Ando con problemas de conexión pero me acabo de conectar precariamente sólo para comunicaros esta triste noticia, de la que también me he enterado por casualidad en El País.
Además de la obvia pérdida humana, irreparable para sus allegados, para los músicos que no le conocíamos personalmente también supone un duelo que alguien tan joven y creativo (para mí, uno de los más creativos del archipiélago canario) se haya ido. Desde aquí mis mejores deseos para la familia y seres queridos en general. En Canarias queda un testimonio musical falto de complejos y sobrado en ideas para el uso del timple y su divulgación futura.