INFECCIONES INTRAHOSPITALARIAS
Inquilinos indeseables Aunque las infecciones intrahospitalarias son
consustanciales a la práctica médica, la prevalencia en los centros vascos es de
las menores de Europa
Las infecciones se dan con frecuencia en todos los hospitales; es consustancial
a la práctica clínica, a pesar de los protocolos y programas de vigilancia
activa existentes en la red sanitaria pública estatal y vasca.
UNA HABITACIÓN hospitalaria no siempre es un sitio seguro para el paciente. La
culpa la tienen los hongos, virus y, sobre todo, las escurridizas bacterias,
unos inquilinos indeseables que se suelen aprovechar de la debilidad del sistema
inmune de las personas enfermas ingresadas y, sobre todo, de los bebés que nacen
prematuros, para infectarlos y finalizar con sus vidas, como ha sucedido
recientemente en un hospital madrileño en el cual fallecieron tres bebés y otros
veinticinco debieron de ser aislados.
Casos similares se suelen repetir casi todos los años porque el enemigo número
uno, el ''alien'' de las personas ingresadas en un hospital son los
microorganismos que se burlan de las medidas de vigilancia y la asepsia, por
excelente que sea, de los centros sanitarios. Conseguir el riesgo cero es misión
imposible.
A pesar de todo, los hospitales del Estado español, en general, y los de la
Comunidad Autónoma Vasca (CAV), en particular se encuentran entre los primeros
del mundo en ganar la batalla a las infecciones intrahospitalarias y en reducir
su prevalencia con el paso del tiempo. Si en el año 1998, 8 de cada cien
hospitales se infectaban ahora son sólo seis. La situación es todavía mejor en
la CAV, donde la incidencia es inferior a la del Estado (6,9%).
Hace años el Aspergillus logró romper la barrera en el Hospital de Cruces y
provocó graves problemas que llevaron al cierre de varios quirófanos. Este hongo
oportunista invade cualquier rincón ya que lo inhalamos al llevar a cabo alguna
actividad que levante polvo.
Uno de cada doce pacientes que ingresan en un hospital contrae una infección,
que dificultará su recuperación o hasta podrá ser mortal. El 70% de las
infecciones hospitalarias son difícilmente evitables, y sus principales
causantes, las bacterias, desarrollan resistencias a los antibióticos, lo que
complica el problema, dicen los expertos, que estudian cómo combatirlo.
Infecciones
Estas infecciones afectan a entre un 5% y un 12% de los ingresados. En el Estado
español, el estudio Epine -que se realiza cada año desde 1990- calcula, con
datos de 250 hospitales, que afectan a un 8% de los ingresados y la Sociedad de
Medicina Preventiva ha estimado que pueden causar unas 6.000 muertes al año.
En los hospitales no gusta hablar de este efecto colateral, de modo que en
EE.UU. ya no se habla de infecciones hospitalarias, sino relacionadas con la
asistencia sea para no culpar al hospital, sea porque cada día más se dan fuera
en pacientes atendidos en centros de día, en los propios domicilios. «La
infección de un pacientes es muy frecuente y, periódicamente, se dan brotes que
afectan a varios. Recién nacidos, ancianos y enfermos con el sistema
inmunológico debilitado (como los tratados por cáncer o tras un trasplante)
suelen ser los más vulnerables. Muchas veces el principal enemigo en cuanto a la
infección hospitalaria es el propio paciente; no porque tenga algo especial,
sino simplemente porque conforme va aumentando el número de días de ingreso sus
microorganismos son reemplazados por otros», indica el jefe de Microbiología del
Hospital de Basurto, Ramón Cisterna.
De las infecciones hospitalarias, un 25% son respiratorias, otro 25%
quirúrgicas, un 20% de sangre (bacterianas) y el resto urinarias y otras. La
tendencia observada en los últimos años es que se reducen, excepto en cuidados
intensivos donde crecen. Los epidemiólogos opinan que hasta un 30% de las
infecciones son previsibles, pero que el 70% son difícilmente evitables. En la
última década, las urinarias se han reducido debido a nuevas sondas de drenaje,
pero la prevención es difícil.
«Los centros hospitalarios no son recintos estériles y aunque todos suelen
aplicar en un buen nivel de pautas de prevención y de control más allá de la
asepsia, esterilización o las buenas prácticas, lo cierto es que las infecciones
obedecen a que patógenos que en personas sanas causarían trastornos leves, en
pacientes de salud delicada resultan graves y hasta mortales », explica el
experto en Microbiología.
Bacterias resistentes
Lo que más preocupa a los expertos es que, sobre todo las bacterias, que son los
agentes infecciosos más usuales en hospitales -sobre todo las grampositivas como
Staphylococcus o las gramnegativas como enterobacterias y pseudomonas- se hacen
resistentes a los antibióticos. Esto se debe a que ya se suelen usar a menudo
para tratar a los pacientes. Precisamente, como el estudio de nuevos
antibióticos se ha ralentizado en los últimos 20 años, 50 hospitales y 20
laboratorios europeos acaban de iniciar el estudio Mosar, que busca cómo
diagnosticar antes las infecciones, determinar rápido la bacteria causante para
combatirla con un antibiótico efectivo o, y estudiar cómo actúan, para intentar
evitar más su presencia en hospitales y su propagación.
«Eliminar por completo la posibilidad de que un paciente que ingresa en un
centro hospitalario contraiga una infección es un imposible al que ya se ha
resignado la profesión sanitaria. El estar por debajo del 5% puede ser hasta
milagroso; no nos preocupa logra el cero, sino el no aumentar. Sin embargo, la
gente que acude al hospital tiene que hacerlo con total confianza porque hay
profesionales que se ocupan de que los programas de vigilancia activa estén
siempre en alerta para que en el momento en que aparezca una infección se
detecte y se tomen las medidas oportunas en el hospital».
Deia a 12 de abril de 2007
http://www.deia.com/es/impresa/2007/04/12/bizkaia/gizartea/355847.php
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