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En un colectivo donde no solamente la intuición, sino el hecho fehaciente de que
todos tenemos entre nuestros compañeros/as a un número considerable de
enfermeras pertenecientes a los grupos homosexuales que recientemente han sido
tocados por la barita mágica de la justicia, la lucidez y la coherencia (de un
gobierno que parece ser que da una de cal y otra de arena), no deja de ser
curiosa la falta de alguna voz agradecida y victoriosa en este sentido y dentro
de nuestra profesión y cuando algunas de las mentes pensantes de este colectivo
militan a la vez esa homosexualidad y cuando al mismo tiempo, dichos colectivos
se han lanzado a la calle y a los medios de comunicación y como reacción lógica
a la consecución de unos derechos legítimos tanto tiempo perseguidos.
Y es que a pesar de todo, y de esa lucha abanderada muchas veces y todavía desde
dentro del armario, se siguen soportando torpes excusas fruto de mentes torpes,
acomplejadas y reprimidas que pretenden demostrar la antinaturalidad de la
homosexualidad, la conveniencia de un trato distinto para homosexuales y
heterosexuales o el peligro que la equiparación de derechos supone para la
familia y los niños, haciendo gala de una patente homofobia que, a todas luces,
si que es tratable bajo una consideración patológica y que a la vez sigue
haciendo un daño terrible.
En una profesión donde la homosexualidad está de esta forma constatada (que
levante la mano...), y donde a la vez tantas voces se alzan en ese reclamar de
especialidades, complementos, pros y contras de la eutanasia y el aborto,
licenciaturas y resto de espinitas que llevamos clavadas, no deja de ser
ridículo que un logro como éste, propiciado paradójicamente y a la vez por el
mismo Gobierno que nos está lavando la cara en todos estos otros asuntos, que ni
el Consejo, Colegios, ni los Sindicatos, las Sociedades Científicas, ni la
Universidad (aquí si que además intuyo un guardarropa repleto, sin acritud), se
hayan hecho eco para nada de esta victoria, que además viene a amortiguar tanta
derrota en la que estamos irremediablemente sumidos y que además va a poner las
pilas a los Departamentos de Personal averiguando permisos de boda y esperemos
que de paternidad y maternidad... :-)
¿Dónde están las voces que se alzan continuamente, en pro de unas convicciones
de fe católica, en contra de tantos temas como estos años hemos venido tratando
en estas Listas?. ¿La contradicción y esa falsa moralina ahora nos impide
alegrarnos para afuera y sin complejos?.¡Cuant@ hipócrit@!.
Yo si que me alegro. Y estoy seguro de que muchas compañeras habrán respirado
hondo estos días pasados. Esto no es una cuestión personal de quien la vive.
Como colectivo y profesión que porta su trabajo dentro y fuera de los espacios
laborales y que además vive y ensalza a la familia como un potente resorte de
cuidados, debe tener presente que ésta, en "contra" del anquilosado concepto
hasta hace poco manejado, ha dado un paso más y hacia adelante. Habrá que
tenerlo en cuenta a la hora de redefinir algunos de los diagnósticos,
intervenciones y actividades enfermeras que tan bien nos están vendiendo las
Americanas, aborígenes de una sociedad reaccionaria e hipócrita donde las haya
y en pro de un lenguaje común enfermero (será para evitar tanto cacareo). Un
saludo. Brindo por todo.
Antonio J. Valenzuela Rodríguez.
Enfermer@.
Resp. DCCU DS. Jaén (SAS).
www.enfermeriadeurgencias.com
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