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#623 De: "pilisonse" <pilisonse@...>
Fecha: Sáb, 1 de Sep, 2007 2:18 pm
Asunto: Predicador del Papa: La revolución social de la humildad
pilisonse
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Comentario del padre Cantalamessa a la liturgia del próximo domingo

ROMA, viernes, 31 agosto 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario
del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., predicador de la Casa
Pontificia, a la liturgia del próximo domingo, XXII del tiempo
ordinario.

Eclesiástico 3, 19-21.30-31; Hebreos 12, 18-19.22-24a; Lucas 14, 1.7-
14

En lo que hagas, ¡sé modesto!


El inicio del Evangelio de este domingo nos ayuda a corregir un
prejuicio sumamente difundido. «Un sábado, Jesús entró a comer en
casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban
atentamente». Al leer el Evangelio desde un cierto punto de vista, se
ha acabado haciendo de los fariseos el modelo de todos los vicios:
hipocresía, doblez, falsedad; los enemigos por antonomasia de Jesús.
Con estos significados negativos, el término «fariseo» ha pasado a
formar parte del diccionario de nuestra lengua y de otras muchas.

Semejante idea de los fariseos no es correcta. Entre ellos había
ciertamente muchos elementos que respondían a esta imagen y Cristo se
enfrenta duramente con ellos. Pero no todos eran así. Nicodemo, que
va a ver a Jesús de noche y que después le defiende ante el Sanedrín,
era un fariseo (Cf. Juan 3,1; 7, 50 y siguientes). También era
fariseo Saulo, antes de la conversión, y era ciertamente una persona
sincera y celosa, aunque todavía no estaba bien iluminado. Fariseo
era Gamaliel, quien defendió a los apóstoles ante el Sanedrín (Cf.
Hechos 5, 34 y siguientes).

Las relaciones de Jesús con los fariseos no fueron sólo conflictivas.
Compartían muchas veces las mismas convicciones, como la fe en la
resurrección de los muertos, en el amor de Dios y el compromiso como
primer y más importante mandamiento de la ley. Algunos, como en
nuestro caso, incluso le invitan a comer en su casa. Hoy se considera
que más que los fariseos, quienes quisieron la condena de Jesús
fueron los saduceos, a quienes pertenecía la casta sacerdotal de
Jerusalén.

Por todos estos motivos, sería sumamente deseable dejar de utilizar
el término «fariseo» en sentido despreciativo. Ayudaría al diálogo
con los judíos que recuerdan con gran honor el papel desempeñado por
la corriente de los fariseos en su historia, especialmente tras la
destrucción de Jerusalén.

Durante la comida, aquel sábado, Jesús ofreció dos enseñanzas
importantes: una dirigida a los «invitados» y otra al «anfitrión». Al
dueño de casa, Jesús le dijo (quizá cara a cara o en presencia sólo
de sus discípulos): «Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a
tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos
ricos…». Es lo que hizo el mismo Jesús, cuando invitó al gran
banquete del Reino a los pobres, a los afligidos, a los humildes, a
los hambrientos, a los perseguidos (las categorías de personas
mencionadas en las Bienaventuranzas).

Pero en esta ocasión quisiera detenerme a meditar en lo que Jesús
dice a los «invitados». «Si te invitan a un banquete de bodas, no te
coloques en el primer lugar…». Jesús no quiere dar consejos de buena
educación. Ni siquiera pretende alentar el sutil cálculo de quien se
pone en última fila, con la escondida esperanza de que el dueño le
pida que se acerque. La parábola en esto puede dar pie a equívoco, si
no se tiene en cuenta el banquete y el dueño de los que Jesús está
hablando. El banquete es el universal del Reino y el dueño es Dios.

En la vida, quiere decir Jesús, escoge el último lugar, trata de
contentar a los demás más que a ti mismo; sé modesto a la hora de
evaluar tus méritos, deja que sean los demás quienes los reconozcan y
no tú («nadie es buen juez en su casa»), y ya desde esta vida Dios te
exaltará. Te exaltará con su gracia, te hará subir en la jerarquía de
sus amigos y de los verdaderos discípulos de su Hijo, que es lo que
realmente cuenta.

Te exaltará también en la estima de los demás. Es un hecho
sorprendente, pero verdadero. No sólo Dios «se inclina ante el
humilde y rechaza al soberbio» (Cf. Salmo 107,6); también el hombre
hace lo mismo, independientemente del hecho de ser creyente o no. La
modestia, cuando es sincera, no artificial, conquista, hace que la
persona sea amada, que su compañía sea deseada, que su opinión sea
deseada. La verdadera gloria huye de quien la persigue y persigue a
quien la huye.

Vivimos en una sociedad que tiene suma necesidad de volver a escuchar
este mensaje evangélico sobre la humildad. Correr a ocupar los
primeros lugares, quizá pisoteando, sin escrúpulos, la cabeza de los
demás, son característica despreciadas por todos y, por desgracia,
seguidas por todos. El Evangelio tiene un impacto social, incluso
cuando habla de humildad y modestia.

#557 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Sáb, 12 de Mayo, 2007 5:22 pm
Asunto: Sábado V de Pascua, feria
claraalbert2000
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Sábado V de Pascua, feria
Laudes - Cántico del AT
 

Exodo 15,1-4.8-13.17-18: Himno a Dios, después de la victoria del mar Rojo
Ant: Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Aleluya.
Los que habían vencido a la fiera cantaban el cántico de Moisés, el siervo de Dios (Ap 15,2-3)
Cantaré al Señor, sublime es su victoria,
caballos y carros ha arrojado en el mar.
Mi fuerza y mi poder es el Señor,
Él fue mi salvación.

Él es mi Dios: yo lo alabaré;
el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré.
El Señor es un guerrero,
su nombre es «El Señor.»

Los carros del Faraón los lanzó al mar,
ahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes.

Al soplo de tu nariz, se amontonaron las aguas,
las corrientes se alzaron como un dique,
las olas se cuajaron en el mar.

Decía el enemigo: «Los perseguiré y alcanzaré,
repartiré el botín, se saciará mi codicia,
empuñaré la espada, los agarrará mi mano.»

Pero sopló tu aliento, y los cubrió el mar,
se hundieron como plomo en las aguas formidables.

¿Quién como tú, Señor, entre los dioses?
¿Quién como tú, terrible entre los santos,
temible por tus proezas, autor de maravillas?

Extendiste tu diestra: se los tragó la tierra;
guiaste con misericordia tu pueblo rescatado,
los llevaste con tu poder hasta tu santa morada.

Lo introduces y lo plantas en el monte de tu heredad,
lugar del que hiciste tu trono, Señor;
santuario, Señor, que fundaron tus manos.
El Señor reina por siempre jamás.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en el principio, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Aleluya.



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#556 De: "Francisco Navarro Larena" <maisago@...>
Fecha: Sáb, 12 de Mayo, 2007 8:54 am
Asunto: Regina Coeli
francisnava
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Un fuerte abrazo.
Francisco.


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#555 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Vie, 11 de Mayo, 2007 11:52 pm
Asunto: Benedicto XVI, sobre la figura y la vida de Jesucristo
claraalbert2000
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“Jesús de Nazaret”, primer libro de Benedicto XVI, sobre la figura y la vida de Jesucristo, desde el bautismo en el Jordán, hasta la Transfiguración






(Radio Vaticano).-  se presentó, el pasado 13 de abril, en el Aula del Sínodo del Vaticano el libro Jesús de Nazaret, escrito por el Santo Padre Benedicto XVI, el primero en sus dos años de pontificado. Han intervenido en la presentación del volumen sobre la figura y la vida de Jesucristo, del bautismo en el Jordán, a la Transfiguración, el cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena, y los profesores Daniele Garrone, decano de la Facultad Valdense de Teología de Roma, y Massimo Cacciari, ordinario de Estética de la Universidad Vita-Salute San Raffaele, de Milán. El acto ha sido coordinado por el P. Federico Lombardi, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede y de nuestra emisora.

El director de la Oficina de Prensa Vaticana y de esta Radio habla del libro
Precisamente, a propósito de la noticia sobre el libro del Papa, el padre Lombardi, manifestaba que Benedicto XVI ha podido llevar a cabo su gran obra sobre Jesús a pesar de los compromisos y de las preocupaciones constantes que ha afrontado cotidianamente en estos dos años de pontificado. El director de la Oficina de prensa se congratula que el Papa haya podido llevar a maduración un texto de tan alto esfuerzo científico y espiritual. El Santo Padre, según el jesuita italiano, ha dedicado al volumen todos los momentos libres de sus jornadas. “Éste es ya un mensaje muy significativo sobre la importancia y la urgencia que tiene para él la obra”.

El Papa dice claramente con su habitual sencillez y humildad que no se trata de un “acto magisterial” sino de un libro que es fruto de su investigación personal, y como tal deberá ser libremente discutido y criticado. Esta es una observación muy importante, porque pone a las claras que aquello que él escribe en el libro no vincula la investigación de exegetas y teólogos. No se trata de una larga encíclica sobre Jesús, sino de la personal presentación de la figura de Jesús del teólogo Joseph Ratzinger, elegido Obispo de Roma.

El largo prólogo, explica eficazmente que en la situación cultural actual y en muchas presentaciones de la figura de Jesús, existe una gran distancia entre el “Jesús histórico” y “el Cristo de la fe”, que hace que sea muy difundida la impresión de que sabemos bien poco ciertamente de Jesús y que sólo más tarde a través de la fe, su divinidad ha plasmado su imagen.

Esta situación –dice expresamente el Papa– “es dramática para la fe, porque hace incierto su punto de referencia: la íntima amistad con Jesús, del cual todo depende, amenaza devanar en el vacío”. Joseph Ratzinger, teniendo en cuenta todos los resultados de la investigación moderna, pretende representarnos al Jesús de los Evangelios como el verdadero “Jesús de los Evangelios como el verdadero “Jesús histórico”, como una figura sensata y convincente a la que podemos y debemos referirnos con confianza y sobre la que tenemos motivo para apoyar nuestra fe y nuestra vida cristiana.

Con su libro, dice el padre Federico Lombardi, Benedicto XVI pretende desarrollar un servicio fundamental para sostener la fe de sus hermanos, y lo hace sobre el punto central de la fe, es decir Jesucristo. De lo que hemos podido leer en los parágrafos de la Introducción. Jesús se nos presenta como el nuevo Moisés, el nuevo profeta, que habla con “Dios cara a cara”, que es el Hijo, profundamente unido con el Padre. Si se deja a parte este aspecto central, la figura de Jesús se convierte en contradictoria e incomprensible.

Joseph Ratzinger nos habla por lo tanto con pasión de la íntima unión de Jesús con el Padre y quiere comprometer al discípulo que sigue a Jesús en esta comunión. Leeremos pues, manifiesta el Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, una gran obra de exégesis y de teología pero también una gran obra de espiritualidad.
 
Jesús de Nazaret ha sido editado en Italia por la editorial Librería Editora Vaticana, pero al mismo tiempo la Librería mencionada, consciente del alcance que tendrá la obra del Papa a nivel mundial, ha tomado acuerdos con la Casa Editorial Rizzoli cediéndole a la misma los derechos de traducción, de difusión y de comercialización en todo el mundo.

Al mismo tiempo la Casa Editora Rizzoli, consciente de la relación de estima y de amistad, desde hace más de 50 años, existe entre la familia Herder y el profesor y después Cardenal Joseph Ratzinger, ha cedido a Herder Verlag los derechos de la obra para Alemania. Las ediciones en italiano, alemán y polaco del libro Jesús de Nazaret, escrito por el Pontífice, saldrán a la venta el lunes 16, fecha que coincide con el día en el que el Santo Padre cumple 80 años.

Sinopsis del libro
«El camino del Papa hacia Jesús. Una meditación personal y no un documento del Magisterio». Se ha presentado la sinopsis de este libro de Joseph Ratzinger – Benedicto XVI, titulado «Jesús de Nazaret». Libro que es la primera parte de una obra, cuya realización – como afirma el mismo autor - «ha sido precedida por un ‘largo camino interior’». Y en cuya segunda parte el Papa espera «poder ofrecer también un capítulo sobre las narraciones de la infancia de Jesús y tratar sobre el misterio de su pasión, muerte y resurrección».

Es reflejo de la búsqueda personal del ‘Rostro del Señor’ por parte de Joseph Ratzinger. «No quiere ser un documento del Magisterio», por lo que «cada uno tiene la libertad de contradecirme», como subraya el mismo Pontífice en la premisa. El objetivo principal de esta obra es el de «favorecer en el lector el crecimiento de una relación viva con Jesucristo».

El que ha sido presentado hoy es «en primer lugar un libro pastoral», subrayando luego que es también «obra de un teólogo riguroso, que justifica cada una de sus afirmaciones sobre la base de un conocimiento inmenso de los textos sagrados y de la literatura crítica». Analizando el método histórico-crítico y sus límites, el Papa declara que su libro «considera a Jesús a partir de su comunión con el Padre». Joseph Ratzinger presenta «el Jesús de los Evangelios como Jesús real, como Jesús histórico».

«Para Benedicto XVI, en el texto bíblico se encuentran todos los elementos para afirmar que el personaje histórico, Jesucristo, es también efectivamente el Hijo de Dios que vino a la tierra para salvar a la humanidad y, página tras página, va examinando cada uno de esos elementos. Va guiando al lector – creyente y no creyente – en una cautivadora aventura intelectual».

«Con el hombre de fe, que anhela explicar el misterio divino sobre todo a sí mismo. Con el culto teólogo, que abarca resultados de análisis doctrinales antiguos y recientes», «en este libro, emerge el pastor que logra verdaderamente su anhelo de impulsar en el lector el crecimiento de una relación viva con Jesucristo, casi implicándolo poco a poco en su amistad personal con el Señor».

La sinopsis del libro de Benedicto XVI concluye haciendo hincapié en que «en esta perspectiva, el Pontífice no teme denunciar un mundo que, excluyendo a Dios y aferrándose sólo a las realidades visibles y materiales, corre el riesgo de autodestruirse en la búsqueda egoísta de un bienestar sólo material, volviéndose sordo a la verdadera llamada del ser humano a ser, en el Hijo, hijo de Dios y a alcanzar así la verdadera libertad en ‘la Tierra prometida’ del ‘Reino de Dios».

Extractos del libro
Dando una mirada al libro podemos extraer la afirmación de que el Hijo de Dios es el Jesús histórico. Confieso, escribe el Papa, que precisamente Jesús –el del Evangelio– es una figura históricamente sensata y convincente. Aludiendo a la carta de Pablo a los Filipenses, el Santo Padre manifiesta que veinte años después de la muerte de Jesús encontramos en el gran himno a Cristo, en la carta mencionada del Apóstol, una cristología, en la que se dice que Jesús era igualmente Dios, pero que se despojó a sí mismo, que se hizo hombre, se humilló hasta al muerte en la Cruz y que a Él espera el homenaje de lo creado, la adoración que en el profeta Isaías, Dios había proclamado como debida solamente a Él.

Mirando esta realidad Benedicto XVI cree conveniente preguntarse, qué ocurrió en estos veinte años tras la crucifixión. ¿Cómo se ha llegado a esta cristología? Naturalmente, creer que precisamente como hombre Él era Dios y que esto lo ha hecho ver en las parábolas, va más allá del método histórico. Al contrario, si a la luz de esta convicción de fe se leen los textos con el método histórico y con su apertura a lo más grande, ellos se entreabren, y nos muestran un camino y una figura que son dignas de fe.

Respecto a la prueba de la existencia de Dios que el tentador propone cuando pide a Jesús que transforme las piedras en pan, Benedicto XVI se pregunta: ¿qué hay de más trágico y contradictorio con un Dios bueno, y la fe en un redentor de los hombres, que el hambre de la humanidad? ¿La primera nota identificativa de un redentor del mundo no debería ser el acabar con el hambre en el mundo?

El Papa recuerda cómo Dios alimentaba al pueblo de Israel con el maná, con el pan del cielo, cuando caminaba por el desierto. ¿No debería el salvador del mundo demostrar la propia identidad dando de comer a todos? ¿El problema de la alimentación del mundo –y en general los problemas sociales– no son posiblemente el primer y auténtico criterio para la redención? ¿Alguien que no colme este criterio puede llamarse redentor?

El marxismo, que ha hecho suyo este ideal, el corazón de su promesa de salvación, escribe el Pontífice, habría hecho posible que el desierto se convirtiera en pan. “Si tu eres el Hijo de Dios…” ¿Qué desafío? ¿No se debería decir lo mismo a la Iglesia? La respuesta de Jesús no se puede entender solamente a la luz de lo que se relata en las tentaciones. El tema del pan permeabiliza todo el Evangelio y debe ser visto en toda su extensión.

A este punto el Papa recuerda dos pasajes evangélicos, precisamente sobre el pan en la vida de Jesús: la multiplicación de los panes y la Última Cena. En el primero, la gente fue a escuchar la palabra de Dios, como personas que han abierto el propio corazón a Dios y a los demás recíprocamente, así pueden recibir el pan de manera justa.

El segundo pasaje sobre el pan nos lleva al anticipo del tercero y constituye su preparación, el de la Última Cena, que se convierte en Eucaristía de la Iglesia y el milagro permanente de Jesús sobre el pan. Él mismo se ha convertido en pan para nosotros, y esta multiplicación de los panes durará de manera inagotable hasta el final de los tiempos. Así, ahora, comprendemos la palabra de Jesús, que Él toma del Antiguo Testamento, para rechazar al tentador: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. A este propósito, el Papa recuerda una frase de un jesuita alemán condenado a muerte por los nazis: “El pan es importante, la libertad es más importante, pero la cosa más importante de todas, es la constante fidelidad y la adoración jamás traicionada”.

El Santo Padre finaliza este extracto de su libro, contrastando este pasaje con la realidad del llamado Tercer Mundo y advierte que está en juego el primado de Dios: “No se puede gobernar la historia, advierte, con meras estructuras materiales, prescindiendo de Dios. Si el corazón del hombre no es bueno, entonces ninguna otra cosa puede convertirse en buena. Y la bondad de corazón solamente puede venir de Aquel que es Él mismo la Bondad, el Bien”.

La cuestión joánica
Dos temas decisivos en la cuestión joánica: quién es el autor de este Evangelio y cuál es su credibilidad histórica. Respecto a la primera pregunta es el mismo Evangelio quien ofrece una clara afirmación en el relato de la Pasión, cuando se alude a uno de los soldados que atravesó el costado de Jesús con una lanza: “en seguida salió sangre y agua”, e inmediatamente añade: “quien lo vio da testimonio y su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que vosotros creáis”. Y este era un testigo ocular, el mismo de quien se había dicho que estaba junto a la cruz y que era el discípulo a quien Jesús amaba, discípulo que después viene mencionado como el autor del Evangelio.

No obstante el nombre de este autor venga voluntariamente mantenido en secreto, sin embargo el Evangelio le atribuye la función de testigo y garante de lo sucedido, figura histórica, porque si no fuera así, las frases anteriores se vaciarían de significado, carecerían de sentido.

Aunque la tradición, desde tiempos de San Ireneo, muerto en torno al año 202, reconoce a este discípulo como San Juan, hoy han surgido dudas respecto a este nombre. Al mismo tiempo, estudios exegéticos modernos, inclinan la balanza de la autoría hacia San Juan, en base a los datos que examina el exegeta francés Henri Caselles, quien ha demostrado, con una investigación sociológica sobre las familias de pescadores, el sacerdocio del templo, la Cena en el Cenáculo, etc… que pueda ser Juan, el de Zebedeo, aquel testigo ocular como el autor del Evangelio.

La complejidad en la redacción del texto levanta, sin embargo, ulteriores preguntas. Si por una parte, Eusebio de Cesarea, en el año 338 dice haber conocido al “presbítero Juan”, perteneciente a la escuela joánica de Éfeso, que a su vez puede ser el autor de la 2ª y 3ª Carta de Juan, las dos figuras se sobrepondrían. Pero en cualquier caso, aunque Juan el presbítero no sea el mismo que Juan el evangelista, y fuera el primero quien dio estructura al evangelio, siempre se consideró como el administrador de la herencia del hijo del Zebedeo, el testigo ocular de la muerte de Jesús.primer libro de Benedicto XVI, sobre la figura y la vida de Jesucristo, desde el bautismo en el Jordán, hasta la Transfiguración






Viernes, 13 abr (RV).- Esta tarde se ha presentado en el Aula del Sínodo del Vaticano el libro Jesús de Nazaret, escrito por el Santo Padre Benedicto XVI, el primero en sus dos años de pontificado. Han intervenido en la presentación del volumen sobre la figura y la vida de Jesucristo, del bautismo en el Jordán, a la Transfiguración, el cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena, y los profesores Daniele Garrone, decano de la Facultad Valdense de Teología de Roma, y Massimo Cacciari, ordinario de Estética de la Universidad Vita-Salute San Raffaele, de Milán. El acto ha sido coordinado por el P. Federico Lombardi, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede y de nuestra emisora.

El director de la Oficina de Prensa Vaticana y de esta Radio habla del libro
Precisamente, a propósito de la noticia sobre el libro del Papa, el padre Lombardi, manifestaba que Benedicto XVI ha podido llevar a cabo su gran obra sobre Jesús a pesar de los compromisos y de las preocupaciones constantes que ha afrontado cotidianamente en estos dos años de pontificado. El director de la Oficina de prensa se congratula que el Papa haya podido llevar a maduración un texto de tan alto esfuerzo científico y espiritual. El Santo Padre, según el jesuita italiano, ha dedicado al volumen todos los momentos libres de sus jornadas. “Éste es ya un mensaje muy significativo sobre la importancia y la urgencia que tiene para él la obra”.

El Papa dice claramente con su habitual sencillez y humildad que no se trata de un “acto magisterial” sino de un libro que es fruto de su investigación personal, y como tal deberá ser libremente discutido y criticado. Esta es una observación muy importante, porque pone a las claras que aquello que él escribe en el libro no vincula la investigación de exegetas y teólogos. No se trata de una larga encíclica sobre Jesús, sino de la personal presentación de la figura de Jesús del teólogo Joseph Ratzinger, elegido Obispo de Roma.

El largo prólogo, explica eficazmente que en la situación cultural actual y en muchas presentaciones de la figura de Jesús, existe una gran distancia entre el “Jesús histórico” y “el Cristo de la fe”, que hace que sea muy difundida la impresión de que sabemos bien poco ciertamente de Jesús y que sólo más tarde a través de la fe, su divinidad ha plasmado su imagen.

Esta situación –dice expresamente el Papa– “es dramática para la fe, porque hace incierto su punto de referencia: la íntima amistad con Jesús, del cual todo depende, amenaza devanar en el vacío”. Joseph Ratzinger, teniendo en cuenta todos los resultados de la investigación moderna, pretende representarnos al Jesús de los Evangelios como el verdadero “Jesús de los Evangelios como el verdadero “Jesús histórico”, como una figura sensata y convincente a la que podemos y debemos referirnos con confianza y sobre la que tenemos motivo para apoyar nuestra fe y nuestra vida cristiana.

Con su libro, dice el padre Federico Lombardi, Benedicto XVI pretende desarrollar un servicio fundamental para sostener la fe de sus hermanos, y lo hace sobre el punto central de la fe, es decir Jesucristo. De lo que hemos podido leer en los parágrafos de la Introducción. Jesús se nos presenta como el nuevo Moisés, el nuevo profeta, que habla con “Dios cara a cara”, que es el Hijo, profundamente unido con el Padre. Si se deja a parte este aspecto central, la figura de Jesús se convierte en contradictoria e incomprensible.

Joseph Ratzinger nos habla por lo tanto con pasión de la íntima unión de Jesús con el Padre y quiere comprometer al discípulo que sigue a Jesús en esta comunión. Leeremos pues, manifiesta el Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, una gran obra de exégesis y de teología pero también una gran obra de espiritualidad.
 
Jesús de Nazaret ha sido editado en Italia por la editorial Librería Editora Vaticana, pero al mismo tiempo la Librería mencionada, consciente del alcance que tendrá la obra del Papa a nivel mundial, ha tomado acuerdos con la Casa Editorial Rizzoli cediéndole a la misma los derechos de traducción, de difusión y de comercialización en todo el mundo.

Al mismo tiempo la Casa Editora Rizzoli, consciente de la relación de estima y de amistad, desde hace más de 50 años, existe entre la familia Herder y el profesor y después Cardenal Joseph Ratzinger, ha cedido a Herder Verlag los derechos de la obra para Alemania. Las ediciones en italiano, alemán y polaco del libro Jesús de Nazaret, escrito por el Pontífice, saldrán a la venta el lunes 16, fecha que coincide con el día en el que el Santo Padre cumple 80 años.

Sinopsis del libro
«El camino del Papa hacia Jesús. Una meditación personal y no un documento del Magisterio». Se ha presentado la sinopsis de este libro de Joseph Ratzinger – Benedicto XVI, titulado «Jesús de Nazaret». Libro que es la primera parte de una obra, cuya realización – como afirma el mismo autor - «ha sido precedida por un ‘largo camino interior’». Y en cuya segunda parte el Papa espera «poder ofrecer también un capítulo sobre las narraciones de la infancia de Jesús y tratar sobre el misterio de su pasión, muerte y resurrección».

Es reflejo de la búsqueda personal del ‘Rostro del Señor’ por parte de Joseph Ratzinger. «No quiere ser un documento del Magisterio», por lo que «cada uno tiene la libertad de contradecirme», como subraya el mismo Pontífice en la premisa. El objetivo principal de esta obra es el de «favorecer en el lector el crecimiento de una relación viva con Jesucristo».

El que ha sido presentado hoy es «en primer lugar un libro pastoral», subrayando luego que es también «obra de un teólogo riguroso, que justifica cada una de sus afirmaciones sobre la base de un conocimiento inmenso de los textos sagrados y de la literatura crítica». Analizando el método histórico-crítico y sus límites, el Papa declara que su libro «considera a Jesús a partir de su comunión con el Padre». Joseph Ratzinger presenta «el Jesús de los Evangelios como Jesús real, como Jesús histórico».

«Para Benedicto XVI, en el texto bíblico se encuentran todos los elementos para afirmar que el personaje histórico, Jesucristo, es también efectivamente el Hijo de Dios que vino a la tierra para salvar a la humanidad y, página tras página, va examinando cada uno de esos elementos. Va guiando al lector – creyente y no creyente – en una cautivadora aventura intelectual».

«Con el hombre de fe, que anhela explicar el misterio divino sobre todo a sí mismo. Con el culto teólogo, que abarca resultados de análisis doctrinales antiguos y recientes», «en este libro, emerge el pastor que logra verdaderamente su anhelo de impulsar en el lector el crecimiento de una relación viva con Jesucristo, casi implicándolo poco a poco en su amistad personal con el Señor».

La sinopsis del libro de Benedicto XVI concluye haciendo hincapié en que «en esta perspectiva, el Pontífice no teme denunciar un mundo que, excluyendo a Dios y aferrándose sólo a las realidades visibles y materiales, corre el riesgo de autodestruirse en la búsqueda egoísta de un bienestar sólo material, volviéndose sordo a la verdadera llamada del ser humano a ser, en el Hijo, hijo de Dios y a alcanzar así la verdadera libertad en ‘la Tierra prometida’ del ‘Reino de Dios».

Extractos del libro
Dando una mirada al libro podemos extraer la afirmación de que el Hijo de Dios es el Jesús histórico. Confieso, escribe el Papa, que precisamente Jesús –el del Evangelio– es una figura históricamente sensata y convincente. Aludiendo a la carta de Pablo a los Filipenses, el Santo Padre manifiesta que veinte años después de la muerte de Jesús encontramos en el gran himno a Cristo, en la carta mencionada del Apóstol, una cristología, en la que se dice que Jesús era igualmente Dios, pero que se despojó a sí mismo, que se hizo hombre, se humilló hasta al muerte en la Cruz y que a Él espera el homenaje de lo creado, la adoración que en el profeta Isaías, Dios había proclamado como debida solamente a Él.

Mirando esta realidad Benedicto XVI cree conveniente preguntarse, qué ocurrió en estos veinte años tras la crucifixión. ¿Cómo se ha llegado a esta cristología? Naturalmente, creer que precisamente como hombre Él era Dios y que esto lo ha hecho ver en las parábolas, va más allá del método histórico. Al contrario, si a la luz de esta convicción de fe se leen los textos con el método histórico y con su apertura a lo más grande, ellos se entreabren, y nos muestran un camino y una figura que son dignas de fe.

Respecto a la prueba de la existencia de Dios que el tentador propone cuando pide a Jesús que transforme las piedras en pan, Benedicto XVI se pregunta: ¿qué hay de más trágico y contradictorio con un Dios bueno, y la fe en un redentor de los hombres, que el hambre de la humanidad? ¿La primera nota identificativa de un redentor del mundo no debería ser el acabar con el hambre en el mundo?

El Papa recuerda cómo Dios alimentaba al pueblo de Israel con el maná, con el pan del cielo, cuando caminaba por el desierto. ¿No debería el salvador del mundo demostrar la propia identidad dando de comer a todos? ¿El problema de la alimentación del mundo –y en general los problemas sociales– no son posiblemente el primer y auténtico criterio para la redención? ¿Alguien que no colme este criterio puede llamarse redentor?

El marxismo, que ha hecho suyo este ideal, el corazón de su promesa de salvación, escribe el Pontífice, habría hecho posible que el desierto se convirtiera en pan. “Si tu eres el Hijo de Dios…” ¿Qué desafío? ¿No se debería decir lo mismo a la Iglesia? La respuesta de Jesús no se puede entender solamente a la luz de lo que se relata en las tentaciones. El tema del pan permeabiliza todo el Evangelio y debe ser visto en toda su extensión.

A este punto el Papa recuerda dos pasajes evangélicos, precisamente sobre el pan en la vida de Jesús: la multiplicación de los panes y la Última Cena. En el primero, la gente fue a escuchar la palabra de Dios, como personas que han abierto el propio corazón a Dios y a los demás recíprocamente, así pueden recibir el pan de manera justa.

El segundo pasaje sobre el pan nos lleva al anticipo del tercero y constituye su preparación, el de la Última Cena, que se convierte en Eucaristía de la Iglesia y el milagro permanente de Jesús sobre el pan. Él mismo se ha convertido en pan para nosotros, y esta multiplicación de los panes durará de manera inagotable hasta el final de los tiempos. Así, ahora, comprendemos la palabra de Jesús, que Él toma del Antiguo Testamento, para rechazar al tentador: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. A este propósito, el Papa recuerda una frase de un jesuita alemán condenado a muerte por los nazis: “El pan es importante, la libertad es más importante, pero la cosa más importante de todas, es la constante fidelidad y la adoración jamás traicionada”.

El Santo Padre finaliza este extracto de su libro, contrastando este pasaje con la realidad del llamado Tercer Mundo y advierte que está en juego el primado de Dios: “No se puede gobernar la historia, advierte, con meras estructuras materiales, prescindiendo de Dios. Si el corazón del hombre no es bueno, entonces ninguna otra cosa puede convertirse en buena. Y la bondad de corazón solamente puede venir de Aquel que es Él mismo la Bondad, el Bien”.

La cuestión joánica
Dos temas decisivos en la cuestión joánica: quién es el autor de este Evangelio y cuál es su credibilidad histórica. Respecto a la primera pregunta es el mismo Evangelio quien ofrece una clara afirmación en el relato de la Pasión, cuando se alude a uno de los soldados que atravesó el costado de Jesús con una lanza: “en seguida salió sangre y agua”, e inmediatamente añade: “quien lo vio da testimonio y su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que vosotros creáis”. Y este era un testigo ocular, el mismo de quien se había dicho que estaba junto a la cruz y que era el discípulo a quien Jesús amaba, discípulo que después viene mencionado como el autor del Evangelio.

No obstante el nombre de este autor venga voluntariamente mantenido en secreto, sin embargo el Evangelio le atribuye la función de testigo y garante de lo sucedido, figura histórica, porque si no fuera así, las frases anteriores se vaciarían de significado, carecerían de sentido.

Aunque la tradición, desde tiempos de San Ireneo, muerto en torno al año 202, reconoce a este discípulo como San Juan, hoy han surgido dudas respecto a este nombre. Al mismo tiempo, estudios exegéticos modernos, inclinan la balanza de la autoría hacia San Juan, en base a los datos que examina el exegeta francés Henri Caselles, quien ha demostrado, con una investigación sociológica sobre las familias de pescadores, el sacerdocio del templo, la Cena en el Cenáculo, etc… que pueda ser Juan, el de Zebedeo, aquel testigo ocular como el autor del Evangelio.

La complejidad en la redacción del texto levanta, sin embargo, ulteriores preguntas. Si por una parte, Eusebio de Cesarea, en el año 338 dice haber conocido al “presbítero Juan”, perteneciente a la escuela joánica de Éfeso, que a su vez puede ser el autor de la 2ª y 3ª Carta de Juan, las dos figuras se sobrepondrían. Pero en cualquier caso, aunque Juan el presbítero no sea el mismo que Juan el evangelista, y fuera el primero quien dio estructura al evangelio, siempre se consideró como el administrador de la herencia del hijo del Zebedeo, el testigo ocular de la muerte de Jesús.



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#554 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Vie, 11 de Mayo, 2007 11:49 pm
Asunto: El primer santo nacido en Brasil canonizado por Benedicto XVI
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Homilía del Papa en la misa de canonización de Frei Galvão
El primer santo nacido en Brasil
ROMA, viernes, 11 mayo 2007 (ZENIT.org).- Publicamos la homilía que pronunció Benedicto XVI este viernes en el Campo de Marte de Sao Paulo en la misa de canonización del beato Antônio de Sant’Ana Galvão, O.F.M., presbítero, fundador del Monasterio de las Concepcionistas «Recolhimento da Luz», (1739-1822), primer santo nacido en Brasil

* * *



Señores Cardenales
Señor Arzobispo de São Paulo
y Obispos de Brasil y de América Latina
Distinguidas autoridades
Hermanas y Hermanos en Cristo,

«Bendeciré continuamente al Señor / su alabanza no dejará mis labios» (Sal 33,2)

1. Alegrémonos en el Señor, en este día en el que contemplamos otra de las maravillas de Dios que, por su admirable providencia, nos permite saborear un vestigio de su presencia, en este acto de entrega de Amor representado en el Santo Sacrificio del Altar.

Sí, no dejemos de alabar a nuestro Dios. Alabemos todos nosotros, pueblos de Brasil y de América, cantemos al Señor sus maravillas, porque hizo en nosotros grandes cosas. Hoy, la Divina sabiduría permite que nos encontremos alrededor de su altar en acción de alabanza y de agradecimiento por habernos concedido la gracia de la Canonización de Fray Antonio de Sant’Anna Galvão.

Quiero agradecer las cariñosas palabras del Arzobispo de São Paulo, que fue la voz de todos vosotros. Agradezco la presencia de cada uno y de cada una, quiera que sean moradores de esta gran ciudad o venidos de otras ciudades y naciones. Me alegro de que a través de los medios de comunicación, mis palabras y las expresiones de mi afecto puedan entrar en cada casa y en cada corazón. Tengan certeza: el Papa os ama, y os ama porque Jesucristo os ama.

En esta solemne celebración eucarística fue proclamado el Evangelio en el cual Cristo, en actitud de gran arrobamiento, proclama: «Yo tebendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas a los sabios y entendidos y las revelaste a los pequeños» (MT 11,25). Por eso, me siento feliz porque la elevación de Fray Galvão a los altares quedará para siempre enmarcada en la liturgia que hoy a Iglesia nos ofrece.

Saludo con afecto, a toda la comunidad franciscana y, de modo especial a las monjas concepcionistas que, desde el Monasterio de la Luz, de la capital paulista, irradian la espiritualidad y el carisma del primer brasileño elevado a la gloria de los altares.

2. Dimos gracias a Dios por los continuos beneficios alcanzados por el poderoso influjo evangelizador que el Espíritu Santo imprimió en tantas almas a través de Fray Galvão. El carisma franciscano, evangélicamente vivido, produjo frutos significativos a través de su testimonio de fervoroso adorador de la Eucaristía, de prudente y sabio orientador de las almas que lo buscaban y de gran devoto de la Inmaculada Concepción de María, de quien él se consideraba «hijo y perpetuo esclavo».

Dios viene a nuestro encuentro, «busca conquistarnos - hasta la Última cena, hasta al Corazón traspasado en la cruz, hasta las apariciones y las grandes obras por las cuales Él, a través de la acción de los Apóstoles, guió el camino de la Iglesia naciente» (Carta encl. «Deus caritas est», 17). Él se revela a través de su Palabra, en los Sacramentos, especialmente de la Eucaristía. Por eso, la vida de la Iglesia es esencialmente eucarística.

El Señor, en su amorosa providencia nos dejó una señal visible de su presencia. Cuando contemplemos en la Santa Misa al Señor, levantado en el alto por el sacerdote, después de la Consagración del pan y del vino, o lo adoramos con devoción expuesto en la Custodia renovamos con profunda humildad nuestra fe, como hacía Fray Galvão en «laus perennis», en actitud constante de adoración. En la Sagrada Eucaristía está contenido todo el bien espiritual de la Iglesia, o sea, el mismo Cristo, nuestra Pascua, el Pan vivo que bajó del Cielo vivificado por el Espíritu Santo y vivificante porque da Vida a los hombres. Esta misteriosa e inefable manifestación del amor de Dios por la humanidad ocupa un lugar privilegiado en el corazón de los cristianos. Deben poder conocer la fe de la Iglesia, a través de sus ministros ordenados, por la ejemplaridad con que éstos cumplen los ritos prescritos que están siempre indicando en la liturgia eucarística el centro de toda obra de evangelización. Por su parte, los fieles deben buscar recibir y reverenciar el Santo Sacramento con piedad y devoción, queriendo acoger al Señor Jesús con fe y siempre, cuando fuese necesario, sabiendo recurrir a Sacramento de la reconciliación para purificar el alma de todo pecado grave.

3. Significativo es el ejemplo de Fray Galvão por su disponibilidad para servir el pueblo siempre que le era pedido. Consejero de fama, pacificador de las almas y de las familias, dispensador de la caridad especialmente de los pobres y de los enfermos. Muy buscado para las confesiones, pues era celoso, sabio y prudente. Una característica de quien ama de verdad es no querer que el Amado sea agraviado, por eso la conversión de los pecadores era la grande pasión de nuestro Santo. La Hermana Helena María, que fue la primera «recogida» destinada a dar inicio al «Recogimiento de Nuestra Señora de la Concepción», testimonió aquello que Fray Galvão dijo: «Rezad para que Dios Nuestro Señor levante a los pecadores con su potente brazo del abismo miserable de las culpas en las que se encuentran».

Pueda esa delicada advertencia servirnos de estímulo para reconocer en la misericordia divina el camino para la reconciliación con Dios y con el prójimo y para la paz de nuestras conciencias.

4. Unidos en comunión suprema con el Señor en la Eucaristía y reconciliados con Dios y con nuestro prójimo, seremos portadores de aquella paz que el mundo no puede dar. ¿Podrán los hombres y las mujeres de este mundo encontrar la paz si no se concientizan acerca de la necesidad de reconciliarse con Dios, con el prójimo y consigo mismos? De elevado significado fue, en este sentido, aquello que la Cámara del Senado de São Paulo escribió al Ministro Provincial de los Franciscanos al final del siglo XVIII, definiendo a Fray Galvão cómo «hombre de paz y de caridad». ¿Qué nos pide el Señor?: «amaos unos a otros como yo os amo». Pero luego a continuación añade: que «deis fruto y vuestro fruto permanezca» (cf. Jn 15, 12.16). ¿Y qué fruto nos pide Él, sino que sepamos amar, inspirándonos en el ejemplo del Santo de Guaratinguetá?

La fama de su inmensa caridad no tenía límites. Personas de todo la geografía nacional iban a ver a Fray Galvão que a todos acogía paternalmente. Eran pobres, enfermos en el cuerpo y en el espíritu que le imploraban ayuda.

Jesús abre su corazón y nos revela el pilar de todo su mensaje redentor: «Nadie tiene mayor amor que aquél que da la vida por sus amigos» (ib.v.13). Él mismo amó hasta entregar su vida por nosotros sobre la Cruz. También a acción de la Iglesia y de los cristianos en la sociedad debe poseer esta misma inspiración. Las pastorales sociales si son orientadas para el bien de los pobres y de los enfermos, llevan en sí mismas este sello divino. El Señor cuenta con nosotros y nos llama amigos, pues solo a los que se ama de esta manera, se es capaz de dar la vida proporcionada por Jesús con su gracia.

Como sabemos la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano tendrá como tema básico: «Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que en Él nuestros pueblos tengan vida». ¿Cómo no ver entonces la necesidad de acudir con renovado ardor a la llamada, a fin de contestar generosamente a los desafíos qué la Iglesia en Brasil y en América Latina está llamada a enfrentar?

5. «Venid a mí, os que estáis aflictos bajo el fardo, y yo os aligeraré», dice el Señor en el Evangelio, (MT 11,28). Ésta es la recomendación final que el Señor nos dirige. Cómo no ver aquí este sentimiento paterno y, al mismo tiempo materno, ¿de Dios por todos sus hijos? María, la Madre de Dios y Madre nuestra, se encuentra particularmente ligada a nosotros en este momento. Fray Galvão, asumió con voz profética la verdad de la Inmaculada Concepción. Ella, la Tota Pulchra, la Virgen Purísima que concibió en su seno al Redentor de los hombres y fue preservada de toda mancha original, quiere ser el sello definitivo de nuestro encuentro con Dios, nuestro Salvador. No hay fruto de la gracia en la historia de la salvación que no tenga como instrumento necesario la mediación de Nuestra Señora.

De hecho, éste nuestro Santo se entregó de modo irrevocable a la Madre de Jesús desde su juventud, queriendo pertenecerle para siempre y escogiendo la Virgen María como Madre y Protectora de sus hijas espirituales.

¡Queridos amigos y amigas, qué bello ejemplo a continuación nos dejó Fray Galvão! Como son actuales para nosotros, que vivimos en una época tan llena de hedonismo, las palabras que aparecen en la cédula de consagración de su castidad: «quitadme antes la vida que ofender a tu bendito Hijo, mi Señor». Son palabras fuertes, de un alma apasionada, que deberían hacer parte de la vida normal de cada cristiano, sea él consagrado o no, y que despiertan deseos de fidelidad a Dios dentro o fuera del matrimonio. El mundo necesita de vidas limpias, de almas claras, de inteligencias simples que rechacen ser consideradas criaturas objeto de placer. Es necesario decir no a aquellos medios de comunicación social que ridiculizan la santidad del matrimonio y la virginidad antes del casamiento.

Es en este momento que tendremos en Nuestra Señora la mejor defensa contra los males que afligen la vida moderna; la devoción mariana es garantía cierta de protección maternal y de amparo en la hora de la tentación. ¿No será esta misteriosa presencia de la Virgen Purísima cuándo invoquemos protección y auxilio a la Señora Aparecida? Vamos a depositar en sus manos santísimas la vida de los sacerdotes y laicos consagrados, de los seminaristas y de todos los vocacionados para la vida religiosa.

6. Queridos amigos, permitidme concluir evocando la Vigilia de Oración de Marienfeld en Alemania: delante de una multitud de jóvenes, quise definir a los Santos de nuestra época como verdaderos reformadores. Y añadía: «solo de los Santos, solo de Dios proviene la verdadera revolución, el cambio decisivo del mundo» (Homilía, 25/08/2005). Ésta es la invitación que hago hoy a todos vosotros, del primero al último, en esta inmensa Eucaristía. Dios dijo: «Sed santos, como Yo soy Santo» (Lv 11,44). Agradezcamos a Dios Padre, a Dios Hijo, a Dios Espíritu Santo, de los cuales nos vienen, por intercesión de la Virgen María, todas las bendiciones del cielo; este don que, juntamente con la fe es la mayor gracia que el Señor puede conceder a una criatura: el firme deseo de alcanzar la plenitud de la caridad, en la convicción de qué no solo es posible, como también necesaria la santidad, cada cuál en su estado de vida, para revelar al mundo el verdadero rostro de Cristo, nuestro amigo! ¡Amén!

[Traducción distribuida por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]



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#553 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Vie, 11 de Mayo, 2007 11:40 pm
Asunto: Homilía del Papa a los obispos de Brasil
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Homilía del Papa a los obispos de Brasil
SAO PAULO, viernes, 11 mayo 2007 (ZENIT.org).- Publicamos la homilía que pronunció este viernes Benedicto XVI a los obispos de Brasil en la catedral de la ciudad de Sao Paulo, dedicada a Nuestra Señora de la Anunciación.

* * *



Amados hermanos en el Episcopado,
«El Hijo de Dios con lo que padeció aprendió la obediencia; y llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen» (cf. Hb 5,8-9).

1. El texto que acabamos de oír en la Lectura Breve de las Vísperas de hoy contiene una enseñanza profunda. También en este caso constatamos como la Palabra de Dios es viva y más penetrante que una espada de dos filos, llega hasta la juntura del alma, reconfortándola, estimulando a sus fieles servidores (cf. Hb 4,12).

Agradezco a Dios por haber permitido encontrarme con un Episcopado prestigioso, que está al frente de una de las más numerosas poblaciones católicas del mundo. Yo os saludo con sentimientos de profunda comunión y de afecto sincero, conociendo bien la dedicación con que seguís las comunidades que os fueron confiadas. La calurosa acogida del Señor Párroco de la Catedral de la Sé y de todos los presentes me hizo sentir en casa, en esta grande Casa común que es nuestra Santa Madre la Iglesia Católica.

Dirijo un especial saludo a la nueva Presidencia de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil y, al agradecer las palabras de su presidente, monseñor Geraldo Lyrio Rocha, hago votos por un provechoso desempeño en la tarea de consolidar siempre más la comunión entre los obispos y de promover la acción pastoral común en un territorio de dimensiones continentales.

2. Brasil está acogiendo a los participantes de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano con su tradicional hospitalidad. Expreso mi agradecimiento por la atenta recepción de sus miembros y mi profundo aprecio por las oraciones del pueblo brasileño, formuladas especialmente en pro del buen éxito del encuentro de los obispos en Aparecida.

Es un gran evento eclesial que se sitúa en el ámbito del esfuerzo misionero que América Latina deberá proponerse, precisamente a partir de aquí, del suelo brasileño. Fue por eso que quise dirigirme inicialmente a vosotros, Obispos del Brasil, evocando aquellas palabras densas de contenido de la Carta a los Hebreos: «El Hijo de Dios con lo que padeció aprendió la obediencia; y llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen» (Hb 5, 8-9).

Exuberante en su significado, este versículo habla de la compasión de Dios para con nosotros, concretada en la pasión de su Hijo; y habla de su obediencia, de su adhesión libre y consciente a los designios del Padre, explicitada especialmente en la oración en el monte de los Olivos: «No se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lc 22,42).

Así, es el propio Jesús quien nos enseña que la verdadera vía de salvación consiste en conformar nuestra voluntad a la voluntad de Dios. Es exactamente lo que pedimos en la tercera invocación de la oración del Padre Nuestro: que sea hecha la voluntad de Dios, así en la tierra como en el cielo, porque donde reina la voluntad de
Dios, ahí está presente el reino de Dios. Jesús nos atrae hacia su voluntad, la voluntad del Hijo, y de este modo nos guía hacia la salvación. Yendo al encuentro de la voluntad de Dios, con Jesucristo, abrimos el mundo al reino de Dios.

Nosotros los Obispos, somos convocados para manifestar esa verdad central, pues estamos vinculados directamente a Cristo, Buen Pastor. La misión que nos es confiada, como Maestros de la fe, consiste en recordar, como el mismo Apóstol de los Gentiles escribía, que nuestro Salvador «quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1Tm 2, 4-6). Ésta es la finalidad, y no otra, la finalidad de la Iglesia, la salvación de las almas, una a una. Por eso el Padre envió a su Hijo, y «como el Padre me envió, también yo os envío» (Jn 20,21). De aquí, el mandato de evangelizar: «Id, pues, enseñad a todas las naciones; bautizadlas en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. enseñadles a observar todo lo que os mandé. He aquí que estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mt 28,19-20).

Son palabras simples y sublimes en las cuales están indicadas el deber de predicar la verdad de la fe, la urgencia de la vida sacramental, la promesa de la continuada asistencia de Cristo a su Iglesia. Éstas son realidades fundamentales y se refieren a la instrucción en la fe y en la moral cristiana, y a la práctica de los sacramentos. Donde Dios y su voluntad no son conocidos, donde no existe la fe en Jesucristo ni su presencia en las celebraciones sacramentales, falta lo esencial también para la solución de los urgentes problemas sociales y políticos.

La fidelidad al primado de Dios y de su voluntad, conocida y vivida en comunión con Jesucristo, es el don esencial, que nosotros Obispos y sacerdotes debemos ofrecer a nuestro pueblo (cf. Populorum progressio 21).

3. El ministerio episcopal nos impele al discernimiento de la voluntad salvífica, en la búsqueda de una pastoral que eduque el Pueblo de Dios a reconocer y acoger los valores trascendentes, en la fidelidad al Señor y al Evangelio. Es verdad que los tiempos de hoy son difíciles para la Iglesia y muchos de sus hijos están atribulados. La vida social está atravesando momentos de confusión desorientadora. Se ataca impunemente la santidad del matrimonio y de la familia, comenzando por hacer concesiones delante de presiones capaces de incidir negativamente sobre los procesos legislativos; se justifican algunos crímenes contra la vida en nombre de los derechos de la libertad individual; se atenta contra la dignidad del ser humano; se extiende la herida del divorcio y de las uniones libres. Aún más: en el seno de la Iglesia, cuando el valor del compromiso sacerdotal es cuestionado como entrega total a Dios a través del celibato apostólico y como disponibilidad total para servir a las almas, dándose preferencia a las cuestiones ideológicas y políticas, incluso partidarias, la estructura de la consagración total a Dios empieza a perder su significado más profundo.

¿Cómo no sentir tristeza en nuestra alma? Pero tened confianza: la Iglesia es santa e incorruptible (cf. Ef 5,27). Decía San Agustín: «¿Titubeará la Iglesia si titubea su fundamento, pero podrá quizá Cristo titubear? Visto que Cristo no titubea, la Iglesia permanecerá intacta hasta el fin de los tiempos» («Enarrationes in Psalmos», 103,2,5; PL, 37, 1353.)

Entre los problemas que abruman vuestra solicitud pastoral está, sin duda, la cuestión de los católicos que abandonan la vida eclesial. Parece claro que la causa principal, entre otras, de este problema, pueda ser atribuida a la falta de una evangelización en la que Cristo y su Iglesia estén en el centro de toda explicación. Las personas más vulnerables al proselitismo agresivo de las sectas - que es motivo de justa preocupación – e incapaces de resistir a las embestidas del agnosticismo, del relativismo y del laicismo son generalmente los bautizados no suficientemente evangelizados, fácilmente influenciabais porque poseen una fe fragilizada y, a veces, confusa, vacilante e ingenua, aunque conserven una religiosidad innata.

En la Encíclica «Deus caritas est» recordé que «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» (N. 1). Es necesario, por tanto, encaminar la actividad apostólica como una verdadera misión dentro del rebaño que constituye la Iglesia Católica en Brasil, promoviendo una evangelización metódica y capilar en vista de una adhesión personal y comunitaria a Cristo. Se trata efectivamente de no ahorrar esfuerzos en la búsqueda de los católicos apartados y de aquéllos que poco o nada conocen sobre Jesucristo, a través de una pastoral de la acogida que les ayude a sentir a la Iglesia como lugar privilegiado del encuentro con Dios y mediante un itinerario catequético permanente.

Una misión evangelizadora que convoque todas las fuerzas vivas de este inmenso rebaño. Mi pensamiento se dirige, por tanto, a los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que se prodigan, muchas veces con inmensas dificultades, para la difusión de la verdad evangélica. Entre ellos, muchos colaboran o participan activamente en las Asociaciones, en los Movimientos y en otras nuevas realidades eclesiales que, en comunión con sus Pastores y de acuerdo con las orientaciones diocesanas, llevan su riqueza espiritual, educativa y misionera al corazón de la Iglesia, como preciosa experiencia y propuesta de vida cristiana.

En este esfuerzo evangelizador, la comunidad eclesial se destaca por las iniciativas pastorales, al enviar, sobretodo entre las casas de las periferias urbanas y del interior, sus misioneros, laicos o religiosos, buscando dialogar con todos en espíritu de comprensión y de delicada caridad. Pero si las personas encontradas están en una situación de pobreza, es necesario ayudarlas, como hacían las primeras comunidades cristianas, practicando la solidaridad, para que se sientan amadas de verdad. El pueblo pobre de las periferias urbanas o del campo necesita sentir la proximidad de la Iglesia, sea en el socorro de sus necesidades más urgentes, como también en la defensa de sus derechos y en la promoción común de una sociedad fundamentada en la justicia y en la paz.

Los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio y un Obispo, modelado según la imagen del Buen Pastor, debe estar particularmente atento en ofrecer el divino bálsamo de la fe, sin descuidar del «pan material». Como pude evidenciar en la Encíclica «Deus caritas est», «La Iglesia no puede descuidar el servicio de la caridad, como no puede omitir los Sacramentos y la Palabra» (N. 22).

La vivencia sacramental, especialmente a través de la Confesión y de la Eucaristía, adquiere aquí una importancia de primera grandeza. A vosotros Pastores les cabe la principal tarea de asegurar la participación de los fieles en la vida eucarística y en el Sacramento de la Reconciliación; debéis estar vigilantes para que la confesión y la absolución de los pecados sean, de modo ordinario, individual, tal como el pecado es un hecho hondamente personal (cf. Exort. ap. post-sinodal «Reconciliatio et penitentia», N. 31, III). Solamente la imposibilidad física o moral excusa al fiel de esta forma de confesión, pudiendo en este caso conseguir la reconciliación por otros medios (Cân. 960; cf. Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, N. 311). Por eso, conviene infundir en los sacerdotes la práctica de la generosa disponibilidad para atender a los fieles que recurren al Sacramento de la misericordia de Dios (Carta ap. «Misericordia Dei», 2).

4. Recomenzar desde Cristo en todos los ámbitos de la misión. Redescubrir en Jesús el amor y la salvación que el Padre nos da, por el Espíritu Santo. Ésta es la substancia, la raíz, de la misión episcopal que hace del Obispo el primero responsable por la catequesis diocesana. En efecto, tiene la dirección superior de la catequesis, rodeándose de colaboradores competentes y merecedores de confianza. Es obvio, por tanto, que sus catequistas no son simples comunicadores de experiencias de fe, sino que deben ser auténticos transmisores, bajo la guía de su Pastor, de las verdades reveladas.

La fe es una caminata conducida por el Espíritu Santo que se condensa en dos palabras: conversión y seguimiento. Ésas dos palabras-llave de la tradición cristiana indican con claridad, que la fe en Cristo implica una praxis de vida basada en el doble mandamiento del amor, a Dios y al prójimo, y expresan también la dimensión social de la vida cristiana.

La verdad supone un conocimiento claro del mensaje de Jesús, transmitida gracias a un comprensible lenguaje inculturado, pero necesariamente fiel a la propuesta del Evangelio. En los tiempos actuales es urgente un conocimiento adecuado de la fe, como está bien sintetizada en el Catecismo de la Iglesia Católica con su Compendio.

Hace parte de la catequesis esencial también la educación a las virtudes personales y sociales del cristiano, como también la educación a la responsabilidad social. Exactamente porque fe, vida y celebración de la sagrada liturgia como fuente de fe y de vida, son inseparables, es necesaria una aplicación más correcta de los principios indicados por el Concilio Vaticano II en lo que respecta a la Liturgia de la Iglesia, incluyendo las disposiciones contenidas en el Directorio para los Obispos (nn.145-151), con el propósito de devolver a la Liturgia su carácter sagrado.

Es con esta finalidad que mi Venerable predecesor en la Cátedra de Pedro, Juan Pablo II, quiso renovar «un vehemente apelo para que las normas litúrgicas sean observadas, con gran fidelidad, en la celebración eucarística» (...) «La liturgia jamás es propiedad privada de alguien, ni del celebrante, ni de la comunidad donde son celebrados los santos misterios» (Carta encl. «Ecclesia de Eucharistia» N. 52). Redescubrir y valorar la obediencia a las normas litúrgicas por parte de los Obispos, como «moderadores de la vida litúrgica de la Iglesia», significa dar testimonio de la misma Iglesia, una y universal, que preside en la caridad.


5. Es necesario un salto de calidad en la vivencia cristiana del pueblo, para que pueda testimoniar su fe de forma límpida y elucidada. Esa fe, celebrada y participada en la liturgia y en la caridad, nutre y fortifica la comunidad de los discípulos del Señor y los edifica como Iglesia misionera y profética. El Episcopado brasileño posee una estructura de gran envergadura, cuyos Estatutos fueron hace poco revisados para su mejor desempeño y una dedicación más exclusiva al bien de la Iglesia. El Papa vino a Brasil para pediros que, en el seguimiento de la Palabra de Dios, todos los Venerables Hermanos en el episcopado sepan ser portadores de eterna salvación para todos los que le obedecen (cf. Hb 5,10).

Nosotros, pastores, en la línea del compromiso asumido como sucesores de los Apóstoles, debemos ser fieles servidores de la Palabra, sin visiones reductivas y confusiones en la misión que nos es confiada. No basta observar la realidad desde la fe; es necesario trabajar con el Evangelio en las manos y fundamentados en la correcta herencia de la Tradición Apostólica, sin interpretaciones movidas por ideologías racionalistas.

Es así que, «en las Iglesias particulares compete al Obispo conservar e interpretar la Palabra de Dios y juzgar con autoridad aquello que está o no de acuerdo con ella» (Congr. para la Doctrina de la Fe, «Instr. sobre la vocación eclesial del teólogo», N. 19). Él, como Maestro de fe y de doctrina, podrá contar con la colaboración del teólogo que «en su dedicación al servicio de la verdad, deberá, para permanecer fiel a su función, llevar en cuenta la misión propia del Magisterio y colaborar con él» (ib. 20). El deber de conservar el depósito de la fe y de mantener su unidad exige estrecha vigilancia, de modo que éste sea «conservado y transmitido fielmente y que las posiciones particulares sean unificadas en la integridad del Evangelio de Cristo» (Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, N. 126).

He aquí entonces la enorme responsabilidad que asumís como formadores del pueblo, mayormente de vuestros sacerdotes y religiosos. Son ellos vuestros fieles colaboradores. Conozco el empeño con que buscáis formar las nuevas vocaciones sacerdotales y religiosas. La formación teológica y en las disciplinas eclesiásticas exige una constante actualización, pero siempre de acuerdo con el Magisterio auténtico de la Iglesia.

Apelo a vuestro celo sacerdotal y al sentido de discernimiento de las vocaciones, también para saber complementar la dimensión espiritual, psicoafectiva, intelectual y pastoral en jóvenes maduros y disponibles al servicio de la Iglesia. Un buen y asiduo acompañamiento espiritual es indispensable para favorecer la maduración humana y evita el riesgo de desvíos en el campo de la sexualidad. Tened siempre presente que el celibato sacerdotal es un don «que la Iglesia recibió y quiere guardar, convencida de que él es un bien para ella y para el mundo» («Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros», N. 57).

Me gustaría encomendar a vuestra solicitud también las Comunidades religiosas que se insertan en la vida de la propia Diócesis. Es una contribución preciosa que ofrecen, pues, a pesar de la «diversidad de dones, el Espíritu es el mismo» (1 Color 12,4). La Iglesia no puede sino manifestar alegría y aprecio por todo aquello que los Religiosos vienen realizando mediante Universidades, escuelas, hospitales y otras obras e instituciones.

6. Conozco la dinámica de vuestras Asambleas y el esfuerzo por definir los diversos planes pastorales, que den prioridad a la formación del clero y de los agentes de la pastoral. Algunos entre vosotros fomentasteis movimientos de evangelización para facilitar la agrupación de los fieles en una línea de acción.

El Sucesor de Pedro cuenta con vosotros para que vuestra preparación se apoye siempre en aquella espiritualidad de comunión y de fidelidad a la Sede de Pedro, a fin de garantizar que la acción del Espíritu no sea vana. Con efecto, la integridad de la fe, junto a la disciplina eclesial, es, y será siempre, tema que exigirá atención y desvelo por parte de todos vosotros, sobretodo cuando se trata de sacar las consecuencias del hecho que existe «una sola fe y un solo bautismo».

Como sabéis, entre los varios documentos que se ocupan de la unidad de los cristianos está el «Directorio para el ecumenismo» publicado por el Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos. El Ecumenismo, o sea, la búsqueda de la unidad de los cristianos se vuelve en ése nuestro tiempo, en el cual se verifica el encuentro de las culturas y el desafío del secularismo, una tarea siempre más urgente de la Iglesia católica.

Con la multiplicación, sin embargo, de cada vez nuevas denominaciones cristianas y, sobretodo delante de ciertas formas de proselitismo, frecuentemente agresivo, el empeño ecuménico se vuelve una tarea compleja. En tal contexto es indispensable una buena formación histórica y doctrinal, que posibilite el necesario discernimiento y ayude a entender la identidad específica de cada una de las comunidades, los elementos que dividen y aquellos que ayudan en el camino de construcción de la unidad.

El gran campo común de colaboración debería ser la defensa de los fundamentales valores morales, transmitidos por la tradición bíblica, contra su destrucción en una cultura relativista y consumista; más aún, la fe en Dios creador y en Jesucristo, su Hijo encarnado. Además vale siempre el principio del amor fraterno y de la búsqueda de comprensión y de proximidad mutuas; pero también la defensa de la fe de nuestro pueblo, confirmándolo en la feliz certeza, de que la «unica Christi Ecclesia... subsistit in Ecclesia catholica, a successore Petri et Episcopis in eius communione gubernata» («la única Iglesia de Cristo... subsiste en la Iglesia Católica gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él») («Lumen gentium» 8).

En este sentido se procederá a un franco diálogo ecuménico, a través del Consejo Nacional de las Iglesias Cristianas, celando por el pleno respeto de las demás confesiones religiosas, deseosas de mantenerse en contacto con la Iglesia Católica en Brasil.

7. No es ninguna novedad la constatación de que vuestro país convive con un déficit histórico de desarrollo social, cuyos rasgos extremos son el inmenso contingente de brasileños viviendo en situación de indigencia y una desigualdad en la distribución de la renta que alcanza niveles muy elevados. A vosotros, venerables Hermanos, como jerarquía del pueblo de Dios, os compete promover la búsqueda de soluciones nuevas y llenas de espíritu cristiano.

Una visión de la economía y de los problemas sociales, desde la perspectiva de la doctrina social de la Iglesia, lleva a considerar las cosas siempre desde el punto de vista de la dignidad del hombre, que trasciende el simple juego de los factores económicos. Se debe, por eso, trabajar incansablemente por la formación de los políticos, de los brasileños que tienen algún poder decisivo, grande o pequeño y, en general, de todos los miembros de la sociedad, de modo que asuman plenamente las propias responsabilidades y sepan dar un rostro humano y solidario a la economía.

Ocurre formar en las clases políticas y empresariales un auténtico espíritu de veracidad y de honestidad. Quien asuma un liderazgo en la sociedad, debe buscar prever las consecuencias sociales, directas e indirectas, a corto y a largo plazo, de las propias decisiones, actuando según criterios de maximización del bien común, en vez de buscar ganancias personales.

8. Queridos hermanos, si Dios quiere, encontraremos otras oportunidades para profundizar las cuestiones que interpelan nuestra solicitud pastoral conjunta. Esta vez, quise exponer, ciertamente de manera no exhaustiva, los temas más relevantes que se imponen a mi consideración de Pastor de la Iglesia universal.

Os transmito mi afectuoso ánimo que es, al mismo tiempo, una fraterna y sentida plegaria: para que procedáis y trabajéis siempre, como venís haciendo, en concordia, teniendo como vuestro fundamento una comunión que en la Eucaristía encuentra su momento cumbre y su manantial inagotable. Confío todos vosotros a María Santísima, Madre de Cristo y Madre de la Iglesia, mientras que de todo corazón os concedo, a cada uno de vosotros y a vuestras respectivas Comunidades, la Bendición Apostólica.

¡Gracias!

[Traducción distribuida por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]




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#552 De: m_aristide 2006 <m_aristide06@...>
Fecha: Vie, 11 de Mayo, 2007 3:35 pm
Asunto: P. Cantalamessa
m_aristide06
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La paz total del corazón sólo es posible confiando en Dios, reconoce el predicador del PapaComentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., al evangelio dominical ROMA, viernes, 11 mayo 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia de este domingo, VI de Pascua.

* * *



Mi paz os doy



VI Domingo de Pascua
Hechos 15, 1-2.22-29; Apocalipsis 21, 10-14.22-23; Juan 14, 23-29



«Mi paz os dejo, mi paz os doy. No como la da el mundo os la doy a vosotros». ¿De qué paz habla Jesús en este pasaje del Evangelio? No de la paz externa que consiste en la ausencia de guerras y conflictos entre personas o naciones diversas. En otras ocasiones Él habla también de esta paz, por ejemplo cuando dice: «Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios». Aquí habla de otra paz, la interior, del corazón, de la persona consigo misma y con Dios. Se comprende por lo que añade inmediatamente: «No se turbe vuestro corazón ni tenga temor». Ésta es la paz fundamental sin la cual no existe ninguna otra paz. Miles de millones de gotas de agua sucia no forman un mar limpio, y miles de millones de corazones inquietos no componen una humanidad en paz.

La palabra utilizada por Jesús es shalom. Con ella los judíos se saludaban, y todavía se saludan entre sí; con ella saludó Él mismo a los discípulos la tarde de Pascua y con ella ordena saludar a la gente: «En cualquier casa que entréis, decid antes: la Paz a esta casa» (Lc 10, 5-6).

Debimos partir de la Biblia para entender el sentido de la paz que da Cristo. En la Biblia shalom dice más que la sencilla ausencia de guerras y desórdenes. Indica positivamente bienestar, reposo, seguridad, éxito, gloria. La Escritura habla incluso de la «paz de Dios» (Flp 4,7) y del «Dios de la paz» (Rm 15,32). Paz no indica, por lo tanto, sólo lo que Dios da , sino también lo que Dios es. En un himno suyo, la Iglesia llama a la Trinidad «océano de paz».

Esto nos dice que esa paz del corazón que todos deseamos no se puede obtener nunca total y establemente sin Dios, fuera de Él. Dante Alighieri sintetizó todo esto en ese verso que algunos consideran el más bello de toda la Divina Comedia: «En su voluntad está nuestra paz».

Jesús da a entender qué se opone a esta paz: la turbación, el ansia, el miedo: «No se turbe vuestro corazón». ¡Qué fácil es decirlo!, objetará alguno. ¿Cómo aplacar la ansiedad, la inquietud, el nerviosismo que nos devora a todos y nos impide disfrutar de un poco de paz? Hay quienes por temperamento están más expuestos a estas cosas. Si existe un peligro, lo agrandan; si hay una dificultad, la multiplican por cien. Todo se convierte en motivo de ansiedad.

El Evangelio no promete una panacea para estos males; en cierta medida, forman parte de nuestra condición humana, expuestos como estamos a fuerzas y amenazas mucho mayores que nosotros. Pero indica un remedio. El capítulo del que procede el pasaje del evangelio dominical empieza así: «No se turbe vuestro corazón. Tened fe en Dios y tened fe también en mí» (Jn 14,1). El remedio es la confianza en Dios.

Tras la última guerra, se publicó un libro titulado Las últimas cartas de Estalingrado . Eran cartas de soldados alemanes prisioneros en la bolsa de Estalingrado, despachadas en el último envío antes del ataque final del ejército ruso en el que todos perecieron. En una de estas cartas, reencontradas acabada la guerra, un joven soldado escribía a sus padres: «No tengo miedo de la muerte. ¡Mi fe me da esta bella seguridad!».

Ahora sabemos qué nos deseamos recíprocamente cuando, estrechándonos la mano, intercambiamos en la Misa el deseo de la paz. Nos deseamos el uno al otro bienestar, salud, buenas relaciones con Dios, con uno mismo y con los demás. En resumen, tener el corazón lleno de la «paz de Cristo que sobrepasa todo entendimiento».




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#551 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Vie, 11 de Mayo, 2007 12:12 am
Asunto: Discurso del Papa a los jóvenes en el estadio de Pacaembu en Sao Paulo
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Discurso del Papa a los jóvenes en el estadio de Pacaembu en Sao Paulo


SAO PAULO, jueves, 9 mayo 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el discurso que pronunció Benedicto XVI en la noche de este jueves en el estadio municipal de Pacaembu «Paulo Machado de Carvalho», en Sao Paulo.
* * *


¡Queridos jóvenes! ¡Queridos amigos y amigas!

«Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres […] luego ven, y sígueme.» (Mt 19,21).

1. He deseado ardientemente encontrarme con vosotros en éste mi primer viaje a América Latina. Vine a inaugurar la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano que, por deseo mío, va a realizarse en Aparecida, aquí en Brasil, en el Santuario de Nuestra Señora. Ella nos coloca a los pies de Jesús para aprender sus lecciones sobre el Reino e impulsarnos a ser sus misioneros, para que los pueblos de este “Continente de la Esperanza” tengan, en Él, vida plena.

Vuestros Obispos de Brasil, en su Asamblea General del año pasado, reflexionaron sobre el tema de la evangelización de la juventud y colocaron en vuestras manos un documento. Pidieron que fuese acogido y perfeccionado por vosotros durante todo el año. En esta última Asamblea retomaron el asunto, enriquecido con vuestra colaboración, y anhelan que las ponderaciones hechas y las orientaciones propuestas sirvan como incentivo y faro para vuestro caminar. Las palabras del Arzobispo de Sao Paulo y del encargado de la Pastoral de la Juventud, las cuales agradezco, bien testifican el espíritu que os mueve a todos.

Ayer por la tarde, al sobrevolar el territorio brasileño, pensaba ya en éste nuestro encuentro en el Estadio de Pacaembu, con el deseo de daros un gran abrazo bien brasileño, y manifestar los sentimientos que llevo en lo íntimo del corazón y que a propósito, el Evangelio de hoy nos quiso indicar.

Siempre he experimentado una alegría muy especial en estos encuentros. Recuerdo particularmente la Vigésima Jornada Mundial de la Juventud, que tuve la ocasión de presidir hace dos años atrás en Alemania. ¡Algunos de los que están aquí también estuvieron allá! Es un recuerdo conmovedor, por los abundantes frutos de la gracia enviados por el Señor. Y no queda la menor duda que el primer fruto, entre muchos, que pude constatar fue el de la fraternidad ejemplar que hubo entre todos, como demostración evidente de la perenne vitalidad de la Iglesia por todo el mundo.

2. Pues bien, queridos amigos, estoy seguro de que hoy se renuevan las mismas impresiones de aquel mi encuentro en Alemania. En 1991, el Siervo de Dios, el Papa Juan Pablo II, de venerada memoria, decía, a su paso por Mato Grosso (Brasil), que los “jóvenes son los primeros protagonistas del tercer milenio [...] son ustedes quienes van a trazar los rumbos de esta nueva etapa de la humanidad” (Discurso 16/10/1991). Hoy, me siento movido a hacerles idéntica observación.

El Señor aprecia, sin duda, vuestra vivencia cristiana en las numerosas comunidades parroquiales y en las pequeñas comunidades eclesiales, en las Universidades, Colegios y Escuelas y, especialmente, en las calles y en los ambientes de trabajo de las ciudades y de los campos; se trata, sin embargo, de ir adelante. Nunca podemos decir basta, pues la caridad de Dios es infinita y el Señor nos pide, o mejor, nos exige ensanchar nuestros corazones para que en ellos quepa siempre más amor, más bondad, más comprensión por nuestros semejantes y por los problemas que envuelven no sólo la convivencia humana, sino también la efectiva preservación y conservación de la naturaleza, de la cual todos hacemos parte. “Nuestros bosques tienen más vida”: no dejéis que se apague esta llama de esperanza que vuestro Himno Nacional pone en vuestros labios. La devastación ambiental de la Amazonía y las amenazas a la dignidad humana de sus poblaciones requieren un mayor compromiso en los más diversos espacios de acción que la sociedad viene pidiendo.

3. Hoy quiero con vosotros reflexionar sobre el texto de San Mateo (19, 16-22), que acabamos de oír. Habla de un joven. Él vino corriendo al encuentro de Jesús, merece que se destaque su ansia. En este joven veo a todos vosotros, jóvenes de Brasil y de América Latina. Vinisteis corriendo de diversas regiones de este Continente para nuestro encuentro; queréis oír, por la voz del Papa, las palabras del propio Jesús.

Como en el Evangelio, tenéis una pregunta importante que hacerle. Es la misma del joven que vino corriendo al encuentro de Jesús: ¿Qué debo hacer para alcanzar la vida eterna? Me gustaría profundizar con vosotros esta pregunta. Se trata de la vida, la vida que, en vosotros, es exuberante y bella. ¿Qué hacer con ella? ¿Cómo vivirla plenamente? Pronto entendemos, en la formulación de la propia pregunta, que no basta el aquí y ahora, o sea, nosotros no conseguimos delimitar nuestra vida al espacio y al tiempo, por más que pretendamos extender sus horizontes. La vida os trasciende. En otras palabras, queremos vivir y no morir. Sentimos que algo nos revela que la vida es eterna y que es necesario empeñarnos para que esto acontezca. En otras palabras, ella está en nuestras manos y depende, de algún modo, de nuestra decisión.

La pregunta del Evangelio no contempla sólo el futuro. No se trata sólo de lo qué pasará después de la muerte. Hay, por el contrario, un compromiso con el presente aquí y ahora, que debe garantizar autenticidad y consecuentemente el futuro. En una palabra, la pregunta cuestiona el sentido de la vida. Puede por eso formularse así: ¿qué debo hacer para que mi vida tenga sentido? O sea: ¿cómo debo vivir para cosechar plenamente los frutos de la vida? O más aún: ¿qué debo hacer para que mi vida no transcurra inútilmente?

Jesús es el único capaz de darnos una respuesta, porque es el único que puede garantizar la vida eterna. Por eso también es el único que consigue mostrar el sentido de la vida presente y darle un contenido de plenitud.

4. Sin embargo, antes de dar su respuesta, Jesús cuestiona al joven con una pregunta muy importante: "¿Por qué me llamas bueno?" En esta pregunta se encuentra la clave de la respuesta. Aquel joven percibió qué Jesús es bueno y que es maestro. Un maestro que no engaña. Estamos aquí porque tenemos esta misma convicción: Jesús es bueno. Quizás no sabemos toda la razón de esta percepción, pero es cierto que ella nos aproxima a Él y nos abre a su enseñanza: un maestro bueno. Quien reconoce el bien es señal que ama, y quien ama, en la feliz expresión de San Juan, conoce a Dios (cf.1Jn 4,7). El joven del Evangelio tuvo una percepción de Dios en Jesucristo.

Jesús nos garantiza que solo Dios es bueno. Estar abierto a la bondad significa acoger a Dios. Así nos invita a ver a Dios en todas las cosas y en todos los acontecimientos, inclusive ahí donde la mayoría solo ve la ausencia de Dios; viendo la belleza de las criaturas y constatando la bondad presente en todas ellas, es imposible no creer en Dios y no hacer una experiencia de su presencia salvífica y consoladora. Si lográsemos ver todo el bien que existe en el mundo y, más aún, experimentar el bien que proviene del propio Dios, no cesaríamos jamás de aproximarnos a Él, de alabarlo y agradecerle. Él continuamente nos llena de alegría y de bienes. Su alegría es nuestra fuerza.

Pero nosotros no conocemos sino de forma parcial. Para percibir el bien necesitamos de auxilios, que la Iglesia nos proporciona en muchas oportunidades, principalmente por la catequesis. Jesús mismo explicita lo que es bueno para nosotros, dándonos su primera catequesis. «si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos » (Mt 19,17). Él parte del conocimiento que el joven ya obtuvo ciertamente de su familia y de la Sinagoga: de hecho, conoce los mandamientos. Ellos conducen a la vida, lo que equivale a decir que ellos nos garantizan autenticidad. Son los grandes indicadores que nos señalan el camino cierto. Quien observa los mandamientos está en el camino de Dios.

No basta conocerlos. El testimonio vale más que la ciencia, o sea, es la propia ciencia aplicada. No nos son impuestos desde afuera, ni disminuyen nuestra libertad. Por el contrario: constituyen impulsos internos vigorosos, que nos llevan a actuar en esta dirección. En su base está la gracia y la naturaleza, que no nos dejan inmóviles. Necesitamos caminar. Nos impulsan a hacer algo para realizarnos nosotros mismos. Realizarse, a través de la acción es volverse real. Nosotros somos, en gran parte, a partir de nuestra juventud, lo que nosotros queremos ser. Somos, por así decir, obra de nuestras manos.

5. En este momento me dirijo nuevamente a vosotros jóvenes, queriendo oír también de vosotros la respuesta del joven del Evangelio: "todo esto lo he observado desde mi juventud". El joven del Evangelio era bueno, observaba los mandamientos, estaba pues en el camino de Dios, por eso Jesús lo miró con amor. Al reconocer que Jesús era bueno, dio testimonio de que también él era bueno. Tenía una experiencia de la bondad y por tanto, de Dios. Y vosotros, jóvenes de Brasil y de América Latina ¿ya descubristeis lo que es bueno? ¿Seguís los mandamientos del Señor? ¿Descubristeis que éste es el verdadero y único camino hacia la felicidad?

Los años que estáis viviendo son los años que preparan vuestro futuro. El “mañana” depende mucho de cómo estéis viviendo el “hoy” de la juventud. Ante los ojos, mis queridos jóvenes, tenéis una vida que deseamos que sea larga; pero es una sola, es única: no la dejéis pasar en vano, no la desperdiciéis. Vivid con entusiasmo, con alegría, pero, sobretodo, con sentido de responsabilidad.

Muchas veces sentimos temblar nuestros corazones de pastores, constatando la situación de nuestro tiempo. Oímos hablar de los miedos de la juventud de hoy. Nos revelan un enorme déficit de esperanza: miedo de morir, en un momento en que la vida se está abriendo y busca encontrar el propio camino de realización; miedo de sobrar, por no descubrir el sentido de la vida; y miedo de quedar desconectado delante de la deslumbrante rapidez de los acontecimientos y de las comunicaciones.

Registramos el alto índice de muertes entre los jóvenes, la amenaza de la violencia, la deplorable proliferación de las drogas que sacude hasta la raíz más profunda a la juventud de hoy, se habla por eso, a menudo de una juventud perdida.

Pero mirándoos a vosotros, jóvenes aquí presentes, que irradiáis alegría y entusiasmo, asumo la mirada de Jesús: una mirada de amor y confianza, con la certeza de que vosotros habéis encontrado el verdadero camino. Sois jóvenes de la Iglesia, por eso yo os envío para la gran misión de evangelizar a los jóvenes y a las jóvenes que andan errantes por este mundo, como ovejas sin pastor. Sed los apóstoles de los jóvenes, invitadles a que vengan con vosotros, a que hagan la misma experiencia de fe, de esperanza y de amor; se encuentren con Jesús, para que se sientan realmente amados, acogidos, con plena posibilidad de realizarse. Que también ellos y ellas descubran los caminos seguros de los Mandamientos y por ellos lleguen hasta Dios.

Podéis ser protagonistas de una sociedad nueva si buscáis poner en práctica una vivencia real inspirada en los valores morales universales, pero también un empeño personal de formación humana y espiritual de vital importancia. Un hombre o una mujer no preparados para los desafíos reales de una correcta interpretación de la vida cristiana de su medio ambiente será presa fácil de todos los asaltos del materialismo y del laicismo, cada vez más activos a todos los niveles.

Sed hombres y mujeres libres y responsables; haced de la familia un foco irradiador de paz y de alegría; sed promotores de la vida, desde el inicio hasta su final natural; amparad a los ancianos, pues ellos merecen respeto y admiración por el bien que os hicieron. El Papa también espera que los jóvenes busquen santificar su trabajo, haciéndolo con capacidad técnica y con laboriosidad, para contribuir al progreso de todos sus hermanos y para iluminar con la luz del Verbo todas las actividades humanas (cf. Lumen Gentium, N. 36).

Pero, sobretodo, el Papa espera que sepan ser protagonistas de una sociedad más justa y más fraterna, cumpliendo las obligaciones ante al Estado: respetando sus leyes; no dejándose llevar por el odio y por la violencia; siendo ejemplo de conducta cristiana en el ambiente profesional y social, distinguiéndose por la honestidad en las relaciones sociales y profesionales. Tengan en cuenta que la ambición desmedida de riqueza y de poder lleva a la corrupción personal y ajena; no existen motivos para hacer prevalecer las propias aspiraciones humanas, sean ellas económicas o políticas, con el fraude y el engaño.

En definitiva, existe un inmenso panorama de acción en el cual las cuestiones de orden social, económico y político adquieren un particular relieve, siempre que tengan su fuente de inspiración en el Evangelio y en la Doctrina Social de la Iglesia. La construcción de una sociedad más justa y solidaria, reconciliada y pacífica; la contención de la violencia y las iniciativas que promuevan la vida plena, el orden democrático y el bien común y, especialmente, aquellas que llevan a eliminar ciertas discriminaciones existentes en las sociedades latinoamericanas y no son motivo de exclusión, sino de recíproco enriquecimiento.

Tened, sobretodo, un gran respeto por la institución del Sacramento del Matrimonio. No podrá haber verdadera felicidad en los hogares si, al mismo tiempo, no hay fidelidad entre los esposos. El matrimonio es una institución de derecho natural, que fue elevado por Cristo a la dignidad de Sacramento; es un gran don que Dios hizo a la humanidad, Respetadlo, veneradlo. Al mismo tiempo, Dios os llama a respetaros también en el enamoramiento y en el noviazgo, pues la vida conyugal que, por disposición divina, está destinada a los casados es solamente fuente de felicidad y de paz en la medida en la que sepáis hacer de la castidad, dentro y fuera del matrimonio, un baluarte de vuestras esperanzas futuras.

Repito aquí para todos vosotros que “el eros quiere remontarnos ‘en éxtasis’ hacia lo divino, llevarnos más allá de nosotros mismos, pero precisamente por eso necesita seguir un camino de ascesis, renuncia, purificación y recuperación” ( “Deus caritas est”, [25/12/2005], N. 5). En pocas palabras, requiere espíritu de sacrificio y de renuncia por un bien mayor, que es precisamente el amor de Dios sobre todas las cosas. Buscad resistir con fortaleza a las insidias del mal existente en muchos ambientes, que os lleva a una vida disoluta, paradójicamente vacía, al hacer perder el bien precioso de vuestra libertad y de vuestra verdadera felicidad. El amor verdadero
“buscará cada vez más la felicidad del otro, se preocupará de él, se entregará y deseará ‘ser para’ el otro” (Ib. N. 7) y, por eso, será siempre más fiel, indisoluble y fecundo.

Para ello, contáis con la ayuda de Jesucristo que, con su gracia, hará esto posible (cf. MT 19,26). La vida de fe y de oración os conducirá por los caminos de la intimidad con Dios, y de la comprensión de la grandeza de los planes que Él tiene para cada uno. “Por amor del reino de los cielos” (ib., 12), algunos son llamados a una entrega total y definitiva, para consagrarse a Dios en la vida religiosa, “eximio don de la gracia”, como fue definido por el Concilio Vaticano II (Decreto “Perfectae caritatis”, n.12).

Los consagrados que se entregan totalmente a Dios, bajo la moción del Espíritu Santo, participan en la misión de Iglesia, testimoniando la esperanza en el Reino celeste ante todos los hombres. Por eso, bendigo e invoco la protección divina a todos los religiosos que dentro de la mies del Señor se dedican a Cristo y a los hermanos. Las personas consagradas merecen, verdaderamente, la gratitud de la comunidad eclesial: monjes y monjas, contemplativos y contemplativas, religiosos y religiosas dedicados a las obras de apostolado, miembros de institutos seculares y de las sociedades de vida apostólica, eremitas y vírgenes consagradas. “Su existencia da testimonio del amor a Cristo cuando ellos se encaminan por su seguimiento, tal como éste se propone en el Evangelio y, con íntima alegría, asumen el mismo estilo de vida que Él escogió para Sí” (Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica: Instrucción “Caminar desde Cristo”, N. 5).

Espero que, en este momento de gracia y de profunda comunión en Cristo, el Espíritu Santo despierte en el corazón de tantos jóvenes un amor apasionado en el seguimiento e imitación de Jesucristo casto, pobre y obediente, dirigido completamente a la gloria del Padre y al amor de los hermanos y hermanas.

6. El Evangelio nos asegura que aquel joven, que vino corriendo al encuentro de Jesús, era muy rico. Entendemos esta riqueza no apenas en el plano material, la propia juventud es una riqueza singular. Es necesario descubrirla y valorarla. Jesús le dio tal valor que invitó a este joven a participar de su misión de salvación. Tenía todas las condiciones para una gran realización y una gran obra.

Pero el Evangelio nos refiere que ese joven se entristeció con la invitación. Se alejó abatido y triste. Este episodio nos hace reflexionar una vez más sobre la riqueza de la juventud. No se trata, en primer lugar, de bienes materiales, sino de la propia vida, con los valores inherentes a la juventud. Proviene de una doble herencia: la vida, transmitida de generación en generación, en cuyo origen primero está Dios, lleno de sabiduría y de amor; y la educación que nos inserta en la cultura, a tal punto que, en cierto sentido, podemos decir que somos más hijos de la cultura y por eso de la fe, que de la naturaleza. De la vida brota la libertad que, sobretodo en esta fase se manifiesta como responsabilidad. Es el gran momento de la decisión, en una doble opción: una en cuanto al estado de vida y otra en cuanto a la profesión. Responde a la cuestión: ¿qué hacer con la vida?

En otras palabras, la juventud se muestra como una riqueza porque lleva al descubrimiento de la vida como un don y como una tarea. El joven del Evangelio percibió la riqueza de su juventud. Fue hasta Jesús, el Buen Maestro, a buscar una orientación. Pero a la hora de la gran opción no tuvo coraje de apostar todo en Jesucristo. Consecuentemente salió de allí triste y abatido. Es lo que pasa cada vez que nuestras decisiones flaquean y se vuelven mezquinas e interesadas. Sintió que faltó generosidad, lo que no le permitió una realización plena. Se cerró sobre su riqueza, tornándola egoísta.

Jesús sintió mucho la tristeza y la mezquindad del joven que lo fue a buscar. Los Apóstoles, como todos y todos vosotros hoy, rellenan esta laguna dejada por aquel joven que se retiró triste y abatido. Ellos y nosotros estamos alegres porque sabemos en quién creemos (2 Tim 1,12). Sabemos y damos testimonio con nuestra propia vida de que solo Él tiene palabras de vida eterna (Jn 6,68). Por eso, como San Pablo, podemos exclamar: "estad siempre alegres en el Señor" (Fil 4,4).

7. Mi pedido hoy, a vosotros jóvenes, que vinisteis a este encuentro, es que no desaprovechéis vuestra juventud. No intentéis huir de ella. Vividla intensamente, consagradla a los elevados ideales de la fe y de la solidaridad humana. Vosotros, jóvenes, no sois sólo el porvenir de la Iglesia y de la humanidad, como una especie de fuga del presente, por el contrario: sois el presente joven de la Iglesia y de la humanidad. Sois su rostro joven. La Iglesia necesita de vosotros, como jóvenes, para manifestar al mundo el rostro de Jesucristo, que se dibuja en la comunidad cristiana. Sin el rostro joven la Iglesia se presentaría desfigurada.

[En español]

Queridos jóvenes, dentro de poco inauguraré la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.
Os pido que sigáis con atención sus trabajos; que participéis en sus debates; que recéis por sus frutos. Como ocurrió con las Conferencias anteriores, también ésta marcará de modo significativo los próximos diez años de Evangelización en América Latina y en el Caribe. Nadie debe quedar al margen o permanecer indiferente ante este esfuerzo de la Iglesia, y mucho menos los jóvenes. Vosotros con todo derecho formáis parte de la Iglesia, la cual representa el rostro de Jesucristo para América Latina y el Caribe.

[En francés]
Saludo a los de habla francesa que viven en el Continente latinoamericano, invitándolos a ser testimonios del Evangelio y actores de la vida eclesial. Me uno particularmente a vosotros los jóvenes, sois llamados a construir vuestra vida sobre Cristo y sobre los valores humanos fundamentales. Que todos os sintáis invitados a colaborar en la edificación de un mundo de justicia y de paz.

[En inglés]
Queridos jóvenes amigos, como el joven del Evangelio, que preguntó a Jesús “ qué debo hacer para tener la vida eterna?” , todos vosotros buscáis maneras de responder generosamente al llamado de Dios. Rezo para que escuchéis su palabra salvadora y os tornéis sus testigos ante los pueblos de hoy. Que Dios derrame sobre vosotros sus bendiciones de paz y alegría.

[En portugués]
Queridos jóvenes, Cristo os llama a ser santos. Él mismo os convoca y quiere andar con vosotros, para animar con Su espíritu los pasos del Brasil en este inicio del tercer milenio de la era cristiana. Pido a la Señora Aparecida que os conduzca, con su auxilio materno y os acompañe a lo largo de la vida.

¡Alabado sea Nuestro Señor Jesucristo!

[Traducción distribuida por el Consejo Episcopal Latinoamericano
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

ZS07051014



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#550 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Vie, 11 de Mayo, 2007 12:11 am
Asunto: Encuentro del Papa con líderes de otras Iglesias y confesiones cristianas
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Encuentro del Papa con líderes de otras Iglesias y confesiones cristianas


SAO PAULO, jueves, 9 mayo 2007 (ZENIT.org).- Tras encontrarse este jueves con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, Benedicto XVI recibió a líderes de otras iglesias cristianas y religiones.

Según el padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, «fue un encuentro de fraternidad y de demostración de bienvenida por parte de las diferentes confesiones religiosas».

«No se pronunciaron discursos ni se trataron temas específicos. Fue un momento de recíproca manifestación de fraternidad», subrayó el portavoz vaticano.


El rabino Henry Sobel, de 63 años, de la Congregación Israelita Paulista, al salir del encuentro aseguró que «el Papa es amigo del pueblo judío».

«Salgo contento y alegre. Después de todo, no todos los días un rabino recebe la bendición del Papa», dijo.

El rabino reveló que pidió la bendición al pontífice «con la máxima humildad». «También le pedí permiso para bendecirle, autorización que me fue concedida», añadió.


Por su parte, el jeque Armando Hussein Saleh, de la Comunidad islámica, explicó que entregó una carta al Santo Padre. No reveló su contenido, pero aseguró que el Papa fue muy acogedor.

Estaban presentes además en el encuentro monseñor Oneris Marchiori y el padre Marcial Maçaneiro, de la Iglesia Católica Apostólica y Romana; el reverendo pastor Carlos Möller, del Consejo Nacional de las Iglesias Cristianas en Brasil; el reverendo pastor Walter Altmann, de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana de Brasil.

Se encontraban también el metropolita Tarassios, de la Iglesia Ortodoxa Griega; el arzobispo Damaskinos Mansour, de la Iglesia Ortodoxa de Antioquía; el arzobispo Datez Karibian, de la Iglesia Armenia Apostólica; el obispo Maurício Andrade, de la Iglesia Episcopal Anglicana de Brasil.

Participaron, además, el reverendo Manuel de Souza Miranda, de la Iglesia Presbiteriana Unida; Antonio Bonzoi, de la Iglesia Cristiana Reformada.
ZS07051012



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#549 De: frayescoba_info@yahoogroups.com
Fecha: Mié, 9 de Mayo, 2007 8:28 pm
Asunto: Seminario de iniciación a la vida en el Espíritu (Toledo), 10-5-2007, 20:30
frayescoba_info@yahoogroups.com
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Recordatorio de:   Grupos de Yahoo! frayescoba_info
 
Título:   Seminario de iniciación a la vida en el Espíritu (Toledo)
 
Fecha:   jueves 10 mayo 2007
Hora:   20:30 - 22:15
Repeticiones:   Este evento se repite todas las semanas hasta el jueves 31 mayo 2007.
Ubicación:   Parroquia de Sta. María de Benquerencia
Notas:   Lugar: Parroquia de Sta. María de Benquerencia (C/ Río Bullaque 1-
Tfno: 925 230785).
Hora: 20.30 en los Salones Parroquiales.

La parroquia está situada en el Barrio del Polígono Industrial de
Toledo. Enviaremos en un mensaje aparte, un archivo que incluye un
mapa-callejero para que podáis llegar hasta allí.
 
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#548 De: m_aristide 2006 <m_aristide06@...>
Fecha: Vie, 4 de Mayo, 2007 11:22 am
Asunto: P. R. Cantalamessa
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Predicador del Papa: El Espíritu de Amor del Resucitado hace nuevas todas las cosas

Comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., al evangelio dominical

ROMA, viernes, 4 mayo 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia de este domingo, V de Pascua.

* * *



Un mandamiento nuevo



V Domingo de Pascua
Hechos 14,20b-26; Apocalipsis 21,1-5a; Juan 13, 31-33a



Hay una palabra que se repite varias veces en las lecturas de este domingo. Se habla de «un nuevo cielo y una nueva tierra», de la «nueva Jerusalén», de Dios, que hace «nuevas todas las cosas», y finalmente, en el Evangelio, del «mandamiento nuevo»: «Os soy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros como Yo os he amado»

«Nuevo», «novedad» pertenecen a ese restringido número de palabras «mágicas» que evocan siempre significados positivos. Nuevo flamante, ropa nueva, vida nueva, nuevo día, año nuevo. Lo nuevo es noticia. Son sinónimos. El Evangelio se llama «buena nueva» precisamente porque contiene la novedad por excelencia.

¿Por qué nos gusta tanto lo nuevo? No sólo porque lo que es nuevo, no usado (por ejemplo, un coche), en general funciona mejor. Si sólo fuera por esto, ¿por qué daríamos la bienvenida con tanta alegría al año nuevo, a un nuevo día? El motivo profundo es que la novedad, lo que no es aún conocido y no ha sido aún experimentado, deja más espacio a la expectativa, a la sorpresa, a la esperanza, al sueño. Y la felicidad es precisamente hija de estas cosas. Si estuviéramos seguros de que el año nuevo nos reserva exactamente las mismas cosas que el anterior, ni más ni menos, nos dejaría de gustar.

Nuevo no se opone a «antiguo», sino a «viejo». De hecho, también «antiguo» y «antigüedad» o «anticuario» son palabras positivas. ¿Cuál es la diferencia? Viejo es lo que, con el paso del tiempo, se deteriora y pierde valor; antiguo es aquello que, con el paso del tiempo, mejora y adquiere valor. Por eso se procura evitar la expresión «Viejo Testamento» y se prefiere hablar de «Antiguo Testamento».

Ahora, con estas premisas, acerquémonos a la palabra del Evangelio. Se plantea inmediatamente un interrogante: ¿cómo se define «nuevo» un mandamiento que era conocido ya desde el Antiguo Testamento (cfr. Lev 19, 18)? Aquí vuelve a ser útil la distinción entre viejo y antiguo. «Nuevo» no se opone, en este caso, a «antiguo», sino a «viejo». El propio evangelista Juan, en otro pasaje, escribe: «Queridos, no os escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo, que tenéis desde el principio... Y sin embargo os escribo un mandamiento nuevo» (1 Jn 2, 7-8). En resumen, ¿un mandamiento nuevo o un mandamiento antiguo? Lo uno y lo otro. Antiguo según la letra, porque se había dado desde hace tiempo; nuevo según el Espíritu, porque sólo con Cristo se dio también la fuerza de ponerlo en práctica. Nuevo no se opone aquí, decía, a antiguo, sino a viejo. Lo de amar al prójimo «como a uno mismo» se había convertido en un mandamiento «viejo», esto es, débil y desgastado, a fuerza de ser trasgredido, porque la Ley imponía, sí, la obligación de amar, pero no daba la fuerza para hacerlo.

Se necesita por ello la gracia. Y de hecho, per se, no es cuando Jesús lo formula durante su vida que el mandamiento del amor se transforma en un mandamiento nuevo, sino cuando, muriendo en la cruz y dándonos el Espíritu Santo, nos hace de hecho capaces de amarnos los unos a los otros, infundiendo en nosotros el amor que Él mismo tiene por cada uno.

El mandamiento de Jesús es un mandamiento nuevo en sentido activo y dinámico: porque «renueva», hace nuevo, transforma todo. «Es este amor que nos renueva, haciéndonos hombres nuevos, herederos del Testamento nuevo, cantores del cántico nuevo» (San Agustín). Si el amor hablara, podría hacer suyas las palabras que Dios pronuncia en la segunda lectura de hoy: «He aquí que hago nuevas todas las cosas».




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#547 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Jue, 3 de Mayo, 2007 3:36 pm
Asunto: Sta. María de Caná: Eucaristia 7 de mayo
claraalbert2000
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Nosotros, sí, bendeciremos al Señor
ahora y por siempre. Sal 113,18
 
 
 
Queridos hermanos:
 
Iniciamos el regreso de estas "mini vacaciones" del Puente, con la alegría de la celebración de la Eucaristía de Mayo en nuestra comunidad, el lunes día 7 en la Cripta a las 8,30.
 
                ¡¡Alabaremos "y bendeciremos al Señor ahora y por siempre" !!
 
También queremos anticiparos que como todos los años se celebrará en Santa María de Caná la VIGILIA DE PENTECOSTÉS, el día 26 de Mayo a las 10 (22 horas) .... id reservando el día.
 
"Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse". Hch 2,1-4
 
Los servidores regionales de la Zona Centro han preparado un encuentro el mismo día (26 de Mayo), del que os adjuntamos carta. La fiesta de Pentecostés es un día grande para toda la Iglesia y en la Renovación Carismática revivimos la experiencia de Pentecostés, muchos hermanos de  grupos pequeños   no tienen la suerte de poder celebrar la Vigilia de Pentecostés  en sus parroquias, por lo que es de agradecer enormemente a los servidores de la Z.C. que se ocupen de organizar tanto el encuentro como la Vigilia, para todos. Nosotros, tal y como hicimos el año pasado, podemos compaginar ambas, asistiendo al encuentro por la mañana o hasta las 18,30, que como veréis en el programa será un momento para compartir, y regresar a nuestra comunidad para asistir a la Vigilia de Pentecostés en Santa María de Caná.
 
Todos los que queráis apuntaros al encuentro, podéis hacerlo con cualquier servidor de discernimiento, nosotros nos encargamos de comunicarlo a la regional.
 
 
     Un abrazo en el Señor
 
 


--
Servidores de Discernimiento
Don Jesús
Alfonso
Concha
Isabel
Luis
Luz
Mª Eugenia
María



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#546 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Jue, 3 de Mayo, 2007 3:38 pm
Asunto: Pentecostes zona Centro
claraalbert2000
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Madrid, 15 de Abril de 2007
 
Después sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo.
Jn 20, 22
 
Queridos hermanos de la Zona Centro.
Que la Paz de Cristo resucitado llene vuestros corazones.
Se va acercando la fiesta de Pentecostés y como años anteriores preparamos ese encuentro regional que supone el vivir juntos las gracias espirituales que el Señor derrama en su Iglesia.
 
Nuestro encuentro será como el pasado año en el Colegio Sagrado Corazón de la c/ Alfonso XIII, 157, entrada por la c/ Paraguay.
 
Cómo llegar:    Metro: Colombia (línea 9). Desde la plaza de la Republica Dominicana, coger la calle Costa Rica y la tercera calle a la izquierda es Paraguay.
Autobuses: 51, 40, 52 y 11.
 
Día                  Sábado 26 de mayo
 
Horario
10h00              Laudes
11h00              Enseñanza
12h00              Descanso
12h30              Adoración
14 h                 Comida
16h30              Alabanza
17h00              Enseñanza
18h00              Descanso
18h30              Compartir
21                    Cena
22h30              VIGILIA DE PENTECOSTÉS
 
Inscripción  (para alquiler local, megafonía y gastos):  5 €
 
Dispondremos, como otras veces, de un servicio de catering para la comida y para la cena. Tales servicios nos han facilitado mucho los encuentros pero debe estar previsto y pagado de antemano.
- Precio comida:          9 €
- El precio cena:           9 €
 
Durante el encuentro habrá servicio de guardería.
 
 
 
 
Cada grupo realizará un listado con los hermanos que van a asistir al encuentro, especificando las inscripciones, las comidas y las cenas y  enviándolas antes del día 15 de mayo, a la secretaría del servicio regional de la Z.C.: beacarrasco@...  e ingresando el coste total del grupo en la:
 
Cuenta de la Zona Centro.
Banco Popular
A nombre de: Mª del Carmen Sánchez y Adoración Fernández
0075 – 0873 – 72 – 0601135710
 
indicando en el resguardo de la transferencia “Pentecostés 2007” y el nombre del grupo.
 
Recibid un abrazo de vuestros hermanos servidores regionales de la Z.C.
 



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#545 De: "jfernandez_sanchez" <jfernandez_sanchez@...>
Fecha: Jue, 3 de Mayo, 2007 8:40 am
Asunto: Por favor, orad por mi padre
jfernandez_s...
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es urgente: NECEISTO  TONELADAS DE ORACIÓN, A MI PADRE LE OPERAN AHORA MISMO (10 H 30 DE LA MAÑANA) EN LA PAZ, y la cosa es muy sería, porque pueden tardar 8 ó 10 horas, de un tema de intestinos que arrastra desde hace un año. Porfa, usar todo el poder del espíritu para que salga adelante, no sabría vivir sin el.Gracias, god bless you.:)

#544 De: frayescoba_info@yahoogroups.com
Fecha: Jue, 3 de Mayo, 2007 12:01 am
Asunto: RETIRO DE EFUSIÓN (TOLEDO), 5-5-2007, 0:00
frayescoba_info@yahoogroups.com
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Recordatorio de:   Grupos de Yahoo! frayescoba_info
 
Título:   RETIRO DE EFUSIÓN (TOLEDO)
 
Fecha:   sábado 5 mayo 2007
Hora:   0:00 - 1:00
Ubicación:   Parroquia de Santa maría de Benquerencia
Notas:   Acogida a las 10 a.m.
 
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#543 De: roberto carlos hernandez ruiz <robertnavegante02@...>
Fecha: Mié, 2 de Mayo, 2007 11:36 pm
Asunto: agradecimiento
robertnavega...
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hola Dios bendiga grandemente este grupo y a ustedes que lo coordinan,quiero a gradecer todos los mendsajes que envian hoy quiero pedir un favor si me pueden enviar informacion sobre el tema EL BESO DE JUDAS, les agradecere mucho que Dios y nuestra madre santisima les guie siempre.
 
gracias



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#542 De: frayescoba_info@yahoogroups.com
Fecha: Mié, 2 de Mayo, 2007 8:27 pm
Asunto: Seminario de iniciación a la vida en el Espíritu (Toledo), 3-5-2007, 20:30
frayescoba_info@yahoogroups.com
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Recordatorio de:   Grupos de Yahoo! frayescoba_info
 
Título:   Seminario de iniciación a la vida en el Espíritu (Toledo)
 
Fecha:   jueves 3 mayo 2007
Hora:   20:30 - 22:15
Repeticiones:   Este evento se repite todas las semanas hasta el jueves 31 mayo 2007.
Ubicación:   Parroquia de Sta. María de Benquerencia
Notas:   Lugar: Parroquia de Sta. María de Benquerencia (C/ Río Bullaque 1-
Tfno: 925 230785).
Hora: 20.30 en los Salones Parroquiales.

La parroquia está situada en el Barrio del Polígono Industrial de
Toledo. Enviaremos en un mensaje aparte, un archivo que incluye un
mapa-callejero para que podáis llegar hasta allí.
 
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#541 De: "nineslinares" <nineslinares@...>
Fecha: Mié, 2 de Mayo, 2007 4:28 pm
Asunto: Cambio de canciones en los archivos QUIERO ALABARTE
nineslinares
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El próximo viernes pondré  otras cuantas canciones carismáticas pero

tengo que quitar estas porque no caben todas. Si os gustan, bajadlas

antes. OK?

Besos

#540 De: m_aristide 2006 <m_aristide06@...>
Fecha: Do, 29 de Abr, 2007 10:37 am
Asunto: Texto del obispo de Alcalá de Henares
m_aristide06
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  Me ha gustado leer una homilia del obispo de Alcalá de Henares. Pongo un trozo, hablando de la fé.( Lo subrayado con negrita, es mío).
 
(CAMINEO.INFO)- 1. En Cesarea de Filipo Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» (Mt 16, 13). Y ellos refirieron lo que habían oído: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas» (Mt 16, 14).
 

 En comunión con el Sucesor de Pedro

Pero el Maestro deseaba conocer su actitud personal y no lo que habían oído; quería arrancar una confesión de fe de su corazón: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» (Mt 16, 15). Con el entusiasmo que le caracterizaba, Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo» (Mt 16, 16).

Esta confesión de fe no es fruto de una reflexión razonada y lógica de la mente de Pedro; ni es producto del trato amistoso de Pedro con Jesús; ni es conclusión de los milagros que el pescador de Galilea ha presenciado, porque otros también presenciaron milagros y no creyeron; ni es halago amistoso del discípulo a su Maestro. Esta confesión de fe de Pedro es fruto de la revelación de Dios-Padre al hombre: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos» (Mt 16, 17).

2. A veces pretendemos arrancar de nuestros amigos y de nuestros contemporáneos, con buena intención, una confesión de fe en Jesucristo, como Hijo de Dios, basándonos en nuestra experiencia. Como nosotros lo vemos tan claro, parece que los demás también deberían verlo así.

Pero la experiencia de fe no es transferible de un ser humano a otro. La fe no es tampoco el fruto de haber convencido al interlocutor, ni la conclusión lógica de un razonamiento bien expuesto; éstas pueden ser tentaciones que nos vienen, sobre todo a quienes viven en ambientes universitarios. La fe es un don de Dios, que debe ser acogido con humildad y confianza por cada hombre.

Nuestra sociedad está lejos de percibir el significado original de la palabra «fe»; la gente confunde la fe con cosas que no tienen que ver nada con ella. Para San Pablo, la fe que salva y justifica a los pecadores, conferida por el Espíritu Santo, es la fe en Jesucristo, en su misterio pascual de muerte y resurrección (cf. Gal 3,2). También para San Juan la fe "que vence al mundo" es la fe en Jesucristo: «¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?» (1 Jn 5,4-5).

Nuestra respuesta debería ser un acto de fe, como la del apóstol Tomás: «Señor mío y Dios mío» (Jn 20, 28). Este acto de fe podría animar a nuestros contemporáneos a profesar la misma fe, como la profesión de Pedro animaría a los demás discípulos.

3. La Iglesia celebra hoy la fiesta litúrgica de la Cátedra del Apóstol San Pedro...




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#539 De: ignacio marcos <imarcos2006@...>
Fecha: Sáb, 28 de Abr, 2007 5:31 pm
Asunto: la palabra de Dios en la Iglesia
imarcos2006
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Nota: mensaje reenviado como archivo adjunto.
 
os envio el documento sobre la Palabra en la Iglesia, sobre el que se trabajara en el Sinodo de los obispos



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#538 De: m_aristide 2006 <m_aristide06@...>
Fecha: Vie, 27 de Abr, 2007 5:26 pm
Asunto: Cantalamessa: Cristo, buen Pastor
m_aristide06
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Predicador del Papa: La dimensión de Cristo como «buen pastor»

Comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., al evangelio dominical

ROMA, viernes, 27 abril 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia de este domingo, IV de Pascua.

* * *



Yo soy el buen pastor



IV Domingo de Pascua

Hechos 13, 14. 43-52; Apocalipsis 7, 9.14b-17; Juan 10, 27-30



En los tres ciclos litúrgicos, el IV domingo de Pascua presenta un pasaje del Evangelio de Juan sobre el buen pastor. Después de habernos conducido, el domingo pasado, entre los pescadores, el Evangelio nos conduce entre los pastores. Dos categorías de igual importancia en los evangelios. De una deriva el título de «pescadores de hombres», de otra el de «pescadores de almas», dado a los apóstoles.

La mayor parte de Judea era un altiplano de suelo áspero y pedregoso, más adecuado al pastoreo que a la agricultura. La hierba era escasa y el rebaño debía trasladarse continuamente, no había cercados y esto requería la constante presencia del pastor entre la grey. Un viajero del siglo pasado nos dejó un retrato del pastor de la Palestina de entonces: «Cuando lo ves en un elevado pastizal, insomne, con la mirada que escruta la lejanía, expuesto a las intemperies, apoyado en su vara, siempre atento a los movimientos del rebaño, entiendes por qué el pastor adquirió tal importancia en la historia de Israel que se le dio este título a su rey y Cristo lo asumió como emblema y sacrificio de sí».

En el Antiguo Testamento Dios mismo es representado como pastor de su pueblo: «El Señor es mi pastor, nada me falta» (Sal 23,1). «Él es nuestro Dios y nosotros el pueblo de su pasto» (Sal 95,7). El futuro Mesías también es descrito con la imagen del pastor: «Como pastor pastorea su rebaño; recoge en brazos los corderitos, en el seno los lleva y trata con cuidado a las paridas» (Is 40,11). Esta imagen ideal de pastor encuentra su plena realización en Cristo. Él es el buen pastor que va en busca de la oveja extraviada; se apiada del pueblo porque lo ve «como ovejas sin pastor» (Mt 9,36); llama a sus discípulos «el pequeño rebaño» (Lc 12, 32). Pedro llama a Jesús «el pastor de nuestras almas» (1 P 2, 25) y la Carta a los Hebreos «el gran pastor de las ovejas» (Hb 13,20).

De Jesús buen pastor el pasaje evangélico de este domingo subraya algunas características. La primera se refiere al conocimiento recíproco entre ovejas y pastor : «Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen». En ciertos países de Europa, las ovejas se crían especialmente por la carne; en Israel se criaban sobre todo por la lana y la leche. Por ello permanecían años y años en compañía del pastor, quien acaba por conocer el carácter de cada una y llamarla con algún afectuoso apodo.

Está claro lo que Jesús quiere decir con estas imágenes. Él conoce a sus discípulos (y, en cuanto Dios, a todos los hombres); les conoce «por su nombre», que para la Biblia quiere decir en su esencia más íntima. Él les ama con un amor personal que llega a cada uno como si fuera el único que existe ante Él. Cristo no sabe contar más que hasta uno: y ese uno es cada uno de nosotros.

Otra cosa nos dice del buen pastor el pasaje del Evangelio del día. Él da la vida a las ovejas y por las ovejas y nadie podrá arrebatárselas. La pesadilla de los pastores de Israel eran las salvajes bestias –lobos y hienas- y los salteadores. En lugares tan aislados constituían una amenaza constante. Era el momento en que se evidenciaba la diferencia entre el verdadero pastor –el que apacienta las ovejas de la familia, quien tiene la vocación de pastor- y el asalariado que se pone al servicio de algún pastor sólo por la paga que recibe de él, pero que no ama, e incluso frecuentemente odia a las ovejas. Frente al peligro, el mercenario huye y deja a las ovejas a merced del lobo o del malhechor; el verdadero pastor afronta valientemente el peligro para salvar el rebaño. Esto explica por qué la liturgia nos propone el Evangelio del buen pastor en el tiempo pascual: la Pascua ha sido el momento en que Cristo ha demostrado ser el buen pastor que da la vida por sus ovejas.



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#537 De: frayescoba_info@yahoogroups.com
Fecha: Vie, 27 de Abr, 2007 12:18 am
Asunto: Se ha cargado un nuevo archivo en frayescoba_info
frayescoba_info@yahoogroups.com
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Hola,

Este mensaje sirve para notificarle que se ha cargado
un archivo a la sección Archivos del grupo frayescoba_info.

   Archivo     : /ISRAREL_for_ever.pps
   Responsable : claraalbert2000 <claraalbert2000@...>
   Descripción : Panorámicas de Israel

Puede acceder al archivo en la dirección

http://es.groups.yahoo.com/group/frayescoba_info/files/ISRAREL_for_ever.pps

Para más información acerca de cómo compartir archivos con su grupo,
consulte nuestra sección de ayuda en

http://help.yahoo.com/help/es/groups/files

Atentamente,

claraalbert2000 <claraalbert2000@...>

#536 De: frayescoba_info@yahoogroups.com
Fecha: Mié, 25 de Abr, 2007 8:25 pm
Asunto: Seminario de iniciación a la vida en el Espíritu (Toledo), 26-4-2007, 20:30
frayescoba_info@yahoogroups.com
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Recordatorio de:   Grupos de Yahoo! frayescoba_info
 
Título:   Seminario de iniciación a la vida en el Espíritu (Toledo)
 
Fecha:   jueves 26 abril 2007
Hora:   20:30 - 22:15
Repeticiones:   Este evento se repite todas las semanas hasta el jueves 31 mayo 2007.
Ubicación:   Parroquia de Sta. María de Benquerencia
Notas:   Lugar: Parroquia de Sta. María de Benquerencia (C/ Río Bullaque 1-
Tfno: 925 230785).
Hora: 20.30 en los Salones Parroquiales.

La parroquia está situada en el Barrio del Polígono Industrial de
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#535 De: "martinacolsvi" <vitamarcos@...>
Fecha: Lun, 23 de Abr, 2007 5:46 pm
Asunto: GRACIAS
martinacolsvi
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termino de escuchar la cancion "quiero alabarte, mas y mas aun quiero
alabarte..." porque aunque el vivir se complique; QUIERO ALABARTE...

#534 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Do, 22 de Abr, 2007 12:13 am
Asunto: Predicador del Papa: «¿Me amas?»,
claraalbert2000
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Predicador del Papa: «¿Me amas?», sigue preguntando Jesús a cada uno
Comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., al evangelio dominical

ROMA, viernes, 20 abril 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., predicador de la Casa Pontificia, a la liturgia de este domingo, III de Pascua.

* * *


¿Me amas?


III Domingo de Pascua
Hechos 5, 27b-32.40b-41; Apocalipsis 5, 11-14; Juan 21,1-19


Leyendo el Evangelio de Juan se entiende que originariamente terminaba con el capítulo 20. Si fue añadido este nuevo capítulo 21 es porque el propio evangelista o alguno de sus discípulos sintieron la necesidad de insistir una vez más en la realidad de la resurrección de Cristo. Ésta es, de hecho, la enseñanza que se deduce del pasaje evangélico: que la resurrección de Jesús no es sólo un modo de hablar, sino que ha resucitado, en su verdadero cuerpo. «Nosotros hemos comido y bebido con Él después de su resurrección de los muertos», dirá Pedro en los Hechos de los Apóstoles, refiriéndose probablemente precisamente a este episodio (Hechos 10, 41).

A la escena de Jesús que come con los apóstoles el pez puesto en las brasas, le sigue el diálogo entre Jesús y Pedro. Tres preguntas: «¿Tú me amas?»; tres respuestas: «Tú sabes que te amo»; tres conclusiones: «¡Apacienta mis ovejas!». Con estas palabras Jesús confiere de hecho a Pedro -y según la interpretación católica, a sus sucesores- la tarea de supremo y universal pastor de la grey de Cristo. Le confiere ese primado que le había prometido cuando dijo: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos» (Mateo 16, 18-19).

Lo que más conmueve de esta página del Evangelio es que Jesús permanece fiel a la promesa realizada a Pedro, a pesar de que Pedro había sido infiel a la promesa hecha a Jesús de no traicionarle jamás, aún a costa de la vida (Mateo 26, 35). (La triple pregunta de Jesús se explica con el deseo de dar a Pedro la posibilidad de suprimir su triple negación durante la Pasión). Dios da siempre a los hombres una segunda posibilidad; frecuentemente una tercera, una cuarta e infinitas posibilidades. No expulsa a las personas de su libro al primer error. ¿Qué ocurre entretanto? La confianza y el perdón del Maestro han hecho de Pedro una persona nueva, fuerte, fiel hasta la muerte. Él ha apacentado la grey de Cristo en los difíciles momentos de sus comienzos, cuando era necesario salir de Galilea y lanzarse a los caminos del mundo. Pedro será capaz de mantener, por fin, su promesa de dar la vida por Cristo. Si aprendiéramos la lección contenida en la forma de obrar de Cristo con Pedro, dando confianza a alguien después de que se ha equivocado una vez, ¡cuántas personas menos, fracasadas y marginadas, habría en el mundo!

El diálogo entre Jesús y Pedro hay que trasladarlo a la vida de cada uno de nosotros. San Agustín, comentando este pasaje evangélico, dice: «Interrogando a Pedro, Jesús interrogaba también a cada uno de nosotros». La pregunta: «¿Me amas?» se dirige a cada discípulo. El cristianismo no es un conjunto de doctrinas y de prácticas; es algo mucho más íntimo y profundo. Es una relación de amistad con la persona de Jesucristo. Muchas veces, durante su vida terrena, había preguntado a las personas: «¿Crees?», pero nunca: «¿Me amas?». Lo hace sólo ahora, después de que, en su pasión y muerte, dio la prueba de cuánto nos ha amado Él.

Jesús hace que el amor por Él consista en servir a los demás: «¿Me amas? Apacienta mis ovejas». No quiere ser Él el que reciba los frutos de este amor, sino quiere que sean sus ovejas. Él es el destinatario del amor de Pedro, pero no el beneficiario. Es como si le dijera: «Considero hecho a mí lo que harás por mi rebaño». También nuestro amor por Cristo no debe quedarse en un hecho intimista y sentimental, sino que debe expresarse en el servicio de los demás, en hacer el bien al prójimo. La Madre Teresa de Calcuta solía decir: «El fruto de amor es el servicio, y el fruto del servicio es la paz».

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]



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#533 De: frayescoba_info@yahoogroups.com
Fecha: Mié, 18 de Abr, 2007 8:26 pm
Asunto: Seminario de iniciación a la vida en el Espíritu (Toledo), 19-4-2007, 20:30
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Título:   Seminario de iniciación a la vida en el Espíritu (Toledo)
 
Fecha:   jueves 19 abril 2007
Hora:   20:30 - 22:15
Repeticiones:   Este evento se repite todas las semanas hasta el jueves 31 mayo 2007.
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Notas:   Lugar: Parroquia de Sta. María de Benquerencia (C/ Río Bullaque 1-
Tfno: 925 230785).
Hora: 20.30 en los Salones Parroquiales.

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Toledo. Enviaremos en un mensaje aparte, un archivo que incluye un
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#532 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Mié, 18 de Abr, 2007 5:40 pm
Asunto: Seminario de Iniciación . Sta María de Caná (Pozuelo)
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"Y yo sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu"  Hch 2,18
 
 
 
 
Queridos hermanos:
 
Normalmente los avisos se dan  el día de la reunión del grupo,   y posteriormente se comunican por escrito, pero  por la premura de tiempo y el interés que muchos de vosotros nos habéis trasmitido para avisar   a familiares y amigos, os comunicamos que la semana próxima empezará:
 

SEMINARIO DE INICIACIÓN

Comienza el miércoles 25 de Abril a las 20,30 h.
 
En este caso se ha discernido oportuno que sea un día distinto al que nos reunimos nosotros, con el fin de que los nuevos hermanos reciban las catequesis durante 7 semanas, apoyados por un pequeño grupo  y por el ministerio de música. Cuando termine su Seminario se incorporaran a la comunidad los lunes.
 
Nuestro encuentro, seguirá siendo los lunes a las 20,30.
 
                       Un abrazo en el Señor


--
Servidores de Discernimiento
Don Jesús
Alfonso
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Luis
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#531 De: frayescoba_info@yahoogroups.com
Fecha: Lun, 16 de Abr, 2007 5:59 pm
Asunto: Seminario de iniciación al Espíritu. Grupo Nueva Jerusalen, 17-4-2007, 18:00
frayescoba_info@yahoogroups.com
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Recordatorio de:   Grupos de Yahoo! frayescoba_info
 
Título:   Seminario de iniciación al Espíritu. Grupo Nueva Jerusalen
 
Fecha:   martes 17 abril 2007
Hora:   18:00 - 20:00
Repeticiones:   Este evento se repite todas las semanas hasta el viernes 20 abril 2007.
Ubicación:   parroquia Santo Domingo de Guzmán. Aluche
 
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#530 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Do, 15 de Abr, 2007 11:47 pm
Asunto: Retiro de Pentecostes Zona Centro RCCeE
claraalbert2000
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Madrid, 15 de Abril de 2007
 
Después sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo.
Jn 20, 22
 
Queridos hermanos de la Zona Centro.
Que la Paz de Cristo resucitado llene vuestros corazones.
Se va acercando la fiesta de Pentecostés y como años anteriores preparamos ese encuentro regional que supone el vivir juntos las gracias espirituales que el Señor derrama en su Iglesia. Predicará el P. Chus Villarroel, o.p.
 
Nuestro encuentro será como el pasado año en el Colegio Sagrado Corazón de la c/ Alfonso XIII, 157, entrada por la c/ Paraguay.
 
Cómo llegar:    Metro: Colombia (línea 9). Desde la plaza de la Republica Dominicana, coger la calle Costa Rica y la tercera calle a la izquierda es Paraguay.
Autobuses: 51, 40, 52 y 11.
 
Día                  Sábado 26 de mayo
 
Horario
10h00              Laudes
11h00              Enseñanza
12h00              Descanso
12h30              Adoración
14 h                 Comida
16h30              Alabanza
17h00              Enseñanza
18h00              Descanso
18h30              Compartir
21                    Cena
22h30              VIGILIA DE PENTECOSTÉS
 
Inscripción  (para alquiler local, megafonía y gastos):  5 €
 
Dispondremos, como otras veces, de un servicio de catering para la comida y para la cena. Tales servicios nos han facilitado mucho los encuentros pero debe estar previsto y pagado de antemano.
- Precio comida:          9 €
- El precio cena:           9 €
 
Durante el encuentro habrá servicio de guardería.
 
 
 
 
Cada grupo realizará un listado con los hermanos que van a asistir al encuentro, especificando las inscripciones, las comidas y las cenas y  enviándolas antes del día 15 de mayo, a la secretaría del servicio regional de la Z.C.: beacarrasco@...  e ingresando el coste total del grupo en la:
 
Cuenta de la Zona Centro.
Banco Popular
A nombre de: Mª del Carmen Sánchez y Adoración Fernández
0075 – 0873 – 72 – 0601135710
 
indicando en el resguardo de la transferencia “Pentecostés 2007 y el nombre del grupo.
 
Recibid un abrazo de vuestros hermanos servidores regionales de la Z.C.
 



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#528 De: Clara Albert <claraalbert2000@...>
Fecha: Vie, 13 de Abr, 2007 11:42 pm
Asunto: Santa María de Caná: eucaristia
claraalbert2000
Sin conexión Sin conexión
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¡¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!!
 
 
Queridos hermanos:
 
Solo recordaros,  que el próximo lunes día 16 tendremos la alegría de celebrar la Eucaristía mensual en nuestro grupo.
 
Que nuestra alabanza desborde de gozo, porque ¡¡Cristo ha resucitado!!
 
               Un abrazo en el Señor


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