Vaya este mensaje a toda la lista, pero especialmente a
Judith Cohen, que hacía algún tiempo que no escribía.
En Canarias perviven dos bailes, que según muchas
referencias, son de origen sefardí: “El Vivo” de la isla de El
Hierro, y “La Danza del Trigo”, de la isla de La Palma.
Si bien es cierto que está documentada la llegada de
población sefardí a Canarias tras la expulsión de la España peninsular, no lo
es menos que su legado en Canarias, al menos hoy en día, pasa poco menos que
desapercibido. Por eso extraña la conservación de estos dos bailes. Al decir de
varios investigadores, además estas danzas también se conservan actualmente en
diferentes zonas de Marruecos. Incluso “La danza del Trigo” podría
conservarse hoy en día en Los Balcanes. Me gustaría saber si es cierto, y si
realmente están relacionadas estas tradiciones. Espero que Judith, o bien
cualquier otro de la lista, pueda ayudarme.
Para los que no conozcan estas danzas, paso a describirlas
someramente:
En “El Vivo”, una pareja baila una especia de
duelo burlesco. La mujer, con el fin de despistar al hombre, realiza diferentes
gestos típicos del sexo femenino, como puede ser pintarse los labios,
arreglarse la falda o el justillo, subirse las medias etc , que el hombre trata
de imitar. El baile acaba cuando en una de estas, la mujer logra quitarle el
sombrero al hombre. Es una versión más del burlador burlado, donde el hombre
primero “se ríe” de la mujer, pero termina perdiendo la partida,
con lo que significa que es “descabezado” al perder el sombrero.
En “La Danza del Trigo”, también llamada “baile
del trigo” o “Cho Juan Perenal” o “Cho Juan Periñal”,
dos filas de bailarines enfrentadas, realizan diversos movimientos imitando las
distintas labores del cultivo el trigo, como son la siembra, la siega, la trilla,
etc. Pero mejor que yo, lo explica Elfidio Alonso, en un artículo publicado en
el Diario “La Opinión de Tenerife”, donde además lo relaciona con
danzas peninsulares y cubanas:
ELFIDIO ALONSO: He aquí
otra interesante y llamativa transculturación canario-cubana, aún vigente en la
isla de La Palma. Es cierto que numerosos autores no dudan en destacar su
procedencia peninsular, en base a la localización de varias versiones en
cancioneros gallegos y extremeños, como el de Bonifacio Gil. También es
necesario destacar el conocimiento que tuvieron los judíos sefardíes de este
baile cantado, como lo demuestran las variantes recogidas en el norte de África
y en el oriente europeo, donde aún los descendientes de los judíos españoles
las conservan en sus repertorios. Así se desprende, por ejemplo, del Biba
Ordueña recogido por Arcadio Larrea en sus Canciones rituales hispanojudías
(Instituto de Estudios Africanos, Madrid, 1954), donde el personaje
protagonista del baile realiza idénticas funciones que en el modelo canario:
siembra en su arenal, tira los pies en el mar, lo afrecha, lo monda, lo muele,
lo amasa y lo come (el grano).
José Pérez Vidal dedicó a esta especie folclórica un completo estudio en
"Revista de Dialectología y Tradiciones Populares" (Tomo XI, 1955,
Madrid), con el título de El baile del trigo' respetando la denominación que
recibe el género en su isla palmera (Danza o Baile del trigo), si bien en sus
conclusiones deja fuera la más que probada conexión cubana, como se deduce del
siguiente párrafo:
"En realidad, este baile de Biba Ordueña, el de El Gavilán y el de Tío
Juan Perenal, no son sino tres versiones del mismo baile. La versión canaria y
la sefardí, al favor de ambientes populares más arcaicos, se han conservado
mejor. La versión peninsular, en un medio más trabajado por corrientes
evolutivas, se ha venido a encontrar en un pueblecito muy apartado. Y en él, no
entre los cantos y bailes de la alegre mocedad, sino en el círculo del folclore
infantil, último reducto de tantos bailes y cantos de los mayores. Su
simplicidad y desgaste son claras muestras de un largo manoseo y de una erosión
de siglos".
Extraña mucho que no aparezca en este brillante trabajo de Pérez Vidal la menor
referencia sobre la presencia del baile en Cuba, máxime cuando lleva el mismo
nombre que en la isla palmera, si obviamos la lógica deformación sufrida por el
adjetivo perillán (granuja, persona que engaña) que se convierte en el apellido
Periñal o Perenal, Pirinal y Perinal, como bien precisa Pérez Vidal en su nota
a pie de página.
Sabemos que el admirado investigador palmero, que ha recibido recientemente
merecidos homenajes en su centenario, había manejado para otros trabajos de
índole folclórica la obra de Esteban Pichardo Diccionario provincial casi
razonado de voces y frases cubanas, cuya primera edición data de 1836
(Matanzas, Imprenta de la Real Marina). En ella puede encontrarse la siguiente
referencia a Juan Perillán, como especie cantada y bailable del repertorio
cubano:
"Baile campestre cantado entre muchas parejas colocadas como en la Danza:
"Mi Juan Perillán tenía su arenal y así le sacaba la arena del mar. Todos
alzan la pierna derecha haciendo con el pie la demostración iniciativa y
repitiendo: "así se sacaba la arena del mar".
A partir de esta valiosa referencia que ofrece Pichardo (el género estaba vivo
en Cuba durante la primera mitad del siglo XIX), y dada la coincidencia que
existe en el nombre del protagonista en las variantes cubana y canaria, tenemos
datos suficientes para realizar un análisis desde la perspectiva que nos ofrece
tan prometedora transculturación. Otra vez Cuba y La Palma. O tal vez La Palma
y Cuba.
Hay varias letras para “La danza del trigo”. Una
de ellas, es la siguiente:
Cho Juan Perenal
tiene un arenal
Con grano de trigo
lo quiere sembrar
Lo siembra en la cumbre lo coge
en la mar (bis)
Ansina lo siembra
Cho Juan Perenal
Ansina lo labra
Cho Juan Perenal
Ansina ponía su pata en la mar
Y Ansina lo enseña mi danza a
bailar (bis)
Ansina lo siega
Cho Juan Perenal
Ansina lo enfeja
Cho Juan Perenal
Ansina ponía su pata en la mar
Y Ansina lo enseña mi danza a
bailar (bis)
(Se repite el esquema anterior
con las demás labores):
Ansina lo carga
lo bota en la era
Ansina lo trilla
Ansina lo aventa
Ansina lo enjecha
Ansina lo cierne
Ansina lo tuesta
Ansina lo muele
Ansina lo amasa
Ansina lo come
Cho Juan Perenal
tiene un arenal
Con grano de trigo
lo quiere sembrar
Lo siembra en la cumbre lo coge
en la mar (bis)
J.J. Regalado
Tenerife
P
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