Estoy abrumado por tanta infamia de uno y otro lado, como a cualquier persona de
bien, supongo. Me horroriza el descalabro de los valores éticos y morales del
que estamos siendo testigos. Me horroriza, como a todos, la pérdida de las
libertades individuales y colectivas. Me horroriza el genocidio de Madrid, me
horroriza el genocidio de Nueva York, me horroriza el genocidio en Kurdistán, en
Chechenia, en “los Balcanes”..., me horroriza el genocidio al que se está
sometiendo al pueblo Palestino, me horroriza el cambio de sangre por petróleo,
me horroriza que se mire hacia otro lado.... Me horrorizan los terroristas, me
horroriza Al Qaeda, me horroriza ETA, me horroriza Sharon y su muro vergonzante.
Me horrorizan el hambre, la miseria, la explotación de los niños; pero también
me horroriza que se siga mirando hacia otro lado.....
Con el dolor en la mente y en el corazón por tanta pérdida humana y por tanto
sufrimiento, cuesta usar la palabra con sensatez por la impregnación de
emociones y sentimientos que me abruman. Pero aún así, como ser humano, como
ciudadano del mundo, tengo la necesidad de querer decirles a unos y otros: la
maravilloso que es un bosque con distintos arbustos y árboles, cada uno con su
color verde, ocre, marrón...., lo precioso del azul del cielo con sus numerosas
estrellas, al que todos miramos alguna vez y el que nos cobija, lo espléndida
que es la diversidad étnica y cultural, la riqueza que supone el ser catalán,
gallego, protestante, andaluz, musulmán, chino, chechenio, judío,
estadounidense, árabe, católico, hindú, sioux, masai, español, polaco,
budista, palestino, kurdo, chileno...
Basta ya! Nada justifica tanta barbarie. Nada justifica tanta desolación, tanto
dolor, tanto sufrimiento.
Esta sociedad nuestra sigue necesitando utilizar la palabra como elemento de
comunicación humana, como herramienta terapéutica, quizás.
Mis condolencias a los que sufren.
Germán.
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