Saludos a todos...
Hace ya un tiempo que les compartí unos sueños medio extraños...
sobre vampiros y cosas así, hasta parecía miniserie.
En esta ocasión quiero contaros sobre un sueño que tuve hace dos
días; en realidad recuerdo muy poco del sueño pero está interesante
(según yo).
***
Recuerdo que era de noche y estaba en una especie de puerto; yo y
otro (u otros dos, no recuerdo) estábamos peleando con dos (¿o
tres?) "demonios". Auqnue quizá lo correcto no sea llamarlos así sino
describirlos un poco, en el sueño yo no les llamaba demonios... no
les llamaba de forma alguna que recuerde; de hecho eran seres un
tanto familiares para mí.
Uno de ellos era un poco más alto que yo... muy fuerte, con cabellos
cortos y oscuros. La piel la tenía de un azul muy claro, el torso
descubierto y en la espalda tenía alas plegables (como la de los
murciélagos). El otro era similar, pero de piel roja... y no recuerdo
si había un tercero.
Peleábamos contra ellos, pero de alguna manera sabía que no podían
morir... incluso llegué a sentir cierta desesperación en medio de la
batalla (sin armas) al pensar que de ninguna manera
podríamos "vencerlos", pues seguramente terminaríamos muertos
nosotros...
Pero de pronto algo me invadió, una especie de furia mi orilló a
abalanzarme contra el ser de piel azulada; recuerdo que lo golpeaba
con todas las fuerzas, el se defendía y bueno... era toda una pelea.
Recuerdo haber visto parte de "mi", iba vestido todo de negro...
hasta creo que llevaba guantes oscuros.
En medio de la pelea pensaba que si bien no podía matarlo, podía
lastimarlo lo suficiente... hacerle saber que no peleaban contra
cualquier cosa, sino que pondríamos la más feroz de las resistencias
y que no les sería tan fácil meterse con nosotros.
Azotaba yo su cabeza contra alguna pared... luego contra el suelo...
lo tomaba yo de los cabellos y lo levantaba (yo colocado a su
espalda), en ese momento me acerqué a su oído y señalé a la luna
delante de él... era una luna hermosa, grandísima, blanca... pero con
una sombra dentro de ella, una sombra con forma de ¡una media luna!
(algo así como una media luna osucra dentro de una luna llena
luminosa). Mientras yo la señalaba le dije al oído: "Que ese sea el
símbolo de tu derrota"... recuerdo que mi intención era hacerle
saber, que si bien podrían herirnos, incluso a sabiendas de que algún
día podrían matarnos, había habido una ocasión en la que fueron
derrotados... y si hubo una sola vez, podrían haber más.
Esa luna brillaba sobre el mar, que la reflejaba brillantísima... no
sé que era en esos momentos del otro "demonio" ni de quien me
acompañaba...
De pronto me desperté con una diarrea infernal que apenas hoy se me
ha calmado (eso fue un dato extraonírico, espero no haber incomodado
a nadie).
Bueno, cualquier comentario es bienvenido... hasta pronto.