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#373 De: wilson <wamancha5@...>
Fecha: Mar, 2 de Ene, 2007 3:50 pm
Asunto: Has recibido una postal de wilson
wamancha5
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Hola frayescoba,

Has recibido una postal de wilson <wamancha5@...> !

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#372 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Sáb, 30 de Dic, 2006 9:00 pm
Asunto: R. Cantalamessa, la Sagrada Familia
claraalbert2000
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El Predicador del Papa pide el don de un padre y una madre para los niños del mundo
Comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., a la liturgia del próximo domingo

ROMA, viernes, 29 diciembre 2006 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., predicador de la Casa Pontificia, a la liturgia de la Misa del próximo domingo, de la Sagrada Familia: Jesús, María y José.

* * *


Domingo después de Navidad: Fiesta de la Sagrada Familia

I Samuel 1, 20-22.24-28; I Juan 3, 1-2.21-24; Lucas 2, 41-52

Sobre la familia


«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados». En estas palabras de María vemos mencionados los tres componentes esenciales de una familia: el padre, la madre, el hijo. No podemos este año hablar de la familia sin tocar el problema que en estos momentos más agita a la sociedad y preocupa a la Iglesia: los debates parlamentarios sobre el reconocimiento de las parejas de hecho.

No se puede impedir que el Estado busque dar respuesta a situaciones nuevas presentes en la sociedad, reconociendo algunos derechos civiles a personas también del mismo sexo que han decidido vivir juntas sus propias vidas. Lo que importa a la Iglesia –y debería importar a todas las personas interesadas en el bien futuro de la sociedad- es que esto no se traduzca en un debilitamiento de la institución familiar, ya muy amenazada en la cultura moderna.

Se sabe que la forma más efectiva de agotar una realidad o una palabra es la de dilatarla y banalizarla, haciendo que abrace cosas diferentes y entre sí contradictorias. Esto ocurre si se equipara la pareja homosexual al matrimonio entre el hombre y la mujer. El sentido mismo de la palabra «matrimonio» -del latín, función de la madre (matris)- revela la insensatez de tal proyecto.

No se ve, sobre todo, el motivo de esta equiparación, pudiéndose salvaguardar los derechos civiles en cuestión también de otras maneras. No veo por qué esto deberá sonar a un límite y ofensa a la dignidad de las personas homosexuales, hacia quienes todos sentimos el deber de respetar y amar, y de quienes, en algunos casos, conozco personalmente su rectitud y sufrimiento.

Lo que estamos diciendo vale con mayor razón para el problema de la adopción de niños por parte de parejas homosexuales. La adopción por parte de éstas es inaceptable porque es una adopción en exclusivo beneficio de los adoptantes, no del niño, que bien podría ser adoptado por parejas normales de padre y madre. Hay muchas que esperan hacerlo desde hace años.

Las mujeres homosexuales también tienen, se hace observar, el instinto de la maternidad y desean satisfacerlo adoptando a un niño; los hombres homosexuales experimentan la necesidad de ver crecer una joven vida junto a ellos y quieren satisfacerla adoptando a un niño. Pero ¿qué atención se presta a las necesidades y a los sentimientos del niño en estos casos? Se encontrará con que tiene dos madres o dos padres -en lugar de un padre y una madre-, con todas las complicaciones psicológicas y de identidad que ello comporta, dentro y fuera de casa. ¿Cómo vivirá el niño, en el colegio, esta situación que le hace tan diferente de sus compañeros?

La adopción es trastornada en su significado más profundo: ya no es dar algo, sino buscar algo. El verdadero amor, dice Pablo, «no busca el propio interés». Es verdad que también en las adopciones normales los progenitores adoptantes buscan, a veces, su bien: tener alguien en quien volcar su amor recíproco, un heredero de sus esfuerzos. Pero en este caso el bien de los adoptantes coincide con el bien del adoptado, no se opone a él. Dar en adopción un niño a una pareja homosexual, cuando sería posible darlo a una pareja de padres normales, no es, objetivamente hablando, hacer su bien, sino su mal.

El pasaje del Evangelio de la festividad termina con una escena de vida familiar que permite entrever toda la vida de Jesús desde los doce a los treinta años: «Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre iba guardando todas estas cosas en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en edad y en gracia ante Dios y los hombres». Que la Virgen obtenga a todos los niños del mundo el don de poder, también ellos, crecer en edad y gracia rodeados del afecto de un padre y de una madre.

[Traducción del italiano realizada por Zenit]
ZS06122901

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#371 De: Eva María <ballesteroseva@...>
Fecha: Mié, 27 de Dic, 2006 10:19 am
Asunto: Buenos deseos para el año que viene
cantorredondo
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Para enero, ILUSION por iniciar un nuevo año. Si pones a
Dios como prólogo de estos 365 días...los llevarás a feliz término.
 	 En febrero, EMPEÑO para no perder nuestros buenos
propósitos. Si miras al cielo, Jesús te ayudará a conquistarlos.
 	 Por marzo, PRIMAVERA en tu vida y en todo lo que hagas y
digas. Si bajas a tu corazón, Dios, te descubrirá el secreto para
ser feliz.
 	 Para abril, LLUVIA sobre ti  de aquello que más necesites.
Si miras a tu alrededor, descubrirás que Dios te cuida más de lo que
piensas.
 	 Por mayo, que FLOREZCA en tu camino lo mejor de tu
persona.Si te dejas llevar, Dios, hará contigo y por ti cosas
inimaginables.
 	 En junio, que hagas BALANCE de los meses vividos.Si eres
consciente de tus limitaciones, Dios, te animará a salir de los
caminos equivocados.
 	 Para julio,  toma un REFRESCO de tranquilidad y cordura.Si
crees y esperas, Dios, te dará un bálsamo en los momentos de
dificultades.
 	 Por agosto, DESCANSA de tus trabajos y fatigas.Si confías en
Cristo, comprobarás que siempre tendrás un amigo y un confidente en
tus momentos de soledad y hastío.
 	 En septiembre, VUELVE al curso rejuvenecido.Si conservas la
fe, te darás cuenta, de que nunca envejece y que siempre comienza de
nuevo, quien está en sintonía con Dios.
 	 Por octubre, ENCUENTRATE contigo mismo.Si buscas espacios de
silencio, sentirás que tu interior te lleva a escuchar y vivir según
tu conciencia.
 	 Para noviembre, REZA por los que se marcharon.Si quieres
soluciones y paz, alimenta la comunicación con Dios a través de la
oración. Ella te aportará sensación de bienestar y de equilibrio.
 	 Por diciembre, que podamos VERNOS y decirnos:parte de todo
esto, se ha cumplido con la ayuda de Dios,y nuestro propio
esfuerzo.AMEN

#370 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Sáb, 23 de Dic, 2006 11:23 pm
Asunto: Líderes cristianos se unen a la iniciativa de Taizé
claraalbert2000
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TAIZÉ, viernes, 22 diciembre 2006 (ZENIT.org).- Algunos de los representantes más destacados del cristianismo se han unido con un mensaje a los 40.000 jóvenes que se congregarán del 28 de diciembre al 1 de enero en un encuentro de oración convocado por la comunidad de Taizé.

Además de la misiva de Benedicto XVI (Cf. Zenit, 21 de diciembre de 2006), la comunidad ecuménica ha recibido los mensajes, entre otros, del patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I; del patriarca de Moscú y de todas las Rusias, del primado de la Comunión Anglicana, arzobispo de Canterbury, doctor Rowan Williams.

En su mensaje, Bartolomé I de Constantinopla reconoce su alegría al constatar que «aun viviendo en medio de una sociedad a veces alejada del Señor, busquéis dirigiros hacia el Reino de los Cielos, con la Palabra de Dios como guía capaz de transfiguraros».

Comentando la «Carta de Calcuta» escrita por el hermano Alois Loser, prior de la Comunidad, que sirve de tema para el encuentro de fin de año, el patriarca añade: «sí, la unidad universal de los seres humanos es irrefutable, pues nuestra existencia lleva las marcas del Dios de la creación».

«Pero, debido a la distancia entre nuestro deseo y nuestras acciones, debemos también luchar para que nuestro ser interior sea renovado por medio de las ayudas que nuestro Señor nos ha dado y que se conservan en la Iglesia: la oración, el estudio de la palabra de Dios, la vida sacramental, la conformidad de toda nuestra existencia al Evangelio».

«Con la confianza de que, enriquecidos espiritualmente, renovéis vuestra fidelidad al Señor al regresar a vuestros hogares, y, de acuerdo con vuestras posibilidades hagáis brillar en nuestro mundo el ideal del Evangelio, os aseguro mis oraciones y bendiciones, deseando que lleguéis a ser iconos vivientes, imágenes de Cristo, verdaderos hijos e hijas del Dios Uno y Trino, bendecidos, llenos de esperanza y amados», concluye.

Por su parte, el patriarca ortodoxo Alejo II, invita a los muchachos a ver la vida «como una peregrinación, emprendida con confianza en Dios. Esforcémonos por recordar qué breve es el camino de esta vida terrena».

Ahora bien, aclara, «la conciencia de que somos extranjeros en la tierra no implica de ningún modo pesimismo o un sentimiento de desesperación. Nosotros los cristianos estamos convencidos de que nuestro viaje terrenal no conduce hacia la nada, sino a una vida nueva y eterna».

«Debemos siempre recordar que orientarnos hacia el dinero, el éxito, la comodidad y el placer nos quita el sentido de la vida. Ese camino parece atractivo, pero conduce inevitablemente a un callejón sin salida. Invitad más bien a las personas de vuestra edad a confiar sus vidas a Dios; sólo Él puede darnos la plenitud y el gozo de vivir».

«El camino hacia Dios no es fácil y requiere sacrificios y duro trabajo --añade el patriarca ruso--. Pero sólo esta vida es digna de seres humanos, esas prodigiosas criaturas de Dios. Sólo este camino conduce hacia el Creador en quien nuestras almas encuentran paz. Con vistas a esta verdadera paz, merece la pena dejar de lado nuestras preocupaciones mundanas y aceptar la carga ligera de Cristo».

El arzobispo Rowan Williams considera que una «peregrinación de confianza», como la denomina Taizé, «representa una de las necesidades más urgentes de nuestro tiempo».

«En todas partes parece que crece la sospecha entre comunidades de fe y razas o naciones, animada por aquellos que viven en el miedo o están enamorados del poder».

«En sociedades desarrolladas, se contempla con mucho cinismo a todas las autoridades y a todos los ideales. Necesitamos confianza como necesitamos aire fresco; y nuestro mundo se está quedando sin aliento y sin aire por la sospecha, la duda y la desesperación».

«El Espíritu de Dios, el Santo Aliento de Dios, es lo que necesitamos para vernos unos a otros con una mirada nueva y confiada», afirma el líder anglicano.

El doctor Williams espera que el encuentro de Zagreb «sea una ocasión para tomar aliento, para encontrar un espacio en el que podáis renovar vuestra visión y un tiempo para reunir la determinación necesaria para el trabajo que nos espera de construir una verdadera comunidad de seres humanos, una comunidad sin muros en la que estemos al servicio unos de otros y seamos alimentados unos por otros, al atrevernos a confiar en el otro y en nuestro Creador y Salvador, nuestro Dios fiel, que nos ama».
ZS06122206



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#368 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Sáb, 23 de Dic, 2006 9:32 pm
Asunto: R. Cantalamessa:segunda predicación de este Adviento
claraalbert2000
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Publicamos a continuación el texto íntegro de esta segunda predicación de este Adviento (la primera se puede leer íntegramente en Zenit, 15 de diciembre de 2006)

* * *


P. Raniero Cantalamessa
Segunda predicación de Adviento


«Bienaventurados los que trabajan por la paz
porque serán llamados hijos de Dios»


1. El mensaje para la Jornada Mundial de la Paz

Las bienaventuranzas no están dispuestas según una sucesión lógica. Excepto la primera, que da el tono a todas las demás, se pueden considerar cada una por separado, sin que su sentido se vea comprometido lo más mínimo. El mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Paz me ha impulsado a dejar para otra ocasión la reflexión sobre la tercera bienaventuranza, la de los mansos, a fin de dedicar este encuentro a la bienaventuranza de los que trabajan por la paz. Es bueno, de hecho, que el mensaje de la paz destinado a todo el mundo sea ante todo acogido, meditado y de frutos aquí, entre nosotros, en el centro de la Iglesia.

El de este año es un mensaje para la paz a todo campo; abarca desde el ámbito más personal a los más amplios de la política, de la economía, de la ecología, de los organismos internacionales. Ámbitos diferentes, pero unificados por el hecho de tener todos como objeto primario a la persona humana, como indica el título del mensaje: «La persona humana, corazón de la paz» [íntegramente disponible en el enlace http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/peace/documents/hf_ben-xvi_mes_20061208_xl-world-day-peace_sp.html. Ndt].

Hay en el mensaje una afirmación fundamental que es como la clave de lectura de todo; dice:

«La paz es al mismo tiempo un don y una tarea. Si bien es verdad que la paz entre los individuos y los pueblos -la capacidad de vivir unos con otros, estableciendo relaciones de justicia y solidaridad- supone un compromiso permanente, también es verdad, y lo es más aún, que la paz es un don de Dios. En efecto, la paz es una característica del obrar divino, que se manifiesta tanto en la creación de un universo ordenado y armonioso como en la redención de la humanidad, que necesita ser rescatada del desorden del pecado. Creación y Redención muestran, pues, la clave de lectura que introduce a la comprensión del sentido de nuestra existencia sobre la tierra» [1].

Estas palabras ayudan a comprender la bienaventuranza de los que trabajan por la paz, y ésta, a su vez, arroja una luz singular sobre estas palabras. La inminencia de la Navidad da un tono especial, litúrgico, a nuestra meditación. En la noche de Navidad escucharemos las palabras del himno angélico: «Paz en la tierra a los hombres que ama el Señor», cuyo sentido no es: haya paz, sino hay paz; no un deseo, sino una noticia. «La Navidad del Señor -decía San León Magno- es la natividad de la paz»: Natalis Domini natalis est pacis [2].

2. Quiénes son los que trabajan por la paz

La séptima bienaventuranza dice: «Bienaventurados los que trabajan por la paz porque serán llamados hijos de Dios». Junto con la de los misericordiosos, ésta es la única bienaventuranza que no dice tanto cómo hay que «ser» (pobres, afligidos, mansos, puros de corazón), sino también qué se debe «hacer». El término eirenopoioi significa aquellos que trabajan por la paz, que «hacen paz». No tanto, sin embargo, en el sentido de que se reconcilian con los propios enemigos, cuanto en el sentido de que ayudan a los enemigos a reconciliarse. «Se trata de personas que aman mucho la paz, tanto como para no temer comprometer la propia paz personal interviniendo en los conflictos a fin de procurar la paz entre cuantos están divididos» [3].

Los que trabajan por la paz no implican, por lo tanto, un sinónimo de pacíficos, esto es, de personas tranquilas y calmadas que evitan lo más posible los choques (estos son proclamados bienaventurados en otra bienaventuranza, la de los mansos); no son tampoco sinónimo de pacifistas, si por ello se entiende aquellos que se alinean contra la guerra (con mayor frecuencia, ¡con uno de los contendientes en guerra!), sin hacer nada para reconciliar entre sí a los adversarios. El término más justo es pacificadores.

En tiempos del Nuevo Testamento pacificadores eran llamados los soberanos, sobre todo el emperador romano. Augusto situaba en la cumbre de sus propias empresas la de haber establecido en el mundo la paz, mediante sus victorias militares (parta victoriis pax), y en Roma hizo levantar el famoso Ara pacis, el altar de la paz.

Hay quien ha pensado que la bienaventuranza evangélica intenta oponerse a esta pretensión, diciendo quiénes son los que verdaderamente trabajan por la paz y de qué manera ésta se promueve: mediante victorias, sí, pero victorias sobre ellos mismos, no sobre los enemigos, no destruyendo al enemigo, sino destruyendo la enemistad, como hizo Jesús en la cruz (Ef 2, 16).

En cambio hoy prevalece la opinión de que la bienaventuranza se lea teniendo en cuenta la Biblia y las fuentes judaicas, en las que ayudar a las personas en discordia a reconciliarse y a vivir en paz se ve como una de las principales obras de misericordia. En boca de Cristo la bienaventuranza de los que trabajan por la paz desciende del mandamiento nuevo del amor fraterno; es una forma en la que se expresa el amor al prójimo.

En tal sentido se diría que ésta es por excelencia la bienaventuranza de la Iglesia de Roma y de su obispo. Uno de los más preciosos servicios brindados a la cristiandad por el papado ha sido siempre el de promover la paz entre las diversas Iglesias y, en ciertas épocas, también entre los príncipes cristianos. La primera carta apostólica de un Papa, la de San Clemente I, escrita en torno al año 96 (antes aún, tal vez, que el cuarto Evangelio), se redactó para devolver la paz a la Iglesia en Corintio, desgarrada por discordias. Es un servicio que no se puede prestar sin una cierta potestad real de jurisdicción. Para darse cuenta de su valor basta con ver las dificultades que surgen allí donde aquél está ausente.

La historia de la Iglesia está llena de episodios en los que Iglesias locales, obispos o abades, en disputa entre sí o con la propia grey, han recurrido al Papa como árbitro de paz. También hoy, estoy seguro, éste es uno de los servicios más frecuentes, si bien de los menos conocidos, que se dan a la Iglesia universal. Igualmente la diplomacia vaticana y los nuncios apostólicos encuentran su justificación en ser instrumentos al servicio de la paz.

3. La paz como don

Pero Dios mismo, no un hombre, es el verdadero y supremo «agente de paz». Precisamente por esto, los que se afanan por la paz son llamados «hijos de Dios»: porque se asemejan a Él, le imitan, hacen lo que hace Él. El mensaje pontificio dice que la paz es característica del obrar divino en la creación y en la redención, esto es, tanto en el obrar de Dios como en el de Cristo.

La Escritura habla de la «paz de Dios» (Flp 4, 7) y aún con más frecuencia del «Dios de la paz» (Rm 15, 32). Paz no indica sólo lo que Dios hace o da, sino también lo que Dios es. Paz es lo que reina en Dios. Casi todas las religiones que brotaron en torno a la Biblia conocen mundos divinos en guerra en su interior. Los mitos cosmogónicos babilónicos y griegos hablan de divinidades que luchan y se despedazan entre sí. En la propia gnosis herética cristiana no existe unidad y paz entre los Eones celestes, y la existencia del mundo material sería precisamente fruto de un incidente y de una desarmonía ocurrida en el mundo superior.

Con este fondo religioso se puede comprender mejor la novedad y la alteridad absoluta de la doctrina de la Trinidad como perfecta unidad de amor en la pluralidad de las personas. En un himno suyo, la Iglesia llama a la Trinidad «océano de paz», y no se trata sólo de una frase poética. Lo que más impresiona contemplando el icono de la Trinidad de Rublev (reproducido en esta capilla en el muro frontal, sobre la Virgen en el trono) es la sensación de paz sobrehumana que de él emana. El pintor logró traducir en una imagen el lema de San Sergio de Radonez, para cuyo monasterio se pintó el icono: «Contemplando a la Santísima Trinidad, vencer la odiosa discordia de este mundo».

Quien mejor ha celebrado esta Paz divina, que llega de más allá de la historia, fue Pseudo-Dionisio Areopagita. Paz es para él uno de los «nombres de Dios», con el mismo título que «amor» [4]. También de Cristo se dice que «es» Él mismo nuestra paz (Ef 2, 14-17). Cuando dice: «Mi paz os doy», Él nos transmite aquello que es.

Hay un nexo inseparable entre la paz don de lo alto y el Espíritu Santo; no sin razón se representan con el mismo símbolo de la paloma. La tarde de Pascua Jesús dio, prácticamente en un mismo instante, a los discípulos la paz y el Espíritu Santo: «”¡La paz esté con vosotros!”... Sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”» (Jn 20, 21-22). La paz, dice Pablo, es un «fruto del Espíritu» (Gal 5, 22).

Se comprende entonces qué significa ser los que trabajan por la paz. No se trata de inventar o de crear la paz, sino de transmitirla, de dejar pasar la paz de Dios y la paz de Cristo «que supera toda inteligencia». «Gracia y paz de parte de Dios, Nuestro Padre, y de Jesucristo el Señor» (Rm 1, 7): ésta es la paz que el Apóstol transmite a los cristianos de Roma.

Nosotros no debemos ni podemos ser fuentes, sino sólo canales de la paz. Lo expresa a la perfección la oración atribuida a Francisco de Asís: «Señor, haz de mí un instrumento de tu paz». En inglés traducen justamente: Haz de mí un canal de tu paz, make me a channel of your peace.

¿Pero cuál es la paz de la que hablamos? Es clásica la definición que da San Agustín: «La paz es la tranquilidad en el orden» [5]. Basándose en ella, Santo Tomás dice que en el hombre existen tres tipos de orden: consigo mismo, con Dios y con el prójimo, y existen, en consecuencia, tres formas de paz: la paz interior, con la que el hombre está en paz consigo mismo; la paz por la que el hombre lo está con Dios, sometiéndose plenamente a sus disposiciones; y la paz relativa al prójimo, por la que se vive en paz con todos [6].

En la Biblia, sin embargo, shalom, paz, dice más que la sencilla tranquilidad en el orden. Indica también bienestar, reposo, seguridad, éxito, gloria. A veces designa, incluso, la totalidad de los bienes mesiánicos y es sinónimo de salvación y de bien: «Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva y proclama la salvación» (Is 52, 7). La nueva alianza es llamada una «alianza de paz» (Ez 37, 26), el Evangelio «evangelio de la paz» (Ef 6, 15), como si en la palabra se resumiera todo el contenido de la alianza y del evangelio.

En el Antiguo Testamento, paz se acerca frecuentemente a justicia (Salmo 85, 11: «La justicia y la paz se besan») y en el Nuevo Testamento a gracia. Cuanto San Pablo escribe: «Justificados por medio de la fe, estamos en paz con Dios» (Rm 5, 1), está claro que «en paz con Dios» tiene el mismo significado expresivo que «en gracia de Dios».

4. La paz como tarea

El mensaje del Papa dice que la paz, además de don, es también tarea. Y es de la paz como tarea de lo que nos habla en primer lugar la bienaventuranza de los que trabajan por la paz.

La condición para poder ser canales de paz es permanecer unidos a su fuente que es la voluntad de Dios: «En su voluntad está nuestra paz», le hace decir Dante a un alma del purgatorio. El secreto de la paz interior es el abandono total y siempre renovado a la voluntad de Dios. Ayuda a conservar o a reencontrar esta paz del corazón repetir frecuentemente uno mismo, con Santa Teresa de Ávila: «Nada te turbe, nada te espante. Todo se pasa, Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene nada le falta. Sólo Dios basta».

La parénesis apostólica es rica en indicaciones prácticas sobre lo que favorece u obstaculiza la paz. Uno de los pasajes más conocidos es el de la Carta de Santiago: «Donde hay envidia y ambición, allí reina el desorden y toda clase de maldad. En cambio, la sabiduría de arriba es en primer lugar intachable, pero además es pacífica, tolerante, conciliadora, compasiva, fecunda, imparcial y sincera. En resumen, los que promueven la paz van sembrando en paz el fruto que conduce a la salvación» (St 3, 16-18).

De este ámbito personalísimo debe partir todo esfuerzo de construir la paz. La paz es como la estela de un navío, que va ensanchándose hasta el infinito, pero comienza por una punta, y la punta es, en este caso, el corazón del hombre. Uno de los mensajes de Juan Pablo II para la Jornada de la Paz, el de 1984, llevaba por título: «La paz nace de un corazón nuevo».

En este ámbito personal no es donde desearía insistir. Hoy se abre ante los que trabajan por la paz un campo de trabajo nuevo, difícil y urgente: promover la paz entre las religiones y con las religiones, esto es, tanto de las religiones entre sí como de los creyentes de las distintas religiones con el mundo laico no creyente. El mensaje del Papa dedica un párrafo a las dificultades que se encuentran en este campo. Dice:

«Respecto a la libre expresión de la propia fe, hay un síntoma preocupante de falta de paz en el mundo, que se manifiesta en las dificultades que tanto los cristianos como los seguidores de otras religiones encuentran a menudo para profesar pública y libremente sus propias convicciones religiosas... Hay regímenes que imponen a todos una única religión, mientras que otros regímenes indiferentes alimentan no tanto una persecución violenta, sino un escarnio cultural sistemático respecto a las creencias religiosas. En todo caso, no se respeta un derecho humano fundamental, con graves repercusiones para la convivencia pacífica. Esto promueve necesariamente una mentalidad y una cultura negativa para la paz» (n. 5).

De este escarnio cultural, o al menos intento de marginación, de las creencias religiosas, estamos teniendo ejemplo precisamente estos días, con la campaña puesta en marcha en varios países y ciudades de Europa contra los símbolos religiosos de la Navidad. Se aduce frecuentemente como motivo la voluntad de no ofender a las personas de otras religiones que están entre nosotros, especialmente a los musulmanes. Pero es un pretexto, una excusa. En realidad es un determinado mundo laicista el que no quiere estos símbolos, no los musulmanes. Ellos no tienen nada contra la Navidad cristiana, que incluso honran.

Hemos llegado al absurdo de que muchos musulmanes celebran el nacimiento de Jesús, desean el belén en casa y llegan a decir que «no es musulmán quien no cree en el nacimiento milagroso de Jesús» [7], mientras otros que se dicen cristianos quieren hacer de la Navidad una fiesta invernal, poblada sólo de renos y ositos.

En el Corán hay una Sura dedicada al nacimiento de Jesús que vale la pena conocer, también para favorecer el diálogo y la amistad entre las religiones. Dice:

«Los ángeles dijeron: Oh María, Dios te da la feliz noticia de un Verbo de Él. Su nombre será Jesús (‘Isà) hijo de María. Será ilustre en este mundo y en el otro... Hablará a los hombres desde la cuna y como hombre maduro, y será de los Santos. Dijo María: “Señor mío, ¿cómo podré tener un hijo, cuando ningún hombre me ha tocado?”. Respondió: “De esta forma: Dios crea lo que Él quiere, y cuando ha decidido algo, dice sólo: sé, y ello es”» [8].

En el programa sobre el evangelio dominical «A sua immagine», que se emite en «Rai Uno» mañana por la tarde, pedí a un hermano musulmán que leyera este pasaje y lo hizo con gran alegría, mostrándose feliz de contribuir a aclarar un equívoco que perjudica, decía, a los propios creyentes islámicos, con el pretexto de favorecer su causa.

El motivo que permite un diálogo entre las religiones -fundado no sólo en las razones de oportunidad que conocemos bien, sino sobre un sólido fundamento teológico- es que «tenemos todos un único Dios», como recordaba el Santo Padre con ocasión de su visita a la mezquita Azul de Estambul. Es la verdad de la que también San Pablo partió en su discurso en el areópago de Atenas (Hch 17, 28).

Tenemos, subjetivamente, ideas diferentes sobre Él. Para nosotros, los cristianos, Dios es «el Padre del Nuestro Señor Jesucristo», y a Aquél no se le conoce plenamente sino «a través de éste»; pero objetivamente bien sabemos que Dios no puede ser más que uno. Hay «un solo Dios que es Padre de todos, que está sobre todos, actúa en todos y habita en todos» (Ef 4, 6).

Fundamento teológico del diálogo es también nuestra fe en el Espíritu Santo. Como Espíritu de la redención y Espíritu de la gracia, Él es el vínculo de la paz entre los bautizados de las distintas confesiones cristianas; como Espíritu de la creación, Spiritus creator, Él es un vínculo de paz entre los creyentes de todas las religiones y, más aún, entre los hombres de buena voluntad. «Toda verdad, de donde quiera que venga dicha –escribió Santo Tomás de Aquino-, viene del Espíritu Santo» [9].

Pero como este Espíritu creador tendía a Cristo en los profetas del Antiguo Testamento (1 P 1, 11), así creemos que, de un modo conocido sólo por Dios, tiende ahora a Cristo y a su misterio pascual en su acción fuera de la Iglesia. Como el Hijo no hace nada sin el Padre, así el Espíritu Santo no hace nada sin el Hijo.

Todo el reciente viaje del Santo Padre a Turquía ha sido un obrar por la paz religiosa, rico de frutos como todas las cosas nacidas en el signo de la cruz: paz entre la Iglesia cristiana de Oriente y la de Occidente, paz entre el cristianismo y el islam. «Esta visita nos ayudará a encontrar juntos los modos y los caminos de la paz por el bien de la humanidad», fue el comentario del Santo Padre con ocasión de la oración silenciosa en la mezquita Azul. 

5. ¿Una paz sin religiones?

El Occidente secularizado, desea, a decir verdad, un tipo distinto de paz religiosa: el que resulta de la desaparición de toda religión.

«Imagina que no existe el paraíso, / es fácil si lo intentas. / Ningún infierno bajo nosotros / y sólo el cielo encima de nosotros.
Imagina a toda la gente / viviendo para hoy,/ imagina que no hay países / no es difícil hacerlo. / Nada por lo que matar o morir / y tampoco religión alguna...
Imagina a toda la gente / viviendo la vida en paz. / Puede que digas que soy un soñador. / Pero no soy el único. / Espero que un día te unas a nosotros / y que el mundo viva como una sola cosa»
[10].

Esta canción, compuesta por uno de los grandes ídolos de la música ligera moderna, con una melodía persuasiva, se ha convertido en una especie de manifiesto secular de pacifismo. Si se llevara a cabo, lo que aquí se desea sería el mundo más pobre y triste que se pudiera imaginar; un mundo chato, en el que son abolidas todas las diferencias, donde la gente está destinada a despedazarse, no a vivir en paz, porque como aclaró René Girard, allí donde todos quieren las mismas cosas, el «deseo mimético» se desencadena y con él la rivalidad y la guerra.

Los creyentes no podemos, sin embargo, dejarnos llevar por resentimientos ni polémicas, tampoco contra el mundo secularizado. Junto al diálogo y la paz entre las religiones, se sitúa otra meta para los que trabajan por la paz: la meta de la paz entre los creyentes y los no creyentes, entre las personas religiosas y el mundo secularizado, indiferente u hostil a la religión.

Será éste otro banco de pruebas: dar razón, también con firmeza, de la esperanza que está en nosotros, pero hacerlo -como exhorta la Carta de Pedro y como da ejemplo de ello su actual sucesor- «con dulzura y respeto» (1 P 2, 15-16). Respeto no significa en este caso «respeto humano», tener escondido a Jesús para no suscitar reacciones. Es respeto de una interioridad que le es conocida sólo a Dios y que nadie puede violar u obligar a cambiar. No es poner entre paréntesis a Jesús, sino mostrar a Jesús y el evangelio con la vida. Esperamos sólo que un respeto igual sea mostrado por los demás respecto a los cristianos, algo que hasta ahora frecuentemente ha faltado.

Terminamos volviendo con el pensamiento a la Navidad. Un antiguo responsorio de maitines en Navidad decía: Hodie nobis de caelo pax vera descendit. Hodie per totum mundum melliflui facti sunt caeli: «Hoy ha bajado del cielo para nosotros la paz verdadera. Hoy los cielos destilan miel sobre el mundo».

¿Cómo corresponder el don infinito que el Padre hace al mundo, dando por éste a su Hijo Unigénito? Si existe una metedura de pata que no hay que cometer en Navidad es reciclar un regalo ofreciéndoselo, por error, a la misma persona de la que se recibió. Pues bien, ¡con Dios no podemos más que hacer esto todo el tiempo! La única acción de gracias posible es la Eucaristía: volver a ofrecerle a Jesús, su Hijo, hecho hermano nuestro.

¿Y a Jesús qué regalo le haremos? Un texto de la liturgia oriental de Navidad dice: «¿Qué podemos ofrecerte, Oh Cristo, por haberte hecho hombre en la tierra? Toda criatura te da el signo de su reconocimiento: los ángeles sus cantos, los cielos su estrella, la tierra una gruta, el desierto un pesebre. ¡Pero nosotros te ofrecemos una Madre virgen!» [11].

Santo Padre, venerables padres, hermanos y hermanas: gracias por la benévola escucha y ¡feliz Navidad!

-----------------------------------------------------------
[1] Benedicto XVI, «La persona humana, corazón de la paz». Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2007.
[2] San León Magno, Trattati 26 (CC 138, linea 130)
[3] J. Dupont, Le beatitudini, III, p.1001.
[4] Pseudo Dionisio Areopagita, Nomi divini, XI, 1 s (PG 3, 948 s).
[5] San Agustín, La città di Dio, XIX, 13 (CC 48, p. 679).
[6] Santo Tomás de Aquino, Commento al vangelo di Giovanni, XIV, lez.VII, n.1962.
[7] Magdi Allan, «Noi musulmani diciamo sì al presepe» [«Los musulmanes decimos sí al belén»], Il Corriere della sera, 18 diciembre 2006, p. 18.
[8] Corán, Sura III, traducción [al italiano] de M.M. Moreno, Turín, UTET, 1971, p. 65.
[9] Santo Tomás de Aquino, Somma teologica, I-IIae q. 109, a. 1 ad 1; Ambrosiaster, Sulla prima lettera ai Corinti, 12, 3 (CSEL 81, p.132).
[10] John Lennon, «Imagine there’s no heaven / it’s easy if you try. / No hell below us / above us only sky. Imagine all the people / living for today./ Imagine there’s no countries / it isn’t hard to do. / Nothing to kill or die for / and no religion too. /Imagine all the people / living for today./ Imagine there’s no countries / it isn’t hard to do./ Nothing to kill or die for /and no religion too...Imagine all the people / living life in peace. / You may say I’m a dreamer / But I’m not the only one./ I hope someday you’ll join us / and the world will live as one».
[11] Idiomelon ai Grandi Vespri di Natale.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]



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#367 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Sáb, 23 de Dic, 2006 9:34 pm
Asunto: Regala Zenit esta Navidad
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Muy estimado lector de ZENIT: ¿Es usted miembro activo o tiene responsabilidad en una parroquia, movimiento, grupo de oración, comunidad? Le presentamos una buena ocasión para hacer un bello regalo de Navidad a todos los miembros de su comunidad, a la vez que ayuda fuertemente en la promoción de ZENIT. Como sabe, este año también estamos llevando a cabo nuestra campaña -de Navidad y Año Nuevo- "Regala ZENIT". Este año estamos procurando dar facilidades a cuantos quieran regalar ZENIT a miembros de su parroquia, grupo o comunidad. De esta manera, como alternativa al formulario "Regala ZENIT" disponible en la web http://www.zenit.org/spanish/regalo.html en el que hay que introducir uno por uno los nombres de los destinatarios del regalo, para aquellos que quieren enviar el regalo a miembros de su propio grupo o comunidad hemos dispuesto
una modalidad agilizada de envío a ZENIT de la lista de destinatarios de la suscripción-regalo. Si usted está interesado en conocer en detalle esta modalidad específica para grupos de personas, le rogamos que se ponga en contacto en la dirección inforegalos@...; por favor, indique su nombre completo y designe la parroquia, grupo o comunidad en cuyo ámbito desea que circule la suscripción gratuita a ZENIT. Ello nos permitirá indicarle cómo proceder para enviarnos la lista de destinatarios de su grupo. Permítanos precisar que el envío de suscripciones-regalo a través de la modalidad para "grupos" excluye de la participación en el concurso y la posibilidad de ganar los premios que hemos anunciado (el viaje a Jerusalén para dos personas, el icono pintado a mano o el
libro fotográfico sobre Juan Pablo II). Para optar a estos premios es necesario introducir los nombres de los destinatarios en el enlace antes citado. Existe un premio especial para "GRUPOS" -parroquias, comunidades...- que tenemos el gusto de anunciar hoy. Al grupo que en la edición en español logre mayor número de suscripciones a ZENIT regaladas durante esta campaña y confirmadas por los destinatarios, le premiaremos enviándole una bellísima imagen (90 cm) de María, donativo de la asociación "María de Nazaret". Si está interesado en que circule la suscripción gratuita a ZENIT dentro de su grupo o comunidad, no deje escapar esta ocasión de ayudarnos en la promoción de ZENIT y, tal vez, de que su comunidad reciba la imagen de María. Esperamos su mensaje en inforegalos@... : le explicaremos cómo puede hacernos llegar la lista de destinatarios de su grupo. Gracias y ¡feliz Navidad! Carmen Lago ZENIT 



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#365 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Vie, 22 de Dic, 2006 11:18 am
Asunto: Peregrinación de jóvenes convocada por Taizé
claraalbert2000
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La peregrinación de jóvenes convocada por Taizé en Zagreb, esperanza para el Papa
Considera que el encuentro contribuye a construir relaciones más fraternas

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 21 diciembre 2006 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha reconocido en un mensaje que los 40.000 jóvenes que del 28 de diciembre al 1 de enero se reunirán en Zagreb para participar en el vigésimo noveno encuentro europeo animado por la comunidad de Taizé, constituyen un signo de esperanza para la humanidad.

En la misiva pontificia, el Papa se dirige a los chicos y chicas que se congregarán en Croacia para desear que «todos vosotros, reunidos en Zagreb, al continuar la peregrinación de confianza a través de la tierra iniciada por el querido hermano Roger, toméis conciencia cada vez más de la importancia de la fraternidad entre las personas y de la necesaria apertura a todos los que os rodean».

«Así, en una atención renovada hacia los demás, aportaréis vuestra contribución al establecimiento de relaciones más fraternas, para que sobre todo el planeta la familia humana llegue a ser una realidad concreta, en la que cada uno es acogido y amado por sí mismo, reconocido y respetado como hijo e hija de Dios».

«En esta tierra croata, marcada en los años pasados por los conflictos, sois un signo elocuente de esperanza y mostráis que vosotros, los jóvenes, queréis una humanidad nueva, fundada sobre el reconocimiento de todas las personas, independientemente de su nacionalidad o religión», afirma el Santo Padre en la misiva.

«Como cristianos --sigue diciendo el mensaje papal--, marcados por el único Bautismo que nos hace a todos hijos e hijas del mismo Padre, estáis llamados a manifestar que el mensaje evangélico es universal y viene al encuentro de cada ser humano sobre la ruta de la vida».

«Que con vuestra mirada hacia el otro y con vuestras atenciones a cada uno hagáis presente a Cristo, que nos llama a amar y a actuar como él. Así seréis verdaderamente libres y viviréis vuestra responsabilidad humana y cristiana», añade.

La Comunidad de Taizé fue fundada por el hermano Roger Schutz, asesinado a los 90 años, el 16 de agosto de 2005, durante un encuentro de oración celebrado en la pequeña localidad francesa de Taizé, por una mujer mentalmente desequilibrada de 36 años.
ZS06122106



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#364 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Vie, 22 de Dic, 2006 10:55 am
Asunto: web del grupo Maranatha (Madrid)
claraalbert2000
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El Señor nos regala para estas Navidades un precioso regalo: una nueva página web desde la que poder compartir la gracia y el amor que Él derrama en los hermanos de Maranatha.
 
Gracias al Señor y a los hermanos que han puesto su ilusión en servir con esta web.
 
 
 
Feliz Navidad



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#363 De: Eva María <ballesteroseva@...>
Fecha: Jue, 21 de Dic, 2006 9:54 pm
Asunto: Feliz Navidad
cantorredondo
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Hace mucho tiempo, no demasiado para Dios, en un insignificante portal
de Belén,  El llamó a la puerta del hombre.En la apariencia de un Niño
quiso tendernos una mano y, decirnos, que el camino del amor, es el
indicado para reconocerle y no perderle.Han pasado los años y, todavía
hoy,  miles de hombres y de mujeres, seguimos celebrando, con fe y
emoción, aquel acontecimiento que ha marcado el rumbo y la historia
del mundo.Te deseo, de todo corazón, que Dios brille en tu vida.Que
Jesús gima en lo más hondo de tus entrañasQue la estrella de la fe,
guíe tus caminosQue María, te muestre al Rey de ReyesQue José, te
infunda serenidadQue los pastores, te indiquen la grandeza de la
sencillezQue los Reyes, te inunden con los regalos de la salud y del
bienestarQue, esta Navidad 2006/7, sea para ti un descubrir lo que
Dios viene a recordarnos: en la pequeñez se esconde el tesoro de lo
más divino

#362 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Jue, 21 de Dic, 2006 8:34 am
Asunto: Navidad en un mundo que vive como si Dios no existiera
claraalbert2000
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Benedicto XVI: Navidad en un mundo que vive como si Dios no existiera
Intervención del Papa durante la audiencia general
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 20 diciembre 2006 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención de Benedicto XVI en la audiencia general de este miércoles, celebrada en el Aula Pablo VI, durante la que reflexionó sobre el sentido de la Navidad.


* * *


¡Queridos hermanos y hermanas!

«El Señor está cerca: venid, adorémosle». Con esta invocación, la liturgia nos invita, en estos últimos días de Adviento, a acercarnos, como de puntillas, a la gruta de Belén, donde tuvo lugar el acontecimiento extraordinario, que cambió el rumbo de la historia: el nacimiento del Redentor. En la Noche de Navidad, nos colocaremos una vez más ante el pesebre para contemplar, maravillados, al «Verbo hecho carne». Sentimientos de alegría y de gratitud, que como todos los años se renuevan en nuestro corazón al escuchar las melodías de los villancicos, que en tantos idiomas cantan el mismo y extraordinario prodigio. El Creador del universo vino por amor a poner su morada entre los hombres. En la Carta a los Filipenses, san Pablo afirma que Cristo, «siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres» (2,6). Se apareció con la forma humana, añade el apóstol, humillándose a sí mismo. En la santa Navidad reviviremos la realización de este sublime misterio de gracia y misericordia.

San Pablo añade: «al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva» (Gálatas 4,4-5). Desde hace siglos, el pueblo elegido esperaba al Mesías, pero se lo imaginaba como un caudillo poderoso y victorioso, que liberaría a los suyos de la opresión de los extranjeros. El Salvador, sin embargo, nació en el silencio y en la pobreza total. Vino como luz que ilumina a todos los hombres --constata el evangelista Juan--, « y los suyos no la recibieron» (Juan 1, 9.11). Sin embargo, el apóstol añade: «a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios» (ibídem 1,12). La luz prometida iluminó los corazones de quienes habían perseverado en la espera vigilante y activa.

La liturgia de Adviento nos exhorta también a nosotros a ser sobrios y vigilantes, para no dejarnos sobrecargar por el peso del pecado y de las excesivas preocupaciones del mundo. De hecho, vigilando y rezando podremos reconoce y acoger el fulgor de la Navidad de Cristo. San Máximo de Turín, obispo que vivió entre el siglo IV y V, en una de sus homilías, afirma: «El tiempo nos advierte de que la Navidad de Cristo Señor está cerca. El mundo, con sus mismas angustias, habla de la inminencia de algo que lo renovará, y desea con una espera paciente que el esplendor de un sol más fúlgido ilumine sus tinieblas… Esta espera de la creación también nos lleva a nosotros a esperar el surgimiento de Cristo, nuevo Sol» (Sermón 61a, 1-3). La misma creación, por tanto, nos lleva a descubrir y a reconocer a Aquel que tiene que venir.

Pero la pregunta es: la humanidad de nuestro tiempo, ¿espera todavía a un Salvador? Da la impresión de que muchos consideran que Dios es extraño a sus propios intereses. Aparentemente no tienen necesidad de Él, viven como si no existiera y, peor aún, como si fuera un «obstáculo» que hay que quitar de en medio para poder realizarse. Incluso entre los creyentes, estamos seguros, algunos se dejan atraer por seductoras quimeras y distraer por engañosas doctrinas que proponen atajos ilusorios para alcanzar la felicidad. Y, sin embargo, a pesar de sus contradicciones, angustias y dramas, y quizá a causa de éstos, la humanidad de hoy busca un camino de renovación, de salvación, busca un Salvador y espera, en ocasiones inconscientemente, la llegada del Señor que renueva al mundo y nuestra vida, la llegada de Cristo, el único Redentor verdadero del hombre y de todo el hombre. Es verdad, falsos profetas siguen proponiendo una salvación «barata», que acaba siempre por provocar duras decepciones. Precisamente la historia de los últimos cincuenta años demuestra esta búsqueda de un Salvador «barato» y pone de manifiesto todas las desilusiones que se han derivado de ello. Nosotros, los cristianos, tenemos la tarea de difundir, con el testimonio de la vida, la verdad de la Navidad, que Cristo trae a todo hombre y mujer de buena voluntad. Al nacer en la pobreza del pesebre, Jesús viene para ofrecer a todos la única alegría y la única paz que pueden colmar las expectativas del espíritu humano.

Pero, ¿cómo podemos prepararnos para abrir el corazón al Señor que viene? La actitud espiritual de la espera vigilante y orante sigue siendo la característica fundamental del cristiano en este tiempo de Adviento. Es la actitud que caracteriza a los protagonistas de entonces: Zacarías e Isabel, los pastores, los magos, el pueblo sencillo y humilde, pero, sobre todo, ¡la espera de María y de José! Estos últimos, más que ningún otro, experimentaron en primera persona la emoción y la trepidación por el Niño que debía nacer. No es difícil imaginar cómo pasaron los últimos días, esperando abrazar al recién nacido entre sus brazos. Que su actitud sea la nuestra, queridos hermanos y hermanas. Escuchemos, en este sentido, la exhortación de san Máximo, obispo de Turín, ya antes citado: «Mientras nos preparamos a acoger la Navidad del Señor, revistámonos con vestidos nítidos, sin mancha. Hablo del traje del alma, no del cuerpo. ¡No tenemos que vestirnos con vestidos de seda, sino con obras santas! Los vestidos lujosos pueden cubrir las partes del cuerpo, pero no adornan la conciencia» (ibídem).

Que el Niños Jesús, al nacer entre nosotros, no nos encuentre distraídos o dedicados simplemente a decorar de luces nuestras casas. Decoremos más bien en nuestro espíritu y en nuestras familias una digna morada en la que Él se sienta acogido con fe y amor. Que nos ayuden la Virgen y san José a vivir el Misterio de la Navidad con una nueva maravilla y una serenidad pacificadora.

Con estos sentimientos, os quiero expresar a todos los que estáis aquí presentes y a vuestros familiares mis más sentidas felicitaciones por una santa y feliz Navidad, recordando en particular a quienes se encuentran en dificultad o sufren en el cuerpo y en el espíritu. ¡Feliz Navidad a todos vosotros!

[Traducción del original del italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:
La liturgia de estos días nos acerca al portal de Belén para contemplar el extraordinario prodigio de amor del «Verbo hecho carne». El pueblo elegido esperaba al Mesías como un libertador poderoso, sin embargo, el Salvador nació en el silencio y en la más absoluta pobreza. También hoy la humanidad, aunque vive aparentemente como si Dios no existiese o fuera un obstáculo para la propia felicidad, busca un Salvador y espera su llegada. Por eso, los cristianos han de testimoniar con su vida la verdad de la Navidad: Jesús, naciendo en la pobreza, ofrece a todos la única alegría y la única paz capaces de colmar el corazón humano. ¿Cómo prepararnos para recibir al Señor que viene? Mediante la espera vigilante y la oración, que son la actitud fundamental del cristiano. Sólo vigilando y orando podremos reconocer y acoger la luz del nacimiento de Cristo. En estos días, María y José, que anhelan estrechar en sus brazos al Niño recién nacido, nos ayudarán a vivir el gran misterio de la Navidad con renovado asombro y alegría, y con el don de la paz.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, venidos de Latinoamérica y España. Ya cercanos a las fiestas navideñas, os invito a vosotros aquí presentes y a vuestros familiares a celebrarlas con verdadero espíritu religioso. En estos días, recordemos también de modo especial a cuantos se encuentran solos, en dificultad, sufren o están privados de la libertad. A todos os deseo una feliz Navidad.

[© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]



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Fecha: Mié, 20 de Dic, 2006 11:11 pm
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   Descripción : Felicitación de Navidad, con oración e imágenes muy tiernas.

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#358 De: "Francisco" <maisago@...>
Fecha: Mié, 20 de Dic, 2006 3:43 pm
Asunto: LA NAVIDAD (reflexiones) sacado del grupo entre_amigos1
francisnava
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La navidad

El tèrmino Navidad; procede del latìn NATIVITAS, que hace referencia
al nacimiento, concretamente al de Jesús.
Una fiesta cultural
En estas fechas de fin de año, desde que tengo memoria, siempre se
celebró la Navidad en mi casa, con la familia y con los amigos.   Mi
madre solía colocar adornos llamativos con colores muy fuertes y
además decoraba con una flor roja llamada pascua.  Agregaba en las
mesas de la casa los dulces, chocolates y frutas secas para que toda
persona pudiera comerlas en todo tiempo. Se organizaban de tal forma
que se reunían  todos  los familiares posibles, aunque vivieran fuera
de Retalhuleu o de la capital,  para cenar juntos el 24 de diciembre.
Teníamos un gran árbol, al que llamábamos árbol de Navidad, adornado
con muchas luces, bombas brillantes y adornos pequeños colgando.  Lo
que más me agradaba era que abajo del árbol se hacía con pequeños
muñecos y aserrín un establo donde había una mujer que se llamaba
María y un hombre que se llamaba José, ambos aparecían siempre juntos
viendo a un bebé entre ellos, quien era Jesús.   El acontecimiento
consistía en que había nacido un niño que sería el Hijo de Dios,
quien vendría al mundo  con un propósito bien definido.  Había otras
cosas que eran  muy llamativas y esas cosas  eran unos  regalos.
Cuando fui creciendo, le hice una pregunta a mi madre: ;¿Estos me los
trajo Santa Claus o Papá Noel?.
Ustedes saben que él aparece en los
dibujos animados en programas de televisión, es un hombre mayor con
barba, que se viste de rojo y que siempre aparecía entre el árbol de
Navidad poniendo regalos.  Mis padres contestaron de una forma muy
amorosa que no, que él no podía traer algo, porque Santa Claus no
existía y que los regalos eran comprados por ellos mismos.  En ese
momento, supe que ellos como padres nos querían mucho y por eso nos
daban regalos que nos hacían muy felices.  Pero no sólo lo hacían con
la familia, sino también daban regalos a los amigos y familiares más
cercanos.  Se ha  celebrado por muchos años  para compartir con la
familia y para terminar el año dando gracias a Dios.   Esta
celebración se llevó a cabo durante todos los años de mi niñez y en
el tiempo que estuve  soltera.  Nunca tuve problemas serios en esas
fechas como para reclamar o solicitar que nunca más se volviera a
hacer esa celebración.    Si  pudo  haber sucedido en algún momento
un problema, fue porque la familia se ponía muy alegre por beber
licor o por tener diferencias entre ellos.

¿Cómo celebras la Navidad?
Primero que todo, debemos saber que en nuestro país, como en muchos
de América Latina, esta celebración es generalizada.
Al ser considerada la Navidad como una fiesta cultural, cada pueblo
le da su propio significado, adaptándola a las costumbres y
tradiciones pagano-religiosas.   La Navidad se celebra actualmente
por tradición, pero lo más importante sería celebrarla por convicción.
¿Cuál es el verdadero origen de la Navidad?

El Islam
Para los musulmanes, Jesús es un hombre que Dios escogió como profeta
para guiar a la humanidad.
Consideran que Dios nunca podría adquirir la forma humana y convivir
con los hombres.  Sin embargo, al pertenecer a una sociedad que
practica esta celebración, respeta el pensamiento de cada persona.
Según Laila Dassum,  Directora de Damas Musulmanas del Centro
Islámico.

El Judaísmo
Dentro del calendario judío, no está incluida la celebración de la
Navidad, así como tampoco incluyen celebraciones de otras
religiones.  A pesar de existir diferencias, principalmente en el
significado del nacimiento de Jesús, que es la base de la celebración
de la Navidad, desde el punto de vista religioso, el dignificar y
elevar el espíritu humano, a través del acercamiento a Dios, es
aplaudido por el judaísmo, independientemente de la religión y
costumbres en las que les ha tocado educarse y formarse a todos los
seres humanos.  Según  el Rabino Mlynski.

El Budismo
China es un país mayoritariamente budista; a pesar de ello, debido a
su apertura a la cultura occidental, hoy en día muchas personas
celebran la Navidad, no con un sentido religioso, sino como una
fiesta comercial que llama la atención, sobre todo la de los
jóvenes.  La celebración de la Navidad en esta sociedad ya no es una
fiesta religiosa, sino cultural.  Para los budistas, no existe una
celebración unificada que esté relacionada directamente con la
religión, como la Navidad. El budismo se basa en la concentración, y
el festejo de la Navidad, tan comercializado, no es precisamente una
actividad que produzca relajación y paz mental. Opina el agregado
cultural de China, Kou Zegang.

El catolicismo
Para la fe católica, su atención se centra, más bien, en el misterio
de Dios hecho hombre, cuya misión es salvar a la humanidad de sus
pecados, no conmemora precisamente el nacimiento de Jesús en Belén,
ni las circunstancias que rodean este hecho.  Dicha celebración se
remota al siglo IV, cuando la iglesia &#8220;cristianizo&#8221; una
fiesta pagana
(que se celebraba el 25 de diciembre), para transformar la adoración
del Sol hacia Cristo.  De ahí proviene esta conmemoración, que a
través de los años, se le ha ido sumando tradiciones de diferentes
culturas.  Las posadas, novenas y villancicos son costumbres de la
comunidad que rodean a la celebración, pero no representan el
verdadero significado de la Navidad.  Según el padre Franklin
Aulestía de la parroquia Madre del Redentor.

¿A quièn festejas realmente?
Puede ser que el querer establecer una fecha del nacimiento de Jesús
y celebrarlo como una fiesta importante no sea lo que el Señor dejó
escrito, pero si sabemos que es Su voluntad encontrar todos los días
a alguien como Maria, la madre de Jesús,  que con humildad pueda
creer que Jesús es Dios y es su Salvador y que su corazón sea como
ese sencillo pesebre donde Jesús fue recibido.
Entonces Maria dijo: Mi alma engrandece al Señor, y mi espíritu se
regocija en Dios mi Salvador.  Porque ha mirado la humilde condición
de esta su sierva; pues he aquí, desde ahora en adelante todas las
generaciones me tendrán por bienaventurada.  Lucas 1:46-48
Como cristianos podríamos en vez de ver esta fiesta como un obstáculo
o como un distractor del enemigo para el cumplimiento de los planes
de Dios, que podamos ver esta celebración como una oportunidad para
predicar el evangelio, al Dios vivo, al Cristo que se humilló
habiéndose hombre, que se despojó de su deidad por amor a nosotros
para que a través de su muerte pudiéramos ser salvos.  Debemos
aprovechar esta fecha que aunque para muchos malentendida, lo cierto
es que de una manera u otra todos están de acuerdo que lo que se
celebra  es el nacimiento de Jesús aunque no le
&#8220;conozcan&#8221; y se puede
dar a conocer..  Los presentes o regalos no son para quedar bien con
alguien porque eso es lo que todos hacen sino es una forma de
manifestar amor y honrar a una persona y muchas veces durante estas
fiestas encontramos esa oportunidad para poderlo  hacer, eso está
bien, pero debemos tener presente que la manifestación del amor de
Dios y la predicación del evangelio, no es para practicarlo un día al
año sino para todos los días, como forma de vida.
Es evidente que existen más curiosidades sobre la Navidad, pero
espero que esta información haya servido para solucionar algunas
dudas y para comprender que, en realidad, es una fusión de culturas y
religiones.  Una fisión que toma los mejores sentimientos de los
seres humanos y recuerda que, a pesar de nuestras diferencias, todos
procedemos del mismo lugar y de una misma fuente.  Que tengas una
Feliz Navidad y que haya paz en tu Hogar.



Cach Luna

#357 De: Eva María <ballesteroseva@...>
Fecha: Mar, 19 de Dic, 2006 11:16 am
Asunto: Las cuatro estaciones de la Navidad
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Las Cuatro Estaciones de la Navidad.

Por Sheila Morataya-Fleishman

La navidad es esa época que tu y yo esperamos y celebramos con
ansias cada año. Sin embargo, aparte de los regalos, fiestas y luces
en los centros comerciales, el verdadero significado de la navidad
se esconde en ese re-encuentro que tu y yo tenemos con cada uno de
los miembros de la sagrada familia. Es el re-descubrimiento del
divino niño Jesús. Si, celebramos un año más la navidad, el momento
tan esperada por tantos en el mundo, es también la invitación que
Dios te hace a manifestar el amor verdadero que en realidad no tiene
nada que ver con dar regalos y preparar fiestas elaboradas. Son 12
días previos de ejercicios espirituales que te pueden llevar a pedir
perdón a alguien; de ascética del corazón, que puede obligarte a
visitar a los enfermos en los hospitales; días en los que es preciso
hacer una revisión profunda en la propia conciencia para encontrarte
si has amado a lo largo del año como Jesús lo pide. Creo que hay
cuatro estaciones que pueden ayudarte a profundizar en su mensaje y
llamado para tu vida.


El viaje a Belén Lucas 2:1-5

"Por aquel tiempo, el emperador Augusto ordenó que se hiciera un
censo de todo el mundo. Este primer censo fue hecho siendo Cirenio
gobernador de Siria. Todos tenía que ir a inscribirse a su propio
pueblo. Por esto, José salió del pueblo de Nazaret, de la region de
Galilea, y se fue a Belén, en Judea, donde había nacido el rey
David, porque José era descendiente de David. Fue allá a
inscribirse, junto con María, que estaba comprometida para casarse
con él y se encontraba en cinta".


José llevando a María con el niño en su vientre. José buscando
formas de protegerle a los dos. José atento, fiel, noble y generoso.
José volcado en su mujer y en el niño Salvador del Mundo por nacer.
¡Que hermoso pasaje de la escritura! Este es tiempo de adviento,
Dios Padre, te hace la invitación a seguir de cerca a José y sus
actitudes antes de que el más esperado de los nacimientos suceda.
¿Cómo estas protegiendo este sagrado tiempo de apertura del corazón
a Dios de las luces y materialismo que hay en el mundo?

Es que el tiempo de Navidad tan esperado por todos para celebrar
fiestas, dar y recibir regalos puede perder su verdadero y profundo
sentido si no estás atenta desde el comienzo al llamado del regalo
de Dios para tu vida. Jesús, su nacimiento es el verdadero regalo.
José es el instrumento para que este regalo llegue a las manos de
cada uno, María su madre es la esclava del amor que se olvida de sí
misma para dárselo al mundo. Tu puedes reflejarte en la figura de
José y de María caminando junto a ellos hacia Belén. Tu hogar,
¿refleja la decoración sencilla de que el Niño va a nacer? ¿Lo saben
tus hijos y esperan con emoción su nacimiento?


La Navidad Lucas 2:6-7

"Y sucedió que mientras estaban en Belén, le llegó a María el tiempo
de dar a luz. Y allí nació su primer hijo, y lo envolvió en pañales
y lo acostó en el establo, porque no había alojamiento para ellos en
el mesón".

La pobreza material de la sagrada familia puede que haya sido el
mayor obstáculo para que les abrieran las puertas de alguna casa.
Trata de visualizar a esta pareja santa por un momento. Millas y
millas de viaje a pie, José cansado y con la barba crecida; María
cubierta con humildes vestidos, me imagino que al mirarla estarías
descubriendo a la humildad y sencillez misma, esas virtudes que las
mujeres de hoy muchas veces confundimos con pobreza, cuando en
realidad son ellas las que te ayudan a ser grande y eterna. Sin
embargo, José y María tocaron, insistieron, rogaron y una y otra
vez. Sin embargo el orgullo humano cerraba las puertas en sus santos
rostros. ¡El establo! Debe haber pensado José, -vamos y esperemos
ahí- a los animales no les importara que estemos en su territorio-.
Y ahí, en medio de animales sin inteligencia, con ese olor a establo
que ni a ti ni a mí nos agrada, nace Nuestro Rey. El envoltorio es
sencillo, una simple frazada que no alcanza a ser tan gruesa para
protegerle del terrible frío. Llora, llora una y otra vez buscando
el amor de José y María. Ellos ya se han ofrendado al amor mismo. Y
tú, ¿vas a darle tu amor al niño? ¿Crees que podrías visitar un
establo? Recibirás entonces el más hermoso de los regalos, el amor
sublime de Cristo que no puede compararse al amor humano. Que sacia,
que llena, que realiza, que abraza y que no cansa.


La Adoración San Mateo 2:10-11

"Cuando los sabios vieron la estrella, se alegraron mucho. Luego
entraron en la casa, y vieron al niño con María, su madre; y
arrodillándose lo adoraron. Abrieron sus cofres y le ofrecieron oro,
incienso y mirra"..

La escritura Santa se refiere a los Reyes Magos como los sabios. Es
que para poder ver lo que puede hacer Jesús por tu vida se necesita
ese tipo de sabiduría sobrenatural. La que te lleva a no quedarte
con los ojos pegados en la tierra. Es la sabiduría que como mujer
reconoce que sin el soplo del amor divino no eres nada, que le
necesitas todos los días de la vida para vivir como hija de Dios y
para amar como verdadera discípula de Jesús. ¿Has visto la
estrella?, ¿Meditas en su significado para tu vida?. Los regalos de
los reyes eran de un enorme valor y significado para su tiempo, ¿Qué
regalo le llevas tú al niño este año?. Yo quisiera llevarle pobreza
de espíritu, inteligencia obediente, amor sin límites. Creo que esos
regalos representarían oro, incienso y mirra, ¡Ah! E irán envueltos
en ese gran regalo que te da a ti y a mí después de la vida. Tú
corazón, ¡Que cofre más hermoso!

La huída a Egipto San Mateo 2:13-15

"Cuando ya los sabios se habían ido, un ángel del Señor se le
apareció en sueños a José, y le dijo: "Levántate, toma al niño y a
su madre, y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise,
porque Herodes va a buscar al niño para matarlo".

Escucha cómo tu ángel custodio te habla cada día de Navidad al oído.
No permitas que la calle con árboles y luces te deslumbren. Carga al
niño, aférralo a ti como solo una madre podría hacerlo. Y huye del
mundo y la falsedad de sus regalos. No dejes que maten al niño que
vino a dar la vida por ti, que llora insistentemente para que le des
tu amor. Quiero pensar que aunque es el Rey de Reyes, nos necesita y
espera tu respuesta generosa y la mía. Huye, huye y espera la
Navidad con tu familia en la Iglesia, en el silencio de la liturgia.
El niño, el niño, ¡que nos ha nacido!


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#356 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Mar, 19 de Dic, 2006 10:28 am
Asunto: La primacia de la gracia (J. Pliya)
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La primacía de la Gracia: el nuevo reto para el tercer milenio
(por Jean Pliya)
 
 
1. El reinado de la ley: un fracaso
    Cuando Dios liberó a su pueblo de la esclavitud en Egipto, les dio su ley, las diez palabras de la vida, para mostrarles cómo permanecer libres y felices. Dios quería esas palabras impresas en su corazón. "Mira, yo pongo hoy ante ti vida y felicidad, muerte y desgracia... la bendición o la maldición. Escoge, pues, la vida, para que vivas, tú y tu descendencia" (Dt 30, 15-19). La Ley, que es un instrumento de enseñanza, tenía que educar al pueblo de la alianza gradualmente para que pudieran vivir amando a Dios y los unos a los otros. Sin embargo, el pueblo escogido demostró ser un grupo ingobernable. Al enfrentarse a las pruebas del desierto, se quejaban de Dios, prefiriendo la carne grasienta de Egipto a la leche y miel de la tierra prometida. Rechazaron el camino de Dios y, más tarde, como los paganos, pidieron un rey.
    La elección de Israel no se basa en ningún mérito o buen comportamiento, sino sólo "por el amor que [Dios] les tiene y por guardar el juramento hecho a sus padres". (Dt 7, 8)
    Dios no recibió la respuesta que esperaba de su pueblo, porque los hombres que se han vendido al pecado son radicalmente incapaces de hacer lo que Dios quiere. Afortunadamente, el don de la gracia de Dios en Jesucristo ha traído la solución.
 
2. La primacía de la gracia
    Con Dios "Todo es gracia" decía Bernanos. Él es un "Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad" (Ex 34, 6). Su inagotable justicia asegura para todos sus derechos al completo y gratifica sus aspiraciones dándoles paz y alegría.
    Jesús es el don supremo del Padre. En Él, la gracia se hizo visible a nuestros ojos, Dios presente en medio de nosotros, en quien el plan bondadoso del Padre fue realizado por el Espíritu Santo, el don más excelente que glorifica a Jesús. (Jn 16, 14) La primacía de la gracia en comparación a la Ley viene de la primacía de Cristo, muerto en una cruz, a quien el Padre alzó dándole el Nombre sobre todo nombre. (Fil 2, 9)
 
3. La novedad y la riqueza de la gracia
    Dios nos da todo gratis sin consideración a nuestros méritos, para capacitarnos para hacer Su voluntad.
    Las naciones hoy proclaman los derechos individuales pero no pueden poner fin a la injusticia. Mucha gente se ve privada de felicidad, olvidada y humillada. Las cifras de los que se mueren de hambre, que no tienen trabajo, que son refugiados, que son inocentes asesinados, siguen aumentando. Ahora bien, Dios da según nuestras necesidades. Jesús ha venido a salvar, no a los justos, sino a los pecadores. Su gracia se desborda donde proliferó el pecado. Gratifica al obrero que llega a última hora. Honra a Zaqueo, el recaudador de impuestos, y perdona al deudor insolvente incondicionalmente.
    La riqueza del Espíritu : para que el hombre de corazón porfiado pueda darle a Dios su gratitud y amor, dedicar su vida y alma a Él y practicar los mandamientos, Dios le dará un corazón nuevo y le enviará Su Espíritu, que permanece con él.
    Ahora bien, éste es el reto. Dios nos está pidiendo que nos atrevamos a creer que el Todopoderoso, obrando en nosotros, producirá obras de caridad y nos transformará: que Jesús habita y actúa en nosotros a través del Espíritu Santo, que nos concede dones y carismas con los cuales evangelizar, expulsar demonios, sanar a los enfermos y establecer amor y civilización en el nombre de Jesús. Así, la efusión del Espíritu Santo nos llena con el poder para servir a Cristo y al mundo.
 
4. La inmensa gracia de la Renovación en el Espíritu
    Patti Mansfield define la efusión como "una experiencia trans-formadora interior en la que nos damos cuenta de la presencia de Dios". Ella relata estas palabras del P. Raniero Cantalamessa: "He conocido dos vidas, una antes de la efusión, otra después". Hablando de la efusión a sus estudiantes, un profesor de teología les dijo: "escribid esto pri-mero: es una gracia inmensa" que devuelve el poder en el Espíritu Santo y restablece la supremacía de Jesús.
    Evangelizar con con-vicción y dar testimonio alegre tanto en mi vida profesional como familiar. También me ha capacitado para enfrentarme triunfal-mente a pruebas, sufri-mientos, tentaciones y ataques del maligno. El Espíritu Santo es la mayor necesidad de la Iglesia hoy, dijo el Papa Juan Pablo II que también declaró que "la Renovación en el Espíritu es una suerte para la Iglesia y el mundo", y por lo tanto un factor importantísimo para el tercer milenio.
 
5. La gracia de Dios, el mayor reto
    Hoy en día, la gente está preocupada por las perspectivas del futuro. Las Constituciones de los estados y los códigos civiles, definen deberes, derechos y sanciones. La gente confía en la ciencia y la técnica y no en el amor y la misericordia. Rechazan a Dios en sus instituciones, escuelas, familias y educación. Piensan que pueden hacer lo que quieran y hacerse esclavos de sus artilugios, expuestos a desastres económicos y financieros, víctimas de sobornos, violencia, terroristas y drogas. Alientan el aborto, protegen a los ricos y entregan al pobre al hambre, la guerra y el SIDA. Buscando la felicidad y la libertad los pecadores se agotan y reinciden en el pecado a pesar de la obra maravillosa de la caridad de Dios.
    ¿Está también agotándose la gracia de la renovación en el Espíritu? ¿Qué ha sucedido con el uso de los dones de poder, evangelización y santidad?
    Para la nueva evangelización y el jubileo preparatorio al tercer milenio, Dios nos invitó a volver a elegir entre la vida y la muerte. Ahora Jesús nos está volviendo a decir "¡ánimo! Yo he vencido al mundo" (Jn 16,33) mi gracia es más fuerte que el pecado, la confusión, el odio, el miedo y la muerte. ¡Venid a mí!
 
6. Llamados a vivir en confianza
    El objetivo de los mandamientos de Dios es establecer nuestras sociedades sobre una base sólida. No están ni abolidos ni anticuados. El corazón del hombre debe dejarse transformar. Para el plan de Dios sobre la felicidad son posibles dos actitudes: o confianza o desconfianza y sospecha. Dudar de la verdaderas intenciones de Dios es nuestra mayor debilidad. La gracia de Dios es un regalo regio y no un préstamo a devolver. Decidamos vivir en confianza, providencia y amor. Incluso si hemos trabajado toda la noche o durante muchos años, sin atrapar nada, tiremos de nuevo las redes en la palabra fructífera de Jesús, fuente de abundancia y alegría.
 
Decisiones prácticas
    Acoger la gracia de Dios hoy, en alabanzas. Para ello, vive en estado de gracia, siempre dispuesto a recibir el don del Espíritu Santo.
    No dudes más de Dios, ábrete, "Effeta", abre tus oídos, escucha con cuidado, practica sosegadamente la ley para la vida. Abre tu corazón, perdona a aquellos que están en deuda contigo y humíllate ante Dios. Ofrece socorro a los pobres a tu alrededor. No dependas de tus fuerzas para dominar la tierra. (Gn 1, 26)
    En cualquier situación, alaba, celebra la gloria del Nombre de Dios, ofrece un sacrificio de acción de gracias para glorificar a Dios que dijo "al hombre recto le mostraré la salvación de Dios". (Sal 50, 23)
 
Boletín del ICCRS, septiembre-octubre 2002
 
________________________________________
 
Jean Pliya
Jean Pliya nació el 2l de Julio de l93l, en Benín . Está casado con Rose y han sido padres de siete hijos. Ha sido profesor de Geografía, vicecanciller de la Universidad Nacional y representante del Ministro de Educación. En su carrera de escritor, escribió diversos libros, en l967 le fue conferido el Primer Premio de Literatura del Africa Negra, y también fue galardonado como Caballero de las Artes de la República Francesa. En el servicio a la Iglesia fue presidente de la Asociación de Estudiantes Católicos de Francia, miembro del Consejo Pontificio “Justicia y Paz”, y en 1994, el Papa Juan Pablo II lo invitó a participar en el Sínodo de obispos africanos. En 1977 comenzó su experiencia en la Renovación Carismática. La primera reunión de oración carismática en su país tuvo lugar precisamente en su casa.  Jubilado desde el año l990, ha estado sirviendo a tiempo completo al Señor  en la Renovación Carismática. Ha escrito tres libros dando testimonio de su fe. Desde Septiembre del 2000 es miembro del Consejo del ICCRS como representante del Africa de habla francesa.
 



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#355 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Mar, 19 de Dic, 2006 10:20 am
Asunto: Coloquio sobre la Sanación y la RCC
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Coloquio sobre la Sanación y la RCC
(por Matteo Calisi)
 
    "No más encuentros de sanación"… "El Vaticano prohibe las oraciones carismáticas para la sanación…" Estas son, más o menos, las palabras utilizadas por muchos periódicos, incluso católicos, para introducir a sus lectores a la Instrucción sobre las Oraciones para obtener de Dios la Curación, que promulgó la Congregación para la Doctrina de la Fe el 14 de septiembre de 2000.
    Realmente la Instrucción del Vaticano está lejos de ser esa lista de "Mandamientos contra las misas-milagrosas" o "contra las oraciones para la sanación en la Renovación Carismática Católica".
    De hecho, es significativo que el Vaticano organizara un Coloquio Internacional sobre "La oración de sanación y la Renovación Carismática en la Iglesia Católica". Tuvo lugar en Roma del 10 al 13 de noviembre de 2001.
    El Coloquio fue promovido por el Consejo Pontificio de los Laicos en colaboración con el ICCRS. Asistieron alrededor de 100 delegados de todo el mundo, entre ellos algunos dirigentes históricos de la RCC.
    Participaron en los debates teólogos autorizados y obispos del Vaticano, así como especialistas y expertos en el ministerio de sanación en la RCC. Los temas fueron Teología, temas Patrísticos, Liturgia, Historia de la Iglesia, Ecumenismo y Derecho Canónico.
    Durante el Coloquio, se reservó un tiempo particular cada día para testimonios y compartir mutuo sobre el ministerio de sanación en el contexto de la evangelización en distintas culturas y continentes.
    El objetivo principal del Coloquio fue subrayar las enseñanzas de la Iglesia Católica en el ministerio de sanación y la manera en que Jesús, los Apóstoles y la Iglesia lo han practicado a través de los siglos, con una especial referencia a la experiencia en la RCC.
    El Coloquio fue la primera experiencia oficial de colaboración entre el Consejo Pontificio de los Laicos y el ICCRS sobre un tema de interés común. Tanto el CPL y el ICCRS decidieron publicar y extender en la Iglesia las Actas Oficiales del Coloquio para ofrecer una guía práctica sobre el ministerio de sanación a las comunidades, los grupos de oración y ministerios en la RCC. Tanto el ICCRS como el CPL esperan que esta guía sea una contribución a una acción pastoral más cualificada, incisiva y auténtica en la Iglesia Católica.
    Los oradores principales en el Coloquio fueron el Cardenal James Stafford, los arzobispos Tarcisio Bertone, Francesco Pio Tamburrino, los obispos Stanislaw Rylko, Albert de Monléon, Sam Jacobs, Jacques Perrier, Joseph Grech; teólogos y expertos P. Albert Vanhoye, P. Libero Gerosa, P. Fidel Gonzáles, P. Raniero Cantalamessa, P. Mihaly Szentmartoni, Hna. Briege McKenna, Dr. Philippe Madre, P. Rufus Pereira, Jean Pliya, Charles Whitehead y P. Matteo La Grua. Los moderadores fueron el prof. Guzmán Carriquiry y el prof. Matteo Calisi, que son respectivamente Sub-secretario del CPL y Vicepresidente del ICCRS, y Oreste Pesare, Director Ejecutivo del ICCRS. En la apertura del Coloquio el Presidente del CPL, Cardenal Stafford, y el Presidente del ICCRS, Allan Panozza, dieron la bienvenida.
    En su discurso en el Coloquio, el arzobispo Tarcisio Bertone, Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, presentó los puntos principales de la Instrucción promulgados por su dicasterio. Dio una interpretación objetiva del documento señalando que, más que una lista de prohibiciones, es una representación comprensiva y promoción de una práctica de oración que ha sido parte de la espiritualidad de los miembros del cuerpo místico del Señor desde el principio mismo de la cristiandad.
    En la historia de la Iglesia primitiva, se consideraba normal para el creyente orar a Dios no sólo para la buena salud de su alma sino también de su cuerpo. Los Hechos de los Apóstoles nos cuentan mucho acerca de sanaciones milagrosas por predicadores individuales del Evangelio. San Pablo menciona el don de sanación, un carisma dado por el Espíritu Santo a algunos de los fieles para beneficio de otros. Esto sin ninguna duda ha llevado a oraciones que consiguieron resultados.
    El arzobispo Bertone señaló que una sección en particular del documento está dedicado al "carisma de curación" en el presente (I.5), un contexto descrito en la Introducción: "Lo que constituye fenómeno en cierto modo nuevo es la multiplicación de encuentros de oración, unidos a veces celebraciones litúrgicas, cuya finalidad es obtener de Dios la curación, o mejor, las curaciones".
    El arzobispo enfatizó también la importancia del documento como un medio para el discernimiento, útil para los pastores y creyentes. La Instrucción es entonces una ayuda, no una lista de prohibiciones. Da explicaciones pastorales y doctrinales no mandatos. Estas explicaciones son sobre el carisma de sanación en sí mismo y cómo practicarlo, así como sobre las diversas maneras de celebrar un encuentro de oración con el propósito de pedir la sanación.
    La mejor actitud a tomar hacia esta Instrucción desde la Santa Sede, es que todas las enseñanzas en ellas han sido dictadas por la caridad pastoral.
    Mirando a la experiencia específica dentro de la Renovación Carismática Católica en el mundo, señalaron los oradores, con mentes humildes y pacíficas, que "la oración para obtener la sanación de aquellos que sufren en sus almas y en sus cuerpos" se está llevando a cabo más y más dentro de la Tradición y el Magisterio de la Iglesia – como recomienda la Instrucción.
 
Boletín del ICCRS, marzo-abril  2002



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#354 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Mar, 19 de Dic, 2006 10:13 am
Asunto: La Iglesia contará con 4 nuevos santos y 78 nuevos beatos
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El Papa autoriza la promulgación de decretos del martirio de 71 españoles asesinados en la década de 1930






Sábado, 16 dic (RV).- El Papa ha autorizado a la Congregación para las Causa de los santos la promulgación de decretos referentes a beatos y martirios de siervos de Dios entre ellos 71 concernientes a españoles asesinados durante la persecución religiosa en la década de 1930.

El Pontífice ha recibo esta mañana en audiencia privada al Cardenal José Saraiva Martins, Prefecto de al Congregación de las Causas de los Santos, y en el curso de la Audiencia Benedicto XVI ha autorizado a esta Congregación a promulgar los decretos concernientes a los milagros atribuidos a cuatro beatos y cuatro Venerables Siervos de Dios. También se han promulgado los decretos concernientes al martirio de los Siervos de Dios, el español, Manuel Gómez González, y el brasileño Adilio Daronch, asesinados por odio a la fe en Brasil en 1924. También a otra Sierva de Dios brasileña, asesinada por el mismo motivo, siempre en Brasil, en 1931

Al martirio del Siervo de Dios el español carmelita descalzo Eufrasio del Niño Jesús, también asesinado por odio a la fe, durante la persecución religiosa de 1934.

Al martirio de los Siervos de Dios españoles Lorenzo, Virgilio y 44 compañeros del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Maristas, asesinados por el mismo motivo en 1936.

Al martirio de los Siervos de Dios Enrique Izquierdo Palacios y 13 Compañeros de la Orden de los Hermanos Predicadores, siempre asesinados por el mismo motivo en 1936.

Al martirio de los Siervos de Dios, también españoles y asesinados por el mismo motivo en 1936, Ovidio Bertrando, Hermenegildo Lorenzo, Luciano Pablo, Estanislao Vittore y Lorenzo Santiago, Miembros del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, y José María Cánovas Martínez Coadjutor Parroquial.

Al martirio de las Siervas de Dios españolas María del Monte Carmelo, Rosa y Magdalena Fradera Ferragutcasas, Religiosas profesas de la Congregación de las Hijas del santísimo e Inmaculado Corazón de María, siempre asesinadas por el mismo motivo, durante la persecución religiosa de 1936.

Al martirio de la Sierva de Dios brasileña, Lindalva Justo de Oliveira, por el mismo motivo, asesinada en Brasil en 1993.

También se han promulgado los decretos de Virtudes heroicas de cuatro Siervos de Dios entre ellos el cubano José Olayo Valdés, de los hermanos hospitalarios San Juan de Dios.
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La Iglesia contará con 4 nuevos santos y 78 nuevos beatos
CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 18 diciembre 2006 (ZENIT.org).- La Iglesia católica pronto proclamará 4 nuevos santos y 78 nuevos beatos.

Así lo decidió Benedicto XVI al autorizar este sábado, en una audiencia privada concedida al cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, la promulgación de decretos de reconocimiento de milagros o de martirio.

Los cuatro futuros santos son:

--Beato Szymon de Lipnica, polaco, sacerdote de la Orden de los Frailes Menores (1439-1482).

--Beato Antonio de Santa Ana (en el siglo Antonio Galvão de França), brasileño, sacerdote de la Orden de los Frailes Menores Alcantarinos o Descalzos y fundador del Monasterio de las Religiosas Concepcionistas (1739-1822).

-Beato Carlos de San Andrés (en el siglo Johannes Andreas Houben), holandés, sacerdote de la Congregación de los Pasionistas de Nuestro Señor Jesucristo (1821-1893).

-Beata María Eugenia de Jesús (en el siglo Anne-Eugènie Milleret de Brou), francesa, fundadora del Instituto de las Religiosas de la Asunción de la Virgen María (1817-1898).

El Papa además ha permitido la publicación de decretos de reconocimiento de milagros atribuidos a la intercesión de cuatro siervos de Dios, abriéndose así para ellos las puertas de la beatificación.

Se trata de:
--Monseñor Carlo Liviero, italiano, obispo de Città di Castello y fundador de la Congregación de las Pequeñas Siervas del Sagrado Corazón (1866-1932).

--Stanislao de Jesús María (en el siglo Jana Papczynski), polaco, sacerdote y fundador de la Congregación de los Clérigos Marianos bajo el título de la Inmaculada Concepción de la Virgen María (1631-1701).

--Celina Chludzinska, viuda de Borzecka, polaca, fundadora de la Congregación de las Religiosas de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo (1833-1913).

--María Celina de la Presentación (en el siglo Jeanne-Germaine Castang), francesa, monja de la Segunda Orden de San Francisco (1878-1897).

Además de estos cuatro beatos, el Papa ha permitido la beatificación de otros 74 siervos de Dios al haber reconocido su martirio, a través de la publicación del necesario decreto. En el caso de los mártires, para la beatificación no se necesita el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión.

Los 74 mártires que pronto serán beatificados son:

--Manuel Gómez González, español, sacerdote diocesano, nacido en 1877, y Adilio Daronch, brasileño, laico, nacido en 1908, ambos asesinados en Feijão Miúdo (Brasil) en 1924.

--Albertina Berkenbrock, brasileña, laica, nacida en 1919 y asesinada en 1931.

--Eufrasio del Niño Jesús (en el siglo Eufrasio Barredo Fernández), español, nacido en 1897, sacerdote de la Orden de los Carmelitas Descalzos, asesinado durante la persecución religiosa en España en 1934.

--Lorenzo, Virgilio y 44 compañeros, del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Maristas (españoles), asesinados durante la persecución religiosa en España en 1936.

--Enrique Izquierdo Palacios y 13 compañeros (españoles), de la Orden de los Frailes Predicadores, asesinados durante la persecución religiosa en España en 1936.

--Ovidio Beltrán, Hermenegildo Lorenzo, Luciano Pablo, Estanislao Víctor y Lorenzo Santiago (españoles), miembros del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, y José María Cánovas Martínez, (español), coadjutor parroquial, asesinados durante la persecución religiosa en España en 1936.

--María del Carmen, Rosa y Magdalena Fradera Ferragutcasas, españolas, religiosas de la Congregación de las Hijas del Santísimo e Inmaculado Corazón de María, asesinadas durante la persecución religiosa en España en 1936.

-Lindalva Justo de Oliviera, brasileña, de la Sociedad de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, nacida en 1953 y asesinada en 1993 en Sao Salvador de Bahía (Brasil).

Además, el Papa proclamó las virtudes heroicas, paso decisivo hacia la beatificación, de los siervos de Dios:

--Mamerto Esquiú, argentino (1826-1883), de la Orden de los Frailes Menores, obispo de Córdoba (Argentina).

--Salvatore Micalizzi, italiano (1856-1937), sacerdote profeso de la Congregación de la Misión.

--José Olallo Valdés, cubano (1820-1889), religioso profeso de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.

--Stefan Kaszap, húngaro (1916-1935), candidato de la Compañía de Jesús.



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#353 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Do, 17 de Dic, 2006 2:25 pm
Asunto: Taizé. Carta 2007.Carta de Calcuta
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Carta de Calcuta

Hace treinta años, el hermano Roger pasó un tiempo en Calcuta, con algunos hermanos y jóvenes de diversos continentes, viviendo en un barrio pobre y participando en el trabajo de la Madre Teresa con los niños y niñas abandonados y los moribundos. Allí compuso la Carta al pueblo de Dios, publicada luego en un encuentro de jóvenes en Notre-Dame de París. Con la Madre Teresa, escribió después varios mensajes y tres libros.
 
Esta presencia de 1976 fue la semilla de una larga relación de nuestra comunidad con los cristianos de la India. Visitas a través del país, dos encuentros intercontinentales en Madrás, constantes venidas de jóvenes indios a Taizé han marcado etapas. Y Calcuta ha continuado evocando en nosotros al mismo tiempo los desamparos humanos y los rostros de personas que allí dan su vida por los más pobres y hacen irradiar una luz.
 
Por eso pensé que era importante regresar a Calcuta y preparar allí un encuentro. Se reunieron 6 000 jóvenes, sobre todo asiáticos, del 5 al 9 de octubre de 2006. Se trataba de dar una nueva dimensión a la «peregrinación de confianza», de acompañar en su propia casa a los jóvenes asiáticos, de estar a su escucha, de sostener su esperanza. La Carta de Calcuta ha sido escrita a continuación de este encuentro, para ser publicada durante el encuentro europeo de Zagreb.
Al proseguir la «peregrinación de confianza a través de la tierra» que reúne a jóvenes de numerosos países, comprendemos cada vez más profundamente esta realidad: todos los humanos constituimos una sola familia y Dios habita cada persona, sin excepción.
En India, como en otras partes de Asia, hemos descubierto hasta qué punto la tan natural atención prestada a la presencia de Dios en toda la creación implica un respeto de cada persona y de lo que es sagrado para ella. Hoy, en las sociedades modernas, es tan importante reavivar la atención a Dios como el respeto por el hombre.
Para Dios, todo ser humano es sagrado. Cristo ha abierto sus brazos en la cruz para reunir a toda la humanidad en Dios. Él nos envía a transmitir el amor de Dios hasta los confines de la tierra, ante todo, mediante un diálogo de vida. Él no nos coloca jamás al nivel de una relación de fuerza con aquellos que no le conocen.
¡Tantos jóvenes a través del mundo están dispuestos a hacer más visible la unidad de la familia humana! Se dejan trabajar por una cuestión: ¿Cómo resistir a las violencias, a las discriminaciones, cómo saltar los muros del odio o la indiferencia? Estos muros existen entre los pueblos, los continentes, pero también muy cerca de cada uno de nosotros hasta en el interior del corazón humano. Entonces, tenemos una opción: elegir amar, elegir la esperanza.
Los inmensos problemas de nuestras sociedades podrían alimentar un derrotismo. Al elegir amar, descubrimos un espacio de libertad para crear un futuro para nosotros mismos y para aquellos que nos son confiados.
Con pocos medios, Dios nos hace creadores con él, incluso allí donde las circunstancias no son favorables. Ir hacia el otro, a veces con las manos vacías, escuchar, intentar comprender; y una situación bloqueada ya se puede transformar.
Dios nos espera en los que son más pobres que nosotros. « Eso que habéis hecho a uno de estos más pequeños, a mí me lo hicisteis.» I
En el Norte como en el Sur, inmensas desigualdades alimentan un miedo al futuro. Algunos, con coraje, dedican sus energías a modificar las estructuras de injusticia.
Todos, dejémonos interrogar sobre nuestro modo de vida. Simplifiquemos nuestra existencia. Y encontraremos una disponibilidad y una apertura de corazón para los demás.
Hoy existen múltiples iniciativas para compartir accesibles a cada uno. Un comercio imaginativo y más equitativo o los microcréditos han demostrado que el crecimiento económico y la solidaridad con los más pobres pueden ir de la mano. Hay quienes están atentos a que una parte de su dinero contribuya a restablecer una mayor justicia.
Para que nuestras sociedades tomen un rostro más humano, es ¬precioso dar nuestro tiempo. Cada uno puede intentar escuchar y sostener aunque sólo sea a una persona: un niño abandonado, un joven sin trabajo ni esperanza, alguien desprovisto de medios, un anciano.
Elegir amar, elegir la esperanza. Al perseverar por este camino, descubrimos con asombro que, antes de iniciarlo, Dios nos ha escogido, a cada uno y cada una de nosotros: «No tengas miedo, te he llamado por tu nombre, eres mío. Soy tu Dios, cuentas mucho a mis ojos y te amo.»1
En la oración nos ponemos, nosotros y aquellos que nos han sido confiados, bajo la mirada benévola de Dios. Él nos acoge tal como somos, con lo que es bueno, pero también con nuestras contradicciones interiores, incluso nuestras faltas. El Evangelio nos lo asegura: nuestras fragilidades pueden convertirse en una puerta a través de la cual el Espíritu Santo entra en nuestra vida.
Hace treinta años, el hermano Roger escribía en Calcuta: «La oración es para ti una fuente para amar. Con una infinita gratuidad, abandónate de cuerpo y de espíritu. Cada día, ahonda en algunas palabras de las Escrituras, para situarte ante otro que tú mismo, el Resucitado. En el silencio, deja nacer en ti una palabra viva de Cristo para ponerla enseguida en práctica.»
Y al dejar Calcuta, añadía:
«Partimos de nuevo después de haber descubierto, en el corazón de profundos desamparos, la vitalidad sorprendente de un pueblo y de habernos encontrado con testigos de un futuro distinto para todos. Para contribuir a este futuro, el pueblo de Dios tiene una posibilidad específica: repartidos por toda la tierra, puede construir en la familia humana una parábola del compartir. Esta parábola contendrá la fuerza suficiente para propagarse hasta quebrar las estructuras más inmóviles y crear una comunión en la familia humana.» III
Esta llamada del hermano Roger toma hoy una nueva actualidad. Dispersos a través del mundo, los cristianos pueden sostener una esperanza para todos al vivir esta noticia inaudita: después de la resurrección del Cristo, nuestra humanidad ya no está fragmentada.
¿Cómo ser testigos de un Dios de amor en la tierra si dejamos que perduren nuestras separaciones entre cristianos? ¡Osemos ir hacia la unidad visible! Cuando nos giramos juntos hacia Cristo, cuando nos reunimos en una oración común, el Espíritu Santo ya nos une. Humildemente, en la oración, aprendemos sin cesar a pertenecernos los unos a los otros. ¿Tendremos el coraje de no seguir actuando sin tener en cuenta a los demás?
Cuanto más nos aproximamos a Cristo y a su Evangelio, más nos acercamos los unos a los otros.
Por la acogida recíproca, se realiza un intercambio de dones. El conjunto de estos dones es hoy necesario para hacer audible la voz del Evangelio. Los que han puesto su confianza en Cristo son llamados a ofrecer su unidad a todos. Y sobreviene la alabanza de Dios.
Entonces se realiza la hermosa parábola del Evangelio: el pequeño grano de mostaza se convierte en la mayor de las plantas del jardín, al punto que las aves del cielo vienen a anidar. IV Arraigados en Cristo, descubrimos una capacidad de apertura hacia todos, también hacia quienes no pueden creer en él o los que son indiferentes. Cristo se ha hecho servidor de todos, no humilla a nadie.
Más que nunca, tenemos hoy posibilidades de vivir una comunión más allá de las fronteras de los pueblos. Dios nos da su aliento, su Espíritu. Y nosotros le rogamos: «Guía nuestros pasos por el camino de la paz.»
 



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#352 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Do, 17 de Dic, 2006 2:15 pm
Asunto: Testimonios para frayescoba.info
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Felíz Navidad a todos,
 
estamos ya a las puertas de las fiestas navideñas ...dentro de unos dias, todos vamos a estar liados con celebraciones familiares, pendientes de nuestros seres queridos y del Señor. Pero si junto al pesebre, en un momento de paz, el Señor os muestra los regalos que El ha ido realizando en vuestra vida...recordad que todos vuestros testimonios son el mejor regalo de Navidad para esta pequeña comunidad.
 
 
FELIZ NAVIDAD 2007
 



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#351 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Do, 17 de Dic, 2006 12:35 pm
Asunto: Ültimas novedades de Frayescoba.info
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#349 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Sáb, 16 de Dic, 2006 10:27 pm
Asunto: Una escuela monástica para jóvenes laicos
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Una escuela monástica para jóvenes laicos
Iniciativa del Seminario del Pueblo de Dios
CAMPRODON, viernes, 15 diciembre 2006 (ZENIT.org).- En un pueblo del prepirineo catalán, Camprodon (Gerona, España), la asociación católica de fieles llamada Seminario del Pueblo de Dios lleva a cabo una experiencia monástica para jóvenes laicos, chicos y chicas, en un ambiente de oración, estudio, trabajo y fraternidad.

Zenit ha querido que dos de los impulsores expliquen esta iniciativa y ha entrevistado al padre Francesc Boquera y a Gloria Torres, miembros en España de la asociación católica de fieles Seminario del Pueblo de Dios (www.spdd.org)

El Seminario del Pueblo de Dios fue iniciado por el laico Francesc Casanovas (1938-2002) en el arzobispado de Barcelona, en el año 1969. La institución, nacida como Escuela de Formación al servicio de la Iglesia diocesana, se encuentra presente en diversos lugares de España, y también en Alemania y Colombia. Sus miembros, aproximadamente un centenar, son laicos célibes, presbíteros, diáconos y matrimonios.

Zenit ha hablado con los responsables de esta experiencia eclesial: un presbítero de la diócesis de Barcelona, Francesc Boqueras, y Gloria Torres, laica y primer miembro femenino del Seminario del Pueblo de Dios.

--¿Cómo surgió la idea de organizar, en períodos de dos años, una experiencia formativa para chicos y chicas, arraigada en la tradición monástica?

--Boqueras y Torres: Existen jóvenes con sed de Dios y deseo de un seguimiento radical del Maestro, pero es importante que, antes de inclinarse por una misión concreta en la Iglesia, descubran las exigencias de su consagración bautismal en un ambiente comunitario, donde la vida de oración y de donación a los demás les configure de manera definitiva.

La idea de una vida monástica como una etapa formativa para los laicos la promovió nuestro fundador, Francesc Casanovas. Él tuvo la inquietud de buscar la síntesis entre la rica tradición monástica de Occidente y el estilo laical de los jóvenes de hoy.

De hecho, esta Escuela ha nacido como núcleo de un más amplio proceso formativo llevado a cabo por el Seminario del Pueblo de Dios, que normalmente engloba una etapa previa introductoria, llamada catecumenal, i una etapa posterior, llamada vocacional o misional, donde la persona se orienta definitivamente hacia una misión eclesial.

--¿Estamos ante un «ora et labora» moderno?

--Boqueras y Torres: Diríamos que el ritmo diario contiene los elementos básicos del clásico «ora et labora». A su vez, reafirmamos mucho la convivencia familiar y el ambiente festivo.

El silencio ocupa los momentos centrales de la actividad diaria. Cada semana se imparten cursillos sobre diferentes materias, tanto en la dimensión teológica como humanística.

No se descuida el paseo por el campo, el deporte, y la comunicación interpersonal donde ir descubriendo la acción de Dios en cada uno de sus componentes, bajo la llamada a vivir unidos en el Señor.

También se cuida con esmero la celebración de la Liturgia de las Horas y la Eucaristía. Y la mayoría de fines de semana el peculiar monasterio abre sus puertas a todos aquellos que deseen compartir su vivencia.

--¿Cómo es posible armonizar la vida monástica con el talante secular de los jóvenes?

--Boqueras y Torres: En la Iglesia los estados de vida confluyen en la consagración bautismal, estado base del seguimiento de Cristo.

No existe en la Iglesia confrontación entre laico y consagrado, sino más bien armonía y complemento; más que remarcar las fronteras entre los diferentes ámbitos, intentamos buscar la máxima comunión y enriquecimiento mutuo.

En este sentido, querríamos poner de relieve la dimensión laical subyacente a los orígenes del monacato.

De hecho, los monjes, inicialmente, eran cristianos inquietos, básicamente laicos, hombres y mujeres, que buscaban en la vida retirada de los primeros cenobios aquella radicalidad o frescor del Evangelio que se fue relajando en las ciudades.

Tal vez hoy debamos ofrecer nuevamente a todo el Pueblo de Dios los valores que los monasterios han protegido y custodiado durante siglos, y que siguen hoy cultivando fructíferamente. Valores que, en definitiva, son patrimonio de la Iglesia, Pueblo de Dios.

--¿Mantenéis algún vínculo con otros monasterios cercanos?

--Boqueras y Torres: Un vínculo de comunión e intercambio lo mantenemos vivo y siempre actual, aunque no se trata de un vínculo institucional.

De hecho, nuestro vínculo de comunión es con el obispo diocesano. Y este es otro aspecto que, a nuestro entender, es de suma importancia: el retorno a la configuración de la diócesis, con todos sus carismas, entorno a su obispo, tal y como se profundiza hoy en la eclesiología de comunión.

En último término, el «abad» de nuestro monasterio es el pastor diocesano. Así queremos poner de relieve el tesoro precioso que se esconde en el redescubrimiento de la Iglesia local por parte del Concilio Vaticano II.

--¿Por qué hombres y mujeres?

--Boqueras y Torres: Detrás de esta experiencia, digamos mixta en la comunión y distinción, existe una cierta antropología que se funda en el tema de la «Imago Dei». Juan Pablo II dice en sus catequesis sobre el cuerpo humano: «El hombre se ha convertido en ‘imagen y semejanza’ de Dios no sólo a través de la propia humanidad, sino también a través de la comunión de las personas que el hombre y la mujer forman desde el principio.

El hombre se convierte en imagen de Dios, no tanto en el momento de la soledad, cuanto en el momento de la comunión».

También desde nuestra sencilla experiencia monástica nos parece constatar que en la historia de la Iglesia la relación hombre-mujer, tanto en la virginidad como en el matrimonio, no sólo no es un obstáculo para la espiritualidad, sino condición de posibilidad para poder expresar una espiritualidad al estilo humano del Verbo encarnado.



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#348 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Sáb, 16 de Dic, 2006 10:25 pm
Asunto: R. Cantalamessa. Primera meditación de Advient o?=
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El rechazo actual de Dios, tristeza del creyente; según el predicador del Papa
Reflexiona el predicador del Papa en su primera meditación de Adviento
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 15 diciembre 2006 (ZENIT.org).- El «rechazo presuntuoso» --como nunca antes visto-- de Dios y los escándalos en torno a sus ministros son las causas que oprimen el corazón del creyente, para quien Cristo asegura su consuelo, explica el predicador del Papa.

Así se desprende de la bienaventuranza expresada por Jesús: «Bienaventurados los afligidos porque serán consolados» (Mt 5, 4). Sobre ella meditó en la mañana de este viernes el padre Raniero Cantalamessa OFM Cap. ante Benedicto XVI y sus colaboradores de la Curia, en preparación a la Navidad.

Para precisar cómo es llanto y cómo es la aflicción proclamados bienaventurados por Cristo, el padre Cantalamessa propuso centrarse en dos de los motivos por los que se llora en la Biblia y por los que lloró Jesús.

Por un lado, nunca la tristeza «del creyente por el rechazo presuntuoso de Dios a su alrededor ha tenido tanta razón de ser como hoy», alertó el sacerdote capuchino, pues «asistimos a un resurgimiento de un ateísmo militante y agresivo, con marca de origen científico o cientista».

Pero «la prueba de la existencia de Dios no se encuentra en los libros ni en laboratorios de biología, sino en la vida --apuntó--. En la vida de Cristo ante todo, en la de los santos y en la de los innumerables testigos de la fe».

«Se encuentra también en la tan despreciada prueba de los signos y milagros que Jesús mismo daba como prueba de su verdad y que Dios sigue dando, pero que los ateos rechazan a priori, sin tomarse siquiera la molestia de examinarla», lamentó.

Igualmente doloroso es para el creyente «el rechazo sistemático de Cristo en nombre de una investigación histórica “objetiva” que, en ciertas formas, se reduce a lo más “subjetivo” que se pueda imaginar», traducida en una «carrera para ver quién logra presentar un Cristo más a la medida del hombre de hoy, despojándole de toda prerrogativa trascendente», advirtió el predicador del Papa.

También existe «un segundo llanto en la Biblia sobre el que debemos reflexionar», propuso el padre Cantalamessa.

«La Iglesia ha llorado y suspirado en tiempos recientes por las abominaciones cometidas en su seno por algunos de sus propios ministros y pastores --señaló--. Ha pagado un precio elevadísimo por esto. Ha corrido a poner remedio, se ha dado reglas férreas para impedir que los abusos se repitan».

«Ha llegado el momento --sugirió--, tras la emergencia, de hacer lo más importante de todo: llorar ante Dios, afligirse como se aflige Dios; por la ofensa al cuerpo de Cristo y el escándalo a los más pequeños de sus hermanos, más que por el perjuicio y deshonor ocasionado a nosotros».

«Es la condición --consideró-- para que de todo este mal pueda verdaderamente llegar el bien y se obre una reconciliación del pueblo con Dios y con los propios sacerdotes».

Y ello, por ejemplo, podría llevarse a cabo convocando «un día de ayuno y de penitencia, al menos a nivel local y nacional, donde el problema haya sido más fuerte, para expresar públicamente arrepentimiento ante Dios y solidaridad con las víctimas», manifestó el padre Cantalamessa.

«Me dan el valor de decir esto --reconoció-- las palabras pronunciadas por el Santo Padre al episcopado de una nación católica en una reciente visita ad limina: “Las heridas causadas por estos actos son profundas, y es urgente la tarea de restablecer la esperanza y la confianza cuando éstas han quedado dañadas... De este modo la Iglesia se reforzará y será cada vez más capaz de dar testimonio de la fuerza redentora de la Cruz de Cristo”».

Además de Adviento, el padre Cantalamessa continuará con este ciclo de reflexión sobre las bienaventuranzas en la próxima Cuaresma.



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#347 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Jue, 14 de Dic, 2006 11:39 pm
Asunto: Visita del arzobispo ortodoxo de Atenas al Papa
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Histórica visita del arzobispo ortodoxo de Atenas al Papa
Proponen avanzar en la unidad colaborando en defensa de la vida y de las raíces cristianas
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 14 diciembre 2006 (ZENIT.org).- La primera visita de un arzobispo ortodoxo de Atenas y de toda la Grecia a un Papa en el Vaticano, Su Beatitud Christodoulos, se ha convertido en un paso importante para superar la división entre ortodoxos y católicos.

El encuentro concluyó con la firma de una declaración común por parte de los dos líderes religiosos en la que se reafirma la colaboración de ortodoxos y católicos particularmente en la defensa de la vida y en la recuperación de las raíces cristianas de Europa.

No era la primera visita del arzobispo griego al Vaticano, aunque sí era la primera a un Papa. Su Beatitud Christodoulos se había encontrado con el cardenal Joseph Ratzinger, decano del Colegio Cardenalicio, con motivo de las exequias de Juan Pablo II, el 8 de abril de 2005.

Tras el encuentro privado, entraron en la biblioteca privada del Papa los componentes de séquito del arzobispo de Atenas para escuchar ambos discursos.

Primero tomó la palabra Benedicto XVI para constatar que «hoy, nuestras relaciones se reanudan lenta, pero profundamente y con una preocupación de autenticidad».

«Nos ofrecen la oportunidad de descubrir toda una nueva gama de expresiones espirituales llenas de significado y un compromiso mutuo. Damos gracias a Dios», reconoció.

Tras recordar los grandes pasos que se han dado en la relación entre católicos y ortodoxos griegos, a raíz la visita que hizo a ese país Juan Pablo II, en mayo de 2001, su sucesor invitó a dirigir «nuestra mirada hacia el porvenir», para afrontar «un inmenso campo en el que podrá crecer nuestra colaboración mutua y pastoral».

«Católicos y ortodoxos están llamados a ofrecer su contribución cultural y sobre todo espiritual ».

En particular, «tienen el deber de defender las raíces cristianas del continente [europeo], que le han forjado a través de los siglos, y permitir así que la tradición cristiana siga manifestándose y operando con todas sus fuerzas a favor de la salvaguardia de la dignidad de la persona humana, del respeto de las minorías, prestando atención para evitar una uniformación cultural que correría el riesgo de perder inmensas riquezas de la civilización».

Al mismo tiempo, aseguró, «es necesario trabajar para salvaguardar los derechos del hombre, que comprenden el principio de libertad individual, en particular, la libertad religiosa: estos derechos tienen que promoverse y defenderse en la Unión Europea y en cada país miembro».

Su Beatitud Christodoulos, en su discurso, afrontó prácticamente los mismos temas suscitados por el Papa.

«Venimos a visitar al eminente teólogo y profesor universitario, al investigador asiduo del pensamiento griego antiguo y de los Padres griegos de Oriente; pero también al visionario de la unidad de los cristianos y de la cooperación de las religiones para asegurar la paz del mundo entero», comenzó reconociendo.

Consideró que su visita ofrece la oportunidad «emprender una nueva etapa para el camino común de nuestras Iglesias para afrontar los problemas del mundo actual».

El arzobispo garantizó al Papa su compromiso para «superar los obstáculos dogmáticos que obstaculizan el camino de la unidad en la fe», hasta que ortodoxos y católicos alcancen «la unidad plena», y puedan «comulgar en el Cuerpo y en la Sangre precioso del Señor en el mismo Cáliz de Vida».

En este sentido, arzobispo de Atenas confió en el trabajo de la Comisión Mixta Internacional encargada del diálogo entre la Iglesia ortodoxa y la Iglesia católica, que se reunió el pasado mes de septiembre en Belgrado, acabando con años de estancamiento.

Antes de la audiencia con el Papa, Su Beatitud Christodoulos visitó la Basílica de San Pedro en el Vaticano y rezó ante la tumba de Juan Pablo II y de otros Papas.

En la tarde, participó en una solemne celebración en la Basílica de San Pablo Extramuros, en la que recibió como regalo de la Iglesia de Roma dos eslabones de la cadena con la que, según la tradición, fue hecho prisionero san Pablo apóstol.

El regalo había sido preparado por voluntad de Juan Pablo II para esta visita que el representante ortodoxo no pudo realizar a causa de las condiciones de salud del fallecido Papa.



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#345 De: frayescoba_info@yahoogroups.com
Fecha: Jue, 14 de Dic, 2006 12:07 am
Asunto: Retiro de Adviento (Maranatha), 16-12-2006, 0:00
frayescoba_info@yahoogroups.com
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Recordatorio de:   Agenda de frayescoba_info
Título:   Retiro de Adviento (Maranatha)
Fecha:   sábado 16 diciembre 2006
Hora:   Todo el día
Repeticiones:   Este evento no se repite.
Ubicación:   Los Negrales
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#344 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Mar, 12 de Dic, 2006 11:39 pm
Asunto: BENDITA LA QUE HA CREÍDO (Patti Gallagher )?=
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BENDITA LA QUE HA CREÍDO ...
(por Patti Gallagher Mansfield)
 
    ¿Sabían Vds. que hace 30 años cuando nació la Renovación Carismática en el fin de semana de Duquesne, María estaba allí? Después de todo, ella es la Madre que estuvo presente en la habitación superior, la Madre de la Iglesia. Cuando nosotros, unos estudiantes de Duquesne nos reunimos en la capilla, otra "habitación superior", nuestra primera actividad fue una meditación sobre María dada por uno de nuestros profesores. Fui tocada, no tanto por sus palabras sobre ella, sino por la unción con que fueron dichas. Y esta es la unción que he estado buscando para estas palabras sencillas mías, porque estoy convencida que el futuro de la Renovación Carismática Católica tiene que ver con nuestra relación con María, como nuestro modelo y también como nuestra madre. De hecho, en este año de preparación para el Jubileo, el Papa Juan Pablo II ha pedido a toda la Iglesia que se volviera hacia María como modelo de fe y que contemplemos el misterio de su Divina Maternidad. Consideren conmigo tres misterios en la vida de María... Uno gozoso, uno doloroso, uno glorioso y "como los ojos de la sierva en las manos de su señora" (Salmo 123,2) así nuestros ojos estén sobre sus manos.
 
La Anunciación: Manos abiertas y vacías.
    Aquí está María, por su fe ella permitió al Padre cumplir su Plan y la mujer de oración atenta y dispuesta a responder a Dios, con las manos abiertas y vacías ante Dios, no aferrándose a ningún plan anterior, sin dictar ninguna condición. Un simple fiar. Sí. Hágase en mí tu palabra. De hecho, "¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!" (Lucas 1,45). Por su fe permitió al Padre cumplir su plan y fue cubierta por el Espíritu Santo. En fe abrazó al Verbo hecho carne en su vientre. Sabemos que "sin fe es imposible agradar a Dios" (Heb. 11,6) y que María encontró la gracia del Señor por su fe.
    También nosotros, en este encrucijada de nuestra vida como individuos y como movimiento, arrodillándonos ante el Padre, en pobreza absoluta de espíritu y aprender a orar con las manos abiertas y vacías ante Dios, en los últimos 30 años hemos recibido grandes gracias, pero siento decir que con demasiada frecuencia hemos vuelto a Dios con nuestras manos llenas en vez de vacías. Siento que se están dando nuevas "anunciaciones" para una nueva efusión del Espíritu, pero que muchos no quieren que Dios sea verdaderamente Dios. Aún le queremos bajo nuestras propias condiciones... Un Dios que encaje en un esquema de actuación. No queremos al Dios vivo que trastornó la vida de María. ¡Tengamos cuidado! Por su fe, María permitió que Dios "creara una novedad en la tierra" (Jer. 31,22). Como he pedido a María ser mi madre y que me enseñe a orar con las manos abiertas y vacías, esto es lo que estoy aprendiendo a decir al Padre, "Quiero ser para Ti toda, SI, sólo SI, siempre SI".
 
La Cruz: Las Manos Sobre un Corazón Traspasado
    "Ahí tienes a tu Madre" (Jn 19,37). Ahí está María, la madre dolorosa, de pie cerca de la Cruz, su fe puesta a prueba, firme en esperanza y amor, recibiendo de los labios de Jesús su nueva misión, ser madre de todos nosotros. Ahí está María, sus manos sobre un corazón que está trapasado por una espada tal como profetizó Simeón. Veo que o encontramos a María al pie de la Cruz, en nuestros propios momentos de sufrimiento y dolor, o la encontramos en otro sitio y nos lleva allí... a la Cruz de Jesús, para contemplar y recibir el agua del Espíritu que fluye de la herida de Su costado herido. Este es nuestro lugar seguro cuando buscamos vivir más profundamente en el Espíritu Santo.
    Muchos de nosotros hemos intentado evitar la Cruz y la purificación dolorosa que trae consigo. Con cuanta frecuencia nuestras acciones revelan arrogancia y orgullo en materias espirituales en vez de humildad y mansedumbre. Cuando la espada del sufrimiento ha atravesado nuestros corazones, a menudo hemos perdido la esperanza en vez de volvernos a María que está preparada para enseñarnos fidelidad en medio de las pruebas. Nuestra Madre sabe de corazones traspasados y quiere en el futuro tengamos una nueva pureza para corresponder a una nueva efusión de gracias. María me está enseñando a decir a Jesús: "Quema en mi corazón el amor a mi mismo e inflama en mi corazón amor por Ti y por Tu Cruz".
 
Pentecostés: Manos Elevadas en Alabanza y Proclamación
    "Esposa del Espíritu Santo": este es el título de María usado por muchos santos. Me imagino a María en Pentecostés tranquilizando a los apóstoles diciéndoles que lo que están sintiendo y oyendo desde luego es el Espíritu Santo. Como cualquier esposa, tiene un conocimiento íntimo de Aquel que ama, Aquel al que ama. Conoce Su tacto, Su gusto, su forma de actuar, y como ceder a Él en amor. María sabe muy bien de que va la efusión del Espíritu Santo... ¡tiene que ver con una unión amorosa! Ella es nuestra mejor profesora en alabanza y proclamación. Me encanta orar con sus palabras "Engrandece mi alma al Señor" y proclamando "Ha hacho maravillas el Poderoso" (Lc 1,46). El finado Cardenal Suenes escribió en su prefacio a mi libro Como un Nuevo Pentecostés, (Servicio de Publicaciones de la R.C.C. (SERECA, España) "Jesucristo continúa naciendo místicamente ’del Espíritu Santo y de María’ y jamás deberíamos separar lo que Dios ha unido."
 
El Vino Nuevo
    Como un vino nuevo embriagante que causa gozo y alegría entre el pueblo de Dios por todo el mundo, hay una nueva efusión del Espíritu Santo que están teniendo lugar hoy. Está conseguiendo profundas conversiones y reconciliaciones y dando impulso a nuevos ministerios. Creo que es un signo del Jubileo que se aproxima. ¡No nos perdamos este nuevo vino! Fue la fe de María la que le hizo decir, "No tienen vino" (Jn 2,3), haciendo que Jesús actuara y llegara "la hora del Señor". Creo que María está ante nosostros hoy, esperando a que nos volvamos a ella con confianza, esperando firmemente que por sur intercesión ellla será una vez más la mediadora de este nuevo vino del Espíritu. Y ¿por qué deberíamos desear este nuevo vino?... no simplemente para reírnos y refresacarnos, sino que Jesús pueda manifestar Su gloria y que sus discípulos puedan creer en El (Jn. 2,11).
 
Boletín del ICCRS 1997
 



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#343 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Mar, 12 de Dic, 2006 11:41 pm
Asunto: «La persona humana, corazón de la paz» (Benedicto XVI)
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Mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz 2007
«La persona humana, corazón de la paz»

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 12 diciembre 2006 (ZENIT.org).- Publicamos el mensaje escrito por Benedicto XVI con motivo de la Jornada Mundial de la Paz, que se celebrará el 1 de enero de 2007 con el tema: «La persona humana, corazón de la paz».


* * *



1. Al comienzo del nuevo año, quiero hacer llegar a los gobernantes y a los responsables de las naciones, así como a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, mis deseos de paz. Los dirijo en particular a todos los que están probados por el dolor y el sufrimiento, a los que viven bajo la amenaza de la violencia y la fuerza de las armas o que, agraviados en su dignidad, esperan en su rescate humano y social. Los dirijo a los niños, que con su inocencia enriquecen de bondad y esperanza a la humanidad y, con su dolor, nos impulsan a todos trabajar por la justicia y la paz.
Pensando precisamente en los niños, especialmente en los que tienen su futuro comprometido por la explotación y la maldad de adultos sin escrúpulos, he querido que, con ocasión del Día Mundial de la Paz, la atención de todos se centre en el tema: La persona humana, corazón de la paz. En efecto, estoy convencido de que respetando a la persona se promueve la paz, y que construyendo la paz se ponen las bases para un auténtico humanismo integral. Así es como se prepara un futuro sereno para las nuevas generaciones.
La persona humana y la paz: don y tarea
2. La Sagrada Escritura dice: «Dios creó el hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó» ( Gn 1,27). Por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente algo, sino alguien, capaz de conocerse, de poseerse, de entregarse libremente y de entrar en comunión con otras personas. Al mismo tiempo, por la gracia, está llamado a una alianza con su Creador, a ofrecerle una respuesta de fe y amor que nadie más puede dar en su lugar.[1] En esta perspectiva admirable, se comprende la tarea que se ha confiado al ser humano de madurar en su capacidad de amor y de hacer progresar el mundo, renovándolo en la justicia y en la paz. San Agustín enseña con una elocuente síntesis: « Dios, que nos ha creado sin nosotros, no ha querido salvarnos sin nosotros ».[2] Por tanto, es preciso que todos los seres humanos cultiven la conciencia de los dos aspectos, del don y de la tarea.
3. También la paz es al mismo tiempo un don y una tarea. Si bien es verdad que la paz entre los individuos y los pueblos, la capacidad de vivir unos con otros, estableciendo relaciones de justicia y solidaridad, supone un compromiso permanente, también es verdad, y lo es más aún, que la paz es un don de Dios. En efecto, la paz es una característica del obrar divino, que se manifiesta tanto en la creación de un universo ordenado y armonioso como en la redención de la humanidad, que necesita ser rescatada del desorden del pecado. Creación y Redención muestran, pues, la clave de lectura que introduce a la comprensión del sentido de nuestra existencia sobre la tierra. Mi venerado predecesor Juan Pablo II, dirigiéndose a la Asamblea General de las Naciones Unidas el 5 de octubre de 1995, dijo que nosotros «no vivimos en un mundo irracional o sin sentido [...], hay una lógica moral que ilumina la existencia humana y hace posible el diálogo entre los hombres y entre los pueblos ».[3] La “gramática” trascendente, es decir, el conjunto de reglas de actuación individual y de relación entre las personas en justicia y solidaridad, está inscrita en las conciencias, en las que se refleja el sabio proyecto de Dios. Como he querido reafirmar recientemente, «creemos que en el origen está el Verbo eterno, la Razón y no la Irracionalidad».[4] Por tanto, la paz es también una tarea que a cada uno exige una respuesta personal coherente con el plan divino. El criterio en el que debe inspirarse dicha respuesta no puede ser otro que el respeto de la “gramática” escrita en el corazón del hombre por su divino Creador.
En esta perspectiva, las normas del derecho natural no han de considerarse como directrices que se imponen desde fuera, como si coartaran la libertad del hombre. Por el contrario, deben ser acogidas como una llamada a llevar a cabo fielmente el proyecto divino universal inscrito en la naturaleza del ser humano. Guiados por estas normas, los pueblos —en sus respectivas culturas— pueden acercarse así al misterio más grande, que es el misterio de Dios. Por tanto, el reconocimiento y el respeto de la ley natural son también hoy la gran base para el diálogo entre los creyentes de las diversas religiones, así como entre los creyentes e incluso los no creyentes. Éste es un gran punto de encuentro y, por tanto, un presupuesto fundamental para una paz auténtica.
El derecho a la vida y a la libertad religiosa
4. El deber de respetar la dignidad de cada ser humano, en el cual se refleja la imagen del Creador, comporta como consecuencia que no se puede disponer libremente de la persona. Quien tiene mayor poder político, tecnológico o económico, no puede aprovecharlo para violar los derechos de los otros menos afortunados. En efecto, la paz se basa en el respeto de todos. Consciente de ello, la Iglesia se hace pregonera de los derechos fundamentales de cada persona. En particular, reivindica el respeto de la vida y la libertad religiosa de todos. El respeto del derecho a la vida en todas sus fases establece un punto firme de importancia decisiva: la vida es un don que el sujeto no tiene a su entera disposición. Igualmente, la afirmación del derecho a la libertad religiosa pone de manifiesto la relación del ser humano con un Principio trascendente, que lo sustrae a la arbitrariedad del hombre mismo. El derecho a la vida y a la libre expresión de la propia fe en Dios no están sometidos al poder del hombre. La paz necesita que se establezca un límite claro entre lo que es y no es disponible: así se evitarán intromisiones inaceptables en ese patrimonio de valores que es propio del hombre como tal.
5. Por lo que se refiere al derecho a la vida, es preciso denunciar el estrago que se hace de ella en nuestra sociedad: además de las víctimas de los conflictos armados, del terrorismo y de diversas formas de violencia, hay muertes silenciosas provocadas por el hambre, el aborto, la experimentación sobre los embriones y la eutanasia. ¿Cómo no ver en todo esto un atentado a la paz? El aborto y la experimentación sobre los embriones son una negación directa de la actitud de acogida del otro, indispensable para establecer relaciones de paz duraderas. Respecto a la libre expresión de la propia fe, hay un síntoma preocupante de falta de paz en el mundo, que se manifiesta en las dificultades que tanto los cristianos como los seguidores de otras religiones encuentran a menudo para profesar pública y libremente sus propias convicciones religiosas.
Hablando en particular de los cristianos, debo notar con dolor que a veces no sólo se ven impedidos, sino que en algunos Estados son incluso perseguidos, y recientemente se han debido constatar también trágicos episodios de feroz violencia. Hay regímenes que imponen a todos una única religión, mientras que otros regímenes indiferentes alimentan no tanto una persecución violenta, sino un escarnio cultural sistemático respecto a las creencias religiosas. En todo caso, no se respeta un derecho humano fundamental, con graves repercusiones para la convivencia pacífica. Esto promueve necesariamente una mentalidad y una cultura negativa para la paz.
La igualdad de naturaleza de todas las personas
6. En el origen de frecuentes tensiones que amenazan la paz se encuentran seguramente muchas desigualdades injustas que, trágicamente, hay todavía en el mundo. Entre ellas son particularmente insidiosas, por un lado, las desigualdades en el acceso a bienes esenciales como la comida, el agua, la casa o la salud; por otro, las persistentes desigualdades entre hombre y mujer en el ejercicio de los derechos humanos fundamentales.
Un elemento de importancia primordial para la construcción de la paz es el reconocimiento de la igualdad esencial entre las personas humanas, que nace de su misma dignidad trascendente. En este sentido, la igualdad es, pues, un bien de todos, inscrito en esa “gramática” natural que se desprende del proyecto divino de la creación; un bien que no se puede desatender ni despreciar sin provocar graves consecuencias que ponen en peligro la paz. Las gravísimas carencias que sufren muchas poblaciones, especialmente del Continente africano, están en el origen de reivindicaciones violentas y son por tanto una tremenda herida infligida a la paz.
7. La insuficiente consideración de la condición femenina provoca también factores de inestabilidad en el orden social. Pienso en la explotación de mujeres tratadas como objetos y en tantas formas de falta de respeto a su dignidad; pienso igualmente —en un contexto diverso— en las concepciones antropológicas persistentes en algunas culturas, que todavía asignan a la mujer un papel de gran sumisión al arbitrio del hombre, con consecuencias ofensivas a su dignidad de persona y al ejercicio de las libertades fundamentales mismas. No se puede caer en la ilusión de que la paz está asegurada mientras no se superen también estas formas de discriminación, que laceran la dignidad personal inscrita por el Creador en cada ser humano.[5]
La ecología de la paz
8. Juan Pablo II, en su Carta encíclica Centesimus annus, escribe: « No sólo la tierra ha sido dada por Dios al hombre, el cual debe usarla respetando la intención originaria de que es un bien, según la cual le ha sido dada; incluso el hombre es para sí mismo un don de Dios y, por tanto, debe respetar la estructura natural y moral de la que ha sido dotado ».[6] Respondiendo a este don que el Creador le ha confiado, el hombre, junto con sus semejantes, puede dar vida a un mundo de paz. Así, pues, además de la ecología de la naturaleza hay una ecología que podemos llamar « humana », y que a su vez requiere una « ecología social ». Esto comporta que la humanidad, si tiene verdadero interés por la paz, debe tener siempre presente la interrelación entre la ecología natural, es decir el respeto por la naturaleza, y la ecología humana. La experiencia demuestra que toda actitud irrespetuosa con el medio ambiente conlleva daños a la convivencia humana, y viceversa. Cada vez se ve más claramente un nexo inseparable entre la paz con la creación y la paz entre los hombres. Una y otra presuponen la paz con Dios. La poética oración de San Francisco conocida como el “Cántico del Hermano Sol”, es un admirable ejemplo, siempre actual, de esta multiforme ecología de la paz.
9. El problema cada día más grave del abastecimiento energético nos ayuda a comprender la fuerte relación entre una y otra ecología. En estos años, nuevas naciones han entrado con pujanza en la producción industrial, incrementando las necesidades energéticas. Eso está provocando una competitividad ante los recursos disponibles sin parangón con situaciones precedentes. Mientras tanto, en algunas regiones del planeta se viven aún condiciones de gran atraso, en las que el desarrollo está prácticamente bloqueado, motivado también por la subida de los precios de la energía. ¿Qué será de esas poblaciones? ¿Qué género de desarrollo, o de no desarrollo, les impondrá la escasez de abastecimiento energético? ¿Qué injusticias y antagonismos provocará la carrera a las fuentes de energía? Y ¿cómo reaccionarán los excluidos de esta competición? Son preguntas que evidencian cómo el respeto por la naturaleza está vinculado estrechamente con la necesidad de establecer entre los hombres y las naciones relaciones atentas a la dignidad de la persona y capaces de satisfacer sus auténticas necesidades. La destrucción del ambiente, su uso impropio o egoísta y el acaparamiento violento de los recursos de la tierra, generan fricciones, conflictos y guerras, precisamente porque son fruto de un concepto inhumano de desarrollo. En efecto, un desarrollo que se limitara al aspecto técnico y económico, descuidando la dimensión moral y religiosa, no sería un desarrollo humano integral y, al ser unilateral, terminaría fomentando la capacidad destructiva del hombre.
Concepciones restrictivas del hombre
10. Es apremiante, pues, incluso en el marco de las dificultades y tensiones internacionales actuales, el esfuerzo por abrir paso a una ecología humana que favorezca el crecimiento del « árbol de la paz ». Para acometer una empresa como ésta, es preciso dejarse guiar por una visión de la persona no viciada por prejuicios ideológicos y culturales, o intereses políticos y económicos, que inciten al odio y a la violencia. Es comprensible que la visión del hombre varíe en las diversas culturas. Lo que no es admisible es que se promuevan concepciones antropológicas que conlleven el germen de la contraposición y la violencia. Son igualmente inaceptables las concepciones de Dios que impulsen a la intolerancia ante nuestros semejantes y el recurso a la violencia contra ellos. Éste es un punto que se ha de reafirmar con claridad: nunca es aceptable una guerra en nombre de Dios. Cuando una cierta concepción de Dios da origen a hechos criminales, es señal de que dicha concepción se ha convertido ya en ideología.
11. Pero hoy la paz peligra no sólo por el conflicto entre las concepciones restrictivas del hombre, o sea, entre las ideologías. Peligra también por la indiferencia ante lo que constituye la verdadera naturaleza del hombre. En efecto, son muchos en nuestros tiempos los que niegan la existencia de una naturaleza humana específica, haciendo así posible las más extravagantes interpretaciones de las dimensiones constitutivas esenciales del ser humano. También en esto se necesita claridad: una consideración “débil” de la persona, que dé pie a cualquier concepción, incluso excéntrica, sólo en apariencia favorece la paz. En realidad, impide el diálogo auténtico y abre las puertas a la intervención de imposiciones autoritarias, terminando así por dejar indefensa a la persona misma y, en consecuencia, presa fácil de la opresión y la violencia.
Derechos humanos y Organizaciones internacionales
12. Una paz estable y verdadera presupone el respeto de los derechos del hombre. Pero si éstos se basan en una concepción débil de la persona, ¿cómo evitar que se debiliten también ellos mismos? Se pone así de manifiesto la profunda insuficiencia de una concepción relativista de la persona cuando se trata de justificar y defender sus derechos. La aporía es patente en este caso: los derechos se proponen como absolutos, pero el fundamento que se aduce para ello es sólo relativo. ¿Por qué sorprenderse cuando, ante las exigencias “incómodas” que impone uno u otro derecho, alguien se atreviera a negarlo o decidera relegarlo? Sólo si están arraigados en bases objetivas de la naturaleza que el Creador ha dado al hombre, los derechos que se le han atribuido pueden ser afirmados sin temor de ser desmentidos. Por lo demás, es patente que los derechos del hombre implican a su vez deberes. A este respecto, bien decía el mahatma Gandhi: «El Ganges de los derechos desciende del Himalaya de los deberes». Únicamente aclarando estos presupuestos de fondo, los derechos humanos, sometidos hoy a continuos ataques, pueden ser defendidos adecuadamente. Sin esta aclaración, se termina por usar la expresión misma de « derechos humanos », sobrentendiendo sujetos muy diversos entre sí: para algunos, será la persona humana caracterizada por una dignidad permanente y por derechos siempre válidos, para todos y en cualquier lugar; para otros, una persona con dignidad versátil y con derechos siempre negociables, tanto en los contenidos como en el tiempo y en el espacio.
13. Los Organismos internacionales se refieren continuamente a la tutela de los derechos humanos y, en particular, lo hace la Organización de las Naciones Unidas que, con la Declaración Universal de 1948, se ha propuesto como tarea fundamental la promoción de los derechos del hombre. Se considera dicha Declaración como una forma de compromiso moral asumido por la humanidad entera. Esto manifiesta una profunda verdad sobre todo si se entienden los derechos descritos en la Declaración no simplemente como fundados en la decisión de la asamblea que los ha aprobado, sino en la naturaleza misma del hombre y en su dignidad inalienable de persona creada por Dios. Por tanto, es importante que los Organismos internacionales no pierdan de vista el fundamento natural de los derechos del hombre. Eso los pondría a salvo del riesgo, por desgracia siempre al acecho, de ir cayendo hacia una interpretación meramente positivista de los mismos. Si esto ocurriera, los Organismos internacionales perderían la autoridad necesaria para desempeñar el papel de defensores de los derechos fundamentales de la persona y de los pueblos, que es la justificación principal de su propia existencia y actuación.
Derecho internacional humanitario y derecho interno de los Estados
14. A partir de la convicción de que existen derechos humanos inalienables vinculados a la naturaleza común de los hombres, se ha elaborado un derecho internacional humanitario, a cuya observancia se han comprometido los Estados, incluso en caso de guerra. Lamentablemente, y dejando aparte el pasado, este derecho no ha sido aplicado coherentemente en algunas situaciones bélicas recientes. Así ha ocurrido, por ejemplo, en el conflicto que hace meses ha tenido como escenario el Sur del Líbano, en el que se ha desatendido en buena parte la obligación de proteger y ayudar a las víctimas inocentes, y de no implicar a la población civil. El doloroso caso del Líbano y la nueva configuración de los conflictos, sobre todo desde que la amenaza terrorista ha actuado con formas inéditas de violencia, exigen que la comunidad internacional corrobore el derecho internacional humanitario y lo aplique en todas las situaciones actuales de conflicto armado, incluidas las que no están previstas por el derecho internacional vigente. Además, la plaga del terrorismo reclama una reflexión profunda sobre los límites éticos implicados en el uso de los instrumentos modernos de la seguridad nacional. En efecto, cada vez más frecuentemente los conflictos no son declarados, sobre todo cuando los desencadenan grupos terroristas decididos a alcanzar por cualquier medio sus objetivos. Ante los hechos sobrecogedores de estos últimos años, los Estados deben percibir la necesidad de establecer reglas más claras, capaces de contrastar eficazmente la dramática desorientación que se está dando. La guerra es siempre un fracaso para la comunidad internacional y una gran pérdida para la humanidad. Y cuando, a pesar de todo, se llega a ella, hay que salvaguardar al menos los principios esenciales de humanidad y los valores que fundamentan toda convivencia civil, estableciendo normas de comportamiento que limiten lo más posible sus daños y ayuden a aliviar el sufrimiento de los civiles y de todas las víctimas de los conflictos.[7]
15. Otro elemento que suscita gran inquietud es la voluntad, manifestada recientemente por algunos Estados, de poseer armas nucleares. Esto ha acentuado ulteriormente el clima difuso de incertidumbre y de temor ante una posible catástrofe atómica. Es algo que hace pensar de nuevo en los tiempos pasados, en las ansias abrumadoras del período de la llamada “guerra fría”. Se esperaba que, después de ella, el peligro atómico habría pasado definitivamente y que la humanidad podría por fin dar un suspiro de sosiego duradero. A este respecto, qué actual parece la exhortación del Concilio Ecuménico Vaticano II: «Toda acción bélica que tiende indiscriminadamente a la destrucción de ciudades enteras o de amplias regiones con sus habitantes es un crimen contra Dios y contra el hombre mismo que hay que condenar con firmeza y sin vacilaciones».[8] Lamentablemente, en el horizonte de la humanidad siguen formándose nubes amenazadoras. La vía para asegurar un futuro de paz para todos consiste no sólo en los acuerdos internacionales para la no proliferación de armas nucleares, sino también en el compromiso de intentar con determinación su disminución y desmantelamiento definitivo. Ninguna tentativa puede dejarse de lado para lograr estos objetivos mediante la negociación. ¡Está en juego la suerte de toda la familia humana!
La Iglesia, tutela de la trascendencia de la persona humana
16. Deseo, por fin, dirigir un llamamiento apremiante al Pueblo de Dios, para que todo cristiano se sienta comprometido a ser un trabajador incansable en favor de la paz y un valiente defensor de la dignidad de la persona humana y de sus derechos inalienables. El cristiano, dando gracias a Dios por haberlo llamado a pertenecer a su Iglesia, que es « signo y salvaguardia de la trascendencia de la persona humana » [9] en el mundo, no se cansará de implorarle el bien fundamental de la paz, tan importante en la vida de cada uno. Sentirá también la satisfacción de servir con generosa dedicación a la causa de la paz, ayudando a los hermanos, especialmente a aquéllos que, además de sufrir privaciones y pobreza, carecen también de este precioso bien. Jesús nos ha revelado que « Dios es amor» ( 1 Jn 4,8), y que la vocación más grande de cada persona es el amor. En Cristo podemos encontrar las razones supremas para hacernos firmes defensores de la dignidad humana y audaces constructores de la paz.
17. Así pues, que nunca falte la aportación de todo creyente a la promoción de un verdadero humanismo integral, según las enseñanzas de las Cartas encíclicas Populorum progressio y Sollicitudo rei socialis, de las que nos preparamos a celebrar este año precisamente el 40 y el 20 aniversario. Al comienzo del año 2007, al que nos asomamos —aun entre peligros y problemas— con el corazón lleno de esperanza, confío mi constante oración por toda la humanidad a la Reina de la Paz, Madre de Jesucristo, « nuestra paz » ( Ef 2,14). Que María nos enseñe en su Hijo el camino de la paz, e ilumine nuestros ojos para que sepan reconocer su Rostro en el rostro de cada persona humana, corazón de la paz.
Vaticano, 8 de diciembre de 2006.
BENEDICTUS PP XVI

Notas
[2] Sermo 169, 11, 13: PL 38, 923.
[3] N. 3.
[6] N. 38.
[7] A este respecto, el Catecismo de la Iglesia Católica ha impartido unos criterios muy severos y precisos: cf. nn. 2307-2317.
[8] Const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 80.
[9] Ibíd., 76.


[Traducción distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]




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#342 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Mar, 12 de Dic, 2006 11:28 pm
Asunto: Los cursos Alpha
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Los métodos de evangelización «Alpha» se consolidan en la Iglesia católica
Nacieron en ámbito protestante

ROMA, martes, 12 diciembre 2006 (ZENIT.org).- Alpha es un curso para descubrir la fe que empezó entre cristianos protestantes y que ahora se ha extendido en Francia, Portugal, España y en otros países con la aprobación de la Iglesia católica.

En Londres se ha celebrado este noviembre el Congreso Europeo Alpha en la Iglesia de Holy Trinity Brompton, donde empezó este método de evangelización.

También ha tenido lugar contemporáneamente el «Encuentro EMEA» de Europa, Oriente Medio y África en el que han participado representantes de estas zonas para presentar experiencias y estudiar nuevas estrategias de evangelización.

En este encuentro internacional en Londres la presencia católica era de más de un tercio de los asistentes.

Zenit ha entrevistado a Joaquim Meseguer García (Sabadell, Barcelona, 1962), párroco de la parroquia catalana de Sant Quirze del Vallès, en España, que fue el primer sacerdote católico que impulsó «Alpha» en España y ahora es un «Alpha advisor», un consultor para el área geográfica española.

Meseguer, que es doctor en Teología por la Facultad de Teología de Cataluña y completó estudios en el Instituto Patrístico «Augustinianum» de Roma, ha estado en la conferencia de Londres y explica a Zenit que Alpha es «un pequeño milagro» pues «no sólo llega a la mente, sino también al corazón de las personas».

«Se producen curaciones físicas, pero la salud espiritual que muchos recuperan no es menos importante. Uno de los grandes frutos de “Alpha” para un gran número de personas es su conversión y la entrega de su vida a Cristo, en quien encuentran el sentido de su existencia», constata Meseguer.

Este consultor relata que «no es raro que haya personas jóvenes que se planteen la vocación sacerdotal o religiosa después de un “Curso Alpha”».

La estructura de los cursos siempre es igual y empieza con una semana dedicada a «quién es Jesucristo».

Para Meseguer es importante que el contenido esté articulado pues «los contenidos fundamentales son siempre los mismos para todos los cursos y todos empiezan por este tema que nos habla acerca de la persona de Jesús; para muchas personas es todo un descubrimiento».

El sacerdote Meseguer, autor de «La Sabiduría oculta. En encuentro con Dios y su Palabra», de la Editorial Biblioteca Autores Cristianos (BAC), confiesa: «En España vivimos en un país de tradición católica, donde el cristianismo muchas veces es más un hecho cultural ¬cada vez más diluido, por eso no es de extrañar que haciendo el “Curso Alpha” muchos participantes se den cuenta ellos mismos de que realmente les faltaba un conocimiento más real y profundo de Jesucristo».

Más de 8 millones de personas en todo el mundo han participado en los cursos en iglesias, casas, cafeterías, colegios, universidades y prisiones. El curso completo consta de diez sesiones.

Más información en: http://alpha.org



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#341 De: "nineslinares" <nineslinares@...>
Fecha: Lun, 11 de Dic, 2006 9:04 pm
Asunto: Fotos y testimonios del padre Jozo de Medjugorje en Barcelona
nineslinares
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#340 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Lun, 11 de Dic, 2006 4:17 pm
Asunto: Grupos y comunidades en la Renovación (O. Pesare)
claraalbert2000
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Grupos y comunidades en la Renovación Carismática: ¿un cuerpo o dos realidades diferentes en la Iglesia?
(por Oreste Pesare)
 
    Durante los últimos seis años, mi servicio en la oficina de ICCRS me ha dado la gracia de estar en contacto con personas muy diferentes en la Iglesia Católica, que basan su experiencia espiritual en el Bautismo en el Espíritu Santo y guían a la gente de nuestra época al camino de vivir una vida nueva en el Espíritu Santo. Entre éstos, la mayoría son grupos y comunidades de alianza y/o vida carismáticos.
    Por desgracia, debido a malentendidos, divisiones y tantos otros problemas que mu-chos grupos y comunidades han experi-mentado en el pasado, algunos de ellos ya no se consideran "carismáticos" aunque su experiencia básica sigue siendo "pentecostal". Por otro lado, en muchas partes del mundo, lo que se llama oficialmente "Renovación Caris-mática" formada especialmente por grupos y organizada a un nivel nacional con Coordinadoras Nacionales no considera a algunas comunidades, ministerios y escuelas de evangelización como parte de la Renovación Carismática por la autonomía de sus diferentes modos de vida. Por lo tanto, ahora vemos una fragmentación de la Renovación Carismática. Sin embargo, no era así en el plan de Dios al principio de la experiencia pentecostal en la Iglesia Católica.
    A finales de los 60, fue el Espíritu de Dios el que extendió Su gracia sobre la tierra y creó diferentes modos carismá-ticos de vivir para experimentar el mismo poder del Espíritu Santo, como diferentes bancos de peces nadando en la misma corriente de gracia: "Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el mismo". (1 Co 12, 4) A este respecto los estatutos de ICCRS afirman claramente en el preámbulo: "La Renovación Carismática Católica no es un único y unificado movimiento mundial. No tiene un único fundador o grupo de fundadores como lo tienen muchos otros movimientos. No tiene listas de miembros. Es un grupo muy diverso de individuos, grupos y actividades, a menudo bastante independientes unos de los otros, en diferentes fases y modos de desarrollo y con énfasis distintos, que no obstante comparten la misma experiencia fundamental y defienden las mismas metas generales. Este modelo de relaciones tejidas libremente se encuentra en el nivel diocesano y nacional así como en el nivel internacional. Estas relaciones se caracterizan muy a menudo por la asociación libre, el diálogo y la colaboración, más que por la integración en una estructura ordenada. El liderazgo se caracteriza por ofrecer servicio a aquellos que lo quieren más que por el gobierno". 1
    35 años y pico después del comienzo de la experiencia pentecostal en la Iglesia Católica, ahora es el momento de enten-der esto claramente y de comprome-ternos seriamente en esta dirección. Todos los grupos, comunidades, escuelas de evangelización, ministerios y servicios carismáticos, están llamados a consi-derarse unos a otros como partes diferen-tes del mismo proyecto de Dios. Con respecto a esto, el 30 de Mayo de 1998, el Santo Padre, con ocasión del encuentro histórico con los Movimientos y Nuevas Comunidades eclesiales en la plaza San Pedro, alentó a los Movimientos diciendo: "La Iglesia espera de vosotros frutos maduros de comunión y de compromiso".2
    Otra reflexión es considerar cual es la voz de la Iglesia en este asunto. El 30 de Noviembre de 1990, el Consejo Pontificio de los Laicos reconoció el primer movimiento carismático como una asociación privada de fieles cristianos, de derecho pontificio: la Fraternidad Católica de Comunidades y Herman-dades de Alianza Carismáticas. En la sec-ción de los estatutos aprobados en la "relación eclesial" afirma que: "Está (la Fraternidad Católica) también llamada a establecer lazos de caridad y colaboración fraternas con el Consejo Internacional de Servi-cios de la Renovación Carismática para bien de la Renovación Carismática en la Iglesia Católica".3
    También en el decreto de recono-cimiento del ICCRS por el Consejo Pontificio de los Laicos, el 14 de Septiembre de 1993, afirma que, "El 30 de Noviembre de 1990, el Consejo Pontifico de los Laicos concedió el reconocimiento a la Fraternidad Católica de Comunidades y Hermandades de Alianza Carismáticas, como una asociación privada de fieles, con la esperanza que habrá una relación fructífera de diálogo y cooperación entre esta asociación y el ICCRS". 4
    De estas declaraciones es fácil entender cómo reconoce la Iglesia la naturaleza real de la Renovación Carismática y desea que los carismáticos puedan dar testimonio a otros de la visión de San Pablo como un cuerpo humano. Esta visión es sobre la di-versidad de los miembros en un cuerpo.5 Con esta perspectiva nadie debería juzgar a los distintos grupos y/o tratar de trans-formar el maravilloso "universo espiritual", que es la Renovación Carismática, en un cuerpo uniforme bajo un único liderazgo. Por su parte ICCRS y la Fraternidad Católica harán todo lo posible por "aumentar los frutos espirituales del movimiento carismático".6 Yo creo que cuando la Renovación Carismática se convierta en lo que tiene que ser, toda la Iglesia estará más preparada para vivir ecuménicamente con todas las demás corrientes cristianas. Ser carismático, de hecho, no es sólo ser capaz de hablar en lenguas o de profetizar o de sanar a los enfermos, sino ante todo, ser carismático es darse cuenta de que otros son también parte del extraordinario cuerpo de Cristo y de que a través de los diferentes carismas y sensibilidades, seremos todos capaces de construir el templo espiritual del Señor en la historia de la humanidad en el tercer milenio.
    Que el Espíritu del Señor nos conduzca en este camino extraordinario.
 
1 "Entonces Pedro se levantó", ICCRS, Ciudad del
Vaticano 2001, página 105
2 Ibid. página 93
3 Art. 4.2 de los estatutos de la Fraternidad Católica
4 "Entonces Pedro se levantó", ICCRS, Ciudad del
Vaticano 2001, página 104
5 Cfr 1 Co 12
6 Decreto de reconocimiento de la Fraternidad Católica, CPL, Ciudad del Vaticano, 30 de Nov. de 1990
 
 
Boletín del ICCRS
_____________
 
Oreste Pesare Oreste Pesare
Oreste Pesare nació en Foggia en 1960. Se casó con Nunzia en 1988 y ahora tiene tres hijos: Giovanni, Serena and Andrea.
Conoció la Renovación Carismática en 1984 a través de una fuerte experiencia espiritual con Dios que cambió su vida completamente.
Siguiendo el dictado del Señor, y con el apoyo de su Comunidad Magnificat – una comunidad de alianza italiana de la que ha sido presidente muchos años – en 1991 decidió abandonar su trabajo para trabajar a tiempo completo para el Señor de forma voluntaria. Durante tres años, mientras pasaba la mayor parte de su tiempo predicando, Oreste y su familia experimentaron el poder extraordinario de la Providencia al ser testigos de incontables maravillas de todo tipo, pequeños milagros así como grandes.
En 1993, fue llamado por el arzobispo de Foggia para ayudarle como su secretario personal durante unos tres años. La experiencia de servir tan cerca de un apóstol de la Iglesia fue realmente para él un enriquecimiento fuerte que llevó a Oreste a un amor especial por la Iglesia.
En la actualidad es editor de "Venite e Vedrete" ("Ven y Verás"), una revista italiana que sirve a las comunidades de alianza carismáticas.
Ha sido director de ICCRS desde 1996.
E-mail: director@...



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#337 De: frayescoba_info@yahoogroups.com
Fecha: Do, 10 de Dic, 2006 6:26 pm
Asunto: Seminario de iniciación. Grupo Nazareth (Aluche), 11-12-2006, 18:30
frayescoba_info@yahoogroups.com
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Recordatorio de:   Agenda de frayescoba_info
Título:   Seminario de iniciación. Grupo Nazareth (Aluche)
Fecha:   lunes 11 diciembre 2006
Hora:   18:30 - 20:30
Repeticiones:   Este evento se repite cada semana, hasta lunes diciembre 11, 2006.
Ubicación:   Parroqui de Nuastra Señora de Aluche
Descripción:   c/ Camarena
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