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Quienes suscribimos, profesionales de las urgencias extrahospitalarias de
Andalucía, deseamos dirigirnos a Usted, y a su través a todos los grupos
políticos de esta cámara, ante las perspectivas alarmantes y poco halagüeñas que
ya entrevé la sanidad andaluza. Creemos conveniente su intervención.
La reordenación o desmontaje de las urgencias nos ha
sorprendido a todos los profesionales. Supone un cambio de rumbo tremendo,
inexplicable, todo en el transcurso de unos meses. Este cambio de proceder ha
sido gestado, nos parece, de manera alocada, mientras se esperaba una puesta en
común para replantear las reformas que fueran precisas.
¿Cómo afectará este cambio en los ciudadanos?
Es en quien menos ha pensado el SAS, es una reordenación
laboral. Con esta reforma, el médico de familia que haga guardia, al día
siguiente no pasará consulta; ésta será acumulada a otro cupo o la pasará otro
colega que hace de "pasante". La progresiva ausencia del médico de familia, ya
lo está implantando el SAS en sus centros de salud. Al usuario se le pondrá más
difícil aquello que es más importante en la atención primaria, la
accesibilidad a su médico. Esto sucederá tras cada guardia que él haga; además
de las vacaciones, cursos, permisos, etc. Son dos los motivos básicos que
explican esta realidad; la falta de personal para hacer guardias, y la necesidad
del médico de familia de hacerlas para poder completar un sueldo digno.
Las urgencias venían siendo atendidas en gran medida por DCCU
(Dispositivos de Cuidados Críticos y Urgencias), profesionales cada vez más
formados en la atención de urgencias y emergencias. Con este cambalache,
progresivamente se verán atendidas por profesionales (EBAP de Apoyo) que hacen
guardias y consultas, a la fuerza. La poca vinculación de estos profesionales y
la destrucción de un equipo de trabajo en las urgencias (menos motivadas, menos
entrenadas y menos coordinadas), conlleva una gran pérdida de calidad en la
atención, especialmente emergencias. Justamente, para corregir lo anterior, se
vino luchando estos años atrás, y por ello se crearon los DCCU hace sólo siete
años.
¿Debemos creernos lo que nos dice el SAS?
Hoy le estamos desvelando a Usted, y a cualquier ciudadano de
Andalucía, lo que el SAS no informa con claridad, dando una imagen espectacular
o fantástica, que no coincide con la cruda realidad que todos conocemos. El
cierre de centros de salud antes de las ocho de la tarde, las masificaciones en
consulta, las demoras para ser atendido por el propio médico de familia, o las
masificaciones en los servicios de urgencias, son ejemplos conocidos por los
ciudadanos. Con los profesionales, el SAS promete, incluso firma, pero después
lo incumple casi todo. Al final, los profesionales estamos desengañados.
¿Por qué llegamos a tanto engaño y este nivel de tensión laboral?
Creemos que, porque la Junta de Andalucía no pone recursos
suficientes para desarrollar cuanto promete a los ciudadanos; mientras les
falsea la realidad a éstos. Nuestra sanidad, gratis para todos, de la que
debemos sentirnos orgullosos, en Andalucía ha iniciado el camino de su declive
en la calidad y accesibilidad. El SAS, para poder aparentar que realiza lo que
promete, a espaldas de la ciudadanía, recorta recursos y medios a los
profesionales, a quienes sobrecargan sin límites.
La humillación labora, estos años ha sido la tónica; eso ha
provocado la emigración de profesionales. Se fueron hacia la sanidad privada
española o hacia otros países. Se venía denunciando esta emigración, la falta de
personal y las malas condiciones de los trabajadores. La mayoría con
inestabilidad; muchos con precariedad y tratados con desprecio.
Muchos sanitarios andaluces, tras formarse en esta comunidad con el dinero
público, y tras quedar desilusionados por el trato recibido en su propia
tierra, tuvieron que emigrar forzosamente a otros países u otras comunidades.
Como ejemplo, se estima que unos 2.000 médicos andaluces ahora trabajan en
Portugal, un país que los valora y los cuida; cada uno de estos profesionales
nos costó unos treinta mil euros formarlo.
Pero los Responsables de Recursos Humanos no quisieron
reconocerlo ni reaccionar -existe una caótica política de personal en el SAS, y
son precisos cambios importantes-. En estos departamentos han venido negando la
desastrosa realidad que se venía encima. Ahora, a la desesperada, admiten
cuantos profesionales llegan de Sudamérica o países de Europa del Este, incluso
sin homologación. Pero no acabamos de entender a estos Responsables, a pesar
del infortunio a que nos han reconducido, siguen fustigando a su propio
personal, conducta propia sólo de empresas mal gestionadas.
¿Cómo afectará este cambio a los profesionales?
Ya está encendida la luz de alarma. Aunque el SAS no lo desee
reconocer públicamente, por su forma de proceder, "la sanidad ya está en estado
de alerta continuada"; aunque quiera, la Junta de Andalucía ya no lo puede
ocultar más.
Esta nueva reforma laboral esclaviza más a los profesionales del
SAS. Con esta reordenación, las 48 horas de trabajo ordinario, que son de
aplicación excepcional en casos de justificada necesidad en Europa, el SAS trata
imponerlas como la jornada ordinaria de sus trabajadores, -el SAS lo aplica,
como si de una excepción continuada se tratara-. De esta forma, desea sacar
adelante sus promesas a la población; sin personal y con pérdida de calidad
asistencial.
¿Qué precisan ciudadanos y trabajadores de la atención extrahospitalaria( DCCU
y EBAP)?
En la consulta de atención primaria es preciso desdoblar los cupos
adscritos a cada médico/enfermero; crear más plazas y dotarlas de personal fijo.
Una subida de retribuciones haría que no se viesen obligados a hacer guardias
por necesidad, y de esta forma no tener que faltar o ausentarse de su consulta
al día siguiente. Eso redundaría realmente en el ciudadano.
En las urgencias, "todos deseamos estar tranquilos" con la
asistencia que recibimos.
Los profesionales de DCCU, en su mayoría desean seguir en las urgencias, con
equiparación horaria con EBAP -ya reconocida explícitamente por sentencia
judicial por el Tribunal Supremo.-; así como equiparación retributiva. Las
integraciones en EBAP, deben constituir un proceso natural para cualquier
profesional de urgencias; debe existir siempre esa posibilidad y ser
voluntaria, nunca forzada como ahora se pretende; debe llevar consigo un
acoplamiento desde su comienzo, definitivo y con garantías. Sobre las plazas
de EBAP de Apoyo, creemos que es un error su creación; vislumbra una "categoría
basura" para cualquier profesional de la Atención Primaria, que no aportará
calidad asistencial, que a nadie convence y seguirá provocando huida de
profesionales.
En Sevilla, a 16 de Marzo del 2007.
Dña. María del Mar Moreno.
PRESIDENTA Y GRUPOS POLÍTICOS DEL PARLAMENTO DE ANDALUCÍA. SEVILLA.
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