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#2112 De: "claraalbert2000" <claraalbert2000@...>
Fecha: Jue, 3 de Dic, 2009 1:46 pm
Asunto: 100 AÑOS: Siempre al servicio de la Iglesia
claraalbert2000
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Saludos a todos, comparto con vosotros la alegria del Centenario de la ACdP. Los
que me conoceis sabeis que estuve trabajando en el CEU que es una de las
realidades que han posibilitado con su, ya largo, trayecto de servicio a la
Iglesia. Lo que sigue es de Alfa y Omega.
HOY CELEBRAN LOS CIEN AÑOS.FELICIDADES!!

**************

El 3 de diciembre se cumplirán 100 años del acto fundacional de la llamada
entonces Asociación Nacional de Jóvenes Propagandistas, cuando, enviados por el
padre Ángel Ayala, los primeros 8 propagandistas se lanzaron a predicar el
Evangelio por las plazas públicas y teatros de toda España. El XI Congreso
Católicos y Vida Pública ha tenido muy presente esta conmemoración



Don José Luis Gutiérrez, Director emérito de una de las más conocidas obras de
la ACdP, la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), asumió el difícil reto de
resumir esos 100 años de historia, que lo son también del catolicismo social
contemporáneo español, en apenas 20 minutos. «En el principio de la Asociación,
fue la palabra -explicó, en las postrimerías del XI Congreso Católicos y vida
pública- Palabra hablada, palabra escrita y palabra hecha libro», porque el
primer Presidente de la ACdP, el siervo de Dios Ángel Herrera Oria, tuvo desde
el principio muy claro que además de cultivar el boca a boca, la Iglesia debía
estar presente en los nuevos areópagos, el periodismo, y confrontarse con la
cultura contemporánea. Así nacen El Debate y después el diario Ya; la Escuela de
Periodismo y las otras muchas obras educativas de la ACdP, en particular las
universidades y colegios CEU. La ACdP promovería también el nacimiento de la
CEDA, durante la II República; de los Sindicatos Agrarios Católicos y de la
Confederación Católica de Padres de Familia, y estaría detrás de la génesis de
Cáritas en España y del Grupo Tácito durante la Transición... Hay infinidad de
obras propias, pero sobre todo cordial ayuda a otras obras ajenas, mucho más
numerosas que las primeras, explicó el señor Gutiérrez: «A la esencia de la
Asociación pertenece el trabajar con los demás».

#2110 De: "claraalbert2000" <claraalbert2000@...>
Fecha: Jue, 3 de Dic, 2009 1:34 pm
Asunto: jóvenes esposos mártires en Corea
claraalbert2000
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Yu Jung-Cheol y Lee Sun-i son los nombres de unos esposos coreanos que
testimoniaron la fe hasta el martirio. Junto a otros 122 mártires laicos y un
sacerdote, Thomas Choe Yang, fueron asesinados durante las persecuciones
anticristianas en aquella península entre 1791 y 1888. Desde el mes de junio
pasado, su Causa de canonización es estudiada por la Congregación vaticana para
las Causas de los Santos, después de que la Conferencia Episcopal Coreana
concluyera la fase local

Su testimonio fue presentado en Roma, el pasado 19 de noviembre, en el Instituto
Pontificio Juan Pablo II para los Estudios sobre Matrimonio y Familia, en el
ciclo de conferencias sobre el tema Perfiles de santidad conyugal, que concluirá
en mayo de 2010. El caso de esta pareja coreana es todavía casi desconocido en
la Iglesia. Su ejemplo se une al de otros 103 mártires coreanos canonizados por
Juan Pablo II en 1984.
Hijo mayor de una familia noble y rica, Juan (Yu Jung-Cheol) se convirtió al
catolicismo junto son su familia cuando su padre, Agustín Yu, escuchó la
predicación de Francisco Javier Kwon Il- sin, en la aurora de la Iglesia en
Corea. Al recibir la Comunión a los 16 años, confió al sacerdote Santiago Zhou
su deseo de vivir en castidad, una decisión que compartió también su futura
mujer, Rugalda (Lee Sun-i), quien también estaba en contacto con el sacerdote,
que celebró su matrimonio en octubre de 1798.
Ejemplo de amor verdadero
Durante la persecución de Shinyu, provocada cuando el Gobierno coreano prohibió
la fe católica, Juan fue arrestado y encarcelado en Jeonju, condenado a la
picota de día y de noche, hasta ser ahorcado en noviembre de 1801. Sólo tenía 22
años. Dos meses antes también su mujer fue arrestada, y después decapitada, en
enero de 1802. «Hermana mía, ánimo, te consuelo, nos vemos en el Paraíso»,
escribió Juan a su esposa, mientras los dos se encontraban encarcelados
esperando el martirio, en un trozo de sus vestidos que se arrancó cuando no le
veían sus carceleros.
Esta historia de amor y martirio fue descrita por monseñor Antoine Daveluy,
obispo misionero francés también martirizado y ya canonizado, como la perla más
bella en la historia de los mártires de Corea. En una carta, Rugalda le dice a
su marido que la llevaron presa junto al barrio en que se encontraba y reconoce:
«He pensado en el Calvario de Jesús. ¿Acaso esto no es parecerse algo al
Salvador? Cuando volví a ver a los soldados, me alegré como si hubiera
encontrado a mis familiares... Después, en la primera audiencia ante los
tribunales, he dicho que honro a Dios y que quiero morir».
Tras esa declaración, el rey concedió rápida y fácilmente la pena de muerte para
la joven. Pero al notificarle la decisión del monarca, después de que ella misma
la firmara, como ella cuenta en su carta, «el juez me flageló las piernas y me
llevó a la prisión con un collar de hierro. Mi piel estaba lastimada y
sangraba». Sólo la picota acabaría después con los suplicios.
El ejemplo de estos dos jóvenes esposos fue expuesto en Roma por monseñor You
Heung Sik Lazzaro, obispo de Daejeon (Corea), quien explicó que la Iglesia en su
país los está proponiendo como ejemplo en momentos en los que el amor se reduce
entre muchos jóvenes a una experiencia de usar y tirar, como sucede cada vez más
con los aparatos electrónicos.


autor:Jesús Colina. Roma
fuente: Alfa y Omega

#2109 De: "Sonrie" <cumanacoa2006@...>
Fecha: Do, 29 de Nov, 2009 1:16 pm
Asunto: EN MI VIDA SIEMPRE ESTUVO PRESENTE MI CRUZ
sonriecumana...
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Hermana que lloras sin consuelo noche y dia porque tu novio peleó y
te dejó....hermana que porque murió tu madre te sientes olvidada
de Dios.....hermano que perdistes el trabajo y estás desesperado...
hermana que porque te dejó tu esposo con tres hijos quieres quitarte
la vida.....hermana que sufres en tu matrimonio torturas y malos
tratos.... hermano que te has quedado invalido en una accidente, aprecia
tu vida aunque hayas quedadomermado....hermana  que tras largos años
de matrimonio tu marido se marchó con una jovencita y tu grita a
Dios,queriendo morir.......etc...etc.   Hay que levantar el espiritu y
luchar por superar las situaciones y  los sufrimientos,y siempre
poniendose en las manos del Padre.... recordando las palabras de
Jesús " el que no toma su cruz y me sigue no es digno de mi"   Voy a
contarte algo de mi vida con el deseo de darte animo en tu sufrir y para
que sepas que poniendote en la manos del Padre,toda desesperación y
sufrimiento se convertirá en sosiego y paz. Y terminarás por
bendecir a Dios,como yo lo alabo y lo bendigo en cada momento de mi
vida.   Te pido hermano que leas muy despacio este escrito porque lo he
puesto muy abreviado...y tiene como fin a animarte a poner tu total
confianza en nuestro Padre Dios aunque a veces te deconcierte....Él
es así.....

En mi juventud conocí y  me casé con una bella muchacha llamada
Josefina venezolana, de padres españoles que trabajaba en Hotel
BellaVista de la CONAHOTU en la bonita isla caribeña conocida como
Isla Margarita.....fruto de ese matrimonio celebrado en Porlamar
nacieron tres preciosas hijas que constituian mi tesoro....  Desde la
ciudad de Málaga la Bella,Andalucia,España me llegaron noticias de
que mi madre estaba muy enferma...asi es que nos vinimos para
Málaga....mi madre en el hospital estaba llena de tubos que la
mantenian viva....y sus manos estaba amarradas a la cama porque se
quitaba los tubos.....el sufrimiento fuerte llegaba cuando me sonreia y
me pedia que le soltara la manos y yo le decia que no
podía....entonces de sus ojos caian lagrimones que destrozaban mi
corazón....debo tener un corazón bastante fuerte cuando dia tras
dia se repetia la misma escena.....yo orando a Dios le pedía que se
la llevara y no sufriese más....asi sucedió.... terminó por
descanzar en la paz de Dios.
Mi esposa y yo eramos catequistas responsables en la Comunidades Neo
catecumenales y siempre que nos tocaba la catequecis en la que Dios pide
a Abraham que le sacrifique a su hijo......yo pensando en mis
hijas,postrado de rodillas en mi dormitorio y con los brazos alzados
pedía a Dios intensamente que no me pidiera la vida de ninguna de mis
tres hijas...y así ha sucedido hasta ahora... estan vivas.....pero
obsecionado por mis hijas no oré igual por mi esposa.....y una noche
en la que dábamos una catequecis de transmisión...se
desplomó...intentamos reanimarla....acudimos a
urgencia....murió.....en el hospital Carlos de Haya la comunidad
seguia nuestra reunión teniendo de cuerpo presente a Josefina....en
su entierro acudieron muchas comunidades neo y sus cantos de Resucitó
resonaban en mis oidos mientras  mis tres hijas se abrazaban a
mí.....
Pasó el tiempo y puso Dios en mi camino una mujer que sería no la
madre,pero si una compañera de mi vida y las veces de madre para mis
hijas,su nombre Isabel era la gobernanta del Hospital Clinico de
Sevilla.....nos casamos en Sevilla....nos fuimos de viaje boda....cuando
volviamos en la autopista tuvimos un accidente frontal de
trafico....ella se rompió las piernas y su cara quedó
desfigurada...mis pies se separaron de mis piernas,mis costillas se
rompieron,mis brazos se rompieron......ambos quedamos completamente
destrozados.....operaciones....hierros...tornillos...
ambos en la misma habitación de Carlos Haya....despues
rehabilitación ....ambos en silla de rueda...en resumen ambos con
inutilidad absoluta permanente......en septiembre del 2005 quedé
paralítico,me operaron de un tumor maligno en la columna que me
está aniquilando,no quedé paraplejico como podia haber salido de
la operación, a Dios gracias,yo digo porque escuchó las oraciones
de mis hermanos,pero si tuve que aprender a andar por tercera vez en mi
vida.
Esto es solo una pequeña parte de mi historia marcada siempre por el
sufrimiento.....Pero podria contarte más....
Me he pasado "vacaciones" en el hospital Carlos Haya ....con una
trombosis cerebral....con una Nefronia...con un traumatismo craneal....y
acabo de salir por un infarto agudo de miocarpio....
SONRIE HERMANO CONMIGO..... PORQUE SOMOS FELICES MI ESPOSA Y YO....Y
¿ SABES PORQUÉ ? PORQUE NOS HEMOS ABANDONADO EN LAS MANOS DEL
PADRE Y TODO CUANDO NOS HA SUCEDIDO Y NOS SUCEDA EN EL FUTURO HA SIDO
PARA UNIRNOS MÁS A CRISTO SUFRIENTE Y DESPUES RESUCITADO....
SONRIE....HERMANO EN TUS SUFRIMIENTOS PORQUE CRISTO TE ACOMPAÑA.....
Si ves mis fotos solo o acompañado de mi esposa nos verás
SONRIENDO A DIOS Y A LA VIDA QUE EL NOS HA REGALADO.....
SONRIE HERMANO.....Y TEN FE EN ESE DIOS PADRE TAN MARAVILLOSO QUE
TENEMOS......LA VIDA TE SERÁ FACIL DE VIVIRLA....A PESAR DE QUE
ESTÉS PASANDO POR MOMENTOS MUY DIFICILES.
SONRIE....DIOS....TE AMA   SONRIE .....SOY....MANOLO


[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]

#2108 De: "jrtornel1" <jrtornel1@...>
Fecha: Mié, 2 de Dic, 2009 8:20 pm
Asunto: Benedicto XVI: “La naturaleza humana consiste en amar”
jrtornel1
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Benedicto XVI: "La naturaleza humana consiste en amar"

Hoy en la Audiencia General

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 2 de diciembre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a
continuación el texto de la catequesis pronunciada por Benedicto XVI durante la
Audiencia General, celebrada este miércoles en el Aula Pablo VI dedicada a
recoger la herencia espiritual de Guillermo de San Thierry.
* * *
Queridos hermanos y hermanas:
En una catequesis anterior he presentado la figura de Bernardo de Claraval, el
"doctor de la dulzura", gran protagonista del siglo duodécimo. Su biógrafo
-amigo y admirador- fue Guillermo de San Thierry, sobre el cual me detengo en la
reflexión de esta mañana.
Guillermo nace en Lieja entre el 1075 y el 1080. De noble familia, dotado de una
inteligencia viva y de un innato amor por el estudio, estudió en famosas
escuelas de la época, como la de su ciudad natal y la de Reims, en Francia.
Entró en contacto personal también con Abelardo, el maestro que aplicaba la
filosofía a la teología de manera tan original que suscitaba mucha perplejidad y
oposiciones. También Guillermo expresa sus propias reservas, solicitando a su
amigo Bernardo que tome posición frente a Abelardo. Respondiendo a esa
misteriosa e irresistible llamada de Dios que es vocación a la vida consagrada,
Guillermo entra en el monasterio benedictino de Saint-Nicaise de Reims en 1113,
y algunos años después se convierte en abad del monasterio de San Thierry, en la
diócesis de Reims. En aquel periodo estaba muy difundida la exigencia de
purificar y renovar la vida monástica, de hacerla auténticamente evangélica.
Guillermo obró en este sentido en el interior del propio monasterio, y en
general en la Orden benedictina. Sin embargo, encontró no pocas resistencias
frente a sus tentativas de reforma y así, a pesar del consejo contrario del
amigo Bernardo, en 1135, dejó la abadía benedictina, dejó el hábito negro y se
puso el blanco, para unirse a los cistercienses de Signy. Desde aquel momento
hasta la muerte, acaecida en 1148, se dedicó a la contemplación orante de los
misterios de Dios, desde siempre objeto de sus más profundos deseos, y a la
composición de escritos de literatura espiritual, importantes en la historia de
la teología monástica.
Una de sus primeras obras se titula De natura et dignitate amoris (De la
naturaleza y la dignidad del amor). En ella se expresa una de las ideas
fundamentales de Guillermo, válida también para nosotros. La energía principal
que mueve al alma humana -dice él- es el amor. La naturaleza humana, en su
esencia más profunda, consiste en amar. En definitiva, una sola tarea es
confiada a todo ser humano: aprender a querer, a amar sinceramente,
auténticamente, gratuitamente. Pero sólo en la escuela de Dios esta tarea se
cumple y el hombre puede alcanzar el fin para el que ha sido creado. Escribe en
efecto Guillermo: "El arte de las artes es el arte del amor... El amor es
suscitado por el Creador de la naturaleza. El amor es una fuerza del alma, que
la conduce como por un lugar natural al lugar y al fin que le es propio" (La
natura e la dignità dell'amore 1, PL 184,379). Aprender a amar requiere un largo
y comprometido camino, que es articulado por Guillermo en cuatro etapas,
correspondientes a la edad del hombre: la infancia, la juventud, la madurez y la
vejez. En este itinerario la persona debe imponerse una ascética eficaz, un
fuerte control de sí mismo para eliminar todo afecto desordenado, toda concesión
al egoísmo, y unificar la propia vida en Dios, fuente, meta y fuerza del amor,
hasta alcanzar la cima de la vida espiritual, que Guillermo define como
"sabiduría". Al final de este itinerario ascético, se experimenta una gran
serenidad y dulzura. Todas las facultades del hombre -inteligencia, voluntad,
afectos- reposan en Dios, conocido y amado en Cristo.
También en otras obras, Guillermo habla de esta radical vocación al amor a Dios,
que constituye el secreto de una vida de éxito y feliz, y que él describe como
un deseo incesante y creciente, inspirado por Dios mismo en el corazón del
hombre. En una meditación él dice que el objeto de este amor es el Amor con la
"A" mayúscula, es decir, Dios. Es él quien se traslada al corazón de quien ama y
le hace apto para recibirle. Se da hasta saciar y de tal modo, que desde esta
saciedad, el deseo no disminuye nunca. Este torrente de amor es la plenitud del
hombre" (De contemplando Deo 6, passim, SC 61bis, pp. 79-83). Llama la atención
el hecho de que Guillermo, al hablar del amor de Dios, atribuya una notable
importancia a la dimensión afectiva. En el fondo, queridos amigos, nuestro
corazón está hecho de carne, y cuando amamos a Dios, que es el Amor mismo, ¿cómo
no expresar en esta relación con el Señor también nuestros sentimientos más
humanos, como la ternura, la sensibilidad, la delicadeza? ¡El Señor mismo,
haciéndose hombre, ha querido amarnos con un corazón de carne!
Según Guillermo, el amor tiene otra propiedad importante: ilumina la
inteligencia y permite conocer mejor y de manera más profunda a Dios y, en Dios,
a las personas y los acontecimientos. El conocimiento que procede de los
sentidos y de la inteligencia reduce, aunque no elimina, la distancia entre el
sujeto y el objeto, entre el yo y el tú. El amor en cambio produce atracción y
comunión, hasta el punto que se da una transformación y una asimilación entre el
sujeto que ama y el objeto amado. Esta reciprocidad de afecto y de simpatía
permite a la vez un conocimiento mucho más profundo que el que obra sólo la
razón. Esto explica una célebre expresión de Guillermo: "Amor ipse intellectus
est - ya en sí mismo el amor es principio de conocimiento". Queridos amigos, nos
preguntamos: ¿no es propiamente así en nuestra vida? ¿No es verdad que conocemos
realmente sólo a quien y lo que amamos? ¡Sin una cierta simpatía no se conoce a
nadie ni nada! Y esto vale sobre todo en el conocimiento de Dios y de sus
misterios, que superan la capacidad de comprensión de nuestra inteligencia: ¡a
Dios se le conoce si se le ama!
Una síntesis del pensamiento de Guillermo de San Thierry figura en una larga
carta dirigida a los Certosini de Mont-Dieu, a los que realizó una visita y que
quería alentar y consolar. El docto benedictino Jean Mabillon ya en 1960 dio a
esta carta un título significativo: Epistola aurea (Epístola áurea). En efecto,
las enseñanzas sobre la vida espiritual contenidas en ella son preciosas para
todos los que desean crecer en la comunión con Dios, en la santidad. En este
tratado, Guillermo propone un itinerario en tres etapas. Es necesario -dice él-
pasar del hombre "animal" al "racional" para llegar al "espiritual". ¿Qué
intenta decir nuestro autor con estas tres expresiones? Al principio una persona
acepta la visión de la vida inspirada en la fe con un acto de obediencia y de
confianza. Después con un proceso de interiorización, en el que la razón y la
voluntad desempeñan una gran función, la fe en Cristo es acogida con profunda
convicción y se experimenta una armoniosa correspondencia entre lo que se cree y
se espera y las aspiraciones más secretas del alma, nuestra razón, y nuestros
afectos. Se llega así a la perfección de la vida espiritual, cuando las
realidades de la fe son fuente de íntima alegría y de comunión real y
gratificante con Dios. Se vive sólo en el amor y para el amor. Guillermo funda
este itinerario en una sólida visión del hombre, inspirada en los antiguos
Padres griegos, sobre todo en Orígenes, los cuales, con un lenguaje audaz,
habían enseñado que la vocación del hombre es llegar a ser como Dios, que lo ha
creado a su imagen y semejanza. La imagen de Dios presente en el hombre lo
empuja hacia la semejanza, es decir hacia una identidad cada vez más plena entre
la propia voluntad y la divina. A esta perfección, que Guillermo llama "unidad
de espíritu" no se llega con el esfuerzo personal, aunque sea sincero y
generoso, porque es necesaria otra cosa. Esta perfección se alcanza por la
acción del Espíritu Santo, que habita en el alma y la purifica, absorbe y
transforma en caridad todo impulso y todo deseo de amor presente en el hombre.
"Hay después otra semejanza a Dios", leemos en la Epistola aurea, "que ya no se
llama semejanza, sino unidad de espíritu, cuando el hombre llega a ser uno con
Dios, un espíritu, no sólo por la unidad de un idéntico querer, sino por no ser
capaz de querer otra cosa. De esa manera, el hombre merece convertirse no en
Dios, sino en lo que Dios es: el hombre se convierte por gracia en lo que Dios
es por naturaleza" (Epístola áurea 262-263, SC 223, pp. 353-355).
Queridos hermanos y hermanas, este autor, que podemos definir como el "Cantor
del amor, de la caridad", nos enseña a obrar en nuestra vida la elección de
fondo, que da sentido y valor a todas las demás elecciones: amar a Dios y, por
amor suyo, amar a nuestro prójimo; sólo así podremos encontrar la verdadera
alegría, anticipo de la bienaventuranza eterna. Introduzcámonos por tanto en la
escuela de los Santos para aprender y amar de manera auténtica y total, para
entrar en este itinerario de nuestro ser. Con una joven santa, Doctora de la
Iglesia, Teresa del Niño Jesús, digamos también nosotros al Señor que queremos
vivir de amor. Y concluyo propiamente con una oración de esta Santa: "Yo te amo,
y tú lo sabes, divino Jesús! El Espíritu de amor me inflama con su fuego. Amando
Te atrae el Padre, que mi débil corazón conserva, sin escape... ¡Oh Trinidad! Sé
prisionera de mi amor. Vivir de amor, aquí abajo, es un darse desmesurado, sin
pedir salario... cuando se ama no se hacen cálculos. ¡Yo he dado todo al Corazón
divino, que está lleno de ternura! Y corro ligera. No tengo nada más, y mi única
riqueza es vivir de amor".
  [Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas.
En español, dijo:]
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy me detengo en Guillermo de San Thierry, nacido en Lieja en torno al año mil
ochenta. De familia noble, y dotado de gran inteligencia y un amor innato por el
estudio, fue a las escuelas más famosas de su tiempo, como la de su ciudad natal
y la de Reims, en Francia. Ingresó en los benedictinos de Saint-Nicaise de Reims
y, poco después, fue abad del monasterio de Saint Thierry, comunidad que, no
obstante sus grandes deseos, no pudo reformar, por lo cual la abandonó para
pasar a la abadía cisterciense de Signy, en la que se dedicó a la contemplación
de los misterios de Dios y a escribir obras de espiritualidad. Llamó la atención
sobre los errores teológicos de Abelardo, solicitando a su amigo San Bernardo de
Claraval que tomara posiciones ante ellos. De la doctrina de Guillermo, que se
centró particularmente en la ciencia del amor, podemos encontrar una síntesis en
una larga carta que escribió a los cartujos de Mont-Dieu, a quienes visitó para
animarlos y consolarlos. En este escrito, que lleva el significativo nombre de
Epístola áurea, enseña que, por el amor, el ser humano llega a ser por gracia lo
que Dios es por naturaleza.
Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a las Religiosas
dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen, al grupo de artistas del
Estado de Yucatán, a los fieles de la Diócesis de Zacatecoluca, acompañados por
el Señor Obispo, así como a los demás grupos procedentes de España, Bolivia y
otros países latinoamericanos. Que siguiendo las enseñanzas de Guillermo de San
Thierry, al que podemos definir como cantor de la caridad, aprendamos a conocer
a Dios amándolo. Muchas gracias.

#2107 De: "jrtornel1" <jrtornel1@...>
Fecha: Lun, 30 de Nov, 2009 7:24 pm
Asunto: Benedicto XVI: “Necesitamos una esperanza fiable”
jrtornel1
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Benedicto XVI: "Necesitamos una esperanza fiable"

Intervención con motivo del Ángelus

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 29 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a
continuación el discurso pronunciado por el Papa hoy durante el rezo del
Ángelus, con los peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.
* * *
¡Queridos hermanos y hermanas!
Este domingo iniciamos, por la gracia de Dios, un nuevo Año litúrgico, que se
abre naturalmente con el Adviento, tiempo de preparación a la Natividad del
Señor. El Concilio Vaticano II, en la Constitución sobre la liturgia, afirma que
la Iglesia "en el ciclo anual presenta todo el misterio de Cristo, desde la
Encarnación y la Natividad hasta la Ascensión, el día de Pentecostés y la espera
de la bienaventurada esperanza y del retorno del Señor". De esta manera,
"recordando los misterios de la Redención, abre a los fieles las riquezas de las
acciones salvíficas y de los méritos de su Señor, de manera que están presentes
de alguna manera en todos los tiempos, para que los fieles puedan acercarse a
ellas y llenarse de la gracia de la salvación" (Sacrosantum Concilium, 102). El
Concilio insiste en el hecho de que el centro de la liturgia es Cristo, como el
sol en torno al cual, como los planetas, rotan la Bienaventurada Virgen María
–la más cercana- y los mártires y los demás santos que "en el cielo cantan a
Dios la alabanza perfecta e interceden por nosotros" (Ibidem, 104).
Ésta es la realidad del Año litúrgico vista, por así decirlo, "desde el lado de
Dios". ¿Y desde el lado –digamos- del hombre, de la historia y de la sociedad?
¿Qué importancia puede tener? La respuesta la sugiere propiamente el camino del
Adviento, que hoy emprendemos. El mundo contemporáneo necesita sobre todo
esperanza: la necesitan las poblaciones en vías de desarrollo, pero también las
económicamente desarrolladas. Cada vez más advertimos que nos encontramos en una
misma barca y debemos salvarnos todos juntos. Sobre todo nos damos cuenta viendo
caer tantas falsas seguridades, de que necesitamos una esperanza fiable, y ésta
se encuentra sólo en Cristo, quien, como dice la Carta a los Hebreos, "es el
mismo ayer, hoy y siempre" (13,8). El Señor Jesús vino en el pasado, viene en el
presente y vendrá en el futuro. Él abraza todas las dimensiones del tiempo,
porque ha muerto y resucitado, es "el Vivo" y, compartiendo nuestra precariedad
humana, permanece para siempre y nos ofrece la estabilidad misma de Dios. Es
"carne" como nosotros y es "roca" como Dios. Quien anhela la libertad, la
justicia y la paz puede volverse a levantar y alzar la cabeza, porque en Cristo
la liberación está cerca (cf. Lc 21,28) –como leemos en el Evangelio de hoy.
Podemos por tanto afirmar que Jesucristo no sólo mira a los cristianos, o sólo a
los creyentes, sino a todos los hombres, porque Él, que es el centro de la fe,
es también el fundamento de la esperanza. Es la esperanza que todo ser humano
necesita constantemente.
Queridos hermanos y hermanas, la Virgen María encarna plenamente la humanidad
que vive en la esperanza basada en la fe en el Dios vivo. Ella es la Virgen del
Adviento: está bien arraigada en el presente, en el "hoy" de la salvación; en su
corazón recoge todas las promesas pasadas; y se extienden al cumplimiento
futuro. Introduzcámonos en su escuela, para entrar de verdad en este tiempo de
gracia y acoger, con alegría y responsabilidad, la venida de Dios a nuestra
historia personal y social.
[Después del Ángelus, dijo:]
El próximo 1 de diciembre se celebra el Día mundial contra el sida. Mi
pensamiento y mi oración se dirigen a toda persona afectada por esta enfermedad,
en particular a los niños, a los más pobres, a los que son rechazados. La
Iglesia no cesa de luchar para combatir el sida, a través de sus instituciones y
del personal dedicado a ello. Exhorto a todos a dar su propia contribución con
la oración y la atención concreta, para que los que están afectados por el virus
VIH experimenten la presencia del Señor que da apoyo y esperanza. Auspicio
finalmente que, multiplicando y coordinando los esfuerzos, se llegue a detener y
erradicar esta enfermedad.
[En francés, dijo:]
Queridos peregrinos francófonos, en este primer domingo de Adviento, estamos
invitados a permanecer firmes y a levantar la cabeza porque la venida de Dios
entre nosotros está muy próxima. Cristo nuestra Esperanza, nuestro presente y
nuestro futuro vendrá en cualquier momento. ¡Velemos por tanto, para acogerlo!
¡Guardemos nuestro corazón disponible y acogedor a esta venida y confiemos a la
Virgen María nuestro deseo de descubrir que su Hijo está muy cerca de nosotros
en cada una de nuestras vidas! ¡A todos os deseo que viváis un buen Año
litúrgico!
[En inglés, dijo:]
Saludo cordialmente a todos los peregrinos y visitantes de habla inglesa
presentes en este Ángelus. En este primer domingo de Adviento unámonos a María
en oración confiada, vigilante por la presencia de Jesús en nuestro mundo,
conscientes de nuestra necesidad de crecer en compasión y misericordia, y
preparados para aceptar la voluntad de Dios como un signo de esperanza. Para
vosotros y vuestras familias, invoco abundantes bendiciones de Dios de alegría y
de paz.
[En alemán, dijo:]
Con alegría saludo a todos los peregrinos y visitantes de lengua alemana. Con
este domingo, entramos en el tiempo litúrgico de Adviento. Adviento significa
levantarse, despertar, salir de la noche. Así, esta vez, particularmente se nos
invita a dejar atrás la oscuridad de la tristeza y la falta de amor y a abrirnos
a la oración, a la escucha de la Palabra de Dios y a la recepción del sacramento
de la reconciliación para que brille la Luz de Cristo y el mundo sea iluminado
con su amor. Que Dios os guarde a vosotros y a vuestras familias durante el
tiempo de gracia del Adviento.
[En español, dijo:]
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española que participan en esta
oración mariana, así como a quienes se unen a ella a través de la radio y la
televisión. Al comenzar el Adviento, invito a todos a avivar el deseo de salir
al encuentro de Cristo, que viene, intensificando la oración, participando
frecuentemente en la Eucaristía y dando un testimonio elocuente de caridad. Que
a ello os ayude la intercesión de la Virgen Santísima, a cuyas manos de Madre
encomendamos el compromiso por la paz y la justicia entre los pueblos. Feliz
Domingo.
[En polaco, dijo:]
En el espíritu del Adviento, saludo a los polacos. Estimados, Cristo viene a
cada uno de nosotros y a toda la humanidad como Salvador. Por eso el Evangelio
de la liturgia de hoy nos invita: "Levantaos y alzad la cabeza, se acerca
vuestra liberación" (Lc 21,28). Que este pensamiento nos acompañe en el tiempo
de la gozosa espera de la venida del Señor. ¡Dios os bendiga!
[En italiano, dijo:]
Saludo con afecto a los peregrinos de lengua italiana, en particular a los que
han participado en la marcha promovida por el Movimiento del Amor Familiar para
manifestar amor profundo al Crucifijo, reconociendo su valor religioso,
histórico y cultural. Saludo también a la asociación "Juntos para crecer" de
Durazzano y al grupo "Reina de la Paz" de Andria. A todos auguro un buen domingo
y un fructuoso camino de Adviento.

#2106 De: "jrtornel1" <jrtornel1@...>
Fecha: Lun, 30 de Nov, 2009 7:22 pm
Asunto: Benedicto XVI: Salvaguardar los derechos del niño inmigrante
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Benedicto XVI: Salvaguardar los derechos del niño inmigrante

CIUDAD DEL VATICANO, viernes 27 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a
continuación el mensaje del Papa Benedicto XVI con motivo de la Jornada Mundial
del Migrante, que ha sido dada a conocer hoy públicamente en rueda de prensa en
la Santa Sede.
******
Queridos hermanos y hermanas:
La celebración de la Jornada Mundial del emigrante y del refugiado me ofrece
nuevamente la ocasión para manifestar la solicitud constante de la Iglesia por
los que viven, de distintas maneras, la experiencia de la emigración. Se trata
de un fenómeno que, como escribí en la encíclica Caritas in veritate, impresiona
por el número de personas implicadas, por las problemáticas sociales,
económicas, políticas, culturales y religiosas que plantea, y por los desafíos
dramáticos que supone para las comunidades nacionales y para la internacional.
El emigrante es una persona humana con derechos fundamentales inalienables que
todos deben respetar siempre (cf. n. 62). El tema de este año -"Los emigrantes y
los refugiados menores de edad"- toca un aspecto al que los cristianos prestan
gran atención, recordando la advertencia de Cristo, que en el juicio final
considerará referido a Él mismo todo lo que se ha hecho o dejado de hacer "con
uno sólo de estos más pequeños" (cf. Mt 25, 40-45). Y ¿cómo no considerar entre
"los más pequeños" también a los emigrantes y los refugiados menores de edad? El
propio Jesús de pequeño vivió la experiencia del emigrante porque, como narra el
Evangelio, para huir de la amenaza de Herodes tuvo que refugiarse en Egipto
junto con José y María (cf. Mt 2, 14).
Si la Convención de los Derechos del Niño afirma con claridad que hay que
salvaguardar siempre el interés del menor (cf. art. 3), al cual hay que
reconocer los derechos fundamentales de la persona de la misma manera que se
reconocen al adulto, lamentablemente en la realidad esto no siempre sucede.
Aunque en la opinión pública crece la conciencia de la necesidad de una acción
concreta e incisiva para la protección de los menores de edad, de hecho, muchos
de ellos son abandonados y, de varias maneras, corren el riesgo de ser
explotados. De la dramática condición en la que se encuentran se hizo intérprete
mi venerado predecesor Juan Pablo II en el mensaje enviado el 22 de septiembre
de 1990 al Secretario General de las Naciones Unidas con ocasión de la Cumbre
Mundial para los Niños. "He sido testigo -escribió- de la desgarradora tragedia
de millones de niños en los distintos continentes. Ellos son los más vulnerables
porque son los que menos pueden hacer oír su voz" (L'Osservatore Romano, edición
española, 14 de octubre de 1990, p. 11). Deseo de corazón que se dedique la
debida atención a los emigrantes menores de edad, que necesitan un ambiente
social que permita y favorezca su desarrollo físico, cultural, espiritual y
moral. Vivir en un país extranjero sin puntos de referencia reales les genera
innumerables trastornos y dificultades, a veces graves, especialmente a los que
se ven privados del apoyo de su familia.
Un aspecto típico de la emigración infantil es la situación de los chicos
nacidos en los países de acogida o la de los hijos que no viven con sus padres,
que emigraron después de su nacimiento, sino que se reúnen con ellos más tarde.
Estos adolescentes forman parte de dos culturas, con las ventajas y las
problemáticas ligadas a su doble pertenencia, una condición que sin embargo
puede ofrecer la oportunidad de experimentar la riqueza del encuentro entre
diferentes tradiciones culturales. Es importante que se les dé la posibilidad de
acudir con regularidad a la escuela y de acceder posteriormente al mundo del
trabajo, y que se facilite su integración social gracias a estructuras
formativas y sociales oportunas. Nunca hay que olvidar que la adolescencia
representa una etapa fundamental para la formación del ser humano.
Una categoría especial de menores es la de los refugiados que piden asilo,
huyendo por varias razones de su país, donde no reciben una protección adecuada.
Las estadísticas revelan que su número está aumentando. Se trata, por tanto, de
un fenómeno que hay que estudiar con atención y afrontar con acciones
coordinadas, con medidas de prevención, protección y acogida adecuadas, de
acuerdo con lo previsto en la Convención de los Derechos del Niño (cf. art. 22).
Me dirijo ahora especialmente a las parroquias y a las numerosas asociaciones
católicas que, animadas por espíritu de fe y de caridad, realizan grandes
esfuerzos para salir al encuentro de las necesidades de estos hermanos y
hermanas nuestros. A la vez que expreso mi gratitud por todo lo que se está
haciendo con gran generosidad, quiero invitar a todos los cristianos a tomar
conciencia del desafío social y pastoral que plantea la condición de los menores
emigrantes y refugiados. Resuenan en nuestro corazón las palabras de Jesús: "Era
forastero y me acogisteis" (Mt 25, 35); como también el mandamiento central que
Él nos dejó: amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la
mente, pero unido al amor al prójimo (cf. Mt 22, 37-39). Esto nos lleva a
considerar que cada intervención concreta nuestra tiene que alimentarse ante
todo de fe en la acción de la gracia y de la divina Providencia. De este modo,
también la acogida y la solidaridad con el extranjero, especialmente si se trata
de niños, se convierte en anuncio del Evangelio de la solidaridad. La Iglesia lo
proclama cuando abre sus brazos y actúa para que se respeten los derechos de los
emigrantes y los refugiados, estimulando a los responsables de las naciones, de
los organismos y de las instituciones internacionales para que promuevan
iniciativas oportunas en su apoyo. Que la Santísima Virgen María vele
maternalmente sobre todos y nos ayude a comprender las dificultades de quienes
están lejos de su patria. A cuantos tienen relación con el vasto mundo de los
emigrantes y refugiados les aseguro mi oración e imparto de corazón la Bendición
Apostólica.
Vaticano, 16 de octubre de 2009
BENEDICTUS PP. XVI

#2105 De: "jrtornel1" <jrtornel1@...>
Fecha: Lun, 30 de Nov, 2009 7:25 pm
Asunto: Benedicto XVI: El Adviento, espera y esperanza
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Benedicto XVI: El Adviento, espera y esperanza

Homilía de las Primeras Vísperas del I Domingo de Adviento

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 30 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a
continuación la homilía pronunciada por el Papa Benedicto XVI el sábado durante
la celebración de las Primeras Vísperas del I Domingo de Adviento, al comienzo
del nuevo Año Litúrgico.
******
Queridos hermanos y hermanas,
con esta celebración vespertina entramos en el tiempo litúrgico del Adviento. En
la lectura bíblica que acabamos de escuchar, tomada de la Primera Carta a los
Tesalonicenses, el apóstol Pablo nos invita a preparar la "venida del Señor
nuestro Jesucristo" (5,23) conservándonos irreprensibles, con la gracia de Dios.
Pablo usa precisamente la palabra "venida", en latín adventus, de donde viene el
término Adviento.
Reflexionemos brevemente sobre el significado de esta palabra, que puede
traducirse como "presencia", "llegada", "venida". En el lenguaje del mundo
antiguo era un término técnico utilizado para indicar la llegada de un
funcionario, la visita del rey o del emperador a una provincia. Pero podía
indicar también la venida de la divinidad, que sale de su ocultación para
manifestarse con poder, o que es celebrada presente en el culto. Los cristianos
adoptaron la palabra "adviento" para expresar su relación con Jesucristo: Jesús
es el Rey, que ha entrado en esta pobre "provincia" llamada tierra para
visitarnos a todos; hace participar en la fiesta de su adviento a cuantos creen
en Él, a cuantos creen en su presencia en la asamblea litúrgica. Con la palabra
adventus se pretendía sustancialmente decir: Dios está aquí, no se ha retirado
del mundo, no nos ha dejado solos. Aunque no lo podemos ver y tocar como sucede
con las realidades sensibles, Él está aquí y viene a visitarnos de múltiples
maneras.
El significado de la expresión "adviento" comprende por tanto también el de
visitatio, que quiere decir simple y propiamente "visita"; en este caso se trata
de una visita de Dios: Él entra en mi vida y quiere dirigirse a mí. Todos
tenemos experiencia, en la existencia cotidiana, de tener poco tiempo para el
Señor y poco tiempo también para nosotros. Se acaba por estar absorbidos por el
"hacer". ¿Acaso no es cierto que a menudo la actividad quien nos posee, la
sociedad con sus múltiples intereses la que monopoliza nuestra atención? ¿Acaso
no es cierto que dedicamos mucho tiempo a la diversión y a ocios de diverso
tipo? A veces las cosas no "atrapan". El Adviento, este tiempo litúrgico fuerte
que estamos empezando, nos invita a detenernos en silencio para captar una
presencia. Es una invitación a comprender que cada acontecimiento de la jornada
es un gesto que Dios nos dirige, signo de la atención que tiene por cada uno de
nosotros. ¡Cuántas veces Dios nos hace percibir algo de su amor! ¡Tener, por así
decir, un "diario interior" de este amor sería una tarea bonita y saludable para
nuestra vida! El Adviento nos invita y nos estimula a contemplar al Señor
presente. La certeza de su presencia ¿no debería ayudarnos a ver el mundo con
ojos diversos? ¿No debería ayudarnos a considerar toda nuestra existencia como
"visita", como un modo en que Él puede venir a nosotros y sernos cercano, en
cada situación?
Otro elemento fundamental del Adviento es la espera, espera que es al mismo
tiempo esperanza. El Adviento nos empuja a entender el sentido del tiempo y de
la historia como "kairós", como ocasión favorable para nuestra salvación. Jesús
ilustró esta realidad misteriosa en muchas parábolas: en la narración de los
siervos invitados a esperar la vuelta del amo; en la parábola de las vírgenes
que esperan al esposo; o en aquellas de la siembre y de la cosecha. El hombre,
en su vida, está en constante espera: cuando es niño quiere crecer, de adulto
tiende a la realización y al éxito, avanzando en la edad, aspira al merecido
descanso. Pero llega el tiempo en el que descubre que ha esperado demasiado poco
si, más allá de la profesión o de la posición social, no le queda nada más que
esperar. La esperanza marca el camino de la humanidad, pero para los cristianos
está animada por una certeza: el Señor está presente en el transcurso de nuestra
vida, nos acompaña y un día secará también nuestras lágrimas. Un día no lejano,
todo encontrará su cumplimiento en el Reino de Dios, Reino de justicia y de paz.
Pero hay formas muy distintas de esperar. Si el tiempo no está lleno por un
presente dotado de sentido, la espera corre el riesgo de convertirse en
insoportable; si se espera algo, pero en este momento no hay nada, es decir, si
el presente queda vacío, cada instante que pasa parece exageradamente largo, y
la espera se transforma en un peso demasiado grave, porque el futuro es
totalmente incierto. Cuando en cambio el tiempo está dotado de sentido y
percibimos en cada instante algo específico y valioso, entonces la alegría de la
espera hace el presente más precioso. Queridos hermanos y hermanas, vivamos
intensamente el presente donde ya nos alcanzan los dones del Señor, vivamoslo
proyectados hacia el futuro, un futuro lleno de esperanza. El Adviento cristiano
se convierte de esta forma en ocasión para volver a despertar en nosotros el
verdadero sentido de la espera, volviendo al corazón de nuestra fe que es el
misterio de Cristo, el Mesías esperado por largos siglos y nacido en la pobreza
de Belén. Viniendo entre nosotros, nos ha traído y continua ofreciéndonos el don
de su amor y de su salvación. Presente entre nosotros, nos habla de múltiples
modos: en la Sagrada Escritura, en el año litúrgico, en los santos, en los
acontecimientos de la vida cotidiana, en toda la creación, que cambia de aspecto
según si detrás de ella está Él o si está ofuscada por la niebla de un origen
incierto y de un incierto futuro. A nuestra vez, podemos dirigirle la palabra,
presentarle los sufrimientos que nos afligen, la impaciencia, las preguntas que
nos brotan del corazón. ¡Estamos seguros de que nos escucha siempre! Y si Je´sus
está presente, no existe ningún tiempo privado de sentido y vacío. Si Él está
presente, podemos seguir esperando también cuando los demás no pueden
asegurarnos más apoyo, aún cuando el presente es agotador.
Queridos amigos, el Adviento es el tiempo de la presencia y de la espera de lo
eterno. Precisamente por esta razón es, de modo particular, el tiempo de la
alegría, de una alegría interiorizada, que ningún sufrimiento puede borrar. La
alegría por el hecho de que Dios se ha hecho niño. Esta alegría, invisiblemente
presente en nosotros, nos anima a caminar confiados. Modelo y sostén de este
íntimo gozo es la Virgen María, por medio de la cual nos ha sido dado el Niño
Jesús. Que Ella, fiel discípula de su Hijo, nos obtenga la gracia de vivir este
tiempo litúrgico vigilantes y diligentes en la espera. Amén.

#2104 De: "Blanca G. Ramos" <blancamoroti@...>
Fecha: Sáb, 17 de Oct, 2009 12:31 am
Asunto: Oracíón la Virgen de Caacupé por un hijo secuestrado
blancamoroti
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Queridos todos y todas:

Les pido nos unamos en oración a la Virgen de Caacupe, rogandole que interceda
por la pronta liberación del ciudadano paraguayo Fidel  Zavala, secuestrado ayer
16 de octubre a las 19 y 30 horas. Roguemos a María Santísima porque vuelva sano
y salvo a su familia, que ella interceda por el Paraguay para desterrar este
flagelo que anda rondando nuestra patria.
Jesús, María y José os rogamos intercedan por esta persona y por todos los
paraguayos. Amén
Recemos 3 Ave Marías y el Angelus.
Si creen apropiado, pueden enviar a sus contactos, si rezamos unidos nuestra
oración tendrá mas fuerza.




[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]

#2103 De: "cristoesmiluz19" <cristoesmiluz19@...>
Fecha: Jue, 5 de Nov, 2009 8:29 pm
Asunto: ¿YA sabeis la Buena Nueva del Llamado de Cristo? Jesus Cristo está llamando a su
cristoesmiluz19
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¿YA sabeis la Buena Nueva del Llamado de Cristo? Jesus Cristo está llamando a
sus Obejas!!!
¡AMAD A DIOS! ¡GLORIFICARLE!
¡¡¡PORQUE CRISTO ESTA LLAMANDO A SUS OBEJAS!!!

El tiempo Profetizado HA LLEGADO! Y Millones de Cristianos están recibiendo sus
Poderes Cristianos por la Gracia del Espiritú Santo!!!!

¡¡¡IGUAL QUE OCURRIA EN LOS TIEMPOS DE CRISTO!!!

Esto NO es un "show" en que un sacerdote "haga aparentes milagros mientras tú
miras". Cristo está entregando los Poderes Prometidos A SUS OBEJAS!

Es decir! Eres TU quien va a recibir el Espiritú Santo y a hacer las Maravillas!
¿Comprendes la Diferencia?

¿Extrañado de escuchar que Cristo te entregue A TI el Espiritú Santo y los
Poderes de los Apostoles?

¿Por qué te Extrañas, "hombre de poca Fe"?

Si crees en Cristo, crees en Milagros ¿No es así?

¿Y No daba Cristo Poderes a sus Apostoles?

Marcos 6:7
"Llamó a los doce y los envió de dos en dos,
dandoles poder sobre los espíritus inmundos."
Marcos 6:12-13 "Ellos se fueron a predicar que se convirtieran;
echaban muchos demonios,
ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban".


¿Y No daban los Apostoles Poderes a sus Aprendices?

Hechos 19:6
"Cuando Pablo les impuso las manos,
descendió sobre ellos el Espíritu Santo
y se pusieron a hablar en lenguas extrañas
y a profetizar.
Eran en total unas doce personas."


Cristo, hoy, está llamando a sus Obejas, y entregandoles los Poderes Cristianos
¡¡¡PARA DEMOSTRAR QUE ES EL QUIEN LAS LLAMA!!!

¡Porque así Nos lo Prometió Cristo en la Biblia!

Marcos 16:17
"A los que crean en mi
les acompanharan estos prodiguios:
en mi nombre echaran a los demonios;
hablaran lenguas nuevas;
agarraran a las serpientes
con sus manos
y aunque beban algo venenoso,
no les hara daño;
pondran sus manos sobre los enfermos
y los curaran."


Juan 14:12
"Os aseguro que el que cree en mi,
hara las obras que yo hago,
y aún mayores,
porque yo me voy al Padre"


¡¡¡GLORIFICAD AL PADRE, PORQUE EL HIJO NOS ESTA LLAMANDO!!!

Los Tiempos Anunciados en La Biblia se están Cumpliendo!!!

Hechos 2:17
"En los últimos días, dice el Dios:
Derramaré mi espíritu
sobre TODOS los hombres,
vuestros hijos y vuestras hijas
profetizarán,
vuestros ancianos tendrán sueños
y vuestros jóvenes visiones,
y hasta en los esclavos y esclavas
derramaré mi espíritu aquellos días."


¡NO ESPERES MAS!

Responde al Llamado de Cristo! Presentate ante El y recibe tus Poderes como
Nuevo Apostol!
Y luego sal a las Calles y a Internet, a Hacer Tú Milagros en el Nombre de
Cristo y ANUNCIAR LA BUENA NUEVA, para Cumplir la ORDEN que Cristo nos dio en:

Marcos 16:15
"Cristo les ordenó:
"Id por el mundo,
y predicar el evangelio
a toda criatura""

Compruebalo por ti mismo en  http://www.cristoayuda.greatnow.com

Y DESPUES de recibir TU tus Primeros Poderes y VER que esto que te digo ES
VERDAD,
entonces, y sólo entonces, envia una copia de este mensaje a TODOS los
Cristianos que conozcas porque,
¡¡¡DIOS SEA GLORIFICADO!!! ¡¡¡EL TIEMPO SE ESTA CUMPLIENDO!!!

#2102 De: "sonriecumanagoto" <cumanacoa2006@...>
Fecha: Jue, 15 de Oct, 2009 12:20 pm
Asunto: HERMANO QUE SUFRES...ORA CONMIGO...AL CRISTO DE LA DIVINA MISERICORDIA
sonriecumana...
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Aunque ya pocos mensajes podré mandaros mis queridos hermanos en el
Señor porque mi salud está por los suelos por el bendito"tumor
maligo"que esta terminando conmigo,sin embargo hoy os pongo este
mensaje....Y  como es costumbre mia va dedicado a los que sufren,porque
son los mios...los que sufrimos.....y voy a comenzar con una oración
a nuestro Papá.....  Unete hermano mio sufriente a esta pobre
oración mia y tuya.....que Dios nos escuchará....   Mira
Señor.... con ojos benignos a los que hemos perdido la salud....a los
que tienen miedo de perderla....a los que tienen miedo a perder el
trabajo o lo han perdido...a los que están en situaciones
dificiles....a los que viven en la soledad.....a los que sufren
persecución...a los que están en situaciones extremas o
terminables....   Mira Señor...a los que viven en tristeza y
angustia....por fracasos,por desilusiones,por infidelidades, por
depresión, por perdida de un ser querido,por tener un ser querido
enfermo......   Mira Señor....a los que se sienten solos,quizás
imcomprendidos,quizás marginados,quizás abandonado... por las
circunstancis que sean....   Mira Señor....a los que están
esclavisados....por las condiciones de la vida,por las condiciones del
trabajo,por el vicio,por las patologias,por enfermedades incurables, por
la familia,por el pecado......   Mira Señor....a los emigrantes de
tantos paises y con tantos problemas,después de jugarse la
vida,soñando una vida mejor....   Mira Señor....a los que han
perdido la ilusión y la esperanz, a los que viven sin sentido,
desencantados, desanimados,cansados,los que caminan  sin saber porqué
ni hacia donde ir....   Mira Señor.... a todos los que sufren y
llévales  tu consuelo y la solución a todos sus problemas....o por
lo menos hazle mas llevadero su sufrimiento. Sé Señor....que
quieres que compartamos los sufrimientos de tu pasión.....pero somos
tan debiles... Ayúdanos Señor........Amén   SONRIO SEÑOR...
PORQUE SÉ QUE ASUMISTE Y REDIMISTE  EL SUFRIMIENTO HUMANO.... SÉ
QUE EL HOMBRE YA NO SUFRIRÁ SOLO.... SIEMPRE ESTARÁS TÚ CON
EL..... SONRIE MI ALMA... PORQUE SÉ QUE EL SUFRIMIENTO HUMANO YA NO
SERÁ UNA DESGRACIA..  SINO FUENTE DE GRACIA PORQUE DE ESTA MANERA
NUESTRO SUFRIMIENTO SE UNE A LOS DE TU PASIÓN......   SONRIO
SEÑOR....PORQUE SÉ QUE EL SUFRIMIENTO HUMANO ES ALGO SAGRADO......
SÉ QUE ES UN MISTERIO QUE YO, POBRE DESGRACIADO,NO COMPRENDO....TAN
SOLO SÉ QUE QUIERES QUE NUESTROS SUFRIMIENTOS SE UNAN A LOS QUE TU
SUFRISTES....   MIRA SEÑOR .....NO COMPRENDEMOS NI ESTE NI OTROS
MISTERIOS....POR ELLO....  SOLO PORQUE HEMOS PUESTO NUESTRA FE Y NUESTRA
CONFIANZA EN TI.....ACEPTAMOS TODOS LOS SUFRIMIENTOS QUE NOS LLEGUE Y
NOS ABANDONAMOS EN TUS MANOS   SONRIE....SOY....MANOLO       EL QUE
SONRIE EN SU SUFRIMIENTO


[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]

#2101 De: "Sonrie" <cumanacoa2006@...>
Fecha: Sáb, 21 de Nov, 2009 2:42 pm
Asunto: DIOS VIVE EN NOSOTROS......DESCÚBRELO......
sonriecumana...
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Jesús nos asegura que siempre estará con nosotros"no os dejaré
desamparados" "yo sigo viviendo" "yo estoy con mi Padre,vosotros conmigo
y yo con vosotros"
Esta nueva presencia de Dios en cada creyente y en la comunidad
cristiana significa un cambio de la imagen antigua de Dios y la
relación del hombre con Él.
La visión que predomina en el Antiguo Testamento,y aún hoy en
muchos creyentes,es la imagen de Dios como una realidad exterior y
distante del hombre.
Dios no es alguien lejano al hombre,sino que vive en él.
Cada ser humano se convierte en morada de Dios y la misma realidad
humana se hace santuario de Dios.
Para buscarle no hay que salir fuera,sino aceptar su presencia dentro de
cada uno.
La nueva presencia de Jesús a través del Espiritu en la realidad
humana es la gran consecuencia de CRISTO RESUCITADO.
CRISTO RESUCITADO está ahora más presente en la vida que cuando
vivía en Galilea, ya que ahora no está limitado por el tiempo.
Esta realidad teológica tan profunda es dificil de describir, pero es
la experiencia central de todo el que se encuentra con CRISTO
RESUCITADO.
SONRIE...CRISTO RESUCITADO ESTÁ CONTIGO...ESTÁ EN TÍ......

SONRIE....Y EXPERIMENTA SU PRESENCIA ....

SONRIE....Y DÉJATE GUIAR POR ÉL.

SONRIE...DIOS TE AMA



SONRIE....SOY....MANOLO



[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]

#2100 De: "Sonrie" <cumanacoa2006@...>
Fecha: Jue, 26 de Nov, 2009 5:33 pm
Asunto: ¿COMO ESTÁS MANOLO? ¿COMO ESTÁ ISABEL?
sonriecumana...
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¿COMO ESTÁS MANOLO? ¿SIGUES SONRIENDO A LA VIDA? ¿COMO
ESTÁ ISABEL TU ESPOSA? ¿SOIS FELICES EN EL SUFRIMIENTO?
SÍ....PORQUE TENEMOS UN GRAN CIRINEO QUE NOS DA LA FORTALEZA
NECESARIA PARA LLEVAR NUESTRA CRUZ.......


    Hay hermanos que preocupados por nuestra salud...nos preguntan y ante
la imposibilidad de contestar a todos....voy poniendo en los Grupos
Sonrie Soy Manolo .....o Sonrie Dios te ama ...como se va desarrollando
la vida de este matrimonio feliz en el sufrimiento...Sonrie e Isabel la
que fue Gobernanta del Clinico de Sevilla.....hasta que se casó
conmigo y pasó a ser Gobernanta del Hospital Carlos Haya...de
Málaga... Sobre nuestra salud os diré estamos vivos.....aunque con
muchas espinas.... con nuestra crisis...Isabel mi esposa tuvo una
paralización de la vista....osea que quedó sin vista...... y
pasamos los meses de noviembre y diciembre en plena oscuridad...le
molestaba la luz...no podia atender el telefono porque se volvia loca,ni
siquiera con unos tapones especiales que le pusieron en los oidos.....en
estos momentos va viendo...no le pongo paches en los ojos....atiende al
telefono sin los tapones ...lee un poco y hasta ve un poco la tele....va
mejorando con este problema.....pero ahora tenemos otro y es que tiene
una trombo flebitis.....de tal magnitud que esta dependinte de la unidad
de hospitalización a domicilio......dicho de otra manera más
simple ...que en vez de estar hospitalizada en el hospital está en
casa....y son los medicos...enfermeras... etc... los que nos visitan
...permaneciendo ella con las piernas levantadas y con fuertes
dolores......  Y Yo sigo con las patas del cangrejo..... os
cuento........ Cuando me operaron de la columna del tumor maligno....el
medico neurocirujano me dijo... Manolo...te hemos quitado la cabeza del
cangrejo.....pero no te hemos quitado las patas del
cangrejo......dandome a entender que el tumor seguia vivo en mi
columna.....entonces le dije Dr. y porqué no me han quitado las patas
del cagrejo una vez que me han abierto la columna......? su respuesta
fué.....si hubiesemos intentado quitarte las patas del cangrejo.....
estarías en estos momentos paraplejico.....asi que te hemos dejado
las patas .......asi es que.... me conformo con tener las patas del
cangrejo que me las hace pasar un poco mal la vida........ Así y
todo... cuando me levanté despùes de la operación tuve que
comenzar a aprender a andar por tercera vez en mi vida con un
andador...... Por lo que tanto Isa y yo de andar lo mínimo.........
Los dos nos quedamos invalidos por el accidente....y ahora estamos
totalmente impedidos para una vida normal..... Pero a pesar de todo
esto....... Somos una pareja feliz.....lo más feliz que puede ser una
persona en el mundo......y sabeis porqué......pues porque tenemos a
JESÚS con nosotros constantemente.....en estos momentos estoy en su
presencia......Él está en la mesa de mi despacho donde está el
tabernaculo o el arca de nuestra alianza con DIOS....es un sagrario con
su vela encendida.....y en él... el CUERPO DE CRISTO
acompañandonos en nuestros dolores ......¿podemos desear algo
más grande en nuestra vida? Es lo mejor que nos ha podido
pasar......quedarnos inutiles....pero con la compañia de Jesús....
con esto.....con tener a CRISTO a nuestro lado nuestros
sufrimientos....dejan de ser sufrimientos....y la vida se llena de paz y
de felicidad...... Cada mañana participamos de la Eucaristia de la
tele y en el momento de la comunión....recibimos el CUERPO DE CRISTO
en nuestro labios.... transformandonos en dos personas felices....y con
una paz inexplicable......   Sé que muchos....ponen ante DIOS  sus
oraciones pidiendo nuestra sanación......sabed que DIOS aunque pone
espinas en nuestras vidas.....tambien pone el perfume de su presencia en
nuestros corazones.......y de esta forma uno es feliz en el
sufrimiento.....en el dolor....   Gracias a cuantos nos teneis presente
en vuestras oraciones ...Yo les digo a CRISTO cuando lo tengo en mi
pecho.... que os bendiga a todos.....y que os alivie vuestros problemas
y sufrimientos....Y sé que nos escucha ....porque lo tenemos
prisionero en nuestro hogar.....y en nuestros corazónes.  Y a
vosotros mis hermanos queridos un abrazo lleno de amor nuestro y de ESTE
que se ha hecho prisionero por AMOR y os manda su bendición con la
SONRISA llena de dulzura de saberse amado por tantas personas.....por
vosotros.....   Un abrazo mio,otro de mi esposa y la bendición de
JESÚS en este sagrario que nunca está solo porque está en el
hogar de SONRIE.....donde estamos siempre en oración ante ÉL.
SONREID.....a la vida.....DIOS os SONRIE desde este hogar donde todo es
adoración a este DIOS que por estar cerca de nosotros  se queda
prisionero en cada Sagrario de cada templo  y en cada corazón de los
que los recibimos en nuestros cuerpos.
SONREID....HERMANOS.....DIOS OS AMA   SONREID...EN VUESTROS
SUFRIMIENTOS....PORQUE DIOS LOS DULZIFICARÁ Y SEREIS FELICES GOZANDO
DE PAZ VUESTROS CORAZONES.   MANOLO.... EL QUE SIEMPRE..... SONRIE


[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]

#2099 De: "cristo_tellama2010" <cristo_tellama2010@...>
Fecha: Jue, 19 de Nov, 2009 3:42 pm
Asunto: ¿YA sabeis la Buena Nueva del Llamado de Cristo? Jesus Cristo está llamando a su
cristo_tella...
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¿YA sabeis la Buena Nueva del Llamado de Cristo? Jesus Cristo está llamando a
sus Obejas!!!
¡AMAD A DIOS! ¡GLORIFICARLE!
¡¡¡PORQUE CRISTO ESTA LLAMANDO A SUS OBEJAS!!!

El tiempo Profetizado HA LLEGADO! Y Millones de Cristianos están recibiendo sus
Poderes Cristianos por la Gracia del Espiritú Santo!!!!

¡¡¡IGUAL QUE OCURRIA EN LOS TIEMPOS DE CRISTO!!!

Esto NO es un "show" en que un sacerdote "haga aparentes milagros mientras tú
miras". Cristo está entregando los Poderes Prometidos A SUS OBEJAS!

Es decir! Eres TU quien va a recibir el Espiritú Santo y a hacer las Maravillas!
¿Comprendes la Diferencia?

¿Extrañado de escuchar que Cristo te entregue A TI el Espiritú Santo y los
Poderes de los Apostoles?

¿Por qué te Extrañas, "hombre de poca Fe"?

Si crees en Cristo, crees en Milagros ¿No es así?

¿Y No daba Cristo Poderes a sus Apostoles?

Marcos 6:7
"Llamó a los doce y los envió de dos en dos,
dandoles poder sobre los espíritus inmundos."
Marcos 6:12-13 "Ellos se fueron a predicar que se convirtieran;
echaban muchos demonios,
ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban".


¿Y No daban los Apostoles Poderes a sus Aprendices?

Hechos 19:6
"Cuando Pablo les impuso las manos,
descendió sobre ellos el Espíritu Santo
y se pusieron a hablar en lenguas extrañas
y a profetizar.
Eran en total unas doce personas."


Cristo, hoy, está llamando a sus Obejas, y entregandoles los Poderes Cristianos
¡¡¡PARA DEMOSTRAR QUE ES EL QUIEN LAS LLAMA!!!

¡Porque así Nos lo Prometió Cristo en la Biblia!

Marcos 16:17
"A los que crean en mi
les acompanharan estos prodiguios:
en mi nombre echaran a los demonios;
hablaran lenguas nuevas;
agarraran a las serpientes
con sus manos
y aunque beban algo venenoso,
no les hara daño;
pondran sus manos sobre los enfermos
y los curaran."


Juan 14:12
"Os aseguro que el que cree en mi,
hara las obras que yo hago,
y aún mayores,
porque yo me voy al Padre"


¡¡¡GLORIFICAD AL PADRE, PORQUE EL HIJO NOS ESTA LLAMANDO!!!

Los Tiempos Anunciados en La Biblia se están Cumpliendo!!!

Hechos 2:17
"En los últimos días, dice el Dios:
Derramaré mi espíritu
sobre TODOS los hombres,
vuestros hijos y vuestras hijas
profetizarán,
vuestros ancianos tendrán sueños
y vuestros jóvenes visiones,
y hasta en los esclavos y esclavas
derramaré mi espíritu aquellos días."


¡NO ESPERES MAS!

Responde al Llamado de Cristo! Presentate ante El y recibe tus Poderes como
Nuevo Apostol!
Y luego sal a las Calles y a Internet, a Hacer Tú Milagros en el Nombre de
Cristo y ANUNCIAR LA BUENA NUEVA, para Cumplir la ORDEN que Cristo nos dio en:

Marcos 16:15
"Cristo les ordenó:
"Id por el mundo,
y predicar el evangelio
a toda criatura""

Compruebalo por ti mismo en ¿YA sabeis la Buena Nueva del Llamado de Cristo?
Jesus Cristo está llamando a sus Obejas!!!
¡AMAD A DIOS! ¡GLORIFICARLE!
¡¡¡PORQUE CRISTO ESTA LLAMANDO A SUS OBEJAS!!!

El tiempo Profetizado HA LLEGADO! Y Millones de Cristianos están recibiendo sus
Poderes Cristianos por la Gracia del Espiritú Santo!!!!

¡¡¡IGUAL QUE OCURRIA EN LOS TIEMPOS DE CRISTO!!!

Esto NO es un "show" en que un sacerdote "haga aparentes milagros mientras tú
miras". Cristo está entregando los Poderes Prometidos A SUS OBEJAS!

Es decir! Eres TU quien va a recibir el Espiritú Santo y a hacer las Maravillas!
¿Comprendes la Diferencia?

¿Extrañado de escuchar que Cristo te entregue A TI el Espiritú Santo y los
Poderes de los Apostoles?

¿Por qué te Extrañas, "hombre de poca Fe"?

Si crees en Cristo, crees en Milagros ¿No es así?

¿Y No daba Cristo Poderes a sus Apostoles?

Marcos 6:7
"Llamó a los doce y los envió de dos en dos,
dandoles poder sobre los espíritus inmundos."
Marcos 6:12-13 "Ellos se fueron a predicar que se convirtieran;
echaban muchos demonios,
ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban".


¿Y No daban los Apostoles Poderes a sus Aprendices?

Hechos 19:6
"Cuando Pablo les impuso las manos,
descendió sobre ellos el Espíritu Santo
y se pusieron a hablar en lenguas extrañas
y a profetizar.
Eran en total unas doce personas."


Cristo, hoy, está llamando a sus Obejas, y entregandoles los Poderes Cristianos
¡¡¡PARA DEMOSTRAR QUE ES EL QUIEN LAS LLAMA!!!

¡Porque así Nos lo Prometió Cristo en la Biblia!

Marcos 16:17
"A los que crean en mi
les acompanharan estos prodiguios:
en mi nombre echaran a los demonios;
hablaran lenguas nuevas;
agarraran a las serpientes
con sus manos
y aunque beban algo venenoso,
no les hara daño;
pondran sus manos sobre los enfermos
y los curaran."


Juan 14:12
"Os aseguro que el que cree en mi,
hara las obras que yo hago,
y aún mayores,
porque yo me voy al Padre"


¡¡¡GLORIFICAD AL PADRE, PORQUE EL HIJO NOS ESTA LLAMANDO!!!

Los Tiempos Anunciados en La Biblia se están Cumpliendo!!!

Hechos 2:17
"En los últimos días, dice el Dios:
Derramaré mi espíritu
sobre TODOS los hombres,
vuestros hijos y vuestras hijas
profetizarán,
vuestros ancianos tendrán sueños
y vuestros jóvenes visiones,
y hasta en los esclavos y esclavas
derramaré mi espíritu aquellos días."


¡NO ESPERES MAS!

Responde al Llamado de Cristo! Presentate ante El y recibe tus Poderes como
Nuevo Apostol!
Y luego sal a las Calles y a Internet, a Hacer Tú Milagros en el Nombre de
Cristo y ANUNCIAR LA BUENA NUEVA, para Cumplir la ORDEN que Cristo nos dio en:

Marcos 16:15
"Cristo les ordenó:
"Id por el mundo,
y predicar el evangelio
a toda criatura""

Compruebalo por ti mismo en

http://cristotellama.0fees.net/

Y DESPUES de recibir TU tus Primeros Poderes y VER que esto que te digo ES
VERDAD,
entonces, y sólo entonces, envia una copia de este mensaje a TODOS los
Cristianos que conozcas porque,
¡¡¡DIOS SEA GLORIFICADO!!! ¡¡¡EL TIEMPO SE ESTA CUMPLIENDO!!!

Y DESPUES de recibir TU tus Primeros Poderes y VER que esto que te digo ES
VERDAD,
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Cristianos que conozcas porque,
¡¡¡DIOS SEA GLORIFICADO!!! ¡¡¡EL TIEMPO SE ESTA CUMPLIENDO!!!

#2098 De: "amaneberamen" <amaneberamen@...>
Fecha: Jue, 26 de Nov, 2009 11:41 am
Asunto: CRISTO tiene un MILAGRO para TI! Lo quieres?
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CRISTO tiene un MILAGRO para TI!
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Consiguelo en www.recuerdodecristo.hostei.com

#2097 De: "jrtornel1" <jrtornel1@...>
Fecha: Jue, 26 de Nov, 2009 2:21 pm
Asunto: Benedicto XVI: Hugo y Ricardo de San Víctor, intérpretes de la Escritura
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Benedicto XVI: Hugo y Ricardo de San Víctor, intérpretes de la Escritura

Hoy en la Audiencia General

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 25 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a
continuación el texto de la catequesis pronunciada durante la Audiencia General,
celebrada esta mañana en el Aula Pablo VI.
*******
Queridos hermanos y hermanas,
en estas Audiencias del miércoles estoy presentando algunas figuras ejemplares
de creyentes que se han empeñado en mostrar la concordia entre la religión y la
fe y a testimoniar con su vida el anuncio del Evangelio. Hoy quiero hablaros de
Hugo y Ricardo de San Víctor. Ambos están entre esos notables filósofos y
teólogos conocidos con el nombre de Victorinos, porque vivieron en la abadía de
San Víctor, en París, fundada a principios del siglo XII por Guillermo de
Champeaux.El mismo Guillermo fue un maestro renombrado, que consiguió dar a su
abadía una sólida identidad cultural. En San Víctor, de hecho, se inauguró una
escuela para la formación de los monjes, abierta también a estudiantes externos,
donde se realizó una síntesis feliz entre las dos formas de hacer teología, del
que ya he hablado en catequesis anteriores: es decir, la teología monástica,
orientada mayormente a la contemplación de los misterios de la fe en la
Escritura, y de la teología escolástica, que utilizaba la razón para intentar
escrutar estos misterios con métodos innovadores, de crear un sistema teológico.
De la vida de Hugo de San Víctor tenemos pocas noticias. Son inciertas la fecha
y el lugar de su nacimiento: quizás en Sajonia o en Flandes. Se sabe que llegado
a París – la capital europea de la cultura de la época –, transcurrió el resto
de sus años en la abadía de San Víctor, donde fue primero discípulo y después
maestro. Ya antes de su muerte, sucedida en 1141, alcanzó una gran notoriedad y
estima, hasta el punto de ser llamado un "segundo san Agustín": como Agustín, de
hecho, meditó mucho sobre la relación entre fe y razón, entre ciencias profanas
y teología. Según Hugo de San Víctor, todas las ciencias, además de ser útiles
para la comprensión de las Escrituras, tienen un valor en sí mismas y deben ser
cultivadas para engrandecer el saber del hombre, como también para corresponder
a su anhelo de conocer la verdad. Esta sana curiosidad intelectual le indujo a
recomendar a los estudiantes que no ahogaran nunca el deseo de aprender y en su
tratado de metodología del saber y de pedagogía, titulado significativamente
Didascalicon (sobre la enseñanza), recomendaba: "Aprende gustoso de todos lo que
no sabes. Será el más sabio de todos quien haya querido aprender algo de todos.
Quien recibe algo de todos, acaba por convertirse en el más rico de todos"
(Eruditiones Didascalicae, 3,14: PL 176,774).
La ciencia de la que se ocupan los filósofos y los teólogos de los Victorinos es
de forma particular la teología, que requiere ante todo el estudio amoroso de la
Sagrada Escritura. Para conocer a Dios, de hecho, no se puede sino partir de lo
que Dios mismo ha querido revelar de sí mismo a través de las Escrituras. En
este sentido, Hugo de San Víctor es un típico representante de la teología
monástica, totalmente fundada sobre la exégesis bíblica. Para interpretar la
Escritura, propone la tradicional articulación patrístico-medieval, es decir el
sentido histórico-literal, ante todo, después el alegórico y analógico, y
finalmente el moral. Se trata de cuatro dimensiones del sentido de la Escritura,
que también hoy se redescubren de nuevo, porque se ve que en el texto y en la
narración ofrecida se esconde una indicación más profunda: el hilo de la fe, que
nos conduce hacia lo alto y nos guía sobre esta tierra, enseñándonos cómo vivir.
Con todo, aun respetando estas cuatro dimensiones del sentido de la Escritura,
de modo original respecto a sus contemporáneos, insiste – y esto es algo nuevo –
en la importancia del sentido histórico-literal. En otras palabras, antes de
descubrir el valor simbólico, las dimensiones más profundas del texto bíblico,
es necesario conocer y profundizar el significado de la historia narrada en la
Escritura: de lo contrario – advierte con un ejemplo eficaz – se corre el riesgo
de ser como los estudiosos de gramática que ignoran el alfabeto. A quien conoce
el sentido de la historia descrita en la Biblia, las circunstancias humanas
parecen marcadas por la Providencia divina, según un designio bien ordenado.
Así, para Hugo de San Víctor, la historia no es el resultado de un destino ciego
o de un caso absurdo, como podría parecer. Al contrario, en la historia humana
opera el Espíritu Santo, que suscita un maravilloso diálogo de los hombres con
Dios, su amigo. Esta visión teológica de la historia pone en evidencia la
intervención sorprendente y salvífica de Dios, que realmente entra y actúa en la
historia, casi se hace parte de nuestra historia, pero siempre salvaguardando y
respetando la libertad y la responsabilidad del hombre.
Para nuestro autor, el estudio de la Sagrada Escritura y de su significado
histórico-literal hace posible la teología verdadera y auténtica, es decir, la
ilustración sistemática de las verdades, conocer su estructura, la ilustración
de los dogmas de la fe, que representa en sólida síntesis en el tratado De
Sacramentis christianae fidei (Los sacramentos de la fe cristiana), donde se
encuentra, entre otro, una definición de "sacramento" que, posteriormente
perfeccionada por otros teólogos, contiene rasgos aún hoy muy interesantes. "El
sacramento", escribe, "es un elemento corpóreo o material propuesto de forma
extraña y sensible, que representa con su parecido una gracia invisible y
espiritual, la significa, porque con este fin ha sido instituido, y la contiene,
porque es capaz de santificar" (9,2: PL 176,317). Por una parte la visibilidad
en el símbolo, la "corporeidad" del don de Dios, en el que con todo, por otra
parte, se esconde la gracia divina que proviene de una historia: Jesucristo
mismo ha creado los símbolos fundamentales. Tres son por tanto los elementos que
concurren en la definición de un sacramento, según Hugo de San Víctor: la
institución por parte de Cristo, la comunicación de la gracia, y la analogía
entre el elemento visible, el material y el elemento invisible, que son los
dones divinos. Se trata de una visión muy cercana a la sensibilidad
contemporánea, porque los sacramentos son presentados con un lenguaje
entretejido de símbolos y de imágenes capaces de hablar inmediatamente al
corazón de los hombres. Es importante también hoy que los animadores litúrgicos,
y en particular los sacerdotes, valoren con sabiduría pastoral los signos
propios de los ritos sacramentales – esta visibilidad y tangibilidad de la
Gracia – cuidando atentamente su catequesis, para que cada celebración de los
sacramentos sea vivida por todos los fieles con devoción, intensidad y alegría
espiritual.
Un digno discípulo de Hugo de San Víctor es Ricardo, procedente de Escocia. Fue
prior de la abadía de san Víctor entre 1162 y 1173, año de su muerte. También
Ricardo, naturalmente, asigna un papel fundamental al estudio de la Bibia, pero
a diferencia de su maestro, privilegia el sentido alegórico, el significado
simbólico de la Escritura con el que, por ejemplo, interpreta la figura
veterotestamentaria de Benjamín, hijo de Jacob, como símbolo de la contemplación
y cumbre de la vida espiritual. Ricardo trata este argumento en dos textos,
Benjamín menor y Benjamín mayor, en los que propone a los fieles un camino
espiritual que invita ante todo a ejercitar las diversas virtudes, aprendiendo a
disciplinar y a ordenar con la razón los sentimientos y los movimientos
interiores afectivos y emotivos. Solo cuando el hombre ha alcanzado el
equilibrio y la madurez humana en este campo, está preparado para acceder a la
contemplación, que Ricardo define como "una mirada profunda y pura del alma
dirigido a las maravillas de la sabiduría, asociada a un sentido extático de
asombro y de admiración" (Benjamin Maior 1,4: PL 196,67).
La contemplación es por tanto el punto de llegada, el resultado de un arduo
camino, que comporta el diálogo entre la fe y la razón, es decir – una vez más –
un discurso teológico. La teología parte de las verdades que son objeto de la
fe, pero intenta profundizar su conocimiento con el uso de la razón,
apropiándose del don de la fe. Esta aplicación del razonamiento a la comprensión
de la fe se practica de modo convincente en la obra maestra de Ricardo, uno de
los grandes libros de la historia, el De Trinitate (La Trinidad). En los seis
libros que lo componen reflexiona con agudeza sobre el Misterio de Dios uno y
trino. Según nuestro autor, dado que Dios es amor, la única sustancia divina
comporta comunicación, oblación y dilección entre dos Personas, el Padre y el
Hijo, que se encuentran entre sí con un intercambio eterno de amor. Pero la
perfección de la felicidad y de la bondad no admite exclusivismos y cerrazones;
al contrario, reclama la eterna presencia de una tercera Persona, el Espíritu
Santo. El amor trinitario es participativo, concorde, y comporta sobreabundancia
de delicia, goce de alegría incesante. Es decir, Ricardo supone que Dios es
amor, analiza la esencia del amor, qué es lo que está implicado en la realidad
del amor, llegando así a la Trinidad de las Personas, que es realmente la
expresión lógica del hecho que Dios es amor.
Ricardo con todo es consciente de que el amor, si bien nos revela la esencia de
Dios, nos hace "comprender" el Misterio de la Trinidad, es sin embargo sólo una
analogía para hablar de un Misterio que supera a la mente humana, y – poeta y
místico como es – recurre también a otras imágenes. Compara por ejemplo la
divinidad a un río, a una ola amorosa que brota del Padre, fluye y vuelve a
fluir en el Hijo, para ser después felizmente difundida en el Espíritu Santo.
Queridos amigos, autores como Hugo y Ricardo de San Víctor elevan nuestra alma a
la contemplación de las realidades divinas. Al mismo tiempo, la inmensa alegría
que nos procuran el pensamiento, la admiración y la alabanza de la Santísima
Trinidad, funda y sostiene el compromiso concreto de inspirarnos en ese modelo
perfecto de comunión y de amor para construir nuestras relaciones humanas de
cada día. ¡La Trinidad es verdaderamente comunión perfecta! ¡Cómo cambiaría el
mundo si en las familias, en las parroquias y en toda otra comunidad las
relaciones se vivieran siguiendo siempre el ejemplo de las tres Personas
divinas, en donde cada una vive no solo con la otra, sino para la otra y en la
otra! Lo recordaba hace algún mes en el Ángelus: "Sólo el amor nos hace felices,
porque vivimos en relación, y vivimos para amar y para ser amados"(L'Oss. Rom.,
8-9 junio 2009, p. 1). Es el amor el que realiza este incesante milagro: como en
la vida de la Santísima Trinidad, la pluralidad se recompone de unidad, donde
todo es complacencia y alegría. Con san Agustín, tenido en gran honor por los
Victorinos, podemos exclamar también nosotros: "Vides Trinitatem, si caritatem
vides - contempla la Trinidad, si ves la caridad" (De Trinitate VIII, 8,12).
  [Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas.
En español, dijo:]
Queridos hermanos y hermanas:
En estas últimas audiencias estoy presentando algunas figuras ejemplares, que
han mostrado la íntima unión que existe entre fe y razón. Hoy me detengo en la
vida de dos monjes, que ejercieron su magisterio en la Abadía de San Víctor, en
París, que desde el siglo doce contaba con una importante escuela de teología
monástica y teología escolástica.
En este contexto, nos encontramos con Hugo de San Víctor, del que sabemos muy
poco sobre sus orígenes. En la citada abadía, primero fue alumno y luego
maestro, alcanzando una notable fama, hasta el punto de ser llamado un "segundo
San Agustín", por su dedicación a las ciencias profanas y la teología. Inculcaba
a sus discípulos un constante deseo por conocer toda verdad. Entre sus alumnos
destaca el escocés Ricardo de San Víctor, que ejerció durante años como Prior de
la mencionada Comunidad. En sus enseñanzas invitaba a los fieles a un continuo
ejercicio de las virtudes para alcanzar una estable madurez humana, y poder
acceder así a la contemplación y a la admiración de las maravillas de la
sabiduría.
Queridos amigos, autores como Hugo y Ricardo de San Víctor nos mueven a la
contemplación de las realidades celestes y a la admiración de la Santísima
Trinidad como modelo perfecto de comunión. ¡Cuánto cambiaría el mundo si en las
familias, en las parroquias y en cualquier comunidad, las relaciones tuvieran
como modelo las tres Personas divinas, que no sólo viven con las otras, sino
para las otras y en las otras!
Saludo a los fieles de lengua española, en particular a los peregrinos
provenientes de España, Costa Rica y otros países de Latinoamérica. A todos os
invito a profundizar en la contemplación divina para crecer en la caridad y en
la comunión fraterna. Muchas gracias.

#2096 De: "jrtornel1" <jrtornel1@...>
Fecha: Jue, 26 de Nov, 2009 2:17 pm
Asunto: Benedicto XVI: la belleza, camino para encontrar a Dios
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Benedicto XVI: la belleza, camino para encontrar a Dios

Hoy durante la Audiencia General

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 18 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a
continuación la catequesis dirigida hoy por el Papa Benedicto XVI a los
peregrinos presentes en la Audiencia General, celebrada en el Aula Pablo VI.
******
Queridos hermanos y hermanas,
En las catequesis de las semanas pasadas presenté algunos aspectos de la
teología medieval. Pero la fe cristiana, profundamente enraizada en los hombres
y en las mujeres de aquellos siglos, no dio solo origen a obras maestras de la
literatura teológica, del pensamiento y de la fe. Inspiró también una de las
creaciones artísticas más elevadas de la civilización universal: las catedrales,
verdadera gloria de la Edad Media cristiana. De hecho, durante casi tres siglos,
a partir del siglo XI, se asistió en Europa a un fervor artístico
extraordinario. Un antiguo cronista describe así el entusiasmo y la laboriosidad
de aquel tiempo: "Sucedió que todo el mundo, pero especialmente en Italia y en
la Galias, se comenzó a reconstruir las iglesias, si bien muchas, al estar aún
en buenas condiciones, no tuvieron necesidad de esta restauración. Era como una
competición entre un pueblo y otro; se hubiese creído que el mundo, sacudiéndose
de encima los viejos trapos, quisiera revestirse por todas partes de la
vestidura blanca de nuevas iglesias. En suma, casi todas las iglesias
catedrales, un gran número de iglesias monásticas, e incluso capillas de pueblo,
fueron entonces restauradas por los fieles" (Rodolfo el Glabro, Historiarum
3,4).
Varios factores contribuyeron a este renacimiento de la arquitectura religiosa.
Ante todo, condiciones históricas más favorables, como una mayor seguridad
política, acompañada por un constante aumento de la población y por el
progresivo desarrollo de las ciudades, de los intercambios y de la riqueza.
Además, los arquitectos encontraban soluciones técnicas cada vez más elaboradas
para aumentar la dimensión de los edificios, asegurando al mismo tiempo su
firmeza y la majestuosidad. Con todo fue principalmente gracias al ardor y al
celo espiritual del monaquismo en plena expansión que se levantaron iglesias
abaciales, donde la liturgia pudiera ser celebrada con dignidad y solemnidad, y
los fieles pudiesen permanecer en oración, atraídos por la veneración de las
reliquias de los santos, meta de incesantes peregrinaciones. Nacieron así las
iglesias y las catedrales románicas, caracterizadas por su desarrollo
longitudinal, a lo largo, de las naves para acoger a numerosos fieles; iglesias
muy sólidas, con muros espesos, bóvedas de piedra y líneas sencillas y
esenciales. Una novedad la representa la introducción de esculturas. Siendo las
iglesias románicas el lugar de la oración monástica y del culto de los fieles,
los escultores, más que preocuparse por la perfección técnica, cuidaron sobre
todo la finalidad educativa. Era necesario suscitar en las almas impresiones
fuertes, sentimientos que pudiesen incitar a huir del vicio, del mal, y
practicar la virtud, el bien, el tema recurrente era la representación de Cristo
como juez universal, rodeado de los personajes del Apocalipsis. Son en general
las portadas románicas las que ofrecen esta representación, para subrayar que
Cristo es la Puerta que conduce al Cielo. Los fieles, atravesando el umbral del
edificio sagrado, entran en un tiempo y en un espacio diferentes de los de la
vida ordinaria. Más allá del portal de la iglesia, los creyentes en Cristo,
soberano, justo y misericordioso, en la intención de los artistas, podían gustar
un anticipo de la felicidad eterna en la celebración de la liturgia y en los
actos de piedad llevados a cabo dentro del edificio sacro.
En los siglos XII y XIII, a partir del norte de Francia, se difundió otro tipo
de arquitectura en la construcción de los edificios sagrados, la gótica, con dos
características nuevas respecto al románico, y son el impulso vertical y la
luminosidad. Las catedrales góticas mostraban una síntesis de fe y de arte
armoniosamente expresada a través del lenguaje universal y fascinante de la
belleza, que aún hoy suscita estupor. Gracias a la introducción de las bóvedas
ojivales, que se apoyaban sobre robustos pilares, fue posible subir notablemente
su altura. El impulso hacia lo alto quería invitar a la oración y era él mismo
una oración. La catedral gótica quería traducir así, en sus líneas
arquitectónicas, el anhelo de las almas hacia Dios. Además, con las nuevas
soluciones técnicas adoptadas, los muros perimetrales podían ser calados y
embellecidos por vidrieras policromadas. En otras palabras, las ventanas se
convertían así en grandes figuras luminosas. Muy adaptadas para instruir al
pueblo en la fe. En ellas – escena a escena – se narraban la vida de un santo,
una parábola u otros acontecimientos bíblicos. De las vidrieras pintadas se
derramaba una cascada de luz sobre los fieles para narrarles la historia de la
salvación e implicarles en esta historia.
Otro mérito de las catedrales góticas lo constituye el hecho de que en su
construcción y decoración, de modo diferente pero coordinado, participaba toda
la comunidad cristiana y civil; participaban los humildes y los poderosos, los
analfabetos y los doctos, porque en esta casa común todos los creyentes eran
instruidos en la fe. La escultura gótica hizo de las catedrales una "Biblia de
piedra", representando los episodios del Evangelio e ilustrando los contenidos
del Año Litúrgico, desde la Natividad hasta la Glorificación del Señor. En
aquellos siglos, además, se difundía cada vez más la percepción de la humanidad
del Señor, y los sufrimientos de su Pasión eran representados de forma realista:
el Cristo sufriente (Christus patiens) se convirtió en una imagen amada por
todos, y capaz de inspirar piedad y arrepentimiento por los pecados. No faltaban
los personajes del Antiguo Testamento, cuya historia se convirtió en familiar a
los fieles de tal modo que frecuentaban las catedrales como parte de la única,
común historia de la salvación. Con sus rostros llenos de belleza, de dulzura,
de inteligencia, la escultura gótica del siglo XIII revela una piedad feliz y
serena, que se complace en emanar una devoción sentida y filial hacia la Madre
de Dios, vista a veces como una joven mujer, sonriente y maternal, y
principalmente representada como la soberana del cielo y de la tierra, potente y
misericordiosa. Los fieles que llenaban las catedrales góticas querían encontrar
en ellas también expresiones artísticas que recordaran a los santos, modelos de
vida cristiana e intercesores ante Dios. Y no faltaban las manifestaciones
"laicas" de la existencia; de ahí que aparecieran, aquí y allí, representaciones
del trabajo en los campos, de las ciencias y de las artes. Todo estaba orientado
y ofrecido a Dios en el lugar donde se celebraba la liturgia. Podemos comprender
mejor el sentido que se atribuía a una catedral gótica, considerando el texto de
la inscripción escrita sobre la puerta principal de Saint-Denis, en París:
"Transeúnte, que quieres alabar la belleza de estas puertas, no te dejes
deslumbrar ni por el oro ni por la magnificencia, sino por el trabajo fatigoso.
Aquí brilla una obra famosa, pero quiera el cielo que esta obra famosa que
brilla haga resplandecer los espíritus, para que con las verdades luminosas se
encaminen hacia la luz verdadera, donde Cristo es la verdadera puerta".
Queridos hermanos y hermanas, quiero ahora subrayar dos elementos del arte
románico y gótico útiles también para nosotros. El primero: las obras de arte
nacidas en Europa en los siglos pasados son incomprensibles si no se tiene en
cuenta el alma religiosa que los ha inspirado. Un artista, que ha dado siempre
testimonio del encuentro entre estética y fe, Marc Chagall, escribió que "los
pintores durante siglos han teñido su pincel en ese alfabeto coloreado que era
la Biblia". Cuando la fe, de modo particular celebrada en la liturgia, se
encuentra con el arte, se crea una sintonía profunda, porque ambas pueden y
quieren hablar de Dios, haciendo visible lo Invisible. Quisiera compartir esto
en el encuentro con los artistas del 21 de noviembre, renovándoles esa propuesta
de amistad entre la espiritualidad cristiana y el arte, augurada por mis
venerados predecesores, en particular por los Siervos de Dios Pablo VI y Juan
Pablo II. El segundo elemento: la fuerzas del estilo románico y el esplendor de
las catedrales góticas nos recuerdan que la via pulchritudinis, la vía de la
belleza, es un recorrido privilegiado y fascinante para acercarse al Misterio de
Dios. ¿Qué es la belleza, que escritores, poetas, músicos, artistas contemplan y
traducen en su lenguaje, si no el reflejo del esplendor del Verbo eterno hecho
carne? Afirma san Agustín: "Interroga a la belleza de la tierra, interroga a la
belleza del mar, interroga a la belleza del aire amplio y difuso. Interroga a la
belleza del cielo, interroga al orden de las estrellas, interroga al sol, que
con su esplendor aclara el día; interroga a la luna, que con su claridad modera
las tinieblas de la noche. Interroga a las fieras que se mueven en el agua, que
caminan sobre la tierra, que vuelan en el aire: almas que se esconden, cuerpos
que se muestran; visible que se deja guiar, invisible que guía. ¡Interrógales!
Todos te responderán: ¡Míranos: somos bellos! Su belleza les da a li fa conocer.
Esta belleza mudable ¿quién la ha creado, sino la Belleza Inmutable?" (Sermo
CCXLI, 2: PL 38, 1134).
Queridos hermanos y hermanas, que el Señor nos ayude a redescubrir el camino de
la belleza como uno de los caminos, quizás el más atrayente y fascinante, para
llegar a encontrar y amar a Dios.
[Al final de la audiencia el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En
español, dijo:]
Queridos hermanos y hermanas:
Las catedrales, una de las creaciones artísticas más elevadas de la humanidad,
son fruto de la fe de la Edad Media cristiana. Las catedrales románicas se
caracterizan por la solidez de sus muros, sus bóvedas y sus líneas simples y
esenciales. Como novedad, introdujeron las esculturas, realizadas con una
finalidad más pedagógica que de perfección técnica. En los Pórticos de estas
iglesias, predomina la representación de Cristo como juez universal,
significando que Él es la puerta que lleva al Cielo. Entrando en la Iglesia y
participando en la celebración litúrgica, los fieles podían gustar un anticipo
de la bienaventuranza eterna. La Catedral gótica, verdadera síntesis armónica de
fe y de arte, se diferenció de la románica por su impulso vertical y su
luminosidad, intentando expresar en sus líneas arquitectónicas el anhelo del
alma a Dios. La escultura gótica, representando escenas del Evangelio, de los
misterios del año litúrgico, de la Virgen María o de los santos, hizo de las
catedrales una "Biblia de piedra". Tanto el arte románico como el gótico no se
pueden comprender sin tener en cuenta el alma religiosa que los ha inspirado.
Además, nos recuerdan que la vía de la belleza es un camino privilegiado para
acercarnos al Misterio de Dios
Saludo cordialmente a los fieles de lengua española. En particular, al grupo de
la Caja de Ahorros, de Burgos, con su Arzobispo Monseñor Francisco Gil Hellín, y
a la Caravana "por la paz y la liberación de los secuestrados", de Colombia, así
como a los peregrinos de España, México y de otros Países Latinoamericanos. Os
invito a cultivar en vuestro espíritu el gusto por el arte religioso, para saber
descubrir en él un reflejo del esplendor y hermosura de Cristo, el Hijo de Dios
hecho carne. Muchas gracias.

#2095 De: "jrtornel1" <jrtornel1@...>
Fecha: Jue, 26 de Nov, 2009 2:20 pm
Asunto: Benedicto XVI: La realeza divina de Jesucristo
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Benedicto XVI: La realeza divina de Jesucristo

Ayer durante el rezo del Ángelus

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 23 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a
continuación las palabras del Papa Benedicto XVI ayer, durante el rezo del
Ángelus, a los peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, y que ha publicado
hoy la Santa Sede.
******
Queridos hermanos y hermanas
En este último domingo del Año litúrgico celebramos la solemnidad de Jesucristo
Rey del universo, una fiesta de institución relativamente reciente, pero que
tiene profundas raíces bíblicas y teológicas. El título de "rey" referido a
Jesús es muy importante en los Evangelios y permite dar una lectura completa de
su figura y de su misión de salvación. Se puede notar a propósito de esto una
progresión: se parte de la expresión "rey de Israel" y se llega a la de rey
universal, Señor de cosmos y de la historia, y por tanto mucho más allá de las
esperanzas del propio pueblo hebreo. En el centro de este itinerario de
revelación de la realeza de Jesucristo está una vez más el misterio de su muerte
y de su resurrección. Cuando Jesús fue llevado a la cruz, los sacerdotes, los
escribas y los ancianos se burlaban de él diciendo: "Es el rey de Israel; que
baje ahora de la cruz y creeremos en él" (Mt 27,42). En realidad, precisamente
en cuanto que es el Hijo de Dios Jesús se entregó libremente a su pasión, y la
cruz es el signo paradójico de su realeza, que consiste en la victoria de la
voluntad de amor de Dios Padre sobre la desobediencia del pecado. Es
precisamente ofreciéndose a sí mismo en el sacrificio de expiación como Jesús se
convierte en Rey universal, como declarará Él mismo apareciéndose a los
apóstoles tras la resurrección: "Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la
tierra" (Mt 28,18).
¿Pero en qué consiste el "poder" de Jesucristo Rey? No es el de los reyes y el
de los grandes de este mundo; es el poder divino de dar la vida eterna, de
liberar del mal, de derrotar al dominio de la muerte. Es el poder del Amor, que
sabe sacar el bien del mal, ablandar un corazón endurecido, traer paz en el
conflicto más áspero, encender la esperanza en la oscuridad más espesa. Este
Reino de la Gracia no se impone nunca, y respeta siempre nuestra libertad.
Cristo vino a "dar testimonio de la verdad" (Jn 18,37) – como declaró frente a
Pilato –: quien acoge su testimonio, se pone bajo su "bandera", según la imagen
querida a san Ignacio de Loyola. A toda conciencia, por tanto, se hace necesaria
– esto sí – una elección: ¿a quién quiero seguir? ¿A Dios o al maligno? ¿A la
verdad o a la mentira? Elegir a Cristo no garantiza el éxito según los criterios
del mundo, pero asegura esa paz y esa alegría que sólo Él puede dar. Lo
demuestra, en cada época, la experiencia de tantos hombres y mujeres que, en
nombre de Cristo, en nombre de la verdad y de la justicia, han sabido oponerse a
las adulaciones de los poderes terrenos con sus diversas máscaras, hasta sellar
con el martirio esta fidelidad suya.
Queridos hermanos y hermanas, cuando el Ángel Gabriel llevó el anuncio a María,
Le preanunció que su hijo habría heredado el trono de David y reinado para
siempre (cfr Lc 1,32-33). Y la Virgen creyó antes aún antes de entregarlo al
mundo. Debió después, sin duda, preguntarse qué nuevo tipo de realeza era la de
Jesús, y lo comprendió escuchando sus palabras y sobre todo participando
íntimamente en el misterio de su muerte en cruz y de su resurrección. Pidamos a
María que nos ayude también a nosotros a seguir a Jesús, nuestro Rey, como hizo
Ella, y a dar testimonio de Él con toda nuestra existencia.
[Después del Ángelus]
Hoy en Nazaret tiene lugar la ceremonia de beatificación de Sor Marie-Alphonsine
Danil Ghattas, nacida en Jerusalén en 1843 en una familia cristiana, que tenía
19 hijos. Descubrió bien pronto su vocación a la vida religiosa, por la que se
apasionó a pesar de las dificultades iniciales planteadas por la familia. Ella
tiene el mérito de fundar una Congregación formada sólo por mujeres del lugar,
con el fin de la enseñanza religiosa, para vencer el analfabetismo y elevar las
condiciones de la mujer de aquel tiempo en la tierra donde Jesús exaltó su
dignidad. Punto central de la espiritualidad de esta nueva Beata es su intensa
devoción a la Virgen María, modelo luminoso de vida enteramente consagrada a
Dios: el Santo Rosario era su oración continua, su ancla de salvación, su fuente
de gracia. La beatificación de esta tan significativa figura de mujer es de
particular consuelo para la Comunidad católica en Tierra Santa y es una
invitación a confiarse siempre, con firme esperanza, a la Divina Providencia y a
la maternal protección de María.
Ayer, en la memoria de la Presentación de la Beata Virgen María en el Templo, se
celebraba la jornada pro orantibus, en favor de las comunidades religiosas de
clausura. Aprovecho de buen grado la ocasión para dirigir a estas mi cordial
saludo, renovando a todos la invitación a sostenerlas en sus necesidades. Estoy
contento también, en esta circunstancia, de agradecer públicamente a las monjas
que se han alternado en el pequeño Monasterio en el Vaticano: Clarisas,
Carmelitas, Benedictinas y desde hace poco, Visitandinas. Vuestra oración,
queridas hermanas, es muy preciosa para mi ministerio.

#2094 De: "jrtornel1" <jrtornel1@...>
Fecha: Jue, 26 de Nov, 2009 2:18 pm
Asunto: Benedicto XVI: La Iglesia, contra la discriminación de los sordos
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Benedicto XVI: La Iglesia, contra la discriminación de los sordos

Discurso a los participantes en la Conferencia Internacional sobre pastoral con
no oyentes

CIUDAD DEL VATICANO, viernes 20 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a
continuación el discurso pronunciado hoy por el Papa Benedicto XVI, al recibir
en audiencia a los participantes en la Conferencia Internacional ¡Effetá! La
persona sorda en la vida de la Iglesia, promovida por el Consejo Pontificio para
la Pastoral de los Operadores Sanitarios.
******
Queridos hermanos y hermanas
Estoy contento de encontraros con ocasión de la XXIV Conferencia Internacional
organizada por el Consejo Pontificio para los Operadores Sanitarios sobre un
tema de gran relevancia social y eclesial: ¡Effetá! La persona sorda en la vida
de la Iglesia. Saludo al presidente del Dicasterio, el arzobispo Zygmunt
Zimowski, y le doy las gracias por sus cordiales palabras. Mi saludo se extiende
al secretario y al nuevo subsecretario, a los sacerdotes, a los religiosos, a
los laicos, a los expertos y a todos los presentes. Deseo expresar mi aprecio y
ánimo por el generoso compromiso asumido por vosotros en este importante sector
de la pastoral.
Numerosas, de hecho, y delicadas son las problemáticas que afectan a las
personas no oyentes, que han sido objeto de atenta reflexión en estos días. Se
trata de una realidad compleja, que abarca desde el horizonte sociológico al
pedagógico, del médico y psicológico al ético-espiritual y pastoral. Las
conferencias de los especialistas, el intercambio de experiencias entre quienes
trabajan en el sector, los propios testimonios de los no oyentes, han ofrecido
la posibilidad de un análisis profundo de la situación, y la formulación de
propuestas e indicaciones para una atención cada vez más adecuada a estos
hermanos y hermanas nuestras.
La palabra "Effetá", puesta al inicio del título de la Conferencia, vuelve a
traer a la mente el conocido episodio Evangelio de Marcos (cfr 7,31-37), que
constituye un paradigma de cómo el Señor actúa hacia las personas no oyentes.
Jesús lleva aparte a un hombre sordo y mudo y, tras haber realizado algunos
gestos simbólicos, alza los ojos al Cielo y le dice : "¡Effetá!", es decir:
"¡Ábrete!". En aquel instante, relata el evangelista, al hombre le fue
restituido el oído, se le desató la lengua y hablaba correctamente. Los gestos
de Jesús están llenos de atención amorosa y expresan profunda compasión por el
hombre que está ante él: le manifiesta su interés concreto, lo saca de la
confusión de la multitud, le hace sentir su cercanía y comprensión mediante
algunos gestos llenos de significado. Le pone los dedos en los oídos y con la
saliva le toca la lengua. Le invita después a dirigir con Él la mirada interior,
la del corazón, hacia el Padre celeste. Finalmente, lo cura y lo devuelve a su
familia, a su gente. Y la multitud, asombrada, no puede sino exclamar: "¡Todo lo
ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos!" (Mc 7,37).
Con su manera de actuar, que nos revela el amor de Dios Padre, Jesús no cura
solo la sordera física, sino que existe otra forma de sordera de la que la
humanidad debe curarse, es más, de la que debe ser salvada: es la sordera del
espíritu, que levanta barreras cada vez más altas a la voz de Dios y del
prójimo, especialmente al grito de socorro de los últimos y de los que sufren, y
que encierra al hombre en un profundo y corrosivo egoísmo. Como pude recordar en
la homilía de mi visita pastoral a la diócesis de Viterbo, el pasado 6 de
septiembre, "Podemos ver en este 'signo' el ardiente deseo de Jesús de vencer en
el hombre la soledad y la incomunicabilidad creadas por el egoísmo, para dar
rostro a una 'nueva humanidad', la humanidad de la escucha y de la palabra, del
diálogo, de la comunicación, de la comunión con Dios. Una humanidad 'buena',
como buena es toda la Creación de Dios; una humanidad sin discriminaciones, sin
exclusiones... para que el mundo sea verdaderamente para todos `campo de genuina
fraternidad'…" (L'Oss. Rom., 7-8 septiembre 2009, pag. 6).
Por desgracia la experiencia no siempre ofrece gestos de acogida diligente, de
solidaridad convencida y de calurosa comunión hacia las personas no oyentes. Las
numerosas asociaciones, nacidas para tutelar y promover sus derechos, certifican
la existencia de una cultura nunca superada marcada por prejuicios y
discriminaciones. Son actitudes deplorables e injustificables, porque son
contrarias al respeto por la dignidad de la persona no oyente y a su plena
integración social. Mucho más vastas, sin embargo, son las iniciativas
promovidas por instituciones y asociaciones, tanto en el campo eclesial como en
el civil, inspiradas en una solidaridad generosa y auténtica, que han aportado
una mejora de las condiciones de vida de muchas personas no oyentes. Al
respecto, es significativo recordar que las primeras escuelas para la
instrucción y la formación religiosa de estos hermanos nuestros surgieron en
Europa, ya en el siglo XVIII. Desde entonces se han ido multiplicando, en la
Iglesia, obras caritativas, bajo el impulso de sacerdotes, religiosos,
religiosas y laicos, con el fin de ofrecer a los no oyentes no sólo una
formación, sino una asistencia integral para la plena realización de sí mismos.
No es posible, sin embargo, olvidar la grave situación en que estos viven aún
hoy en los países en vías de desarrollo, tanto por la falta de políticas y
legislaciones apropiadas, sea por la dificultad para tener acceso a los cuidados
sanitarios primarios; la sordera, de hecho, es a menudo consecuencia de
enfermedades fácilmente curables. Hago un llamamiento, por tanto, a las
autoridades políticas y civiles, además de a los organismos internacionales,
para que ofrezcan el apoyo necesario para promover, también en esos países, el
debido respeto de la dignidad y de los derechos de las personas no oyentes,
favoreciendo, con ayudas adecuadas, su plena integración social. La Iglesia,
siguiendo el ejemplo de su divino Fundador, sigue acompañando las distintas
iniciativas pastorales y sociales en beneficio de estos con amor y solidaridad,
reservando especial atención hacia los que sufren, con la conciencia de que
precisamente en el sufrimiento está escondida una fuerza particular que acerca
interiormente el hombre a Cristo, una gracia particular.
Queridos hermanos y hermanas no oyentes, vosotros no sólo sois destinatarios del
anuncio del mensaje evangélico, sino que sois, a título pleno, también
anunciadores, en virtud de vuestro Bautismo. Vivid por tanto cada día como
testigos del Señor en los ambientes de vuestra existencia, dando a conocer a
Cristo y a su Evangelio. En este Año Sacerdotal, rezad también por las
vocaciones, para que el Señor suscite numerosos y buenos ministros para el
crecimiento de las comunidades eclesiales.
Queridos amigos, os doy las gracias por este encuentro y os confío a todos los
aquí presentes a la protección de María Madre del amor, Estrella de la
esperanza, Señora del Silencio. Con estos deseos, os imparto de corazón la
Bendición Apostólica, que extiendo a vuestras familias y a todas las
asociaciones que operan activamente al servicio de los no oyentes.

#2093 De: "jrtornel1" <jrtornel1@...>
Fecha: Jue, 26 de Nov, 2009 2:15 pm
Asunto: Benedicto XVI: “Jesús introduce nuestra historia en la eternidad”
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Benedicto XVI: "Jesús introduce nuestra historia en la eternidad"

Intervención con motivo del Ángelus

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 15 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a
continuación el discurso pronunciado por el Papa hoy durante el rezo del
Ángelus, con los peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.
* * *
¡Queridos hermanos y hermanas!
Hemos llegado a las dos últimas semanas del año litúrgico. ¡Agradecemos al Señor
que nos haya concedido cumplir, una vez más, este camino de fe -antiguo y
siempre nuevo- en la gran familia espiritual de la Iglesia! Es un don
inestimable, que nos permite vivir en la historia el misterio de Cristo,
acogiendo en los surcos de nuestra existencia personal y comunitaria la semilla
de la Palabra de Dios, semilla de eternidad que transforma desde dentro este
mundo y lo abre al Reino de los Cielos. En el itinerario de las Lecturas
bíblicas dominicales nos ha acompañado el Evangelio de san Marcos, que hoy
presenta una parte del discurso de Jesús sobre el fin de los tiempos. En este
discurso, hay una frase que llama la atención por su claridad sintética: "El
cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán" (Mc 13,31).
Detengámonos un momento a reflexionar sobre esta profecía de Cristo.
La expresión "el cielo y la tierra" es frecuente en la Biblia para indicar todo
el universo, el cosmos entero. Jesús declara que todo eso está destinado a
"pasar". No sólo la tierra, sino también el cielo, que aquí se entiende
precisamente en sentido cósmico, no como sinónimo de Dios. La Sagrada Escritura
no conoce ambigüedad: todo lo creado está marcado por la finitud, incluso los
elementos divinizados de las antiguas mitologías: no hay ninguna confusión entre
lo creado y el Creados, sino una diferencia clara. Con esa clara distinción,
Jesús afirma que sus palabras "no pasarán", es decir, están en la parte de Dios
y por lo tanto son eternas. Aunque pronunciadas en lo concreto de su existencia
terrena, son palabras proféticas por excelencia, como afirma en otro lugar Jesús
dirigiéndose al Padre del cielo: "Las palabras que tú me diste se las he dado a
ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti
y han creído que tú me has enviado" (Jn 17, 8). En una célebre parábola, Cristo
se compara con el sembrador y explica que la semilla es la Palabra (cf. Mc
4,14): aquellos que oyen la Palabra, la acogen y dan fruto (cf. Mc 4,20) forman
parte del Reino de Dios, es decir viven bajo su señorío; permanecen en el mundo,
pero ya no son del mundo; llevan en sí una semilla de eternidad, un principio de
transformación que se manifiesta ya ahora en una vida buena, animada por la
caridad, y al final producirá la resurrección de la carne. Ése es el poder de la
Palabra de Cristo.
Queridos amigos, la Virgen María es el signo vivo de esta verdad. Su corazón ha
sido "tierra buena" que ha acogido con plena disponibilidad la Palabra de Dios,
de manera que toda su existencia, transformada según la imagen del Hijo, ha sido
introducida en la eternidad, alma y cuerpo, anticipando la vocación eterna de
todo ser humano. Ahora, en la oración, hagamos nuestra su respuesta al Ángel:
"Hágase en mí según tu palabra" (Lc 1,38), para que, siguiendo a Cristo sobre el
camino de la cruz, podamos llegar también nosotros a la gloria de la
resurrección.
[Después del Ángelus, dijo:]
Dirijo en primer lugar un cordial saludo a los participantes de la Asamblea
Plenaria de la Comisión Episcopal Europea para los Medios de Comunicación, cuyos
trabajos se han desarrollado estos días en el Vaticano. Queridísimos, habéis
debatido sobre la cultura de internet y la comunicación en la Iglesia. Os
agradezco vuestra cualificada contribución sobre este tema de gran actualidad.
Deseo también recordar que hoy tiene lugar en Ivrea, en Piamonte, la celebración
nacional de la Giornata del Ringraziamento [Día de Acción de gracias]. Con gusto
me uno espiritualmente a los que están agradecidos al Señor por los frutos de la
tierra y del trabajo del hombre, renovando la invitación apremiante al respeto
del entorno natural, recurso precioso confiado a nuestra responsabilidad.
[En francés, dijo:]
Os acojo con alegría, para la oración del Ángelus, queridos peregrinos
francófonos. En este fin de Año litúrgico que se aproxima, estamos invitados a
recordar el tiempo que pasa no para lamentarnos sino para apreciar todas las
novedades. En el Evangelio de hoy, Jesús nos dice que es inútil interrogarse
sobre el fin de los tiempos. Vivimos cada instante de nuestra vida bajo la
mirada de Cristo. Al hacernos el don de su vida, ha cumplido todo. ¡Él es
nuestra esperanza, porque cada día él introduce nuestra historia en la
eternidad! ¡Que Dios os bendiga con todos aquellos que amáis! ¡Feliz domingo!
[En inglés, dijo:]
Saludo cordialmente a los visitantes de habla inglesa que están hoy aquí.
Durante este mes de noviembre, recordamos especialmente las Almas del
Purgatorio. Recientemente rezamos por los que perdieron sus vidas en la guerra,
y en esta Jornada Mundial de Recuerdo por las Víctimas de los Accidentes de
Tráfico, rezamos por todos los que han muerto o han quedado heridos en
accidentes en la carretera. Así como encomendamos sus almas a la gracia amorosa
del Dios Todopoderoso, invocamos también el consuelo para sus familias y seres
queridos. Por aquellos de vosotros que habéis viajado largas distancias para
estar hoy aquí, rezo para que podáis tener un viaje de regreso seguro. Que Dios
os bendiga a todos, y a vuestras familias y amigos.
[En alemán, dijo:]
Dirijo un alegre saludo a los hermanos y hermanas de lengua alemana. En Dios
encontramos la verdadera libertad y la alegría duradera. Vivir según la voluntad
de Dios libera, y permite servir fielmente en la perfecta alegría (véase Oración
del día). Esto es lo que queremos renovar en el corazón mientras miramos a
Cristo. Él nos enseña cómo debemos amar a Dios y al prójimo. Jesucristo es el
camino a la verdadera, la venturosa vida. Os deseo a todos un bendecido domingo.
[En español, dijo:]
Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española que participan en esta
oración mariana, en particular a los fieles provenientes de Colombia, y a
quienes se unen a ella a través de la radio y la televisión. Que la
contemplación del misterio de Cristo y la meditación asidua de la Palabra de
Dios acreciente en nosotros el deseo de servirle para que, a ejemplo de la
Virgen María, fundemos nuestra vida sobre la roca firme de la fe y aceptemos con
prontitud la voluntad amorosa de Dios. Muchas gracias y feliz domingo !
[En húngaro, dijo:]
Saludo con afecto al grupo de fieles de la Parroquia de San László, de Budapest.
Queridísimos, renacidos en el bautismo sed capaces de vivir la buena nueva del
Evangelio en una sociedad secularizada.
[En polaco, dijo:]
Saludo cordialmente a los polacos. Hoy se conmemora la Jornada Mundial de
Recuerdo por las Víctimas de los Accidentes de Tráfico. Confío a la misericordia
de Dios a los difuntos. Animo a todos los que recorren las carreteras del mundo
a la prudencia, en el espíritu de responsabilidad por el don de la salud y de la
vida propia y de los demás. El Señor proteja a los que viajan y bendiga a todos.
[En italiano, dijo:]
Hoy están presentes aquí en la Plaza también el cardenal Adrianus Simonis con
algunos prelados, autoridades civiles y fieles de Holanda, que, celebrando en
este día al Santo Patrón Willibrordo, recuerda su presencia aquí en Roma en la
Iglesia nacional de los Santos Miguel y Magno de los Frisones. Exhorto a todos a
ser siempre piedras vivas de la Iglesia de Cristo y a intensificar los vínculos
de comunión con la Sede del Apóstol Pedro.
Por último saludo con afecto a los peregrinos de lengua italiana, en particular
a los fieles procedentes de Trieste, Cingoli y Pizzo de Calabria. Pueda,
queridos hermanos, la parada ante la tumba de san Pedro reforzar en cada uno la
fe y el testimonio evangélico. A todos auguro un buen domingo.

#2092 De: "jrtornel1" <jrtornel1@...>
Fecha: Jue, 5 de Nov, 2009 11:15 am
Asunto: Benedicto XVI: “teología del corazón”, más que “teología de la razón”
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Benedicto XVI: "teología del corazón", más que "teología de la razón"

Hoy en la Audiencia General

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 4 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a
continuación la catequesis del Papa Benedicto XVI, que ha dirigido hoy durante
la Audiencia General a los peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro.
******
Queridos hermanos y hermanas,
en la última catequesis presenté las características principales de la teología
monástica y de la teología escolástica del siglo XII, que podríamos llamar, en
un cierto sentido, respectivamente, "teología del corazón" y "teología de la
razón". Entre los representantes de una y otra corriente teológica tuvo lugar un
amplio debate, a veces encendido, simbólicamente representado por la
controversia entre san Bernardo de Claraval y Abelardo.
Para comprender esta confrontación entre los dos grandes maestros, es bueno
recordar que la teología es la búsqueda de una comprensión racional, en cuanto
sea posible, del misterio de la Revelación cristiana, creídos por la fe: fides
quaerens intellectum – la fe busca la inteligibilidad – por usar una definición
tradicional, concisa y eficaz. Ahora, mientras que san Bernardo, típico
representante de la teología monástica, pone el acento sobre la primera parte de
la definición, es decir, en la fides - la fe, Abelardo, que es un escolástico,
incide sobre la segunda parte, es decir, sobre el intellectus, sobre la
comprensión por medio de la razón. Para Bernardo la fe misma está dotada de una
íntima certeza fundada en el testimonio de la Escritura y en la enseñanza de los
Padres de la Iglesia. La fe además se refuerza por el testimonio de los santos y
por la inspiración del Espíritu Santo en el alma de cada creyente. En los casos
de duda y de ambigüedad, la fe debe ser protegida e iluminada por el ejercicio
del Magisterio eclesial. Así a Bernardo le cuesta ponerse de acuerdo con
Abelardo, y más en general con aquellos que sometían las verdades de la fe al
examen crítico de la razón; un examen que comportaba, en su opinión, un grave
peligro, el intelectualismo, la relativización de la verdad, la puesta en
discusión de las mismas verdades de la fe. En esta forma de proceder Bernardo
veía una audacia llevada hasta la falta de escrúpulos, fruto del orgullo de la
inteligencia humana, que pretende "capturar" el misterio de Dios. En una de sus
cartas, dolorido, escribe así: "El ingenio humano se apodera de todo, no dejando
ya nada a la fe. Se enfrenta a lo que está por encima de él, escruta lo que le
es superior, irrumpe en el mundo de Dios, altera los misterios de la fe, más que
iluminarlos; lo que está cerrado y sellado no lo abre, sino que lo erradica, y
lo que no encuentra viable lo considera como nada, y rechaza creer en ello"
(Epístola CLXXXVIII,1: PL 182, I, 353).
Para Bernardo la teología tiene un único fin: el de promover la experiencia viva
e íntima de Dios. La teología es por tanto una ayuda para amar cada vez más y
mejor al Señor, como recita el título del tratado sobre el Deber de amar a Dios
(De diligendo Deo). En este camino, hay diversos grados, que Bernardo describe
detalladamente, hasta el culmen, cuando el alma del creyente se embriaga en las
cumbres del amor. El alma humana puede alcanzar ya en la tierra esa unión
mística con el Verbo divino, unión que el Doctor Mellifluus describe como "bodas
espirituales". El Verbo divino la visita, elimina las últimas resistencias, la
ilumina, la inflama y la transforma. En esta unión mística, ésta goza de una
gran serenidad y dulzura, y canta a su Esposo un himno de alegría. Como recordé
en la catequesis dedicada a la vida y a la doctrina de san Bernardo, la teología
para él no puede sino nutrirse de la oración contemplativa, en otras palabras,
de la unión afectiva del corazón y de la mente con Dios.
Abelardo, que por otra parte es precisamente quien introdujo el termino
"teología" en el sentido en que lo entendemos hoy, se pone en cambio en una
perspectiva diversa. Nacido en Bretaña, en Francia, este famoso maestro del
siglo XII estaba dotado de una inteligencia vivísima y su vocación era el
estudio. Se ocupó primero de la filosofía, y después aplicó los resultados
alcanzados en esta disciplina a la teología, de la que fue maestro en la ciudad
más culta de la época, París, y sucesivamente en los monasterios en los que
vivió. Era un orador brillante: sus lecciones eran seguidas por verdaderas y
propias masas de estudiantes. De espíritu religioso pero de personalidad
inquieta, su existencia fue rica en golpes de escena: rebatió a sus maestros,
tuvo un hijo con una mujer culta e inteligente, Eloísa. Estuvo a menudo en
polémica con sus colegas teológicos, sufrió también condenas eclesiásticas,
aunque murió en plena comunión con la Iglesia, a cuya autoridad se sometió con
espíritu de fe. Precisamente san Bernardo contribuyó a la condena de algunas
doctrinas de Abelardo en el sínodo provincial de Sens de 1140, y solicitó
también la intervención del Papa Inocencio II. El abad de Claraval rechazaba,
como hemos recordado, el método demasiado intelectualista de Abelardo, que a sus
ojos reducía la fe a una simple opinión desenganchada de la verdad revelada. Los
temores de Bernardo no eran infundados, sino que eran compartidos, por lo demás,
por otros grandes pensadores de su tiempo. Efectivamente, un uso excesivo de la
filosofía hizo peligrosamente frágil la doctrina trinitaria de Abelardo, y así
su idea de Dios. En el campo moral su enseñanza no estaba privada de ambigüedad:
insistía en considerar la intención del sujeto como única fuente para describir
la bondad o la malicia de los actos morales, descuidando así el significado
objetivo y el valor moral de las acciones: un subjetivismo peligroso. Este es –
como sabemos – un aspecto muy actual para nuestra época, en la que la cultura
aparece a menudo marcada por una tendencia creciente al relativismo ético: sólo
el yo decide qué es bueno para mí, en este momento. No hay que olvidar, con
todo, los grandes méritos de Abelardo, que tuvo muchos discípulos y que
contribuyó al desarrollo de la teología escolástica, destinada a expresarse de
modo más maduro y fecundo en el siglo sucesivo. No deben minusvalorarse algunas
de sus intuiciones, como por ejemplo cuando afirma que en las tradiciones
religiosas no cristianas hay ya una preparación a la acogida de Cristo, Verbo
divino.
¿Qué podemos aprender nosotros hoy, de la confrontación, de tonos a menudo
encendidos, entre Bernardo y Abelardo, y, en general, entre la teología
monástica y la escolástica? Ante todo creo que muestra la utilidad y la
necesidad de una sana discusión teológica en la Iglesia, sobre todo cuando las
cuestiones debatidas no han sido definidas por el Magisterio, el cual sigue
siendo, con todo, un punto de referencia ineludible. San Bernardo, pero también
el mismo Abelardo, reconocieron siempre sin dudarlo su autoridad. Además, las
condenas que este último sufrió nos recuerdan que en el campo teológico debe
haber un equilibrio entre los que podríamos llamar los principios
arquitectónicos que nos han sido dados por la Revelación y que conservan por
ello siempre una importancia prioritaria, y los interpretativos sugeridos por la
filosofía, es decir, por la razón, y que tienen una función importante, pero
sólo instrumental. Cuando este equilibrio entre la arquitectura y los
instrumentos de interpretación disminuye, la reflexión teológica corre el riesgo
de contaminarse con errores, y corresponde entonces al Magisterio el ejercicio
de ese necesario servicio a la verdad que le es propio. Además, hay que subrayar
que, entre las motivaciones que indujeron a Bernardo a ponerse contra Abelardo y
a solicitar la intervención del Magisterio, estaba también la preocupación de
salvaguardar a los creyentes sencillos y humildes, a los que hay que defender
cuando corren el riesgo de ser confundidos o desviados por opiniones demasiado
personales y por argumentaciones teológicas sin escrúpulos, que podrían poner en
peligro su fe.
Quisiera recordar, finalmente, que la confrontación teológica entre Bernardo y
Abelardo concluyó con una plena reconciliación entre ambos, gracias a la
mediación de un amigo común, el abad de Cluny Pedro el Venerable, del que hablé
en una de las catequesis anteriores. Abelardo mostró humildad en reconocer sus
errores, Bernardo usó gran benevolencia. En ambos prevaleció lo que debe estar
verdaderamente en el corazón cuando nace una controversia teológica, es decir,
salvaguardar la fe de la Iglesia y hacer triunfar la verdad en la caridad. Que
esta sea también hoy la actitud con la que hay confrontaciones en la Iglesia,
teniendo siempre como meta la búsqueda de la verdad.
  [Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas.
En español, dijo:]
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy me detengo en el debate que mantuvieron en el siglo doce San Bernardo,
representante de la teología monástica, y Abelardo, exponente de la teología
escolástica. Para entender esta cuestión, hay que recordar que la teología es la
fe que busca comprender. Mientras que para San Bernardo el acento recae sobre la
primera parte de la definición, es decir, sobre la fe, Abelardo insiste en la
segunda parte, esto es, en la comprensión por medio de la razón. Para el
primero, la teología tiene como fin promover la experiencia personal de Dios. En
este sentido, es una ayuda para amar cada vez más y mejor al Señor. En cambio,
Abelardo, a quien por otra parte se debe la introducción del vocablo "teología"
en el sentido que hoy lo entendemos, se coloca en una perspectiva diversa, de
corte más intelectualista y con un uso a veces excesivo de la filosofía. ¿Qué
nos enseña a nosotros esta disputa? Especialmente, la utilidad de una sana
discusión teológica dentro de la Iglesia, sobre todo cuando las cuestiones
debatidas no están definidas por el Magisterio, que es punto de referencia
ineludible. Al final, la confrontación entre Bernardo y Abelardo acabó en una
reconciliación entre ambos, gracias también a Pedro el Venerable, amigo de los
dos.
Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular, a los miembros de la
Hermandad de Labradores "Paso Azul", de Lorca, a los fieles de distintas
diócesis de Guatemala, a la delegación de la Escuela de Investigaciones
Policiales de Chile, así como a los demás grupos procedentes de España, México y
otros países latinoamericanos. Que en vuestra vida salvaguardéis siempre la fe
de la Iglesia y hagáis triunfar la verdad en la caridad. Muchas gracias.

#2091 De: "jrtornel1" <jrtornel1@...>
Fecha: Lun, 2 de Nov, 2009 8:44 pm
Asunto: Benedicto XVI: “¡No tengáis miedo a ser santos!”
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Benedicto XVI: "¡No tengáis miedo a ser santos!"

Este domingo durante el rezo del Ángelus

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 2 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a
continuación el discurso pronunciado por el Papa este domingo durante el rezo
del Ángelus, con los peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.
******
¡Queridos hermanos y hermanas!
Este domingo coincide con la solemnidad de Todos los Santos, que invita a la
Iglesia peregrina sobre la tierra a pregustar la fiesta sin fin de la Comunidad
celestial, y a reavivar la esperanza en la vida eterna. Transcurren este año 14
siglos desde que el Panteón -uno de los más antiguos y célebre monumentos
romanos- fue destinado al culto cristiano y dedicado a la Virgen María y a todos
los Mártires: "Sancta Maria ad Martyres". El templo de todas las divinidades
paganas se había así convertido en memorial de los que, como dice el Libro del
Apocalipsis, "vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han
blanqueado con la sangre del Cordero" (Ap 7,14). Posteriormente, la celebración
de todos los mártires se ha extendido a todos los santos, "una muchedumbre
inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas" (Ap.
7,9) -como se expresa todavía San Juan. En este Año Sacerdotal, me gusta
recordar con especial veneración a los santos sacerdotes, tanto a los que la
Iglesia ha canonizado, proponiéndolos como ejemplo de virtudes espirituales y
pastorales, como aquellos -mucho más numerosos- que el Señor conoce. Cada uno de
nosotros conserva la grata memoria de alguno de ellos, que nos ha ayudado a
crecer en la fe y no ha hecho sentir la bondad y la cercanía de Dios.
Mañana, nos espera la anual Conmemoración de todos los fieles difuntos. Querría
invitar a vivir esta fiesta anual según el auténtico espíritu cristiano, es
decir en la luz que procede del Misterio pascual. Cristo ha muerto y resucitado
y nos ha abierto el paso a la casa del Padre, el Reino de la vida y de la paz.
Quien sigue a Jesús en esta vida es acogido donde Él nos ha precedido. Por
tanto, mientras visitamos los cementerios, recordemos que allí, en las tumbas,
reposan sólo los restos mortales de nuestros seres queridos a la espera de la
resurrección final. Sus alma -como dice la Escritura- ya "están en las manos de
Dios" (Sab 3, 1). Por tanto, el modo más propio y eficaz de honrarles es rezar
por ellos, ofreciendo actos de fe, de esperanza y de caridad. En unión al
Sacrificio eucarístico, podemos interceder por su salvación eterna, y
experimentar la comunión más profunda, a la espera de reencontrarnos juntos,
para gozar por siempre del Amor que nos ha creado y redimido.
Queridos amigos, ¡qué bella y consoladora es la comunión de los santos! Es una
realidad que infunde una dimensión distinta a toda nuestra vida. ¡Nunca estamos
solos! Formamos parte de una "compañía" espiritual en la que reina una profunda
solidaridad: el bien de cada uno es para beneficio de todos y, viceversa, la
felicidad común se irradia en cada uno. Es un misterio que, en cierta medida,
podemos ya experimentar en este mundo, en la familia, en la amistad,
especialmente en la comunidad espiritual de la Iglesia. Nos ayude María
Santísima a caminar rápidamente en la vía de la santidad, y se muestre como
Madre de misericordia para las almas de los difuntos.
[Después del Ángelus, dijo:]
Han transcurrido exactamente diez años desde que altos representantes de la
Federación Luterana Mundial y de la Iglesia católica, el 31 de octubre de 1999,
en Augsburgo, firmaron la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la
Justificación. A ella se adhirió posteriormente, en el 2006, también el Consejo
Metodista Mundial. Este documento certificó un consenso entre luteranos y
católicos sobre verdades fundamentales de la doctrina de la justificación,
verdades que nos conducen al corazón mismo del Evangelio y a cuestiones
esenciales de nuestra vida. Por Dios somos acogidos y redimidos; nuestra
existencia se inscribe en el horizonte de la gracia, es guiada por un Dios
misericordioso, que perdona nuestro pecado y nos llama a una nueva vida
siguiendo a su Hijo; vivimos de la gracia de Dios y estamos llamados a responder
a su don; todo esto nos libera del miedo y nos infunde esperanza y coraje en un
mundo lleno de incertidumbre, inquietud y sufrimiento.
El día de la firma de la Declaración Conjunta, el Siervo de Dios Juan Pablo II
la definió como "una piedra miliar en el difícil camino para volver a componer
la plena unidad entre los cristianos" (Ángelus, 31 de octubre de 1999). Este
aniversario es por tanto una ocasión para recordar la verdad sobre la
justificación del hombre, testimoniada juntos, para reunirnos en celebraciones
ecuménicas y para profundizar ulteriormente en esa temática y en las demás que
son objeto del diálogo ecuménico. Espero de corazón que este importante
aniversario contribuya a hacer progresar en el camino hacia la unidad plena y
visible de todos los discípulos de Cristo.
[En francés, dijo:]
Saludo con alegría a los peregrinos de lengua francesa y particularmente a los
grupos de los niños del coro de Metz. Hoy celebramos a la multitud de los santos
que interceden por nosotros ante Dios. En esta multitud, están también todos
aquellos y todas aquellas que se han esforzado por cumplir la voluntad divina
trabajando por el Reino. Hoy como ayer Jesús llama a la felicidad a los hombres
y mujeres que, en su corazón y en su vida, aceptan la acción de Dios. ¡Que el
ejemplo de los santos sea para nosotros un estímulo y que la Virgen María nos
guíe por los caminos de la felicidad eterna! ¡Feliz fiesta de Todos los Santos!
[En inglés, dijo:]
Saludo cordialmente a todos los peregrinos de habla inglesa y visitante
presentes en este Ángelus. Hoy celebramos la gran solemnidad de Todos los
Santos. Al honrar a todos los santos y santas que han ido antes que nosotros
marcados por el signo de la fe, y que ahora están unidos al Señor en el Cielo,
nosotros somos animados a rezar y trabajar con corazones puros como anticipación
de la alegría de ver al Señor como realmente es. ¡Sobre cada uno de vosotros y
de vuestros seres queridos en casa, invoco abundantes bendiciones de Dios!
[En alemán, dijo:]
Un cálido "Dios esté contigo" dirijo a todos los peregrinos y visitantes de
habla alemana, especialmente a los seminaristas del Seminario Mayor de San
Matías, de Waldram. Ayer se conmemoró el décimo aniversario de la firma de la
Declaración Conjunta de la Iglesia católica y la Federación Luterana Mundial
sobre la Doctrina de la Justificación. Cristianos de diversas confesiones han
seguido el camino de la comprensión mutua y han logrado grandes avances
especialmente a través de la oración. Reconocemos que la gracia divina precede a
toda iniciativa humana. Al mismo tiempo, la fiesta litúrgica de hoy, de Todos
los Santos, nos muestra que el ser humano está llamado a ser santo. Tenemos que
asumir el Amor, que ha sido derramado sobre nuestros corazones por el Espíritu
Santo, y así vivir de acuerdo a nuestra vocación de hijos de Dios. ¡El Señor os
protege y a vuestros seres queridos!
[En español, dijo:]
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española que participan en esta
oración mariana. En la solemnidad de Todos los Santos, os invito a contemplar a
los mejores hijos de la Iglesia, que nos estimulan con su ejemplo y ayudan con
su intercesión a vivir para alabanza de la Trinidad, rechazando lo que es
indigno de nuestra condición de cristianos y tendiendo con humildad a la
perfección del amor. Sin complejos ni mediocridades, seguid con alegría las
huellas de Cristo, haciéndoos conformes a su imagen y siendo obedientes en todo
a la voluntad del Padre. ¡No tengáis miedo a ser santos! Es el mejor servicio
que podéis prestar a vuestros hermanos. Muchas gracias.
[En polaco, dijo:]
Saludo cordialmente a los polacos. En la Solemnidad de Todos los Santos, nuestro
pensamiento se dirige a los que han alcanzado la gloria del cielo. Ellos nos
enseñan la santidad de la vida, del amor a Dios y al prójimo para que nos
convirtamos en "sal de la tierra y luz del mundo" (cf. Mt 5, 13-14). En el
espíritu de la comunión de los santos nos detenemos a meditar ante los sepulcros
de nuestros seres queridos, encomendando a todos los fieles difuntos a la Divina
Misericordia. Dios acepte nuestras oraciones por ellos y nos bendiga.
[En italiano, dijo:]
Dirijo finalmente un cordial saludo a los peregrinos de lengua italiana, en
particular a los participantes de la "Cursa de los Santos", iniciativa que une
el deporte y el compromiso humanitario. Saludo también a los muchachos de Módena
que han recibido la Confirmación, con sus padres y catequistas, así como a la
Fundación Ente Cassa de Faetano, de la República de San Marino. Mi pensamiento
está también con los fieles reunidos en Padermo Dugnano, cerca de Milán, para la
conclusión de la peregrinación de la estatua de la Virgen de Fátima, en el 50º
de la consagración de Italia al Corazón Inmaculado de María. A todos auguro un
buen domingo, en la alegría de formar parte de la gran familia de los Santos.

#2090 De: "jrtornel1" <jrtornel1@...>
Fecha: Lun, 2 de Nov, 2009 8:45 pm
Asunto: Benedicto XVI: “Que ninguna población sacrifique su identidad cultural”
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Benedicto XVI: "Que ninguna población sacrifique su identidad cultural"

Discurso al nuevo embajador de Bulgaria

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 2 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a
continuación el discurso que dirigió el Papa este sábado al nuevo embajador de
Bulgaria, Nikola Ivanov Kaludov, al recibir sus Cartas credenciales en el
Vaticano.
*****
Señor Embajador:
Me complace dar la bienvenida a Su Excelencia en esta circunstancia solemne de
la presentación de las Cartas que Le acreditan en calidad de Embajador
extraordinario y plenipotenciario de la República de Bulgaria ante la Santa
Sede. Le agradezco, Señor Embajador, las palabras amables que me ha dirigido. A
cambio, sé que tendrá la amabilidad de expresar al Presidente de la República,
el Señor Georgi P&#259;rvanov, mis deseos cordiales para su persona, así como
para la felicidad y el éxito del pueblo búlgaro.
Me congratulo, por mi parte, por las buenas relaciones que mantienen Bulgaria y
la Santa Sede, en la dinámica creada por el viaje de mi predecesor el Papa Juan
Pablo II a su país en 2002. Estas relaciones merecen intensificarse todavía más
y me alegro de escuchar su deseo de trabajar con vehemencia para fortalecer y
ampliar el campo de actuación.
Este otoño, celebramos el veinte aniversario de la caída del muro de Berlín que
ha permitido a Bulgaria elegir la democracia y reencontrar las relaciones libres
y autónomas con el conjunto del Continente europeo. Sé que su país dedica en la
actualidad importantes esfuerzos para una integración todavía más fuerte en la
Unión europea de la que forma parte desde el 1 de enero de 2007. Es importante
que en el proceso de la construcción europea ninguna población sacrifique su
propia identidad cultural, sino que encuentre al contrario las maneras de
hacerle llegar los buenos frutos que hagan enriquecer al conjunto comunitario.
Debido a su situación geográfica y cultural, es especialmente acertado, como
usted ha expresado, que su Nación no se preocupe sólo por su propio destino,
sino que manifieste una gran atención a sus países vecinos y trabaje para
proteger sus lazos con la Unión europea. Bulgaria tiene también indudablemente
una función importante a desempeñar en la construcción de relaciones pacíficas
entre los países que la rodean, así como en la defensa y la promoción de los
derechos humanos.
Como usted ha destacado también hace un momento, esta preocupación por el bien
común de los pueblos no puede limitarse a las fronteras del Continente, es
también necesario estar atento a crear las condiciones de una globalización
exitosa. Para que ésta pueda ser experimentada de una manera positiva, debe
servir, en efecto, a "todo hombre y a todos los hombres". Éste es el principio
que he querido destacar con fuerza en mi reciente Encíclica "Caritas in
veritate". Es esencial, en efecto, que el desarrollo legítimamente buscado no se
refiera sólo al ámbito económico, sino que tenga en cuenta la integridad de la
persona humana. La medida del hombre no reside en lo que tiene, sino en el
desarrollo de su ser según todo el potencial que oculta su naturaleza. Este
principio encuentra su razón última en el amor creador de Dios, que revela
plenamente la Palabra divina. En este sentido, para que el desarrollo del hombre
y de la sociedad pueda ser auténtico, debe necesariamente comportar una
dimensión espiritual (nn. 76-77). También pide a todos las personas con
responsabilidades públicas una gran exigencia moral ante ellos mismos para poder
ejercer la parte de autoridad que les es confiada, de manera eficaz y
desinteresada. La cultura cristiana que impregna profundamente vuestro pueblo no
es sólo un tesoro del pasado para conservar, sino tanto como la garantía de un
futuro realmente prometedor en el que se protege al hombre de las tentaciones
que siempre amenazan con hacerle olvidar su propia grandeza, a través de la
unidad del género humano y las exigencias de solidaridad ésta que implica.
Esto se ve facilitado por la intención de la comunidad católica en Bulgaria, que
desea trabajar por el éxito de toda la población. Esta preocupación compartida
por el bien común constituye uno de los elementos que deben facilitar el diálogo
entre las diversas y numerosas comunidades religiosas que componen el paisaje
cultural de su antigua Nación. Este diálogo, para que sea sincero y
constructivo, requiere un conocimiento y una estima recíproca que los poderes
públicos pueden favorecer mucho, por la consideración que ellos tengan de las
diferentes familias espirituales. Por su parte, la comunidad católica expresa su
voluntad de estar abierta a todos con generosidad y de trabajar con todos; lo
demuestra concretamente a través de sus obras sociales en las que no quiere
reservar el beneficio únicamente a sus miembros.
De manera afectuosa, a través suyo, Señor Embajador, quiero saludar a los
obispos, los sacerdotes, los diáconos y todos los fieles que forman la comunidad
católica de su País. Les invito a considerar las grandes riquezas que Dios, en
la medida de su misericordia, ha puesto en los corazones de los creyentes y, por
esta razón, a participar con audacia, a través de una cooperación, tan estrecha
como sea posible con todos los ciudadanos de buena voluntad, en el testimonio en
todos los aspectos de la dignidad que Dios ha inscrito en el ser del hombre.
En el momento en el que Su Excelencia inaugura oficialmente sus funciones ante
la Santa Sede, le expreso mis mejores deseos para el cumplimiento de su misión
con éxito. Tenga la seguridad, Señor Embajador, de que siempre encontrará en mis
colaboradores la atención y la comprensión cordial que merece su alto cargo, así
como el afecto del Sucesor de Pedro por su país. Invocando la intercesión de la
Virgen María y de los santos Cirilo y Metodio, ruego al Señor que derrame
generosas bendiciones sobre usted, su familia y sus colaboradores, así como
sobre el pueblo búlgaro y sus dirigentes.

#2089 De: "jrtornel1" <jrtornel1@...>
Fecha: Lun, 2 de Nov, 2009 8:42 pm
Asunto: Benedicto XVI: Descubrir al Creador a través de la creación
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Benedicto XVI: Descubrir al Creador a través de la creación

Audiencia con motivo de un encuentro organizado por la "Specola Vaticana"

CIUDAD DEL VATICANO, viernes 30 de octubre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a
continuación el discurso que Benedicto XVI dirigió este viernes a un grupo de
astrónomos de todo el mundo, que participan en un encuentro promovido por el
Observatorio Astronómico Vaticano con motivo del Año Internacional de la
Astronomía.
***
Eminencia,
Señoras y Señores,
Me complace saludar a esta asamblea de astrónomos distinguidos de todo el mundo,
reunidos en el Vaticano para la celebración del Año Internacional de la
Astronomía, y doy las gracias al cardenal Giovanni Lajolo por sus amables
palabras de introducción. Esta celebración, que conmemora el cuarto centenario
de las primeras observaciones de Galileo Galilei del cielo con telescopio, nos
invita a considerar los grandes progresos del conocimiento científico en la edad
moderna y, de modo particular, a dirigir la mirada nuevamente a los cielos con
un espíritu de asombro, contemplación y compromiso con la búsqueda de la verdad,
dondequiera que se encuentre.
Esta reunión coincide también con la inauguración de las nuevas instalaciones
del Observatorio Vaticano en Castel Gandolfo. Como ustedes saben, la historia
del Observatorio está vinculada de una forma muy real a la figura de Galileo, a
las controversias que rodearon su investigación, y al intento de la Iglesia por
lograr una comprensión correcta y fructífera de la relación entre ciencia y
religión. Aprovecho esta ocasión para expresar mi gratitud no sólo por los
cuidadosos estudios que han aclarado el contexto histórico preciso de la condena
de Galileo, sino también por los esfuerzos de todos aquellos comprometidos con
el diálogo permanente y la reflexión sobre la complementariedad de la fe y la
razón, al servicio de la una comprensión integral del hombre y de su lugar en el
universo. Estoy especialmente agradecido al personal del Observatorio, y al
Grupo de Amigos y Benefactores de la Fundación Observatorio del Vaticano, por
sus esfuerzos para promover la investigación, las oportunidades de educación y
el diálogo entre la Iglesia y el mundo de la ciencia.
El Año Internacional de la Astronomía pretende nada menos que recuperar para las
personas en todo el mundo la maravilla y el asombro extraordinario que
caracterizaron la gran época de los descubrimientos, en el siglo XVI. Pienso,
por ejemplo, en la alegría que sintieron los científicos del Colegio Romano, que
a pocos pasos de aquí desarrolló las observaciones y los cálculos que llevaron a
la adopción a nivel mundial del calendario gregoriano. Nuestra propia época,
situada en el umbral descubrimientos científicos que quizá tienen un alcance aún
mayor, podría beneficiarse de la misma sensación de admiración y el deseo de
alcanzar una síntesis verdaderamente humanista del conocimiento, que inspiró a
los padres de la ciencia moderna. ¿Quién puede negar que la responsabilidad del
futuro de la humanidad, e incluso el respeto por la naturaleza y el mundo que
nos rodea, demanda - hoy más que nunca - la observación cuidadosa, el juicio
crítico, la paciencia que son esenciales al método científico moderno? Al mismo
tiempo, los grandes científicos de la era de los descubrimientos también nos
recuerdan que el verdadero conocimiento se dirige siempre a la sabiduría, y, en
lugar de restringir los ojos de la mente, nos invita a levantar nuestra mirada
hacia el reino superior del espíritu .
El conocimiento, en una palabra, debe ser entendido y aplicado en toda su
amplitud liberadora. Ciertamente puede reducirse al cálculo y la
experimentación, pero si aspira a ser sabiduría, capaz de dirigir al hombre a la
luz de sus primeros inicios y sus fines últimos, debe estar comprometida con la
búsqueda de esa verdad última que, aunque esté más allá de nuestro completo
alcance, sin embargo, es nada menos que la clave de nuestra auténtica felicidad
y libertad (cf. Jn 8,32), la medida de nuestra verdadera humanidad, y el
criterio para una relación justa con el mundo físico y con nuestros hermanos y
hermanas en la gran familia humana.
Queridos amigos, la cosmología moderna nos ha demostrado que ni nosotros, ni la
tierra que pisamos, es el centro de nuestro universo, compuesto por miles de
millones de galaxias, cada una de ellas con miríadas de estrellas y planetas.
Sin embargo, al tratar de responder al reto de este año -el de levantar los ojos
al cielo para redescubrir nuestro lugar en el universo - ¿cómo no podemos quedar
atrapados en la maravilla expresada por el salmista hace tanto tiempo?
Contemplando el cielo estrellado, exclamó con admiración al Señor: "Al ver tu
cielo, hechura de tus dedos, la luna y las estrellas que fijaste tú, ¿qué es el
hombre para que de él te acuerdes, el hijo de Adán para que de él te cuides? "
(Salmo 8,4-5). Mi esperanza es que el asombro y exaltación que están destinados
a ser los frutos de este Año Internacional de la Astronomía lleve más allá de la
contemplación de las maravillas de la creación a la contemplación del Creador, y
del amor, que es el motivo subyacente de la creación - el amor que, en las
palabras de Dante Alighieri, "mueve el sol y las estrellas" (Paraíso XXXIII,
145). El Apocalipsis nos dice que, en la plenitud de los tiempos, la Palabra por
quien todo fue hecho vino a habitar entre nosotros. En Cristo, el nuevo Adán,
reconocemos el verdadero centro del universo y de toda la historia, y en él, el
Logos encarnado, podemos ver la mayor medida de nuestra grandeza como seres
humanos, dotados de razón y llamados a un destino eterno.
Con estas reflexiones, queridos amigos, les saludo a todos ustedes con respeto y
estima, y les ofrezco mis oraciones de buenos deseos por su investigación y
enseñanza. Sobre ustedes, sus familias y sus seres queridos, invoco de corazón
las bendiciones del Dios Todopoderoso de sabiduría, el gozo y la paz.

#2088 De: "jrtornel1" <jrtornel1@...>
Fecha: Vie, 30 de Oct, 2009 12:38 pm
Asunto: Benedicto XVI: La teología debe estar iluminada por el amor a Dios
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Benedicto XVI: La teología debe estar iluminada por el amor a Dios

Hoy en la Audiencia General

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 28 de octubre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a
continuación el texto de la catequesis del Papa hoy, sobre el desarrollo de la
teología en el siglo XII, durante la Audiencia General celebrada en la Plaza de
San Pedro.
******
Queridos hermanos y hermanas,
hoy me detengo en una interesante página de la historia, relativa al
florecimiento de la teología latina en el siglo XII, que tuvo lugar por una
serie providencial de coincidencias. En los países de Europa occidental reinaba
entonces una relativa paz, que aseguraba a la sociedad desarrollo económico y
consolidación de las estructuras políticas, que favorecía una vivaz actividad
cultural gracias también a los contactos con Oriente. Dentro de la Iglesia se
advertían los beneficios de la vasta acción conocida como "reforma gregoriana",
que, promovida en el siglo anterior, había traído una mayor pureza evangélica a
la vida de la comunidad eclesial, sobre todo en el clero, y había restituido a
la Iglesia y al Papado una auténtica libertad de acción. Además se iba
difundiendo una vasta renovación espiritual, apoyada por el exuberante
desarrollo de la vida consagrada: nacían y se expandían nuevas órdenes
religiosas, mientras que las ya existentes conocían una recuperación
prometedora.
Volvió a florecer también la teología adquiriendo una mayor conciencia de su
propia naturaleza: afinó el método, afrontó problemas nuevos, avanzó en la
contemplación de los Misterios de Dios, produjo obras fundamentales, inspiró
iniciativas importantes en la cultura, desde el arte a la literatura, y preparó
las grandes obras del siglo posterior, el siglo de Tomás de Aquino y de
Buenaventura de Bagnoregio. Dos fueron los ambientes en los que se desarrolló
esta ferviente actividad teológica: los monasterios y las escuelas ciudadanas,
las scholae, algunas de las cuales bien pronto darían vida a las Universidades,
que constituyen uno de los típicos "inventos" del Medioevo cristiano.
Precisamente a partir de estos dos ambientes, los monasterios y las scholae, se
puede hablar de dos diferentes modelos de teología: la "teología monástica" y la
"teología escolástica". Los representantes de la teología monástica eran monjes,
en general abades, dotados de sabiduría y de fervor evangélico, dedicados
esencialmente a suscitar y alimentar el deseo amoroso de Dios. Los
representantes de la teología escolástica eran hombres cultos, apasionados de la
investigación; eran magistri deseosos de mostrar la razonabilidad y la
fundamentación de los Misterios de Dios y del hombre, creídos con la fe, pero
comprendidos también por la razón. La finalidad distinta explica la diferencia
de su método y de su forma de hacer teología.
En los monasterios del siglo XII el método teológico estaba ligado
principalmente a la explicación de la Sagrada Escritura, de la sacra pagina,
para expresarnos como los autores de aquel período; se practicaba especialmente
la teología bíblica. Los monjes, por tanto, eran oyentes y lectores devotos de
las Sagradas Escrituras, y una de sus principales ocupaciones consistía en la
lectio divina, es decir, en la lectura orante de la Biblia. Para ellos la simple
lectura del Texto sagrado no bastaba para percibir su sentido profundo, su
unidad interior y su mensaje trascendente. Era necesario por tanto practicar una
"lectura espiritual", conducida en docilidad al Espíritu Santo. En la escuela de
los Padres, la Biblia era así interpretada alegóricamente, para descubrir en
cada página, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, cuanto se dice de
Cristo y de su obra de salvación.
El Sínodo de los obispos del año pasado sobre "La Palabra de Dios en la vida y
en la misión de la Iglesia" subrayó la importancia del acercamiento espiritual a
las Sagradas Escrituras. Con este objetivo, es útil hacer un tesoro de la
teología monástica, una exégesis bíblica ininterrumpida, como también de las
obras compuestas por sus representantes, preciosos comentarios ascéticos a los
libros de la Biblia. A la preparación literaria la teología monástica unía por
tanto la espiritual. Era por tanto consciente de que una lectura puramente
teórica y profana no es suficiente: para entrar en el corazón de la Sagrada
Escritura, se la debe leer en el espíritu en el que fue escrita y creada. La
preparación literaria era necesaria para conocer el significado exacto de las
palabras y facilitar la comprensión del texto, afinando la sensibilidad
gramatical y filológica. El investigador benedictino del siglo pasado Jean
Leclercq tituló así el ensayo con el que presenta las características de la
teología monástica: L'amour des lettres et le désir de Dieu ("El amor de las
letras y el deseo de Dios"). En efecto, el el deseo de conocer y de amar a Dios,
que nos sale al encuentro a través de su Palabra que hay que acoger, meditar y
practicar, conduce a buscar la profundización de los textos bíblicos en todas
sus dimensiones. Hay también otra actitud sobre la que insisten aquellos que
practican la teología monástica, y es el de una actitud íntima de oración, que
debe preceder, acompañar y completar el estudio de la Sagrada Escritura. Dado
que, en último análisis, la teología monástica es escucha de la Palabra de Dios,
no se puede no purificar el corazón para acogerla y, sobre todo, no se puede no
encenderlo de fervor para encontrar al Señor. La teología se convierte por tanto
en meditación, oración, canto de alabanza y empuja a una sincera conversión. No
pocos representantes de la teología monástica han llegado, por esta vía, a las
más altas metas de la experiencia mística, y constituyen una invitación también
para nosotros a nutrir nuestra existencia de la Palabra de Dios, por ejemplo,
mediante una escucha más atenta de las lecturas y del Evangelio especialmente en
la Misa dominical. Es importante además reservar un cierto tiempo cada día a la
meditación de la Biblia, para que la Palabra de Dios sea lámpara que ilumina
nuestro camino cotidiano en la tierra.
La teología escolástica, en cambio – como decía – se practicaba en las scholae,
surgidas junto a las grandes catedrales de la época, para la preparación del
clero, o en torno a un maestro de teología y a sus discípulos, para formar
profesionales de la cultura, en una época en la que el saber era cada vez más
apreciado. En el método de los escolásticos era central la quaestio, es decir,
el problema que se pone al lector al afrontar las palabras de la Escritura y de
la Tradición. Ante el problema que estos textos autorizados plantean, surgen
cuestiones y nace el debate entre el maestro y los estudiantes. En este debate
aparecen por una parte los argumentos de la autoridad, y por otra parte, los de
la razón y el debate se desarrolla en el sentido de encontrar, al final, una
síntesis entre autoridad y razón para llegar a una comprensión más profunda de
la Palabra de Dios. Al respecto, san Buenaventura dice que la teología es per
additionem (cfr Commentaria in quatuor libros sententiarum, I, proem., q. 1,
concl.), es decir, que la teología añade la dimensión de la razón a la Palabra
de Dios y así crea una fe más profunda, más personal y por tanto también más
concreta en la vida del hombre. En este sentido, se encontraban diversas
soluciones y se formaban conclusiones que comenzaban a construir un sistema de
teología. La organización de las quaestiones llevaba a la compilación de
síntesis cada vez más extensas, es decir se componían las diversas quaestiones
con las respuestas resultantes, creando así una síntesis, las llamadas summae,
que eran en realidad amplios tratados teológico-dogmáticos nacidos de la
confrontación de la razón humana con la Palabra de Dios. La teología escolástica
buscaba presentar la unidad y la armonía de la Revelación cristiana con un
método, llamado precisamente "escolástico", de la escuela, que concede confianza
a la razón humana: la gramática y la filología están al servicio del saber
teológico, pero lo está aún más la lógica, es decir, esta disciplina que estudia
el "funcionamiento" del razonamiento humano, de modo que aparezca claramente la
verdad de una proposición. Aún hoy, leyendo las summae escolásticas uno se queda
sorprendido por el orden, la claridad, la concatenación lógica de los argumentos
y por la profundidad de algunas intuiciones. Con lenguaje técnico, se atribuye a
cada palabra un significado preciso y, entre el creer y el comprender, se
establecía un movimiento recíproco de clarificación.
Queridos hermanos y hermanas, haciendo eco de la invitación de la Primera Carta
de Pedro, la teología escolástica nos anima a estar siempre dispuestos a
responder a quien pida razones de la esperanza que está en nosotros (cfr 3,15).
Sentir las preguntas como nuestras y ser así capaces también de dar una
respuesta. Nos recuerda que entre fe y razón existe una amistad natural, fundada
en el mismo orden de la creación. El Siervo de Dios Juan Pablo II, en el incipit
de la Encíclica Fides et ratio escribe: "La fe y la razón son como las dos alas,
con las que el espíritu humano se alza hacia la contemplación de la verdad". La
fe está abierta al esfuerzo de la comprensión por parte de la razón; la razón, a
su vez, reconoce que la fe no la mortifica, al contrario, la empuja hacia
horizontes más amplios y elevados. Se inserta aquí la perenne lección de la
teología monástica. Fe y razón, en diálogo recíproco, vibran de alegría cuando
ambas están animadas por la búsqueda de la íntima unión con Dios. Cuando el amor
vivifica la dimensión orante de la teología, el conocimiento, adquirido por la
razón, se engrandece. La verdad se debe buscar con humildad, acogida con estupor
y gratitud: en una palabra, el conocimiento crece sólo si se ama la verdad. El
amor se convierte en inteligencia y la teología auténtica, sabiduría del
corazón, que orienta y sostiene la fe y la vida de los creyentes. Oremos por
tanto para que el camino del conocimiento y de la profundización de los
Misterios de Dios sea siempre iluminado por el amor divino.

#2087 De: "jrtornel1" <jrtornel1@...>
Fecha: Mar, 27 de Oct, 2009 10:29 am
Asunto: Benedicto XVI: Biblia y Tradición, inseparables
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Benedicto XVI: Biblia y Tradición, inseparables

Audiencia a los miembros del Pontificio Instituto Bíblico

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 26 de octubre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a
continuación el discurso pronunciado hoy por el Papa Benedicto XVI al recibir en
audiencia a los profesores, estudiantes y personal del Pontificio Instituto
Bíblico, en el centenario de su fundación.
******
Señores cardenales,
Reverendísimo Prepósito General de la Compañía de Jesús,
Ilustre Rector,
Ilustres profesores y queridos alumnos del Pontificio Instituto Bíblico
Con verdadero placer os encuentro con ocasión del 100° aniversario de la
fundación de vuestro Instituto, querido por mi santo predecesor Pío X, con el
fin de constituir en la ciudad de Roma un centro de estudios especializados
sobre Sagrada Escritura y las disciplinas conectadas. Saludo con deferencia al
cardenal Zenon Grocholewski, al que doy mi agradecimiento por las corteses
palabras que me ha querido dirigir en vuestro nombre. Saludo igualmente al
Prepósito General, padre Adolfo Nicolás Pachón, y acojo con gusto la oportunidad
que se me ofrece para manifestar sincera gratitud a la Compañía de Jesús, la
cual, no sin notable esfuerzo, despliega inversiones financieras y recursos
humanos en la gestión de la Facultad del Oriente Antiguo, de la Facultad bíblica
aquí en Roma y de la sede del Instituto en Jerusalén. Saludo al Rector y a los
profesores, que han consagrado la vida al estudio y a la búsqueda en constante
escucha de la Palabra de Dios. Saludo y agradezco al personal, los empleados y
los trabajadores por su apreciada colaboración, como también a los benefactores
que han puesto y siguen poniendo a disposición los recursos necesarios para el
mantenimiento de las estructuras y para las actividades del Pontificio Instituto
Bíblico. Saludo a los ex alumnos unidos espiritualmente a nosotros en este
momento, y especialmente os saludo a vosotros, queridos alumnos, que procedéis
de cada parte del mundo.
Han transcurrido 100 años desde el nacimiento del Pontificio Instituto Bíblico.
En el transcurso de este siglo, ciertamente ha aumentado el interés por la
Biblia y, gracias al Concilio Vaticano II, sobre todo a la Constitución
dogmática Dei Verbum – de cuya elaboración fui testigo directo, participando
como teólogo en las discusiones que precedieron su aprobación – se ha advertido
mucho más la importancia de la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la
Iglesia. Esto ha favorecido en las comunidades cristianas una auténtica
renovación espiritual y pastoral, que ha interesado sobre todo a la predicación,
la catequesis, el estudio de la teología y el diálogo ecuménico. A esta
renovación vuestro Pontificio Instituto ha dado una significativa contribución
propia con la investigación científica bíblica, con la enseñanza de las
disciplinas bíblicas y la publicación de estudios cualificados y revistas
especializadas. En el transcurso de las décadas se han sucedido varias
generaciones de ilustres profesores – quisiera recordar, entre otros, al
cardenal Bea –, que han formado a más de 7.000 profesores de Sagrada Escritura y
promotores de grupos bíblicos, como también muchos expertos insertos actualmente
en diversos servicios eclesiásticos, en cada región del mundo. Demos gracias al
Señor por esta actividad vuestra que se dedica a interpretar los textos bíblicos
en el espíritu en el que fueron escritos (cfr Dei Verbum, 12), y que se abre al
diálogo con las demás disciplinas, con las distintas culturas y religiones.
Aunque ha conocido momentos de dificultad, ha sido llevada en fidelidad
constante al Magisterio según las finalidades propias de vuestro Instituto,
surgido precisamente "ut in Urbe Roma altiorum studiorum ad Libros sacros
pertinentium habeatur centrum, quod efficaciore, quo liceat, modo doctrinam
biblicam et studia omnia eidem adiuncta, sensu Ecclesiae catholicae promoveat"
(Pius PP. X, Litt. Ap. Vinea electa (7 mayo 1909): AAS 1 (1909), 447-448).
Queridos amigos, la celebración del centenario constituye una meta y al mismo
tiempo un punto de partida. Enriquecidos por la experiencia del pasado,
proseguid vuestro camino con renovado empeño, conscientes del servicio a la
Iglesia que se os requiere, el de acercar la Biblia a la vida del Pueblo de
Dios, para que sepa afrontar de forma adecuada los desafíos inéditos que los
tiempos modernos ponen a la nueva evangelización. Es deseo común que la Sagrada
Escritura se convierta en este mundo secularizado, no solo en el alma de la
teología, sino también en la fuente de la espiritualidad y del vigor de la fe de
todos los creyentes en Cristo. Que el Pontificio Instituto Bíblico siga, por
tanto, creciendo como centro eclesial de estudio de alta cualidad en el ámbito
de la investigación bíblica, valiéndose de las metodologías modernas y en
colaboración con los especialistas en dogmática y en otras áreas teológicas; que
asegure una cuidada formación a los futuros sacerdotes de Sagrada Escritura para
que, valiéndose de las lenguas bíblicas y de las diversas metodologías
exegéticas, puedan acceder directamente a los textos bíblicos.
La ya citada Constitución dogmática Dei Verbum, al respecto, ha subrayado la
legitimidad y la necesidad del método histórico-crítico, reconduciéndolo a tres
elementos esenciales: la atención a los géneros literarios, el estudio del
contexto histórico; el examen de lo que se acostumbra llamar Sitz im Leben. El
documento conciliar mantiene firme al mismo tiempo el carácter teológico de la
exégesis, indicando los puntos de fuerza del método teológico en la
interpretación del texto. Esto porque el fundamento sobre el que reposa la
comprensión teológica de la Biblia es la unidad de la Escritura, y este
presupuesto corresponde como camino metodológico la analogía de la fe, es decir,
la comprensión de los textos individuales a partir del conjunto. El texto
conciliar añade una ulterior indicación metodológica. Siendo la Escritura una
sola cosa a partir del único pueblo de Dios, que ha sido su portador a través de
la historia, en consecuencia leer la Escritura como unidad significa leerla a
partir de la Iglesia como de su lugar vital, y considerar la fe de la Iglesia
como la verdadera clave de interpretación. Si la exégesis quiere ser también
teología, debe reconocer que la fe de la Iglesia es esa forma de "sim-patía" sin
la cual la Biblia permanece como un libro sellado: la Tradición no cierra el
acceso a la Escritura, sino que más bien lo abre; por otro lado, corresponde a
la Iglesia, en sus organismos institucionales, la palabra decisiva en la
interpretación de la Escritura. Es la Iglesia, de hecho, a quien se le ha
confiado el oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios escrita y
transmitida, ejerciendo su autoridad en el nombre de Jesucristo (cfr Dei Verbum,
10)
Queridos hermanos y hermanas, mientras os agradezco por vuestra agradable
visita, os animo a proseguir vuestro servicio eclesial, en constante adhesión al
magisterio de la Iglesia y asegurando a cada uno de vosotros el apoyo de la
oración, os imparto de corazón, como prenda de los favores divinos, la Bendición
Apostólica.

#2086 De: "jrtornel1" <jrtornel1@...>
Fecha: Mar, 27 de Oct, 2009 10:28 am
Asunto: Benedicto XVI: entrega a África los frutos del Sínodo
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El Papa entrega a África los frutos del Sínodo

Hoy durante el rezo del Ángelus

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 25 de octubre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a
continuación las palabras del Papa Benedicto XVI hoy durante el rezo del
Ángelus, con los peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.
******
Queridos hermanos y hermanas
Hace poco, con la celebración eucarística en la Basílica de San Pedro, se ha
concluida la segunda Asamblea Especial para África del Sínodo de los obispos.
Tres semanas de oración y de escucha recíproca, para discernir lo que el
Espíritu Santo dice hoy a la Iglesia que vive en el continente africano, pero al
mismo tiempo a la Iglesia universal. Los padres sinodales, llegados de todos los
países de África, han presentado la rica realidad de las Iglesias locales.
Juntos hemos compartido sus alegrías por el dinamismo de las comunidades
cristianas, que continúan creciendo en cantidad y calidad. Estamos agradecidos a
Dios por el empuje misionero que ha encontrado terreno fértil en numerosas
diócesis y que se expresa en el envío de misioneros a otros países africanos y a
diversos continentes. Particular relevancia se ha dado a la familia, que también
en África constituye la célula primaria de la sociedad, pero que hoy está
amenazada por corrientes ideológicas procedentes también del exterior. ¿Qué
decir, además, de los jóvenes expuestos a este tipo de presión, influenciados
por modelos de pensamiento y de comportamiento que contrastan con los valores
humanos y cristianos de los pueblos africanos? Naturalmente han emergido en la
Asamblea los problemas actuales de África y su gran necesidad de reconciliación,
de justicia y de paz. Precisamente a esto la Iglesia responde volviendo a
proponer, con renovado vigor, el anuncio del Evangelio y la acción de promoción
humana. Animada por la Palabra de Dios y por la Eucaristía, ella se esfuerza
para hacer que nadie se vea privado de lo necesario para vivir y que todos
puedan llevar una existencia digna del ser humano.
Recordando el viaje apostólico que realicé a Camerún y Angola el pasado mes de
marzo, y que había también el objetivo de dar luz verde a la preparación
inmediata del segundo Sínodo para África, hoy deseo dirigirme a todas las
poblaciones africanas, en particular a quienes comparten la fe cristiana, para
entregarles idealmente el Mensaje final de esta Asamblea sinodal. Es un Mensaje
que parte de Roma, sede del Sucesor de Pedro, que preside en la comunión
universal, pero puede decirse, en un sentido no menos verdadero, que éste tiene
su origen en África, de donde recoge las experiencias, las esperanzas, los
proyectos, y ahora vuelve a África, llevando la riqueza de un acontecimiento de
profunda comunión en el Espíritu Santo. ¡Queridos hermanos y hermanas que me
escucháis desde África! Confío de modo especial a vuestra oración los frutos del
trabajo de los Padres sinodales, y os animo con las palabras del Señor Jesús:
¡sed sal y luz en la amada tierra africana!
Mientras concluye este Sínodo, deseo ahora recordar que para el próximo año está
prevista una Asamblea Especial para Medio Oriente del Sínodo de los Obispos. Con
ocasión de mi visita a Chipre tendré el placer de entregar el Instrumentum
laboris de este encuentro. Demos gracias al Señor, que no se cansa nunca de
edificar su Iglesia en la comunión, e invoquemos con confianza a la maternal
intercesión de la Virgen María.
[Después del Ángelus]
Dirijo ante todo un especial saludo a los miles de fieles reunidos en Milán, en
la Plaza del Duomo, donde esta mañana ha sido celebrada la liturgia de
beatificación del sacerdote Don Carlo Gnocchi. Él fue ante todo válido educador
de chicos y jóvenes. En la segunda guerra mundial se convirtió en capellán de
los Alpinos, con quienes hizo la trágica retirada de Rusia, salvándose de la
muerte por milagro. Fue entonces cuando proyectó dedicarse enteramente a una
obra de caridad. Así en la Milán en reconstrucción, Don Gnocchi trabajó para
"restaurar la persona humana" recogiendo a los huérfanos y mutilados
ofreciéndoles asistencia y formación. Se entregó completamente a sí mismo hasta
el final, y muriendo donó las córneas a dos niños ciegos. Su obra ha seguido
desarrollándose y hoy la Fundación Don Gnocchi está en la vanguardia del cuidado
de personas de todas las edades que necesitan terapias de rehabilitación.
Mientras saludo al cardenal Tettamanzi, arzobispo de Milán, y me alegro con toda
la Iglesia ambrosiana, hago mío el lema de esta beatificación: "Junto a la vida,
siempre".

#2085 De: "jrtornel1" <jrtornel1@...>
Fecha: Do, 25 de Oct, 2009 7:16 pm
Asunto: Benedicto XVI: “¡Iglesia en África, levántate, no estás sola!”
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Benedicto XVI: "¡Iglesia en África, levántate, no estás sola!"

Homilía del Papa en la Clausura del Sínodo

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 25 de octubre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a
continuación la homilía pronunciada hoy por el Papa Benedicto XVI en la
Eucaristía con motivo de la Clausura de la II Asamblea Especial del Sínodo de
los Obispos para África, en la Basílica de San Pedro.
******
Venerados hermanos,
Queridos hermanos y hermanas
He aquí un mensaje de esperanza para África: lo hemos escuchado ahora de la
Palabra de Dios. Es el mensaje que el Señor de la historia no se cansa de
renovar para la humanidad oprimida y abrumada de cada época y de cada tierra,
desde que reveló a Moisés su voluntad sobre los israelitas esclavos en Egipto:
"He visto la aflicción de mi pueblo en Egipto; he escuchado el clamor ante sus
opresores y conozco sus sufrimientos. He bajado para librarlo de la mano de los
egipcios y para subirlo de esta tierra a una tierra que mana leche y miel" (Ex
3,7-8). ¿Cuál es esta tierra? ¿No es quizás el Reino de la reconciliación, de la
justicia y de la paz, al que está llamado la humanidad entera? El designio de
Dios no cambia. Es lo mismo que fue profetizado por Jeremías, en los magníficos
oráculos denominados "Libro de la consolación", del que hoy se toma la primera
lectura. Es un anuncio de esperanza para el pueblo de Israel, postrado por la
invasión del ejército de Nabucodonosor, por la devastación del Jerusalén y del
Templo y por la deportación a Babilonia. Un mensaje de alegría para el "resto"
de los hijos de Jacob, que anuncia un futuro para ellos, porque el Señor los
volverá a conducir a su tierra, a través de un camino derecho y fácil. Las
personas necesitadas de apoyo, como el ciego y el cojo, la mujer embarazada y la
parturienta, experimentarán la fuerza y la ternura del Señor: Él es un padre
para Israel, dispuesto a cuidar de ellos como del primogénito (cfr Jr 31,7-9).
El designio de Dios no cambia. A través de los siglos y de las vueltas de la
historia, Él apunta siempre hacia la misma meta: el Reino de la libertad y de la
paz para todos. Y esto implica su predilección para cuantos están privados de
libertad y de paz, por cuantos han visto violada su propia dignidad de seres
humanos. Pensemos en particular en los hermanos y hermanas que África sufren
pobreza, enfermedades, injusticias, guerras y violencias, migraciones forzadas.
Estos hijos predilectos del Padre celestial son como el ciego del Evangelio,
Bartimeo, que mendigaba "sentado junto al camino" (Mc 10,46), a las puertas de
Jericó. Precisamente por ese camino pasa Jesús Nazareno. Es el camino que
conduce a Jerusalén, donde se consumará la Pascua, su Pascua sacrificial, a la
que el Mesías va por nosotros. Es el camino de su éxodo que es también el
nuestro: el único camino que conduce a la tierra de la reconciliación, de la
justicia y de la paz. En ese camino el Señor encuentra a Bartimeo, que ha
perdido la vista. Sus caminos se cruzan, se convierten en un único camino.
"¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!", grita el ciego con confianza.
Replica Jesús: "¡Llamadlo!", y añade: "¿Qué quieres que haga por ti?". Dios es
luz y creador de la luz. El hombre es hijo de la luz, hecho para ver la luz,
pero ha perdido la vista, y se encuentra obligado a mendigar. Junto a él pasa el
Señor, que se ha hecho mendigo por nosotros: sediento de nuestra fe y de nuestro
amor. "¿Qué quieres que haga por ti?". Dios lo sabe, pero pregunta; quiere que
sea el hombre quien hable. Quiere que el hombre se alce en pie, que encuentre el
valor de pedir lo que le corresponde por su dignidad. El Padre quiere oír de la
viva voz del hijo la libre voluntad de ver de nuevo la luz, esa luz para la que
lo ha creado. "Rabbuní, ¡que vea!". Y Jesús a él: "Vete, tu fe te ha salvado. Y
al instante recobró la vista y le seguía por el camino"(Mc 10,51-52).
Queridos hermanos, demos gracias porque este "misterioso encuentro entre nuestra
pobreza y la grandeza" de Dios se ha realizado también en la Asamblea sinodal
para África que hoy concluye. Dios ha renovado su llamada: "¡Ánimo! ¡Levántate!"
(Mc 10,49). Y también la Iglesia que está en África, a través de sus pastores,
llegados de todos los países del continente, de Madagascar y de las demás islas,
ha acogido el mensaje de esperanza y la luz para caminar en el camino que
conduce al Reino de Dios. "Vete, tu fe te ha salvado" (Mc 10,52). Sí, la fe en
Jesucristo – cuando es bien entendida y practicada – guía a los hombres y a los
pueblos a la libertad en la verdad, o, por usar las tres palabras del tema
sinodal, a la reconciliación, a la justicia y a la paz. Bartimeo que, curado,
seguía a Jesús por el camino, es imagen de la humanidad que, iluminada por la
fe, se pone en camino hacia la tierra prometida. Bartimeo se convierte a su vez
en testigo de la luz, contando y demostrando en primera persona haber sido
curado, renovado, regenerado. Esto es la Iglesia en el mundo: comunidad de
personas reconciliadas, operadoras de justicia y de paz; "sal y luz" en medio de
la sociedad de los hombres y de las naciones. Por eso el Sínodo ha reafirmado
con fuerza – y lo ha manifestado – que la Iglesia es Familia de Dios, en la que
no pueden subsistir divisiones de tipo étnico, lingüístico o cultural.
Testimonios conmovedores nos han mostrado que, incluso en los momentos más
oscuros de la historia humana, el Espíritu Santo opera y transforma los
corazones de las víctimas y de los perseguidores para que se reconozcan
hermanos. La Iglesia reconciliada es una potente levadura de reconciliación en
cada país y en todo el continente africano.
La segunda carta nos ofrece una ulterior perspectiva: la Iglesia, comunidad que
sigue a Cristo en el camino del amor, tiene una forma sacerdotal. La categoría
del sacerdocio, como clave interpretativa del misterio de Cristo y, en
consecuencia, de la Iglesia, fue introducida en el Nuevo Testamento por el Autor
de la Carta a los Hebreros. Su intuición parte del Salmo 110, citado en el
pasaje de hoy, donde el Señor Dios, con solemne juramento, asegura al Mesías:
"Tu eres por siempre sacerdote, según la orden de Melquisedec" (v. 4).
Referencia que recuerda otra, tomada del Salmo 2, en el que el Mesías anuncia el
decreto del Señor que dice de él: "Tu eres mi hijo, yo te he engendrado hoy" (v.
7). De estos textos deriva la atribución a Jesucristo del carácter sacerdotal,
no en sentido genérico, sino más bien "según la orden de Melquisedec", es decir,
el sacerdocio sumo y eterno, de origen no humano sino divino. Si cada sumo
sacerdote "es tomado de entre los hombres y está puesto entre los hombres en lo
que se refiere a Dios" (Hb 5,1), solo Él, el Cristo, el Hijo de Dios, posee un
sacerdocio que se identifica con su misma Persona, un sacerdocio singular y
trascendente, del que depende la salvación universal. Este sacerdocio suyo
Cristo lo ha transmitido a la Iglesia mediante el Espíritu Santo; por tanto la
Iglesia tiene en sí misma, en cada miembro, por la fuerza del Bautismo, un
carácter sacerdotal. Pero – aquí hay un aspecto decisivo – el sacerdocio de
Jesucristo no es ya ante todo ritual, sino existencial. La dimensión del rito no
es abolida pero, como aparece claramente en la institución de la Eucaristía,
toma el significado desde el Misterio pascual, que lleva a cumplimiento los
sacrificios antiguos y los supera. Nacen así al mismo tiempo un nuevo
sacrificio, un nuevo sacerdocio y también un nuevo templo, y los tres coinciden
con el Misterio de Jesucristo. Unida a Él mediante los Sacramentos, la Iglesia
prolonga su acción salvífica, permitiendo a los hombres ser curados mediante la
fe, como el ciego Bartimeo. Así la comunidad eclesial, tras las huellas de su
Maestro y Señor, está llamada a recorrer decididamente el camino del servicio, a
compartir hasta el fondo la condición de los hombres y las mujeres de su tiempo,
para testimoniar a todos el amor de Dios y así sembrar esperanza.
Queridos amigos, este mensaje de salvación la Iglesia lo transmite conjugando
siempre la evangelización y la promoción humana. Tomemos por ejemplo la
histórica Encíclica Populorum progressio: es lo que el Siervo de Dios Pablo VI
elaboró en términos de reflexión, los misioneros lo ha realizado y siguen
realizando sobre el terreno, promoviendo un desarrollo respetuoso de las
culturas locales y del medio ambiente, según una lógica que ahora, después de
más de 40 años, parece la única en grado de hacer salir a los pueblos de la
esclavitud del hambre y de las enfermedades. Esto significa transmitir el
anuncio de esperanza según una "forma sacerdotal", es decir, viviendo en primera
persona el Evangelio, intentando traducirlo en proyectos y realizaciones
coherentes con el principio dinámico fundamental, que es el amor. En estas tres
semanas, la Segunda Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos ha
confirmado lo que mi venerado predecesor Juan Pablo II habían ya puesto en
evidencia, y que he querido profundizar yo también en la reciente encíclica
Caritas in veritate: es necesario renovar el modelo de desarrollo global, de
modo que sea capaz de "incluir a todos los pueblos y no solamente a los
adecuadamente preparados" (n. 39). Cuanto la doctrina social de la Iglesia ha
siempre sostenido a partir de su visión del hombre y de la sociedad, hoy lo
requiere también la globalización (cfr ibid.). Esta – es necesario recordar – no
hay que entenderla de forma fatalista como si sus dinámicas fuesen producidas
por fuerzas anónimas impersonales e independientes de la voluntad humana. La
globalización es una realidad humana y como tal modificable según una u otra
visión cultural. La Iglesia trabaja con su concepción personalista y
comunitaria, para orientar el proceso en términos de relacionalidad, de
fraternidad y de participación (cfr ibid., n. 42).
"¡Ánimo, levántate!". Así hoy el Señor de la vida y de la esperanza se dirige a
la Iglesia a las poblaciones africanas, al término de estas semanas de reflexión
sinodal. Levántate, Iglesia en África, familia de Dios, porque te llama el Padre
celestial a quien tus antepasados invocaban como Creador, antes de conocer su
cercanía misteriosa, que se ha revelado en su Hijo unigénito, Jesucristo.
Emprende tu camino de una nueva evangelización con el valor que procede del
Espíritu Santo. La urgente acción evangelizadora, de la que mucho se ha hablado
en estos días, comporta también un fuerte llamamiento a la reconciliación,
condición indispensable para instaurar en África relaciones de justicia entre
los hombres para construir una paz justa y duradera en el respeto de cada
individuo y de cada pueblo; una paz que necesita y que se abre a la aportación
de todas las personas de buena voluntad más allá de sus respectivas pertenencias
religiosas, étnicas, lingüísticas, culturales y sociales. En esta comprometida
misión tu, Iglesia peregrina en el África del tercer milenio, no estás sola. Te
está cercana con la oración y la solidaridad di facto toda la Iglesia católica,
y desde el cielo te acompañan los santos y las santas africanas que, con la vida
a veces hasta el martirio, han dado testimonio de plena fidelidad a Cristo.
¡Ánimo! Levántate, Continente africano, tierra que acogió al Salvador del mundo
cuando de niño tuvo que refugiarse con José y María en Egipto para salvar su
vida de la persecución del rey Herodes. Acoge con renovado entusiasmo el anuncio
del Evangelio para que el rostro de Cristo pueda iluminar con su esplendor las
múltiples culturas y lenguajes de tus poblaciones. Mientras ofrece el pan de la
Palabra y de la Eucaristía, la Iglesia se empeña en obrar, con todo medio
disponible, para que a ningún africano falte el pan cotidiano. Por esto, junto a
la obra de primaria urgencia de la evangelización, los cristianos intervienen
activamente en la promoción humana.
Queridos Padres sinodales, al término de estas reflexiones mías, deseo dirigiros
mi saludo más cordial, agradeciéndoos por vuestra edificante participación.
Volviendo a casa vosotros, pastores de la Iglesia en África, llevad mi bendición
a vuestras comunidades. Transmitid al pueblo el llamamiento que ha resonado tan
a menudo en este Sínodo a la reconciliación, la justicia y la paz. Mientras
concluye la Asamblea sinodal no puedo dejar de renovar mi vivo reconocimiento al
Secretario general del Sínodo de los Obispos y a todos sus colaboradores. Un
grato pensamiento expreso a los coros de la comunidad nigeriana de Roma y del
Colegio Etíope, que contribuyen a la animación de esta liturgia. Y finalmente
quiero agradecer a cuantos han acompañado los trabajos sinodales con la oración.
La Virgen María os recompense a todos y cada uno y obtenga a la Iglesia en
África crecer en todas partes de ese gran continente, difundiendo por todas
partes la "sal" y la "luz" del Evangelio.

#2084 De: "jrtornel1" <jrtornel1@...>
Fecha: Mié, 21 de Oct, 2009 5:39 pm
Asunto: Benedicto XVI: San Bernardo de Claraval, el “dulce poeta” de la Virgen
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Benedicto XVI: San Bernardo de Claraval, el "dulce poeta" de la Virgen

Hoy durante la Audiencia General

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 21 de octubre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a
continuación el texto completo de la catequesis pronunciada hoy por el Papa
Benedicto XVI, durante la Audiencia General a los peregrinos procedentes de todo
el mundo, en la Plaza de San Pedro.
******
Queridos hermanos y hermanas,
hoy quisiera hablar sobre san Bernardo de Claraval, llamado el "último de los
Padres" de la Iglesia, porque en el siglo XII, una vez más, renovó e hizo
presente la gran teología de los padres. No conocemos en detalle los años de su
juventud; sabemos con todo que él nació en 1090 en Fontaines, en Francia, en una
familia numerosa y discretamente acomodada. De jovencito, se prodigó en el
estudio de las llamadas artes liberales – especialmente de la gramática, la
retórica y la dialéctica – en la escuela de los Canónicos de la iglesia de
Saint-Vorles, en Châtillon-sur-Seine, y maduró lentamente la decisión de entrar
en la vida religiosa. En torno a los veinte años entró en Cîteaux (Císter,
n.d.t.), una fundación monástica nueva, más ágil respecto de los antiguos y
venerables monasterios de entonces y, al mismo tiempo, más rigurosa en la
práctica de los consejos evangélicos. Algunos años más tarde, en 1115, Bernardo
fue enviado por san Esteban Harding, tercer Abad del Císter, a fundar el
monasterio de Claraval (Clairvaux). El joven abad, tenía sólo 25 años, pudo aquí
afinar su propia concepción de la vida monástica, y empeñarse en traducirla en
la práctica. Mirando la disciplina de otros monasterios, Bernardo reclamó con
decisión la necesidad de una vida sobria y mesurada, tanto en la mesa como en la
indumentaria y en los edificios monásticos, recomendando la sustentación y el
cuidado de los pobres. Entretanto la comunidad de Claraval era cada vez en más
numerosa, y multiplicaba sus fundaciones.
En esos mismos años, antes de 1130, Bernardo emprendió una vasta correspondencia
con muchas personas, tanto importantes como de modestas condiciones sociales. A
las muchas Cartas de este periodo hay que añadir los numerosos Sermones, como
también Sentencias y Tratados. Siempre a esta época asciende la gran amistad de
Bernardo con Guillermo, abad de Saint-Thierry, y con Guillermo de Champeaux, una
de las figuras más importantes del siglo XII. Desde 1130 en adelante empezó a
ocuparse de no pocos y graves cuestiones de la Santa Sede y de la Iglesia. Por
este motivo tuvo que salir más a menudo de su monasterio, e incluso fuera de
Francia. Fundó también algunos monasterios femeninos, y fue protagonista de un
vivo epistolario con Pedro el Venerable, abad de Cluny, sobre el que hablé el
pasado miércoles. Dirigió sobre todo sus escritos polémicos contra Abelardo, un
gran pensador que inició una nueva forma de hacer teología, introduciendo sobre
todo el método dialéctico-filosófico en la construcción del pensamiento
teológico. Otro frente contra el que Bernardo luchó fue la herejía de los
Cátaros, que despreciaban la materia y el cuerpo humano, despreciando, en
consecuencia, al Creador. Él, en cambio, se sintió en el deber de defender a los
judíos, condenando los cada vez más difundidos rebrotes de antisemitismo. Por
este último aspecto de su acción apostólica, algunas decenas de años más tarde,
Ephraim, rabino de Bonn, dedicó a Bernardo un vibrante homenaje. En ese mismo
periodo el santo abad escribió sus obras más famosas, como los celebérrimos
Sermones sobre el Cantar de los Cantares. En los últimos años de su vida – su
muerte sobrevino en 1153 – Bernardo tuvo que limitar los viajes, aunque sin
interrumpirlos del todo. Aprovechó para revisar definitivamente el conjunto de
las Cartas, de los Sermones y de los Tratados. Merece mencionarse un libro
bastante particular, que terminó precisamente en este periodo, en 1145, cuando
un alumno suyo, Bernardo Pignatelli, fue elegido Papa con el nombre de Eugenio
III. En esta circunstancia, Bernardo, en calidad de Padre espiritual, escribió a
este hijo espiritual el texto De Consideratione, que contiene enseñanzas para
poder ser un buen Papa. En este libro, que sigue siendo una lectura conveniente
para los Papas de todos los tiempos, Bernardo no indica sólo como ser un buen
Papa, sino que expresa también una profunda visión del misterio de la Iglesia y
del misterio de Cristo, que se resuelve, al final, con la contemplación del
misterio de Dios trino y uno: ""Debería proseguir aún la búsqueda de este Dios,
que aún no ha sido bastante buscado", escribe el santo abad "pero quizás se
puede buscar y encontrar más fácilmente con la oración que con la discusión.
Pongamos por tanto aquí término al libro, pero no a la búsqueda" (XIV, 32: PL
182, 808), a estar en camino hacia Dios.
Quisiera detenerme sólo en dos aspectos centrales de la rica doctrina de
Bernardo: estos se refieren a Jesucristo y a María Santísima, su Madre. Su
solicitud por la íntima y vital participación del cristiano en el amor de Dios
en Jesucristo no trae orientaciones nuevas en el estatus científico de la
teología. Pero, de forma más decidida que nunca, el abad de Claraval configura
al teólogo con el contemplativo y el místico. Sólo Jesús – insiste Bernardo ante
los complejos razonamientos dialécticos de su tiempo – solo Jesús es "miel en la
boca, cántico en el oído, júbilo en el corazón (mel in ore, in aure melos, in
corde iubilum)". De aquí proviene el título, que se le atribuye por tradición,
de Doctor mellifluus: su alabanza de Jesucristo "se derrama como la miel". En
las extenuantes batallas entre nominalistas y realistas – dos corrientes
filosóficas de la época – el abad de Claraval no se cansa de repetir que sólo
hay un nombre que cuenta, el de Jesús Nazareno. "Árido es todo alimento del
alma", confiesa, "si no es rociado con este aceite; es insípido, si no se sazona
con esta sal. Lo que escribes no tiene sabor para mí, si no leo en ello Jesús".
Y concluye: "Cuando discutes o hablas, nada tiene sabor para mí, si no siento
resonar el nombre de Jesús" (Sermones en Cantica Canticorum XV, 6: PL 183,847).
Para Bernardo, de hecho, el verdadero conocimiento de Dios consiste en la
experiencia personal, profunda, de Jesucristo y de su amor. Y esto, queridos
hermanos y hermanas, vale para todo cristiano: la fe es ante todo encuentro
personal íntimo con Jesús, es hacer experiencia de su cercanía, de su amistad,
de su amor, y sólo así se aprende a conocerle cada vez más, a amarlo y seguirlo
cada vez más. ¡Que esto pueda sucedernos a cada uno de nosotros!
En otro célebre sermón del domingo dentro de la octava de la Asunción, el santo
abad describió en términos apasionados la íntima participación de María en el
sacrificio redentor de su Hijo. "¡Oh santa Madre, - exclama - verdaderamente una
espada ha traspasado tu alma!... Hasta tal punto la violencia del dolor ha
traspasado tu alma, que con razón te podemos llamar más que mártir, porque en ti
la participación en la pasión del Hijo superó con mucho en su intensidad los
sufrimientos físicos del martirio" (14: PL 183,437-438). Bernardo no tiene
dudas: "per Mariam ad Iesum", a través de María somos conducidos a Jesús. Él
confirma con claridad la subordinación de María a Jesús, según los fundamentos
de la mariología tradicional. Pero el cuerpo del Sermón documenta también el
lugar privilegiado de la Virgen en la economía de la salvación, dada su
particularísima participación como Madre (compassio) en el sacrificio del Hijo.
No por casualidad, un siglo y medio después de la muerte de Bernardo, Dante
Alighieri, en el último canto de la Divina Comedia, pondrá en los labios del
Doctor melifluo la sublime oración a María: "Virgen Madre, hija de tu Hijo/
humilde y más alta criatura/ término fijo de eterno consejo,..." (Paraíso 33,
vv. 1ss.).
Estas reflexiones, características de un enamorado de Jesús y de María como san
Bernardo, provocan aún hoy de forma saludable no sólo a los teólogos, sino a
todos los creyentes. A veces se pretende resolver las cuestiones fundamentales
sobre Dios, sobre el hombre y sobre el mundo, con las únicas fuerzas de la
razón. San Bernardo, en cambio, sólidamente fundado en la Biblia y en los Padres
de la Iglesia, nos recuerda que sin una profunda fe en Dios, alimentada por la
oración y por la contemplación, por una relación íntima con el Señor, nuestras
reflexiones sobre los misterios divinos corren el riesgo de ser un vano
ejercicio intelectual, y pierden su credibilidad. La teología reenvía a la
"ciencia de los santos", a su intuición de los misterios del Dios vivo, a su
sabiduría, don del Espíritu Santo, que son punto de referencia del pensamiento
teológico. Junto a Bernardo de Claraval, también nosotros debemos reconocer que
el hombre busca mejor y encuentra más fácilmente a Dios "con la oración que con
la discusión". Al final, la figura más verdadera del teólogo sigue siendo la del
apóstol Juan, que apoyó su cabeza sobre el corazón del Maestro.
Quisiera concluir estas reflexiones sobre san Bernardo con las invocaciones a
María, que leemos en su bella homilía: "En los peligros, en las angustias, en
las incertidumbres – dice – piensa en María, invoca a María. Que Ella no se
aparte nunca de tus labios, que no se aparte nunca de tu corazón; y para que
obtengas la ayuda de su oración, no olvides nunca el ejemplo de su vida. Si tu
la sigues, no puedes desviarte; si la rezas, no puedes desesperar; si piensas en
ella, no puedes equivocarte. Si ella te sostiene, no caes; si ella te protege,
no tienes que temer; si ella te guía, no te cansas; si ella te es propicia,
llegarás a la meta..." (Hom. II super "Missus est", 17: PL 183, 70-71).

#2083 De: "jrtornel1" <jrtornel1@...>
Fecha: Mié, 21 de Oct, 2009 5:37 pm
Asunto: Benedicto XVI: La Iglesia existe para anunciar el Evangelio
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Benedicto XVI: La Iglesia existe para anunciar el Evangelio

Intervención con motivo del Ángelus

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 18 de octubre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a
continuación el discurso pronunciado por el Papa hoy durante el rezo del
Ángelus, con los peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.
******
¡Queridos hermanos y hermanas!
Hoy, tercer domingo de octubre, se celebra la Jornada Mundial de las Misiones,
que constituye para todas las comunidades eclesiales y para cada cristiano una
fuerte llamada al compromiso de anunciar y testimoniar el Evangelio a todos, en
particular a los que todavía no lo conocen. En el Mensaje que he escrito para
esta ocasión, me he inspirado en una expresión del Libro del Apocalipsis, que a
su vez se hace eco de una profecía de Isaías: "Las naciones caminarán en su luz"
(Ap 21,24). La luz de la que se habla es la de Dios, revelada por el Mesías, y
reflejada en el rostro de la Iglesia, representada como la nueva Jerusalén,
ciudad maravillosa en la que resplandece con toda su plenitud la gloria de Dios.
Es la luz del Evangelio, que orienta el camino de los pueblos y les guía hacia
la formación de una gran familia, en la justicia y la paz, bajo la paternidad
del único Dios bueno y misericordioso. La Iglesia existe para anunciar este
mensaje de esperanza a toda la humanidad, que en nuestro tiempo "ha logrado
grandes conquistas, pero parece haber perdido el sentido de las realidades
últimas y de la misma existencia" (Juan Pablo II, Enc. "Redemptoris missio", 2).
En el mes de octubre, especialmente en este domingo, la Iglesia universal
destaca la propia vocación misionera. Guiada por el Espíritu Santo, se sabe
llamada a proseguir la obra del mismo Jesús anunciando el Evangelio del Reino de
Dios, que "es justicia, paz y gloria en el Espíritu Santo" (Rm 14,17). Este
Reino está ya presente en el mundo como fuerza de amor, de libertad, de
solidaridad, de respeto a la dignidad de cada hombre, y la Comunidad eclesial
siente fuerte en el corazón la urgencia de trabajar para que la soberanía de
Cristo se realice plenamente. Todos sus miembros e instrumentos cooperan en ese
proyecto, según los diversos estados de vida y carismas. En esta Jornada Mundial
de las Misiones quiero recordar a los misioneros y misioneras -sacerdotes,
religiosos, religiosas y laicos voluntarios- que consagran su existencia a
llevar el Evangelio al mundo, afrontando también obstáculos y dificultades y a
veces hasta verdaderas persecuciones. Pienso, entre otros, en don Ruggero
Ruvoletto, sacerdote fidei donum, recientemente asesinado en Brasil; en el padre
Michael Sinnot, religioso, secuestrado hace pocos días en Filipinas. ¿Y cómo no
pensar en lo que está emergiendo en el Sínodo de los Obispos por África en
términos de extremo sacrificio y de amor a Cristo y a su Iglesia? Agradezco a
las Obras Misionales Pontificias el precioso servicio que prestan a la animación
y a la formación misionera. Invito además a todos los cristianos a un gesto
material y espiritual de compartir para ayudar a las jóvenes Iglesias de los
Países más pobres.
Queridos amigos, hoy, 18 de octubre, es también la fiesta de San Lucas
evangelista que, además del Evangelio, escribió los Hechos de los Apóstoles,
para narrar la expansión del mensaje cristiano hasta los confines del mundo
entonces conocido. Invocamos su intercesión, junto con la de San Francisco
Saverio, la de Santa Teresa del Niño Jesús, patrona de las misiones, y la de la
Virgen María, para que la Iglesia pueda continuar difundiendo la luz de Cristo
entre todos los pueblos. Os pido, también, que recéis por la Asamblea especial
para África del Sínodo de los Obispos, que en estas semanas se está celebrando
aquí, en el Vaticano.
[Después del Ángelus, en lengua francesa dijo:]
El Ángelus me da la alegría de saludaros, queridos peregrinos francófonos.
Celebramos hoy la Jornada Mundial de las Misiones. Cristo en el Evangelio nos
recuerda que el Hijo del hombre ha venido para servir. ¡Nuestra fidelidad a
Cristo no nos debe llevar a buscar los honores, la notoriedad, la fama, sino que
nos invita a comprender y a hacer comprender que la verdadera grandeza se
encuentra en el servicio y el amor al prójimo! En el corazón del Sínodo por
África, ¡invoquemos a la Virgen María, Nuestra Señora de África para que dé
frutos abundantes! ¡Que Dios os bendiga! ¡Buen domingo!
[En lengua inglesa, dijo:]
Extiendo una cordial bienvenida a todos los peregrinos de habla inglesa
presentes en este Ángelus. La liturgia de hoy nos recuerda que Jesús,
compartiendo totalmente nuestra humanidad, se compadece de nuestras debilidades
y entiende nuestra lucha contra la tentación. En este Domingo Mundial de las
Misiones, ¡volvámonos a Él en oración y aproximémonos a su trono de gracias,
para poder recibir su misericordia y proclamar el Evangelio del Amor a todo el
mundo!
[En lengua alemana, dijo:]
Con alegría doy la bienvenida a todos los hermanos y hermanas de lengua alemana.
La Jornada Mundial de las Misiones de hoy nos recuerda que la misión es la base
de la vida de la Iglesia. En fidelidad a la misión del Señor, predicar su
Evangelio es para nosotros la prioridad y una urgencia. Nos corresponde a
nosotros los cristianos bautizados y confirmados, llevar a los pueblos de la
tierra y a todos los que nos rodean hoy, a Jesucristo, que es la salvación del
mundo, la paz, la unidad, la reconciliación, y da nueva vida. Pidamos al
Espíritu Santo, que reavive de nuevo en nosotros la pasión, el coraje y el
entusiasmo para predicar el evangelio. Dios os bendiga a todos.
[En lengua española, dijo:]
Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular a los
fieles de la Hermandad del Señor de los Milagros, de Roma, a los miembros de la
Hermandad de la Virgen de la Amargura, de Lorca, y al grupo de jóvenes españoles
y latinoamericanos que trabajan pastoralmente en la defensa de la vida. En este
domingo, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de las Misiones. Os invito a
todos a orar por tantos sacerdotes, religiosos y laicos, que han entregado su
vida a la evangelización de los pueblos. Encomiendo a la protección maternal de
María Santísima, que durante este mes invocamos especialmente con el título de
Nuestra Señora del Rosario, a todos los misioneros del mundo, para que no les
falte nunca nuestro apoyo espiritual y material en su difícil tarea apostólica.
Feliz domingo!
[En lengua polaca, dijo:]
Hermanos y hermanas, ¡queridos polacos! "Las naciones caminarán en su luz" (Ap
21,24). En el espíritu del lema de la Jornada Mundial de las Misiones de este
año, pedimos en la oración que toda la comunidad humana sea iluminada por la luz
de Cristo. Que su Evangelio ayude a las personas de todos los continentes a
convertirse en una gran familia, para que todos los pueblos descubran en Dios un
Padre que les ama. Agradeciendo la ayuda espiritual y material para las
misiones, a todos os imparto de corazón una bendición.
[En lengua italiana, dijo:]
Dirijo un cordial saludo a los Clérigos Regulares de la Madre de Dios, venidos
para la clausura del IV centenario de la muerte de su fundador, San Juan
Leonardi. Queridos hermanos, con vosotros están también los alumnos de todos los
Colegios de Propaganda Fide, acompañados por el cardenal Iván Dias, prefecto de
la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, así como los
representantes de los Farmacéuticos, de los que San Juan Leonardi es Patrón. Os
exhorto a seguirle en el camino de la santidad y a imitar su celo misionero.
Saludo con afecto a todos los peregrinos de lengua italiana, en particular a la
Comunidad Cenáculo, que desde hace tantos años ayuda a los jóvenes,
especialmente a los que han caído en el abismo de las drogas, a reencontrar el
camino de la vida encontrando a Jesucristo. Saludo también a los participantes
del congreso sobre Motu propio Summorum Pontificum, celebrado estos días en
Roma, a la Asociación Nacional de Pequeños Ayuntamientos de Italia, a la Banda
musical "Valletiberina" y a la sección de Pontedera de la Asociación Nacional de
Policía. A todos auguro un buen domingo

#2082 De: "jrtornel1" <jrtornel1@...>
Fecha: Mar, 13 de Oct, 2009 8:49 am
Asunto: Benedicto XVI: Cinco nuevos santos para el mundo
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Cinco nuevos santos para el mundo

Al rezar el Ángelus tras la misa de canonizaciones

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 11 de octubre de 2009 (ZENIT.org) .- Publicamos las
palabras que dirigió Benedicto XVI este domingo al concluir la misa de
canonización de cinco nuevos beatos (Zygmunt Szczesny Felinski, Francisco Coll y
Guitart, Jozef Daamian de Veuster, Rafael Arnáiz Barón y Marie de la Croix
--Jeanne-- Jugan), cuando se disponía a introducir la oración mariana del
Ángelus.
* * *
Al final de esta solemne celebración, el mediodía nos invita a la oración del
Ángelus. Antes de rezarlo, deseo dirigir un cordial saludo a todos vosotros, que
habéis querido, con vuestra fervorosa participación rendir homenaje a los nuevos
santos. Dirijo un saludo particular a las autoridades con las delegaciones
oficiales venidas de diferentes países: os doy las gracias por vuestra
presencia.
[En francés]
Saludo con gusto a los peregrinos francófonos que han venido con motivo de las
canonizaciones. Siguiendo el ejemplo de la santa Jeanne Jugan, os invito a
preocuparos por los más pobres y más pequeños, los heridos de la vida y los
marginados de nuestras sociedades sobre todo con motivo de la Jornada Mundial
del Rechazo de la Miseria, que se celebrará en unos días. Recordando al santo
padre Damián, os pido que os comprometáis al mismo tiempo en apoyar con vuestra
oración y obras a las personas entregadas con generosidad en la lucha contra la
lepra y contra las demás formas de lepra debidas a la falta de amor por
ignorancia y cobardía. Que vuestra oración acompañe las sesiones de trabajo del
segundo Sínodo de África. ¡Que Dios os bendiga a todos!
[En inglés]
Extiendo mis cordiales saludos a todos los peregrinos de habla inglesa presentes
aquí en este domingo, en especial a los que han venido a Roma en gran número con
motivo de la canonización de hoy. Que estos nuevos santos os acompañen con sus
oraciones y os inspiren con el ejemplo de sus vidas santas. Saludo también a un
grupo de supervivientes de los ataques nucleares de Hiroshima y Nagasaki, y rezo
para que el mundo nunca más sea testigo de la destrucción masiva de vidas
humanas inocentes. Que Dios os bendiga a todos vosotros, así como a vuestras
familias y seres queridos en sus casas.
[En alemán]
Dirijo un saludo cordial a los peregrinos de habla alemana y saludo
especialmente a los sacerdotes recién ordenados del Colegio Germanicum con sus
huéspedes. ¡Que el Señor les dé valentía y la fuerza en su ministerio! Tomemos a
los nuevos santos como modelos para nuestras vidas. Entre ellos se encuentra el
santo sumamente querido en Alemania, el padre Damián, quien vivió entre los
leprosos en la isla hawaiana de Molokai, y, finalmente con ellos sufrió la peste
destructora. Por otra parte, invocamos la intercesión del santo obispo Zygmunt
Szczesny Felinski, de los santos religiosos Francisco Coll y Guitart, Rafael
Arnáiz Barón y Marie de la Croix Jugan, para que Dios nos dé también hoy muchas
vocaciones religiosas. Que el Señor os acompañe a todos con su gracia.
[En español]
Dirijo un caluroso saludo a los peregrinos del lengua española, en particular a
los que han participado en esta gozosa ceremonia de canonización, en especial a
los señores cardenales, arzobispos y obispos que han venido con ellos de España,
tierra tan fecunda en frutos de santidad. El dominico san Francisco Coll, con su
entrega sacerdotal y misionera, y el trapense san Rafael Arnáiz Barón, con su
alma enteramente contemplativa, ambos fervientes devotos de la Virgen María,
hacen honor a la mejor tradición religiosa y a las profundas raíces cristianas
de su pueblo. Que el ejemplo y la intercesión de estos nuevos Santos avive en
todos, y particularmente en las Dominicas de la Anunciata, en la Orden de
Predicadores y en los monjes Trapenses, el compromiso de seguir generosa y
desinteresadamente a Cristo, según la propia vocación, dando testimonio de su
Evangelio en la sociedad de hoy. Saludo también a los grupos procedentes de
Colombia y otros países latinoamericanos.
[En flamenco]
Saludo a los peregrinos de lengua flamenca, que han venido a Roma para unirse a
la acción de gracias de la Iglesia por la canonización del padre Damián.
Consagrado al Corazón de Jesús y de María, este santo sacerdote se dejó guiar
por Dios para que pudiera florecer su vocación con un "sí" total. Que la
intercesión de Nuestra Señora y el apostolado de los leprosos libere al mundo de
la lepra, haga que seamos acogedores del amor de Dios, y nos dé entusiasmo y
alegría en el servicio de nuestros hermanos y hermanas. Os imparto mi bendición
apostólica.
[En polaco]
Saludo cordialmente a los fieles que han venido de Polonia, con los cardenales,
los arzobispos y los obispos. Saludo a todos los polacos, que celebran hoy la
tradicional jornada del Papa, deseando que se alegren con el don de un nuevo
santo: Zygmunt Szczesny Felinski. Encomiendo a su protección la Iglesia en
Polonia y toda la nación. ¡Que Dios os bendiga!
[En italiano]
Queridos hermanos y hermanas, la Virgen María es la estrella que orienta todo
camino de santidad. Su "fiat" es modelo de adhesión perfecta a la voluntad
divina y su "magnificat" expresa el canto de júbilo de la Iglesia, que ya en
esta tierra goza por las grandes obras de Dios y en el cielo alaba eternamente
su gloria. Nos dirigimos a la Madre de Cristo con confianza filial, invocando
por su intercesión y la de los nuevos santos, paz y salvación.

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