--- En encartaciones@yahoogroups.com, Miguel Ángel <popito94@...>
escribió:
> Ya empieza la ceremonia de la confusión aludiendo a un decadente
> teatro costumbrista madrileño y zarzuela, que tiene derecho a que
no
> le guste, pero si la razón por la que le repugna es el
madrileñismo,
> podemos estar ante un Savonarola redivivo.
Deseo romper una humilde lanza por Savonarola, tantas veces
injustamente atacado. El dominico es bien conocido por dos episodios
de su vida: por haber sido quemado, en 1498, en la hoguera (en
realidad, fue ahorcado y, ya fenecido, su cuerpo fue quemado en la
hoguera) y por haber promovido una quema de libros y obras de arte en
la que se conoció como 'hoguera de las vanidades'. (Por cierto, un
alcalde de Bilbao, Jon Castañares, permitió la quema de todos los
ejemplares de una obra que había ganado el premio 'Villa de Bilbao' y
no tiene tanta mala fama por ello como Savonarola.)
Alguno podría pensar que Savonarola debía ser enemigo acérrimo de los
artistas y literatos florentinos de su época. Nada más lejos de la
realidad, pues gozó de la sincera admiración de Botticelli, Marsilio
Ficino, Angelo Poliziano, Pico della Mirandola... De lo mejorcito de
Florencia.
Savonarola es una personalidad compleja e inabarcable. ¿Con qué
Savonarola nos quedamos?, ¿con el fanático o fundamentalista que ha
pasado a la historia?, ¿con el látigo de la corrupción que fue?
Aspecto positivo éste, por cierto. Seguro que hay algunos aquí que
conocerán de sobra los aspectos supuestamente 'oscuros' de
Savonarola, por lo que yo me limitaré a tratar de defenderlo algo con
algunas de sus aportaciones más positivas.
En una Florencia llena de inmoralidades de toda condición (sodomía,
prostitución, adulterio, ludopatía, blasfemia, corrupción económica y
política...), Savonarola trató de renovar espiritualmente su ciudad
adoptiva (en realidad era natural de Ferrara) y de convertirla en una
ciudad sin corrupción y de costumbres renovadas. (Recordemos que en
el siglo XV llegó a usarse la palabra 'Florenzer' en lengua alemana
como sinónimo de sodomita.) Es cierto que él creía haber sido elegido
por Dios en su misión y que hablaba en términos proféticos o
apocalípticos (¿paranoico?, ¿iluminado?, ¿hombre sencillamente
justo?). Pensaba que, una vez depuestos los Médicis (1494), podría
convertirse Florencia, a la que consideraba nueva arca de Noé y
ciudad elegida por Dios, en la cuna de la renovación del
cristianismo, sacudido ya de inmoralidades, bajezas, laxitud...
Pretendía reformar la Iglesia, claro que su repentina muerte impidió
esta reforma savonaroliana, y la que luego comenzó Lutero tomó
derroteros ya bien conocidos por todos, pues llegan hasta nuestros
días.
Savonarola predicaba con el ejemplo: su vida era austera, rigurosa,
alejada de hipocresías. Lo que predicaba lo ponía en práctica. Fue
por esto muy admirado en Florencia. Yo también lo admiro por su
integridad.
El papa Alejandro VI lo excomulgó. No voy a referirme aquí a las
razones que tuvo para ello. Solamente deseo recuperar también un
tanto la figura de Rodrigo Borgia, que tantas veces ha sido machacado
hasta el extremo por infundios de toda clase. ¿Acaso alguien ha
podido probar alguna vez que tenía relaciones incestuosas con su hija
Lucrecia? Y así con más patrañas tendenciosas difundidas
especialmente por enemigos suyos como el posteriormente también papa
Julio II. Y es que a Alejandro VI, ni a su familia, no lo podían ver
los romanos que durante su pontificado pasaron a un segundo plano
oscurecidos por la camarilla de 'españoles' que había tomado las
riendas de la Iglesia. Rodrigo fue un gran estadista, aunque sí que
es cierto que su moralidad era la que había en la época, pero nadie
dice que a su antecesor en el cargo, Inocencio VIII, se le atribuyen
16 hijos, el doble de los normalmente atribuidos a Rodrigo. ¿Por qué
éste se ha llevado tan mala fama? ¿Por qué no se comenta que Julio
II, que a pesar de eso tuvo tres hijos, muy posiblemente era
homosexual? Y líbreme Dios de condenar a los homosexuales, ni a
nadie; yo únicamente me refiero a cómo han pasado unos personajes a
la memoria y a cómo han pasado otros.
Savonarola y Alejandro VI parecen figuras antagónicas: fraile austero
el primero, príncipe de la Iglesia el segundo. Pues bien, deseo
reivindicar a los dos y tratar de conciliarlos. En eso estoy.
Un afectuoso saludo pretridentino.
Giovanni da Firenze
(Juan Luis Fernández Gutiérrez)