A ver si me equivoqué ayer yo de campo y vi otro partido...
20/11/2005. Ganar al Deportivo en Los Campos parece una misión imposible. Llevamos más de 10 años sin poder derrotar al cuadro gallego en El Sardinero. Después de ver el partido, con dos goles en propia puerta, algún penalti no señalado, con estreno de balón, para colmo, amarillo, y con una clara superioridad en la primera parte, está claro: las meigas deportivistas son imbatibles en Cantabria.
En la primera mitad, las cámaras de Canal Plus reflejaron, una vez más, que el mundo del fútbol no es justo. El Racing nunca se tenía que haber ido perdiendo al descanso (Neru en propia puerta, minuto 16, al intentar evitar el remate de Tristán). Los racinguistas fueron superiores, llegaron más y mejor al área rival, pero no lograron el objetivo
Y cuando más estaba llegando el conjunto racinguista a la portería rival, cuando más llevaba la iniciativa del partido, la mala fortuna, una vez más, se iba a cebar con el conjunto verdiblanco en la primera aproximación gallega.
Desde entonces, el Racing fue el único que gozó de ocasiones. En el 27 Pinillos cuelga el balón obligando a Molina a salir de puños. Acto seguido, Melo desde la frontal golpea muy fuerte la pelota que es rechazada por el cuerpo (mano incluida) de Juanma. En el 30, Antonio Tomás bota una falta desde la parte izquierda del ataque racinguista, de nuevo Molina sale de puños y Melo aprovecha el rechace para conectar un buen disparo que saca la defensa gallega.
Los cántabros seguían atacando y la polémica iba tomando cuerpo: primero, con la caída de Antoñito dentro del área; y segundo con la mano de Héctor (más clara) en el 38. El Racing lo intentaba (Melo desde el vértice, Dalmat desde la banda -evitó el remate Andrade- y Antoñito, de tacón), pero el marcador no se iba a mover.
Los cántabros seguían atacando y la polémica iba tomando cuerpo: primero, con la caída de Antoñito dentro del área; y segundo con la mano de Héctor (más clara) en el 38. El Racing lo intentaba (Melo desde el vértice, Dalmat desde la banda -evitó el remate Andrade- y Antoñito, de tacón), pero el marcador no se iba a mover.