de la injerencia de ciertos gobernantes en los asuntos espirituales que solo competen al Creador, quienes tratan por todos los medios de someter ala fuerza o régimen gubernamental (con ideologías enajenantes y hasta descabellantes) a naciones enteras; con el fin de querer adecuar o implementar terrenalmente lo que está escrito bajo la fórmula del Espíritu Santo (como por ejemplo, lo establecido en Hechos 2 y 4). Veamos esto ahora y bajo la siguiente lupa según la proposición escatológica siguiente: El cumplimiento de las profecías al respecto del Mesías fueron cumplidas en su primera intención o motivo trascendente y pedagógico, no
apocalíptico, a instancias de la obra ministerial que a Jesús, en Su Ángel objetivo, le tocó realizar en el territorio galileo de la palestina de aquel entonces.
Ahora le toca al Señor, cual Ángel subjetivo en el ungido (o nombrado para ello; cual reportero de un acontecimiento en el cual debe escrudiñar y desenvolverse), administrar (dar la noticia, predicarle la buena nueva) en cada creyente que es sumiso a Su gesta emancipadora y que espera por El, todas y cada una de las sazones por las cuales el Maestro suministró la información al respecto, en la forma deEvangelio. Y en base a esta premisa, veamos entonces algunas consideraciones que el "Padre"en Su Evangelio de inducción profética (Viejo Testamento) emitió al respecto de lo que se está escribiendo aquí, y como
testimonio de lo que se va entendiendo hasta este preciso momento:
"...En aquel día (ya vimos éste día como condición del ungido o reportero iluminado y entendido en la cosa vista: "día= claridad"), el Señor del Universo (el Arcángel Miguel de junto con Gabriel) preparará sobre este monte (la mente o nueva forma de ser del ungido regidor en el Ángel; recuérdese Sinaí en Moisés, por ejemplo) un festín con platillos suculentos para todos los pueblos; un banquete con vinos exquisitos, y manjares sustanciosos (ya hemos visto esto como el conjunto de ideas relevantes y reveladoras de la verdad subyacente que se desprenden de la correcta concepción del Verbo de Dios; recuérdese lo que ya vimos
y entendimos en el caso de Esther). El (El Espíritu en el Ángel) arrancará en este monte (la mente renovada y restaurada a la condición ideal) el velo que cubre el rostro de todos los pueblos, el paño que oscurece a todas las naciones (la idea contraria, la mentira; el error conceptual del Verbo de Dios en la humanidad). Destruirá la muerte (el obstáculo que se opone a la vida) para siempre; el Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros y borrará de toda la tierra la afrenta de su pueblo (redención y restauración). Así lo ha dicho el Señor. En aquel día se dirá: Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvará; alegrémonos y gocemos con la salvación que nos trae, porque la mano del Señor reposará en este monte".
Veamos ahora lo que se dice en el Evangelio del "Hijo-Verbo", acerca de la expresión objetiva del Padre en relación a lo que estamos analizando aquí: "En aquel tiempo, llegó Jesús a la orilla del mar de Galilea (orilla o derredor del circuito ministerial, falda de la montaña en donde reina el caos y la confusión dada por los demonios), subió al monte y se sentó (el Ángel se entronizó, tomó posesión de la mente del ser de Jesús, cual Espíritu Santo). Acudió a él mucha gente, que llevaba consigo tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y
muchos otros enfermos (ideas y consideraciones alteradas por causa del error conceptual). Los tendieron a sus pies y él los curó (restauró a su posición ideal o espiritual). La gente se llenó de admiración, al ver que los lisiados estaban curados, que los ciegos veían, que los mudos hablaban y que los tullidos caminaban..."
Aquí en Jesucristo fueron curados de los males físicos, pero ahora en Emanuel serán llevados a la condición ideal o espiritual. Porque en este mismo sentido estamos esperando (adviento, como segunda venida o expresión cabal y subjetiva del Señor Verbo, en grado superlativo, a expensas del ser humano) por la obra del "Espíritu Santo" (cual "Evangelio Eterno" o "Tercer Evangelio") en cada ungido que se ha dado vuelta (considerándose ciego, mudo, tullido o lisiado espiritual) y que se encamina con su cruz a cuestas (conciencia de sí y del pecado que lo rige), a causa de la decisión final por Su existencia divina, hacia la transformación, tanto objetiva como subjetiva, cabal, real y definitiva de todo
su ser. De manera que en la medida en que se vaya administrando y/o suministrando el Evangelio Eterno o Santo (por cuanto es suministrado por el Espíritu Santo de santidad quien es el Único que santifica) a los verdaderos enfermos o muertos espirituales ("huesos secos"; ciegos, tullidos, lisiados o sordomudos; por causa del darse cuenta de su verdadera condición espiritual como creyentes, a instancias del Evangelio del Hijo); la transformación del ser del ungido ministrador será inminente, gradual y escatológica (tal y como se estaba dando en Moisés, en sus principios; y en Jesús, en gran medida). Porque de esto se trata la obra del Espíritu Santo en él, a favor de la obtención del prospecto humano-divino que vivirá eternamente, conforme a la Vida de Dios. Y a partir de dicha criatura o eslabón trascendental, cual séptimo o último día creativo (según el modelo en Jesucristo), se sucederán en serie cuales clones, todos y cada uno de
los seres humanos-divinos ungidos para con la voluntad del Creador, en la nueva tierra y en el nuevo cielo que Dios ha predeterminado para con Su plan. Ya que las Escrituras han sido dadas para con este propósito divino, a favor de llevar al hombre hasta su perfección completa, habiendo pasado por las pruebas de la desobediencia y caos provocado por las tinieblas del error conceptual del Hijo de Dios en él: motivo de Su salvación y/o restauración.
Porque éste juicio final entre argumentos y consideraciones espirituales es para dilucidar quién tiene la razón o la verdad acerca del concepto del verdadero nombre o expresión de Dios; o si el bien ("Yo soy") o si el mal ("yo" y "yoes"). Así como también para comprobar la fe del interceptado reo. De manera que se trata del combate de los últimos tiempos entre al Ángel de Dios que representa al mal y el Ángel de Dios que representa el bien, el hermano mayor contra el hermano menor; ambos en franca lucha por la primogenitura de llegar a ser el regidor definitivo del destino de una humanidad decadente, a instancias de la conquista del corazón del hombre regenerado o llevado a la condición ideal. Y
porque en medio, entre la verdad y la mentira, está la mujer, mi mente renovada en María; que es la encargada de llevar a cabo la expresión de Dios (Su Hijo, Sus Hijos) llegado el momento de la decisión final por causa de ambas corrientes. Porque a estas alturas ya ella sabe por experiencia propia cuál es el camino por seguir adorando u obedeciendo a la serpiente antigua (como en Eva); y también ha experimentado en alguna medida de gracia, los pormenores o sazones por las cuales se rige la vida divina perfecta de Dios. De manera que no hay excusa al momento de tal decisión. Y los ángeles de la presencia están allí para ayudarle a comprender las motivaciones que el lenguaje de Dios le propicia en cada prueba o acto de fe.
Los "vigilantes querubines" interfieren o no según se trate de defender la tesis o doctrina del Enviado Jesucristo; pero que la encomienda del "Guardián o Querubín de la Fuente" es precisamente obstaculizar el paso de cualquier injerencia ajena a la voluntad del Creador. Salvo que la gracia de Dios otorgue el Cetro a toda Esther que sea llevada hasta el Trono de la Gracia con la pureza de corazón indefectible. Y Satanás no puede hacer nada al respecto porque: "...tal Ley es aplicada sólo al común de las mujeres...". Y Esther no representa a cualquier mujer en particular
porque ella es el prototipo de María, quien al creer a las palabras del Ángel ha quedado encinta y ahora anda en busca del Marido responsable de su embarazo; y lo encuentra es en el campo de la consideración y del entendimiento del Verbo, y así lo irá conformando como cuerpo (gestación, gravidez), en cada gesto, dicho, parábola o acto premeditado que el Enviado llevó a cabo durante Su presentación previa ministerial en la forma de Evangelio.
Pues Esther, en su búsqueda esperanzadora, cuenta con el Ángel de Dios en Miguel, quien ha comenzado a obtener autoridad en el ser de uno a expensas de la fe de ella; porque eso también está escrito en razón de lo que le dice la misma serpiente a Hamán con respecto a Miguel: "Si ese Mardoqueo es judío, has comenzado a perder autoridad ante el Rey, y fracasarás por completo. No podrás vencerlo, porque el Dios viviente está con él". Y mientras tanto el combate escatológico sigue su rumbo hacia el veredicto final una vez que Miguel y sus ángeles vayan derrotando a Satanás y sus ángeles. Porque también ha sido escrito,
apocalípticamente, que éstos argumentos propiciadores de la iniquidad no tendrán más cabida en toda mujer que ha sido embarazada del Hijo de Dios. ¿Puede acaso un espermatozoide entrar en un óvulo ya fecundado por otro?
De acuerdo con esto percibimos que el Ángel mediador ha sido capaz de engendrar al Hijo de Dios en la mente y en el corazón del hombre como Verbo conceptuado correctamente (mente consciente) y como esencia, emoción o afectividad divina (corazón de carne). Porque la guerra no solo es subjetiva o desde el interior de la mente desde donde emanan las ideas o pensamientos relacionados con el concepto verbal en sí; sino en la objetividad de los acontecimientos o pruebas vivenciales que se llevan a cabo a expensas del ungido. Reconocer cuando conmina a actuar el Ángel de la veracidad de Dios en uno es el dilema, por cuanto estamos tan acostumbrados a hacer el mal que a veces no solemos diferenciarlo del bien; a menos que
esperemos en cada acto o situación vivencial, y no nos adelantemos en la respuesta o idea en cuestión. Porque siempre Satanás con su astucia pertinaz se apresurará a la actuación previa e inicua; se adelantará con la argumentación inicial, con la razón humana carnal característica.
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De manera que si nos vemos a nosotros mismos en el reflejo de la imagen de lo que nos compete como una nación en particular, en donde los poderes espirituales gobiernan o tratan de gobernar al ser a instancias de lo que se decida no solo en el corazón de la misma (en pro o defensa de la Ley contenida en el núcleo o Arca del Testimonio, cual poder judicial espiritual que es para con el regir recto y justo de la criatura) sino también de lo que se analice y/o conciba en su mente (cual poder legislativo espiritual, Lugar Santo de la mesa de los panes de la proposición y/o discusión de las leyes o preceptos
constituyentes para con la forma de ser, previo entendimiento de la cosa vista en virtud del Candelabro de Iluminación; esto es: banquete en cuestión), tal y como lo hemos reseñado en mensajes precedentes (recuérdese el significado del Tabernáculo de Reunión en Moisés); indudablemente que llegaremos a la conclusión de que el regir de nuestro ser dependerá de lo que sea atado o desatado en la esfera espiritual o celestial de nuestra mente (más que todo y por causa de nuestra fe en las ideas preconcebidas correctamente o según la forma de Dios) y de lo que sea considerado justo o recto desde nuestro corazón o alma del ser (por causa de nuestra decisión y voluntad a ser regidos por la nueva existencia divina que vamos descubriendo).
Así las cosas, la capital de la nación (cual cuerpo expresivo deliberante) y sede de los "poderes públicos" en donde se llevan a cabo tales resoluciones gubernamentales, se corresponde con nuestro corazón; tal y como espiritualmente hablando ha sido Jerusalén, la ciudad de David, con respecto a Israel. Este nuevo "corazón de carne" (conforme al modelo y/o forma galilea, o de circuito, que nos presenta Jesucristo durante Su itinerario ministerial terrenal) es regido por la superestructura de las leyes que prevalecen en la conciencia (Arca del Testimonio o de la Alianza) llegado el momento para con la expresión de la vida divina (rodaje e itinerario para con la
forma de ser y/o de actuar en rectitud; cual obra a ser llevada a cabo por el aparataje del poder ejecutivo espiritual, durante dicho itinerario ministerial). Tan es así que la conducta de la nación en pleno (como todo un cuerpo en unanimidad) dependerá de lo que su regidor, presidente o gobernador se exprese (en nuestro caso espiritual, del Ángel o Mayordomo de la casa o tabernáculo, Miguel, cual representante ejecutivo) y haga conforme a su idiosincrasia o forma de ser; pero bajo comunión y asesoramiento (en unanimidad de criterios) de los demás poderes espirituales constituyentes.
Cuando Israel se pronunció contra Egipto en pro de su liberación, Moisés hizo el papel de gobernador o "líder-guía" de dicho pueblo; a la par que su propio Ángel o "Ángel de Jehová" comandaba tales operaciones ejecutivas para con su ser o tabernáculo de reunión de sí con Dios. De la misma manera que el Ángel del Señor Jesucristo comandaba las actividades o actos llevados a cabo por la persona de sí (ministerio itinerárico galileo), en virtud de la relación entre Su Padre cual Poder Judicial (por decirlo así) y Su Espíritu Santo cual Poder Ejecutivo o Ejecutor de cada obra llevada a cabo por Su ser. De manera que son Tres los Poderes en Esta Unanimidad Espiritual: "Yo y mi Padre Uno somos..." "...Te pido que todos ellos estén unidos; que como tú, Padre (El Espíritu), estás en mí (El Verbo) y yo en ti, también ellos (cual Cuerpo o Iglesia de actitudes o acciones rectas y justas) estén en nosotros...Les he dado la misma gloria (expresión o manifestación divina) que tú me diste (tal y como el Señor se manifestó personificando al Verbo), para que sean una sola cosa, así como tú y yo somos una sola cosa: yo en ellos y tú en mí, para que lleguen a ser perfectamente uno (en el nuevo Adán o Emanuel)..."
Es por eso que el Lugar Santo incluye el Santísimo o corazón del hombre como una sola entidad orgánica; pero que mientras se mantenga el bloqueo o cortina (el muro o velo de en medio) que no permite una adecuada concepción e interpretación del Verbo según la forma perfecta de la Ley de Dios (ojo con esto; porque ello significa que ambos poderes aún están en conflicto), estaremos bajo control de los poderes de las tinieblas y/o demonios que nos hacen ver las cosas según sus ideales y deseos (preceptos, normas y/o fórmulas de injerencia inicua), y hacer las cosas conforme a sus leyes carnales enajenantes, cual cuerpo del delito o pecado. Porque para que uno vea claramente y haga en rectitud, se requiere de que el
velo sea rasgado completamente, a favor de una comunión íntima entre la mente (María) del ser con el Espíritu (según el mensaje en Gabriel) que rige al alma del ser; para con la concepción correcta, adecuada y no errada del Verbo, según la forma propiciada por el Decálogo en cuestión.
Mientras tanto, tratamos de hacer lo correcto pero que no podemos (aún y religiosamente) por cuanto El Espíritu-Marido o Fuente de dicha existencia o vida eterna no ha ocupado el Lugar o Trono que le corresponde como Dueño y Único Señor de la criatura; es decir, que aún no ha sido entronizado cabalmente en la forma de Arcángel representante o gobernante. Porque los ángeles mensajeros que nos proporcionan la luz de la verdad, van siendo entronizados o llevados a la posición ideal y "conceptiva" en la medida en que van viendo o dándose cuenta de la verdad, a expensas del ser ungido o nombrado para ello, y que camina hacia su cabal restauración; hasta que llega el
momento de la entronización de Dios como El Espíritu Trinitario o Triunitario (léase; Padre, Hijo y Espíritu Santo, en cuanto a su incumbencia como los Tres poderes de la Unidad espiritual que estamos considerando hoy).
Y porque en lo más recóndito de nuestro corazón (dentro del Arca de la Alianza de Dios con "Su pueblo de Israel") yace inerte y en espera por reivindicación, la Ley perfecta de Dios como el tesoro escondido que tiene el poder de expresar el verdadero Amor (ágape) llegado el momento para ello; de y junto con el poder de la vida (resurrección o suscitación de la vida eterna, según la forma o sentido tipológico de la vara o cayado de Aarón que reverdeció) y de ser alimentados perennemente con el nuevo alimento (según el significado del maná escondido acerca del verdadero conocimiento de Dios). En tal sentido que aún estamos en la expectativa por el segundo advenimiento del "Mesías-Verbo-Hijo"
precursado por nuestro "Padre Elías", en el grado o dimensión superlativa de actuación (porque es a expensas de nuestro ser previamente pecaminoso y bestial), a instancias de lo que vayamos viendo y experimentando en consecuencia. Pero que dicha espera nos va capacitando para ello; porque es de acuerdo a nuestra fe y a nuestra perseverancia en la prueba, y bajo el yugo de la incertidumbre para con el campo de nuestras consideraciones desérticas.
Porque Dios no hace nada sin que le participe al hombre lo que va a llevar a cabo a sus expensas, y de allí es donde se desprende la profecía como acto premonitorio de lo que viene en camino (objetivo de los Ángeles prominentes). Porque allá en Belén (dado como el inicio de nuestro itinerario espiritual) se trata de una mula y de un buey que conocen cabalmente cuál es el pesebre que Su Señor proporciona o adereza para que Su "mujer" pueda comer El Pienso (Verbo) a expensas de sí; pero que aún cada "José" o cada "María" de cada quien, no han llegado a comprender los pormenores o sazones de éste asunto trascendente en virtud de lo que tales "padres" capten en cuanto a su significado. De manera
que ahora ambos seres han llegado a ser los Dos Testigos de Su magnificencia y expresión real, en cada ungido que va llegando a saber tales sazones mediante la transmisión y/o transcripción del mensaje evangélico, según el legado que la escalera de Jacob aporta en consecuencia.
Porque durante tal espera (dolores) es que vamos comprendiendo las sazones mediante las cuales el Señor se irá manifestando a expensas de nuestro ser hasta su parusía completa y cabal (parto inminente). Pues en la medida en que los poderes de las tinieblas van siendo relegados a un segundo plano (menguar, caída del muro, desgarro del velo), los poderes de la Luz (iluminación, entendimiento de la cosa que se va viendo) se irán incrementando en intensidad (de uno a siete soles; cuales 7 brazos del candelabro de oro del Lugar Santo de éste tabernáculo de reunión de mí con Dios) y las cosas espirituales se irán viendo más claras que antes (crecer). Y es en esa medida (la medida de Ángel por causa de su
acercamiento y contacto íntimo con el Verbo de Dios en mí) en que podemos dar los pasos de fe que se requieren para poder caminar con Dios de forma segura (el "Salto del Ángel", como vimos en mensajes precedentes) y ser regidos por la nueva vida alternativa que Dios nos propone mediante el Evangelio de Su Hijo-Verbo en cuestión.
De manera que el escoger lo bueno y el rechazar lo malo (como corona del juicio final que nos compete y absorbe durante nuestro entrenamiento) nos va perfeccionando gradualmente a favor de llegar a ser el medio catalizador entre un reinado y otro; porque mediante dicho juicio es que nos vamos dando cuenta de que las acusaciones del adversario no son más que bagatelas y presunciones de una actitud o conducta que no logra ni logrará corregir tal defecto carnal en el ser humano. Porque: ¿De dónde vienen tantas acusaciones sino es a causa de la expresión de la vida que el mismo adversario ha instaurado a expensas de la concepción errada que ha tenido lugar en uno? ¿Acaso no es cierto, Lucifer, que fuiste tú quien
propició tal forma de ser en uno mediante la supuesta luz que nos otorgaste en el principio, como lucero de alba encargado de regirnos conforme a esa, tu luz; es decir, según tu forma de ver las cosas?
Y por más que prepares platos y manjares, y logres encauzarnos (cazarnos, tentarnos y/o engatusarnos) hacia el despeñadero del campo de tu ignominia; nosotros, ahora y comandados por los Ángeles Prominentes en el Ángel del Señor y nueva orientación mental, seguiremos escudriñando en la Fuente (dándole las vueltas que sean necesarias a éste asunto jericoide) y bajo la expectativa por reivindicación espiritual indefectible, hasta lograr el desplome de tu constitución carnal enajenante. ¿No está escrito acaso que tal inteligencia y actitud divina surgirán como renuevo de las entrañas mismas del Maestro o Padre Dios, como en el caso de David? ¿De quién es hijo
David y de quién es hijo Jesús; sino de la manifestación de dicha existencia a expensas del ser que fue regido en base a la correcta y adecuada concepción del Verbo?Porque Jesús, cual Verbo de Dios, es tan "Hijo de Hombre" conforme a David, como "Hijo de Dios" conforme al Espíritu.
De tal manera que podemos leerlo sin menoscabo de la verdad subyacente; porque: "...En aquel día brotará un renuevo del tronco de Jesé (el Tronco de la Escritura, el Verbo de Dios), un vástago florecerá de su raíz (su concepción correcta; el significado cabal conforme a la Persona de Jesús). Sobre él se posará el espíritu del Señor (para con la actitud u obra a ser llevada a cabo), espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de piedad y temor de Dios. No juzgará por apariencias ni sentenciará de oídas (personificado como hombre; esto es, Jesús como modelo); defenderá con justicia al
desamparado y con equidad dará sentencia al pobre; herirá al violento con el látigo de su boca, con el soplo de sus labios matará al impío. Será la justicia su ceñidor, la fidelidad apretará su cintura..."
Veamos ahora de qué manera puede salir la idea esencial de lo que estamos analizando aquí, mediante éstas fórmulas interrogantes serpentínicas y escorpiónicas: ¿De dónde sale Jerusalén? ¿No es de la tierra según la adversidad de Canaán, de donde mana la leche y la miel de la verdad? ¿No es acaso el Señor Verbo, la Palabra o Semilla que ha sido sembrada en ésta supuesta buena tierra que ha sido maldita por Noé a causa del descubrimiento de su desnudez?¿Y qué esperamos de todo esto sino el resurgir de Su propia existencia divina a expensas de lo que dicha buena tierra produzca? ¿Acaso no será percibida finalmente y conforme a la escatología, la leche y la
miel de su constitución? Porque es en la condición desértica en donde el hombre tiene que prepararse para que ésta gran manifestación o venida del Señor sea efectiva. Porque así como los judíos exiliados de Babilonia estaban encandilados por la grandeza del imperio y por la fastuosidad de sus ritos religiosos, el hombre de hoy siente la seducción del progreso técnico, siente prurito por religiones no cristianas, paraísos alucinantes en donde reinan la droga, el sexo y el alcohol, la dulce y adormecedora inconsciencia del pecado incluso ante las exigencias básica de los diez mandamientos.
Porque en estas circunstancias deplorables surge la necesidad del "desierto", cual estado del espíritu en donde recrear el ambiente, el silencio interior y el recogimiento de los sentidos. Porque sólo en el "desierto" de sus confrontaciones el hombre se da cuenta, como el judío de Babilonia, que hay valles que tienen que ser elevados, colinas que abajar y caminos torcidos que enderezar; a fin de regresar, de nuevo, a la tierra prometida. Y en tal ambiente sereno y silencioso desértico es que nos vamos empapando de la verdad acerca de Dios, del sentido del tiempo y del espacio, de la norma suprema de la existencia. Dios es nuestro rey que viene con poder y brazo
dominador para liberarnos del pecado y de sus secuelas. Dios es nuestro Señor que trae consigo su salario de vida y salvación eterna. Dios es nuestro Pastor que reúne al rebaño de Su expresión y lo cuida amorosamente. En este "desierto" conoceremos que el día del Señor llega como ladrón en la noche y que el cómputo del tiempo que Dios hace no coincide con el de los hombres. Así de sencillo.
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Documento : La necesidad de ser un humano....doc
Descripción : Mensaje recordatorio sobre la necesidad de investigar acerca de
nuestro orígen humano y trascendencia divina
"...Yo sé que el Señor les ha dado esta tierra a ustedes, porque El ha hecho que nosotros les tengamos mucho temor. Todos los que viven aquí están muertos de miedo a causa de ustedes. Sabemos que cuando ustedes salieron de Egipto, Dios secó el agua del Mar Rojo para que ustedes lo pasaran. También sabemos que ustedes aniquilaron por completo a Sihón y a Og, los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del río Jordán. Es tanto el miedo que nos ha dado el saberlo, que nadie se atreve a enfrentarse con ustedes. Porque el Señor, el Dios de ustedes, es Dios lo mismo arriba en el cielo que abajo en la tierra......Todos los reyes amorreos que estaban en el lado oeste del
Jordán, y los reyes cananeos que estaban cerca del Mar Mediterráneo, supieron que el Señor había secado el agua del río Jordán mientras los israelitas lo cruzaban, y les dio mucho miedo, y no se atrevían a hacer frente a los israelitas..."
De manera que estos poderes espirituales, según el orden que les ha tocado comandar (o el bien o el mal), son los que conminan a uno a actuar conforme a lo que ha sido constituido como bueno o malo. Y esto se hace según la imagen que les representan terrenalmente; esto es, en la forma a como los poderes públicos, en democracia, se han organizado para gobernar cada país o nación. En tal sentido que tal poder gubernamental en la mayoría de los países del mundo se ha organizado o conformado mediante tres poderes a saber: 1) Legislativo o encargado de la discusión y emisión de leyes, preceptos y/o normas constitucionales por las cuales se rige dicha nación; 2) Judicial o
encargado de velar por que se cumpla la justicia conforme a dichas leyes; y 3) Ejecutivo o encargado de llevar a cabo las obras gubernamentales que se desprenden de lo previsto en el orden constitucional. En tal sentido que podemos inferir que, según las formas, tales poderes en uno tienen la particularidad de establecer las normas por las cuales se rige el ser, como una nación dada, en sus comportamientos u orientaciones; el control legal o medida para con dichos comportamientos y el obrar en consecuencia o conforme a lo pautado por tal patrón conductual.
Indudablemente que en teoría se nos parece eso a la futura gestión participativa del Espíritu en el ser bajo la forma trinitaria de Dios, conforme a la rectitud y divinidad en lo que significa el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo en Dios. Porque no es menos cierto que mientras el Padre es el Legislador de las leyes conceptuales que ha emitido por medio del Ángel en Moisés; el Ángel en el Hijo Jesucristo es quien somete, judicialmente, todas las cosas bajo el poder del Verbo o Palabra que representa; y es el "Ángel del cuerpo" de las expresiones entre estas Dos Fuentes de vida, cual Espíritu de la Santidad de Dios, quien se encarga de que la obra se lleve a cabo con rectitud, a favor de que el gobierno de
Dios en el ser humano o Teocracia sea una realidad. Porque, aunque "David" haya alcanzado con su "canto liso" la mente de la estatua del ser en Goliat (como en el caso, por ejemplo, de la palabra emitida por el Señor ante una turba endemoniada que pretendía lapidar a nuestra querida mujer sorprendida en adulterio), derribándolo en todo su esplendor, idiosincrasia y gloria humana; en Daniel vemos a un Nabudonosor que va siendo derribado desde los pies de barro cocido con hierro, hasta la cabeza de la imagen o mentira misma de lo que el hombre ha llegado a ser.
Porque el andar en uno es tan complejo como susceptible de caídas por causa de lo que haya sido atado o desatado en el cielo de nuestras consideraciones mentales esenciales. De allí que el talón de nuestra debilidad tiene que ver con esa actitud y/o comportamiento inicuo que nos inducen a hacer el mal. Un mal que proviene de lo que nuestros deseos y pasiones viscerales pugnan por satisfacer. Y de allí que en la cascada de reacciones trascendentes los reyes o poderes que controlan ese vientre son debilitados en sus exigencias al individuo, por lo que el muerto ahora no solo estará inactivo o inoperante sino que "hiede ya". Y lo cierto de este asunto trascendente es que en la medida del grado de tal debilitamiento
psíquico-fisiológico natural que se va llevando a cabo en uno, por causa de la muerte o inactivación de ésta vida de alma carnal; los reyes que ejercían poder sobre el pecho del ser, se verán afectados por una nueva forma de amar desconocida por ellos.
De manera que cualquier sentimiento o afecto carnal indeseable que haya sido escondido bajo la manga de lo inescrutable no pase desapercibido (¡Non traje de fiesta, Satanás!). Porque al final, el poder que regía a todo el ser desde la cabeza hasta sus pies o andar, ya no podrá ser más; simplemente porqueahora los miembros no le responden a los poderes concomitantes regidores de la materia que sometían. Por ende que sus servicios y operaciones quedan vacantes. Porque ahora el nuevo ser en perspectiva requiere de una nueva forma de concepción de la materia a ser regida, de una nueva razón para existir; porque la caída del parapeto o títere humanoide constituyente
carnal que era conducido por Satanás es inminente y no tiene vuelta atrás. Porque ya Dios lo había predestinado mucho antes de la fundación de éste mundo para ese fin.
¿Acaso no había sido profetizado con antelación? Así las cosas que el nuevo cuerpo y/o nuevo ser que uno adquiere en la nueva creación no es más que el resultado del perfeccionamiento espiritual que el Espíritu Santo lleva a cabo en uno, a expensas de la vieja creación la cual le sirve de referencia o sustrato. De manera que el Novio, el Señor, es el Verbo mismo, que es consustancial con Dios, el Padre. Simplemente porque lo expresa en la definición real de Su Nombre, o porque le brinda el significado espiritual indefectible para con Su expresión cabal. Y la Novia no es precisamente la mente del ser desde donde se emiten los argumentos o consideraciones esenciales
para con lo que debe ser expresado como Dios; sino que el conjunto o cuerpo de tales consideraciones o argumentos esenciales para con las expresiones que dan lugar, conforman la Novia, la Nueva Jerusalén, quien caracteriza a la ayuda idónea de Dios, Su Marido, a favor de cubrir con Sus Hijos u obras de justicia, al ser ungido o tabernáculo Enmanuel.
Y en ese mismo orden de ideas escatológicas, podemos inferir que desde el corazón del hombre natural fluye la sangre como río de vida orgánica y biológica para con la economía fisiológica de todo el ser humano animal. Es por eso que la sangre significa la vida o motivo de expresión del soplo de Dios por medio de Su criatura; y este fluir sanguíneo nos señala la fuerza de inclinación emotiva o afectiva del ser hacia un determinado acto o acción voluntaria que el individuo debe llevar a cabo como obra o expresión (río de agua viva que fluye como amor, por ejemplo). De manera que si pensamos en Dios como dicha fuerza, entendemos que la misma no es mas que el Ágape de Su esencialidad; algo indescriptible cuya
imagen la vemos reflejada en el amor de una verdadera madre por su hijo, como ejemplo. Así las cosas, el agente catalizador entre el Novio y la Novia lo constituye el Hijo, el Verbo; quien está en medio de entrambos (como en el caso del verbo de una oración gramatical castellana entre el sujeto y el predicado, como ejemplo de lo que quiere decirse aquí en relación al significado del nombre de Dios). Y esto hay que entenderlo muy bien porque está en juego la verdadera interpretación de la Palabra de Dios como Hijo y como el resultado de lo que Dios quiere manifestar en la forma de obra o expresión cabal (parusía), a expensas de la gestión gubernamental de Su Espíritu Santo en el ser.
Y bajo la misma premisa que venimos acotando, la venida del Señor sucede durante el ministerio de Juan el bautista ("...Miren ustedes: voy a enviarles al profeta Elías, antes que llegue el día del Señor, que será un día grande y terrible..."); esto es, que se manifiesta en el día en el cual Juan bautiza en el Jordán de las pasiones humanas de dicho ungido. O mejor dicho; que la Parusía tiene lugar mientras cada Juan, en Elías, es bautizado a expensas de las aguas que son contrarias al río de las aguas vivas que le preceden, y/o que se es salvado de dichas aguas cual Moisés del Nilo, o arrebatado de una fuente indigente
a otra vital. De allí en adelante que mientras Juan va siendo encarcelado o bloqueado para con las exigencias de las pasiones carnales que puedan afectarle, el Mesías es probado en el desierto o adolescencia de tales pasiones que no pueden ser satisfechas a expensas de El; hasta que Juan es decapitado o inactivado en sus funciones como precursor de una vida superior del ser del hombre. A partir de ese momento el papel regidor del ser le corresponde al Mesías, como el Guía o Pastor del rebaño corporativo de la nueva vida eterna participativa de la esencialidad de Dios en el ser.
Porque si vemos a Juan como Sumo Sacerdote precursor según el orden levita (o como hijo de Zacarías, perteneciente del turno de Abías o de fulano, etc.), esto es, como el mismo Padre Abraham en cuyos lomos ejercía dicho cargo o servicio sacerdotal de ofrendar el diezmo de todo conocimiento percibido como botín del tesoro adquirido delante del Señor y Dios (religión, dogma, doctrina, tradición, etc.); también podemos ver en Jesús, el Mesías, el primo-hermano de Juan, al Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec que sólo ofrece el pan que proporciona el verdadero conocimiento o alimento para vida eterna y el vino que significa la propia vida eterna del Señor: ¿No debo ser bautizado en dichas aguas
mientras se predica a mis expensas el evangelio del arrepentimiento en orden a la verdad para con tal transferencia o cambio de vida? Porque el Padre Elías tiene que ser arrebatado de la condición carnal en la que se encuentra en cada Eliseo que le busca y que le sigue en Sus exigencias o requisitos, para poder tomar el lugar que le corresponde en uno como Espíritu regidor de la nueva vida que vamos a experimentar en breve.
En tal sentido que uno va pasando (cruzando y pasando) por las mismas "vueltas" que le dieron los israelitas al "muro de la Jericó" de nuestros predecesores, conforme a los "días" en que ellos fueron "clarificados" bajo los aspectos más relevantes en el tiempo de dicho asunto en cuestión. Porque ahora y al "séptimo día", hay un darle "siete vueltas" a éste embrollo en el que nos ha introducido la serpiente con su astucia carnal; para que Josué pueda dar la orden de ataque y dominación contra este pueblo anti-israelita. Así las cosas y por causa de nuestra convicción en la fe desarrollada a expensas de tales promesas hechas por Dios a quienes nos precedieron en dicha investigación, así
como a la palabra profética segura en el Señor; nos toca esperar por el cese e inactivación de ésta existencia carnal que no nos pertenece por elección sino por maldición y en orden al pecado por causa de la desobediencia conminada por aquel Ángel en Eva.
Pero que nos mantenemos en "alerta roja" por lo que pudiera estar pasándonos como pruebas desalentadoras o desviantes del camino andado; porque también sabemos que las cartas enviadas por Hamán (Pablo) tienen también el visto bueno del rey (el Señor) quien le dio autoridad sobre Israel bajo el aspecto del error conceptual, practicado bajo la forma religiosa (catolicismo romano, protestantismo derivado, etc.). Por lo que nuestra decisión por la verdad y la justicia tiene que ir más allá de cualquier argumento que pretenda desviarnos del camino trazado por el Ángel de la rectitud. Porque el bautismo por causa de la corriente pasional del Jordán será efectivo en la medida en que seamos conscientes de que lo
que hagamos como pecado o mentira, redunde en la adquisición del verdadero conocimiento que nos lleve hasta la misma presencia de nuestro Creador (conciencia de Dios). Pues sabemos que la mentira embarga y condiciona nuestra manera de ver las cosas, de pensar y de obrar; pero que en su contenido encierra significados trascendentes de veracidad, tal y como nos lo señala en Génesis la misma serpiente engañosa y astuta: "...¡No es cierto! ¡No morirán! Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman del fruto de ese árbol llegarán a saber lo que es bueno y lo que es malo, y que entonces llegarán aser como Dios..." Esto es, Dios con y en nosotros o Enmanuel.
De allí que todo lo que hagamos bajos las normas de la serpiente resulte ser grandes mentiras o disfraces (cuales copias e imágenes) de lo que realmente sea lo correcto o justo. Así las cosas nos enfrentamos a "diario" (o, en los "días" correspondientes), a nuestros propios deseos carnales y pasionales, por los que antes andábamos comprometidos a satisfacer y defender a favor de dicha existencia (ganar la vida o defenderla, etc.) en el campo de nuestras consideraciones o reflexiones terrenales. Por cuanto el poder del flujo o corriente jordánica pasional radica en la persuasión a cometer todo acto de injusticia delante de Dios; mientras que el poder de su bautismo radica en el conocimiento que nuestra
mente pueda adquirir acerca de Dios, a expensas de dicha gestión envolvente delictiva. Porque si uno se sumerge con conocimiento de causa para no emerger o salir airoso de dicha condición o prueba conflictiva, el ahogamiento es inevitable y tal bautismo resulta ineficaz. Pero que si uno emerge, secándose de dicha agua (cual circuncisión efectiva como consecuencia del paso o cruce jordánico), la posibilidad de volverse a mojar es casi nula o improbable; por lo que el siguiente paso a dar es a conciencia de lo que la obra de resurrección de la vida divina es capaz de realizar a expensas de nos.
De manera que a estas "alturas" en la escalera de nuestro conocimiento según "Jacob", deberíamos ser conscientes de que para descubrir la cima del misterio que encierran las Escrituras, se requiere de la acción espiritual del "Carro de Dios" con Sus Dos o Tres Querubines de Su gloria delante del muro-investidura carnal de Jericó; representados aquí por el "Arca de la Alianza" que era conducido o transportado por los cuatro sacerdotes-querubines, precedidos por los siete sacerdotes-ángeles que sonaban sus siete trompetas apocalípticas, y el pueblo guerrero (la nube, el fuego) de Israel que se mantiene a prudencial distancia tanto en la retaguardia como en la delantera del Arca. El Espíritu nos
enseña que en "cada día de los siete días" del combate escatológico, el Arca debía darle una vuelta a la ciudad amurallada, bajo el sonar de las siete trompetas y al son de la marcha aparentemente pacífica del pueblo de Israel. Tal y como ha sido escrito para con nuestra consideración y claridad espiritual indefectible:
"...Los siete sacerdotes iban delante del arca de la alianza del Señor, tocando las siete trompetas, y el arca los seguía. Los hombres de combate iban delante de los sacerdotes y la retaguardia iba detrás del arca, mientras los sacerdotes tocaban las trompetas sin cesar. Pero al ejército Josué le ordenó que marcharan en silencio, hasta el momento en que él le diera la orden de gritar con todas sus fuerzas...Y durante seis días hicieron lo mismo. Al séptimo día se levantaron de madrugada y marcharon alrededor de la ciudad, como lo habían hecho antes; pero ese día le dieron siete vueltas. Cuando los sacerdotes tocaron
las trompetas por séptima vez, Josué ordenó a la gente: ¡Griten! ¡El Señor les ha entregado la ciudad!..."
De manera que de éstos siete días literales ya han transcurrido seis. Seis días del entendimiento o claridad en cuestión: Son "seis soles" de intensidad para quien ha comprendido el misterio que encierran las Santas Escrituras relacionadas con el Verbo de Dios en los aspectos más trascendentes. Porque este legado mesiánico recayó sobre el Señor Jesucristo, quien, en Su propia persona, hizo el papel de "Verbo de Dios"; a favor de adentrarnos más en la interpretación y asimilación de este asunto. Y prácticamente el sonar de la trompeta final del "séptimo día" fue profetizado por el Cristo en el acto magnificente de la cruz, al emitir las "siete palabras" cuales "siete copas de la ira de
Dios". Porque la expresión: "¡Consumado es!"; no es otra cosa que el ejecútese del finiquito de Dios a expensas del juicio que se lleva a cabo en cada conciencia humana que ha sido llevada por su mente, a expensas del Ángel, a dicha condición espiritual.
Y como consecuencia de ello el "muro que cubre" a la ciudad carnal es derribado, mientras que ésta es desarticulada de sus tres poderes constituyentes, cuales poderes públicos de una nación divididos y propensos al caos; por lo que ahora es inactivada y llevada a la toma y al saqueo, tal y como ha sido profetizado sobre ella. Porque aquello que la sostenía en pie como entidad puramente carnal y concupiscente (recuerde que la ramera Rahab o Leviatán, ha conformado parte constituyente de su muro de cubierta) llega a su fin; para dar lugar a una nueva estructura (tanto en la súper como en la infra-estructura de la misma) en orden a la rectitud y a la espiritualidad: La Nueva Jerusalén. Porque también hemos
sabido, como la misma Rahab sabe y conoce; que el misterio del rollo en cuestión está en el gran temor que los poderes tienen a un pueblo de Israel con conocimiento de causa, en virtud de las señales proféticas dadas como procedimientos judiciales y de las promesas hechas a "Abrahám, a Isaac y a Jacob".
Y tal temor en dichos poderes anti-israelitas se produce en virtud del poder de convicción en el objetivo logrado por cada ungido (fe), y del conocimiento adquirido en relación a la materia que se está escudriñando y dando a conocer, como estrategia de guerra para con el combate escatológico indefectible, tal y como ha sido escrito en cuanto al rey Jehú y co-participantes de dicha entrega literal: "...Si dos reyes no pudieron resistir frente a él, ¿cómo vamos a resistir nosotros?" Porque también y conforme vamos entendiendo que: "...Todos los reyes amorreos que estaban en el lado oeste del Jordán, y los reyes cananeos que estaban cerca del Mar Mediterráneo, supieron que el Señor había secado el agua del río Jordán mientras los israelitas lo cruzaban, y les dio mucho miedo, y no se atrevían a hacer frente a los israelitas..."Por cuanto para poder cruzarlo (pasar a través de un obstáculo e idea o argumento literal enajenante) el Señor debe secarlo (sacarlo, como en el caso de la hemorroisa) de nos.
Porque también hemos llegado a saber como nuestra Gran Ramera Rahab: "...Porque También sabemos que ustedes aniquilaron por completo a Sihón y a Og, los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del río Jordán. Es tanto el miedo que nos ha dado el saberlo, que nadie se atreve a enfrentarse con ustedes. Porque el Señor, el Dios de ustedes, es
Dios lo mismo arriba en el cielo que abajo en la tierra..." ....De manera que no es con espadas ni con ejércitos que se lleva a cabo tal confrontación contra el maligno y sus poderes de iniquidad, sino con el Espíritu de Dios que coloca nuestro corazón en las mismas ruedas que Su voluntad divina lo requiera. Así las cosas, que no hay más dilación ni escapatoria para todo aquello que nos ha mantenido en pie como tergiversadores de la verdad o como esclavos del error conceptual del Verbo de Dios, a instancias del poder inicuo de la mentira en Satanás, del Diablo y de Lucifer.
(Continúa.....)
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Veamos ahora lo que el Ángel nos manifiesta al respecto del ministerio de Juan y el del Mesías (o lo que ellos significan) a expensas de cada ungido (nombrado) en particular. Lo cierto de este asunto es que el ministerio de Elías en todo Juan (su Ángel), está impregnado del bautismo que tiene que ver con el darse cuenta (arrepentimiento de un volverse de la vieja condición espiritual a la nueva: parábola del hijo pródigo, como por ejemplo) de la venida del Mesías después de él. Esto es; que sus actuaciones y hablar (sus discípulos u ovejas que le siguen en su andar religioso ministerial, sus hijos) manifiestan la importancia del evangelio del Señor Espíritu a quien precede en su obra o legado. Dando a conocer tal legado
evangélico de trascendencia celestial. Por ejemplo, Juan, como idea precursora (y como en el caso del bautismo "rojo" en Moisés), sumerge a su "gente" (su pueblo de Israel) en un arrepentimiento religioso hasta llegar a Jesús, el Verbo precursado, en las márgenes del río de las pasiones jordánicas en forma simbólica; ya que tal río tiene significado transicional entre una condición y otra (como en el caso entre Elías y Eliseo). Gestión profética que nos proporciona el medio para saber la verdad acerca de dicho asunto.
Porque la enseñanza dada como acto profético en sí, no es para que la llevemos a cabo religiosa o escrituralmente hablando (como en el caso del bautismo religioso, o como en el caso de la eucaristía religiosa tan repetidos por infinidad de doctrinas y sectas), sino para que reflexionemos acerca de lo que ella trae consigo como legado doctrinal trascendente; a favor de que podamos sumergirnos (ser entendidos y asimilados) en ella y ser orientados (por el Guía o Ángel) en la forma de interpretar sus designios, con el propósito de ser conducidos hacia la realidad que ella encierra. Así las cosas estaremos en capacidad de llevar a cabo actos (pro-justos) que puedan dar en el blanco de las consideraciones inmanentes que la
constitución divina requiere para con su efectividad humana. Como en el caso de Abel y su acto de sacrificio de comunión con Su Creador, o como en el caso de Abrahám y el sacrificio de su hijo, por ejemplo; en donde fueron conminados por el entendimiento (en el Ángel) de lo que habían visto o comprendido, a favor de la entrega de lo mejor de sí o de lo más querido de sus entrañas, en virtud de un mayor grado de acercamiento y/o reconciliación con Dios. Y es el caso que nos confronta hoy a cada uno de nosotros cuando comprendemos que negarnos a nosotros mismos es prácticamente negar nuestra existencia y nuestro "yo", a sabiendas que hemos sido muy tolerantes para con ello.
Por cuanto el proceso del negar de la vida de alma en uno, a expensas del poder en el mensaje que éste Ángel propicia delante del Altísimo (propiciatorio del Lugar Santísimo), no es más que tal bautismo o impregnación por dicha agua evangélica preparatoria del advenimiento, hasta la decapitación o inactivación cabal de dicha existencia en el ser. Es por ello que las palabras proféticas en Juan evocan el menguar de la vida de alma que representa, para que la otra vida pueda darse a luz y crecer a expensas de cada creyente ungido o nombrado para con dicho fin. Entregarse a dicha decapitación de mi "yo" es lo difícil de este asunto, por cuanto los anticristos anti-evangelios están allí, cual muro de Jericó, para bloquearle
a uno tal inclinación justa; pero que en la medida del transcurrir de dicho ministerio joánico estaremos en capacidad de discernir lo bueno de lo malo, lo que es de lo que no es; a favor de que nuestra transferencia o arrebatamiento en el juicio sea una realidad. ¿Será que nosotros tampoco seremos dignos de desatarle la correas del calzado que Este Hijo de Hombre e Hijo de Dios lleva puesto para con Su itinerario ministerial tanto en mí como en ti? ¿Se va entendiendo? ¿Te diste cuenta que es a nuestro propio Ángel a quien le corresponde desatar al Verbo del yugo de la esclavitud (cepo-ignorancia) del pecado y/o de las ataduras del error (foso o mal-concepción) en que se encuentra a expensas de mi yo?
Porque una vez desatadas tales ataduras conforme al procedimiento de mi muerte o decapitación de mi "yo", lo que nos enseña el Ángel de Jesús durante Su ministerio terrenal forma parte del itinerario de llevar a cabo las obras de justicia que Su Padre le ha encomendado hacer; en razón de mostrar los alcances y/o maravillas de dicha existencia divina, en virtud del rodaje de los acontecimientos concatenados (señales o milagros, sermones, eventos o actuaciones proféticas, etc.; dados como enseñanza evangélica) para con dicho fin. Y tal rodaje ya ha sido pre-establecido en cada acto, gesto, dicho o enseñanza oral; pues, tales obras le acompañan cuales ovejas del rebaño corporificado en cuestión, que le cubren como persona
delante de Dios, Su Padre; porque no esta desnudo en su presencia y por ende que es y será siempre Uno con El. De manera que el Señor Verbo es el único Pastor de tales ovejas porque éstas sólo conocen y cubren a quien ha llegado a conocerlas según el orden de la rectitud en El; porque conforman parte constituyente de Su ser, de Su persona, de Su vida divina. Igual caso sucede con cada creyente ungido que llega, primeramente, a ser como Juan; esto es, como predecesor del Mesías. Porque somos lo que tenemos que ser al respecto del Señor, es decir, precursores y preparadores de su venida; pero que no somos el Mesías, por cuanto debemos hacer lo que por justicia es necesario llevar a cabo, muy a pesar de que el pecado aún anda junto a nosotros, siempre adelantándosenos como el perro que acompañó a Tobías en su salida y en su regreso por tal trayectoria itinerante. ¿Se comprende así?
Porque en esta preparación indefectible las ideas (ovejas en potencia) van llegando una a una (al llamado del Ángel para con su congregación en el campo de las consideraciones esenciales), y van siendo desarrolladas como piedras constituyentes (argumentos sólidos de construcción: ovejas con capacidad de cubierta) hasta conformar un cuerpo deliberante organizado y muy bien estructurado (Nueva Jerusalén); capaz de llevar a cabo (con mi cuerpo, con mi ser) cosas mayores que las que el Señor Jesucristo realizó. ¿Se entiende ahora? Veámoslo de ésta manera científica: ¿No es una idea dada como palabra literal, aparentemente y sin sentido, la secuencia de nucleótidos que se desprende de un segmento del ADN nuclear u original?
¿Acaso no forma parte de una orden de lo que se va a hacer o producir a expensas del mensajero ARN que lo transcribe? ¿No lleva ello a la producción de la proteína celular que se requiere para con dicha existencia, como expresión del mensaje que fue transcripto por el ARN mensajero que lleva la idea hasta el ribosoma celular en donde tiene lugar el acoplamiento y expresión de dicho mensaje, gracias a la intervención del ARN de transferencia y del ARN ribosomal? Pues bien; así como lo biológico o somático, también lo espiritual; porque Dios nos facilita con todas estas explicaciones y avances científicos Sus cosas espirituales. ¿Alguna de estas cosas estarán fuera de Dios? Pues no; porque no hay alguna cosa fuera de El; porque El es el Creador de todas las cosas.
De tal manera que, a instancias de lo que dicho bautismo nos haya nombrado como precursores de nuestro Mesías, todas nuestras obras (religiosas o no) perecen junto con nuestro ministerio evangélico joánico; las cuales no eran más que los discípulos u ovejas que nos habían seguido adonde uno iba, hablaba o hacía. Es por eso que el mismo Juan trata de llamar a la reflexión a quienes, hasta el momento de su encarcelamiento (limitación de movimientos o actuaciones de su ser), fingían ser sus seguidores o discípulos (cuales ovejas desparramadas y sin pastor); para que buscaran y se sometieran al Pastor precursado antes que a él, porque ya su ministerio de preparación y/o perfeccionamiento de su venida llegaba a su final. Porque
cualquier cosa u obra (oveja o cabra) que se asemeje a la constitución del Mesías tiene que pasar por la prueba escrutadora del Espíritu Santo en uno. ¿Acaso no han sido todos invitados al banquete nupcial y habrá alguna cosa u obra que no cuadra para con dicha investidura?
En tal sentido, estos mismos argumentos que se están emitiendo y exponiendo con amplia claridad y regularidad aquí forman parte de dicho ministerio en cuestión: ¿Acaso no han llegado a ser ovejas de un mismo rebaño derivadas de la idea fundamental propiciada por nuestro Señor durante Su trayectoria terrenal? ¿No son expuestas en el marco de Su constitución divina? ¿Acaso no van siendo constituidas para cubrirnos en la medida en que nos vamos entendiendo con el único Dueño y Pastor de las mismas? Porque primero tiene que haber una constitución u orden por el cual uno debe estar completamente constituido del conocimiento de causa que se propicia o expone ante la asamblea (exposición de los argumentos, como en el caso del
banquete de Esther, o como en el caso de la oración de la novia y del padre de Tobías; o como en nuestro caso, por ejemplo), para con la realización o expresión de la obra recta y justa a los ojos de Dios.
Para que una vez siendo constituidos de ello podamos ser iniciados en la experiencia de aquello para lo cual hemos llegado a ser en Dios; esto es, llevar a cabo las obras de justicia en orden a Su santidad y amor. Porque para que una oveja pueda cubrir a uno con su lana como tela de investidura, tiene que desarrollarse y madurar como tal, y llegar a ser constituida por dicha lana que forma parte de sí. Así las cosas podrá llegar a convertirse en oveja de justicia que sólo obedecerá al Guía y Pastor que le dio origen o forma (modelo, sello, impronta), por cuanto la rectitud le precederá en todo cuanto el medio de expresión haga o hable durante su sacerdocio ministerial. Porque esto es lo que significa el bautismo en justicia por el
cual todo creyente ungido tiene que pasar, a favor de obtener conocimiento acerca de la verdad y de la condición espiritual deprimente en la cual se encuentra; para que pueda darse en él un volverse hacia la fuente de la vida eterna (vuelta del collar de la Sulamita, de Esther, de María, etc.), que no es más que descubrir y tener conocimiento de la propia existencia o persona del Señor Jesucristo que será expresada por el remanente espiritual de Israel, cuales ovejas que cubrirán a nuestra nueva existencia como tal. ¿Has reflexionado acerca de las diferencias entre estas dos existencias?
Pero tratemos de indagar más en el Ángel acerca de estos asuntos trascendentes que tienen que ver con esta gran nube de testigos humanos (llamados santos) que han sido cubiertos por ovejas de justicia para con su obrar recto y justo, cual vestidura regia conformada por los poderes espirituales conminantes de dichas obras: ¿Cómo funciona esto? ¿De qué manera tal manto o calzado cubre mi andar, tanto al hablar como al actuar? ¿De qué depende tal transición espiritual en mi ser? ¿Hasta qué punto estoy consciente de la realización de tal cubrimiento espiritual? Pues bien y conforme a los rudimentos de nuestra enseñanza escatológica; está escrito que: "Al terminar Moisés la construcción del tabernáculo (en nuestro caso, la restauración de nuestro tabernáculo en vías de perfección; en el caso de Moisés, su entrenamiento y enseñanza para con la tarea que tenía que llevar a cabo su Ángel para con él), la nube cubrió la tienda del encuentro y la gloria del Señor llenó el santuario... (Dios toma posesión de Su Trono en Moisés o en cada ungido para con el perfeccionamiento de sí).
...Y desde el atardecer aparecía sobre el santuario una especie de fuego que duraba hasta el amanecer. Así sucedía siempre: de día la nube cubría la tienda y de noche se veía una especie de fuego... [...durante la iluminación de la conciencia (de día o en conciencia de sí y de lo que se hace o se habla) en Moisés y en cada ungido o nombrado para con dicho fin, la nube de testigos-ángeles-mensajeros cubren (o conminan a
actuar u obrar en consecuencia) la tienda para con lo que el tabernáculo tiene que hacer conforme a la rectitud y a la justicia, al hablar y al actuar; y durante la inconsciencia (alteración de la consciencia u obnubilación de lo que se esté haciendo o hablando a favor carnal; que es realmente lo que significa sueño o adormecimiento del ser), el celo y/o ágape de Dios (como en el caso del Ángel Miguel) no se aparta de uno, a favor de nuestra protección y cuidado....]
...Cuando la nube se levantaba de encima de la tienda (arrebatamiento; sentir espiritual fuera de sí), los israelitas se ponían en camino, y en el lugar donde la nube se detenía, allí acampaban (rodaje, itinerario conforme a el Carro o Trono de Dios según la visión en Ezequiel; recuerde que los israelitas tipifican a los ángeles transmisores del mensaje-suben y bajan- según lo ordenado por Dios, en virtud de lo que se
va a hacer o hablar). Cuando el Señor lo ordenaba, los israelitas se ponían en camino o acampaban (porque el Espíritu del Señor controla tal rodaje; o, lo que es lo mismo decir, "el espíritu de la conducción o voluntad de lo que se va a hacer o hablar está en las ruedas de la norma y del precepto divino"), y allí se quedaban todo el tiempo que la nube permanecía sobre el santuario...
...Si la nube se quedaba sobre el santuario bastante tiempo, los israelitas detenían su marcha para ocuparse del servicio del Señor (porque desde el santuario emanaba alguna orden, dicho o sermón; o simplemente se estaba llevando a cabo alguna señal milagrosa, como en el caso itinerárico de Jesús)...Si la nube se quedaba sobre el santuario sólo unos cuantos días, a una orden del Señor se ponían en camino, y a otra orden
suya se detenían. A veces la nube se quedaba sólo por la noche (como en el caso de la oración del Señor al Padre cada vez que obnubilamos, a favor de nuestra protección como en Miguel: Getsemaní, por ejemplo), y por la mañana se levantaba (cambio de posición de nuestra alma, con la consiguiente consciencia de lo que se va a hacer); entonces ellos se ponían en camino. Lo mismo de día que de noche, cuando la nube se levantaba, ellos se ponían en camino....A una orden del Señor acampaban y a otra orden suya se ponían en camino. Mientras tanto, se ocupaban del servicio del Señor, como él lo había ordenado por medio de Moisés..."
Insistimos a este respecto, que para Dios los israelitas no son mas que los poderes espirituales o esenciales que llevan a cabo las acciones que cubren (las ovejas), esto es; las obras de justicia que deben ser puestas en práctica al momento del rodaje de cada acontecimiento, según las ruedas de la voluntad de Dios en Ezequiel. Porque Ezequiel, como "Hijo de Hombre" tipificado en la profecía, no podía hacer según su propia voluntad, sino que debía hacer conforme a lo que el "rodaje" le conminaba a hacer. Y es más; en su experiencia profética Dios le reveló que le quitaría el corazón de piedra (cual carro o guía carnal) que el ser humano ostenta con sus actuaciones inicuas, para dar lugar a otro de
carne (cual carro o guía divino) que le obedezca en Sus leyes y preceptos. Y vemos así que la nube y/o el fuego significan una misma cosa, por cuanto ello depende del estado de conciencia en que uno se encuentre (vigilia o sueño: vigilia para con nuestra condición espiritual en alerta máxima, y sueño para con nuestra condición carnal enajenante).
Y lo cierto de este asunto es que El Espíritu como aliento (sea "malo" para con la percepción errada del Verbo, o "bueno" para con Su percepción correcta) es el regidor de todo comportamiento o vida humana en cuanto se proceda a actuar o hablar en el momento indicado. Porque tanto el acampar como el detenerse significan la condición espiritual entre un determinado acto u obra de justicia y otra (desmantelar y mover el tabernáculo de un lugar a otro con todas las implicaciones espirituales que ello significa; como por ejemplo, un volverse o arrepentirse de la condición anterior a la nueva, un devolverse de lo que se estaba haciendo o maquinando, etc.); mientras
que el ocuparse de las cosas del Señor tiene que ver con las actividades que se llevan a cabo en las profundidades del Templo o Tabernáculo en cuestión (oración, exposición de ideas o peticiones, meditación o reflexión de los argumentos y consideraciones relacionadas con la correcta concepción del Verbo, etc).
A esto es a lo que se refieren los sacrificios de comunión, ofrendas, comidas o banquetes, abluciones o lavados; actividades sacerdotales en general, etc. Más que todo significan enseñanza, meditación, oración y contacto íntimo inter-espiritual entre Dios y Su criatura. Esto lo deducimos por la forma de comportamiento conforme al Tabernáculo de reunión dado en Jesús, el Pastor de dichas ovejas; porque, según Sus propias palabras, El no hacía o hablaba alguna cosa si no era guiado por el Espíritu Santo a través de Su Ángel. De manera que Israel, la nube, comandada por Su Ángel (el Jinete que cabalgaba sobre Aquella Criatura cual Caballo Blanco o limpio y puro de todo pecado), era quien hacía que el Señor
se dirigía a actuar conforme a tal patrón conductual, y no Su propio "yo", el cual no tenía algún poder sobre El; porque en El el verdadero "Yo Soy" era quien le guiaba en Sus actuaciones.
En tal sentido inferimos que cada acto, actitud o motivo de conducirse, es guiado por tales poderes esenciales organizados, como una Asamblea Nacional, Congreso o Consejo Constituyente del gobierno de un país guía a dicha nación. Así las cosas, que para cada acto en cuestión tiene que haber un consejo para con lo que se intenta hacer o hablar en consecuencia; porque en relación a la vida divina no se puede hablar o hacer algo si la orden no viene de arriba, de la nube, del Señor Espíritu, conforme a la condición espiritual del ungido. Y es ésta orden lo que constituye el enigma de nuestro asunto, por cuanto tiene que ver con la conminación en uno a hacer lo que hay
que hacer o hablar lo que hay que hablar conforme al "Espíritu de las ruedas", según determinado momento o situación vivencial. Porque lo más importante de este asunto circunstancial es que para poder hacer uno caso a dicha orden, se requiere de un estado de conciencia espiritual o de vigilia esencial en contra de la carne,mediante el cual podamos oír o percibir dicha orden o voz que nos incita a actuar en consecuencia.
Y ello dependerá de cuánto hemos sido liberados del espíritu maligno que ha regido a nuestro ser con sus consejeros o yoes inconsistentes y aberrados que todo lo inducen bajo la concepción errada del Verbo de Dios; provocando lo que se ha denominado como caos y confusión del ser, con vacuidad de la realidad de Dios. Porque tales poderes tienen la encomienda y la orden de segregar en uno todo aquello que conduzca al pecado según la codicia, gula, placer carnal, deseo, lujuria, envidia, orgullo, soberbia, prepotencia, ira, etc. Pues para eso han llegado a constituirse como las "cabras" que propician los "trapos de inmundicia" de nuestro ser. De manera que el ser liberados del espíritu maligno y de esas
huestes demoníacas de maldad requiere de la obra consecuente y progresiva de la santidad y de la redención, que el Espíritu Santo realiza en cada ungido que ha sido sometido bajo Sus Dos Alas, mediante la cruz evangélica del Señor Jesucristo; porque ello es necesario para que el Espíritu pueda ocupar el lugar que le corresponde (Trono) como entidad regidora del ser de uno como un todo.
Así las cosas el santuario tiene que encontrarse limpio de toda contaminación carnal, libre de alguna acusación, exento de culpa y de pensamientos inicuos inductores de maldad; porque ya el pecado no es más en él. El Cordero se ha encargado de quitar tal error del mundo que había embargado a dicho ungido. Y una vez limpio (blanco) y terminado tal santuario de reunión y comunión, como la cúspide de la creación de Dios al séptimo día, la nube de la esencia de Dios le llenará completamente con su gloria, en la majestuosidad del cubrir de la criatura por Su Creador, El Espíritu. Porque lo que se intenta descifrar aquí y ahora es el cómo podemos percibir lo que el Ángel desea comunicarnos a favor de nuestro
entrenamiento y perfeccionamiento espiritual, en orden a lo que Dios ha pre-establecido como justo y bueno. Ya que El mismo, a expensas de Jesús, ha dicho que está a las puertas y que llama; que quien abre respondiendo Su llamado, El entra y come con nosotros (haciendo la morada con nosotros cual Emanuel) en el banquete de todo aquello (argumentos, consideraciones, verdades) que está pre-determinado para hacer o hablar como recto y justo delante de Dios (porque se trata de un proceso gradual y progresivo en orden a lo que va siendo crucificado o inactivado de nos).
De manera que la voz del Ángel en nuestra consciencia siempre estará llamando (o clamando) a por nosotros en cada aspecto de nuestra existencia, en cada gesto, acto, orientación o incertidumbre; a favor de que se revierta ésta, nuestra condición caída carnal. Ello resultará muy difícil al principio, por cuanto al otro Ángel se la ha conferido el poder sobre nuestro ser en orden al pecado y al error, y es quien lleva la delantera (cual Esaú sobre Jacob) en todo cuanto nosotros llevamos a cabo. De tal manera que se trata de una verdadera guerra armagedónica entre Ángeles, sin fronteras ni obstáculos que le impidan al dominante conminarnos a realizar cuanto se le antoje por su poder, arrogancia y prepotencia en
base a la Ley que le permite abusar de nuestra condición carnal; a excepción de nuestra voluntad y fe en el Ángel que Dios ha nombrado sobre nuestro pueblo de Israel, en virtud de la nueva constitución (Nueva Jerusalén) basada en nuestra obediencia y perspicacia a expensas de nuestro entendimiento y/o discernimiento de la cosa vista.
Pero que no por eso vamos a amilanarnos o a sentir pesar por no poder soslayar el poder que tiene Lucifer contra nosotros o sobre nuestras decisiones o expresiones habituales, sencillamente porque la guerra no es nuestra per se; pues, apenas somos el medio para que estos dos Ángeles preeminentes combatan por nuestra existencialidad en Dios. ¡No señor! Sino que debemos mantenernos en alerta a cada instante y firmes en la fe y en la decisión de continuar con nuestro itinerario evangélico de restauración cabal, bajo la batuta de nuestro único libertador, el Ángel Miguel, en nuestro Ángel Rafael y en el Ángel Gabriel. Quien merecen toda nuestra atención, obediencia y apoyo incondicional para con Su gesta
emancipadora; por lo que en cada respuesta a cualquier estimulo o emoción dada (como prueba o tentación en sí), reflexionemos profundamente acerca de lo que se esconde detrás de dichas respuestas o expresiones (esto es lo que significa el fin u objetivo de lo que se hace o se dice como circunstancia escatológica) que a cada momento solemos experimentar mientras andamos conforme a la carne. ¿Nos vamos entendiendo?
Así que meditemos sobre éste asunto durante toda nuestra trayectoria ministerial evangélica, preparada por nuestro Señor Jesucristo, quien tiene que ser la única pre-eminencia que nos haga virar el ángulo de lo que solemos ver o entender bajo Su luz; a favor de adaptarnos o acostumbrarnos (a dicha claridad) a Sus exigencias espirituales. Y así poder reaccionar u obrar adecuadamente conforme a Sus normas y preceptos. Porque sólo así comenzaremos a experimentar (o a mantenemos bajo la misma expectación de) los avatares que la vida divina cierne sobre nuestras almas, en oposición a la vida de alma carnal que va cediéndole terreno a aquella; porque es necesario que se mengue en la forma de pensar conforme a la
razón o al criterio de lo bueno o de lo malo, para dar lugar a la virtud y a la espiritualidad. Y a partir de ese momento, el regir de mi ser tendrá que ser conforme a lo que las ruedas del "Carro de Dios" en mi corazón determinen como recto y justo; porque el espíritu estará en las ruedas del itinerario que uno llevará a cabo en cuestión. Así las cosas, y a expensas de nuestro Ángel, llevaremos a cabo toda obra de justicia en orden a la constitución de la Nueva Jerusalén vigente, actualizada y exenta de algún error conceptual.
Esto es lo que significa el "Salto de y con el Ángel". Más que una segunda caída de aquel Ángel adversario (por cuanto ahora en nosotros significa su gran caída estrepitosa a expensas de la misma carne que el mismo ha propiciado como cubierta), no es más que nuestra experiencia angelical de todo cuanto es recto y justo a los ojos de Dios (segunda venida de nuestro Señor Jesucristo); para lo cual estaremos en capacidad de volar o levitar (como el Señor Jesucristo quien estaba por encima de leyes físicas; pero que más allá de lo que consideremos como sobrenatural, significa estar por encima de lo terrenal o mundano), de ver más allá de lo que nuestros ojos
biológicos suelen ver (o de comprender, asimilar y digerir las cosas de Dios), de sentir nuevas sensaciones que durante el imperio de la carne no habíamos podido experimentar (como el Ágape de Dios), de llevar a cabo actos increíbles que por naturaleza carnal no podíamos haber realizado, etc.y etc.
(Continúa...)
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El secreto del Rey en uno es descubrir conmigo o con mi mente (ayuda idónea), mediante la forma en que mi Ángel Miguel (quien llegará a convertirse en Arcángel en mí una vez que sea entronizado con "Su Padre" en el Trono de mí) sazona para con los misterios de Dios, la verdad (perla de gran valor) que se oculta en dichos actos, ideas, parábolas o metáforas dadas como señales proféticas. Porque una vez descubiertas (puerta abierta), mi otro Ángel, Gabriel, se encarga de explicarme con todo lujo de detalles (a la manera angelical, por supuesto; esto es, con ideas relacionadas o concordantes entre sí para con el sentido que se le ha encontrado al argumento principal o primogenitural) los pormenores del asunto. Esto va
a hacer más difícil de explicar porque se requiere de mayor grado de perspicacia espiritual, a medida en que avanzamos en el itinerario angelical trascendente (escalera de Jacob) y predeterminado por Dios para con Su beneplácito.
Veámoslo de ésta manera a como sigue a continuación: Si hemos entendido que Mardoqueo tipifica a Miguel, Hamán a Lucifer, Esther a la mente dirigida por Gabriel y el Rey al Espíritu (Dios); entonces veremos que lo que se intenta cocinar con todo el relato del libro de Ester, es la defensa del pueblo de Israel cual Cuerpo de Cristo (y lo que ello significa con toda una constitución esencial que lo expresa) en un juicio escatológico trascendente (para con el fin y/o restauración de todas las cosas); que no sucederá en uno a menos que lleguemos a descubrir las sazones o razones por las cuales éste se lleva a cabo para con mi integridad espiritual caída por causa del error conceptual del Verbo de Dios a mis expensas. ¿Lo vas
entendiendo así?
Porque el Ángel (Mardoqueo) se vale de figuras, señales y/o símbolos para poder comunicar a mi mente (preparación de Esther por Gabriel) todo cuanto acontece y se llevará a cabo en mi trayecto e itinerario angelical, a favor de que ella me presente ante el Rey (Dios) con los argumentos esenciales que le hagan ver mi condición carnal (las vestiduras viles que no pueden cubrir mi desnudez delante de lo que es y ha sido mi Señor), así como mi participación de la comunión con El; aquella que se había perdido en el Paraíso de la decisión en Adán, y muy a pesar de mi infortunada degradación espiritual existente entre El y mi persona. Por cuanto el Rey le otorgó a Hamán todos los poderes como para aniquilar a
Israel el día de la decisión final, mediante el pacto conforme a la Ley y el Testimonio del Viejo Testamento; motivo temático religioso y objetivo del antisemitismo que a nivel mundial se ha desarrollado a sus expensas (hitlerismo, etc.).
Y la cosa vista, desde ésta óptica clarividente, nos recalca que el secreto para saber las sazones por las cuales podemos llegar a comprender la verdad acerca de nuestra liberación, se encuentra en la actitud asumida y adoptada por cada mujer tipológica bíblica trascendente; como en el caso de la madre de Jesús, en Rut, en Raquel, en la Sulamita de Salomón, en Rebeca, en Ana la madre de Samuel, en Judit, y especialmente en Esther. Porque es a expensas de éste libro en donde Dios nos aporta más datos acerca de la preparación previa de la mente por el Ángel Miguel (Mardoqueo), y después o al mismo tiempo
del cambio de condición, por el Ángel Gabriel, quien ha sido representado sabiamente en el texto del libro como el eunuco más importante y "guardián de las mujeres del Rey" ¿Se va entendiendo? ¿Acaso no fue el eunuco del rey quien pudo sacar del foso al profeta Jeremías, cual tipo del Señor Verbo, de las entrañas del abismo de la ignorancia y del error en el cual lo habían puesto? ¿Recuerdas la forma o sazón con la cual lo sacó de dicha condición enajenante? ¿Captas ahora el verdadero significado de lo que se quiere decir con todo estos detalles o argumentos esenciales?
Porque lo que puede estar desarrollándose aquí y ahora en tu mente y en la mía, es la forma en que la Reina Estherse conduce o dirige a satisfacer los requerimientos que Dios ha dispuesto en Sí mismo, a favor de la liberación de su pueblo Israel; es decir, a favor de la gran nube de testigos o rebaño remanente que conforma la Iglesia corporativa y expresiva del Señor. De ello que no nos quepa la menor duda. Pues, en el sentido de que como no se puede derogar el decreto del Rey (esto es La Ley y sus preceptos; contrario a lo enseñado por Pablo en sus cartas; repito una vez más, en sus cartas); entonces que se emite el decreto real mediante el cual el Rey otorga a los judíos en
cualquier ciudad y/o región donde vivieran (y por orden de Mardoqueo quien se convierte así en la Mano Derecha del Rey), a seguir sus propias leyes, a defenderse y hacer con sus enemigos y adversarios lo que quisieran, el mismo día en que el decreto anterior (el propiciado por Hamán) condena al exterminio a dicho pueblo.
Porque lo que está en juego aquí es buscar esa forma de hacer cambiar el corazón de piedra que lo conmina a uno a obedecer al mal, por el corazón de carne que doblegue tal poder de iniquidad a favor del bien (en ello se traduce lo del tesoro escondido o de la perla de gran valor). Esto es, cambiar el corazón de los que luchan contra Israel (o lo que dicho pueblo significa), para que en aquellos ocurra el terror o miedo a Israel, más que acoso o valentía; a expensas de lo que nos ha sido legado como Testamento o Evangelio del Señor. Y el sentido es, que si hemos pedido al Señor que vuelva nuestro destino contra Sus enemigos; El, en su bondad, nos ha dado los medios para hacerlo mediante las escrituras que van siendo reveladas en
la medida de nuestro entendimiento (luz), como decreto-mensajes-cartas reveladoras de tales misterios y dirigidas a fortalecer la fe y la encomienda para con nuestra salvación. ¿Nos vamos entendiendo?
Y el asunto es dar con las sazones por las cuales el pueblo (Miguel y Sus Ángeles) se defiende y logra su reivindicación, a expensas del nuevo edicto del Rey expresado como el Evangelio del Nuevo Testamento de manos de Mardoqueo. Rollo que entra en vigencia a partir del momento de nuestra consideración y decisión final, al ser digerido adecuada y correctamente conforme a Su concepción original desde el momento en que comenzamos a creer: "...cómete éste rollo...porque es necesario que prediques de nuevo...". Pues el "día del juicio final", para nuestros efectos, es el "día trece del duodécimo mes o mes de Adar". Y está escrito para ese día que (según la versión de los Testigos de Jehováh): "...Cuando la palabra del rey ysu ley habían de ser ejecutadas, en el día que los enemigos de los judíos habían esperado para enseñorearse dominantemente de ellos, hubo un volverse a lo contrario, puesto que los judíos mismos se enseñorearon dominantemente de los que los odiaban. Los judíos se congregaron en sus ciudades; en todos los distritos jurisdiccionales del rey, para echar mano a los que buscaban su perjuicio, y ningún hombre se mantuvo firme ante ellos, porque el pavor de ellos había caído sobre todos los pueblos...porque Mardoqueo era grande en la casa del rey, y
su fama corría por todos los distritos jurisdiccionales..."
Porque hay un día para con el cumplimiento de toda profecía bíblica en uno, y ya hemos visto que es el día en que la iluminación en uno será como siete veces más poderosa que cualquier otro día, y donde ni el sol ni la luna ya no serán más los iluminadores o lumbreras habituales de mi entendimiento. Sencillamente porque uno llegará a reflejar la luz de Dios en todo Su esplendor y/o transfiguración esencial (por conocimiento de causa y razón de ser); de manera que no se requerirá más de los Ángeles Prominentes encargados de tal iluminación (sol, luna, estrellas), porque la luz que regirá a mi mente, cual Nueva Jerusalén, será directamente la emanada de Dios en mi conciencia. Y es en ese día en que
estarán sucediendo todas estas cosas relativas al desenlace final de la cuestión que hoy, aquí, estamos desglosando con tanta argumentación y/o consideración peyorativa. Habrá control, dominio propio, paciencia, obediencia, espiritualidad cabal; y nada ni nadie podrá mantenerse en pie ante la mirada amorosa proveniente de la autoridad del Hijo de Dios en mí y en todo ser que se le una en ésta guerra espiritual armagedónica trascendente.
Pues, "en ese día" es que perecen los enemigos de los judíos por cuanto será tal miedo y temor que infundirá Israel, que no habrá nada ni nadie que se les enfrente: "¡Si Dios con nosotros (Emanuel)!; ¿quién contra nosotros?" ¡Alabado sea Dios por Su forma de decirnos las cosas que habían estado ocultas ante nuestros ojos durante tanto tiempo! Porque la decisión en uno es conforme a la elección que hace un pueblo de someterse a una forma de gobierno, sea demócrata, comunista, socialista, autócrata o dictatorial, etc. Porque cuando uno se decide por otra forma o sistema
de gobierno esencial muy diferente a este caos y vacuidad de Dios en nos, prácticamente está condenando al olvido e inactivación al imperio de la carne; que es lo que significa degollar, matar o aniquilar a sus representantes o poderes responsables de los delitos cometidos como pecados, el día en que lleguemos a ver cabalmente que tales cosas son así y no asá, para dar lugar al nuevo sistema espiritual de nuestra elección o teocracia conforme Emanuel.
Y en realidad, el problema que se ha planteado con todo esto es por causa de que no podíamos ver lo que había estado oculto ante nuestra vista durante tanto tiempo a expensas de las Sagradas Escrituras, pero que tal visión puede llevarnos a la liberación de la esclavitud del pecado y del error conceptual del Verbo de Dios en nos. Porque si Mardoqueo ora a Dios por reivindicación y/o restauración de mi ser, como lo hace el padre ciego del Tobías de mí que no puede ver la luz (entendimiento de la cosa vista); mi reina Esther también ora a la manera a como la novia endemoniada de aquel. Pues tan solo hay que concatenar las ideas y en el pensamiento se tendrá la iluminación requerida como para dar con la forma que
Dios quiere transmitir mediante Sus Ángeles Prominentes que suben y bajan por el "Hijo del Hombre" que representa a la idea principal en mí. ¿Se comprende ahora?
Y lo cierto de este asunto es que Hamán será colgado o inactivado con la misma medida con que él ha tramado contra todo Mardoqueo que transita por los peldaños de la escalera de nuestro entendimiento; pues a mí se me ha encomendado hacer éste reportaje (como hábil escriba o periodista que labora para con las buenas noticias en pleno desarrollo) sobre todos los asuntos que competen a mi Señor, el Rey. Y tan sólo se trata de hacer el trabajo que se corresponde con las exigencias espirituales de las Santas Escrituras. Porque entre Miguel y Gabriel se dispone una mesa en donde la gloria del Hijo del Hombre tendrá lugar; y en donde
la muerte o inactivación de mi vida de alma, conforme al Evangelio de mi Señor, le sirve de base para con la restauración y expresión recta del Verbo de Dios. Porque en las palabras de mi Señor mi alma también está turbada con toda esta experiencia espiritual que me ha tocado vivir; tal es así que hemos llegado al momento del juicio de este mundo de iniquidad y su Príncipe está siendo derribado con todo su poder grotesco, en la medida en que la piedra no cortada de manos humanas, es decir, el argumento dado como "Hijo de Hombre", se deje sentir e iluminar en toda la humanidad de mi ser y de cada ser que se entrega incondicionalmente a la voluntad de nuestro Creador.
Porque mi Señor, el Verbo, tuvo que morir o ser inactivado de esa manera o tipo de muerte, para que yo pudiera comprender Su legado evangélico y seguirle hasta el calvario de mi decisión. Porque si no hubiese sido así: ¿Cómo poder entender lo que el Verbo quiere decir con tantos dichos, parábolas, enigmas, señales, actos, etc.; sino es por medio de la segregación de Sus caracteres o extracción de la savia o vida que contiene Su ser como semilla? ¿No es acaso Su vida lo que oculta el Verbo como simiente? ¿Y no es acaso el significado de dicha existencia lo que causa que llegue a ser expresado? Porque una lectura ADNica adecuada, a expensas del ARN mensajero que la porta, hace que se produzca la proteína
sugerida a nivel ribosomal, gracias a la codificación biológica reglamentaria o patrón esencial de la célula que la origina. De tal manera que una buena lectura del rollo escritural en cuestión y conforme a la norma del Ángel propiciador, hace que se produzca la respuesta inmanente (expresión, acto, manifestación de Sí) para la cual ha sido establecida en orden a la voluntad del Creador que le dio origen. ¿Se entiende?
Porque además de eso: ¿Cómo matar o inactivar al hijo de Dios que se ha manifestado como iniquidad en mí y que he estado tan acostumbrado a expresar a cada instante? ¿Qué negocios tiene mi Elías aquí cuando intenta esconderse tras cada cuEVA o argumento que le produce temor, o cuando reacciona con mucha ligereza ante toda estimulación carnal? ¿Cómo soportar la presión del aceite en CARNE propia o getsemánica, cuando tal hijo de sus entrañas me subyuga a obrar el mal, conforme a su forma de ser y actuar? Porque lo que leía lo había entendido literalmente conforme a su concepción serpentina (y así la letra me mata o inactiva) y el significado del Verbo de Dios se había mantenido oculto, hasta que se dio
lugar en mi la iluminación requerida para con la obtención del verdadero significado del mismo; y así dar al traste con toda consideración vana que se había apoderado de mi ser (demonios) en la forma de imperio carnal.
De manera que cada uno de esos imperios han sido concatenados con el que hasta el momento está rigiendo los destinos de la humanidad; esto es, el romano, el que hoya con los pies de la soberbia y del orgullo todo lo que toca. Y que ahora se encuentra en su fase final, la de los pies de barro cocido con hierro, tratando de unir una cosa con la otra pero que no se puede; esto es: tratando de unir el corazón de piedra o hierro del hombre natural constituido por los ideales políticos e idiosincráticos (hipocresía), con el corazón de carne sensible al amor ágape de Dios. Una constitución gubernamental totalmente carnal y pasional, tan
roja y escarlata como leviatán; con otra constitución gubernamental espiritual y divina. El poder capitalista económico de dicho imperio (junto con el poder político, religioso y social que lo catalizan) le ha fallado en cada ocasión temporaria, por razón de las crisis mundiales a que ha dado lugar. Porque: ¿Cómo conciliar Hechos 2: 44-47 con un comunismo execrante y violador de todo derecho humano, o con una democraciao socialismo mediocre incapaz de dar al traste con la guerra o con la misma miseria humana?
En tal sentido que el hombre de hoy y los gobiernos terrenales que le representan se encuentran más confundido que antes, y más a merced de las pasiones carnales que de la rectitud y de la moral. Y no encuentra ni la paz ni la confianza en algún sistema de gobierno en particular. ¿Por qué? Porque no puede caminar con Dios ni mucho menos servirle o seguirle en Sus exigencias; anda del timbo al tambo en las tinieblas del mismo error que propiciara el Príncipe de este mundo antes de su creación. Pero que gracias a Dios por Sus Ángeles Príncipes perspicaces y obedientes, quienes se están encargando de que esa situación cambie y de que el ser humano sea restaurado para con el plan de Dios y que así pueda
participar de la vida eterna del Señor. Pues en Babel todo es confusión y en tal sentido ésta ayuda idónea, cual María (Mirian), se rebela a captar el error o a dejarse conminar por tantas prevaricaciones; no las soporta y se mantiene firme en su decisión, en Miguel, de percibir lo que le viene de arriba a expensas de lo que le viene de abajo.
Pero enfrentarse al rey de Persia no es tarea fácil; porque se requiere de discernimiento en la prueba de los afectos y sentimientos que embargan al corazón de uno en sus atracciones humanas. El amor natural ha prevalecido por sobre el amor Ágape de Dios, sencillamente porque éste no es experimentable cotidianamente sino en ocasiones y cuando Dios lo da a conocer a cada ser. ¿Y qué del enfrentamiento contra el rey de Grecia? Nada prometedor; porque éste hace uso de la concupiscencia carnal para tratar de desviar a uno del camino trazado por la santidad que el Espíritu Santo ha propiciado para con el ser de uno. Pero que gracias a Dios por Miguel y por Gabriel, quienes pueden hacer que uno no caiga o sucumba ante
la tentación expuesta o dada como deuda o señuelo de la condición carnal que se cuestiona. Y con respecto a Roma, la Babilonia Mayor; ésta se va desmoronando junto con todos esos imperios que la califican como la grosería grande, en la medida en que el "Hijo del Hombre" va ganando terreno en el ser de uno. Porque la oveja perdida ha sido hallada y vuelta al redil de donde había salido en Abel; quien hoy, en Jesucristo, clama desde el suelo por venganza y restauración del ser que le había dado origen en aquel, pero que en Lucifer padeció las inclemencias del desorden y del caos o vacuidad de Dios.
Y porque éste "Hijo de Hombre" que irá siendo expresado como "Hijo del Dios Vivo" es la piedra no cortada de manos humanas que infundirá el aliento divino a todo hueso seco que lo ha esperado como su Señor y Dios, en cada segmento terrenal o condición natural y en cada cueva o sepulcro de toda consideración espiritual; pero que en estos momentos se le está preparando el camino hacia su expresión triunfal desde la Nueva Jerusalén desde donde es parido. Porque está escrito que: "...Pues el Señor mismo va a darles una señal: He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.
Cuajada y miel comerá hasta que sepa rehusar lo malo y elegir lo bueno. Porque antes que sepa el niño rehusar lo malo y elegir lo bueno, será abandonado el territorio cuyos dos reyes te dan miedo..."
Y también, en otra parte: "...Estos dos reyes no pudieron hacerle frente al Rey Jehú ni hasta la misma Jezabel; ¿cómo podremos nosotros?..." Como también aquí: "...Esta será para tí la señal: Coman este año lo que crece sin cultivo, el próximo lo que brota sin siembra, y al tercer tiempo, siembren y sieguen, planten viñas y coman sus frutos. Los supervivientes de la casa de Judá, los que han quedado, echarán de nuevo raíces en lo profundo y fruto en la
altura. Pues de Jerusalén saldrá un resto, los supervivientes del monte Sión. El celo de Dios lo hará realidad. Por ello así dice el Señor acerca del rey y príncipe de Asiria: No entrará en esta ciudad, no disparará contra ella una flecha, no avanzará sobre ella con escudo, no alzará junto a ella una rampa (trampa). Por el camino que ha venido, regresará, en esta ciudad no entrará -Oráculo del Señor- Yo protegeré esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David, mi siervo..."
De manera que tanto el rey de Persia como el de Grecia son los que infunden más temor que los otros reyes. Por cuanto son éstos los que trabajan más con nuestros afectos y sentimientos más profundos. Así las cosas, el complejo imperialista que significa la bestia, constituida por los cuatro reyes que rigen la vida almática del ser humano, se rebelan contra la nueva situación adversa que le presentamos los cuatros seres
vivientes en guerra, a expensas de los Tres Arcángeles de la Presencia de Dios en Su Majestad: El Verbo de Dios. Porque en la medida en que a uno le permiten comer la cuajada y la miel del mensaje evangélico para conocer y saber acerca de la verdad, se va obteniendo más autoridad y más conocimiento acerca de estas cosas trascendentes que nos da el poder para contrarrestar tal oposición; y los poderes encubridores de dicha verdad no podrán contra el avance espiritual que los ángeles van teniendo en uno. En tal sentido la guerra continuará a favor de Josué y sus ángeles, porque las alas de la Gran Águila estarán desplegadas y dirigidas con autoridad y mando, como en el Lugar Santísimo de la Tienda, hacia la condición celestial o espiritual de uno en cuyo propiciatorio se encuentra el "Altísimo".
De manera que "Cupido" no podrá dar más en el blanco cardíaco con sus flechas envenenadas de pasión, ni tampoco el Ángel caído podrá conminar más a uno a llevar a cabo alguna obra inicua para servirle de cubierta o escudo a su desnudez (¿o desfachatez?). Ni mucho menos seguiremos cayendo en sus trampas ratoneras que asedian nuestra condición espiritual. ¡Nada de eso! Sino que seguiremos infringiéndole descalabros en su superestructura angelical celestial, y así muchos de sus ángeles seguidores tendrán que elegir entre lo que significa lo malo de lo bueno, por cuanto la expectación de juicio les precederá. Y bajo el
nombre de Israel, hambre espiritual no pasamos por cuanto el Señor nos provee de cuanto necesitamos, y tal asedio no nos perjudica en absoluto. Porque mientras éste rey Ezequías confíe en Su Señor no habrá problema con la amenaza de éste Senaquerib; porque se dará a luz aquello que ya está maduro y listo para ser expresado como Hijo del Hombre e Hijo de Dios. ¿Quién podrá ser capaz de evitar un parto inminente que está a las puertas del cuello, si mas bien el asedio lo cataliza?
¿Podrá alguien hacer retardar el paso por el Jordán de una Novia que ya ha sido preparada y perfeccionada para el Novio que la espera en Su lecho nupcial conforme a la tierra prometida? ¿Podrán los demonios satanizantes terminar con una relación que comenzó desde mucho antes de la creación del mundo? ¿Será que puedes hacer algo contra el Ángel Rafael en el mismo lecho nupcial del Novio con Su Novia, Satanás? ¿Te acuerdas lo que hizo Rafael con tu agente maligno aquella noche nupcial tipológica entre Tobías y Sara? Pues en realidad que así mismo se te hará a ti cada vez que llegue el momento oportuno de éstas Bodas del Cordero; por cuanto tu no te presentas con la vestidura apropiada y correcta como para
cubrirme. Lo estás haciendo con algo antievangélico o anticrístico que no cuadra con las exigencias neo-estamentarias de rigor, según las Escrituras, y que por ende tampoco te servirá de nada en ésta confrontación o juicio que ha venido a ser el final escatológico de tu prepotencia, arrogancia, soberbia, orgullo y tiranía.
¿Cómo puedes tratar de cubrirme con razonamientos y actos que no encajan con el tejido de la investidura que mi Señor Jesucristo ha preparado para con mi ser, Lucifer? ¿Podrá un tejido de lana nuevo ocupar lugar en un tejido de lana viejo y a punto de desaparecer o ser desgarrado? No; sino que toda la tela tiene que cubrir a uno en lugar de formar parte de algún remiendo en particular. ¿Acaso no te has dado cuenta de que ya no eres más mi ángel cubridor porque fuiste destituido de dicha gracia y que estás llegando al final de tu carrera en mi, Satanás? Sabemos muy bien que por tu naturaleza y motivación carnal, no puedo enfrentarme a ti directamente por cuanto siempre te me adelantas en toda respuesta o
reacción dada; pero mi Ángel con Sus Ángeles sí. De manera que tienes que enfrentarte a él por causa de mi posición y elección espiritual; porque él es quien tiene que llevar las riendas de mi ser y no más tú. ¿Has entendido el mensaje?
En el trayecto de este itinerario espiritual subjetivo, se nos han concedido éstas llaves del reino de Dios y no hemos rehusado el saber usarlas; por cuanto esa ha sido mi elección conforme a la voluntad de mi Creador y Dios, quien me ha estado modelando según Su parecer y deseo inmanente para con la expresión de Su Hijo, la Palabra, el Verbo. Expresión que está a las puertas para con la venida del Hijo del Hombre, por cuanto se parece a mi porque procede de mi; e Hijo de Dios, por cuanto se parece a El y procede de El. Y tú, aunque te has auto-invitado a dicho banquete, no tienes parte en el mismo; porque tal banquete no se corresponde con tu idiosincrasia, razón y forma de ser. De manera que no tiene caso el
intentar desviar el curso de los acontecimientos de unas Bodas que han sido profetizadas con antelación, por quienes se dieron cuenta de su realización perfecta y correcta. ¿No es así, Satanás? ¿Será que el Novio tomará a la Novia con deseo impuro en el mismo lecho nupcial del Novio o Verbo, tal y como Hamán quería hacerlo con la novia Ester en el mismo lecho nupcial o banquete de ella con Su Rey? ¿Acaso no fue eso lo que lograste en el principio cuando conminaste a Eva y Adán en su dismadurez, a tomar y comer del fruto con dicha prohibición, Satanás? ¿Te acuerdas de la oración de Tobías y Su Novia en el lecho nupcial? ¿Y entonces; qué a ti y a mí?
Entonces que para este momento la Hadashá que puja por reivindicación y gloria seguirá siendo la Ester que ha hallado gracia en la presencia de Su Rey y Señor; quien le ha suministrado, por gracia, las llaves de Su reino en cuestión. La mente de mi ser que ha sido perfeccionada y llevada a la condición esencial, seguirá siendo la Nueva Jerusalén que dará a luz al Hijo de Dios; por cuanto ya ésta María ha quedado encinta y dará a luz lo que ha sido concebido como Emanuel y según Su Nombre. Porque es lo que está profetizado acerca de dicho asunto y nadie puede tergiversar la profecía como tal. Que no te quepa la menor duda al respecto, Lucifer. Por otra parte debo recalcarte, que de la misma manera que las
llaves, también se nos ha conferido en herencia, el Tesoro Escondido que el Testamento nos otorga como ungidos y herederos de Dios.
De manera que cualquier argumento que es parido de las entrañas del abismo en que aún nos encontramos, tiene validez y peso ante el juicio que se lleva a cabo por causa de mi decisión. Mientras tanto, te dejo aquí con mi Ángel; mi Guía y Señor o Mayordomo sobre mi casa, la Casa de Dios y/o tabernáculo de Dios con los hombres. ¡Arréglatelas con El! ¿Acaso no fue enviado El a favor de curar al padre de Tobías de la nubes que tenía en los ojos, para que así pudiera volver a ver la luz de Dios; y a librar a Sara del Asmodeo, el demonio malvado de siete cabezas, y dársela como esposa a Tobías? ¿No es eso lo que está escrito? ¿No sabes el significado de éstas Escrituras, Satanás? ¿No son esas nubes las
que tratan de cubrirme como novia para ver la luz de mi Amado Dios; pero que al contrario me producen más ceguera en la medida en que me seduces a obedecerte en tus tinieblas? Porque esa es la respuesta a la oración de ambos; como en el caso de mi y como en el caso de todo creyente que se va dando cuenta de su condición espiritual deprimente. ¿Puede alguien estar tranquilo o en paz mientras tu Jezabel hace de las suyas con el alma de cada quien?
De manera que el clamor hacia el cielo es por restauración, porque lo que se exige en ambas oraciones es la muerte. Allá, en aquel entonces, la desaparición física por cuanto aún no había entendimiento de la verdad acerca del Verbo; pero acá, la inactivación de esa vida de alma porque ya hemos entendido el mensaje evangélico en Abel que se hizo realidad en el Cristo, y que ahora nos toca a nosotros participar de lo mismo; es decir, de dicho banquete nupcial. Sino es así; mira entonces lo que dice el padre en la forma de incienso que llega hasta las alturas: "...Manda que me quiten la vida, para que yo desaparezca de este mundo y me
convierta en tierra. Prefiero morir a seguir viviendo. He tenido que aguantar injusticias y calumnias, y tengo una gran pena. ¡Señor, líbrame de esta angustia!..." ¿Y qué dice ella? "...Manda que me vea libre de este mundo, para no tener que oír más insultos. Tú, Señor, sabes que soy pura, que ningún hombre me ha tocado. Yo no he deshonrado mi nombre ni el nombre de mi padre en este país de mi destierro. Soy la única hija de mi padre; él no tiene otros herederos, ni ningún pariente cercano o familiar con el que yo pueda casarme. Ya se he han muerto siete esposos. ¿Para qué seguir viviendo?..."
¿Te das cuenta, Satanás, que el incienso que asciende hasta el Trono de Dios tiene más poder en la medida en que nos vamos dando cuenta de lo que tú has hecho con nosotros, con nuestra relación con Dios y por ende que con la creación de nuestro Creador? ¿Acaso no es eso mismo lo que gime desde mi corazón cuando pido que cese ésta vida de alma que ha hecho de mi una bestialidad inmisericorde? Porque se trata de una ignominia, de una afrenta para con los designios de Dios. El hecho de no poder ver lo que Dios quiere que vea porque mis dos ojos (Ángeles Prominentes de la Presencia) no habían funcionado hasta entonces; ¿no era eso una angustia? El hecho de no poder interpretar el casarse con el Novio que Dios ha
predeterminado desde la fundación del mundo, porque el demonio no le ha permitido a mi mente conocerle debidamente ("...no he conocido Varón..."); ¿no es eso una afrenta al Padre del Novio, Satanás?
Veamos éste asunto trascendente desde la óptica de nuestra concepción mental en vías de restauración espiritual: Cada vez que recibimos una idea preconcebida como tal ("pre", como una hipótesis sugerida antes de ser concebida cabalmente como ley, fruto o argumento que llegará a convertirse en una obra o actuación dada) proveniente del árbol del conocimiento o de algún otro árbol del cual podamos comer o asimilar sus frutos; indudablemente que entramos en el dilema del cómo debemos concebirla, sobre todo y cuando nos vamos entendiendo en el campo del saber acerca de las cosas de Dios. ¿Entendidos? Pues la serpiente que esgrime el Ángel caído y cubridor según lo errado, siempre nos inducirá a
digerirla idea conforme a sus propósitos desorientadores o desvirtuadores de la correcta y adecuada concepción mental que Dios espera hagamos con dicha idea preconcebida como tal.
Por ejemplo, si en una tentación dada, como en el caso superfluo de aceptar o no una invitación verbal o escrita importante (conforme a las cosas del mundo, por supuesto) a una fiesta, reunión o eventoal cual quisiéramos no asistir por alguna razón o perjuicio personal; muchas veces tratamos de excusarnos con algunos trapitos convincentes y tradicionales, pero que al final solemos terminar aceptándola porque nos dejamos llevar por los argumentos aparentes que nos seducen e inducen a comer eso a la manera de la serpiente natural. No obstante y en cuanto podamos meditar o reflexionar en breve sobre el asunto, no apresurándonos a responder o a contestar con algún
argumento personalista (o, "yoísta"), aunque sea por algunos instantes; entonces le damos oportunidad al otro Ángel mensajero para que nos auxilie y proporcione el argumento o consideración apropiada, a favor de la respuesta que Dios desea y sin menoscabo de algún desagravio que podamos propiciar a la parte emisora del mensaje. Jesucristo era conducido así durante todo Su trayectoria ministerial (rodaje) y nunca lo vimos actuar conforme a algún capricho o ligereza natural y/o temperamental. ¿Cierto?
Y una vez que uno ha pasado por la experiencia natural y obligada de ser supuestamente hijo de algún padre biológico, esposo o esposa de alguna mujer u hombre biológico, y padre de los hijos biológicos que proceden de la relación carnal; es que uno es iniciado en aquello desconocido que lo llevará a uno a ser hijo por lo que hará conforme al nuevo Padre que va conociendo, y después esposa o concubina de quien irá conociendo como Marido, y luego padre o madre de lo que tiene que llegar a producir como ser espiritual. ¿Qué tal? Porque ahora la relación no será más carnal, afectiva o sentimental, sino espiritual; y que requiere de nuestra total y absoluta comprensión en la medida en que avancemos en nuestro
itinerario evolutivo trascendente. ¿De acuerdo? Porque lo biológico carnal no será más que un sueño simbólico, así como lo que había sido representado para con nuestra existencialidad y experiencia natural.
(Continúa.....)
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Documento : La necesidad de ser un humano....doc
Descripción : Mensaje recordatorio sobre la necesidad de investigar acerca de
nuestro orígen humano y trascendencia divina
Abrahám trató por todos los medios de adorar u obedecer a los dioses de Ur de los Caldeos en donde residía con toda su familia patriarcal (condición natural espiritual caída bajo el imperio de la carne), pero que no podía hacerlo porque en él había algo (un sentir, por decirlo así) que le conminaba a creer que ninguno de esos dioses podían satisfacerle en su necesidad espiritual. Dioses que no difieren en nada de los que actualmente se veneran y adoran por cada necesidad u orden espiritual: dinero, bienes, posesiones materiales, afectos o sentimientos carnales, gula, deseo, pasión, lujuria, codicia, envidia, etc...(y este sentir es lo que le sucede a cada Abrahám que es iniciado para con éste itinerario escatológico trascendente; el primer peldaño o escalón-eslabón de dicha
cadena que comienza con fe y para fe de lo que se concibe).
Hasta que Dios se le manifestó a Su manera y por aquel entonces (conforme al momento de la revelación para con la concepción de Su Hijo), y le proporcionó la idea intuitiva de llegar a ser manifestado o expresado a través de su medio, bajo la forma de hijo que emerge de las entrañas de sí, a favor de satisfacer tal necesidad espiritual de sentirse guiado por Dios en lo apropiado o recto, y no en la forma de actuar desordenada, y de ser vacía de Dios, como cada quien puede llegar a sentirse durante tal trayectoria; muy a pesar de la imposibilidad de concepción de su mente-mujer (según el tipo de Sara; una ayuda idónea aparentemente muerta, vieja o inactiva para con dicha encomienda), pero conforme a la percepción y/o captación del
significado correcto de Su palabra, el Verbo.
Pues, en Moisés (cual peldaño o eslabón más de ésta cadena evolutiva espiritual) y como en cualquier otro ejemplo de lo que se quiere decir aquí, Dios le hace saber al hombre que El es el único "Yo soy" y no el "yo" (becerro de oro) ni los "yoes" que nos han hecho saber y/o ser como hemos sido o actuado desaforadamente conforme a la manera carnal. Porque mediante la actuación u obra de cada personaje bíblico trascendente, Dios trata de darnos los argumentos que nos llevan a conceptuar cabalmente (comer del Árbol de la Vida, per se) las sazones y/o razones (cuales peldaños de la "escalera de Jacob entre el cielo y la tierra" en Peniel) por las cuales se nos orienta o guía (por medio de los Ángeles que suben y bajan a favor de comunicarnos la idea y/o el
pensamiento de Dios) para dar con Su forma de ser perfecta (conocimiento y sabiduría para con el dar forma, crear, conformar y ser constituidos), hasta lograr ser experimentadas como Su Hijo en nos (Epifanía o máxima expresión de Dios con el hombre: Emanuel).
Porque los dioses de los afectos, sentimientos, deseos, emociones y/o pasiones humanas no pueden apaciguar el fuego ardiente que el amor de Dios suele provocar en alguien que le busca diligentemente y que siente Su presencia para dentro de sí. Por cuanto el salir de mi tierra, de la casa de mi padre, de mi parentela y de mí mismo; no es más que el desentenderse de ese "yo" y de todos los "yoes" que se han reproducido a expensas de mi ser como afecto, sentimiento o emoción humana, en orden al pecado o error conceptual de la Palabra de Dios en mí. Y cuando uno "oye la voz de Dios que se pasea por entre tantos arboles conceptuales" desde el interior de mi conciencia, clamando con cierta angustia por causa de la inexistencia y/o vanidad de Su Hijo que aún no ha sido expresado o
manifestado a expensas de mi ser, sino todo lo contrario y en Su contra ("¿Dónde estás tú?" O mejor dicho: ¿En qué condición te encuentras tú?); sucede algo que no se puede comentar y ni siquiera explicar con alegorías expresas. Por cuanto la necesidad espiritual de sentirse conformando parte de El en Su Hijo o expresión de Sí, es más fuerte que cualquier emoción carnal dada como respuesta.
Y aunque tratemos de averiguar por métodos y/o medios carnales la razón o prueba de Su amor divino en nuestro ser, nos quedamos cortos en la ardua tarea que llevemos a cabo, por cuanto nunca llegaríamos a satisfacer la sed de Dios que nos embarga hasta lo más profundo de las entrañas de nuestro corazón. Porque Dios es amor y nada de lo que sintamos o experimentemos como amor, durante ésta vana existencia, se le iguala a Su esencia y magnificencia divina. Por cuanto el Mensajero o Ángel que le precede en Su Parusía tan sólo suele hacer expresar en uno el éxtasis profético indefectible (hablar u obrar por causa de lo que el Espíritu quiere transmitir: profetizar), y a lo sumo conminarnos a la fe y a la obediencia necesarias para con Su exigencia espiritual; con el fin de prepararle el
camino por donde el Señor-Dios-Padre se hará manifiesto como Hijo, a expensas de nuestro ser.
Pues la idea que Dios sembró en el corazón de cada Abrahám fructifica en la promesa de darle un hijo de sus propias entrañas en la Sara reproductiva que cada quien lleva dentro de su alma; tal y como Dios ha deseado de Sí a expensas de Su ayuda idónea humana. Solo que para con nuestra debida instrucción, el hijo primogénito carnal (en todo lo que hacemos o hablamos), Ismael, el de Agar (la carne, la constitución esclava del pecado); ha sido dado a luz antes que el hijo de la gracia conforme a Isaac en Saraí (constitución de lo que deberíamos hacer o hablar con rectitud). Símil que se recalca a groso modo conforme al parto gemelar de la Rebeca del Hijo, según la sabiduría del Padre. Porque a expensas de lo que ha llegado y llegue a significar el Verbo para con nuestra mente, es por
lo que hemos llegado a ser y lo que seremos en el futuro conforme al nombre "Yo soy" de Dios.
Así las cosas podemos inferir que Dios nos revela con ello Su desagrado en Lucifer como querubín cubridor de la criatura que lo expresa a El erróneamente según la carne (modelo experimentado a expensas del ser del hombre); y Su contentamiento en Miguel como Ángel cubridor de la criatura que expresa a Dios correctamente según Su beneplácito (modelo experimentado cabalmente en Jesucristo). Y como para colmo de este embrollo escatológico, tanto el ungido Saúl como el ungido David (mejor dicho; nombrados por Dios para con un objetivo) habitan en ésta misma tierra prometida y en ésta misma casa o tabernáculo de Dios con el hombre, tal y como ha sido escrito acerca de sus actuaciones y/o experiencias espirituales in situ. En donde el rey Saúl ha sido el mayordomo de ésta casa desde la
génesis de nuestras consideraciones y experiencias para con la carne que nos somete y esclaviza. ¿No es eso un dilema tan complicado como difícil de digerir?
Y es más; el comportamiento o actitud entre Saúl y David tras la persecución del primero por el segundo y por causa de la destronización (o des-primogenización) de aquel, nos deja atónitos por la fuerza con que ambos se atraen y se respetan en virtud del papel que ambos llevan a cabo (Saúl hace las veces de ser Padre de David y éste de Hijo de aquel). Puesto que ambos representan a los Ángeles prominentes que han participado de Dios y de Sus misterios, y que buscan por todos los medios escriturales de hacer realidad la encomienda que les han sido impuestas por Su Creador. ¿Se entiende así o acaso debemos verlos como simples mensajeros entre Dios y el hombre? ¿No es esa la misma idea intuitiva y espiritual que se desprende de la situación
conflictiva entre Esaú y Jacob, por causa de la bendición de la primogenitura, obtenida por engaño de Jacob a instancias de "la Rebeca del Padre-Isaac"? ¿Se entiende ahora lo que se quiere decir aquí con tales argumentos alegóricos?
Porque lo que me hace ser así como soy, un ser humano carnal y esclavo del imperio romano del pecado por causa del error conceptual de Dios, forma parte de la encomienda que uno de ellos tiene a favor de la iniquidad en él. Mientras que lo que quisiera ser no puedo serlo, esto es, un hombre recto y justo a los ojos de Dios; porque al Otro Ángel no se le está permitido interferir a favor de la rectitud, por causa de los reglamentos y/o normas espirituales a la que estamos sometidos en el campo de las consideraciones y desenvolvimientos de aquel. A menos que...a menos que la balanza se incline a favor del Ángel Miguel de mi evolución espiritual, y Dios haya hallado gracia en mi ser como para satisfacerle en su deseo de obtener Su Hijo-Agape tan amado conforme al modelo de Jesucristo.
Puesto que hoy día Dios no está buscando hombres tipológicos para ungirles (nombrarles) a fin de que representen acciones angelicales suplementarias de aquellas (porque ya ha sido escrito todo lo referente a las ideas y consideraciones esenciales al respecto); sino para que se dé en ellos el fin escatológico y/o restauración de todas las cosas en Dios, a favor de la manifestación definitiva y cabal de Su Hijo conforme a Jesucristo. Porque lo que se emite desde la azotea de esta casa o tabernáculo deDios conmigo y contigo (porque tú mismo estás incluido en los lomos de mi sacerdocio y participas de ello cuando vas comprendiendo dicho asunto; tal y como cuando estábamos en Adán y creíamos saberlo todo), es conminado por el nuevo Ángel
cubridor, Miguel, a expensas del Ángel concebidor en uno, Gabriel (su ayuda idónea en la esfera angelical, por decirlo así); a favor de que éstos argumentos lleven implícitos el poder reparador o conciliador entre Dios y el hombre. Pero si en el techo de la tienda del receptor creyente que está leyendo estos mensajes, aún persiste la duda o incertidumbre propiciada por las tinieblas del error conceptual: ¿Qué del ángel Gabriel y del ángel Miguel de dicha tienda? Porque el Lucifer de allí aún tendrá el control no solo del Gabriel de sí, sino de todos los ángeles que participan en el desorden y en el caos que la carnalidad propicia; a excepción de Miguel y de sus ángeles seguidores que conforman la congregación o iglesia corporativa a favor de la rectitud.
Porque también está escrito que la "llave" de Miguel (cual Mardoqueo fiel a Su Señor de rectitud y orden), permanece siempre a las puertas del Rey en espera por tal reivindicación mediante la apertura de los sellos que permiten una lectura correcta y adecuada del mensaje que se proporciona o propicia en orden a la verdad; rebelde a la causa que pregona su hermano mayor y adversario (cual Amán), hasta que le llegue el turno de ser honrado por el Rey (Dios) con la gloria (expresión divina a expensas del ser cual experiencia del Señor en uno) que solo Su Majestad le concede a quien El quiere honrar (porque es por gracia y no por obra personal o por algún esfuerzo religioso). Para que después logre dar cuenta de la tragedia al ser del hombre, convenciendo a Gabriel (cual Ester) de la
gravedad de la situación expuesta como "el exterminio del pueblo de Dios (el Cuerpo de Su Hijo, Su Persona) en un solo día"; el día fijado para con la decisión final. Y tales argumentos entrabados en dichos mensajes salen del abismo en que uno se encuentra sumergido, de entre todas las bestialidades que el hombre comunica con su carácter e idiosincrasia personalistas ("yoes"). De manera que las "langostas escorpiónicas" y los "guerreros de caballerías" (figuras o tipos de argumentos y consideraciones esenciales) que habían sido sellados para ser expresados en este tiempo, sean liberados y tengan el efecto esperado tanto en la criatura que las emite como en las receptoras que las reciben; porque esa es la forma de hablar Dios en Sus mensajes apocalípticos al hombre.
Así las cosas, no habrán mas sellos apocalípticos que intenten cerrar el acceso al Árbol de la Vida; porque la expresión escrita depende de lo que se haya "cocinado" en la mente del ser, a partir de la concepción correcta e idónea para con lo que Dios está diciendo con Su simbología metafórica y peyorativa. Y que ello dependerá de cuánto va siendo uno liberado de los poderes de las tinieblas, en virtud de la muerte o inactivación del "yo" y "yoes" (ángeles de Lucifer) que comandan las operaciones y acontecimientos vivenciales en mí (según la forma de pensar y de ser carnal). Por cuanto el morir a la vida de alma carnal, aunque duela, requiere de entrega a cada instante o momento de dicha existencia; en cada ocasión al hablar, al actuar, al razonar, al desear, al
sentir, etc. Y tal entrega es con conciencia de lo que se está haciendo o ventilando como idea o pensamiento, llegado el momento para con su expresión dada. Porque al principio cuesta trabajo creer que estas cosas son así y resultará difícil adaptarse a tal situación vivencial; pero que cada vez vueltos ("con cada vuelta del collar de la Sulamita") y resueltos (actitud mariánica, magdalénica, estérica, etc.), iremos acostumbrándonos a "morir" en cada acto o expresión carnal.
En tal sentido el Ángel le hace saber a uno que las emociones y/o bestialidades animales son para ser controladas ipso facto, y no para que ellas controlen nuestro andar (en cada circunstancia o momento expresivo); que los afectos y deseos instintivos son para con el dominio propio y no para que ellos controlen nuestra alma (en las pruebas y/o tentaciones). Así las cosas, que nos vamos sintiendo más y más cargados con esa cruz que no termina de catalizar nuestra transformación, pero que es efectiva y poderosa en su encomienda. Porque en la medida de nuestra experiencia crucificante los poderes exigirán más y más de dicha existencia, a favor de satisfacerse en sus necesidades carnales y/o pasionales. La presión del aceite que significa el Getsemaní predicado, me va colmando del aceite
indefectible de la unción en cuanto al conocimiento adquirido, pero que también va exprimiendo mi vid carnal; pues así es como funciona esto.
De tal manera que cuando le llegue al Ángel el momento de vendimiar las obras inicuas para con dicho lagar, se encuentre con que ya no quede más nada de mi ni de lo que he sido u obrado; sino que la vid verdadera, constituida por la Sangre del Señor que ha clamado por reivindicación desde mi suelo fértil, es la que debe tomar Su lugar en mí y regirme, tal y como ha sido mi deseo y el de mi Creador. Y lo que sigue no es mas que la transfiguración del Cuerpo del Señor a expensas de mi ser; por lo que obraré limpiamente (de allí tanta blancura resplandeciente según la visión de la transfiguración) dependiendo de lo que el Ángel me conmine a hacer. Repito que El llegará a ser Un Ángel en los Tres; tal y como el Padre (según el amor de Abrahám) del verdadero Padre de la obra en mi
(según la obediencia de Isaac) llegaremos a ser uno en mi ser (según la obra del Espíritu Santo en Jacob).
Pues la idea en Abrahám maduró en mi humanidad, cuando fue manifestado Jesús, tras Su exposición como el "Hijo Amado de Dios" (en voz como de muchas aguas cataraticas); desde uno de los tantos cruces en el paso itinerárico entre el Jordán y yo; así comoen la cima de cualquier montaña que quiera mostrarse encumbrada en contra de El (en forma de luz resplandeciente). Porque la tierra de Canaán que nos quiere mostrar Dios con todo esto y de la que mana la leche y la miel de Sí, no es más que nuestro propio interior cuando nos encontremos disfrutando paradisíacamente de Su amor y de Su paz. Y ese es el motivo inspirador que Dios ha puesto en el corazón de cada escritor y profeta bíblico a través del tiempo.
Porque la fragancia getsemánica que exhala el frasco de alabastro o corazón de la novia (Nueva Jerusalén) de éste Tobías entregado a la providencia del Señor, la María Magdalena llorosa que ha estado a merced de las siete cabezas del dragón que la conmina a obrar el mal frecuentemente; le sirve de ungüento al Cuerpo que su Novio requiere para con su perfeccionamiento espiritual en la sepultura de mi ser, de cara con Su resurrección o vuelta a la vida de forma gloriosa a mis expensas. De tal manera que desde el infierno del abismos; o mejor dicho, de entre mis expresiones y/o argumentos que no tienen ni pueden dar vida, en donde lo han puesto como sepulcro desde hace dos días literales, es que el Señor, el Verbo, resucita de entre los muertos "al tercer día"; "día" en el
cual uno llega a ver Su luz con toda Su claridad y esplendor.
Pero que para ello tenga lugar, la muerte o inactivación del padre espiritual de mi vida carnal es tan necesaria como indefectible, para poder recibir la herencia que mi Padre Espiritual de la vida no carnal me ha predestinado por causa del Testamento que la rige. Porque heredar la vida eterna del Padre amoroso según Jesucristo requiere de la muerte de mi vida carnal de quien ha sido mi padre según la ley del pecado y de la muerte. Por cuanto esa es la forma como funciona esto, y que depende de un abrir y un cerrar de las llaves (ojos) que permiten el acceso al reino de Dios. Llaves que se le han entregado a todo ungido para con dicho fin y que tienen que ver con el conocimiento y con la perspicacia que se adquieren por medio de la participación de la unción de los ángeles Miguel y
Gabriel, bajo la esencia o Ágape de Dios, conforme a la guía o voluntad según el corazón amoroso de Dios en Rafael. Y con ese tipo de muerte termina una historia de penalidades y sufrimientos (no más llanto ni más dolor), para dar lugar a la nueva vida que Dios tiene preparada para Su criatura humana desde antes de la fundación del mundo. Y lo importante aquí es saber cómo morir al "yo", a los "yoes", al ser de uno; de manera que la muerte de sí sea una transformación positiva y de plena felicidad paradisíaca.
En cuanto a esto, el libro de Sabiduría nos declara: "...Las almas de los justos están en las manos de Dios y no los alcanzará ningún tormento. Los insensatos pensaban que los justos habían muerto, que su salida de este mundo era una desgracia y su salida de entre nosotros, una completa destrucción. Pero los justos están en paz. La gente pensaba que sus sufrimientos eran un castigo, pero ellos esperaban confiadamente la inmortalidad. Después de breves sufrimientos recibirán una abundante recompensa, pues Dios los puso a prueba y los halló dignos de sí. Los probó como oro en el crisol y los aceptó como un holocausto agradable. En el día del juicio brillarán los justos como chispas de fuego que se
propagan en un cañaveral. Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos, y el Señor reinará eternamente sobre ellos. Los que confían en el Señor comprenderán la verdad y los que son fieles a su amor permanecerán a su lado, porque Dios ama a sus elegidos y cuida de ellos..."
Porque los que son llamados justos han sido por lo que hicieron con sus vidas; por su entrega al sacrificio (sacerdocio competente delante de Dios) en defensa de la Palabra de Dios y representan a las obras justas del Señor. Y han sido llamados santos porque la santidad (o, separado de...) los conminaba a dicha entrega; de manera que sus nombres están escritos en el Gran Libro como obras o actuaciones justas delante del Señor. Ahora conforman el Cuerpo del Señor Jesús, la Gran Nube de Testigos que regirán al ser de uno como escudo o cubierta. Todos bajo las vestiduras blancas de la rectitud, otorgadas por gracia y comandados por el Ángel, conforme al patrón conductual de Jesucristo. Pero que dicha
cubierta en uno dependerá de nuestra entrega y dedicación exclusiva al Verbo de Dios, hasta la muerte de la vida que se ha opuesto a la de El (objetivo de Su Evangelio).
Y ya hemos entendido que no se trata de muerte física como tal; sino psíquica, afectiva o emocional. Porque es en el campo de nuestra mente en donde tiene lugar la consideración, el pensamiento y la concepción de la Palabra de Dios. Y es desde nuestro corazón en donde tiene lugar el flujo de la sangre o vida que nos rige y que nos conduce a obedecer hacia determinada fuente o voluntad; esto es, de las emociones y sentimientos que nos afectan. De la misma manera que desde lo más profundo de nuestras entrañas viscerales es donde se dan cita las pasiones y deseos que nos embargan y nos conminan a actuar inicuamente. Así como también es por causa de la orden que reciban nuestros miembros que nos dirigimos a realizar cualquier acto, dependiendo de lo que se haya cocinado en nuestra mente,
corazón y visceralidad (por decirlo así).
Porque bajo estos cuatro aspectos que rigen al hombre, cuales bestias apocalípticas, es que se lleva a cabo la guerra espiritual o de la decisión armagedónica en uno. De manera que dicha guerra espiritual es, de entre toda idea conceptual: 1) Contra los argumentos conceptuales confusos de la mente o cabeza babilónica de toda imagen humana cual rey Nabucodonosor;2) Contra la afectividad o sentimiento carnal que se deriva del corazón o inclinación natural de la guía del reino de Persia; 3) Contra el deseo carnal o visceral según el reino de Grecia; y, 4) Contra el orgullo, soberbia, autoritarismo y prepotencia conforme al andar de las piernas y pies del imperio romano que todo lo hoya a su paso. Porque para que el Príncipe Ángel Gabriel (como
una de las llaves del Reino de Dios) pueda llevar a cabo su encomienda de hacernos saber la verdad (hacernos concebir del Verbo de Dios), tiene que enfrentarse a tales poderes o reinados que han dominado al ser del hombre a través de su evolución psíquica y afectiva del mismo. Y lo hace, tal y como lo reseñan las Escrituras, por medio del poder de la Palabra (Espada de Dios, el Verbo) que esgrime el Arcángel Miguel, uno de nuestros Príncipes Principales (como la otra llave), quien siempre ha estado a favor de la concepción correcta del Hijo de Dios en nos; esto es, de Israel.
Y en el apogeo de la guerra, el Ángel nos comunica que ha venido para hacernos saber lo que ha de venir a nuestro pueblo espiritual de Israel, a quien aún no hemos experimentado cabalmente como persona real conforme a Jesucristo; pero que viene en los momentos de nuestra consideración a causa de la inutilidad para con la expresión de Dios y por la falla de nuestros esfuerzos naturales para ser liberados del error. Porque el Ángel viene para que dejemos de ser lo que éramos y para hacernos saber que los "yoes" no tienen tanto peso sobre nuestras decisiones y/o actuaciones. Así las cosas, el éxtasis nos embarga y el aliento o espíritu de la vida almatiforme que ha regido a uno tiende a salir y a escasear ("...¿Cómo, pues, podrá el siervo de mi señor hablar con mi señor? Porque al instante me faltó la fuerza, y no me quedó aliento...")Los arrebatamientos son continuos y los ataques son intermitentes en la medida de nuestra experiencia con "los ángeles que suben y bajan"; hasta que ya no quede más nada del "yo" y de los "yoes" hacedores de iniquidad. Porque el rollo de este asunto es saber esperar a por el Ángel que nos guía en Sus requerimientos: El Guía interior, cual Ángel Rafael, el Tazón del medio que recibe el aceite de entre las Dos Ramas del Olivo, o Alas de la Gran Águila-Espíritu Santo, que guía a todo Tobías (Abrahám-Moisés-Jacob-José-Jesús-Enmanuel) en su itinerario o rodaje galileo hacia la boda con su Amado. Y no adelantársele a El en alguna cosa o circunstancia vivencial: saber callar, saber oír, saber hablar, saber obrar con cautela y
perspicacia y detenerse a por el Ángel en cada acontecimiento dado, etc.; porque El siempre irá delante de uno (si uno le deja; esto es, si uno no se le adelanta con alguna expresión vana o inicua ante toda circunstancia vivencial humana), tal y como le fue escrito para con Moisés.
Porque para ese entonces y como consecuencia por tal itinerario, el espíritu malo de parte de Dios en uno tiene que salir cabalmente y dejar de regir al ser como tal; porque no puede seguir con su encomienda nefasta si la obra de justicia por excelencia en el ser es consumada a sus expensas. Y ya hemos visto que tal obra abélica (por haber sido originada en Abel como idea de sí) significa muerte e inactivación de la vida de alma del ser (lo más querido o agraciado por nos como hijo o hija; o mas bien como la ovejita más apreciada de mí). Porque ipso facto, el Espíritu en el Verbo, que había estado como enclaustrado en el corazón y bajo condición sepulcral en uno, va tomando posesión correcta del ser y el alma vuelve a ser (esto es lo que significa que vuelve a Dios, El proveedor de
la misma) y a participar de lo que Dios es según el orden divino, a expensas de ésta misma Casa o Tabernáculo de El y nuestra. La reactivación del cuerpo con todas sus funciones fisiológicas va teniendo lugar, a la par que las funciones cognoscitivas y sensoriales; ahora con otro matiz o regir espiritual trascendente. De tal manera que al cabo del tiempo estipulado la nueva tierra tiene lugar y el nuevo cielo también tiene lugar, a favor de regir al ser de uno de la manera correcta conforme a la existencia de nuestro Señor Jesucristo.
(Continúa....)
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Veamos ahora cómo es este asunto de la guerra espiritual entre los dos bandos angelicales que se pelean por el ser de la criatura. ¿Contra qué, cómo y por qué de la guerra espiritual armagedónica y/o de la decisión? Pues la guerra es de Miguel y Sus Ángeles de rectitud contra Amalec o Lucifer y cada uno de los ángeles o poderes cargados con los mensajes que conminan a la actuación inicua en el ser del hombre (voluntad en la tierra), y a la concepción errónea de la Palabra de Dios (voluntad en el cielo). El cómo es lo que trataremos de enfocar aquí. El por qué ya lo sabemos, por cuanto se trata de la salvación de Dios y del hombre de los poderes de las tinieblas e ignorancia en la cual nos encontramos. Así las cosas, vamos a ver si podemos lograr encauzar el objetivo de éste
mensaje contra todos los obstáculos que se irán acomodando en la medida en que desglosemos tal asunto trascendente.
Las expresiones rectas (obras, actuaciones de justicia, etc.), cuales verdaderos hijos de Dios, están a la expectativa por la liberación (manifestación) de la esclavitud en la que han estado sometidos bajo el imperio de la carne, tal y como ha sido escrito con respecto al pueblo de Israel de Moisés a manos del Faraón (su propio "yo", el tirano esclavizador de sí) de Egipto (su propio mundo o condición carnal). Un pueblo que es el mismo para cada "Moisés" que se va dando cuenta de su propia condición humana enajenante. Recuerde que para comprender las Escrituras usted tiene que sumergirse en ellas (conforme al bautismo de Juan), formando parte integrante de las mismas e interiorizando para sí cada acontecimiento dado como argumento, a favor de la propiciación de la realidad que
se esconde tras el dicho, relato, parábola, o acontecimiento bíblico, etc. Este es el verdadero significado que la religión judía esgrimía para con los sacrificios animales en el templo; los cuales representan a tales actos de iniquidad que deben ser entregados al altar, ipso facto. Y todo ello a favor de descubrir la verdad subyacente que se esconde detrás de tales recursos literarios bíblicos dados como velo o cortina. Porque una vez que tales "hijos de iniquidad" van siendo entregados en juicio, sobre la base del sacrificio del Señor, los cielos se nos irán abriendo (el velo del templo se irá rasgando de arriba hacia abajo) y las Escrituras nos serán reveladas en todo su esplendor y magnificencia (comprenderemos a Dios y Sus misterios).
Es como si se tratase de algo con vida en su interior, que intenta por todos los medios de llegar a ser expresada como tal en su momento oportuno; de la misma manera a como una semilla seca y silente (inactiva) intenta abrirse paso de entre la tierra húmeda (bautizo) y contra todos los obstáculos o piedras en el terreno (pruebas), para dar lugar a una nueva vida que llegará a convertirse en una planta fructífera y productiva. Porque, escatológicamente hablando, el pueblo de Israel, el espiritual, no es más que el cuerpo de poderes leales a Dios que harán posible la rectitud cabal en uno; en oposición contra el otro pueblo de iniquidad establecido como "carne", a la que hemos estado sometidos durante toda la trayectoria humana racional y pensante desde Adán. En realidad la pascua que
va cubriendo a cada creyente que se va dando cuenta de tales acontecimientos escatológicos en virtud propia, es la inactivación de la primigenia carnal o egipcia; a favor de dar lugar a la persona de Jesucristo, el modelo sellado por los poderes conforme a la rectitud y justicia divina en Israel (porque Israel es el ser que lucha cara a cara contra lo que ha significado Dios para sí y lo vence). Pues todas las expresiones primogénitas carnales (bajo el sello de Caín) llegarán a su fin, del mismo modo que ha sido escrito con respecto al Faraón (el "yo") y su pueblo anti-israelita ("yoes").
De manera que no nos quede la menor duda el respecto, porque lo escatológico tendrá fiel cumplimiento como acto final de liberación de Israel; en donde se hará realidad la promesa libertadora del Padre en el Verbo (el Hijo), a instancias de la obra que el Espíritu Santo lleva a cabo a expensas del ser de la criatura. Porque el orgullo, la soberbia y la prepotencia o arrogancia de Faraón serán doblegadas definitivamente y para siempre, bajo el poder de la fe y del conocimiento de quien ha confiado en dicha promesa de liberación que se le ha otorgado como gracia, a instancias del Nuevo Testamento dado como Evangelio de Su Señor y Dios. Y si el problema es la ignorancia acerca del verdadero conocimiento de Dios, entonces que tenemos que conocer cuáles son estas ideas, preceptos y leyes
que conminan al error conceptual y a la actuación inicua en el ser del hombre (velos), que no nos permiten adquirir tal conocimiento acerca de la verdad, ni mucho menos actuar con rectitud. Porque el fin de todo asunto o actitud dada como obra (génesis de la escatología) es lo que nos debe interesar al momento de que lleguemos a ser diligentes y conspicuos para con el juicio en cuestión.
Y para indagar más acerca de este asunto escatológico, necesariamente tenemos que referirnos al origen del mismo; en donde nos vemos como un Adán completamente equipado con la carga genética y angelical como para llegar a ser un hombre de verdad o Dios-Hombre, una vez adquirido el conocimiento indefectible acerca de Su Creador (comiendo del Banquete Nupcial entre Dios y el hombre), quien llegará a ser El Marido regidor de Su existencia. Sólo que para ello debe contar con la ayuda idónea indefectible, in situ, que lo conmine a asimilar el conocimiento en cuanto al verdadero significado del Verbo de Dios que se le suministra por medio de signos, señales y símbolos. Porque de todas formas Dios tuvo que dividirle en macho y hembra, por cuanto esta es la única forma de lograr tal objetivo
inmanente para con Su deseo, en virtud de que éste supiera el contenido de sí; porque el hombre solo y sin conocimiento de sí no puede por sí mismo obtener tal saber, por cuanto no es bueno que el hombre se encuentre sólo si Dios se encuentra bajo la misma condición de inexistencia o inutilidad por razón de la ignorancia en el ser. Porque la existencia y el sentir requiere de que haya conciencia del ser, de sí y del Otro.
De manera que si el varón tipifica a Dios como El Espíritu o Ágape viviente; ¿en donde está la hembra o madre tipológica que le ame y que le proporcione los hijos que Su vida le exige y que le cubrirán moral, psíquica y objetivamente? Por eso es que Dios divide al hombre en varón y varona, para enseñarle que él representa a Dios y ella a él; a favor de que el conocimiento y la interrelación entre ambos fructifique tal vida esencial que será regida por el espíritu de parte de Dios. No obstante, el tipo de varón y varona no es más que el reflejo del significado de la imagen y semejanza de Dios. Así las cosas, es Dios, el Varón, quien salva a Su Varona de las inclemencias del error o de la falsa concepción de Si; por cuanto y a expensas de Su itinerario vivencial con ella (el),
va expulsando los demonios que le habían atado a tal condición enajenante, liberándole así de la concupiscencia de la carne y de la posesión diabólica en la que se ha encontrado hasta el mismo día de hoy.
Vemos entonces que el hombre creado a imagen y semejanza de Dios requiere de tipologías que lo induzcan a buscar la verdad a la cual pertenece y que le harán participar justamente de la vida divina. Y es por eso que los recursos o herramientas de Dios para con la enseñanza de Su criatura son literales, tanto en Sus actuaciones creativas como en Sus dichos proféticos y relatos o acontecimientos bíblicos. De manera que cada Adán literal tiene que darse cuenta (casado o no, porque el matrimonio no deja de ser también una tipología pedagógica), de que su verdadera ayuda idónea, en realidad, es la mente que le fuera otorgada juntamente con el aliento de vida (espíritu) en cuanto fue considerado como alma viviente. Y de que tal ayuda idónea del género femenino le proporcionará los hijos
de Dios, como verdaderos (actos de justicia), de la misma manera a como su mujer suele darle los biológicos.
Porque Dios es tanto Espíritu como Verbo o Palabra (Padre e Hijo), la cual es emitida, oral o escrituralmente (como forma de expresión), por la criatura que ha creado (cual obra del Espíritu Santo). Y más aún, cada criatura, sea macho o hembra literales, consta de ambos conceptos para definir al alma y a la mente del ser; ya que el ser lo constituye tanto su corazón como su mente, en el sentido de que el alma es lo masculino o entidad divina (y que representa a Dios, omás bien donde El reside), mientras que la mente es lo femenino o humano. Y si vamos entendiendo esto así, percibiremos que quien escribe y actúa es el ser y quien habla es el ser; pero que se requiere de la participación de la mente para que el alma como un todo, piense y
obre en consecuencia. Esto quiere decir que Dios no puede ser conocido ni expresado como vida sino es por el hombre (Su compañera indefectible), quien también posee su propia ayuda idónea para con tal efecto. De la misma manera a que el hombre pensante no puede concebir a Dios sin dicha ayuda idónea; porque seríamos sencillamente una especie más de entre los animales salvajes del campo.
De tal manera que Dios dispuso los árboles en el Jardín de Edén, a favor de que el hombre comiese de cada uno (a su tiempo, por supuesto), en virtud de llevarlo a lograr la condición espiritual y divina o paradisíaca indefectible, esto es, la condición ideal de comunicación e interacción entre Dios y Su criatura. Y de todos los arboles del jardín debía comer para saber; a excepción del árbol del conocimiento del bien y del mal, del cual no debía comer sino cuando Dios así lo dispusiera o estuviera apto para con dicha encomienda. ¿Se entiende? Porque está claro que el hombre debía comer para conocer lo correcto y lo errado; porque si ellos comían del árbol de la vida primeramente, por decirlo de ésta manera y sin preparación previa: ¿Qué tipo de daño o muerte podría
ocasionarles el comer del árbol del conocimiento si adquirían la vida eterna comiendo de aquel? ¿Cómo podrían adquirir conocimiento de la muerte sin poderla experimentar? ¿Cómo podrían obtener verdadero conocimiento de Dios si la versión errada de El estaba encubierta en los diferentes animales que habían sido creados con antelación?
Y el caso es que Dios debía probar en Adán, la idiosincrasia (por decirlo así en relación a su actitud o forma de ser) del Ángel que Dios había nombrado como albacea o mayordomo de la casa o tabernáculo que el hombre significa; de la misma manera a como Dios debía probar en Jesús, la actitud del Ángel Miguel nombrado como nuevo Mayordomo de Su casa, en lugar de aquel . Porque Luzbel, el otrora Lucero de la Mañana, había sido nombrado como el querubín cubridor de las actuaciones de la criatura que Dios comenzó a crear para Sí, a favor del patrón conductual recto por el cual deba regirse dicha criatura, pero que no lo logró. Y el asunto es que en el mismo momento de la concepción del Verbo de Dios, a expensas del ángel Luzbel en el hombre, es que Adán y Eva son conminados a la
desobediencia y por ende que a la transgresión o error del concepto dado como Palabra dictada en el pensamiento (todos estos argumentos se están escribiendo en presente y no en pasado, por cuanto el proceso de la creación aún se encuentra en pleno apogeo). Porque tal ángel, rebelándose contra Dios por su envidia soberbe, seduce a la mente del ser a desconocer dicha advertencia, con toda verdad por cierto, aún y a sabiendas que llegado el momento propicio, el hombre comerá, de todas maneras, de dicho árbol en cuestión.
Porque, reiterando de nuevo; ¿cómo llegar a conocer tanto el bien como el mal si no comemos de ese árbol por ambas versiones; es decir, al revés y al derecho? Y es que al final comemos, de alguna u otra manera; porque se trata del mismo árbol del bien que nos proporciona la vida, y del mal que nos proporciona la muerte, según se trate del lado en que se mire. Así las cosas, en Adán comemos de lo que es el mal para muerte, mientras que en Jesús nos toca comer del bien para vida. Y lo cierto de este enredo es que el nuevo ángel encargado de cubrirnos, Miguel, es el que está a favor de Israel; es decir, de la rectitud y de la verdad, que depende del servicio conceptualizador o concebidor de Gabriel (su ayuda idónea en el plano angelical). Miguel abre la puerta del entendimiento (con la llave maestra de la palabra o espada que esgrime en función de la revelación dada a su debido momento), para que Gabriel pueda iluminarnos (baño de luz, "cubrimiento con la sombra del Altísimo") con el significado del asunto que se quiere clarificar; a favor de la verdad, de la vida y de la consolación.
Esto es lo que significa el verdadero bautismo en el espíritu y no otra cosa; que trata de la cubierta que tiene que ver con la verdad y con el bien. Y es Gabriel quien se encarga de que la hembra del hombre (María) conciba al Verbo de la forma correcta (como Jesús, el modelo e imagen de Dios, Su Padre), como si se tratase del mismo Espíritu Santo de parte de Dios (Su Sombra o Investidura); porque el espíritu malo del mundo de parte de Dios en Lucifer es el catalizador de todo lo contrario; esto es, de la concepción errada del Verbo como tal. De manera que una vez que hemos sido experimentados en el mal por causa de Lucifer y sus argumentos de iniquidad (sus ángeles), podamos rebelarnos contra él y contra esa condición carnal precedente y letal; a favor de ser experimentados en el bien
por causa de Miguel y Sus ángeles de rectitud, y así llegar a ser lo que Dios ha querido que seamos en El, esto es, con vida eterna conforme a Emanuel. ¿Acaso no ha sido esto el verdadero plan de Dios desde el principio, Rafael? ¿No es eso matar dos pájaros de un solo tiro a expensas de la criatura, Padre? ¿Eliminas a Satanás y a la vez su existencia carnal o vida almática a expensas del ser del hombre?
(Continúa...)
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El Ángel en los "Tres" envuelve, como cubriendo a la mente de uno (cual ayuda idónea del Espíritu, de Dios, en vías de perfeccionamiento como Nueva Jerusalén dada), a cristalizar la idea intuitiva de llegar a ser un Hombre-Dios con todas las características divinas que de ello se desprende; a expensas del poder de la Palabra que todo lo puede y de la experiencia bíblica del canon de rectitud que en uno tiene lugar; así como tambien, de las escrituras que de ello se deriva a expensas de los descubrimientos de los misterios que el Verbo . Porque no es menos cierto que el saberse ser transfigurado o elevado hacia la condición espiritual ideal, lo conmina a uno a esperar por el fallo en el juicio que me trascenderá hacia la verdad plena de Dios, con el cambio de vida indefectible. Y,
como ya se ha dicho en otros mensajes relacionados con esto, es en el campo (llámese cuántico o no) de las consideraciones argumentales esenciales, en donde tiene lugar el combate del Espíritu contra las tinieblas del error por la verdad y por el control o dominio de la criatura per se (primitivamente aceptado como el combate entre Caín y Abel en dicho campo, o según Moisés entre Josué contra Amalec; y, escatológicamente hablando, como el encuentro final entre Miguel y sus ángeles contra Lucifer y sus ángeles).
Por cuanto el itinerario pre-ministerial a seguir ya se ha iniciado al momento del "amantamiento de Elías" sobre mi ser (esto es lo que significa poner el manto como nueva forma de ser encima de uno como cubierta o vestidura para que uno vaya percibiendo cabalmente el significado real del mismo); mientras uno, en su itinerárica experiencia carnal, anda arando con mucha dificultad el terreno de lo desconocido en lo indeseable de Canaán con la duodécima yunta de bueyes (el par de entidades angelicales que lo han conminado a uno ser como es, mas nuestro "yo"). Pero que allí mismo e ipso facto hay que tomar la decisión de ir sacrificándoles, descuartizándoles y con la misma madera con que el yugo se sirve para con sus propósitos carnales, asarles e ir dando de comer a la gentilidad.
¿Se va entendiendo? De la misma manera a como Moisés dio de codornices a Israel en el desierto de la prueba gúlica, o a como Jesús hizo uso de aquellos "dos peces" para dárselos a la multitud o gentilidad con hambre de carne; mientras que de los cinco panes que se distribuyeron en la misma asamblea bajo la forma de banquete, sobraron 12 cestos llenos, sencillamente porque no pudieron digerir lo que el Mesías les estaba proponiendo como Evangelio mediante aquel "Sermón del Monte" trascendente.
Porque una vez que se inicia tal trayectoria pre-ministerial de concepción adecuada del Verbo en una mente renovada, no hay vuelta atrás, hasta que sobreviene el arrebatamiento indefectible de forma de ser; esto es, cambio de la personalidad de uno, de la natural a la espiritual. Y a partir de ese momento, se da lugar en uno el inicio del ministerio evangélico clave que propiciará la cubierta definitiva que conducirá a uno a actuar con rectitud conforme a la personalidad de Dios en Jesucristo. Porque el manto ya está presto para cubrir a uno y sucederle en el oficio al trapo de inmundicia que Lucifer ha impuesto a la humanidad a causa de su error serpentino a expensas de nos. Y nosotros habíamos creído que éste cuerpo corrupto nos pertenecía o que seríamos eso y nada más. Pues no. El
cuerpo de carne o materia animada por el espíritu regidor de la misma no somos nosotros per se (porque apenas constituye una tercera parte de nos), sino que es la tienda o casa que nos hospeda como seres espirituales; porque somos seres espirituales, escrituralmente hablando, llegados a ser almas vivientes emanadas del Espíritu, de Dios, para llegar a conocerle en espíritu y en verdad, a favor de expresarle cabalmente.
Pero que lamentablemente este conocimiento ha sido errado por causa de la astucia de la serpiente (forma errada de concebir e interpretar al Verbo de Dios) conminadora de la fatalidad, la cual ha obnubilado nuestro entendimiento y nos ha hecho caer en el abismo de las tinieblas e ignorancia por tal conocimiento de la verdad, haciendo de nosotros grandes bestias carnales obradoras de iniquidad. De manera que si hemos sido segregados de una misma Fuente o Génesis de la espiritualidad divina, entonces que nuestro Generador se ha provisto de una casa o medio de expresión humana para con nuestra existencialidad y la de El (el "Tabernáculo de Dios con los hombres"). Así las cosas, y en el acto mismo de nuestra concepción como entidades vivientes, venimos a esta casa o medio animal a favor de
llegar a ser almas vivientes perfectas; tal y como está escrito en la Génesis de nuestra creación, en donde los días de la misma (los siete días literales de la nomenclatura divina) no son más que etapas vivenciales de una experiencia previa al conocimiento real de la persona de Diosa expensas de nuestro ser, con miras a satisfacer Su plan experiencial en orden a Su esencialidad. Entonces; ¿Por qué actuamos o hacemos lo que obramos?
¿En dónde queda nuestro libre albedrío para decidir por cuál forma de ser, para ser regidos espiritualmente? ¿Qué nos induce a actuar así? ¿Por qué decidimos por la primera forma en lugar de la segunda? Hasta el momento sabemos que nuestras actuaciones dependen de lo que previamente se ha predeterminado para con dicha actuación dada, de manera que todo lo que hacemos es por causa del ensayo y error de lo que solemos hacer u obrar bajo determinada condición o situación vivencial. Y lo que se ha determinado previamente que hagamos proviene del orden escritural en que nos encontramos inmersos o bautizados en la corriente del río, sea correcto e incorrecto, adecuado o no. ¿Recuerdas cómo la madre de Moisés lo escondió en un arca de papiro
entre los juncos en el río y lo que ello significa? Y más aún: ¿Recuerdas que el nombre que le dio la hija de Faraón tiene que ver con la forma en que le descubrió? ¿Puedes llegar a entender el por qué de éstos mensajes hoy, cuando ésta hija de Faraón está tratando por todos los medios y doncellas, de descubrir el verdadero significado del Verbo oculto entre los juncos del río? ¿Recuerdas que María lo cubrió con pañales, mientras que ésta Mula y éste Buey si saben lo que con Su Amo han estado haciendo los poderes de las tinieblas?
Porque sabemos que también hemos estado sometidos bajo condición escritural dada por eventos marcados conforme al canon entre dos corrientes de obras circunstanciales; o lo que es lo mismo decir, entre ovejas y cabras: las primeras siendo selladas como actos rectos y las segundas siendo nominadas bajo la marca de Caín. Esto no es difícil de entender. Pues, cada acto en sí sugiere una idea o pensamiento intuitivo dado como orden, que presume una forma de obrar o hablar en consecuencia. Y sucede de la misma manera a que una orden o ley emanada del poder legislativo de una nación democrática, requiere del decreto de realización para llevar a cabo dicha resolución a expensas del poder ejecutivo de dicha nación. Así las cosas y trasladando la idea, el poder legislativo espiritual que nos
gobierna como nación o ciudad en sí, simbólicamente hablando, ha establecido en consejo o asamblea, todo aquello por lo cual debe regirse el ser como persona humana (constitución esencial), en virtud de la prevalencia de actos escritos marcados y/o sellados como tales; y en cuanto llega la orden de actuar como respuesta o reacción al estímulo precedente (carga, cobro de deuda), es el poder ejecutivo quien conmina a uno a obrar en consecuencia.
Y bajo la misma premisa circunstancial, el poder judicial (el tercero de los poderes espirituales) vela porque se lleve a cabo la orden emanada de tal poder ejecutivo, a favor de que se realice el acto en sí. De manera que estos 3 poderes "celestiales" entronizados como "Trono de Dios" son los que en definitiva logran hacer que uno actúe o lleve a cabo, bajo Sus haldas y mediante los "Cuatro Querubines" que participan de dicha guía o "Carro de Dios", cualquier reacción de respuesta a la orden dada conforme al itinerario sellado como tal, y: "...porque el Espíritu anda en medio de las ruedas...". A esto nos hemos referido en otros mensajes relacionados con la visión de Ezequiel o con
la visión de las "Siete Iglesias de Asia", y tampoco es difícil de entender. Ahora bien y en relación a la rectitud: ¿Por qué la orden que es emitida depende del acto mismo de fe o poder de convicción que es extraído del corazón de la entidad que sugiere el acto en sí? ¿No es del consejo en la mente del ser, del acuerdo entre los poderes implicados en la manifestación o expresión real de Dios? ¿No fue así como aconteció en aquel Centurión que pidió a Jesús Su intercesión por revertir la condición constitucional de su criado o mayordomo gravemente enfermo? ¿Llegaste a saber cuál es la enfermedad que soporta y padece el mayordomo de tu casa o de la mía?
Veámoslo ahora desde el otro ángulo de la óptica conceptual: Si uno actúa en contra de la norma pre-establecida por tales poderes esenciales carnales, se opone al ordenamiento conceptual interno o constitución reglamentaria esencial dada como la ley del pecado y de la muerte (establecida por causa del error conceptual de la perfecta Ley de Dios). Y un buen ejemplo de ello lo podemos apreciar en una tentación o prueba pre-establecida como tal; por cuanto la misma intenta satisfacer la demanda carnal dada como deuda (porque no nos pertenece y por ende que somos deudores a ésta carne que ostentamos y que llevamos como cubierta cuando reaccionamos u obramos bajo su imperio...) que los poderes del error han pautado como norma u orden inicuo en uno (...y porque toda obra que tienda a satisfacer
cualquier deseo o tentación dada en uno es vista por Dios como acto de soberbia y no otra cosa). Y cuando uno se rebela contra dicha norma espiritual, tratando de ser sumiso al Espíritu Santo de parte de Dios, automáticamente nuestro ser se convierte en delincuente al margen de dicho orden pre-establecido como carnal, con la consecuente persecución judicial subyacente que se deriva de la misma ley, con la expectación crucificante catalizadora del paso o pascua trascendente a que se da lugar, motivo de la reyerta y/o juicio contra nuestro Señor Jesucristo.
Y si ahondamos más en éste asunto trascendente, percibimos que tanto el Diablo como Satanás y Lucifer (cuales poderes ejecutivo, legislativo y judicial carnal, respectivamente y como ejemplo de lo que estamos cuadrando aquí), andan de la mano para con la realización de ésta bestialidad soberbe que nos embriaga y nos induce a actuar inicuamente en orden a la ley del pecado y de la muerte que están obligados a expresar y defender. Al tanto que el poder opuesto, dado como el poder del "Padre", del "Hijo" y del "Espíritu Santo" en unanimidad o "triunidad esencial", es la virtud de Dios en Su expresión divina (como manto) que intenta por todos los medios de lograr en cada uno de nosotros la transición evolutiva hacia la espiritualidad humano-divina indefectible, a favor de
la teocracia o gobierno de Dios para y con el hombre; con propia constitución establecida a expensas de los mandamientos y/o preceptos de la ley perfecta que ha esgrimido para con la constitución de Su criatura.
En ese sentido de rectitud y cuando el cuerpo (el tercio comandado por el "poder ejecutivo" que lo rige, cual "mayordomo de la casa") intenta satisfacer algún deseo o capricho carnal dado por el "aguijón soberbe" que nos conmina a actuar así, se encuentra con que hay "algo" en la mente (cual "poder legislativo") y en el corazón (cual "poder judicial") del ser que se oponen a él; tal y como el ejemplo de lo que sucedió hace poco en una nación centro-americana en donde su presidente (delegado del poder ejecutivo como cuerpo de expresiones, el cual viene siendo como el "yo" representativo e imperativo del ser) fue defenestrado (sacado del poder y del país, cual Jezabel por Jehú) por querer hacer una obra de carácter personalista, individualista y
anticonstitucional no aprobada por los otros dos poderes constitucionales de dicha nación. ¿Se va entendiendo? "...¿Quién de ustedes está conmigo?" Preguntó Jehú a los "dos o tres eunucos" que estaban con la reina Jezabel..".De manera que éstos tres poderes esenciales son los que en última instancia dan testimonio de lo que el ser tiene que expresar, o para vida o para muerte, conforme a la forma de ser o canon constituyente espiritual que le rige.
Un orden escritural correcto sugiere un patrón de conducta conforme al deseo imperativo de Dios, de evolucionar hacia la realidad espiritual que confrontamos siendo evidentemente carnales y sabiéndonos obradores del orden incorrecto. Hay escrituras que denotan formas de ser correctas e incorrectas, de actuar en oposición entre sí (a los ojos del Creador, más no así a los ojos del hombre). Por ejemplo, la humildad contra la soberbia: El aceptar ser derrotado en cualquier idea, argumento o circunstancia vivencial (dar la otra mejilla, caminar más millas que las que te exigen, entregar la vida de alma, etc.), no es visto por nuestro ser como acción válida de comportamiento cónsono con nuestra condición carnal, a la hora de esgrimir y definir nuestros argumentos por medio de los cuales se
deba aceptar tal respuesta. Es vista más como una debilidad que como una fortaleza; no obstante, Dios nos recalca mediante Sus Escrituras, que es todo lo contrario y que tal debilidad humana le sirve de "señuelo" a favor del perfeccionamiento y gloria de Dios en el hombre (perfección gracias a la debilidad).
Y la misma Escritura nos revela que tal forma de actuar se manifestó en Caín y no antes en Adán. Por lo que deducimos que Adán no experimentó tal soberbia sino su primogénito, a instancias de lo que la serpiente sedujo a su Eva en concebir la idea como tal. Porque la idea es concebida en oposición a lo que Dios ha querido decir mediante Su Verbo. No obstante, está escrito también que Abel, el segundo, fue sumiso a su hermano Caín y se escribió de él como el que fue acepto en su forma de actuar delante de Dios. Así las cosas, Dios, en Su trayectoria de y para con el desarrollo del ser del hombre que ha estado creando, determinó la escritura idónea para con Su beneplácito y razón de Su esencialidad; esto es, que separó lo correcto de lo incorrecto, o mejor dicho, lo recto de lo
inicuo. Y esto lo vemos plasmado en las actitudes y formas de ser de personajes bíblicos a través de las mismas Escrituras desde el Génesis hasta el Apocalipsis (por ejemplo y por su actuación, la actitud de Abel fue aprobada por Su Creador; de la misma manera a como "David fue conforme al corazón de Dios" por su forma de ser, o como Abrahám fue considerado el "gran amigo de Dios", etc. ). Y bajo tales premisas circunstanciales, percibimos que somos obradores de la iniquidad con miras a satisfacer un cambio en la forma de ser, según las Escrituras, a favor de llegar a ser rectos y sumisos al Espíritu Santo de Dios y no al hombre o espíritu maligno regidor de la carnalidad. Y esa esperanza en Dios es lo que nos lleva a desear la vida divina más que la carnal que ostentamos y llevamos a cabo en nuestro breve pero importante itinerario terrenal.
Y con tales argumentos y consideraciones esenciales al respecto de la forma de ser y de obrar, podemos inferir que si una idea o pensamiento tiene lugar como deseo o interés en algún asunto dado, es posible que se haga realidad en la medida en que los poderes involucrados se pongan de acuerdo en la respuesta condicionada a ser ejecutada como obra, reacción (actuación carnal) o como expresión oral. Porque el estimulo dado (como "aguijón") a favor de la intención o del cobro de la deuda, siempre estará a la disposición del observante y escudriñador de su causa, a fin de que este vaya dándose cuenta del procedimiento escatológico exigido por la parte litigante opositora de dicha condición carnal. Entendiendo lo escatológico como el acontecimiento final que tiene lugar a expensas
de la reacción de causa y efecto de lo que se estimula o conmina a hacer u obrar a favor de lo que se intenta corregir. Esto es lo difícil de explicar pero fácil de experimentar; porque cuando uno se va dando cuenta de que en realidad no existe el pecado como tal sino una forma errática de percibir las cosas, entonces vamos entrando en una condición espiritual de juicio entre lo que obramos como respuesta carnal o natural y lo que debemos expresar como legado divino.
De manera que nuestra reacción espiritual adecuada sería más de expectación que de actuación inmediata; porque el actor responde a la trama del guión que ha aprendido durante su estudio-entrenamiento vivencial, y no puede desviarse del papel que le ha tocado representar como ser humano carnal protagónico, a menos que ocurra en él algún cambio de perspectiva u orientación espiritual trascendente. Y si la trama que se lleva a cabo es para con el desarrollo de la iniquidad en sí (como ha sido la costumbre u orden mundial establecido por Satanás), entonces que tendrá que obedecer al rol que le ha tocado representar bajo esa desgracia o caída del Ángel Primo-Cubridor, cometiendo los pecados que se derivan de dicha trama, hasta que se de en él el cambio de personaje de facto que le
permita pasar hacia una nueva experiencia vivencial divina no carnal; en donde tendrá otra forma de percibir o ver las cosas, de comer o de percibir un nuevo mundo al cual regir. El gusano deja de ser gusano que come hojas para engordar y que se arrastra por comida, para dar lugar a una crisálida que comerá otra cosa ("...tengo otro alimento que ustedes no conocen...") y volará hacia la eternidad (andará por encima de lo terrenal). Tan sencillo como eso.
Porque, naturalmente hablando y como ha sido escrito acerca de la muerte física, una vez que éste cuerpo es desechado por causa del error en él (muerte biológica, por supuesto) nuestra alma, ya experimentada en ese cuerpo de carne por la vida natural, pero que aún no perfeccionada para con la divinidad y Su vida eterna, vuelve al lugar de donde provino, esto es, a la fuente u origen de dicha segregación espiritual. Para después ocupar algún lugar en la casa o huésped perfeccionado como "Tabernáculo de Dios con los hombres", en virtud de disfrutar del banquete o comida suculenta espiritual definida como las Bodas Nupciales escatológicas relacionadas con la participación de la vida eterna en él. Porque es en esta casa donde muchas moradas hay para todo aquel que de una u otra
manera ha buscado a Dios con o sin religión, pero que por el camino adecuado y no errado. Pero entonces surgen las preguntas indefectibles: ¿Dónde está la casa? ¿En qué condiciones se encuentra? ¿Cuál es el patrón conductual que ostenta?
La casa o medio de expresión, ya transfigurada o perfeccionada por el Espíritu para contener a Dios (conforme al significado real de Su Nombre) y al hombre (también y conforme al significado real del nombre creativo que ostenta), es el resultado de la obra del Espíritu Santo a expensas del ser animado por el aliento divino que le conmina a conceptuar a Dios y a llevar a cabo la obra recta por excelencia. Cada célula constituyente de todo tejido orgánico estructural del cuerpo humano, es, bio-fisiológicamente hablando, la unidad anatómica funcional y origen de todo ser vivo con un nivel de conciencia espiritual inmanente (porque tiene poder de dar origen a una nueva existencia o clon). De manera pues que cada célula del huésped representa en sí una morada anatómica que puede servirle
de habitación a cada entidad espiritual que así lo requiera, habiendo hallado gracia en Dios quien es el que otorga dicho derecho. ¿Acaso no está escrito que todos nosotros estábamos en la infraestructura orgánica de Adán cuando éste cometió con Eva el error de concebir al Verbo de Dios de manera errada llegando a ser convertidos pecadores en él?Así las cosas, la casa se llenara de convidados para con la Boda del Hijo de Dios, el Verbo, conceptual y correctamente asimilado en la mente o Nueva Jerusalén de dicho huésped ungido y llegado a ser el "Tabernáculo de Dios con los hombres". Y así para todos los ungidos que llegarán a ser tabernáculos idóneos a expensas del primero; porque eso es lo que ha sido profetizado para con toda la humanidad evolutiva.
Y como hemos visto antes, el Ángel Gabriel es la esencia catalizadora de tal conceptualización mental, en unión con Miguel, el comandante en jefe de las "operaciones militares" abridoras de tal entendimiento (puerta) en cuestión; tal y como nos lo enseña el Verbo en el acto tipológico de la guerra de Israel contra Amalec, en donde Aarón y Hur hacen las veces de Gabriel y Miguel a favor de Moisés en el papel de Rafael (ídem, conforme al caso del monte de la transfiguración, etc.). Así como también lo es el Ángel Rafael de toda espectro-transfiguración física (como en Moisés y como en Jesús) a que tiene lugar en el ungido; porque se vale del genoma humano-divino, conforme al cuerpo del Señor Jesús, para llevar a cabo toda Parusía
o gloria de Dios en él. De manera que uno ya no será más el mismo, ni en comportamiento ni en actitud mental y verbal; pues la nueva vida divina trae consigo nuevas características extraordinarias no experimentadas antes por la vida natural precedente; a excepción, claro está, de lo acontecido en la persona de nuestro Señor Jesucristo, a pesar de su carnalidad clónica opositora procedente de su madre biológica ("¿Qué tengo que ver contigo, mujer?").
Porque está escrito también, que el Rey como Verbo entra a Jerusalén (cual nueva forma de ser y de pensar por razón de Su correcta concepción) en un pollino (como idea intuitiva natural siendo expresada por el ser humano acerca de El), hijo de asna (o como expresión derivada de la mente del ser); para salir luego en un caballo blanco ya perfeccionado (expresión verbal y/o actuación correcta emanada del hombre perfeccionado conocida como "Hijo del Hombre"; previa concepción correcta del Verbo de Dios, por supuesto) para con Su Parusía o Epifanía cabal (el Hijo Varón que regirá con vara de hierro a las naciones o poderes espirituales gobernantes del ser).
De la misma manera a como está escrito también que: "...Hamán (Lucifer) tomó la túnica de lino que usa Su Majestad (Dios) y un caballo (expresión divina) de los que Su Majestad monta, y vistió a Mardoqueo (Miguel), lo hizo montar en el caballo y lo condujo por la plaza de la ciudad (campo de las expresiones), gritando: `¡Así se trata al hombre a quien el rey quiere honrar! ("¡Hosanna, hosanna; bendito el que viene en el nombre del Señor!....")..."Y como también por acá ha sido escrito sabiamente: "...Entonces el Ángel
ordenó a sus ayudantes que le quitaran a Josué aquellas ropas sucias. Luego le dijo: `Mira, esto significa que te he quitado tus pecados. ¡Ahora voy a hacer que te vistan de fiesta! En seguida ordenó a sus ayudantes que pusieran a Josué un turbante limpio en la cabeza. Ellos se lo pusieron, y después le vistieron con ropas de fiesta..."
¿Te das cuenta de lo que se quiere decir aquí? ¿No se trata acaso de la investidura o cubierta del nuevo Querubín que cubre, y del Verbo mismo en donde cabalga la Persona de Dios? ¿Quién como Miguel y quién como Rafael en Dios? De manera que el mismo ángel caído, cual Hamán, tiene que obedecer el mandato de Dios en cuanto a hacer vestir y hacer andar al hombre o expresión humana correcta a quien Dios quiere honrar con Su gloria. De la misma manera a como Dios se refiere al espíritu del error en Lucifer, en palabras de Su profeta Isaías: "¿Qué negocio tienes aquí, o quién te dio el derecho de construirte a aquí un sepulcro (a expensas del ser humano), de
hacerte una tumba en la parte alta (mente) y cavarte en la roca (argumento) un lugar de reposo (como también se lo hizo saber al mismo "hombre-expresión de Elías" cuando huía por causa del argumento de Jezabel)? El Señor te va a arrojar muy lejos, como lo hace un hombre robusto....
...Te agarrará con fuerza, te hará rodar como una pelota (como idea de juguete) y te arrojará a una tierra inmensa (abismos). Allá morirás, allá pararán los carros (dogmas, recursos literarios, etc.) que eran tu gloria, y serás la vergüenza del Palacio de tu Señor. Yo te quitaré de tu puesto, te retiraré de tu oficio (como cubridor para con las ideas y conceptos). En ese día llamaré a mi siervo, a Eliaquim (tipo de Miguel), hijo de Hilquías (o "Hijo de Hombre" por la forma de expresión dada por su medio); lo vestiré con tu túnica (de Sumo Sacerdote o revelador de oficio), le pondré tu cinturón de honor y le daré tu autoridad (poder, mando,
mayordomía). Será como un padre para los habitantes de Jerusalén (nueva mente del ser preparada o ataviada para Su nuevo Marido) y para el pueblo de Judá (cuerpo de expresiones rectas y justas). En sus hombros le pondré la llave de la casa de David (del entendimiento e iluminación); nadie podrá cerrar lo que él abra ni abrir lo que el cierre (no todas las ideas o argumentos podrán ejercer alguna autoridad en la mente del ser, sino aquellas dirigidas a satisfacer la demanda del Espíritu para con la voluntad del Creador)..."
Porque estas vestiduras son diferentes a las provistas por aquel ángel cubridor como cuando el Verbo "llegó a ser carne" como en Eva o como en María. Está escrito que encontraron al niño en un pesebre y envuelto en los pañales que su madre, María, le proporcionó para cubrirlo, pero a la vista de la "mula y del buey que conocen a Su Señor", para ser comido o digerido como tal. ¿Te das cuenta que Éste hijo de asna, de María (mente natural), tuvo que ser cubierto o velado por la misma mente que lo dio a luz para aquel entonces? ¿Por qué? Pues, sencillamente porque aún no era el tiempo de la cabal revelación de la persona del Señor Verbo como Dios; y es por ello que lo vemos encubierto con los pañales de las parábolas, de los
dichos, de las señales, de las mismas obras de justicia, etc. Porque está escrito que el Señor tenía que enseñar mediante tales "pañales" simbólicos a la gente de ese tiempo, puesto que debía estar encubierto de toda forma de interpretación lógica y concisa, ya que esas eran las normas del pacto en cuestión.
No obstante, hoy, el objetivo del mensaje de la predicación del Evangelio Eterno por parte del Ángel o mensajero del convenio no es con nuevos trapos de encubrimientos; sino con la definición de la verdad pura, enmarcada dentro de los parámetros que los poderes han pautado como recursos literarios de enseñanza escatológica (parábolas, dichos, símiles, langostas escorpiónicas, caballerías dantescas apocalípticas, etc.). Así las cosas, se irán revelando los misterios que en la persona y quehacer del Señor habían sido encubiertos por causa del error y por causa del tiempo y de las sazones para con tal encubrimiento. De manera que la tarea del Ángel en cuestión es revelar a la mente encubridora y "pañalizadora", las sazones por las cuales el Verbo es y será por siempre Dios; a
favor de encontrarle al Novio o Hijo de El, la ayuda idónea para que ésta llegue a ser Su esposa que le proporcione los hijos o expresiones trascendentes. No sin antes, por supuesto, de purificarla de los maléficos "siete demonios" que la han atormentado con tanto deseo pasional; por medio del llevar a las brasas del procedimiento crucificatorio sacrificial, el corazón o hígado del pez ungido para con tal revelación y experiencia espiritual.
De otra manera, Rafael: ¿Cómo cobrar la herencia testamentaria del Padre (Ágape) y devolverle Su visión esencial y real de las cosas a expensas de los Dos Ojos o Testigos espirituales en el ser humano, si no acepta por esposa a esta Novia ya ataviada, perfeccionada y sin demonios? Porque aún hoy Dios anda ciego en el hombre que no puede verle y que no puede conocerle como tal; de la misma manera a como Dios no puede ver por su medio porque Sus ángeles no se le permiten, a menos que sea revertida tal condición carnal . Y este es el motivo de la obra del precursor o mensajero que prepara el camino al Señor. De llevar al arrepentimiento o nueva forma de pensar, de razonar y de ver las cosas al humano que cree; para que de esa manera éste pueda asimilar la novedad de lo que significan las
buenas noticias o evangelio de salvación del creyente del "yo" y de los tantos "yoes" que le han contaminado su existencialidad humana.
(Cont...)
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Es, en resumidas cuentas, el iluminar de Rafael, de Miguel y de Gabriel como un solo Ángel de Dios en la humanidad, lo que salva a uno de la mentira e iniquidad que esgrimen los otros "tres" contrapuestos "dioses" o poderes (Lucifer, Satanás y el Diablo) quienes están obligados por el error a mantenernos en el reino de las tinieblas, de la ignorancia y del desconocimiento. Pues el Ángel es la estrella resplandeciente de la mañana del "día" que progresivamente se va aclarando sigilosamente y sin mucho ruido conceptual en la conciencia de cada ser ungido. Como ladrón en la noche de tanta tiniebla o ignorancia y con todo su poder. Poder para dar vida eterna. Tal y como ha sido presentado por Lucas a los pastores en la noche del nacimiento del niño Jesús en la "ciudad de
pan", la Belén efratea de Judá. Una claridad sin límites para con el entendimiento del ser que le presta toda su atención al Verbo que nace en otra dimensión clarificante; por cuanto el despertar de la conciencia, tras la obnubilación por tanta tiniebla, es por el "este" de la orientación ("como el relámpago") hacia el camino de la verdad y de la vida, algo que no se sabía pero que ahora se manifiesta. De éste "oriente" del conocimiento de la verdad a ser conocida, hasta el "occidente" de la realidad a ser llevada a cabo; esto es, de la mente cual Nueva Jerusalén del ser, hasta el discernimiento del corazón o voluntad de lo que se va a experimentar. Y conoceremos a Dios; porque Su misterio se habrá revelado sin obstáculos o enmiendas escriturales.
Porque Dios ha querido que sepamos que lo que nos concierne hoy día en relación a El es la experiencia tras el error de concepción que a El le ha costado vivir a expensas de nosotros, Sus criaturas humanas en vías de perfección bajo condición errada; puesto que Su Espíritu se ha desarrollado tanto en la forma de ser inicua (a través del espíritu maligno de parte de El, dado como consecuencia del error conceptual o pecado en la criatura) como en la forma de ser recta y justa (a través del Espíritu Santo de parte de El, dado como consecuencia de la concepción correcta y adecuada de Sí). Pero que para que se haya expresado de la forma justa en Adán (cual Abel), tuvo que pasar por la experiencia de la iniquidad carnal en el primogénito a expensas de su compañera Eva (cual Caín).
Esto lo vemos demostrado en Abrahám como uno de tantos ejemplos. Porque en Abrahám Dios, cual "Padre humano" nos enseña que debe quitarse ese "algo" de encima que de El salió o que fue expresado como iniquidad en Lucifer a expensas de nuestro ser (el primer Ángel creado para con la manifestación de la personalidad de Dios a instancias de la criatura que iba a desarrollar después).
De manera que aquello (hijo) más "querido o anhelado o que le produzca placer u orgullo a cada padre Abrahám" debe ser sacrificado o crucificado a favor de dar con la realidad de la idea en la cual nosotros debemos pasar o cruzar bajo la misma experiencia que El en Jesús; motivo de Su Evangelio. ¿Nos entendemos? Es así como el nieto de Noé en Cam (Canaán), cual Jacob de Abrahám en Isaac, se vuelve la obra espiritual trascendente que procede del padre y del hijo, cual obra del espíritu. Sólo que esta obra tiene que ser procedente del Espíritu Santo y no del espíritu maligno de parte de Dios. ¿Entendidos? Pues mientras Noé maldice a Cam en Canaán y lo pone como esclavo de Sem, Isaac bendice a Jacob y pone a su hermano Esaú como esclavo
suyo; por causa del engaño incurrido por aquel bajo la debilidad senil de su padre. ¿Te das cuenta del cómo nos vamos acercando más y más al meollo de éste asunto? ¿Entiendes ahora lo que causa la luminosidad en ti?
Porque el pensamiento de Dios es para con y dentro de nos y no fuera de nos; por cuanto nosotros no podemos pensar si no es por Su Espíritu, sea considerado como malo o como bueno. Y esto último no es lo más interesante; porque si llegamos a vernos reflejados en Job, en Saúl, o en Saulo de Tarso, como ejemplo vivencial, llegaremos a entender el aprecio de Dios por su Vida Eterna en menosprecio de la vida carnal e inicua que se manifestó a Sus expensas. ¿No es el aguijón o espíritu malo de parte de Dios el elemento clave que cataliza la relación simbiótica entre lo malo y lo bueno? ¿Te das cuenta que el equilibrio entre estas dos fuerzas espirituales nos llevarán a manifestar realmente lo que Dios desea de Sí? De tal manera y como lo hemos anotado anteriormente, el control de la
fuerza espiritual inicua es lo que nos permite cruzar el umbral del entendimiento y del conocimiento real acerca de Dios y Sus cosas, a favor de entrar a la condición paradisíaca o de paz. Condición divina para con la percepción y expresión de Dios a expensas de nuestro ser. ¿Acaso descubrir la desnudez de alguien no significa dar con la debilidad o talón de Aquiles que esa forma de ser tiene para expresar la iniquidad? ¿No fue eso lo que descubrió Cam mediante su hijo (obra) Canaán a expensas de su padre Noé? ¿Para qué?
Pues para que no se nos siga cubriendo más con tales trapos o parapetos que no cuadran con la esencialidad de lo que Dios realmente es; esto es, la forma de ser según Jesucristo. ¡Dios y Señor mío! ¿Por qué me has creado para que llegara a expresar en Adán cabalmente a Lucifer, Tu primogénita figura angelical creada como hijo de Tí, a favor de transmitir el mensaje de Tu pensamiento, en lugar de la segunda opción en Miguel? ¿Qué culpa tengo yo de haber sido sometido a Tu trampa carnal para que me expresara de esa forma de ser que salió de Ti en Satanás, Señor? ¿Me vas a decir ahora que Tu no tienes nada que ver con ello, si Tus palabras en la boca de tantos profetas dan cuenta de Tu debilidad y amor o deseo para con dicha criatura angelical? ¿Por qué maldices a Cam (Caín) en
Canaán y lo pones bajo esclavitud en el ser de uno, para luego bendecirlo en Sem? Porque también has dicho que Tu poder espiritual de perfección y orden divina en Miguel se perfecciona a expensas de ésta mi debilidad carnal expresada por medio de Lucifer. Porque lo que quieres decirme con ello es que debo aprovechar ésta mi condición carnal aberrante, para poder entrar al paraíso o adquirir así la condición espiritual a expensas de Canaán, la tierra carnal "en donde mana la leche y la miel" de Tus entrañas. ¿Qué te llevó a maldecir en Noé a Canaán, si Lucifer en él fue quien descubrió Tu desnudez como "Padre" por medio de la cual podemos llegar a descifrar el misterio de Tu esencia y personalidad para con dicha "Tierra prometida"?
Veamos ahora lo escatológico: El recambio de la vida almática carnal por la vida divina se lleva a cabo conforme a la pauta marcada por el Ángel durante Su actividad ministerial de tres años y medio, en el área geográfica ("tierra prometida" tipológica) que le toque asistir como enviado de Dios; de la misma manera a como aconteció con Jesucristo durante los primeros tres años y medio de los siete tiempos ministeriales pre-establecidos por El Espíritu para con la salvación de Dios y de la humanidad. Y como ya vimos, esta pauta trata de un itinerario de actuaciones rectas y justas ("...adonde se dirigían las ruedas, los seres vivientes iban; porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las
ruedas..."; ruedas o rodaje-itinerario vivencial) entre ataques verbales y/o escaramuzas conflictivas de parte de los poderes de las tinieblas, para tratar de desviarle hacia otra vía diferente para con la sazón del evangelio que se imparte. En cada "ciudad", cada actitud, gesto, acto o enseñanza como Maestro, debe encontrarse con la contraparte opositora que esgrime sus propios argumentos conforme a la "ley del pecado en la carne". En Jesucristo, cada actuación dada como manifestación de Su vida divina, resultaba siempre en un encuentro con las fuerzas del mal, adversarias y defensoras de la vida natural; que hasta en Sus discípulos, quienes llegaron a ser los "Apóstoles del Cordero" representantes constituyentes de Su Nueva Jerusalén, se encontró con tales dilemas de confrontación espiritual.
Y de esto se trata el lidiar con la verdadera cruz por el camino de nuestra existencia ya pautada como itinerario, hasta el calvario de la consumación de todas las cosas. Porque Jesús nos enseña, por medio de Su itinerario evangélico de tres años y medio, el trayecto o camino crucificatorio del negarse a sí mismo hasta la muerte de la vida del "yo" que uno ostenta y que lleva consigo; y luego nos lo recalca de nuevo con nuestra entrega al sacrificio de la cruz objetiva. Para, después de haber culminado con dicha confrontación judicial en el juicio, tomar de nuevo la vida pero ya no como la entregada o vendida por el Ángel del pacto para con el juicio en cuestión, sino como la vida eterna e increada de Dios (cambio del plato de lentejas mediante el banquete de bodas o consejo). De
esto se trata el juicio que depende de lo estipulado por el Evangelio del Señor y de dicho trayecto de la forma ministerial. Puesto que tiene que presentarse cada circunstancia en el momento preciso del desarrollo de lo que acontecerá como acto de justicia, correspondiente a la versión oficial o carnal de una obra inicua, para que el juicio en nuestra conciencia tenga lugar. Porque: ¿Cómo discernir entre lo que es y lo que no es; o mejor dicho, entre lo que significa una oveja y una cabra, si no somos llevados a la experiencia para con nuestra decisión?
Y en todo el trayecto itinerario ministerial de cada ungido tiene que llevarse a cabo la transparencia o claridad consciente por la cual la justicia debe prevalecer sobre la injusticia. En la medida en que uno es sometido a la prueba de fuego decisiva, aún y a sabiendas de la imposibilidad de alguna salida para con la defensa del ser (por el peso de la ley del pecado en nuestra carne que no nos permitirá, bajo pretextos mesiánicos, llevar a cabo alguna obra recta); el fallo del Ángel a nuestro favor tiene lugar a causa de nuestra sumisión a la Ley del Espíritu de vida que nos conmina a desear el acto de justicia por excelencia, por sobre todas las cosas y especialmente por considerarnos tizones arrebatados de dicho fuego pasional jordánico que nos había cauterizado la conciencia por
tanto tiempo y sin culpabilidad aparente. Porque el reo es y será siempre considerado inocente hasta que se demuestre lo contrario. Y que ahora, en pleno juicio escatológico, en situación adecuada o posicional, con buena conciencia y en conocimiento de causa y efecto; se nos presenta la oportunidad de elegir entre una vida y otra o entre la verdad y la mentira.
En la experiencia crucificatoria in situ da la sensación de que uno estuviera matando o inactivando a alguien que se revuelve dentro de nuestro ser por defenderse de dicha muerte; es decir, quitarnos de encima a ese "yo-dios" que intenta por todos los medios expresivos de manifestarse y satisfacer los deseos que alimentan su ego o bestialidad subyacente para con la existencia carnal humana que esgrime. Y es como si éste quisiera salvarse de la inactivación que le va produciendo la cruz inexorable, pero que no puede; porque en cada prueba o acto premeditado por los ángeles de la presencia, prevalece la cordura y la plena conciencia de lo que se lleva a cabo en consecuencia. Las pruebas son constantes y el buen juicio permanece tras las vueltas que el "collar" de la sumisión al
Espíritu conmina a "la Sulamita" de uno a considerar cada salida en particular. Y tal apreciación solo puede referirse de esta manera, porque ello dependerá de la experiencia de cada ungido que va siendo crucificado en su camino itinerante hacia la salvación de Dios y de sí mismo. Hasta los sentimientos más profundos y recónditos del corazón no son tan fáciles de ser inactivados cuando son descubiertos; porque tienen que pasar por el escrutinio de la prueba de fuego, de la tribulación de aquellos días, para poder ser purificados de toda contaminación carnal. Y esto forma parte de los dolores de lo que va a ser parido, porque sin tribulación no se dará a luz al Hijo Varón de Dios o Hijo del Hombre de la Nueva Jerusalén que está encinta por obra y gracia del Espíritu Santo y que clama por los dolores que le llegan ante el inminente parto.
Y mientras tanto, nuestro Ángel disputará con el caído por el cuerpo transfigurado de Jesús en el huerto de la prueba, de la misma manera a como antes disputaba por el de Moisés; en cuya existencia, parte de sí (rostro) solía ser transfigurado al momento de su encuentro con El Espíritu a expensas de los Arcángeles prominentes. Porque ese cuerpo significa, objetivamente hablando, el código genético o genoma de la perfección humana; y la nueva mente o Nueva Jerusalén del ser que dará a luz a los Hijos de Dios y del hombre, y que se requiere de ese cuerpo para poder expresarse como gloria de Dios en él. Por otra parte, los "dos testigos vestidos de cilicio", como baluartes que presenta San Pablo con su evangelio (la obra que se ha coleado en la fiesta de Bodas con vestidura
incorrecta), tienen que ver con el dogma y con la tradición. Ojo con esto; porque es mediante tales poderes que la religión somete a sus fieles bajo el totalitarismo del régimen de la letra. Y como "la letra mata" o inactiva al alma que se deja seducir por ella, entonces que no hay forma de ser liberado de la misma a menos que el arrepentimiento sea genuino, participativo y se tenga que volver por el camino correcto del Evangelio de la cruz del Señor Jesucristo. Porque está escrito que: "...Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, debes devolvérselo antes que se ponga el sol (fin de una existencia para dar origen a otra); porque no tiene otra cosa con que cubrirse. Su manto es su única vestidura y si no lo devuelves, ¿cómo va a dormir?..."
¿No es acaso que el manto de iniquidad que nos ha cubierto durante tanto tiempo por causa del pecado no es nuestro, sino del prójimo quien nos lo ha prestado para que nos cubramos mientras dure el entenebrecimiento conceptual en nuestra conciencia? ¿No es eso lo que nos quiere decir Dios al cubrirnos en Adán y Eva con el cuero de un inocente animal? Entonces; si ya hemos llegado a la claridad y al verdadero conocimiento de las cosas, ¿por qué no se lo devolvemos a su verdadero dueño para que sea él quien "duerma" definitivamente a expensas de su vestidura? ¿Por qué no queremos darnos cuenta de que si no negamos esa vida de alma que no nos pertenece por elección, estaremos desperdiciando el banquete de bodas de la concepción correcta del Verbo que nos ofrece nuestro Señor
Jesucristo con Su vida divina y eterna? ¿Por qué no entregar esa vida carnal si no es nuestra? ¿No fue con ese tipo de trapo de inmundicia que tal prójimo inició su cubrimiento delante de Dios en Adán, al enseñarle que estaba desnudo y ocultarle de la presencia del Altísimo por haber desobedecido el mandato de Su Creador? ¿No fue con esa forma de vestir que Caín mató a Abel, como acto de injusticia, en el campo de las consideraciones argumentales conceptuales?
¿Quién le facilita tal trapo de inmundicia a Caín, a mí y a tí? ¿No es acaso Satanás, la serpiente que se arrastra por sobre toda carne para devorar a uno hasta el exterminio del ser? Lucifer, ten cuenta que tu idea de cubrir al hombre con tus trapos de maldad prospera cuando puedes seducir con engaño a toda Eva precoz bajo la condición carnal aparentemente paradisíaca. Pero que no prospera en cada María que va saliendo del atolladero vivencial (incendio) en que nos has metido para con tu campo de iniquidad; porque hoy mismo la sangre del Señor, Su vida, clama a Dios desde el suelo por justicia, por cuanto había sido inactivada por tu culpa en toda mente consciente que ha creído en El. Y por ende que tanto Gabriel, Miguel, Rafael y todos cuanto estamos aquí, ahora y en la
presencia y representando al ser humano en general; abogamos porque se nos otorgue, por medio del fallo correctivo, la vida divina del Señor que nos pertenece por herencia, y porque nos hemos mantenido fieles hasta la misma muerte o inactivación de tu vida en nosotros. ¿De qué te valen tantas acusaciones en contra nuestra si ha sido por tu propia vida que pecamos habiendo sido inocentes desde el principio?
(Continúa...)
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Documento : La necesidad de ser un humano....doc
Descripción : Mensaje recordatorio sobre la necesidad de investigar acerca de
nuestro orígen humano y trascendencia divina
De manera que ahora es el momento de adecuarnos al tiempo de nuestra salvación; sobre todo y cuando Dios envía conceptos claros y sin ambigüedades, acerca del conocimiento que quiere proporcionar o dar a conocer a Su criatura. De esto que no nos quepa la menor duda; porque en todo el trayecto evolutivo de las Escrituras Sagradas Dios siempre ha estado haciendo hincapié en la salvación de Su criatura por medio de Su Ángel, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Y lo más relevante de este asunto lo constituye la obra de justicia por la cual el ser del hombre es liberado del error o pecado que lo controla como guía de su corazón de piedra; error que se ha desarrollado a expensas del ser como toda una obra inicua y bestial.
Porque lo que estamos viendo ahora con estos mensajes relevantes, es que la profecía está teniendo cabal cumplimiento en la medida en que tales mensajes reveladores se refieren al verdadero significado del "Banquete de las Bodas del Cordero". Así y en la voz de Isaías que nos dice: "...En aquel día (conciencia de lo que es o significa realmente la Palabra de Dios como Hijo de El y Dios mismo), el Señor del Universo preparará sobre este monte (mente, constituida por la montaña de argumentos claros y concisos en relación con la verdad acerca del misterio de Dios) un festín (asamblea, concilio, congregación en la forma de super-estructura o
patrón, etc.) con platillos suculentos para todos los pueblos (todo argumento conciso y cabal para con la edificación de Su Iglesia o Cuerpo de expresiones a ser manifestadas por cada ungido); un banquete con vinos exquisitos y manjares sustanciosos (el banquete de la comida espiritual mediante la unción en las Bodas del Cordero; interrelación, suministro e intercambio de tales ideas y/o argumentos propiciadores de la vida eterna, entre la Novia y el Novio, o mejor, entre la mente de la criatura y El Espíritu, Su Creador)...
... El arrancará en este mismo monte el velo que cubre el rostro de todos los pueblos (el dogma, la doctrina, el falso evangelio, el engaño, la tracalería, la desfachatez de Satanás en hacer pasar por el ojo escrutador e ignorante de la humanidad creyente toda una obra-cabra del tamaño de un camello por el ojo u oveja predilecta conforme al Evangelio del Señor, gato por liebre, etc.), el paño que oscurece a todas las naciones (la inmundicia carnal cual obra inicua definida como pecado). Destruirá la muerte para siempre (la mentira más grande que se ha creído el hombre), el Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros y borrará de toda la tierra la afrenta de su pueblo. Así lo ha dicho el
Señor. En aquel día se dirá: `Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara. Alegrémonos y gocémonos con la salvación que nos trae, porque la mano del Señor reposará en este monte (cubrirá con Su sombra o manto a ésta mente renovada; tal y como en el significado de la obra en María y su concepción del Hijo de Dios)´..." ¡Amén! ¡Oráculo del Señor que ha hecho el cielo y la tierra del hombre para beneplácito de Su creación y expresión divina!
Por otro lado vemos que otra de las profecías apocalípticas está siendo una realidad en cada creyente que va leyendo estas consideraciones y argumentos relevantes; en el sentido de que Miguel se está enfrentando con éstos, Sus ángeles (mensajeros de la realidad), a Lucifer y sus ángeles (mensajeros de la irrealidad o error), en el combate escatológico que define la suerte del ser que se va dando cuenta de que las tales trampas ambiguas no tendrán más asidero ni en su mente ni en su corazón. Porque toda verdad gira en la dirección (a expensas de los Seres Vivientes guiadores de la voluntad del ser) que el Espíritu Santo mantiene con Su unción en una batalla campal (campo de la mente) por el control de la criatura, por el orden correcto, por la vida, por la paz. Así las cosas y
mientras Lucifer se ha aprovechado de la Palabra de Dios en todo cuanto ha podido tomar en consideración (relatos bíblicos, cartas, enunciados, acontecimientos, etc.), a favor de establecer y defender su evangelio convincente pero errado; Miguel hace uso ponderado de la Palabra de Dios en virtud de defender el verdadero significado del Evangelio del Señor que Gabriel esgrime en toda situación mental de análisis introspectivo. Esto forma parte de dicha guerra escatológica; o lo que es lo mismo decir, del tiempo de la revelación. ¿Acaso no está escrito que "...pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta (en el caso de una doctrina o creencia humana), sino que hablará todo lo que oyere (por consenso y/o participación de la Triunidad de Dios), y os hará saber las cosas que han de acontecer (in
situ, en cada quien)..."?
Y algo como para reflexionar aquí es que en realidad Pedro, junto con los otros diez apóstoles, se le había adelantado al Señor (como siempre lo hacía como ejemplo de dismadurez espiritual, ejemplo de lo que nos sucede a cada uno de nosotros, también) nombrando por "suertes" a Matías, en el puesto doce del apóstol vacante (¿Qué cosas, no? ¿Cómo se le ocurre a Satanás, en un Pedro iluminado y convincente de la verdad en la Palabra, querer zanjar este asunto "tirando dados" sobre la mesa de la proposición sin la participación indefectible del Espíritu Santo para con dicho nombramiento?). Pero que ello no tuvo algún asidero trascendente, por cuanto la misma "Gran Águila" se le apersonó a Saulo de Tarso en una visión, y prácticamente allí mismo fue ungido y nombrado
como el "enviado doce", como parte de dicho pacto pre-establecido entre las partes litigantes en condición celestial (cenáculo celestial), en lugar de aquel tal Matías, de quien no se supo más nada al respecto de su ministerio. Porque El que elige es el propio Señor y no otro ("...¿Acaso no os elegí yo a vosotros y uno de ustedes es un traidor?..."); tal y como nos unge a cada uno de nosotros (o mejor dicho, a nuestro Ángel) como el doce de Su constitución y orden a favor del procedimiento judicial que se lleva a cabo in situ conforme a Su Evangelio visto o entendido como tal.
Porque tal ministerio es necesario y relevante en cuanto a la desviación (traición por el conceptuar y hablar falso o incorrecto mediante la boca del hombre, acerca del Verbo de Dios; por cuanto así: "con un beso se traiciona al Hijo del Hombre") del verdadero significado del Evangelio del Señor. Y este auto-nombramiento se deduce por las grandes ínfulas del "yo" del hombre, quien en sus misivas se cataloga a sí mismo como el gran apóstol no nombrado por los "súper-apóstoles de Jerusalén", sino por el propio Jesucristo en persona (y con razón, por supuesto). De esto se ha hablado con mucha antelación en otros mensajes relacionados con "Saulo-Pablo" y concomitantes. De manera que de la misma forma a como Judas formó parte del ministerio terrenal del Señor Jesucristo,
en estos momentos es Pablo (y cada "Pablo" como anticristo en nos, por supuesto) quien forma parte integrante del ministerio celestial del Señor, bajo la misma condición o lugar que aquel. ¿Por qué? Pues, porque ello forma parte de las sazones por las cuales se rige el orden celestial, al igual que lo ha sido el terrenal. Motivos por los cuales se indaga, se investiga, se escudriña; a favor del reporte final o exposición de los resultados, cual reseña periodística escatológica trascendente.
Así las cosas, en los actuales momentos cada ungido, tipológicamente hablando, forma parte constituyente de dicho ministerio relevante; por cuanto se trata de un entrenamiento indefectible a favor de la concepción errada o no de la Palabra de Dios en él. ¿Se entiende? Dios llama a cada Saulo de Tarso celoso, bestial y conceptualmente diligente, ungiéndolo y conminándole a investigar y descubrir la verdad acerca de Su misterio; pero éste tiene que hacer caso omiso a la razón y a la liviandad con que la serpiente le tienta a conceptuar tal verdad. Porque; de inmiscuirse en la enredadera o telaraña serpentina y letal de la razón y de la lógica humana, su final será como el de un San Pablo solitario, viviendo "...por dos años completos en una casa alquilada que no era la de él, donde recibía a todos los que iban a verlo..."
Porque el mayordomo y siervo tiene que quedarse en la casa que le pertenece por herencia para siempre y no en casa de otro; porque Dios es muy claro en Su Testamento y no admite errores de concepción de la letra que ha emitido como legado. Y que no nos quepa la menor duda al respecto; por cuanto si no logramos asimilar tal idea relevante, estaremos dándole la razón a la bestia que nos asedia y que controla nuestro andar conforme a la carne que defiende, y de nada valdrán todos estos argumentos trascendentes propuestos para con el Banquete Nupcial que tanto pregonó nuestro Señor Jesucristo durante Su ministerio terrenal. Esas son las reglas de éste juego mortal que no dependen de lo que nosotros hayamos creído o realizado para con nuestra razón, sea bueno o malo, tangible o no; sino de
la obra intrínseca que se requiere por medio de la fe de uno en la misma una vez entendida y comprendida para con sus alcances y logros; y que el Espíritu Santo desarrolla en todo nuestro ser, desde nuestra mente hasta nuestro corazón. ¿Increíble, verdad? Pero cierto. Porque los Arcángeles prominentes encargados de la realización de la misma en nos, tienen todo el poder o autoridad en sus manos para con el desarrollo de dicha obra en el ser, en palabras del propio Señor Jesucristo resucitado quien exclamó a Su debido momento:
"Dios me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra (poder tanto en la esfera mental como en la esfera fisiológica o corporal). Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones (congregaciones de poderes esenciales), y háganlas mis discípulos (seguidoras del patrón conductual o forma de ser trascendente conforme al modelo de Jesucristo); bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (sumérjanlas en la verdad acerca de lo que los `Tres´ significan), y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes (conminar a actuar y a hablar conforme a mi persona mediante el rodaje de los Seres Vivientes). Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días (en cada día o ungido
elegido para con cada tiempo y/o o sazón), hasta el fin del mundo (en cada ser que llega hasta el finiquito de éste juicio)".
Porque San Pablo en sus escritos ha querido separar al "Dios-Padre" de la Ley en Moisés, del "Dios-Hijo" del Verbo en Jesucristo y del "Dios-Espíritu Santo de la obra o forma de ser en Enmanuel. Tal y como Satanás en Pedro lo insinuara a propósito de la revelación de la transfiguración, al sugerir la elaboración de 3 tabernáculos o tiendas separadas de Dios (como las "Tres Personas" del famoso dogma católico conocido como "La Santísima Trinidad": ..."una para Moisés, el representante o "Padre" o "Sujeto" de la Ley; otra para Elías, el representante de la predicación u obra "predicada" del Espíritu Santo cual Enmanuel; y la otra para el mismo Jesús, en medio, cual representante del Verbo en cuestión"). Porque esa ha sido la forma de la serpiente
en la conjunción y/o conformación de su "yo" (al contrario del "Yo Soy" indivisible de Dios-Elohim) bajo la división de la personalidad humana bajo tales "yoes", incompatibles con la unanimidad mostrada y expresada a instancias del Espíritu Santo en la fecha de pentecostés, a expensas de aquellos fieles creyentes cristianos primitivos que nos legaron dicho modelo conductual o forma de ser humana.
Porque cuando el Espíritu en Jesús emite la declaración absoluta: "...cuando dos o tres estén reunidos en mi nombre, yo estaré allí en medio de ellos..." , cual figura de la transfiguración; lo hace bajo la concepción de que los Ángeles representantes del ser del hombre en cuanto a la imagen y semejanza de Dios, han llegado a asimilar a Dios como tal. Y lo han hecho gracias a los pasos o pascuas conducentes a expensas del ungido (cruzar por medio de cruz, por supuesto). Veamos un ejemplo de lo que significa cruzar para entender y no ser ahogado en el intento, por el agua o abismos del caos y corrupción (aunque en realidad debemos dejar en el agua el muerto o crucificado que cargamos encima como
el "ladrón malo" y salir a la otra orilla revestidos de la vida nueva como el "ladrón bueno"): "Secar" el mar Rojo para cruzar a través del mismo significa quitar el poder que éste (el agua, el abismo de la confusión, el mundo, etc.) ha tenido sobre uno, en cuanto al sistema de cosas que el mundo ha cimentado como valores humanos. Y bajo la misma idea espiritual, "secar" el río Jordán significa quitar o inactivar el poder que las pasiones humanas han tenido sobre uno.
Pues cuando Eliseo cruza dicho río, al principio con su Señor y Maestro y después solo o con su ayuda espiritual indefectible (las "Alas de la Gran Águila"); lo hace a conciencia de que ya había llegado la hora de hacerlo y porque había dispuesto en su corazón, soslayando al mundo que había dejado atrás (primer cruce), seguir a Aquel Maestro, "quien como Jesucristo o como Dios" (Miguel, el poder de la Palabra) le había cedido el paso hacia una verdadera restauración de su ser. Pero que como ya lo hemos concebido antes, hay que "mojarse los pies" junto con los sacerdotes o seres vivientes que cargan el "Carro de Dios" o "Arca de la Alianza" para con dicha trayectoria o vía judicial. No en balde reza una melodía que esgrime un cantante venezolano en forma de poema,
así: "Atrévete, crucemos el Jordán; que la tierra prometida nos espera..." (interesante versión de una pasión carnal que merece la pena revisar en su contexto, a favor de comprender el mensaje que Noé nos legó en donde maldice una obra en Cam y bendice la otra en Sem que emerge como consecuencia de aquella).
De manera que cada vez que nos topemo en las Santas Escrituras acerca de tales aspectos (mar Rojo, río Jordán, etc.) en relación al paso o cruce (actitud hebrea o israelita de conversión, arrepentimiento o de un volverse a) con Moisés y con Jesús (Josué) nos estamos acercando a la revelación del misterio de la pascua de la muerte de nuestra vida almática carnal (personalidad inicua de Satanás) y de la resurrección a una nueva vida como experiencia humana (volver a vivir pero conforme a la vida eterna y persona de Jesucristo).
Pero que tales pascuas requieren de sometimiento, obediencia y sumisión a los Ángeles encargados de la transmisión del mensaje que se deriva para con la explicación de las mismas y para con dicha obra de justicia relevante; muy a pesar de que debamos estar imbuidos o sumergidos tanto de las cosas del mundo (a causa de nuestro paso o cruce por él pero sin pertenecer a él, por supuesto), como de las pasiones carnales que se derivan de la actuación satánica a expensas del ser del hombre; ya que el poder de Dios se perfecciona a expensas de tales debilidades o aguijones humanos.
El muro de Jericó está a la vuelta de cada esquina que le ha servido de sustento (como el caso del misterio de Noé y su maldición-bendición dada por causa de las pasiones humanas, por ejemplo) y forma parte del proceso de cruce y entendimiento. Porque una vez cruzados, bautizados o "en cruzando" tal río Jordán; el temor o terror se apodera de los reyes de las naciones de Canaán, "cada vez" que "Josué" nos hace pasar por dicha experiencia jordánica trascendente. ¿Se va entendiendo? ¿Por qué? Porque a partir de ese momento escatológico, la circuncisión veraz y cabal de los "hijos de los hijos de Israel" tiene lugar, tal y como ha sido escrito para nuestra consideración espiritual: "...Los circuncidó porque todos los hombres que estaban en edad militar cuando salieron de Egipto ya habían muerto por el camino, en el desierto. Y aunque todos los que salieron de Egipto estaban circuncidados, los que nacieron después, por el camino, en el desierto, no lo estaban.
Como los israelitas anduvieron cuarenta años por el desierto, ya habían muerto todos los hombres que habían salido de Egipto en edad militar. Esos hombres no obedecieron al señor, y por eso él les juró que no les dejaría ver la tierra donde la leche y la miel corren como el agua....Por eso Josué circuncidó a los hijos de aquellos hombres, es decir, a los que el Señor había puesto en lugar de ellos, los cuales no habían sido circuncidados antes porque estaban de camino. Cuando todos estuvieron ya circuncidados, se quedaron descansando en el campamento hasta que sanaron. Entonces el Señor le dijo a Josué: `Con esta circuncisión les he quitado la vergüenza de los egipcios´..." ¿Te das cuenta de tan maravillosa revelación? ¿De cómo el Espíritu hace hincapié en las expresiones "muertos por el camino", "de camino", "en el desierto", "la tierra donde la leche y miel corren como el agua", "los hijos de aquellos", "habían muerto por ese camino", etc. Pues, tendrás que darle "nuevas vueltas" a tales "esquinas o fundamentos del muro de Jericó", para que puedas llegar a concebir al Verbo como tal y comprender el meollo que encierra el misterio del mismo. Y una vez circuncidados se celebra la pascua, "...para comenzar así a comer y a disfrutar de lo que produce la tierra de Canaán".
¿Ves ahora cómo es este asunto tan trascendente como escatológico porque tiene que ver con tu restauración? ¿Te das cuenta de que por más que te explique las cosas con argumentos o aseveraciones racionales, necesitas darle varias vueltas al asunto para que puedas llegar a entender el meollo de dicha cuestión? Porque Canaán fue maldita por Noé a causa del asunto pasional producido a expensas de su hijo Cam, pero expresado en el hijo de éste Canaán; pero que ha sido bendita por Dios en Sem en la medida en que vamos descubriendo el misterio que ésta encierra para con su condición o experiencia humana. De tal manera que la expresión del Ángel no se hace esperar por cuanto el encuentro o lucha contra él es irreversible e inminente, tal y como Moisés y Jacob lo experimentaran en su
momento profético: "¡Descálzate, porque el lugar donde estás es sagrado!..."
Y después de esta pascua y de la concepción real de la vida, la entrega de la ciudad de Jericó (Sodoma, Gomorra, Babilonia, etc.) a Josué es lo que sigue en tal itinerario, para con su caída inminente; tal y como habíamos sido caídos de la gloria de Dios en aquel Ángel en el principio. ¿Recuerdas a qué tipo de ciudad constituyente nos estamos refiriendo y de las siete copas de la ira del Señor crucificado para dividirla y derribarla como patrón conductual humano carnal? ¿Recuerdas que la última copa derramada sobre esta ciudad prácticamente resulta en el finiquito mediante el cual es dividida en sus tres partes constituyentes:"¡Consumado es!"? Si recuerdas todo eso y algo más, entonces estarás en capacidad de digerir lo que sigue. Porque cuando Moisés le hace pasar a uno
por en medio del mar Rojo, lo hace por causa de lo que dejamos atrás para con las cosas del pulpo del mundo y sus tentáculos aprehensivos, posesiones o amores terrenales, etc.: Sangre, ranas, mosquitos, tábanos, plaga del ganado, llagas, granizo, langostas, hasta la muerte de los hijos mayores o primogénitos israelitas. ¿Vas entendiendo? ¿Recuerdas a Job y su paso por este mar conflictivo?
De manera que cuando nuestro Señor Jesucristo (Josué) nos hace pasar por la crucifixión de esta forma de expresar los afectos, emociones, sentimientos, pasiones y deseos humanos; lo hace por causa de la vida de alma que tiene que morir o ser inactivada con todos esos tentáculos de iniquidad que la definen, en virtud de la decisión de Dios de aceptar la obra de Abel bajo la concepción de lo que Dios ha transmitido como Su anhelo o deseo para con Su criatura. E inalterable es el rodaje de acontecimientos que se originan después del bautismo o paso por ese Jordán: Juan es decapitado o separado de Jesús como Eliseo de Elías; pero dirigido hacia El. Y porque en palabras del mismo Jesús: "Elías ya ha venido
(en el bautista) y no le reconocieron..." Tal y como va viniendo en cada ungido que se va dando cuenta y que le experimenta en su diario vivir.
Y hemos visto esto como un cambio de personalidad entre el Eliseo arador de bueyes (investigador, escudriñador o escrutador de las Escrituras) y seguidor fiel de Su Maestro Elías (por ese camino, a pesar de su condición carnal, afectiva o emotiva), y el Eliseo que cruza el Jordán las veces que quiere para ir a llevar a cabo el mismo itinerario dado por enseñanzas, señales o milagros que lo caracterizan como "hombre de Dios"; de la misma manera a como en Jesús se dio tal itinerario evangélico que trasciende la capacidad mental de sus seguidores. Indudablemente que nuestro caso es de similar tarea; pero que en esta oportunidad llegará a ser la definitiva para con el cumplimiento de toda vocación profética y de toda manifestación divina enmarcada en la veracidad de la Ley Perfecta
de Dios. Porque aquel pueblo de Israel dado por Moisés, conforme a la Ley, es menguado, decapitado o circuncidado (quitado el prepucio de la carne) en el desierto de la prueba, para dar lugar al nuevo pueblo israelita de Josué (Jesús) que proporciona los medios para con la conquista de Canaán para toda la eternidad.
Porque ahora la multiplicación de la comida (pan, aceite, etc.), como un ejemplo de las señales dadas y cumplidas tanto por Eliseo como por Jesús, ya no será llevada a cabo como señal o acto profético en sí; sino que tendrá cabal cumplimiento en relación con la verdad sustancial que encierra, y veremos cómo el suministro del aceite y del pan de la palabra de Dios surtirá el efecto que Elohim ha esperado hasta el mismo día de hoy. Porque la predicación será efectiva y la conversión inmediata en cada creyente será en grado superlativo, tal y como sucedió en los días de la Iglesia Cristiana Primitiva. Porque a partir de este momento la tierra será llena del conocimiento de Dios.
Ahora bien; ¿Cómo funciona tal ministerio judío? ¿Cuál es el papel de Judas en la constitución temporal de la Jerusalén de Jesús? ¿De qué se trata tal traición farisaica? Pues de la entrega de la Palabra, Verbo o Hijo de Dios, al raciocinio de la mente para con el significado errado del mismo; de la entrega de la vida divina y perfecta manifestada por Jesucristo a la inactivación o muerte de la misma. De eso se trata el ministerio de Judas en Pablo y en cada ungido que está leyendo estas cosas; porque de que el ministerio está allí, funcionando, está funcionando. Pero que dependerá de cada ungido el dejarse llevar o no por tales aguas que confunden y sugieren concebir erróneamente la palabra de Dios.
Porque mientras que en aquel Judas Lucifer logró objetivamente o en tipo, que el cuerpo de Jesucristo (el rebaño de obras de justicia por excelencia en orden a la Ley y a la Palabra de Dios correctamente conceptuada) fuera vendido para ser enjuiciado por los judíos (la barbarie religiosa y en general toda religión dogmática y sectarista) y ajusticiado o crucificado por el imperio romano (el reinado de la política y/o economía mundial soberbe; el mundo de la razón, de la lógica y del dios dinero) representante o heredero de la babilónica gesta (la confusión mental); en San Pablo, el ungido rey Saúl para este tiempo final, Lucifer ha logrado, subjetivamente y bajo la misma escuela o enseñanza letal idiosincrática, vender al Verbo de Dios (mediante su Evangelio idiosincrático) para
ser enjuiciado por la gran ramera del catolicismo y sus hijas prostitutas (religión heredera del judaísmo) y crucificado o inactivado por el mismo imperio romano del caos en el ser, bajo la confusión de babel en cada mente que ha creído de esa manera tan pasiva en el Señor. ¿No es acaso la eucaristía católica o mesa del señor protestante, una forma idiosincrática y dogmática de enclaustrar el verdadero significado del Verbo de Dios? ¿Acaso eso no es traición? ¿No has leído en sus escritos que todo gira en torno a "su evangelio" y que por medio de ésta doctrina todo creyente en el Señor será juzgado hoy? ¿Te das cuenta ahora de lo que significan estas advertencias argumentales y trascendentes en los actuales momentos?
Y lo más triste de todo esto es que hoy y al final de un imperio de política y economía romana decadente (capitalismo mundial liderizado por E.E.U.U. en crisis), el vaticano religioso le rinde pleitesía durante todo un año, entre 2.008 y 2.009, como el "Año Paulino". "¿Quién como la bestia?" Pero debes reflexionar acerca de la importancia de su ministerio en cuestión, porque todo gira en torno a la verdad; y la verdad debe darse a luz a expensas de las tinieblas: "...Mi poder se perfecciona en la debilidad del aguijón que te he hace ser y pensar así; para que te des cuenta de que ese tipo de vida carnal no te lleva a la vida eterna..."¿Acaso que no estamos de acuerdo con esto? ¿Qué cuesta desprenderse de una vida
almática que nos tiene tan acostumbrados al disfrute de los placeres de la carne, desde nuestros orígenes pecaminosos? ¿Qué sentir se requiere para poder entregar esta vida de alma carnal a la inexistencia o inactivación de la misma, mientras aún permanecemos disfrutando de todo aquello que supuestamente nos da placer y sensación de bienestar? ¿Cuál es la fuerza o poder que se requiere para poder entregarla o venderla, a cambio de una vida desconocida en experiencia por cada uno de nosotros? Aquí está el meollo de este asunto; porque realmente la fuerza es la fe y el sentir lo pone el Espíritu Santo en nuestro corazón, ya que la salvación no depende de nosotros ni de cuanto hagamos o sintamos conforme a nuestro parecer.
A Judas se le dio la misma oportunidad que a Esaú; de tomar esta primogenitura de la vida divina del Señor para sí y por ende que para todos nosotros. Pero que estaba escrito que tenía que venderla a los carniceros de entonces por un puñado de lentejas o monedas que constituyen su propia existencia vana carnal. Porque Satanás en él consideró que su vida era más importante que la del Señor y no supo discernir entre la verdad y la mentira, sucumbiendo al deseo serpentino. Una verdad que la tenía allí mismo, frente a sí; pero que no podía comprender el legado de Su Maestro en ese momento, porque aún no había Espíritu Santo conciliador y catalizador para con dicho sentir. De igual manera nos puede suceder a cada uno de nosotros los
creyentes de hoy día, si no discernimos el meollo de este asunto trascendente y vital; aún y con el Espíritu Santo a nuestra cabal y total disposición.
Caín (Lucifer con sus argumentos de obra inicua) mata o inactiva a Abel (Miguel con sus argumentos de obra justa) en el campo de la concentración mental del ser, por la concepción y/o definición del Verbo de Dios, el Hijo, la Vida; al elegir y definirse éste ser por la opción de vida carnal. Porque cuando el ser se decide por mantenerse en la vida temporal o carnal obedeciéndole en sus concupiscencias, es cuando el "yo" Amalec, Lucifer y sus ángeles, ganan terreno en la batalla armagedónica de juicio final. Mientras que cuando el ser de uno, a instancias del legado del Espíritu Santo, se decide por la vida eterna del Señor y vende la suya, las lentejas de la almática carnal, negándola y entregándola al matadero; es cuando el "Yo Soy" Josué, Miguel y sus ángeles, llevan la
delantera y la va exterminando paulatinamente para con la expresión de la vida eterna del Señor. Porque Judas, dejándose engañar por la serpiente antigua le creyó en sus argumentaciones preferenciales; y, habiendo tenido entre sus manos tal vida eterna (la de Su Maestro Jesús), la vendió para con su inmolación o inactivación; porque prefirió quedarse con el puñado de monedas de su vida almática carnal a que estaba acostumbrado en su experiencia mortal. Tan sencillo como eso.
De esto se trata la referencia bíblica conocida como que Caín mató a Abel en el campo de su hermenéutica mental. El combate es escatológico porque tiene que ver con el entendimiento acerca de la verdad para con lo que nos sucederá en los últimos días o tiempo de las reflexiones no religiosas. Al final de los cuales vence el bien al mal, porque no tendrá más asidero tal error conceptual en toda mente que ha sido renovada por el Espíritu Santo de parte de Dios. Pues el espíritu malo de parte de Dios no puede vencer a lo que ha sido santificado o restaurado para con Su plan creativo. Porque no es bajo la razón que Satanás es vencido, sino bajo la unciónespiritual; y ésta unción la suministra el Espíritu Santo por Sus medios inductivos
conocidos como unción espiritual. Esto es, inclina el corazón del hombre a la obediencia y sumisión al patrón conductual conforme al Hijo de Dios; tal y como ha sido escrito por el profeta: "...y haré que os conduzcáis según mis preceptos y observéis y practiquéis mis normas (según la forma de vida experimentada por el mesías)..."
Por eso es que podemos decir aquí que el evangelio de San Pabloera tan necesario como indefectible, por cuanto: ¿De qué manera seríamos nosotros probados en nuestra fe y conocimiento bíblico acerca del misterio de Dios? ¿Cómo podríamos ser salvos de nosotros mismos ("Yo" versus "Dios"), si no conocemos tanto la versión errada como la versión correcta del evangelio acerca de nuestra salvación? ¿Acaso no son dos caminos para con la elección de uno? ¿Tu crees que a Dios no le "duele" separarse de algo de Sí que se expresó en Su Ángel Príncipe y amado querubín cubridor de alas desplegadas? ¿No está la Biblia llena de estribillos relacionados con la lamentación y el dolor que aflige a Dios por la pérdida de Su hijo? ¿No
es por eso qué llora tanto Samuel, cual "Padre", por Su ungido "Hijo" Saúl a consecuencia del rechazo de Dios por él?
Y de esto se trata la venida del Hijo del Hombre, es decir, de la expresión u obra de justicia a expensas del ser humano para con la divinidad; como fruto del matrimonio entre la criatura y Dios. Porque está escrito que al fin de los tiempos, el Hijo del Hombre vendrá con Sus Ángeles (que suben y bajan por El); tal y como en los tiempos de Lot, en donde tales Ángeles Prominentes vinieron al "Padre" Abraham y a Su ayuda idónea Sara, en lo tocante al asunto del hijo que ambos debían tener y del asunto de Lot en Sodoma y Gomorra; esto es, de la destrucción por el fuego de Dios de la ciudad bestial que representa al ser del hombre, y/o prácticamente del recambio o arrebatamiento de Lot, el hijo-sobrino, como el "Hijo Varón" que debía salir de las entrañas de la "Sara" de
Abraham. Y también será como en los tiempos de Noé, en donde el diluvio de estos argumentos anegarán y arrasarán con todos los poderes que siguen a la bestia en sus concupiscencias.
De manera que éstos Ángeles de la presencia serán los encargados de la manifestación o parusía de Dios a expensas de nuestro ser. Puesto que la manifestación del Arcángel Rafael en cuanto a Emanuel en uno, es con rostro resplandeciente (como en Moisés) y con vestiduras relumbrantes (como en Jesús); porque la obra que realiza a expensas del ser humano es como de otra dimensión y/o condición espiritual aún no experimentada del todo por algún ser humano creyente común. De manera que el ser (alma) de uno se adapta al nuevo cuerpo que irá siendo transfigurado o transformado (segregado de su genoma constituyente) a expensas del cuerpo bio-fisiológico característico de la entidad humana. Porque en la medida en que uno va siendo arrebatado tanto de Sodoma como de Gomorra y Babilonia, va
siendo cambiado a otro ser, progresivamente y a pesar de que Satanás se resista a entregarnos totalmente a las exigencias del Espíritu Santo en Su ministerio escatológico per se. De esto se trata la vestidura física de un cuerpo inmortal, incorruptible y glorificado por la expresión y/o manifestación de Dios en él; que no es más que la vestidura espiritual del ángel, que es tan jovial como eterna. Aquí radica la revelación del Evangelio Eterno, por cuanto es para la eternidad y no para seguir con esta temporalidad ocasional que significa nuestro cuerpo de carne.
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Y bajo el mismo orden de éstas ideas escatológicas relacionadas con la cabra disfrazada de oveja, podemos inferir que el ángel resistidor, a expensas de Pablo, ha defendido su tesis de la justificación sólo por la fe (el argumento fundamental de su doctrina esencial religiosa), aduciendo que.... "Si la Ley dada por Moisés fuera capaz de dar la vida, su cumplimiento bastaría para hacer justo a los hombres. Porque la ley escrita aprisionó a todos bajo el pecado para que, por medio de la fe en Jesucristo, los creyentes pudieran recibir los bienes prometidos. Porque antes de que llegara la "etapa de la fe", estábamos presos y bajo custodia de la ley, en espera de la fe que estaba a punto de manifestarse; de manera que la ley se hizo cargo de
nosotros, como si fuéramos niños, para conducirnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe. Pero que una vez que la fe ha llegado, ya no estamos sujetos a la ley...."
¿Te das cuenta ahora de lo que dice el "enviado" con tantos argumentos desviantes de la verdad? ¿Acaso no es cierto que la Ley (el argumento esencial y clave para con la expresión de la vida eterna) dada por Moisés, es capaz de dar vida si ella misma la contiene como patrón conductual o personalidad innata del "ser de Dios"? ¿Acaso Dios no promulgó la Ley en Moisés para enseñarnos que la misma iba a ser realidad, como obra del Ángel, en cada ser humano a expensas de su corazón creyente? ¿No es eso lo que significa que: "...pondré en ustedes un corazón nuevo y un espíritu nuevo. Quitaré de ustedes ese corazón duro como la piedra y les pondré un corazón dócil. Pondré en ustedes mi
espíritu, y haré que cumplan mis leyes y decretos...."? ¿Acaso no trata esto de que la Ley escrita en el nuevo corazón de carne hará realidad la vida divina en el ser? ¿Y entonces? ¿No es necesario la Ley ni la obra conforme a la Ley que permita el acceso al precepto legal acerca del recambio de vida por vida? ¿No es acaso la fe en ésta Ley perfecta lo que nos permite pasar de esta condición carnal a la espiritual? ¿No tiene poder la Ley para conminarnos a cruzar el Jordán de las pasiones con Josué, ser circuncidados luego, y así obtener el poder para enfrentarnos a las siete naciones cananitas, supuestamente más poderosas que Israel?
Porque no se niega que la Ley dada como mandamiento sirvió de base para someter a todo un pueblo bajo la religión judía, tal y como actualmente hoy se aprecia el mismo concepto en relación a las diferentes religiones bajo el amparo de la fe paulina. El catolicismo romano, junto con sus derivaciones o denominaciones segregadas, sostienen una fe inquebrantable en los argumentos paulinos para tratar de cruzar el umbral de las suposiciones y trascender hacia la realidad de lo que el Evangelio de Jesucristo comunica. Pero he aquí el mismo dilema que ocasionó la argumentación paulina en relación a la promulgación de la Ley y sus objetivos. Porque, según Pablo, el pueblo creyente hebreo (cruzador) se mantiene sujeto bajo la justificación de la fe sin que ello le proporcione alguna ventaja
espiritual en relación al judaísmo de su tiempo. De manera que estas dos fuentes de poder religioso marchan paralelas sin que haya mediación en el conflicto, hasta que alguien se vaya dando cuenta de que el equilibrio entre tales corrientes fundamentales lo encuentra en la apreciación y concepción de lo que ello significa. "...¿Tu tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin sus obras; yo, en cambio, te mostraré mi fe con mis obras. Tu crees que hay un solo Dios, y en esto haces bien; pero los demonios también lo creen, y tiemblan de miedo. No seas tonto, y reconoce que si la fe que uno tiene no va acompañada de la obra, es una fe inútil..."
¿De qué servirá entonces el precepto legal del talión que justifica "ojo por ojo y diente por diente", sino para que el Ángel haga uso del precepto ante el juicio que por el alma del ser de uno se enfrenta a Satanás? ¿Hay que borrar tal precepto porque no nos conviene en nuestros argumentos o porque Cristo refirió que así se había dicho antes; pero que ahora El dice que hay que perdonar y amar al enemigo? No está queriendo decir Jesucristo que la Ley no tendría cumplimiento si buscamos la forma de perdonar y amar a nuestros enemigos; sino que haciendo eso no tendríamos que recurrir a la Ley a favor de hacer uso (o abuso) de ella por querer cumplirla al pie de la letra, porque la Ley tendría cumplimiento ipso facto. ¿Cierto? Porque
la Ley es para que tenga cumplimiento conforme a la óptica de Dios y no del hombre. ¿No dijo el mismo Señor que no había venido a abrogar la Ley sino a que ésta se cumpliera a cabalidad? Porque Dios es Dios y nosotros la criatura o tienda que será llenada de la plenitud de Dios, bajo Su propio plan y conforme a Su propósito. De manera que ello depende exclusivamente de Dios y no del hombre, a quien tan sólo le basta conocer las sazones por las cuales esto se está llevando a cabo en cada creyente que se va dando cuenta y que va cruzando los umbrales de lo desconocido para él hasta ese entonces.
Por otro lado: ¿No es por Ley que los cromosomas del núcleo celular se alinean en el centro celular para con la división mitótica, conforme a la información genética pre-establecida y dirigida por el Ángel para con dicha división celular? ¿No es por Ley que tus ojos llevan el color que tienen por causa de la segregación genética derivada de tus padres y ancestros? ¿Cómo respondería un código genético celular a esta Ley perfecta? ¿No sabes? Pues bien, te lo diremos en relativas y pocas palabras: haciendo que el cuerpo y todo el ser sea conducido hacia la realidad de lo que Dios quiere que éste haga o se conduzca en base a las obras rectas y justas selladas por Su Ángel conforme al modelo conductual del Tabernáculo ensayado por Jesucristo durante Su gestión ministerial
terrenal. Porque la Ley, como instrumento de justicia divina, por si misma no funciona si no es conocida o digerida en sus preceptos; y mucho menos si tratamos de cumplirla por nuestros propios medios carnales. Porque para que ello tenga lugar se requiere de que una nueva forma de vida, diferente a la carnal o natural, nos guíe a favor de dicho cumplimiento. ¿Entendidos?
Y si Dios dice que pondrá un "corazón nuevo" (eje, motor, mayordomía o guía del ser) en el hombre, es porque el corazón que hoy tiene no le sirve para con Sus propósitos; y si ha dicho que pondrá un espíritu nuevo, esto es Su Espíritu, en ese "corazón nuevo" de carne, es porque el espíritu del mundo que rige al "corazón viejo" que nos ha tocado cargar hasta el mismísimo día de hoy es tan maligno como inútil para con Su plan salvífico. Tan simple como eso. De manera que nadie puede ser justificado delante de Dios tan solo por creer; porque: ¿Estarás creyendo en la salvación de la cruz conforme al evangelio del Señor, aún y con el mismo corazón extraviado que tienes (los demonios que lo habitan también creen y tiemblan, ¿te fijaste?), pero sin la obra de
justicia indefectible que te acompañará como oveja en dicho creer para poder cubrirte delante del propio Satanás quien te acusa a cada instante de pecador porque cargas su maleficio encima? ¿Acaso no iba Abraham con la obra de la cruz a cuestas de su hijo hasta el calvario de su decisión, como la obra de su fe en Dios? Si no es así, entonces te ocultarás de la presencia de Dios como en Adán, aún y creyendo; porque te estarás cubriendo (vestidos con el temor) con algo que no cuadra con lo que Dios espera de ti y que no forma parte de Sus designios salvíficos. ¿Te enteraste?
De otra manera podrías tratar de cubrirte conforme a la enseñanza nicolaíta derivada de la señal de Caín; esto es, ofreciendo en sacrificio los frutos de tu propia idiosincrasia personal (religión, talentos, profesión, inteligencia, familia, bienes, etc.). Y aunque eso forma parte del Evangelio del Señor (en su dedicación, por supuesto), tampoco te salva porque con ello tan solo llegarás a ser como la Marta, la hermana del resucitado Lázaro, la mente religiosa que desea agradar a Su Maestro haciéndole o ayudándole en las cosas triviales, religiosas o secundarias para con Su carga ministerial. De manera que te invitamos a pensar como la María, la hermana opuesta de Marta que siempre estará a los pies de Tu Maestro; para que concibas de lo que Tu Maestro dice y enseña acerca del
Evangelio en cuestión. Un Evangelio que ahora es considerado como eterno, porque nos habla y nos refiere a la vida eterna como un logro alcanzable y no utópico.
Por otro lado y sin ambages: ¿Qué hace la figura del Moisés de la Ley allí en la señal profética de la transfiguración, junto con la figura del Elías de la fe? ¿Será que como no tiene alguna función trascendente y escatológica anda por ahí del timbo al tambo? ¿Acaso la fe requiere de etapas o de tiempos para ser manifestada, que el mismo Abel o Abraham, entre tantos, le creyeron a Dios de balde antes de que apareciera Jesús? ¿No dice la misma Escritura que Abraham fue justificado delante de Dios no tanto porque éste creyera en El, sino por la obra de dicha fe al ofrecer a su único hijo Isaac para ser sacrificado conforme al mandato de Dios? ¿No representa éste hijo único carnal tan querido por nosotros como nuestro orgullo, nuestra soberbia o nuestro propio "yo", que
debamos entregar al sacrificio, a cambio del Hijo de Dios? Y entonces: ¿Cuál es la obra de la fe sino el escrutinio de las Escrituras para conocer las sazones por las cuales se aplica el Evangelio en uno a favor de mi liberación, y el entregarme al Evangelio del Señor para optar por la herencia de Dios?
En Job, por ejemplo, vemos a otro "enviado" muy parecido por cierto al que estamos confrontando en este mensaje, tratando de justificarse delante de Dios con todo un arsenal de argumentos llenos de buenas obras y experiencias religiosas como Marta; pero que de nada le valieron cuando estuvo en la presencia del Altísimo en juicio. ¿Por qué? Porque le faltaba una oveja que valía por todas y cada una de las obras o cabras que el mismo consideraba como buenas. Y aunque Job fue restaurado de nuevo, pero a su vieja condición carnal, no logró ser restaurado a una nueva condición espiritual; porque aún no era el tiempo y además porque a Dios siempre le ha gustado buscarle la vuelta a este asunto en Su criatura; entrevistándole, jorungándole, mortificándole, etc.; para con Su enseñanza y
perspicacia humana indefectible.
Tal y como lo hace con cada uno de nosotros a cada momento de nuestra existencia vana. Porque Job significa nuestro "Yo" (o "ángel mayordomo" que ocupa el puesto en nuestra casa que no le corresponde), y los "yoes" (ángeles caídos) que lo acompañan se defienden de todo argumento que conminen hacia su autodestrucción. ¿Entiendes? ¿No es el caso que el significado real de Dios es "El Único y Gran Yo Soy" como se lo reveló a Moisés en el asunto de la zarza ardiente; y no varios "yoes" conflictivos y confusos, que se han multiplicado bajo el amparo de la maldición de Babel? Así las cosas, la obra cumbre de la salvación tiene que venir y ser desarrollada a expensas del Espíritu Santo del "YO SOY", y no mediante cabras emanadas de mi mente o de mis "yoes";
porque es Dios el que salva y no el hombre. Porque: ¿Cómo puede salvarse el hombre de sí mismo o de sus "yoes" si es regido y conducido por medio de los tales?
¿De qué estamos hablando? De que la obra o actitud conforme a la justificación sólo por la fe, cual cabra natural emanada de la mente del hombre, ha sido disfrazada de oveja por Satanás para con el propósito de reinar en vida. Pero que ha sido rechazada por Dios por cuanto no se corresponde con el Evangelio del Señor Jesucristo el cual reza: "...Si quieres seguir en pos de mí (por fe); niégate a tí mismo (negar el "yo" y sus secuaces o "yoes"), toma tu cruz (la del Evangelio del Maestro y Señor Jesucristo) y sígueme.... (mantente en mi obra de justicia hasta el fin)..." Así de sencillo. Porque no todos los argumentos son seleccionados para
con la constitución mental o Nueva Jerusalén del nuevo ser (son muchos los llamados pero pocos los escogidos); sino que tienen que pasar por el escrutinio de la sabiduría de Dios y por la perspicacia o entendimiento de cada creyente que sigue al Cordero por donde quiera que va (porque se va dando cuenta del cómo funcionan estas cosas). ¡Y pensar que dicha cabra se hacía pasar por oveja y pretendía colarse entre las ovejas del rebaño conforme a la nueva vestidura de la Novia del Cordero!
Y lo más triste de este asunto es que dicha cabra ha sido considerada como la oveja que se había perdido para completar el cuerpo de obras de justicia del Señor. ¡Qué patraña! Y se le dice en otros términos: ¿Quién cómo la bestia y su sabiduría? Por razón de que se parece a lo enseñado por Miguel, el Arcángel ¿Quién es como Dios? ("tan sabio como Daniel"; como está escrito) Con razón que los profetas de Baal no pueden concretar el sacrificio del Monte Carmelo siendo muchos ("yoes"), simplemente porque no existe tal sacrificio relevante en el corazón de piedra del creyente ingenuo enseñado por la bestia enrollada en la forma de serpiente. Y con razón que "Elías" (en representación del "Único y Gran Yo Soy") sí que puede ejercer su oficio de profeta y Sumo
Sacerdote al mismo tiempo en el Carmelo, a favor del sacrificio de la vida de alma de todo creyente que se da cuenta del engaño; y así hacer que llueva fuego del cielo (aceite, ágape, celo de Dios, conocimiento, etc.) y la consuma en pleno juicio.
Pero que gracias a Dios porque el Señor, como ya sabía que uno de los convidados se le iba a colar al banquete de Sus bodas después del ministerio terrenal, nos suministró el relato parabólico de la oveja perdida y de la cabra que se hace pasar por obra de justicia, entre otras cosas y dichos; para que de esa manera nosotros podamos ahora descubrir la verdadera identidad de la misma. Porque Abel pudo concebir a dicha obra de justicia como tal por medio de su ángel Gabriel, y darla a conocer al hombre mediante su ofrenda sacrificial tipológica delante del Creador, y que luego fuera consumada en sí mismo por Jesucristo en el calvario, como la obra clave para con la liberación del ser; pero que el otro ángel del pacto la ha sabido encubrir y esconder de nuestra mente, hasta el punto de
hacernos creer que con tan solo la fe basta y que no hace falta alguna obra para ser justificados delante de Dios. Hasta Santiago, el llamado justo, pudo darse cuenta de ello y tuvo que escribir una carta aclaratoria del asunto.
Y estas cosas que se declaran hoy son para que entendamos la sutilidad con que Lucifer nos hace ver y comprender las cosas vitales que requieren de perspicacia espiritual; es decir, que requiere de la ayuda indefectible del Espíritu Santo para con su concepción. Porque hasta el mismo San Pablo, el gran fundador de la Iglesia Católica y sus ramales o denominaciones cristianas conocidas; ha sido usado por dicho ángel a favor del error, en su afán de encubrir la verdad que se esconde tras los bastidores del acto de justicia clave para con nuestra salvación. El evangelio es muy claro y conciso, y no admite errores conceptuales. Ya tenemos bastante con la concepción errada de nuestra forma de vida existencial pecaminosa heredada desde el principio, para que sigamos ahora asimilando conceptos
erróneos acerca del significado real de nuestra salvación. Salvación que tiene que ver con nuestra liberación de dicho error conceptual.
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Documento : La necesidad de ser un humano....doc
Descripción : Mensaje recordatorio sobre la necesidad de investigar acerca de
nuestro orígen humano y trascendencia divina
El papel primordial del Ángel de Dios en uno cual Sumo Sacerdote Josué, es congregar a Israel, el pueblo de Dios, esto es, el cuerpo de las expresionesde Dios (Su Hijo, Su Persona, Su Vida), en un solo reino de paz y bienestar paradisíaco, a expensas de ésta tierra o condición espiritual nefasta e inicua que el "Padre Noé" denominó como Canaán (porque el poder de Dios se perfecciona en tal debilidad carnal). ¿Cómo concebir o será esto si no conozco la forma de llegar a ello....?; es lo que argumentan nuestras Marías. Pues bien; se habla de un pacto, de la sangre del pacto, del ángel del pacto, etc, etc. Y la sangre del pacto no es otra cosa que la vida eterna e inmaculada de Jesús quien la proporcionó, mediante el sacrificio de la
cruz, a cambio de mi sangre, persona o vida de alma carnal, conforme a dicho pacto y según la Ley (vida por vida).
De manera que la vida del Señor es una vida que ha estado inactiva y desparramada por el mundo (porque ha sido derramada en la tierra por causa de la cruz homicida de Caín quien lo mató, inactivó, durmió; conforme a los designios de su campo hace dos mil años) como cuerpo desintegrado de ovejas sin pastor; hasta que el Ángel encuentre en cada huésped creyente elegido y ungido (cual buena tierra) la voluntad y aptitud indefectible o necesaria como para reunirlas o congregarlas de nuevo en él como entidad corporativa esencial y vital, y de esa manera volver a vivirla o experimentarla (resucitarla) como la vida del Señor a expensas de ese huésped quien será el instrumento para con Su parusía o expresión real de Su persona. ¿Se va entendiendo?
Ahora bien; ¿Qué significa ser ungido? ¿Cómo es este asunto del ungimiento? ¿Qué es lo que unge y lo que se unge? Pues bien; como ya lo hemos anotado anteriormente de muchas maneras y en infinidad de mensajes, ser ungido significa ser suministrado del conocimiento acerca de la verdad de Dios y Sus cosas, es ser infundido o sumergido realmente en lo que Dios es; contrario a lo que hemos creído, sabido y conocido a instancias de lo que la carne corrupta y vana nos induce concebir como tal. Y es nuestra mente la que es ungida, a favor de adquirir este conocimiento que va tomando forma mediante la unción o suministro de los mensajeros encargados, más la aptitud derivada indefectible que nos conduce hasta la Fuente u Origen de todas las cosas, esto es, hasta Dios, El Espíritu. Tal
suministro se va llevando a cabo mediante la acción perceptible de los Dos Arcángeles Mensajeros de la Verdad, en la medida en que uno se va dando cuenta de la veracidad del conocimiento que ellos aportan a través de las Escrituras, y en la medida en que uno va siendo experimentado o entrenado a través de las señales vivenciales.
Porque nuestra mente puede leer lo que está escrito literalmente en un texto bíblico sin obtener algún beneficio que le brinde la oportunidad de adquirir conocimiento de lo que se está leyendo, y esto es lo que se ha denominado como muerte (la letra mata), por cuanto no favorece en nada alguna reversión de nuestra condición caída; no obstante, cuando uno lee y busca la forma de escudriñar las Escrituras, a favor de tal conocimiento, la cosa cambia. Porque se activan los medios indefectibles para con dicho saber, y los Arcángeles prominentes buscarán la forma de llevarnos a ese conocimiento tan vital como inefable, y en esto consiste el ungir.
De manera que una vez que vayamos viendo el cómo de las cosas y el por qué de las mismas, entramos en un mundo completamente diferente y maravilloso; en el cual vemos las cosas de otra manera y tratamos de obviar el mundo circundante en sus tentáculos y controles, para adentrarnos al reinado de Dios y Sus cosas. Y como vimos al principio, nuestra sangre irá siendo derramada como vida almática carnal para no levantarse jamás; al tanto que la Sangre del Pacto del Señor tendrá que ser restaurada y/o vuelta a la vida inmaculada para regir el destino de la humanidad a partir de ese momento. Y esta sangre, repetimos, como en el tipo de Abel que aún hoy clama a Dios desde el suelo por justicia o reivindicación, es la vida constituyente del ser del difunto o inactivo Jesús que ha sido
derramada o desarticulada, descorporificada o desunida bajo pacto. Por supuesto que ya El la volvió a tomar en sí mismo cuando resucitó de entre los muertos y como consecuencia del pacto en él (la doy para volverla a tomar); pero que en el caso nuestro aún esto no ha sucedido.
Porque es necesario que para que el pacto sea efectivo y beneficioso a dicho huésped diferente a Jesucristo, se requiere que tal vida almática carnal, llámese sangre inicua o pecadora, sea también derramada, desarticulada o descorporificada de nuestro ser; a favor de que la vida divina del Señor, ya sembrada en nuestro corazón al creer en el Evangelio de dicho pacto, pueda ser resucitada o tomada de nuevo por el Señor como Arcángel para con su expresión o manifestación real (volverla a tomar pero ya no para sí sino para cada uno de nosotros, los ungidos en vías de consumación espiritual), por medio de la obra del Evangelio a expensas de nuestro ser.
El pacto trata de ser o no ser vuelta a la vida de nuevo (resucitada) en todo creyente que llegue a entender el verdadero legado mesiánico de la cruz. ¿De qué se trata todo esto? Pues de que si no hay alguien que comprenda la verdad del Evangelio de Jesucristo, no habrá tal resurrección ni mucho menos salvación del creyente. Porque la salvación depende del conocimiento que logremos obtener acerca de dicho pacto o acuerdo entre las partes pactantes; de manera que ello forma parte del testamento legado por Dios. Porque: ¿Cómo heredaremos la vida eterna de Dios si no conocemos las sazones por las cuales se ha emitido Su Testamento o Pacto para con sus efectos existenciales? ¿Cómo lograr que la vida divina y eterna del Señor sea manifestada a expensas de nuestro ser si nuestra existencia
se opone a la Suya desde nuestra propia mente en donde tiene su trono Satanás y sus secuaces?
El pacto depende del desarrollo de los acontecimientos escatológicos acerca de lo que Jesús ha denominado como oveja perdida. Una oveja u obra de justicia que se había perdido allá en Abel y que Cristo la rescata llevándola consigo hasta su magistral realización en el altar de los sacrificios del calvario; para que ahora nosotros, los llamados seguidores de la Cruz de Cristo o cristianos por excelencia, la llevemos de vuelta también a su consumación cabal conforme al Cristo. ¿Se va entendiendo? Es al Maestro y Pastor Jesucristo (y/o lo que tal nombramiento significa) a quien debemos seguir en Sus pasos hacia la liberación real del yo y de los yoes que se hacen pasar por Dios en nosotros, y no a religiones dogmáticas o distracciones paulinas; porque las tales iglesias nodrizas solo nos
proporcionan la leche materna que requerimos para poder iniciarnos en tal camino hasta que nos demos cuenta, pero nada más. Porque la obra de la cruz es la oveja que ha sido hallada por toda mente renovada que busca ser salva de sí y que hará exclamar a uno con el grito triunfal desde nuestro propio Gólgota catalizante: "¡Consumado es!"
Porque de otra manera nuestra vida almática carnal o caínica no podría ser expulsada o derramada (defenestrada como Jezabel) en el suelo llegando de esa manera a ser inactivada, de la misma forma a como lo fuera la del Cristo. Y si por causa de haber matado a Abel, la muerte o derrame de la sangre de Caín tiene que ser vengada siete veces o "setenta veces siete", como ha sido escrito; pues que así sea, y que su vida de alma carnal la llevemos hasta el calvario las veces que sea necesario según el orden legal de obra por obra u oveja por cabra. De todas maneras el cambio de vida tiene lugar en el juicio y así heredaremos la vida divina del Señor para siempre. ¿Se va entendiendo? Porque el evangelio pre-establecido por el Señor desde el principio en Adán y cuando lo cubrió con la
piel del cordero, implica cambio de vestiduras o cubierta que rija la forma de vida de la criatura; esto es, de una forma de vida almática carnal a una forma de vida espiritual. Y para que esto sea una realidad se requiere de la obra de la cruz, pautada y llevada a cabo magistralmente por el Señor Jesús, para que nosotros le sigamos en dicha empresa. De esto se trata Su Evangelio y no de otra cosa o doctrina llevada por los pelos en la desesperación de Satán por ocultarlo.
Por otro lado se ha hablado mucho del ángel del pacto, pero que a la vez son dos los ángeles del pacto; porque ellos son los que propician los pactos delante del Creador en nombre del hombre y los llevan a la consideración mental de la criatura, para que sea ésta la beneficiada o no por dicho pacto, sea que el hombre llegue o no a descubrir los pormenores o sazones por las cuales se rige dicho pacto en cuestión. He aquí la gran importancia de la mente humana, llamada por Dios "mujer" o ciudad Jerusalén. Tanto Miguel como Lucifer han sido los ángeles pactantes para con el beneficio que se le otorga al vencedor en sus ángeles suministradores, o bien de la muerte o bien de la vida. Eso es tan cierto como que si se tratara de un pacto mortal, porque dependerá de la elección que de él
hace el hombre. Porque si éste no descubre el verdadero significado del legado de dicho pacto y de la sazón principal por la cual saldrá favorecido (obra de la cruz o del recambio de vida por vida), pues entonces que la muerte tendrá dominio total sobre su ser para siempre.
Pero que si descubre el meollo de este asunto y elige por dicha obra de justicia, entonces la vida eterna le antecede en su camino hacia Su Creador o Fuente de su génesis. Así de sencillo de decir, pero complejo de participar o experimentar. Porque ese fue el camino trazado por Jesucristo, quien pudo, en sus Arcángeles prominentes, descubrir el misterio revelado a expensas del Viejo Testamento del Padre (por medio de Abel, de Abraham, de Moisés, de Daniel, de los profetas, etc.); el cual le suministró el conocimiento y la perspicacia necesaria para llevar a cabo la obra de justicia de la salvación en él (muerte de la vida del alma de Su ser, y muerte conforme al procedimiento de la cruz; con la consiguiente resurrección de Su vida divina al tercer día) que había sido escondida a la
mente del ser durante tanto tiempo.
Pero que ahora nos ha tocado a nosotros descubrir la verdad revelada mediante el Nuevo Testamento del Verbo (Evangelio del Hijo), el cual nos suministra el conocimiento indefectible (mediante parábolas, dichos, actos dados como señales, etc.) para que también en nosotros, como discípulos Suyos, se lleve a cabo tal obra de justicia (cual obra del Espíritu Santo), conforme a la llevada a cabo por el Maestro Jesús. Así las cosas y habiendo salido favorecidos por el beneficio del pacto, cada obra de justicia (oveja) le seguirá a uno en todo cuanto haga (como cubierta del Ángel o Nuevo Querubín protector) y muy a pesar de las obras inicuas que tendremos que llevar a cabo como actos premonitores o predecesores de aquellos (actos que tienen que menguar o ser decapitados durante el bautismo
joánico del cruce del Jordán pasional); porque habremos recibido en herencia el aporte que nos proporciona el fruto del haber vencido al maligno por causa de dicho pacto, que es la propia vida divina del Señor.
Solo que en el juicio hay una seudo-oveja que no cuadra en el redil del rebaño de las expresiones del Señor, y que ha tratado de colarse como obra de justicia; tal y como está escrito en la parábola que acerca del reino nos relata el Señor. Allí se nos dice que al banquete de bodas para con la constitución de la Novia de Su Hijo fueron invitados muchos actos, expresiones, acciones o gestos y/o voluntades humanas; pero que los tales no pudieron asistir debido a la condición caída por causa del error en los mismos. De manera que el mensaje de invitación (Evangelio) por los mensajeros enviados no fue entendido sino inactivado u obviado (matados), motivo por el cual la ciudad de Sodoma y de Gomorra, cuales testigos de la iniquidad y corrupción carnal, con todo el arsenal concupiscente que
significan , es incendiada y destruida bajo la ira de Dios.
De manera que el Señor reunió a otro conjunto de convidados bajo ciertas condiciones, pero que allí había una obra en forma de actitud humana natural (hombre marcado por la bestia de Caín) que no vestía conforme a las obras de justicia de Su Hijo para con tal banquete nupcial magnificente. Por lo que el Padre le increpó prácticamente con las mismas palabras con que advirtiera a Adán después de que éste obrara inicuamente: "¿Quién te enseñó que estabas desnudo que ahora te cubres de esa forma, como una cabra o demonio?" O mejor: "¿Cómo es que te has colado y entrado aquí en este banquete nupcial sin el verdadero traje de fiesta?"
Y en el mismo acto del juicio en cuestión aquella obra inicua tipo cabra que había sido disfrazada como oveja u obra de justicia, fue atada y arrojada a las tinieblas de donde provenía, para ser erradicada de toda actividad mental pensante en el ser ungido para con la expresión de Emanuel (nueva vida en el ser). De la misma manera a como ha sido escrito en relación a dicha obra inicua presentada al momento del juicio en Esther (nuestra mente) y cuando el adversario Hamán fue expuesto por ella como el asesino y enemigo malvado del pueblo de Israel, pues: "...tanto a mi pueblo como a mí se nos ha vendido para ser destruidos por completo, y saqueados, y para ser esclavos; nosotros y nuestros hijos seremos
convertidos en esclavos. ¡Nuestro enemigo es una deshonra para la corte de Su Majestad!"
Y no es menos cierto que a instancias de lo que va sucediendo en nuestra experiencia como esclavos de Hamán, le llegue el momento al Ángel del Señor en representación de Dios en decir: "¿Acaso quieres también deshonrar a mi esposa en mi presencia y en mi propia casa?"Porque no hay engaño en Dios, y mucho menos podemos ocultar un asunto a Su Espíritu Santo en Gabriel; por supuesto que no. Porque sabemos por experiencia vivencial que todas y cada una de nuestras expresiones o actuaciones inicuas, que forman parte de nuestra personalidad, las llevamos a cabo gracias al patrón conductual de Satanás como Diablo, y que nosotros no podemos presentarnos
culpables en juicio cuando estamos entendidos en que es el Diablo quien actúa a expensas de nuestro ser.
De manera que a Gabriel no podemos engañarle en Sus asuntos confidenciales con el Creador, y mucho menos con un trapo de inmundicia cualquiera que finja ser una oveja inmaculada. Porque también sabemos que después del cruce del Jordán pasional cananita, vía crucis, como Sumos Sacerdotes conforme a Josué (Jesús), hemos de circuncidar a todo un nuevo pueblo de Israel, seguidor y obediente cual nuevo rebaño de ovejas, para poder así arremeter contra las sietes naciones de Canaán, productoras de trapos de inmundicia cuales obras inicuas, supuestamente más poderosas que nuestro servicio ministerial en el ciclo galileo que las congregaciones de "Asia" ameritan. Pero que Canaán ya fue maldito por el "Padre Noé" por causa del pecado cometido contra su desnudez, y como tal tiene que
ser colgado e inactivado conforme al Evangelio de la Cruz del Señor Jesucristo. Tan sencillo como eso.
Y también hemos sabido que Dios sólo acepta obras de justicia que vestirán o cubrirán a Su criatura conforme a la persona de Su Hijo, y de esto se trata el banquete de boda del Cordero que cubre (o bodas, en plural; porque son muchas las ovejas que llegan a confeccionar dicha cubierta o vestidura); es decir, la comunión íntima entre Dios, El Espíritu, y la Nueva Jerusalén o mente de Su criatura, bajo la tutela y guía del verdadero Querubín Cubridor. Porque también son muchas las acciones o expresiones humanas que han sido llamadas a las bodas del Cordero, pero que no todas son escogidas para con la confección del traje que vestirá la Novia en el lecho nupcial; porque ello depende de lo que el Padre del Novio ha elegido sabiamente como actuación correcta o justa, de acuerdo con Su
participación activa en el Evangelio que se deriva de Su persona como tal, es decir, como Verbo de Dios. Así son las cosas y tienen el asidero o visto bueno del Espíritu Santo en Gabriel.
¿Cuál será esa cabra disfrazada de oveja? ¿Será que llegaremos a descubrirla en nosotros mismos? Por supuesto que sí; porque el juicio es en nuestra propia conciencia y a expensas de nuestro corazón; y el Espíritu Santobuscará siempre la forma, en el Arcángel Miguel, de hacernos saber las cosas a instancias de la gestión (concepción) según el Arcángel Gabriel, conforme a las Escrituras reveladas. Porque ya no habrá más dilación y el Arcángel Miguel podrá hacer que nuestras cuerdas vocales (puertas) se pronuncien y emitan el sonido de la Voz de la Trompeta que dará inicio a la epifanía de Dios (expresión oral trascendente); de manera que los hijos que están en el vientre, al borde de un cuello uterino expectante y que han
llegado al clímax de ser dados a luz, sean expresados en toda magnificencia divina.
Y ya no como en el caso del rey Ezequías, quien pudo manifestarle al profeta Isaías el deseo de dar a luz a los hijos de Dios en aquel asedio satánico, pero que le faltaban las fuerzas de dicho Querubín cubridor para con tal alumbramiento. Porque ahora sí serán dados a luz todos y cada uno de los Hijos de Dios en todo el esplendor de lo que significa la Palabra de Dios de la Nueva Jerusalén en Emanuel. Tan sencillo como eso y duélale a quien le duela. Porque hemos llegado al tiempo de la revelación del Evangelio Eterno y son los Ángeles de la Presencia de Dios quienes están suministrándole la fuerza o energía necesaria al cuello del canal del parto a éste ungido para con tal alumbramiento. La verdad se comunica, no se negocia ni se tergiversa.
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El "Padre" ocupa Su trono en el ungido que ha nacido de nuevo, porque éste ha creído en las Santas Escrituras o en el mensaje del Ángel Gabriel de las Escrituras vivas como en el caso de María (cual mente del ser, venciendo a las congregaciones correspondientes); pero no como en el caso de Jesús que era un clon o cuerpo preparado para con la señal profética objetiva, o como en el caso de Moisés que había sido entrenado y perfeccionado para ello desde la infancia. Sino en un ser humano tan bestial como inicuo o concupiscente a cabalidad, pero sencillo, aparentemente humilde y no tan religioso o farisaico como Saulo de Tarso, como ejemplo. En este caso Su entronización casi pasa desapercibida si no fuera porque cada ungido tiene que tener experiencias extáticas o esotéricas
personales con Su Creador. De otra manera: ¿Cómo descubrir y hasta describir el papel de cada entidad esencial angelical, sino es por la experiencia, a causa de la misma debilidad que lo caracteriza a uno y que se opone a que ello tenga lugar? De manera que por razón de mi carnalidad es que voy conociendo mi divinidad estructural (el poder del Altísimo se perfecciona en la debilidad carnal del ser de Su criatura, dicho en su momento a Saulo de Tarso); y mi Nueva Jerusalén, previamente constituida por obra y gracia del Espíritu Santo en Jesús, estará en capacidad de dar a luz a todo un arsenal de obras de justicia (cual ejército en batalla) en orden a la realidad o veracidad de Dios. Así es.
En tal sentido Miguel, cual Hijo del Padre, ha estado manifestándose esporádicamente a sus expensas sin haber concretado su entronización completa como Verbo o hablar Dios por su medio (arrebatamiento de la condición de habla vana e inicua a la nueva condición del hablar recto, conforme al cambio experimentado por Eliseo o por Jesús en el Jordán, como acto de justicia de dicha señal profética); hasta que termine el ministerio en el ungido que lo llevará a su realización cabal a expensas de éste. Se requiere de mucha perspicacia, inteligencia y experiencia espiritual para poder asimilar tales ideas intuitivas, por cuantose trata de procedimientos escatológicos trascendentes; ya que la carne jezabélica se opone a que estas cosas sean
digeridas como tales porque así se le debilita el reino que la mantiene con vida almática carnal. Esta Jezabel ha conformado parte del muro o velo querubínico que se opone a la revelación divina (de por sí tiene su morada allí); no obstante y al "sonido" de las "Siete Trompetas" del equipo vencedor conformado por los Siete Ángeles de la Presencia al mando de "Josué", el velo o muralla de toda Jericó argumental enajenante es derribado y desbaratado en consecuencia. Y la verdad es revelada y enseñada, tal y como sucede hoy en día por medio de estos mensajes trascendentes.
Y una vez que Miguel termine su ministerio en el ungido (vencer a la congregación que le corresponde: algo pre-establecido como la Filadelfia de lo que se va a decir, cada vez que la puerta de la cuerdas vocales sea abierta o cerrada; por cuanto ha hallado gracia delante de Dios, quien le proporcionó dicha llave en cuestión para con la expresión verbal de lo que entra y sale de sí), tendrá lugar la entronización de la obra del Espíritu Santo, cual Cuerpo Cubridor del Cristo y como vida de Emanuel en él; a favor de un nuevo ministerio más objetivo ("mayores cosas hará") que el de Jesucristo. En virtud de desarrollar la nueva persona en la criatura como Dios viviente, mediante la activación y/o desarrollo de cada acto de justicia (habiendo vencido a la congregación que le
corresponde como Laodicea o algo parecido, en razón de lo que se vaya a hacer u obrar en consecuencia; porque también le ha sido conferida dicha llave para con el obrar recto y justo).
Por cuanto ya contamos con el testimonio del Ángel Rafael de Jesucristo, el cual se sentó en el trono de "Su Padre con Su Hijo", conjuntamente con Gabriel y Miguel, habiendo vencido los poderes de las tinieblas y del error conceptual. De esta manera el Rafael de Jesús en el Cristo llegó a ser Emanuel en el Jesucristo Resucitado. ¡Y no habrá vuelta atrás! Porque la entronización celestial de los Tres en conjunto y como Uno o Elohim sólo será una realidad dentro de poco.....Porque como está escrito: "...Ya no habrá más tiempo ni dilación, sino que cuando llegue el momento en que el séptimo ángel (y último de los tres) comience a tocar su trompeta ( a emitir juicios y consideraciones escatológicas
per se), quedará cumplido el designio secreto de Dios (como Emanuel), como él anunció a sus propios siervos los profetas..." Porque es necesario que se toque la trompeta a favor de lo que se anuncia en consecuencia, a favor de que la verdad de Dios sea revelada en contra de lo que no es.
El producto llegará a ser un ser Humano-Ángel-Dios no relacionado ni con el pecado ni con asuntos judiciales de redención ni mucho menos con éste mundo de caos y tinieblas; porque no hablará ni actuará por su propia cuenta sino de lo que oyere o perciba desde el mismo trono en donde están Gabriel,Miguel y Rafael (correlación con el aspecto divino derivado de la gestión participativa de las tres congregaciones respectivas), pero con la propia voz del ungido y el obrar conforme a la gestión participativa de Rafael en El Espíritu, el nuevo mayordomo de la casa (correlación con el aspecto humano derivado de la actuación de las cuatro congregaciones dirigentes respectivas). Este será el resultado tan esperado por la creación de Dios en
Emanuel. Los Tres ocuparán el mismo Trono porque Dios en Emanuel llegará a ser Trino, tal y como la Biblia nos lo refiere desde Génesis hasta Apocalipsis; es decir, que se llegará hasta la creación del Séptimo Día o día de la conciencia plena de Dios en Emanuel.
Veamos ahora cómo será el ministerio del ungido Arcángel Emanuel, desde el punto de vista de Gabriel, de manera que podamos comprender el misterio profético de resurrección que se esconde en Ezequiel: "...El Señor puso su mano sobre mi, y me hizo salir lleno de su poder (me arrebató de una condición carnal a una condición espiritual), y me colocó en un valle que estaba lleno de huesos (en el campo de la predicación del Evangelio Eterno, la última predicación o explicación definitiva de todas las cosas). El Señor me hizo recorrerlo en todas direcciones; los huesos cubrían el valle, eran muchísimos y estaban completamente secos o sin vida (todo ser humano es considerado para Dios como hueso seco y sin
vida por cuanto no tiene Su Vida, que es la auténtica vida eterna no carnal). Entonces me dijo: `¿Crees tú que estos huesos pueden volver a tener vida?´ Yo le respondí: Señor, sólo tú lo sabes´.
Entonces el Señor me dijo: `Habla en mi nombre a estos huesos. Diles: Huesos secos, escuchen este mensaje del Señor (predícales o díles). El Señor les dice hoy: Voy a hacer entrar en ustedes aliento de vida, para que revivan (les infundiré mi aliento, os daré un espíritu nuevo, mi Espíritu). Les pondré tendones, los rellenaré de carne (os daré un corazón de carne o infraestructura adecuada para con dicho espíritu nuevo), los cubriré de piel y les daré aliento de vida para que revivan (haré que me conozcan desde el más grande hasta el más pequeño de ustedes; para que sepan discernir entre lo malo y lo bueno y así puedan saber todo lo concerniente a mis misterios y secretos, y puedan vivir así en
un cuerpo nuevo e indestructible y maravilloso). Entonces reconocerán ustedes que yo soy el Señor´.
Yo les hablé como él me lo había ordenado (no con mis propias palabras sino conforme a lo que iba percibiendo en mi conciencia y según haya sido dispuesto para con mi hablar en rectitud). Y mientras les hablaba (sonido de trompeta cual señal profética), oí un ruido que era como de un terremoto, y los huesos comenzaron a juntarse unos con otros (como un pueblo u organismo viviente organizado y concatenado con la verdad). Y vi (me fui dando cuenta) que sobre ellos aparecían tendones y carne, y que se cubrían de piel (tomaban forma dispuesta a obrar en rectitud). Pero no tenían aliento de vida (porque primero es corregido el error de concepción, para luego saber interpretar los resultados y así obrar en
consecuencia).
Entonces el Señor me dijo: `Habla en mi nombre al aliento de vida, y dile: Así dice el Señor: Aliento de vida, ven de los cuatro puntos cardinales (Seres Vivientes del Ágape o "Carro de Dios") y da vida a estos cuerpos muertos´. Yo hablé en nombre del Señor, como él me lo ordenó, y el aliento de vida vino y entró en ellos, y ellos revivieron y se pusieron de pie (porque "el espíritu estaba en las ruedas" según el itinerario a seguir a causa de la información percibida por los Seres Vivientes). Eran tantos que formaban un ejército inmenso.
Entonces el Señor me dijo: `El pueblo de Israel es como estos huesos. Andan diciendo: Nuestros huesos están secos; no tenemos ninguna esperanza, estamos perdidos. Pues bien, háblales en mi nombre, y diles: Esto dice el Señor: Pueblo mío, voy a abrir las tumbas de ustedes (lo enclaustrado de vuestro conocimiento, lo cauterizado de vuestras conciencias); voy a sacarlos de ellas y a hacerlos volver a la tierra prometida (serán arrepentidos y vueltos a la condición ideal o espiritual). Y cuando yo abra sus tumbas y los saque de ellas, reconocerán ustedes, pueblo mío, que yo soy el Señor. Yo pondré en ustedes mi aliento de vida, y ustedes revivirán (serán resucitados conforme a la Vida de Jesucristo); y los
instalaré en su propia tierra (tierra que mana leche y miel). Entonces sabrán que yo, el Señor, lo he dicho y lo he hecho. Yo, el Señor, lo afirmo..."
Nuestro material genético celular o genoma, léase ADN, está constituido por innumerables códigos de genes que responden a órdenes emanadas del espíritu catalizador, a favor de la realización de actos genéticos que tienen que ver con la producción de substancias formes constituyentes del ser (proteínas, carbohidratos, lípidos, etc.) y que son esenciales para con su existencia. Y todo ser vivo, incluyendo plantas y microorganismos unicelulares, responden a tal concepto biológico. En tal sentido y resumiendo, a instancias de lo que usted haya sabido al respecto: 1) El ADN es la substancia regidora de la vida orgánica en nuestro planeta. 2) Para llevar a cabo su papel, el ADN depende de la energía que le proporciona el espíritu o aliento de vida incitante o conminador para con dicha
función esencial. 3) Este aliento de vida es específico para con cada entidad viviente (microorganismos, animales y plantas). 4) En el caso del ser humano, el aliento de vida que rige su funcionamiento tiene que ver con su capacidad de raciocinio y forma de ser; de manera que el espíritu regidor de su existencia lo moldee según la idiosincrasia o forma conceptual del orden preestablecido.
5) De acuerdo con esto y a instancias de los argumentos extraídos de las Sagradas Escrituras, el arsenal genético con que contamos en la actualidad para con nuestra existencia responde sólo a las exigencias del orden preestablecido por Satanás, por causa del error conceptual (pecado) que concibe a nuestra forma de vida orgánica como efímera y carente de sentido existencial o vanidad (nacer para morir).
6) En tal sentido nuestro cuerpo orgánico una vez concebido y bajo condición pecaminosa o errada, se va formando a expensas de dicho mensaje conceptual erróneo transmitido por el ángel catalizador del mismo (cuerpo aparentemente perfecto), Lucifer (el mayordomo de la casa, quien ocupa dicho puesto bajo engaño); hasta que llega el momento de la edad biológica limitante para con su crecimiento y desarrollo existencial, y partir de allí se inicia el proceso de degeneración celular consecuente con dicho orden, a la par que el proceso psíquico y mental involutivo.
7) Esto significa que nuestro cuerpo ha estado exento del aliento de vida que le capacite para vivir eternamente, o que sea capaz de auto-regenerarse o ser restaurado por sí mismo, etc., aunque cuente con todo un material genético competente para con dicha condición espiritual; porque el supuesto "aliento de vida" que le rige no es precisamente para vida sino para muerte, tanto física como psíquica y esencial. 8) De tal manera que lo que se está planteando aquí y conforme a la visión de los huesos secos en Ezequiel, es que nuestro ser, llámese sepulcro representativo de un cadáver o tumba conmemorativa, es pura pudrición y mortecina porque produce actos injustos u obras muertas ("huesos" o entidades esenciales constituyentes del alma del ser), y que ha sido considerado por el
Creador como nada o simplemente vanidad; pero que Dios, en su plan salvífico y revividor, se dispuso rescatarlo de esa muerte o inactivación como tal, insuflando sobre él Su Espíritu Santo Creador, "Señor ydador de vida que procede del Padre y del Hijo" (frase extraída del credo católico), a favor de la restauración de la carne en el ser (nuevo corazón de carne, nuevo cuerpo o infraestructura, etc.).
9) Por ende que dicho aliento de vida le será suministrado también y por causa del ungido iniciador, a cada "creyente difunto" (los otros "huesos secos" o aquellos que saben o se han dado cuenta de que han muerto para el mundo y/o para con sus vidas de alma por causa del evangelio), por medio de la expresión del Verbo de Dios en Su Ángel, el medio catalizador de la Voz de Trompeta final, que es el Ángel Emanuel del creyente ungido, según el tipo de Ezequiel, para con dicho ministerio de expresión y representación divina terrenal ("Segunda Venida del Señor").
10) Este aliento de vida energizante (la declaración formal de las verdades con poder, a favor de la siembra y cosecha del Verbo) que depende de los Dos Arcángeles de Gloria, le es suministrado en forma de unción al Ángel, previamente y por gracia, a instancias del entendimiento y concepción correcta de la Palabra en él, de la participación del Amor-Ágape en el, y de la perspicacia adquirida para con dicha expresión divina (este es el verdadero suministro del aceite o alimento de la unción espiritual para con su crecimiento y desarrollo espiritual, dado por el conocimiento y destreza o perspicacia esencial en el descubrimiento de los misterios de Dios a expensas de Su Palabra). Esta declaración, como ya lo hemos visto en otra parte, forma parte constituyente de la visión del
candelabro y de los Dos ramos de Olivo en Zacarías; por lo que no es necesario tantos detalles.
11) Una vez "energizado" el ser de uno por medio de la unción de los Arcángeles (subjetivamente como un solo organismo o casa, a la par que sucederá objetivamente con el "remanente" del pueblo de Israel), la conformación del "Cuerpo de Cristo" como Pueblo de Israel va teniendo forma en la medida en que cada hueso seco o estructura conformante de la casa (obra, actuación, expresión personal), cual oveja del rebaño constituyente de la Nueva Jerusalén (nueva forma de pensar) en cuestión, deja ver los "tendones", y "carnes" y "nervios" con las cuales se va cubriendo como "Tabernáculo de reunión de Dios con el hombre" (descubriendo y comprendiendo los pormenores de la nueva vida que se estará manifestando a expensas del ser) en su forma de ser y/o de llegar a
ser manifestada su conducta (vida) como actos de justicia. Así las cosas, se irán concatenando y congregando ordenadamente como en un rodaje de un film los actos de justicia que cubrirán (como cuerpo de expresiones organizadas en cada actitud dirigida a satisfacer una orden celestial) como manto o valle al nuevo ser, conforme al modelo de la persona de Jesucristo, en orden a las "ruedas directrices" según la visión de los "Cuatro Seres Vivientes" (querubines del Espíritu según los "cuatro puntos cardinales") que dirigen el "Carro de Fuego" de Dios (Ágape) en Ezequiel; es decir, conforme a la santidad, a la justicia y a la virtud o Ágape divino.
12) Indudablemente que esto forma parte de la predicación del Evangelio Eterno escatológico, porque se trata del suministro de vida eterna per se; durante el cual veremos y percibiremos la nueva forma existencial del ser: la actuación, el hablar del nuevo ser, su conducta y/o comportamiento, etc. Este nuevo ser será dirigido a la "Casa de Israel", a favor de reunir al rebaño remanente constituido por los 144.000 israelitas regados por el mundo y dispuestos literalmente a favor del entendimiento espiritual, bajo la tutela de Un solo pastor que Es y será siempre el "Gran Yo soy" de Dios en Emanuel bajo comisión de Su Ángel. En tal sentido no habrá más "yoes", no mas mayordomías ineptas y vanas, no mas pastores ilusos, no mas demonios, no mas obras inicuas, no mas hablar
vanidad, no mas ignorancia, no mas tinieblas, no mas Satanás, ni más llanto ni más dolor. Porque esas cosas inicuas habrán pasado y lo que está por venir se estará viendo dentro de muy poco tiempo.......
(Este mensaje se continúa con el siguiente...)
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