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os envio a todos un fantastico artículo publicado en el mundo el pasado día
12 de abril. Es muy entretenido y educativo. Espero que disfruteis de el
tanto como yo. Lo firma un tal Agapito Maestre, insigne orador ande los
haya. Ahí va:
"Grandiosa obra de arte la Pasión de Mel Gibson. Pero a los
pacifisfistas de salón, esa gentuza que apoya al moro desde el sofá de su
casa, no le gusta la película del australiano sobre las últimas doce horas
de la vida de cristo. Hay demasiada violencia, dicen los lumbreras
ecopacifistas. También se han lanzado a la yugular del director los
socialistas, comunistas y nacionalistas. El exceso de sangre hiere la
sensibilidad de sus pobres sentimientos burgueses. Por lo mismo brohiben las
corridas de toros. ¡Estúpidos! Jamás conseguirán comprender qué es la
catarsis a través del arte. Menos aún podran captar los mensajes más
relevantes de la cultura española, o sea, la cultura católica. ¡Cultura
universal! Lo sagrado no está al alcance de sus pobres mentes.
La cultura para esta chusma no es nada si no es equiparable a
cualquier imbecilidad de un salvaje sin civilizar. El primitivismo es su
divisa y los "Foros de las culturas", por ejemplo, el de Barcelona, las
principales ubicaciones para enmascarar su constitución esencial: el
resentimiento contra la cultura de la excelencia como base de su existencia.
La "etnología" es su pobre ciencia. Poca cosa, casi nada, comparado con una
Cruz, una catedral, Una imagen de Cristo o un retrato de su madre, una
procesión de Semana Santa, un cementerio católico, una plegaria a Dios de un
caído, abstenerse de comer carne un viernes de cuaresma. Etcétera, etc... En
fin, detras de cualquier símbolo sacro hallamos más cultura que en todos
esos pobrísimos esquemas ideológicos, que nos pretenden narcotizar para que
votemos al PSOE, oigamos la SER, compremos EL PAIS, y, de paso, hablemos con
los nacionalistas y sus amigos los terroristas. ¡Todo muy civilizado!
La educación para estos primitivos es retórica vacía
para amaestrarnos en el salvajismo de clasificar culturas, como si se
tratara de minerales. El anticlericalismo sigue siendo su principal
instrumento de "instrucción" amenazadora. Esa manifestación de íntima
incultura, segun Ortega, del que no puede ser otra cosa sigue el instrumento
disciplinante de los críticos de la cultura occidental. La inactualidad del
anticlericalismo, su rancio proceder, recuerda a épocas pasadas y terribles
de la España del 31. Seguramente, porque ahora no pueden quemar iglesias y
conventos, nos bombardean con la monserga de la enseñanza de la Religión en
la escuela española, cuando cualquiera sabe que ésta es una asignatura
opcional y voluntaria. Incapaces de asumir la dualidad y disensión íntima
entre la razón y la fe, base de la modernidad, son ciegos e insensibles al
sentido de lo sacro. Irrespetuosos hasta la maldad, ridiculizan lo que no
entienden, pues, como insistía el propio Ortega, poco sospechoso de
clericalismo, nunca sentirán pasar por sentirse excluidos de un mundo del
que no participan. Por lo mismo, les molesta la película de Gibson.
Incultura e irreligiosidad paracen caminar juntas."
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Mar, 4 de Mayo, 2004 11:50 am
"Joaquin Urias" <urias@...>
urias@...
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