Pues eso es lo malo, que si el señor antitaurino en cuestión se mete a
censor de la manera que lo hace, y con tal mezcolanza, iba a ser un
Savonarola de segunda mano, y segunda fila... y seguramente sin
predicar con el ejemplo como el original.
Por otra parte, si me atengo a mi afición por el pensamiento
russelliano, no puedo tener mucho cariño ni a Alejandro VI, ni a Julio
II, ni a León X, ni a ningún papa de esa época pese a que no fueran
más ni menos decentes que lo que se estilaba en su entorno. Como dice
Russell, todos los avances de la Iglesia se deben a sus enemigos.
Estos papas se generaron uno de los mayores enemigos de su historia...
que a su vez, seguramente precisa de otros enemigos que le faciliten
el avance. En el fondo todo esto es triste.
Saludos.