A estudiosos de la fisiología celular, el Nobel de Química
10/9/2003
La Real Academia destacó que el galardón de este año ilustra cómo la
bioquímica moderna llega al nivel atómico.
Al distinguir a los científicos Peter Agre y Roderick MacKinnon, la
Real Academia destacó que el galardón de este año ilustra cómo la
bioquímica moderna llega al nivel atómico en su búsqueda de
comprensión de los procesos fundamentales de la vida
Este año, el premio Nobel de Química distinguió a dos científicos
cuyos trabajos han tenido gran relevancia en la medicina,
concretamente para el entendimiento de enfermedades del riñón, el
corazón o el sistema nervioso.
Los estadunidenses Peter Agre, de 54 años, y Roderick MacKinnon, de
47, han consagrado sus estudios al comportamiento del agua y las
sales (iones) en las células, y cada uno de ellos ha hecho a lo
largo de su trayectoria profesional descubrimientos relevantes.
En 1991, Agre descubrió un canal de agua en una membrana molecular.
Su hallazgo reveló toda una familia de canales de agua. La
contribución de Agre ha conducido específicamente a toda una serie
de estudios genéticos, bioquímicos y genéticos de los canales de
agua en bacterias, plantas y animales.
"Los descubrimientos nos han permitido una comprensión fundamental
de cómo, por ejemplo, los riñones recuperan agua de la orina
primaria y cómo se generan y propagan las señales eléctricas en
nuestras células nerviosas", señaló la Academia sueca.
Peter Agre, catedrático en Bioquímica y Medicina en la Universidad
John Hopkins de Baltimore (EU), es miembro en su país de diversas
sociedades científicas, entre ellas la American Society de Biología
Celular y la de Nefrología, así como de la Academia de Ciencias.
Agre dijo que usaría su parte en el premio de 10 millones de coronas
(1.32 millones de dólares) para pagar los estudios de sus cuatro
hijos y posiblemente para defender las libertades académicas contra
las restricciones impuestas a los científicos como parte de la
guerra de Estados Unidos contra el terrorismo. "Hay algunos asuntos
sociales que estamos considerando, entre estos los de científicos
que están siendo perseguidos por todo el mundo y en Estados Unidos",
dijo Agre en entrevista.
El científico citó específicamente el caso del experto en plagas
Thomas Butler, de Texas, quien enfrenta varias acusaciones federales
tras haber reportado la pérdida de algunas muestras de plagas.
Butler se ha declarado inocente. "Fue arrestado y llevado en cadenas
(...) Esto es algo que molestó a muchos de nosotros. Aquí estamos en
una sociedad libre", dijo Agre.
Amor por la ciencia
Roderick MacKinnon ha sido distinguido con el Nobel de Química por
su descubrimiento de los canales de iones. La Academia de Ciencias
sueca recuerda en su nota explicativa que en 1998 MacKinnon
sorprendió al mundo científico al lograr descifrar la estructura de
un canal de potasio, lo que ha posibilitado que los
investigadores "vean" el flujo de los iones a través de los canales
y cómo estos se abren y cierran dentro de la célula mediante una
serie de señales específicas.
Los canales de iones controlan el ritmo del corazón, regulan la
secreción de hormonas y generan los impulsos eléctricos que subrayan
la información transferida al sistema nervioso.
Lo que se conoce como potencial de acción de las células nerviosas
es generado cuando un canal iónico en la superficie de una célula es
abierto por una señal química enviada por una célula nerviosa
adyacente. Dado lo anterior, una pulsación eléctrica se propaga a lo
largo de la superficie de una célula nerviosa a través de la
apertura y cierre de más canales iónicos en el transcurso de unos
cuantos milisegundos.
"Mi creencia es que si uno trabaja bien la ciencia, la ciencia
cuidará de uno", dijo la universidad de Rockefeller citando una
declaración de MacKinnon. "Si uno enfrenta un problema y sigue
trabajando en este, finalmente uno encontrará algún tipo de
resultado".
MacKinnon, catedrático de Neurobiología Molecular y Biofísica en la
Universidad estadunidense de Rockefeller, ha afirmado en diversas
ocasiones que su amor por la ciencia nació cuando era prácticamente
un niño y ya de pequeño sentía pasión por el microscopio, que le
permitía observar hierbas, hojas o insectos. En 1978 terminó sus
estudios de Bioquímica en la Universidad de Brandeiws, cerca de su
Boston natal. Cuatro años después se doctoró en medicina en la Tufts
University. Aunque su idea inicial era practicar la medicina –
trabajó en el Hospital Beth Israel en la prestigiosa Universidad de
Harvard– acabó dedicándose exclusivamente a la investigación.