----- Mensaje original -----
De: M <meu@...>
Finalmente, esta no es la unica solucion al problema, puede haber
otras
que no consigo ni imaginar, por eso lo puse en la lista. Por ejemplo
se
podria arreglar el texto de manera que al mirar en la vertical, en una
determinada columna aparezca el logo, cosas asi.
[Alberto] ¿Cuál es el comportamiento típico
del plagiario?, la copia absolutamente textual e idéntica del
original o la *adaptación circunstancial* (AC). [Imagen Uds. de lo que
estoy hablando] ;-)
Conjeturo que es de ese segundo tipo el resultado y eso hace, me
parece a mi, mucho más difícil la cuestión, sino imposible.
Eso de la AC puede darse en cualquier parte del texto, probablemente
en los tramos de "entrada y salida" sea la más común, pero me imagino
una cantidad grande de situaciones en que el plagiario _tenga_ que
modificar el *interior* para solventar la AC. ¿Me explico?, ¿no
arrastraría muy probablemente eso tu "marca de agua"?, ...no sé tal
vez evitando colocarla en los tramos conectivos, "entrada y salida", y
además en más de uno (¿c/u?) de los párrafos del *interior*, a lo
mejor...
Saludos
Alberto A. Villa
PD(1) . ¿Lo has pensado por el lado de la computación cuántica? :-)
PD(2) : Otra manera, se me ocurre ahora, es un *banco de artículos*
(BA), al que irían a parar, previo pago de un canon, mínimo ;-) los
artículos escritos, protegidos tal vez con algún tipo de clave pública
o cuántica (¿existe ya'). Si se descubre un plagio, el plagiado puede
ofrecer como prueba que es él quien ha enviado al BA el texto y poner
en evidencia el robo, ¿puede ser?
¿Hay un negocio aquí?.....
Posted on Sun, Feb. 23, 2003
La amenaza pacifista
Soy una de las millones de personas que se oponen a una guerra de Estados
Unidos contra Irak sin el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas
(ONU). Pero cuando escucho los delirantes discursos que se están haciendo en
las manifestaciones pacifistas de Europa y América Latina, me pregunto cuál
de los dos lados en el debate sobre Irak está más loco.
Consideren los síntomas de regresión totalitaria que proliferaron en las
marchas pacifistas del 15 de febrero, cuando más de tres millones de
personas salieron a las calles en las principales ciudades europeas y
latinoamericanas para repudiar los planes de guerra del presidente George W.
Bush.
Al escuchar a oradores como el director de cine español Pedro Almodóvar, que
habló ante un millón de personas en Madrid, uno no puede menos que concluir
que los intelectuales supuestamente ''progresistas'' del movimiento
pacifista son lunáticos que todavía no se enteraron de los desastrosos
resultados del stalinismo, el nazismo y las demás utopías totalitarias del
siglo XX.
Me tomé el trabajo de leer el discurso de Almodóvar, y no encontré una sola
palabra crítica a los crímenes de Saddam Hussein. A lo largo del discurso,
pareciera que fuera Bush --y no Saddam-- quien tomó el poder en un golpe
militar hace 23 años, prohíbe los partidos políticos opositores y la prensa
independiente, tortura a sus prisioneros y lanza armas químicas contra las
minorías étnicas de su país y sus vecinos.
''Irak es hoy un país hundido en la miseria, devastado por más de una década
de sanciones económicas y agresiones militares continuadas'', dijo
Almodóvar. ``Más de un millón de personas, entre ellas 800,000 menores de
cinco años, han muerto a causa del embargo [de la ONU]''.
Lo que es más, haciéndose eco de la retórica de Saddam, agregó que el mundo
debería levantarse ``en oposición a la guerra contra Irak y en solidaridad
con el pueblo iraquí''.
Ese mismo día, otras dos millones de personas marcharon en Roma, París,
Londres, Ciudad de México, Sao Paulo y Buenos Aires, muchas de ellas con
banderas de Irak, Cuba y Palestina. En Argentina, coreaban ''Bush, fascista,
vos sos el terrorista''. En Brasil, el eslogan era ``El iraquí es mi amigo:
métete con él y te metes conmigo''.
¿Es que Almodóvar y sus colegas nunca se tomaron el trabajo de meterse en la
página de internet de Amnistía Internacional (AI), y buscar lo que se dice
sobre Irak? Si lo hubieran hecho, se habrían enterado que el pueblo iraquí
estaría feliz si pudiera deshacerse de Saddam.
Para hacer la historia corta, la dictadura de Saddam ha asesinado a decenas
de miles de personas en la última década, desde la invasión iraquí a Kuwait.
AI, que se opone a la guerra de Bush, dice en su último informe anual que el
régimen de Irak ''practica sistemáticamente la tortura'' de sus prisioneros
políticos.
''Los métodos más comunes de tortura física incluyen choques eléctricos o
quemaduras de cigarrillos en varias partes del cuerpo, la extirpación de las
uñas, la violación, las golpizas con cables y varas de metal'', dice el
informe de AI.
Max Van der Stoel, hasta hace poco el encargado del grupo de las Naciones
Unidas que monitorea los derechos humanos en Irak, ha dicho que el régimen
iraquí es ``la dictadura más cruel que se haya visto en el mundo desde la
Segunda Guerra Mundial''.
¿Solidaridad con eso me está pidiendo Almodóvar, y los demás oradores de las
marchas pacifistas?
Perdónenme por ir contra la corriente, pero mientras vea flamear banderas de
Irak, Cuba y otras dictaduras cavernarias en las manifestaciones contra la
guerra, me costará mucho sentir alguna simpatía con el nuevo movimiento
pacifista. Eso no es pacifismo, sino complicidad con el totalitarismo.
De hecho, creo que la comunidad internacional debería intervenir
colectivamente en Irak lo antes posible, a través de la ONU, por dos
motivos.
Uno, porque en nombre de los tratados internacionales que exigen la defensa
colectiva de los derechos humanos, habría que exigirle cuenta a Saddam por
sus crímenes de guerra.
Dos, porque a menos que la ONU castigue a Saddam por haber violado las 18
últimas resoluciones exigiéndole que entregue sus armas de destrucción
masiva, el organismo internacional se volverá irrelevante, y el mundo se
convertirá en un lugar mucho más peligroso.
En el mundo post-11 de septiembre, en que cada vez más estados delincuentes
y grupos terroristas pueden hacerse de armas químicas, biológicas o
nucleares, hace más falta que nunca un organismo como Naciones Unidas que
mantenga el orden internacional.
De manera que en el nuevo contexto internacional, en que los estados
terroristas y los grupos violentos tendrán un poder destructivo cada vez
mayor, no sé quién representa un mayor peligro para la humanidad: si los
guerreristas enceguecidos del gobierno de Bush, o los pacifistas cómplices
de las dictaduras como Almodóvar y sus colegas.
Creo que se podria poner una clave secreta jugando con el largo de las
frases , de punto
a punto contabilizando los blancos. Por ejemplo se podria hacer que todas
las frases
tuvieran una cantidad de espacios que solo fueran numeros primos.
Saludos
Angel Vazquez
-------Mensaje original-------
De: esceptica@yahoogroups.com
Fecha: sábado, 01 de marzo de 2003 23:52:37
A: esceptica@yahoogroups.com
Asunto: Re: [esceptica] Marcas de agua en texto...
Germán Buela wrote:
> Me llama la atención que busques este tipo de solución en un programa;
>
> tendrías que resolverlo vos mismo en cada texto que quieras "proteger"
> de
> esa manera. ¿Cómo haría un programa para elegir las palabras que va a
> poner?
[Mig] es que soy muy haragán y no quiero andar pensando en todas las
combinaciones posibles en todas las frases. Justamente ese es el desafio
para Rudas (espero que piensa bastante al respecto y sufra un poquito).
Pero una de las alternativas es si el progrma tiene un diccionario de
sinonimos y se pasa comparando palabra por palabra en todas las
posibilidades (primera posicion, segunda etc), que palabras pueden ser
substituidas de manera que formen el logotipo sin que el texto pierda
sentido.
>
> El texto final tiene que tener sentido. Además, esa clave debe ser lo
> suficientemente larga, porque lo que sí se puede hacer es un programa
> que
> BUSQUE la clave en un texto cualquiera, y debería ser muy improbable
> que
> aparezca en un texto cualquiera, ya que de otro modo también dirían
> que es
> un texto tuyo porque apareció "miguel", así como dicen que los Led
> Zeppelin
> son satánicos porque encontraron un sonido parecido a "six six six"
> pasando
> un disco al revés.
[Mig] depende del logo, si es muy complejo (por ejemplo 'copywrite by
esceptica@yahoogroups.com') entonces si se puede inferir que fue un
texto de esta lista, pero no se puede afirmarlo, por que cualquiera
puede hacer esto y decir que es de esceptica.
Ahora, lo contrario no es verdad, si alguien escribe un texto y lo manda
al washington post diciendo que es de don juan de los palotes, pero
viene otro y dice que adentro esta un logo 'copywrite by
esceptica@yahoogroups.com' formado por las primeras letras de una
sentencia, va a ser muy dificil al sujeto explicar como aparecio este
negocio ahi dentro.
Finalmente, esta no es la unica solucion al problema, puede haber otras
que no consigo ni imaginar, por eso lo puse en la lista. Por ejemplo se
podria arreglar el texto de manera que al mirar en la vertical, en una
determinada columna aparezca el logo, cosas asi.
Mig
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[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]
[Julián Catino]
Ay!, qué suspenso... se me cortó a mí o de hecho este mensaje está cortado ?
[Mercader]
¡No nos digas que no has conseguido leerlo! Por lo visto era uno de esos
mensajes en modo 'selectivo'.
Otra vez será.
==================================
Mis residuos mentales en:
http://personales.ya.com/fmercader
==================================
Germán Buela wrote:
> Me llama la atención que busques este tipo de solución en un programa;
>
> tendrías que resolverlo vos mismo en cada texto que quieras "proteger"
> de
> esa manera. ¿Cómo haría un programa para elegir las palabras que va a
> poner?
[Mig] es que soy muy haragán y no quiero andar pensando en todas las
combinaciones posibles en todas las frases. Justamente ese es el desafio
para Rudas (espero que piensa bastante al respecto y sufra un poquito).
Pero una de las alternativas es si el progrma tiene un diccionario de
sinonimos y se pasa comparando palabra por palabra en todas las
posibilidades (primera posicion, segunda etc), que palabras pueden ser
substituidas de manera que formen el logotipo sin que el texto pierda
sentido.
>
> El texto final tiene que tener sentido. Además, esa clave debe ser lo
> suficientemente larga, porque lo que sí se puede hacer es un programa
> que
> BUSQUE la clave en un texto cualquiera, y debería ser muy improbable
> que
> aparezca en un texto cualquiera, ya que de otro modo también dirían
> que es
> un texto tuyo porque apareció "miguel", así como dicen que los Led
> Zeppelin
> son satánicos porque encontraron un sonido parecido a "six six six"
> pasando
> un disco al revés.
[Mig] depende del logo, si es muy complejo (por ejemplo 'copywrite by
esceptica@yahoogroups.com') entonces si se puede inferir que fue un
texto de esta lista, pero no se puede afirmarlo, por que cualquiera
puede hacer esto y decir que es de esceptica.
Ahora, lo contrario no es verdad, si alguien escribe un texto y lo manda
al washington post diciendo que es de don juan de los palotes, pero
viene otro y dice que adentro esta un logo 'copywrite by
esceptica@yahoogroups.com' formado por las primeras letras de una
sentencia, va a ser muy dificil al sujeto explicar como aparecio este
negocio ahi dentro.
Finalmente, esta no es la unica solucion al problema, puede haber otras
que no consigo ni imaginar, por eso lo puse en la lista. Por ejemplo se
podria arreglar el texto de manera que al mirar en la vertical, en una
determinada columna aparezca el logo, cosas asi.
Mig
--- En esceptica@y..., José Alonso <josalonso@t...> escribió:
> > [Toni]
> > Suscribiría el análisis de Carolus en lo esencial, aunque con
> > diferencias en el matiz (...)
>
> [José Alonso]
> En completo desacuerdo con tu interpretación, yo sostengo que el
análisis
> más acertado es el siguiente:
[Julián]
Ay!, qué suspenso... se me cortó a mí o de hecho este mensaje está
cortado ?
Abrazos,
Julián
Los alumnos se fatigaban en silencio ante un tema de examen, sin
perder de vista el reloj. Pero del lado opuesto el tiempo pasaba tan lentamente
que me distraje escuchando a dos profesoras en plena charla.
-¡Los egipcios ya conocían el Ojo de Horus! -reveló la más madura,
sin conmover demasiado a la otra. En ese momento se dio cuenta de que la había
oído, y me lanzó una mirada conmiserativa.
No me pude enterar de cómo seguía la historia sin exponerme a quedar
como indiscreto, pero me impresionó la conclusión a que había llegado la colega,
con varios posgrados en su haber.
En efecto, lo que estaba diciendo era rigurosamente cierto, como que
Horus era un dios egipcio, y los egipcios lo representaban como el ojo de un
halcón. También podría afirmarse con certeza que los guaraníes ya conocían el
mate y que los niños romanos hablaban con fluidez el latín.
Ocurre que el Ojo de Horus ocupa un lugar de privilegio en los
billetes de un dólar, una de las estampitas más apreciadas por los argentinos.
¿Qué hace el Ojo de Horus en los dólares? Se sabe que ha sido visto
en logias masónicas, iglesias cristianas y hasta en las historietas. El Ojo es
esa Mirada divina que no lo dejaba ser libre a Sartre. El Ojo sin párpado
distingue a los estandartes del Mal, en la epopeya de Tolkien. Es ese Ojo en el
Cielo que soñó Philip K. Dick, que podría ser la versión bizarra de Sartre. Por
supuesto, no podía faltar en algunas historias de los Hombres de Negro.
Antes de que la ubicuidad del símbolo nos haga caer en la paranoia y
las teorías conspirativas, nada mejor que recurrir al antídoto de la Historia.
El ojo del amo
Cualquiera que haya visto un dólar (aunque sea por televisión)
recordará esa figura de una pirámide trunca, coronada por un ojo envuelto en
rayos, que nos mira sin pestañear desde el reverso del billete. ¿Es el ojo del
FMI que nos monitorea? ¿Acaso es el ojo del Amo, que enflaquece al ganado? Según
la versión oficial que ofrece el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos,
la pirámide trunca significa que el gobierno del pueblo está aún en
construcción, la aurora es la Unión y el ojo simboliza a su espónsor, la
Divinidad.
De hecho, los fundadores de los Estados Unidos, incluyendo a George
Washington, eran masones de estricta observancia. La pirámide es obviamente
egipcia, y el ojo representa al Gran Arquitecto del Universo.
En realidad, esta figura, tomada de la iconografía masónica, había
sido vista por primera vez en un tratado sobre los jeroglíficos que escribió
hacia el siglo IV un griego que firmaba "Horapollo". Allí se decía que el ojo
del halcón (o del águila) simboliza la divinidad (Horus) y que los rayos del sol
indican su capacidad de verlo todo. El ojo de Horus, inserto en un triángulo (un
símbolo cristiano de la Trinidad) dio como resultado el emblema del Gran
Arquitecto al que rinden culto los masones.
Signos arcanos
Durante casi dos mil años, desde fines del imperio romano hasta
Napoleón, no hubo nadie que estuviera en condiciones de leer la escritura
jeroglífica, que había caído en desuso con el ocaso del sacerdocio egipcio. Con
el andar del tiempo esta ignorancia engendró toda una leyenda de los
jeroglíficos, que fue alimentada por escritores griegos y romanos, heredada por
los primeros teólogos cristianos y consagrada por los esoteristas.
A semejanza de otras escrituras antiguas, el lenguaje jeroglífico
(los "grabados sagrados", en griego) era una mezcla de ideogramas, que
representaban cosas o conceptos, con signos que indicaban sonidos.
La figura de un sol, por ejemplo, podía significar tanto "sol" como
"luz". Pero también representaba el sonido "sol", de modo que se podía combinar
con los signos fonéticos cuando alguien quería escribir algo así como
"sol-edad". En esta mezcla de lo analógico con lo digital se combinaban sonidos
con representaciones gráficas, más algunos signos adicionales que indicaban cómo
había que leerlos: el dibujo de un rollo de papiro al final señalaba que la
palabra tenía un sentido abstracto, otro signo indicaba el género de la persona
de quien se hablaba, y un recuadro de bordes redondeados señalaba que se trataba
de un nombre propio.
Esto no es tan extraño, si tenemos presentes a esos comerciantes de
barrio que aún hoy escriben cosas como "5mentario", "inter1/2", "P.B.T" o
"integra2" para llamar la atención de los clientes.
La escritura jeroglífica fue usada para las inscripciones
"hieráticas", es decir para los textos sagrados, de la misma manera que se usó
el sánscrito en la liturgia budista o el latín en la católica. Pero cuando ya no
hubo sacerdotes egipcios que supieran descifrarla, se extinguió, y se empezó a
pensar que los signos eran símbolos esotéricos. O peor aún, poderosos amuletos,
como esos logos que hoy constituyen el principal valor agregado de algunos
productos.
Mensajes cifrados
Ninguno de los viajeros, historiadores y filósofos griegos, desde
Heródoto y Platón hasta Plutarco, Jámblico y Diodoro estaba en condiciones de
leer los jeroglíficos, pero todos contribuyeron a crear la leyenda de su
significado oculto. Los griegos clásicos, como Platón, veneraban al Egipto por
su antigüedad. Entonces se pensaba que cuanto más cercano a la Edad de Oro fuera
un saber más verdadero debía ser, y no se conocía nada más antiguo que los
egipcios. Tanto conservadores como innovadores solían buscar apoyo para sus
doctrinas en Egipto. De hecho, es bastante común que cuando uno se pelea con los
padres, comience a creer que los abuelos eran mucho más sabios.
En épocas posteriores, con el helenismo y la romanización, surgió
incluso la moda de atribuir toda la sabiduría "reciente" a los antiguos, fueran
egipcios o hebreos. Hacia el siglo II de la era cristiana, escribas no
identificados compusieron una colección de tratados donde mezclaban la filosofía
griega con elementos cristianos y orientales. Se los atribuyeron a un sabio
egipcio imaginario, llamado Hermes Trismegisto. "Trismegisto" significaba "tres
veces grande", y Hermes era el dios griego que equivale al egipcio Toth. Platón
y Aristóteles se habían copiado de Moisés, y Moisés de Hermes.
Desde esa época hasta la de Newton, nadie puso en duda a Hermes y a
sus poderosos símbolos, los jeroglíficos. El cristiano Clemente de Alejandría
(siglo II) contaba cómo los egipcios llevan en procesión los papiros de Hermes.
El pagano Jámblico (siglo IV) aseguraba que los tratados eran nada menos que
36.525, y que en ellos Pitágoras había aprendido los rudimentos de la geometría.
Se impuso la creencia de que la filosofía y la ciencia griegas eran simples
plagios o vulgarizaciones del saber egipcio.
En tantos siglos, el único que al parecer entendió algo de los
jeroglíficos fue Cheremon, un escriba egipcio del siglo I, probablemente porque
había aprendido a leerlos con los últimos sacerdotes. Todos los demás hicieron
gala de más imaginación que conocimiento. El más respetado fue aquel "Horapollo"
ya nombrado (Horus + Apolo). Si bien contaba con alguna información válida, la
completó con abundante fantasía.
En la antigüedad, la mayoría de los autores apelaron a los
jeroglíficos, que interpretaban como símbolos, para llevar agua a su molino; con
ellos trataban de demostrar que los egipcios eran los precursores del
neoplatonismo y el gnosticismo. Jámblico aseguraba que "el profeta Bytis" los
había recibido del gran Hermes, "traduciéndolos" al egipcio para el rey Amón.
Según un tratado hermético, el propio Hermes le había pedido a Amón que no los
tradujera al griego, porque el idioma de los helenos era mera palabrería y los
jeroglíficos eran "símbolos llenos de acción".
De este modo, los grecorromanos llegaron a interpretaciones
realmente fantásticas. Plutarco proponía leer la secuencia de signos "niño -
anciano - águila - pez - hipopótamo" por "los que habéis nacido vais a morir, el
dios odia la desvergüenza"...
A los griegos los fascinaba el hecho de que Egipto tuviese un clero
estable y textos sagrados. El misterio de los signos también dio pie a la
creencia de que su religión era un culto iniciático en el curso del cual se le
revelaba sólo al adepto el sentido oculto de las escrituras.
La religión egipcia no tenía nada de eso y los únicos cultos
iniciáticos que se practicaron en tierras del Nilo fueron el orfismo y los
misterios de Eleusis, que la propia colectividad griega había importado con la
fundación de Alejandría.
Los escritores grecorromanos embellecieron la leyenda. Así, el
protagonista de la novela El asno de oro de Apuleyo era iniciado en Egipto según
un ritual bastante ecléctico, y en el momento culminante le mostraban libros
escritos con "caracteres indescifrables".
Mil años más tarde, el Renacimiento italiano volvió a poner de moda
a Hermes y los jeroglíficos, relacionándolos ahora con la Cábala y los símbolos
mnemotécnicos inventados por Raimundo Lulio.
Un jesuita contemporáneo de Newton que simpatizaba con el hermetismo
consolidó la leyenda con otro tratado que tituló El Edipo egipcio (1652). Se
trataba del filósofo Atanasio Kircher, autor de novelas sobre viajes a los
planetas y al centro de la Tierra. Kircher viajó a Egipto y estudió las
inscripciones de los obeliscos de Heliópolis, convencido de que encerraban
claves ocultas. Proclamó que los signos habían sido instituidos por Hermes, "que
había esculpido en piedras indestructibles su pensamiento" y al final del libro
puso un jeroglífico que imponía guardar silencio y ocultar la doctrina.
Alarmado por estas divagaciones, el protestante Isaac Casaubon, un
humanista suizo, refutó a Kircher en 1614 demostrando que los textos de Hermes
eran un ingenioso fraude que se remontaba a los primeros siglos de la era
cristiana. Lo cual no impidió que rosacruces y masones siguieran creyendo en
ellos y buscando significados ocultos en los jeroglíficos.
Los misterios egipcios
Todas estas fantasías desembocaron en una novela francesa del siglo
XVIII que, como auténtico best seller de su tiempo, fue traducido al inglés, al
alemán y al italiano y acabó por influir decisivamente en la formación del
ritual masónico. En 1731 el abbé Jean Terrasson (1670-1750), profesor del
Collège de France, escribió Sethos, una historia o biografía basada en Memorias
inéditas del Antiguo Egipto. Era algo parecido a lo que luego se llamaría
"novela de formación", una suerte de estudiantina egipcia, arbitrariamente
ambientada en un tiempo anterior a la guerra deTroya. Terrasson era profesor de
griego, conocía muy bien a los clásicos y había traducido al historiador Diodoro
Sículo.
Como es habitual, Terrasson simulaba que su novela era la traducción
de un antiguo manuscrito que había llegado a sus manos. En cuanto a Sethos, era
un egipcio del siglo XIII a. C., una especie de Harry Potter de la Edad de
Hierro que estudiaba magia y ciencia en la fabulosa Universidad de Menfis,
fundada cuando los griegos aún estaban saliendo del Neolítico.
Terrasson inventó un Egipto europeizado, ajustado a los deseos de
sus lectores. Su universidad se parecía al Museo de Alejandría, que había sido
fundado por los griegos mil años más tarde y a la Nueva Atlántida de Bacon, la
utopía que había inspirado a los fundadores de la Royal Society. El campus de la
Universidad de Menfis había sido edificado en tiempos inmemoriales por Hermes
Trismegisto, usando el poder mágico de los jeroglíficos. Como algunas
universidades privadas argentinas, sólo educaba a los hijos de los aristócratas.
Tenía zoológico y jardín botánico, laboratorios químicos, un observatorio
astronómico y un centro de cálculo donde trabajaban 400 sacerdotes. También
había máquinas agrícolas, ascensores hidráulicos y una enorme biblioteca
jeroglífica vedada a los no iniciados. En Menfis, los egipcios habían
desarrollado con siglos de anticipación toda la filosofía griega, desde la
hipótesis atómica hasta el teorema de Tales.
Las andanzas de Sethos, que en los subterráneos de Menfis lograba
sortear difíciles pruebas iniciáticas hasta alcanzar la sabiduría, inspiraron a
la masonería especulativa, que entonces estaba codificando su ritual, y pueden
verse ilustrados tanto en la literatura masónica como en la ópera La flauta
mágica de Mozart, que transcurre en Egipto. La paradoja es que ahora resulta que
la veneración de los masones por Egipto y sus ritos iniciáticos fueron
inspirados por un cura, lo cual no agradará ni a curas ni a masones.
Una piedra en el camino
Como es sabido, todas estas fantasías se esfumaron a comienzos del
siglo XIX como una burbuja financiera. En 1798, un soldado napoleónico que
andaba en las ruinas del fuerte Saint Julien, cerca de Rosetta, encontró una
piedra de regular tamaño que tenía tres inscripciones: una docena de líneas de
jeroglíficos (la parte superior se había quebrado), una inscripción en escritura
demótica (simplificada) y una tercera en griego.
En 1801 los ingleses se llevaron la piedra al Museo Británico como
botín de guerra y nunca más la devolvieron, ni a Francia ni a Egipto. La piedra
Rosetta era la clave de los jeroglíficos. Sólo se trataba de encontrar una
correspondencia entre las dos escrituras antiguas y la inscripción griega del
año 195 a.C., que rezaba: "decreto de los sacerdotes de Menfis, otorgando
honores divinos a Tolomeo Epifanes V". La hipótesis era que las tres decían lo
mismo.
Se hizo circular entre los estudiosos una litografía que reproducía
fielmente los caracteres y muchos se pusieron a resolver el enigma. El primero
fue el físico T. Young, conocido por su contribución a la teoría ondulatoria de
la luz, quien descubrió que el jeroglífico del nombre "Tolomeo" tenía valor
fonético. Por último, el francés Champollion, que generalizó el concepto a toda
la escritura en 1822, tras compararla con la lengua copta, que derivaba de la
egipcia. Así fue como estableció que los jeroglíficos eran un protoalfabeto que
mezclaba ideogramas y fonogramas.
El misterio se había desvanecido. Los jeroglíficos narraban mitos y
establecían prescripciones religiosas y morales, pero también servían para los
edictos, las crónicas o las recetas de cocina. Salvo las dificultades de
lectura, no había nada demasiado extraño en ellos. Pero el macaneo no se rindió,
y en los años que siguieron surgieron nuevos mitos en torno a las medidas de las
pirámides y sus supuestas predicciones.
Para entonces, la frontera del misterio se había corrido a la India,
un vez que se comenzaron a traducir los textos sánscritos. Ahora no era
necesario fantasear: bastaba confiar en el trabajo científico de los filólogos.
Pero pronto, gracias a sus desmesuradas cosmologías y a su espiritualismo, la
India pasó a ser la nueva patria del saber olvidado, por más que los textos
mostraran que los hindúes se habían enfrentado con los mismos problemas
científicos y filosóficos que los europeos.
Todavía faltaba mitificar a China, un proceso mucho más reciente que
creció especialmente a partir de la segunda guerra mundial. Hoy el Oriente
fabulado y mitificado nos inunda de té verde, acupuntura, yoga e I Ching,
mientras que chinos e indios se ocupan de electrónica y comunicaciones.
Se diría que no hay que ir tan lejos en busca de enigmas. Los hay en
todas partes, especialmente en la ciencia.
Futuro: La escritura de la Esfinge
M2: Una sorpresa en Recoleta
Los alumnos se fatigaban en silencio ante un tema de examen, sin
perder de vista el reloj. Pero del lado opuesto el tiempo pasaba tan lentamente
que me distraje escuchando a dos profesoras en plena charla.
-¡Los egipcios ya conocían el Ojo de Horus! -reveló la más madura,
sin conmover demasiado a la otra. En ese momento se dio cuenta de que la había
oído, y me lanzó una mirada conmiserativa.
No me pude enterar de cómo seguía la historia sin exponerme a quedar
como indiscreto, pero me impresionó la conclusión a que había llegado la colega,
con varios posgrados en su haber.
En efecto, lo que estaba diciendo era rigurosamente cierto, como que
Horus era un dios egipcio, y los egipcios lo representaban como el ojo de un
halcón. También podría afirmarse con certeza que los guaraníes ya conocían el
mate y que los niños romanos hablaban con fluidez el latín.
Ocurre que el Ojo de Horus ocupa un lugar de privilegio en los
billetes de un dólar, una de las estampitas más apreciadas por los argentinos.
¿Qué hace el Ojo de Horus en los dólares? Se sabe que ha sido visto
en logias masónicas, iglesias cristianas y hasta en las historietas. El Ojo es
esa Mirada divina que no lo dejaba ser libre a Sartre. El Ojo sin párpado
distingue a los estandartes del Mal, en la epopeya de Tolkien. Es ese Ojo en el
Cielo que soñó Philip K. Dick, que podría ser la versión bizarra de Sartre. Por
supuesto, no podía faltar en algunas historias de los Hombres de Negro.
Antes de que la ubicuidad del símbolo nos haga caer en la paranoia y
las teorías conspirativas, nada mejor que recurrir al antídoto de la Historia.
El ojo del amo
Cualquiera que haya visto un dólar (aunque sea por televisión)
recordará esa figura de una pirámide trunca, coronada por un ojo envuelto en
rayos, que nos mira sin pestañear desde el reverso del billete. ¿Es el ojo del
FMI que nos monitorea? ¿Acaso es el ojo del Amo, que enflaquece al ganado? Según
la versión oficial que ofrece el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos,
la pirámide trunca significa que el gobierno del pueblo está aún en
construcción, la aurora es la Unión y el ojo simboliza a su espónsor, la
Divinidad.
De hecho, los fundadores de los Estados Unidos, incluyendo a George
Washington, eran masones de estricta observancia. La pirámide es obviamente
egipcia, y el ojo representa al Gran Arquitecto del Universo.
En realidad, esta figura, tomada de la iconografía masónica, había
sido vista por primera vez en un tratado sobre los jeroglíficos que escribió
hacia el siglo IV un griego que firmaba "Horapollo". Allí se decía que el ojo
del halcón (o del águila) simboliza la divinidad (Horus) y que los rayos del sol
indican su capacidad de verlo todo. El ojo de Horus, inserto en un triángulo (un
símbolo cristiano de la Trinidad) dio como resultado el emblema del Gran
Arquitecto al que rinden culto los masones.
Signos arcanos
Durante casi dos mil años, desde fines del imperio romano hasta
Napoleón, no hubo nadie que estuviera en condiciones de leer la escritura
jeroglífica, que había caído en desuso con el ocaso del sacerdocio egipcio. Con
el andar del tiempo esta ignorancia engendró toda una leyenda de los
jeroglíficos, que fue alimentada por escritores griegos y romanos, heredada por
los primeros teólogos cristianos y consagrada por los esoteristas.
A semejanza de otras escrituras antiguas, el lenguaje jeroglífico
(los "grabados sagrados", en griego) era una mezcla de ideogramas, que
representaban cosas o conceptos, con signos que indicaban sonidos.
La figura de un sol, por ejemplo, podía significar tanto "sol" como
"luz". Pero también representaba el sonido "sol", de modo que se podía combinar
con los signos fonéticos cuando alguien quería escribir algo así como
"sol-edad". En esta mezcla de lo analógico con lo digital se combinaban sonidos
con representaciones gráficas, más algunos signos adicionales que indicaban cómo
había que leerlos: el dibujo de un rollo de papiro al final señalaba que la
palabra tenía un sentido abstracto, otro signo indicaba el género de la persona
de quien se hablaba, y un recuadro de bordes redondeados señalaba que se trataba
de un nombre propio.
Esto no es tan extraño, si tenemos presentes a esos comerciantes de
barrio que aún hoy escriben cosas como "5mentario", "inter1/2", "P.B.T" o
"integra2" para llamar la atención de los clientes.
La escritura jeroglífica fue usada para las inscripciones
"hieráticas", es decir para los textos sagrados, de la misma manera que se usó
el sánscrito en la liturgia budista o el latín en la católica. Pero cuando ya no
hubo sacerdotes egipcios que supieran descifrarla, se extinguió, y se empezó a
pensar que los signos eran símbolos esotéricos. O peor aún, poderosos amuletos,
como esos logos que hoy constituyen el principal valor agregado de algunos
productos.
Mensajes cifrados
Ninguno de los viajeros, historiadores y filósofos griegos, desde
Heródoto y Platón hasta Plutarco, Jámblico y Diodoro estaba en condiciones de
leer los jeroglíficos, pero todos contribuyeron a crear la leyenda de su
significado oculto. Los griegos clásicos, como Platón, veneraban al Egipto por
su antigüedad. Entonces se pensaba que cuanto más cercano a la Edad de Oro fuera
un saber más verdadero debía ser, y no se conocía nada más antiguo que los
egipcios. Tanto conservadores como innovadores solían buscar apoyo para sus
doctrinas en Egipto. De hecho, es bastante común que cuando uno se pelea con los
padres, comience a creer que los abuelos eran mucho más sabios.
En épocas posteriores, con el helenismo y la romanización, surgió
incluso la moda de atribuir toda la sabiduría "reciente" a los antiguos, fueran
egipcios o hebreos. Hacia el siglo II de la era cristiana, escribas no
identificados compusieron una colección de tratados donde mezclaban la filosofía
griega con elementos cristianos y orientales. Se los atribuyeron a un sabio
egipcio imaginario, llamado Hermes Trismegisto. "Trismegisto" significaba "tres
veces grande", y Hermes era el dios griego que equivale al egipcio Toth. Platón
y Aristóteles se habían copiado de Moisés, y Moisés de Hermes.
Desde esa época hasta la de Newton, nadie puso en duda a Hermes y a
sus poderosos símbolos, los jeroglíficos. El cristiano Clemente de Alejandría
(siglo II) contaba cómo los egipcios llevan en procesión los papiros de Hermes.
El pagano Jámblico (siglo IV) aseguraba que los tratados eran nada menos que
36.525, y que en ellos Pitágoras había aprendido los rudimentos de la geometría.
Se impuso la creencia de que la filosofía y la ciencia griegas eran simples
plagios o vulgarizaciones del saber egipcio.
En tantos siglos, el único que al parecer entendió algo de los
jeroglíficos fue Cheremon, un escriba egipcio del siglo I, probablemente porque
había aprendido a leerlos con los últimos sacerdotes. Todos los demás hicieron
gala de más imaginación que conocimiento. El más respetado fue aquel "Horapollo"
ya nombrado (Horus + Apolo). Si bien contaba con alguna información válida, la
completó con abundante fantasía.
En la antigüedad, la mayoría de los autores apelaron a los
jeroglíficos, que interpretaban como símbolos, para llevar agua a su molino; con
ellos trataban de demostrar que los egipcios eran los precursores del
neoplatonismo y el gnosticismo. Jámblico aseguraba que "el profeta Bytis" los
había recibido del gran Hermes, "traduciéndolos" al egipcio para el rey Amón.
Según un tratado hermético, el propio Hermes le había pedido a Amón que no los
tradujera al griego, porque el idioma de los helenos era mera palabrería y los
jeroglíficos eran "símbolos llenos de acción".
De este modo, los grecorromanos llegaron a interpretaciones
realmente fantásticas. Plutarco proponía leer la secuencia de signos "niño -
anciano - águila - pez - hipopótamo" por "los que habéis nacido vais a morir, el
dios odia la desvergüenza"...
A los griegos los fascinaba el hecho de que Egipto tuviese un clero
estable y textos sagrados. El misterio de los signos también dio pie a la
creencia de que su religión era un culto iniciático en el curso del cual se le
revelaba sólo al adepto el sentido oculto de las escrituras.
La religión egipcia no tenía nada de eso y los únicos cultos
iniciáticos que se practicaron en tierras del Nilo fueron el orfismo y los
misterios de Eleusis, que la propia colectividad griega había importado con la
fundación de Alejandría.
Los escritores grecorromanos embellecieron la leyenda. Así, el
protagonista de la novela El asno de oro de Apuleyo era iniciado en Egipto según
un ritual bastante ecléctico, y en el momento culminante le mostraban libros
escritos con "caracteres indescifrables".
Mil años más tarde, el Renacimiento italiano volvió a poner de moda
a Hermes y los jeroglíficos, relacionándolos ahora con la Cábala y los símbolos
mnemotécnicos inventados por Raimundo Lulio.
Un jesuita contemporáneo de Newton que simpatizaba con el hermetismo
consolidó la leyenda con otro tratado que tituló El Edipo egipcio (1652). Se
trataba del filósofo Atanasio Kircher, autor de novelas sobre viajes a los
planetas y al centro de la Tierra. Kircher viajó a Egipto y estudió las
inscripciones de los obeliscos de Heliópolis, convencido de que encerraban
claves ocultas. Proclamó que los signos habían sido instituidos por Hermes, "que
había esculpido en piedras indestructibles su pensamiento" y al final del libro
puso un jeroglífico que imponía guardar silencio y ocultar la doctrina.
Alarmado por estas divagaciones, el protestante Isaac Casaubon, un
humanista suizo, refutó a Kircher en 1614 demostrando que los textos de Hermes
eran un ingenioso fraude que se remontaba a los primeros siglos de la era
cristiana. Lo cual no impidió que rosacruces y masones siguieran creyendo en
ellos y buscando significados ocultos en los jeroglíficos.
Los misterios egipcios
Todas estas fantasías desembocaron en una novela francesa del siglo
XVIII que, como auténtico best seller de su tiempo, fue traducido al inglés, al
alemán y al italiano y acabó por influir decisivamente en la formación del
ritual masónico. En 1731 el abbé Jean Terrasson (1670-1750), profesor del
Collège de France, escribió Sethos, una historia o biografía basada en Memorias
inéditas del Antiguo Egipto. Era algo parecido a lo que luego se llamaría
"novela de formación", una suerte de estudiantina egipcia, arbitrariamente
ambientada en un tiempo anterior a la guerra deTroya. Terrasson era profesor de
griego, conocía muy bien a los clásicos y había traducido al historiador Diodoro
Sículo.
Como es habitual, Terrasson simulaba que su novela era la traducción
de un antiguo manuscrito que había llegado a sus manos. En cuanto a Sethos, era
un egipcio del siglo XIII a. C., una especie de Harry Potter de la Edad de
Hierro que estudiaba magia y ciencia en la fabulosa Universidad de Menfis,
fundada cuando los griegos aún estaban saliendo del Neolítico.
Terrasson inventó un Egipto europeizado, ajustado a los deseos de
sus lectores. Su universidad se parecía al Museo de Alejandría, que había sido
fundado por los griegos mil años más tarde y a la Nueva Atlántida de Bacon, la
utopía que había inspirado a los fundadores de la Royal Society. El campus de la
Universidad de Menfis había sido edificado en tiempos inmemoriales por Hermes
Trismegisto, usando el poder mágico de los jeroglíficos. Como algunas
universidades privadas argentinas, sólo educaba a los hijos de los aristócratas.
Tenía zoológico y jardín botánico, laboratorios químicos, un observatorio
astronómico y un centro de cálculo donde trabajaban 400 sacerdotes. También
había máquinas agrícolas, ascensores hidráulicos y una enorme biblioteca
jeroglífica vedada a los no iniciados. En Menfis, los egipcios habían
desarrollado con siglos de anticipación toda la filosofía griega, desde la
hipótesis atómica hasta el teorema de Tales.
Las andanzas de Sethos, que en los subterráneos de Menfis lograba
sortear difíciles pruebas iniciáticas hasta alcanzar la sabiduría, inspiraron a
la masonería especulativa, que entonces estaba codificando su ritual, y pueden
verse ilustrados tanto en la literatura masónica como en la ópera La flauta
mágica de Mozart, que transcurre en Egipto. La paradoja es que ahora resulta que
la veneración de los masones por Egipto y sus ritos iniciáticos fueron
inspirados por un cura, lo cual no agradará ni a curas ni a masones.
Una piedra en el camino
Como es sabido, todas estas fantasías se esfumaron a comienzos del
siglo XIX como una burbuja financiera. En 1798, un soldado napoleónico que
andaba en las ruinas del fuerte Saint Julien, cerca de Rosetta, encontró una
piedra de regular tamaño que tenía tres inscripciones: una docena de líneas de
jeroglíficos (la parte superior se había quebrado), una inscripción en escritura
demótica (simplificada) y una tercera en griego.
En 1801 los ingleses se llevaron la piedra al Museo Británico como
botín de guerra y nunca más la devolvieron, ni a Francia ni a Egipto. La piedra
Rosetta era la clave de los jeroglíficos. Sólo se trataba de encontrar una
correspondencia entre las dos escrituras antiguas y la inscripción griega del
año 195 a.C., que rezaba: "decreto de los sacerdotes de Menfis, otorgando
honores divinos a Tolomeo Epifanes V". La hipótesis era que las tres decían lo
mismo.
Se hizo circular entre los estudiosos una litografía que reproducía
fielmente los caracteres y muchos se pusieron a resolver el enigma. El primero
fue el físico T. Young, conocido por su contribución a la teoría ondulatoria de
la luz, quien descubrió que el jeroglífico del nombre "Tolomeo" tenía valor
fonético. Por último, el francés Champollion, que generalizó el concepto a toda
la escritura en 1822, tras compararla con la lengua copta, que derivaba de la
egipcia. Así fue como estableció que los jeroglíficos eran un protoalfabeto que
mezclaba ideogramas y fonogramas.
El misterio se había desvanecido. Los jeroglíficos narraban mitos y
establecían prescripciones religiosas y morales, pero también servían para los
edictos, las crónicas o las recetas de cocina. Salvo las dificultades de
lectura, no había nada demasiado extraño en ellos. Pero el macaneo no se rindió,
y en los años que siguieron surgieron nuevos mitos en torno a las medidas de las
pirámides y sus supuestas predicciones.
Para entonces, la frontera del misterio se había corrido a la India,
un vez que se comenzaron a traducir los textos sánscritos. Ahora no era
necesario fantasear: bastaba confiar en el trabajo científico de los filólogos.
Pero pronto, gracias a sus desmesuradas cosmologías y a su espiritualismo, la
India pasó a ser la nueva patria del saber olvidado, por más que los textos
mostraran que los hindúes se habían enfrentado con los mismos problemas
científicos y filosóficos que los europeos.
Todavía faltaba mitificar a China, un proceso mucho más reciente que
creció especialmente a partir de la segunda guerra mundial. Hoy el Oriente
fabulado y mitificado nos inunda de té verde, acupuntura, yoga e I Ching,
mientras que chinos e indios se ocupan de electrónica y comunicaciones.
Se diría que no hay que ir tan lejos en busca de enigmas. Los hay en
todas partes, especialmente en la ciencia.
Futuro: La escritura de la Esfinge
M2: Una sorpresa en Recoleta
[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]
--- En esceptica@y..., "alejandroagostinelli"
<alejandroagostinelli@y...> escribió:
> No
> vi en "archivos" el documento que mencionás.
Se llama: extracto-n10.rtf de
subtítulo "NuevosApocrifosNum10Extracto".
Julián Catino
--- En esceptica@y..., "alejandroagostinelli"
> Hola Julián! Esta línea la pesqué tarde y supongo que están
> hablando
> de los "Nuevos Apócrifos" de John Sladek,
> que se publicó parcialmente
> en español en la revista de ciencia-ficción argentina El Péndulo.
Exacto. Hace un año atrás, pedí si alguien de la lista lo tenía, una
persona (Daniel Carreño, de Neuquén) hizo la gentileza de mandarlo
al moderador, que me los entregó en diciembre.
Y aquí estoy desde hace una semana con un scanner en casa :))
> No
> vi en "archivos" el documento que mencionás. Justamente estaba
> buscando el primero de la serie, que se publicó en EP N° 3. ¿Lo
tenés
> por casualidad?
Sí, lo tengo. Lo puedo scanear, pero aún no he pedido los
copyrights, así que no voy a publicarlo hasta tenerlo. La idea es
publicarlo en la STR (http://www.str.com.br), site que ya conocés,
por lo que sé :)
>
> Un abrazo, Alejandro Agostinelli
> htto://www.dios.com.ar
Un gran abrazo, y estaré escaneando en orden secuencial ahora, de
forma que tenga listo en poco tiempo el primero de la serie.
Julián
----- Original Message -----
From: M <meu@...>
> Una de las formas que se me ocurre, es escoger cuidadosamente algunas
> palabras del texto y hacer que las primeras (o segundas o terceras...)
> letras, coincidam con mi nombre o logotipo, de forma que puedo probar
> facilmente despues que fui yo quien lo escribió. Esto es muy dificil de
> detectar por un presunto falsificador. Por ejemplo puedo poner en este
> texto una frase asi: 'seria posible poner marcas iguales grabadas una en
> la otra?'. Si alguien lo copia y sale en el washington post, mañana yo
> le escribo al washington y le digo que '(M)arcas (I)guales (G)rabadas
> (U)na (E)n (L)a otra' tiene escondidomi nombre, y con eso pruebo que el
> texto es mio.
>
> El problema es como hacer esto en cualquier texto en forma automatica, y
> con marcas de agua complicadas y largas. Lo ideal seria hacer un
> programa informatico que uno le alimenta con un texto cualquier, y el
> programa inserta un logotipo aleatoriamente dentro, avisandonos donde lo
> puso.
Me llama la atención que busques este tipo de solución en un programa;
tendrías que resolverlo vos mismo en cada texto que quieras "proteger" de
esa manera. ¿Cómo haría un programa para elegir las palabras que va a poner?
El texto final tiene que tener sentido. Además, esa clave debe ser lo
suficientemente larga, porque lo que sí se puede hacer es un programa que
BUSQUE la clave en un texto cualquiera, y debería ser muy improbable que
aparezca en un texto cualquiera, ya que de otro modo también dirían que es
un texto tuyo porque apareció "miguel", así como dicen que los Led Zeppelin
son satánicos porque encontraron un sonido parecido a "six six six" pasando
un disco al revés.
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> [Toni]
> Suscribiría el análisis de Carolus en lo esencial, aunque con
> diferencias en el matiz (...)
[José Alonso]
En completo desacuerdo con tu interpretación, yo sostengo que el análisis
más acertado es el siguiente:
Hola, todos conocen las 'marcas de agua' que se ponen en las figuras
para evitar su falsificacion.
En el caso de imagenes digitales, hay muchos programas que colocan un
sello semi-transparente sobre la imagen, protegiendo el copywrite.
Yo mismo tuve que usar este artificio en mi site de fotos antiguas
(www.meucat.com/album.html ), despues que un desgraciado me copio todas
las fotos y comenzó a distribuirlas por email como si fuesen suyas,
ganandose aplausos por doquier sin decir que las habia copiado de mi
pagina.
La pregunta que hago es la siguiente: es posible construir un sistema
automatico para colocar 'marcas de agua' en un texto?.
Recuerdo que hace mucho tiempo perdi uno de mis amigos, al descubrir que
usó un texto mio en una conferencia que hizo, distribuyendolo como si
fuese suyo, simplemente cambiando mi nombre por el suyo dentro del
texto. Por (mala) suerte, alguien se fue a esa conferencia y me pasó el
texto diciendome 'mira que bueno ha escrito fulano de tal', sin saber
que fui yo quien lo habia escrito.
Una de las formas que se me ocurre, es escoger cuidadosamente algunas
palabras del texto y hacer que las primeras (o segundas o terceras...)
letras, coincidam con mi nombre o logotipo, de forma que puedo probar
facilmente despues que fui yo quien lo escribió. Esto es muy dificil de
detectar por un presunto falsificador. Por ejemplo puedo poner en este
texto una frase asi: 'seria posible poner marcas iguales grabadas una en
la otra?'. Si alguien lo copia y sale en el washington post, mañana yo
le escribo al washington y le digo que '(M)arcas (I)guales (G)rabadas
(U)na (E)n (L)a otra' tiene escondidomi nombre, y con eso pruebo que el
texto es mio.
El problema es como hacer esto en cualquier texto en forma automatica, y
con marcas de agua complicadas y largas. Lo ideal seria hacer un
programa informatico que uno le alimenta con un texto cualquier, y el
programa inserta un logotipo aleatoriamente dentro, avisandonos donde lo
puso.
Le he dado vueltas al asunto y no encuentro solucion sencilla, por eso
lo paso a Jaime Rudas (y a quien lo desee resolver). También he
preguntado a alumnos de informática sobre trabajos en este sentido, y
tampoco me han sabido informar.
Mig
PUMA:
Ja jaaa, supuse que eso era, Mercader, pero, es difícil resistir la
tentación de responderle tal y como han hecho los otros...
> [Mercader]
> No os metáis con el chico, que no tiene la culpa.
> La lista está configurada para rechazar los archivos adjuntos, por
aquello de los virus y tal. Lo que pasa es que no avisa a quienes lo
han mandado. Si alguien quiere mandar un archivo que lo pida y le
abrimos la puerta durante breves segundos.
> Saludos.
> ==================================
> Mis residuos mentales en:
> http://personales.ya.com/fmercader
> ==================================
[Toni Mont]
(...............................................................................\
................................................................................\
...........................................................)
Todo esto, por supuesto, a expensas de un análisis más detallado de la cuestión.
[Mercader]
Del cual quedáis, salvo fuerza mayor, excusados Carolus y tú, ya que, con
vuestra exposición, ha quedado cabalmente definida la línea argumental del
discurso propositivo y, por otra parte, un somero sondeo de la voluntad del
respetable público ha mostrado que prefiere, en líneas generales, otra suerte de
métodos más tradicionales para dormir.
==================================
Mis residuos mentales en:
http://personales.ya.com/fmercader
==================================
[Martina]
Al leerlo, salí corriendo al grito de "milagro", "milagro"..., ya
llamaba a Juan Pablo II,
cuando mis sobrinas consiguieron traerme ante la computadora.
-Tía no seas apresurada, termina de leer...
Cruel fin, aunque de todo se aprende...
para la próxima "batalla" organizamos un tour nudista por
la Antártida (:-)))))))))))
(Héctor)
No entiendo nada, Martina.
¿Qué había al final del mensaje que cambiara el sentido
del mismo?
Me interesa la última propuesta.
He visto que en Rusia hacen agujeros en el hielo y se
zambullen desnudos en pleno invierno.
Saludos
Héctor
(Carolus):
Contrariamente a lo que no sabemos si dice el artículo, estoy seguro
de que la visión del autor del mismo puede que sea un tanto "
etérea" dado el efecto de incertidumbre producido por el efecto
cognoscitivo no dado.
[Toni]
Suscribiría el análisis de Carolus en lo esencial, aunque con
diferencias en el matiz que, desde el punto de vista la
interpretación de Copenhague (Bohr, Born et al.), podrían llegar a
ser fundamentales en las conclusiones subsecuentes a una aproximación
no trivial bajo cláusulas excluyentes (Lacan). Dicho de forma más
específica: de un texto elusivamente etéreo no puede concluirse
-aunque tampoco puede excluirse en modo alguno- que el enlace de
hidrógeno fuera anterior a su descubrimiento (Feyerabend et al.) ni
aun siquiera al del hidrógeno propiamente dicho en tanto que ser (el
'ser'). Lo cual es congruente, por otra parte, con el carácter
subliminalmente sexista de la célebre fórmula de equivalencia entre
masa y energía de Einstein, E= Mc2 (Luce Irigayay) como quedó de
manifiesto en las cartas a su esposa Mileva. Todo esto, por supuesto,
a expensas de un análisis más detallado de la cuestión.
Saludos,
Toni
[Mercader, ahora]
...Aunque, en estos casos, quizás es mejor enviar el documento a los
archivos de la lista y que ahí lo lea quien tenga interés ¿no?
[Toni]
Exacto. Otra solución, si el archivo no es kilométrico y sólo contiene
texto, es pegarlo dentro del mismo mensaje. (Que es lo que yo supuse
que había pretendido Alejandro y, por error, no había completado. De
ahí la broma).
Saludos,
Toni
----- Original Message -----
From: Francisco Mercader <fmercader@...>
>La verdad es que estoy un poco de acuerdo con eso de que las dulces
monjitas son mayores de edad. >Si alguien es feliz flagelándose o atándose
una cuerda apretada en un brazo hasta provocar necrosis si >cree que con
ello agrada a su dios, es muy libre de hacerlo. En una lista de por aquí
cerca alguien >pedía auxilio porque a una amiga la estaban atrayendo hacia
una secta destructiva, de esas que niegan >el uso de la medicina tradicional
a sus adeptos y les obligan a pagar diezmos para mantener al líder. >Pienso
que si alguien es tan idiota como para sentirse bien así ¿Quién somos
nosotros para abrirle los >ojos? Conozco a varios testigos de Jehová en mi
barrio. Intenté razonar con ellos en varias ocasiones: >vano empeño; se les
ve muy felices en su obcecación. Ahora pienso que cada palo ha de aguantar
su >vela. A más tocamos los de este lado de la acera.
>Si alguien me puede argumentar por qué no, estaría bien leerle.
Sabiendo que hubo casos de gente que supo abrir los ojos para liberarse de
un grupo sectario (por ellos mismos o gracias a alguna ayuda), no estaría
tan seguro de que todo intento es vano o injustificado. La cuestión, para
mí, sería de saber cuándo uno hizo suficiente y es hora de abandonar el
intento. Haberle sembrado una duda ya es un logro y quizás suficiente para
dejársela "picando" y que resuelva sólo qué hacer. Esto vale hasta para el
católico, que si bien no se considera que esté en un "grupo de peligro",
está abrazando una siempre indeseable irracionalidad.
De todos modos, sobre quién somos nosotros para abrirle los ojos, creo que
en todo caso más deberíamos apuntar no tanto al captado sino a la potencial
víctima, ya que los métodos de captación suelen ser engañosos. Uno no entra
en estos grupos sabiendo lo que realmente son.
Lo que podamos hacer es bastante limitado pero no subestimo el valor de dar
información para prevenir al incauto, antes que quedarse pancho tolerando
todo tipo de abusos con la excusa de la libertad de elección. Es mi opinión.
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Otras ciudades: http://conexion.yahoo.com.ar/avanzados.html
Alejandro 18 dixit:
"Gente: les mando este artículo que me parece bastante interesante"
(Carolus):
Contrariamente a lo que no sabemos si dice el artículo, estoy seguro de que
la visión del autor del mismo puede que sea un tanto " etérea" dado el
efecto de incertidumbre producido por el efecto cognoscitivo no dado. El
enigma que suscita el mensaje está dado por la ausencia absoluta de idea
alguna que nos aclare el panorama. Ello no significa una tajante toma de
posición en un sentido o el otro ,sino que me obliga a una "epojé" ante los
considerandos del mensaje. Me animaría a aventurarque podría ser otra
magufería de Jiménez del Oso o quizás fuera una inimaginada derivación de
la teoría del caos (revolucionaria, por cierto), pero igualmente repugnante.
No obstante, adelanto mi total acuerdo con el mismo, teniendo en cuenta la
posibilidad de que Héctor se oponga .
Saludetes
Carolus Magnus
Lic. Carlos Domínguez
http://www.comportamental.com
----- Original Message -----
From: alejandro dieciochobrumario
To: esceptica@yahoogroups.com
Sent: Saturday, March 01, 2003 1:59 PM
Subject: [esceptica] planta de hidrógeno
Gente: les mando este artículo que me parece bastante interesante.
Saludos a todos.
Alejandro 18.
_________________________________________________________________
[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]
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http://es.groups.yahoo.com/group/esceptica/files/Netiquette.htm
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[Mercader decía...]
Si alguien quiere mandar un archivo que lo pida
[Mercader, ahora]
...Aunque, en estos casos, quizás es mejor enviar el documento a los archivos
de la lista y que ahí lo lea quien tenga interés ¿no?
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Mis residuos mentales en:
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==================================
[Antoni Mont]
Lo bueno, si breve, dos veces bueno.
[Mercader]
No os metáis con el chico, que no tiene la culpa.
La lista está configurada para rechazar los archivos adjuntos, por aquello de
los virus y tal. Lo que pasa es que no avisa a quienes lo han mandado. Si
alguien quiere mandar un archivo que lo pida y le abrimos la puerta durante
breves segundos.
Saludos.
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Mis residuos mentales en:
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Antoni Mont dixit:
>[Alejandro 18]
>Gente: les mando este artículo que me parece bastante interesante.
>
>Saludos a todos.
>Alejandro 18.
>
>[Toni]
>Lo bueno, si breve, dos veces bueno.
Ademas no he sido capaz de encontrar un solo fallo en el articulo y
hasta Hector coincidira conmigo.
Saludos
--
------------------------
Mail Adress: Xan Cainzos
Dpto. Analise Matematica - Facultade de Matematicas
Universidade de Santiago de Compostela
15782 Santiago de Compostela
SPAIN
[Alejandro 18]
Gente: les mando este artículo que me parece bastante interesante.
Saludos a todos.
Alejandro 18.
[Toni]
Lo bueno, si breve, dos veces bueno.
Gente: les mando este artículo que me parece bastante interesante.
Saludos a todos.
Alejandro 18.
_________________________________________________________________
[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]
Francisco dijo:
>La verdad es que estoy un poco de acuerdo con eso de que las dulces
>monjitas son mayores de edad. Si alguien es feliz flagelándose o atándose
>una cuerda apretada en un brazo hasta provocar necrosis si cree que con
>ello agrada a su dios, es muy libre de hacerlo. En una lista de por aquí
>cerca alguien pedía auxilio porque a una amiga la estaban atrayendo hacia
>una secta destructiva, de esas que niegan el uso de la medicina tradicional
>a sus adeptos y les obligan a pagar diezmos para mantener al líder. Pienso
>que si alguien es tan idiota como para sentirse bien así ¿Quién somos
>nosotros para abrirle los ojos?
Totalmente de acuerdo (esto me preocupa)
y también dijo:
>Conozco a varios testigos de Jehová en mi barrio. Intenté razonar con
> >ellos en varias ocasiones: vano empeño; se les ve muy felices en su
> >obcecación. Ahora pienso que cada palo ha de aguantar su vela. A más
>tocamos los de este lado de la acera.
>Si alguien me puede argumentar por qué no, estaría bien leerle.
(me tranquilizo) Hay que ser coherente con lo anterior y no intentar
convencerlos de lo contrario. Aunque no perdamos de vista la obsecación (en
este o en otros temas) de quienes se dicen estar en la vereda de enfrente.
_________________________________________________________________
[Hector]
Para quienes creen que no soy capaz de rectificar el
rumbo cuando me doy cuenta de mis errores....
[Martina]
Al leerlo, salí corriendo al grito de "milagro", "milagro"..., ya
llamaba a Juan Pablo II,
cuando mis sobrinas consiguieron traerme ante la computadora.
-Tía no seas apresurada, termina de leer...
Cruel fin, aunque de todo se aprende...
para la próxima "batalla" organizamos un tour nudista por
la Antártida (:-)))))))))))
Martina
[Mercader]
¿Quién somos nosotros para abrirle los ojos? Conozco a varios testigos
de Jehová en mi barrio. Intenté razonar con ellos en varias
ocasiones: vano empeño; se les ve muy felices en su obcecación. Ahora
pienso que cada palo ha de aguantar su vela. A más tocamos los de
este lado de la acera. Si alguien me puede argumentar por qué no,
estaría bien leerle.
[Toni]
Estoy de acuerdo con tu argumento de base, que viene a ser el de la
libertad de credo. El argumento de fondo de la carta no es menos
digno de tenerse en consideración: la libertad de credo implica,
previamente, libertad de elección informada. Y, aunque es ciertamente
difícil establecer cuando dicha libertad se da en dosis suficientes
como para dar por hecho que los derechos fundamentales se encuentran
garantizados y la persona toma su decisión de forma responsable, es
necesario que existan cauces y recursos para poner coto a posibles
abusos. Y, en cualquier caso, quienes consideran que la captación de
adeptos por parte de organizaciones religiosas, políticas o de
cualquier otra índole, manipula y debilita la voluntad del captado,
están tan en su derecho de manifestarlo como aquellos de hacer
proselitismo, siempre que unos y otros se atengan a la legalidad.
Pero a mí me preocupa la caza de brujas, venga de Levante o de
Poniente. Y, sin prejuzgar que esta denuncia no se sustente en hechos
absolutamente ciertos y dramáticos, hay que mantener un principio de
cautela ante las denuncias que ya incluyen, de entrada, el juicio y
el veredicto.
El asunto, tal como lo presenta el escrito, por lo menos, tiene
aspectos curiosos; por ejemplo: ¿qué se entiende por una
asociación "de carácter estatal"? (con la credencial de agrupar nada
menos que a 62 personas), ¿a quién solicita dicha asociación que se
realice "una investigación con carácter urgente en el interior del
convento"?, ¿quienes son estos "sectores políticos carentes de todo
escrúpulo" que toleran la esclavitud?. Insisto en que no niego ni
afirmo la veracidad de lo que se denuncia, caso que desconozco
absolutamente, sólo lo he tomado como ejemplo de la facilidad con que
damos por buenos los bulos o sospechas, y los elevamos a categoría de
hechos, sin más requisito que el de ir en la 'buena dirección'.
Saludos,
Toni
Hermandad de Ciegos de Cuba, reclama asistencia medica para Juan Carlos
González.
Por Mario Servando Pérez
(La Habana) - Solicitan asistencia medica al invidente Juan Carlos González
Leiva, detenido en la sede de la Seguridad del Estado de la Ciudad de
Holguín, de la zona oriental del país, quien realiza un ayuno liquido desde
el pasado 21 de Enero, por lo que está en precarias condiciones de salud.
Miguel Martínez Pérez, presidente de la Hermandad de Ciegos de Cuba, quien
también es invidente, al efectuar el acto por el tercer aniversario de su
Organización, este 17 de Febrero a las dos de la tarde y en presencia de
nueve discapacitados visuales, relato que la actividad comenzó con el himno
Nacional, seguido de un minuto de silencio por la valentía de los pacifistas
presos políticos y especialmente para González Leiva.
El presidente de la hermandad de Ciegos acota que los 19 miembros de su
Organización no desmayaran hasta lograr que Gonzáles Leiva sea liberado,
porque la medida cautelar anticonstitucional viola los mas elementales
Derechos Humanos.
La sede de la Organización radica en la calle Ataret # 421 entre Municipio
y Rodríguez, Luyano, Ciudad de la Habana.
Asistieron a la actividad: Kenia Galato, Rebeca Chavez, Rafael Valladares,
Luis Abreu, Gilberto Arteaga, Rudí Rey, Gilberto Rodríguez, Sonia Pérez y
Caridad González. Todos invidentes.
Reportó: Mario Servando Pérez
Centro de Información Atenas
http://www.fundacionpatrialibre.org/frame.htm
CAMPAÑA CUBANA POR LA LIBERTAD DE PRISIONEROS DE CONCIENCIA
http://www.payolibre.com/presos.htm
"Acuérdate de los presos como si tú también lo estuvieras"
Hebreos 13-3
> "la captación de las
> jóvenes comienza, según sus familiares, a los 13 ó 14 años,
> utilizando técnicas de proselitismo que encajan plenamente en
> la tipificación de las sectas dañinas"
Será que no hay demasiada diferencia entre unos y otros? Será que 'sectas'
son las religiones de los otros?.
> No es un delito establecer una relación
> sadomasoquista de esclavitud, sea de tipo sexual o sublimada
> en "lo sagrado".
(jeje, que grande el que escribió esto)
> Lo que no parece tan lícito es que el Estado
> se convierta el valedor de este tipo de contrato. La
> esclavitud está a todas luces condenada por la Constitución".
Acá está, Mercader, la respuesta a tu pregunta. El estado no debería
convalidar o hacerse el desentendido ante situaciones contínuas de reducción
a la esclavitud. Obviamente existe el derecho de reducirse a la esclavitud,
o de jugar con sadomasoquismo sexual. Pero lo que no creo que deba estar
convalidado es la conducta de aquellos sádicos que , valiéndose de su
habilidad para manipular gente, logren tener ejércitos de esclavos: me
parecen peligrosos para todos nosotros (aunque, probablemente, las novicias
sean incapaces de hacer daño a alguien que no sean ellas mismas)
> Y a los creyentes "de buena fe les ruego una reflexión sobre
> qué clase de Padre celestial (aunque yo no comparta esa
> creencia) puede complacerse en la degradación inútil de sus
> propias criaturas.
A mal puerto por leña.
Saludos,
Barto.
Les copio un mensaje que envié a cubapolitica
sobre este tema.
La forma de escribir que utilicé es una respuesta
adaptativa al bajísimo nivel intelectual de sus
participantes (salvo contadas excepciones).
Pero lo que cuento de Argentina es cierto.
Saludos
Héctor
Miren cómo en USA no importa el dinero sino la
salud de la población:
http://www.msnbc.com/news/878954.asp?0cv=CB10
Como dijo un amigo mío:
Esa substancia es usada en aquellas pildoras y suplementos vitaminicos
que (dicen) dan masa muscular en el fisiculturismo y otros deportes. Es
un concentrado de la hierba 'efedra'.
Como es un negocio millonario, muchas empresas han de estar bailando en
la cuerda floja.
Pero la institución que controla en USA los medicamentos es
implacable. En su momento la FDA impidió que en USA se
utilizara la talidomida porque consideraron que no se habían
hecho con la droga suficientes estudios clínicos.
Gracias a ese rigor científico en beneficio de la salud del
pueblo yanqui en ese país no ocurrió el desastre de los niños
que nacían sin brazos ni piernas, tal como pasó en Europa.
Ahora es posible que se prohiba la efedrina en USA pese a
que muchas empresas quebrarían si se lo hiciera.
Creo que muchos me agradecerán este consejo: Los remedios
yanquis tienen el más elevado nivel de seguridad del mundo.
A diferencia de los remedios europeos. Los alemanes, por
ejemplo, basta hacer dinero fabrican cualquier porquería.
Por ejemplo esa estafa a la esperanza de los cancerosos que
fue la crotoxina (una estupidez argentina) fue fabricada en
Alemania para venderla a los desesperados enfermos
argentinos. Se murieron todos.
Sin embargo cuando ocurrió el famoso incidente de la
crotoxina los delincuentes que la promocionaban, Coni
Molina y Vidal, decían que los laboratorios yanquis la
estaban boycoteando porque les suponía una competencia
comercial a sus intereses.
Luego se supo que esos hijos de puta habían falsificado
protocolos médicos para hacer creer que la crotoxina
curaba el cáncer ¡sacando fotografías de los libros de
texto!
Sin embargo era tanta la desesperación de la gente para
comprar ese remedio fraudulento que se nombró una
comisión de oncólogos del Hospital Garraham para
controlar si era cierto que los enfermos tratados por
Coni Molina y Vidal se habían curado con la crotoxina.
Se citó a todos los pacientes de la lista inicial y no se
presentó ninguno. Al principio creyeron que se trataba
de una resistencia de los enfermos, molestos con la
"medicina oficial". Pero al recorrer casa por casa los
domicilios de los enfermos se descubrió que habían
muerto. Algo similar pasó con el agua de Tlacote.
Casi fue una revolución para que se permitiera
importar esa agua "milagrosa" de México.
Lo extraño es que los que recorrían los canales de
televisión para exigir que se permitiera traer esa
agua luego, como varios casos que conocí, no
tuvieron (por supuesto) efecto alguno nadie tuvo
la entereza de ánimo como para ir nuevamente a
los canales para contar que todo había sido un
fiasco y que habían depositado esperanzas en una
estafa.
¿Porqué es así el ser humano?
Lo mismo pasó con los familiares de los cancerosos
tratados con la crotoxina. Ninguno se presentó a
testimoniar que no servía para nada esa droga por
la que habían llegado a acusar a los laboratorios
de que no querían que se fabricara porque se les
terminaba el negocio del cáncer.
Saludos
Héctor