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Querido Padre, querido hermano:
Qué alegria más grande recibir la noticia de tu viaje a Medjugorje!
No
tienes idea de lo identificada que me sentí, en muchos momentos de tu
narración.
Fue como volver allí donde ya no volveré más, a pesar de que aquí,en
Tarragona, hay un grupo formado ya hace años que organiza viajes
comodísimos en avión y muy económicos dos veces al año, y siempre me
invitan. Por mí no se pierde, pero tengo a mi marido, a quién no
puedo
dejar solo...y no quiere viajar en avión.
Yo fuí la primera vez justo antes de empezar la guerra, desde
Barna, ,
organizado por Mercè Nualart, en autocar . La primera noche en Niza,
la
segunda en Milán, la tercera e Rijeca...y llegamos a las tres de la
tarde a Medjugorje. A la vuelta,nos detuvimos en Venecia, fuimos a
Padua, a Milán...Tenía que ser así, ya que el viaje en autocar era
tan
largo, que había que "amenizarlo" y disfrazarlo de turista...¿quien
conocía en aquellos tiempos lo que era Medjugorje?
Recuerdo que venían dos señoras, que, al ver que el viaje no ofrecía
las comodidades que ellas pensaban, se quedaron en Niza, y regresaron
por su cuenta...
Yo sí que ya iba ilusionada, pues poco tiempo antes descubrí, en un
viaje a Lurdes, un libro que ofrecia la Comunidad de las
Bienaventuranzas (precisamente, la encargada era Sor Emmanuelle)
sobre
las apariciones, con muchas fotos, preciosas, y con todos los
videntes,
ya una historia muy bien resumida. Me fascinó, lo compré y me
apresuré
a traducirlo del francés al español y al catalán, para hacer
fotocopias
y divulgarlo, creyendo que descubría América!
Mi sorpresa fué que muchas personas de mi grupo ya lo conocian y me
pude apuntar muy pronto a mi primer viaje.
Nos acompañó Fra Valentí de Manresa, un jóven Capuchino. Así tuvimos
misa cada día, i -por cierto- el tercer día fué en Rijeka, i nos
aconsejaron que la rezásemos algo escondidos, así que el Padre, buscó
un lugar que fue en un embarcadero debajo que un puente y un pilón
hizo
las veces de altar.
Como este año no puedo ir a la Asamblea, le he pedido a Roser Masana
que te dé unas fotocopias de fotos que tengo de aquel viaje.Todas
las
impresiones de la llegada fueron tan parecidas a las tuyas, que me
las
ahorro para no hacer tan larga esta narración.
Estuvimos muy bien alojados en una fondita familiar, donde los
chicos
nos sirvieron con afecto i diligencia. La familia se llamaba Bata.
Es
curioso que yo observase también que los jóvenes de ambos sexos eran
muy altos, con un esbelto cuello, muy guapos.
Oímos la primera Misa en la iglésia de San Jaime, abarrotada, con la
gente sentada en el suelo en los laterales. Por la tarde el rosario,
llevado por el padre Slavko Barbaric, que , incansable, lo rezaba
cada
día en varios idiomas. No era muy alto, llevaba gafas, y tenía un
abundante pelo oscuro. Se le veía siempre en la iglesia, en la misa,
o
rezando el rosario. El domingo ya todo se hacía fuera en el
templete ,
porque la gente ya no cabía en la iglesia.
La charla la oímos en boca de Vicka, ella se sentaba en un escalón de
la escalera del patio donde vivía. En el patio no cabía un alma más.
Una Italiana lo traducía al italiano y del italiano nuestra guía
Mercé
nos lo traducía al español. Vicka no deja nunca de sonreír; con
inmensa
paciencia, repetía lo mismo para varios grupos al día, pues el patio
era pequeño, y había en la calle una cola enorme, esperando que los
anteriores salieran. Salimos impresionado tanto de las sencillas
palabras que nos inducían a la oración, como de la dulzura que
emanaba
de su persona.
De la subida que se hizo al Krizevac. sólo pude subir hasta la l0ª
Estación. Allí ,me quedé rezando esperando que los demás bajaran. Ya
era mayor, y no pude más.
Por la noche se iba al Podbrdo. La Virgen se iba a aparecer.
Llevábamos
lamparitas. Pero yo no pude, no veía bastante. Sentí una gran
frustración.
Se hicieron tres excursiones, una a Dubrownik (No pude ir) Otra a
Sarajewo (tampoco) y otra a Mostar. Allí vimos desde un puente muy
viejo, cuya baranda amenazaba
peligro, y la policía no nos dejó acercarnos, vimos el puente
antiguo,
desde donde algunos jóvenes hacían un especie de concurso
de "pointing"
y también tirándose al rio, y había un ambiente festivo y alegre.
(Este puente,cuya estructura era muy especial, quedó destruido en la
guerra. Servia de unión entre el barrio musulmán y el cristiano. Hace
poco vi un reportaje de su reconstrucción, de todo el proceso, muy
interesante). Visitamos una mezquita.
También fuimos a una iglesia moderna, que creo que también fué
destruida y que no se si esta reconstruida. (Foto)
No me fuí "vacía". En Medjugorje "se siente a la Virgen". A la hora
de
la aparición, se hace un silencio impresionante: no se oye nada:
callan los pájaros, los perros, los niños, es como si de repente
estuvieras sola en un desierto. Y no obstante el corazón queda
espectante. En aquel tiempo no sonaba el "Ave Maria". Nada.
No se podía notar que se estaba "cociendo" una guerra tan horrible en
los corazones de esas gentes, que convivían tan juntos, una
tiendecita
al lado de la otra, los niños jugando juntos. No vimos una
reyerta...ni
una discusión. No se nos ocurrió hablar de política, sólo nuestras
experiencias, impresiones, testimonios. También fuimos a ver a Sor
Elvira. A los chicos alcohólicos i drogadictos. Volví feliz.
El último día oímos por la radio que había empezado la guerra del
Golfo!
Y.en julio de 1997..ya terminada la guerra de los Balkanes,
volvimos.El viaje, también en autocar, fue muy distinto. Más cómodo
más
rápido. Llegar por aquellos lugares fue triste e impresionante...qué
desolación. Cuantas casitas destrozadas...otras medio derrumbadas.
Muchas que ya las estaban rehaciendo, reparando, haciendo huertecitos
con aquella tierra tan oscura, de la cual ya habían quitado todas las
piedras para poder cultivar algo. Pero...en ninguna faltaba una
antena
parabólica. Claro, necesitaban estar continuamente informados; la
reciente paz, no ofrecía mucha garantía. Que pena!
Ibamos a unirnos con una internacional de jóvenes. Al día siguiente
llegó el P.Miquel Peix, con los chicos de Barna. Nosotros veníamos de
Tarragona. Pero se nos habían unido alguno de Madrid. A uno de ellos
me lo habían recomendado...pensé que sería un chiquito jóven, pero
era
un hombrón que...se cambiaron los papeles y lo que hizo fué
protegerme
todo el tiempo y gracias a él esta vez pude subir al Podbrdo, porque
tiró de mí hasta arriba y luego me ayudó a bajar. Así pude
disfrutar
de ver el lugar de las primeras apariciones. Fuimos por la tarde.
Todavía no habían hecho un Via-Crucis allí.
El dia que fuimos al Krizevac, quiso hacer lo mismo, pero no me
atreví
por él...y por mí misma, ya que ya iba a cumplir 77. Esta vez, me
quedé en la tercera estación.
De pronto oí voces que parecian español...y, en efecto, era un grupo
de
Cascos Azules, que se pararon un poco a hablar conmigo, y me contaron
que subían cada dia a rezar a los pies de la cruz. Una gozada para
mí. Esta cruz, se plantó no recuerdo por qué motivo en los años 30.
Allí se han visto fenómenos del sol, y también bailar la cruz, y
tranformarse en la Virgen...i allí fue donde, después de haber subido
toda la fortísima cuesta, cayó muerto nuestro queridísimo Fray Slawko
Barbarik, que esta vez tenía el pelo blanco, probablemente de los
sufrimientos de la guerra. Cómo debe rezar al lado de Maria por
todos
nosotros, por sus queridos niños, por su país!
El último día, allá a medianoche, notamos un temblor de tierra que
hizo
que nuestra cama se separara medio palmo de la pared y como un trueno
lejano y prolongado. Pronto se armó un barullo, todos corrían por los
pasillos. Algunos, muy asustados. Fray Valentí, se situó en medio del
pasillo y dijo con voz fuerte: Qué teméis? Acaso no estamos bajo la
protección de la Virgen María?... todos a la cama! Pensáis que
Nuestra
Señora va a permitir que suceda algo malo a esos miles de jóvenes que
han venido a honrarla? No tengáis miedo!!! A la cama! Y
obedecimos. Yo, incluso llegué a dormir, hasta otro ligero
temblor.Teníamos que madrugar, porque nos íbamos, y teníamos que oír
la
misa que diría a la 9 el P. Jozo, para despedirnos.
Y así fue. Y entonces , yo, que me iba un poco triste por no tener
ninguna cosa muy notable (y siempre estoy a la expectativa), tuve un
"regalo" precioso:
Muerta de cansancio, con un calor terrible, con sueño, y un malestar
indecible, sólo tenía ganas de que terminara la Misa, doliéndome
además, de no poder estar más atenta y devota, por ser quien era el
que
la decía: El P. Jozo Zouko! Pero al terminar la Misa, vi que la
gente
se acercaba al altar, y les imponía las manos. (Ah,-me dije- eso no
me
lo pierdo) Y, haciendo un gran esfuerzo, me acerqué al altar. Tuve
que
esperar bastante pensando que no aguantaría, y , cuando me llegó el
turno, el Padre, me rozó apenas la frente con sus dedos en cruz. Yo
vi
entonces como una roca del tamaño de una mano, rocosa y amarillenta
como las de allí que me venía hacia la cabeza, y caí en un descanso
en
el Espíritu. En el suelo no podía parar de alabar al Señor con una
sola
frase que me había venido en lenguas no hacía mucho. Se me pasó todo,
el cansancio, el calor, el sueño...Yo que pensaba que eso de caerse
era
un poco de cuento, y que a mi no me iba a pasar nunca.
Querido Chus...yo soy la "monaguilla de Tarragona" que un dia te
escribí. Perdona, si te he robado algo de tu tiempo precioso. No
pienso
importunarte más.
Pero...no he resistido a la tentación de decirte que tu testimonio de
Medjugorje, seguro que dará fruto, i quizá, -seguro- quitará esa idea
de que Medjugorje- forma parte de ese pietismo que a veces achacamos
a
hermanos que se mueven mucho buscando...que sé yo! Es mucho que un
sacerdote, un dominico, un escritor como Chus, dé un testimonio así.
No: Medjugorje...es otra cosa.
Un abrazo, C P-D.
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Mar, 18 de Sep, 2007 8:50 am
"Chus Villarroel" <chusvillarroel@...>
chusvillarroel
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